22331(30-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22331  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                               Magistrado Ponente:   

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 58   

Bogotá,  D.C.,  treinta (30) de junio de dos  mil cuatro (2.004).   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de casación instaurado por la defensora de los  procesados  EVERTH  ZAMUDIO  APONTE  y  ALEXANDER  GONZÁLEZ  MUÑOZ,  contra la  sentencia  emitida  el  9   de  octubre de 2003 por el Tribunal Superior de  Bogotá,  mediante la cual confirmó el fallo proferido el 20 de junio del mismo  año  por el Juzgado Quince Penal del Circuito de esa ciudad, que los condenó a  la  pena  de  48  meses de prisión cada uno por las conductas punibles de hurto  calificado   agravado   y   porte   ilegal   de   armas   de  fuego  de  defensa  personal.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Dos  demandas  presentó  la casacionista. En  ambas,  el  primer cargo lo sustenta en la causal tercera del artículo 207, por  estimar  viciado  de  nulidad el proceso desde la vinculación de los acusados a  la  actuación,  al  haberse  llevado  a cabo sus capturas sin que hubieran sido  sorprendidos  en  situación  de  flagrancia  y haberse efectuado inmediatamente  después  -en  ausencia  del  Fiscal,  el Ministerio Público y sus abogados- un  señalamiento por uno de los escoltas que actuó amedrentado.   

Señala  que  esos  actos son violatorios del  derecho  a  la  defensa  de  los  enjuiciados,  desconociendo el investigador lo  dispuesto  por  los  artículos 345, 346 y 353 de la ley 600 de 2000, normas que  regulan  la flagrancia, el procedimiento ha observarse en presencia de ella y la  libertad   inmediata   a   que   tenían   derecho  por  la  ilegalidad  de  sus  retenciones.   

Concluye   que  esa  actuación  “fue  determinante  para  el  proceso”  porque  con fundamento en ella se les dictó  medida   de   aseguramiento,  se  les  acusó  y  finalmente  se  les  condenó,  advirtiendo  que bajo ese cargo “ataca lo atinente a la responsabilidad” que  les fuera deducida a los procesados.   

CONSIDERACIONES:  

La        Sala       –inicialmente-  procederá  a  reconocer  que  conforme  a  lo  previsto  en los artículos 83 y  86 de la ley 599 de  2000  ha  operado  el  fenómeno  prescriptivo  de la acción penal adelantada a  EVERTH  ZAMUDIO  APONTE,  ALEXANDER  GONZÁLEZ  MUÑOZ,  JAVIER  EDUARDO  LÓPEZ  VARGAS,  JOSÉ  EDIER  CARDENAS  IDÁRRAGA,  FRANCINED  ISRAEL  QUIROGA y CARLOS  ARTURO  GUTIÉRREZ  por  el  delito de porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal agravado.   

En efecto,  en resolución emitida el 28  de  diciembre  de  1998  un  Fiscal de la Unidad Especializada de Terrorismo con  sede  en  esta ciudad, acusó a los procesados arriba mencionados de los delitos  de  hurto  calificado  agravado  y  porte  ilegal  de  armas de defensa personal  agravada,  decisión  que  al  ser  recurrida  por  los defensores de algunos de  ellos,  fue  confirmada  el  13  de  mayo de 1999 por un Fiscal Delegado ante el  Tribunal Nacional.   

Desde la última fecha citada han transcurrido  más  de  cinco  (5) años, lapso que supera el mínimo previsto en el artículo  86  del Código Penal para que la prescripción se produzca, dado que conforme a  la  pena  máxima  consagrada  para el porte ilegal de armas en el artículo 1º  del  Decreto  664  de  1986 y la actual –artículo  365  ley 599 de 2000- aún en presencia de circunstancias  de  agravación  como  la deducida, dicha conducta en el juicio prescribe en ese  término.   

En   esas  condiciones,  se  decretará  la  prescripción  de  la acción penal frente al delito de porte ilegal de armas de  fuego  de  defensa  personal  agravado y se dispondrá conforme a lo preceptuado  por  el  artículo  39  de  la  ley  600  de 200, la cesación del procedimiento  adelantado  a  los  procesados  por  ese  delito,  debiéndose en su oportunidad  proceder a ajustar las penas correspondientes.   

Ahora bien, a pesar de anunciar que el primer  cargo  sería desarrollado observando las exigencias técnicas elaboradas por la  Sala,  la  actora  en  ambas  demandas  incumple  con dicho cometido conforme se  observa  de  su  estudio  que será acometido en conjunto, dada la identidad que  existe en los reproches presentados individualmente.   

La  Sala en reiteradas ocasiones ha expresado  que  si  bien  –por  regla  general-  la  causal  tercera permite una mayor flexibilidad en su postulación,  no  es  menos  cierto  que  la  claridad  y  precisión  en  la enunciación del  reproche,  impone  –además-  identificar  la naturaleza del vicio, citar las normas de derecho sustancial que  se  consideran  vulneradas,  enunciar la clase de su violación y la obligación  de  señalar  de  qué  manera  se  afectó  la  estructura del proceso o fueron  desconocidas las garantías fundamentales.   

