18174(31-03-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  18174   

          CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

           MAGISTRADO PONENTE   

                     DR.    HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

APROBADO ACTA No.027  

               Bogotá, D.C.,treinta y uno (31)  de marzo de dos mil cuatro   

                              (2004).   

          Resuelve  la  Sala  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  apoderado  de RAFAEL ANTONIO REYES GARCÍA,  contra  la  sentencia  proferida  el  7 de octubre de 1999 por el  Tribunal  Superior  Militar,  que  confirmó la dictada el 6 de julio de 1999 en  primera  instancia  por  el  Comando  Aéreo de Mantenimiento con sede en Madrid  (Cund.).   El  ad  quem  lo  declaró  responsable  de los delitos de falsedad material en documento público  y   abandono   del   servicio,   modificando   la   decisión  del  a  quo  en  cuanto había imputado uso de  documento  público  falso,  pero  mantuvo la condena de primera instancia de 18  meses  de prisión, interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo  término  de la pena privativa de la libertad y la separación definitiva de las  Fuerzas  Militares,  para  no  agravar la situación jurídica del procesado por  ser apelante único.   

                          HECHOS             

           El   suboficial   Técnico   Segundo  RAFAEL     ANTONIO    REYES    GARCÍA,  Jefe  del  Taller de Hélices del Comando Aéreo de Mantenimiento  con  sede en Madrid  (Cund.),  para justificar su ausencia al servicio  entre  el  17 de septiembre y el 5 de octubre de 1997, presentó una incapacidad  médica   expedida   en   el  Hospital  Militar,  la  que  resultó  ser  falsa.   

            ACTUACIÓN PROCESAL   

                1.  El  hecho referido en el acápite anterior fue puesto  en  conocimiento  por  el  Jefe  del Departamento de Mantenimiento al respectivo  Comandante  de Mantenimiento de la Fuerza Aérea, quien comisionó al Juzgado 44  de   Instrucción   Penal   Militar   para  adelantar  la  investigación  penal  correspondiente, practicándose las siguientes diligencias:   

               1.1. Se  recibió  declaración  a  NORMAN  ALFREDO PABÓN RAMÍREZ, OLGA LUCÍA ORJUELA,  FERNANDO  GUZMÁN  CHAVEZ,  LUIS  ENRIQUE  QUIJANO  HERNÁNDEZ,  GUIOMAR PEDRAZA  MOSQUERA,  JULIO  CÉSAR  CASTRO  HERNÁNDEZ  y  GUSTAVO  ADOLFO CALVACHE, éste  último  expresó en su testimonio que la excusa médica no había sido expedida  por él.   

          1.2.  El  Área  Asistencial del Hospital  Militar  mediante oficio 007050 del 12 de noviembre de 1997 certificó que al T2  REYES    GARCÍA    RAFAEL   ANTONIO   aparecía  con última anotación de consulta el 28-10-94 y el libro  de  urgencias  no registraba consultas a su nombre después del 15 de septiembre  de  1997.  De otra parte, se afirmó, que la firma que aparece en la incapacidad  a  nombre del doctor GUATAVO ADOLFO CALVACHE no corresponde  a la utilizada  por  éste  en  el  Servicio  de  Ortopedia  y  Traumatología,  haciéndose  la  observación  que  la  patología  a la que se refiere el certificado médico no  corresponde  a  la  especialidad  del  médico  a cuyo nombre se expidió.    

            

             1.3.  La  Oficina  de  Migración  del Aeropuerto el Dorado  informó  que  el  citado  suboficial aparecía saliendo del país con destino a  Miami  el  11  de  septiembre  de  1997 y hasta el 29 de septiembre siguiente no  existía anotación alguna en cuanto a  su ingreso.   

               1.4. Se  recibió   indagatoria   a   RAFAEL  ANTONIO  GARCÍA  REYES,  diligencia  en  la  que  hizo  las  veces  de  apoderado  un  profesional  del derecho designado por el procesado. Explicó que  se  presentó  a  urgencias  en  horas  de  la  noche  donde fue atendido por un  estudiante  de  medicina,  quien  le  expidió  la  excusa que dio origen a este  proceso  penal.  Agregó  que  el  viaje  que  realizó a Miami fue para hacerse  tratar de un especialista.   

