22191(28-04-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22191  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 35  

          Bogotá,  D.  C.,  veintiocho (28) de abril del dos  mil cuatro  (2004).   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia sobre el impedimento  manifestado   por   la   doctora   Graciela  Ciro  de  Gallardo, Magistrada de la Sala Penal del Tribunal de  Bogotá,  para  asumir  el conocimiento del proceso adelantado a Graciela Torres  Sandoval   por   el  delito  de  injuria.    

ANTECEDENTES   

1.  Luz  Helena  Bossa,    denunció    a   Graciela   Torres   Sandoval   por   el   delito   de  injuria.   

2. El proceso le  correspondió  al  Juzgado 41 Penal del Circuito de Bogotá. Agotadas las etapas  procesales  previas,  se dio inicio a la audiencia preparatoria. Dentro de ella,  la  defensa  y  el  representante  de la parte civil solicitaron la práctica de  algunas pruebas. El juez no accedió a la petición.   

3.  La  defensa  interpuso  recurso de reposición como principal y, de manera subsidiaria, el de  apelación.  El  juez se negó a reponer su determinación y envió el proceso a  la   Sala   Penal   del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  para  efectos  de  la  alzada.   

4.  Antes,  la  denunciante -por medio de apoderado- había formulado  acción  de  tutela  contra  Graciela Torres, con base en los mismos hechos  de  la denuncia. El Juzgado 53 Penal del Circuito de Bogotá, el 12 de julio del  2001,   se  negó  a  tutelar  el  derecho  fundamental  a  la  intimidad,  cuya  protección se había solicitado. El fallo fue recurrido.   

5.  La  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Bogotá, el 6 de septiembre del 2001  (el  Tribunal,  equivocadamente,  dice  que  del  2000), revocó esa decisión y  tuteló el derecho fundamental a Luz Helena Bossa.   

6. De esa Sala de  Decisión,  cuya  ponente  fue  la  doctora  Julia María Cardona, hizo parte la  magistrada Graciela Ciro de Gallardo.   

7. La doctora Ciro  de  Gallardo,  ahora  cuando el proceso penal ha llegado al Tribunal Superior de  Bogotá  para  conocer  de  la  impugnación del acta de audiencia preparatoria,  dentro  de  la cual fue negada la práctica de algunas pruebas, considera que se  halla  incursa  en  la  causal  de  impedimento consagrada en el numeral 4° del  artículo 99 del Código de Procedimiento Penal.   

8. En criterio de  la  magistrada, el hecho de que ahora deba pronunciarse sobre si la práctica de  las  pruebas  negadas  por  el  juez  de primera instancia son o no conducentes,  compromete  su  imparcialidad,  por  cuanto en la primera decisión –el   fallo   de  tutela-  sentó  su  criterio  en  torno  a  la  tipicidad  de la conducta y la responsabilidad de la  accionada.   

9. Según la Sala  del  Tribunal,  la  circunstancia  revelada  por  la doctora Ciro de Gallardo no  constituye  motivo para separarla del estudio del proceso. Su postura en torno a  la  tipicidad  de  la  conducta  objeto  de debate y la violación de un derecho  fundamental,  fue  asumida  dentro  del  trámite  de  una  acción  de  tutela,  circunstancia  que  de  ninguna  manera  incide  en  su imparcialidad dentro del  proceso penal.   

Entre  este  trámite  constitucional  y el  proceso  penal  hay diferencias sustanciales. La opinión emitida en el primero,  no   tiene  por qué comprometer su recto discernimiento de la justicia, al  momento  de pronunciarse sobre la práctica de las pruebas negadas por el A quo.   

Por esa razón, los demás integrantes de la  Sala de Decisión resolvieron no aceptarle el impedimento.    