Además  de  sujetarse  a  las  reglas  que  gobiernan  la  técnica  en  la  casación, es indispensable con atención a los  principios     que     rigen     las     nulidades,    demostrar    –entre  otros- que el vicio detectado es  apto   para   derruir   lo   decidido  –transcendencia-  y  que  no  existe otro remedio procesal distinto a  declarar     su     invalidación    –residualidad-,  con  el  objeto de que se repita  la actuación  afectada por aquel.   

Sin embargo, la actora encaminó su discurso a  mostrar  la  supuesta  ilegalidad  en  la  captura  y  el  señalamiento  de los  procesados,  olvidándose  que  el  desarrollo  del  reparo en ambas demandas le  exigía  luego  de  precisar  la  naturaleza del vicio, probar cómo esos hechos  denunciados  los  privaron de medios de defensa y en qué grado les fue afectado  esta garantía.   

De  manera  que  si  consideró  que el error  denunciado  violaba  el  derecho  de  defensa  de  los encausados y no el debido  proceso,  a  pesar  de  discutir  la legalidad de aquéllos, debía señalar con  toda  claridad  su  incidencia  en la sentencia, pero al limitarse a ofrecer una  conclusión      genérica     referida     a     que     ellas     –captura  y  señalamiento-  fueron  el  soporte  de  las  medidas  procesales  que condujeron a sus condenas sin agregar  nada  más,  incumple  con  la  exigencia  técnica  relativa  a  la obligación  anteriormente dicha.   

Al defecto anterior, se agrega el error en que  incurre  la  actora  al advertir que con ese reparo  “ataca lo atinente a  la  responsabilidad”  de  los  acusados,  dado  que la demostración del vicio  conduciría  a  la  anulación  del  proceso  pero  no  a  la  determinación de  aquélla,  pues  las  nulidades obedecen a la finalidad de reparar la actuación  que  dependa  del  acto declarado nulo y de subsanar la irregularidad detectada.   

Los motivos aducidos ha debido proponerlos al  amparo  de  la  causal  primera  cuerpo  segundo  bajo la modalidad del error de  derecho  por falso juicio de legalidad, si lo pretendido por la casacionista era  demostrar  que  los  mismos  de  haber  sido percibidos por el fallador habrían  repercutido  en  el  sentido  de  la  sentencia,  pero  no  sustentarlos bajo el  supuesto  que  eran constitutivos de nulidad por ser juicios que recaen sobre la  prueba.   

Eso  explica  que  no  se haya hecho esfuerzo  alguno  por  demostrar  en  la  postulación  del cargo, que el vicio era de tal  magnitud  que  el  único  camino posible era derruir lo decidido e invalidar la  actuación,    ni    se    indicara   –además-  a  partir  de  qué  momento  debía reponerse el proceso.   

Al  faltar  en  el desarrollo del cargo a las  exigencias  técnicas  requeridas  para la postulación de la causal de nulidad,  la  Sala  está impedida en virtud del carácter rogado del recurso, para suplir  las   deficiencias   observadas   y   enmendar   las   omisiones  y  desaciertos  anotados.   

En consecuencia, la Sala inadmitirá el primer  cargo  de  ambas  demandas y declarará ajustado el segundo cargo de las mismas.  Con  fundamento  en  el  artículo  213 de la ley 600 de 2000, se dispone correr  traslado  del mismo al Procurador Delegado en lo Penal por el término de veinte  (20) días, para que emita el concepto correspondiente.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.  Declarar  la  prescripción de la acción  penal  adelantada  a  EVERTH  ZAMUDIO APONTE, ALEXANDER GONZÁLEZ MUÑOZ, JAVIER  EDUARDO  LÓPEZ  VARGAS,  JOSÉ  EDIER  CÁRDENAS  IDÁRRAGA,  FRANCINED  ISRAEL  QUIROGA  GUTIERREZ  y  CARLOS  ARTURO  GUTIÉRREZ  y  ordenar  la  cesación del  procedimiento  adelantado  por  el  delito  de porte ilegal de armas de fuego de  defensa personal.   

2.  Inadmitir el primer cargo de las demandas  de  casación  presentadas  por  la  apoderada judicial de los procesados EVERTH  ZAMUDIO APONTE y ALEXANDER GONZÁLEZ MUÑOZ.   

3.  Declarar ajustado el cargo segundo de las  demandas  de  casación  citadas. En consecuencia, se dispone correr traslado de  ellas  al  Procurador  Delegado en lo Penal por el término de veinte (20) días  para lo de su cargo.   

4.  Contra  esta decisión no procede recurso  alguno, salvo respecto de lo dispuesto en el numeral 1.   

Cópiese y Cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                              ALFREDO    GÓMEZ   QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO            ÁLVARO     ORLANDO     PÉREZ  PINZÓN                         

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                                JORGE  LUIS  QUINTERO     MILANÉS                     

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                      MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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