          1.5.   Hoja   de  vida  de  RAFAEL  ANTONIO REYES GARCÍA. Vinculado a  la  Fuerza  Aérea  Colombiana en el grado T.4 el 16 de marzo de 1988, ascendido  al  grado  T3  el 1º de marzo de 1991 y al grado T2 el 1º de marzo de 1995, el  que  ostentaba  a la fecha de los hechos en que incurrió en los delitos por los  que se le condenó en este proceso.   

         

          2. El Juzgado  de  Instrucción  Penal  Militar,  el  30 de abril de 1998, le impuso detención  preventiva  al  Técnico  Segundo RAFAEL ANTONIO REYES  GARCÍA,  por los delitos de uso de documento público  falso  y  abandono  del  servicio.  El  11  de  septiembre de 1998 el juzgado le  otorgó    la    libertad    provisional   a   REYES  GARCÍA.   

                          3.  Cerrada la investigación, el juez de  primera  instancia,  el  Comandante  del  Comando  Aéreo de Mantenimiento de la  Fuerza  Aérea,  mediante  resolución del 27 de mayo de 1999 convocó a consejo  verbal  de  guerra  sin  intervención  de vocales para juzgar a T2 RAFAEL  ANTONIO  REYES  GARCÍA  por  los  delitos  de  abandono del servicio y uso de documento público falso (artículos  246 y 126 del C.P.M.).   

                 Celebrada  la  audiencia,  se  profirió  el  6  de julio de 1999 fallo condenando al procesado por los delitos  imputados  en  la  providencia  que convocó a consejo verbal, imponiéndole una  pena  de  18  meses de prisión, interdicción de derechos y funciones públicas  por  el  mismo  lapso  y  la  separación  absoluta  de  las  fuerzas militares.   

          El  apoderado  del  procesado  interpuso  recurso  de  apelación  contra  la  decisión  del  a  quo,  el  que  fue  resuelto  por el Tribunal Superior  Militar  en  los  términos referidos en el primer acápite de esta providencia.  El  mismo  sujeto  procesal  interpuso  contra  la  providencia de segundo grado  recurso de casación, el que procede a resolver la Sala.   

          LA DEMANDA   

             La sentencia del Tribunal Superior  Militar  es  acusada  de haberse proferido en un proceso viciado de nulidad, por  falta  de competencia de la jurisdicción penal militar para juzgar el delito de  falsedad  material en documento público, la cual estaba radicada en la justicia  ordinaria (artículos 442 y 464 del C.P.M. anterior).   

          Los  hechos  ocurrieron  entre  el 11 de  septiembre  y  el  5  de  octubre  de  1997, época en la que el T2 REYES  GARCÍA  no se presentó al taller  de  hélices  a  laborar,  habiendo  entregado  un formato de los que utiliza el  Hospital  Militar Central para acreditar una incapacidad ficticia, con el fin de  pretextar una excusa por su ausencia al servicio.   

                               

          Sostiene el recurrente que en las fechas  en  que  se  ausentó el procesado del servicio no cumplió funciones del cargo,  además  de  que  la  falsedad  no tiene ningún nexo con la actividad castrense  (con  motivo o con ocasión), por lo tanto resulta obvio que la competencia para  conocer de ese ilícito era de la justicia ordinaria.   

          Solicita a la Corte casar la sentencia y  anular  desde el cierre de investigación la actuación en lo relacionado con el  punible  de  falsedad  material  en  documento público, por incompetencia de la  justicia penal militar.    

               CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO   

               La Procuraduría Tercera Delegada  en  lo  Penal  sugiere  a  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de  Justicia  no  casar  la  sentencia  recurrida.  Expone  como  fundamentos  de su  concepto:   

          Está  acreditado que para el día 16 de  diciembre    de    1997    RAFAEL   ANTONIO   REYES  GARCÍA  estaba  al  servicio  de  la  Fuerza  Aérea  Colombiana  en  el  grado  de  T2, como suboficial técnico, de manera que no se  había  producido su desvinculación legal, se hallaba en servicio activo y como  tal  tiene  fuero de juzgamiento, pues su conducta consistió en el abandono del  servicio  (artículo 126 del C.P.M.) y para cubrir la falta presentó excusa con  un  documento  público falso, hecho que de por sí es indicativo del ligamen de  las  conductas y por ende de la competencia de la justicia castrense para juzgar  los delitos por los cuales condenó al procesado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

