22511(11-08-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22511  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN   

APROBADO ACTA No. 67  

          Bogotá,   D.   C.,   once   (11)  de  agosto  del  dos  mil  cuatro  (2004).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la  admisibilidad de las demandas de  casación  presentadas por el defensor del señor JAVIS  ARTURO  YANDÚN  ROSERO  y  los apoderados de la parte  civil    y   del   tercero   civilmente   responsable  contra  la sentencia dictada el 23 de octubre del 2003  por  el  Tribunal Superior de Guadalajara de Buga, que al revocar la absolutoria  proferida  el 4 de julio del 2002 condenó al procesado a la pena de 36 meses de  prisión,  multa  por  valor  de $ 1.400, suspensión por el término de 3 años  del  oficio  de conductor de automotores e interdicción de derechos y funciones  públicas   por   el   mismo   término  de  la  prisión,  así  como  a  pagar  solidariamente  con  la empresa Ingenio del Cauca S. A. los perjuicios morales y  materiales  ocasionados  con  los  delitos  de  homicidios  culposos  y lesiones  personales culposas por los que fue condenado.   

ANTECEDENTES  

          En  la  madrugada  del 29 de marzo de 1998, el camión de la empresa  Ingenio    del   Cauca   S.   A.,   conducido   por   el   señor   JARVIS  ARTURO  YANDÚN  ROSERO, colisionó  con  el  automóvil  que  piloteaba  el  menor  Juan  Felipe Reyes Orrego, quien  falleció  en  el  acto  lo mismo que su amigo Alejandro Saavedra Martínez. Dos  jóvenes  que  los  acompañaban, María Claudia Raigosa Varela e Isabella Reyes  Echeverri, resultaron lesionadas.   

          Adelantada  la  correspondiente  investigación,  el  26 de mayo del  2000  la  fiscalía  11  seccional  de  Guadalajara  de  Buga  acusó  al señor  YANDÚN  ROSERO como autor de  los  delitos de homicidio y lesiones personales culposas. Absuelto el 4 de julio  del  2002  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito de la misma ciudad, la  apelación  interpuesta  por  el  apoderado de la parte civil permitió que, por  sentencia  del 23 de octubre del 2003, el Tribunal Superior revocara el fallo de  primer  grado  y,  en  su lugar, adoptara las decisiones reseñadas al inicio de  esta providencia.   

LAS DEMANDAS Y SUS CONSIDERACIONES  

          Los  apoderados  del  tercero  civilmente  responsable y de la parte  civil,  así  como  el  defensor  del  procesado, interpusieron y sustentaron en  tiempo oportuno el recurso de casación.   

          1.  El  primero,  después  de justificar la procedencia del recurso  porque  el  monto  total  de  la  condena  excede  la  cuantía  exigida por los  artículos  366  y  208  de  los  Códigos de Procedimiento Civil y Penal, en su  orden,  ya  que  por perjuicios morales se condenó a su cliente al pago de más  de  343  millones  de  pesos, formuló tres cargos principales y uno subsidiario  contra el fallo de segunda instancia.   

          Por  estar  acreditado el interés para recurrir y haberse elaborado  la  demanda con sujeción a los requisitos previstos en los artículos 208 y 212  del  Código  de Procedimiento Penal, la Sala la declarará ajustada y ordenará  que se le imprima el trámite correspondiente.   

          2.   Igual  decisión  se  adoptará  con  relación  a  la  demanda  presentada  por  el  apoderado  de  María Claudia Raigosa Varela, oportunamente  constituida  en parte civil, pues además de reunir los requisitos del artículo  212  del  estatuto  procesal  penal  cumple  las  exigencias  del  artículo 208  ibídem,  en  especial respecto de la cuantía, pues el valor de la reclamación  -el  pago  de U$ 51.860 que la señorita Raigosa le hizo al Centro Internacional  de  Restauración  Neurológica  de La Habana, Cuba, por concepto de atención y  recuperación-  supera  con  creces  el  mínimo de $ 141.100.000 requerido para  acudir a esta sede extraordinaria.   

          3.   El   defensor   del   señor  YANDÚN  ROSERO,  por  su  parte,  interpuso  la  casación   excepcional,  tanto  para  la  garantía  de los derechos fundamentales como    para   el   desarrollo   de   la  jurisprudencia.   

          Por  el  primer aspecto, señaló que los derechos fundamentales, en  especial  el  del  debido  proceso, se resiente cuando el fallador no aprecia en  conjunto  las  pruebas  y,  desconociendo el principio de unidad del indicio, lo  construye fraccionando la prueba del hecho indicador.   

          Por  el  segundo,  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  estima  que  si  bien  la Corte se ha  ocupado  en  varias  oportunidades  de  la imputación  jurídica  del  resultado,  no ha examinado el tema en  eventos  en  que existen varias violaciones del deber de cuidado exigibles a las  personas que concurren en la producción de ese resultado.   

          Para  lograr  de  la  Corte  un  pronunciamiento en este sentido, al  amparo  de la causal primera de casación, cuerpo primero, criticó la sentencia  por   la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  que  se  derivó  de  la  interpretación errónea del artículo 9º. de la Ley 599 del 2000.   

          Dijo    que   el   Ad   quem  interpretó  de  manera  incorrecta ese precepto por utilizar como  criterio    de    imputación    el   principio   de  confianza  dejando de lado el criterio normativo de la  elevación   del   riesgo,  según  el  cual  cuando concurren infracciones al deber de cuidado el resultado  se le imputará a la que hubiera elevado el riesgo de producción.   

          En  este caso, como el conductor del automóvil lo hacía embriagado  y  a  excesiva  velocidad,  no  pudo  percatarse  que el del camión invadió el  carril  contrario,  por  lo  que “no le era permitido acogerse al principio de  confianza     como    consecuencia    de    su    propio    comportamiento    de  inobservancia”.   

          Respecto  de la garantía de los derechos fundamentales, expuso como  cargo  subsidiario,  con  apoyo  en  el  cuerpo  segundo de la causal primera de  casación,  que  el  Tribunal  incurrió  en  error de hecho por falso juicio de  identidad  en  la  configuración  del  indicio  que utilizó para determinar la  trayectoria  que  llevaba  el  camión,  reproche  que  desarrolló ceñido a la  técnica casacional.   

          En  capítulo  separado  atacó  la  sentencia  sólo respecto de la  indemnización  de perjuicios, tema que desarrolló con apego a las causales y a  la cuantía previstas para la casación civil.   

          Como  además  de  las  exigencias  del artículo 205 del Código de  Procedimiento  Penal  se  cumplen  las  de los artículos 208 y 212 ibídem,  la  Sala  admitirá  igualmente  esta   demanda,   presentada   por   el   defensor   del   señor   YANDÚN ROSERO.   

         

En  consecuencia, la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

          1.   Admitir  las  demandas  de  casación  presentadas  por  el  defensor del señor JARVIS ARTURO  YANDÚN  ROSERO  y  por  los  apoderados  del  tercero  civilmente  responsable  y  de  la  parte  civil,  contra la sentencia del 23 de  octubre  del  2003  dictada  por  el  Tribunal  Superior de Guadalajara de Buga.   

          2.   Correr   traslado   del   asunto  al  Procurador Delegado en lo Penal, para que rinda su concepto.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO    O.  PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN              JORGE   L.  QUINTERO MILANÉS   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS             MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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