20841(31-03-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20841  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Aprobado acta No. 27   

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

Bogotá, D. C., treinta y uno de marzo de dos  mil cuatro.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de casación presentada por el Procurador 162 Judicial II en lo  Penal, de Santa Marta.   

Antecedentes.   

Mediante sentencia de 23 de junio de 2000, el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Santa Marta absolvió a Edgardo  Plutarco  Vives  Campo (ex-Alcalde  del  Distrito  Turístico  de  Santa  Marta),  de los cargos imputados en sendas  resoluciones  de  acusación por los delitos de celebración de contratos sin el  cumplimiento  de  los  requisitos  legales  esenciales y violación del régimen  legal  de  inhabilidades  e incompatibilidades (fls.498-548). Apelado este fallo  por  el  Fiscal  del  proceso  y  el  representante  el  Ministerio Público, el  Tribunal  Superior  de  la misma ciudad, en decisión mayoritaria de 28 de enero  de  2002,  que  ahora  el  representante  del  Ministerio  Público  recurre  en  casación,  lo  confirmó  en  todas  sus  partes  (fls.7-44  del  cuaderno  del  Tribunal).   

La         demanda.   

Dos  cargos,  ambos  al  amparo  de la causal  primera   de  casación,  cuerpo  segundo,  presenta  el  recurrente  contra  la  sentencia impugnada.   

Cargo primero:   Asegura  que  la  sentencia  del  Tribunal  es  violatoria del artículo 247 del  estatuto  procesal  penal,  por “errada interpretación de las pruebas (falsos  juicios  de  identidad)”. Explica que el ad quem, al confirmar la sentencia de  primer  grado,  le  resta  importancia  a  las argumentaciones que el Ministerio  Público  expuso  en el debate público y el escrito impugnatorio, en torno a la  flagrante  violación  del  régimen de incompatibilidades. Por eso, se reafirma  en  lo allí aseverado, y aunque respeta los planteamientos del Tribunal, no los  comparte.  Dice  identificarse,  en  cambio,  con  los argumentos vertidos en el  salvamento del voto, cuyos apartes pertinentes transcribe.   

Cargo   segundo:  Violación  indirecta  de  normas  sustanciales  “en  cuanto  a la apreciación errónea de la prueba, y como consecuencia error (sic)  de  derecho  o  de  hecho  en  la  apreciación  de la misma”. Sostiene que el  Tribunal,  al  confirmar  la  absolución  por  el  delito  de  celebración  de  contratos  sin el cumplimiento de los requisitos legales, también violó la ley  sustancial    “por    falta   de   apreciación   de   determinados   aspectos  probatorios”.   

Argumenta  que  de la contratación llevada a  cabo  por el burgomaestre, se observa a las claras que en ningún momento debió  realizarla,   “ya   que   el  inmueble  donde  se  llevarían  a  cabo  dichas  reparaciones  no  le  pertenecían  al  Municipio,  y  además  se encontraba en  calidad  de  arrendatario,  como  de  manera  palmaria  se  pudo observar en las  pruebas  documentales y testimoniales que aparecen vaciadas en el expediente”.   

Asegura  que el análisis minucioso que tanto  él  como el Fiscal realizaron  las pruebas en la fase del juicio, muestran  claramente  que hubo flagrante violación del régimen de contratación. Por eso  insiste   en   los   argumentos   entonces   expuestos.  También  comparte  los  razonamientos  plasmados  en  el  salvamento de voto en torno a este punto, cuyo  contenido igualmente transcribe.   

Sustentado en estas consideraciones, solicita  a  la  Corte  casar  la  sentencia  impugnada,  y  en  su lugar, proferir una de  carácter condenatorio por ambos delitos.   

SE        CONSIDERA:   

El  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad  se  presenta  cuando el juzgador, al apreciar una determinada prueba,  distorsiona  su contenido material, por uno cualquier de los siguientes motivos:  (1)  porque le hace agregados (distorsión por adición); (2) porque omite tener  en  cuenta  afirmaciones  o  negaciones  que la prueba contiene (distorsión por  cercenamiento);  y  (3)  porque  altera  su  expresión literal (distorsión por  transmutación).   

Sobre  la  forma  como  este  error  debe ser  demostrado,  la Corte ha sido insistente en sostener que su fundamentación debe  contener,  cuando  menos,  las siguientes precisiones: (1) Identificación de la  prueba  sobre  la  cual recayó el error; (2) confrontación del contenido de la  prueba  con la lectura que de ella hizo el juzgador, con el fin de acreditar que  entre   uno   y   otra  no  existe  coincidencia;  y  (3)  acreditación  de  la  trascendencia del yerro.   

Ninguno  de  estos requerimientos es atendido  por  el  casacionista:  En  modo  alguno identifica las pruebas sobre las cuales  recayó  el  error  que plantea. Tampoco se refiere al contenido material de las  pruebas  cuya  distorsión  afirma,  ni  demuestra  de  qué  manera el Tribunal  falseó  su  expresión  fáctica.  Mucho  menos  dedica  espacio a demostrar la  transcendencia  del  yerro. El fundamento del cargo se centra en la ponderación  que  en abstracto hace de sus alegaciones en el juicio, y de las consideraciones  que  el  Magistrado  disidente  plasmó en el salvamento de voto, sin entrar, en  concreto,    a    demostrar    error    alguno,    como   era   su   obligación  hacerlo.   

Esta  forma  de  alegar  resulta  totalmente  extraña  al recurso de casación. Quizás pueda tener cabida en las instancias,  pero  no  en  esta  sede  extraordinaria,  donde la estructura y contenido de la  demanda  debe  sujetarse  a las directrices establecidas en el artículo 212 del  estatuto  procesal  penal,  y  seguir  los  lineamientos  que imponen las reglas  técnicas   aplicables   en   cada   caso,  según  el  error  denunciado.    

Visto, entonces, que la demanda no reúne las  condiciones  mínimas  requeridas para declarar en trámite el recurso, y que la  Corte,  en  virtud  del  principio de limitación que lo rige, no puede entrar a  suplir  sus  vacíos, ni corregir sus deficiencias, la inadmitirá, y declarará  desierta  la  impugnación,  acorde  con  lo dispuesto en los artículos 197 del  Decreto  2700 de 1991, y 213 de la ley 600 de 2000. Esta decisión surte efectos  a partir de su notificación, y contra ella no proceden recursos.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R    E    SU    E   L   V   E:   

INADMITIR la demanda  de  casación presentada por el Procurador 162 Judicial II en lo Penal, de Santa  Marta. Consecuencialmente, se declara desierta la impugnación.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.  Notifíquese y devuélvase al Tribunal de origen. CUMPLASE.   

HERMAN GALAN CASTELLANOS  

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                      ALFREDO GOMEZ QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                     ALVARO                                O.                              PEREZ  PINZON                      

MARINA         PULIDO        DE  BARON                     JORGE L. QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

                                                                               Teresa Ruiz  Núñez   

                                         SECRETARIA   

    

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