CONSIDERACIONES   

La  Sala  aceptará  el  impedimento  hecho  expreso  por  la doctora Graciela Ciro de Gallardo. Estas son las razones en que  se funda esta decisión:   

1. En el fallo de  tutela se dijo:   

“El  detenido estudio del vídeo y pruebas  que  obran  en el expediente, permite a la Sala concluir que la señora Graciela  Torres  incurrió  en  una  conducta  de  intromisión en la vida privada de Luz  Elena  Bossa  Brieva,  divulgando un vídeo de circulación clandestina e ilegal  que  registraba  las  relaciones  íntimas de la accionante con su novio, con lo  que  se  causó  un  grave  daño  a  su  derecho a la intimidad”. (Página 16 del fallo de tutela).   

2.  Ese  mismo hecho, es el que se debate en el proceso penal. Dentro  de  su  trámite,  que ahora ha llegado a la etapa de audiencia preparatoria, se  trata  de dilucidar si  Graciela Torres Sandoval, al dar a la publicidad la  cinta  en  la  que se registran las intimidades de Luz Elena Bossa con su novio,  incurrió en el delito de injuria.   

En la diligencia de audiencia preparatoria,  el  juez  de  la  causa,  como  argumento para negar la práctica de las pruebas  solicitadas, expresó:   

“Como  ya  lo  precisara este juzgador, el  pliego  de  cargos  quedó concretado en la difusión que el día 31 de mayo del  2001  se  realizó respecto del vídeo contentivo de unas escenas íntimas donde  aparece  la  denunciante  LUZ  ELENA  BOSA.  En  este  sentido  es  claro que el  análisis  que  pretende  la  defensa  se  practique  no  conduce  para  nada  a  desvirtuar  tal  imputación  porque  resulta  indiferente  si  existen  escenas  diversas   como   vídeos   distintos   donde  igual  pudieron  quedar  grabadas  actividades  de  tal  índole”  (Página  10  de la  diligencia de audiencia preparatoria).   

3.  Entre  el  punto  fáctico  sustancial  debatido  en  la  acción  de  tutela  y el que se pretende discutir por vía de  impugnación  por  la  defensa  en  el  proceso penal, como puede constatarse al  confrontar los apartes transcritos, hay plena identidad.   

Si  la  magistrada  que  ha  manifestado su  impedimento  sentó  posición  y  afirmó  que  esos  hechos  constituían  una  conducta  violatoria  del  derecho  fundamental a la intimidad, se hace evidente  que  ahora,  cuando debe pronunciarse en segunda instancia sobre la misma   situación   específica,  pero  referida  a  la  práctica  de unas pruebas orientadas a desvirtuar la tipicidad  penal  de  ese comportamiento, su criterio carece de la desprevención necesaria  de una decisión imparcial.   

   

4.  En  un  caso  similar, la Corte dijo:   

“No toda opinión emitida por el juez sobre  el  objeto  del  proceso  da  lugar a la declaratoria de impedimento, pues sólo  aquella  que  se  produce extraprocesalmente puede conducir a la separación del  asunto”.   

“Asimismo,  la  opinión  con  virtualidad  suficiente  para  la separación del conocimiento del asunto, debe ser de fondo,  sustancial,  esto  es que vincule al funcionario judicial con el asunto sometido  a  su  consideración  al  punto  que  le  impida  actuar  con  imparcialidad  y  ponderación  que  de  él  espera  la  comunidad, y particularmente los sujetos  intervinientes en la actuación”.   

“Sobre  el particular se precisó en   auto  de diciembre 19 del 2000, reiterado en los mismos términos el 25 de junio  de  la  presente  anualidad…,  que no toda opinión o concepto sobre el objeto  del   proceso  origina  causal  impediente,  pues  la  que  adquiere  relevancia  jurídica  en  esta materia es la emitida por fuera del proceso y de tal entidad  o  naturaleza  que  vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de ser objeto  de  decisión.  No es aquella opinión expresada por el juez en ejercicio de sus  funciones,  exceptuado  el  evento  de  “haber  dictado  la  providencia  cuya  revisión     trata”,     porque    ello  entrañaría  el  absurdo de que la facultad que la ley otorga  al  juez  para  cumplir  su  actividad  judicial  a  la  vez  lo inhabilita para  intervenir  en  otros  asuntos  de  su  competencia, procedimiento que ni la ley  autoriza  ni  la  lógica justifica”. (Auto del 3 de  septiembre   del   2002.   M.   P.   Fernando   Arboleda   Ripoll,   radicación  19.756).   

5.  En  el  caso  objeto   de   estudio,   el   asunto   materia   del  proceso  es  la  publicación  del  vídeo  en que se  registran   las   intimidades   de  Luz  Elena  Bossa.  Sobre  ese  punto  esencial, al decidir que ese hecho  constituía  violación  del derecho fundamental a la intimidad, la doctora Ciro  de Gallardo expresó su criterio extraprocesalmente.   

Si  en  el  proceso  penal  la situación  fáctica es la misma, y si el  problema  de  fondo  se  centra  en  dilucidar  si  la  publicación de la cinta  tipifica  o  no  el  delito de injuria, no hay duda de que la funcionaria que ha  hecho  expreso  el  impedimento anticipó su opinión sobre el “asunto materia  del proceso” en el fallo de tutela.   

6.  Como  esa  circunstancia  constituye  presupuesto necesario para que se configure la causal  de  impedimento  descrita  en  el  numeral  4°  del artículo 99 del Código de  Procedimiento Penal, así lo declarará la Sala.   

Basta verificar cómo, por fuera del proceso  dentro  del  cual  se produce el impedimento, es decir, en su calidad de juez de  constitucionalidad,  la  funcionaria anticipó su criterio cuando, al revocar el  fallo  de  tutela  del  Juzgado  53  del Circuito de Bogotá, en el cuerpo de la  providencia  expuso  su  postura  sobre  la  naturaleza de la conducta objeto de  controversia  y,  sobre  esa  base,  le  indicó  al  juez  que  dentro  de  las  diligencias   se   hallaban   establecidos   los  presupuestos  necesarios  para  restablecerle el derecho a la intimidad a la accionante.   

Si  bien  los  supuestos  de  hecho  para  considerar  probada  la vulneración del derecho a la intimidad son diferentes a  los  que  requiere  la estructuración del delito de injuria, de todas formas el  juicio  de  valor  emitido por la magistrada dentro del fallo de tutela respecto  de  la  reprochabilidad  constitucional  de la conducta, por  partir de una  situación  fáctica  similar,  puede comprometer su ponderado juicio al valorar  esos mismos hechos en el campo penal.   

Por  esa  razón,  no  hay  duda  de que la  posición  sobre  el  tema  compromete la decisión de la citada magistrada, por  cuanto  es  ese  el  asunto  fáctico  y  jurídico  de  cuyo  análisis deberá  ocuparse,  en  el  fondo,  la  decisión  del  Tribunal  Superior de Bogotá, al  momento  de  conocer  en  segunda  instancia  el  proveído  impugnado. Entre el  criterio  expuesto  por  la  funcionaria   en  el fallo de tutela y el tema  esencial  a  dilucidar  en el proceso penal, esto es, si las pruebas negadas son  pertinentes  o no para desvirtuar la acusación por el delito de injuria, existe  un nexo sustancial.   

             

En mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

DECLARAR FUNDADO EL IMPEDIMENTO hecho  expreso por la doctora Graciela Ciro de Gallardo, Magistrada  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  de Bogotá, para  intervenir dentro del  proceso  penal  que  por  el  delito  de  injuria  se le adelanta a Graciela Torres Sandoval.   

Devolver  el  expediente,  para  lo  de sus  funciones, al Tribunal de origen.   

                     

Comuníquese y cúmplase.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             ALFREDO  GÓMEZ    QUINTERO                        

ÉDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS                                             

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                          MAURO   SOLARTE   PORTILLA            

         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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