         

                 1.  Sostiene  el  demandante que las sentencias de instancia fueron proferidas en un  proceso  viciado  de  nulidad,  por falta de competencia de los funcionarios que  instruyeron   y   juzgaron  a  RAFAEL  ANTONIO  REYES  GARCÍA, dado que al ejecutar la conducta relacionada  con   la  falsedad  material  en  documento  público  “no  se  encontraba  en  servicio”.  Además,  dicha  conducta  tampoco tiene relación con la función  que  desempeñaba  el procesado en la Fuerza Aérea Colombiana, en su condición  de  T2  de  mantenimiento,  en la sede de la base militar de Madrid (Cund.), por  ende,   ese   comportamiento  delictivo  era  de  conocimiento  de  la  justicia  ordinaria.     

                              2.  El fuero para el  juzgamiento  de  los  militares  tiene  su  fundamento  y  razón  de  ser en el  artículo  221 de la Constitución Nacional. De acuerdo a este precepto, “De los  delitos  cometidos  por  los miembros de la Fuerza Pública en servicio activo y  en   relación  con  el  mismo  servicio,  conocerán  las  cortes  marciales  o  tribunales     militares,     con    arreglo    a    las    prescrip­ciones     del     Código    Penal  Militar.”   

                              El  militar tiene fuero para su juzgamiento por  la  justicia  castrense  cuando  la acción u omisión punible se consuma por el  sujeto  agente  en  servicio  activo  y  siempre  que  guarde  relación  con el  servicio.  En consecuencia, las conductas de los particulares o de los militares  que  no  se  encuentren  dentro  del  ámbito del servicio activo o que resulten  ajenas    al    servicio,    corresponde    su    juzgamiento   a   los   jueces  ordinarios.   

                     La unidad  procesal,  a  tenor  de  lo  dispuesto por el artículo 217 del C.P.M., para los  delitos   conexos,   se   mantiene   por  excepción  legal,  permitiéndose  su  juzgamiento  conjunto  cuando  sean  de  todas  maneras  de “competencia de la  justicia  penal  militar”, significado éste que armoniza con el artículo 195  ídem,  que  otorga competencia a la justicia castrense para investigar y juzgar  conductas   punibles  por  delitos  comunes,   a  condición  de  que  sean  cometidos  por  la  Fuerza  Pública en servicio activo y “en relación con el  mismo servicio”.   

                 Claro  resulta que el ámbito de aplicación de la ley penal militar  se  sujeta  a dos condiciones, cuando el militar en servicio activo cometa hecho  punible  militar  o  cuando  el  ilícito  sea común y esté relacionado con el  mismo  servicio.  En  consecuencia,  si  estos  nexos  no se presentan, será la  justicia ordinaria, no la militar, la que deba conocer del asunto.   

         3.      RAFAEL     ANTONIO     REYES  GARCÍA,  fue vinculado a la Fuerza Aérea Colombiana  en  el  grado  T4  desde  el  16  de marzo de 1988, habiendo sido ascendido como  suboficial  grado T2 de mantenimiento, mediante resolución  043 del 1° de  marzo  de  1995, cumpliendo funciones de Jefe de Taller de Hélices (fl. 182) en  la  base militar de Madrid (Cund.) para la fecha en que  ocurrieron los hechos que dieron origen a este proceso penal.   

               En  el caso estudiado, no admite  discusión  la  calidad  de  miembro activo de la fuerza pública del procesado,  así  quedó  establecido en el proceso (fls 26 y  28 a 32 ), pues desde su  vinculación  a  la  Fuerza  Aérea  Colombiana hasta la fecha de los hechos, no  había  sido separado absolutamente del cargo  ni retirado del servicio, en  los  términos  de los artículo 124 y 144 del Estatuto de Personal de Oficiales  y  Suboficiales  de las Fuerzas Militares (Decreto 1211 de 1990). La suspensión  en  el  cargo  se  produjo  mediante resolución 269 del 15 de mayo de 1998 (fl.  179).   

          4.  Igual  afirmación  debe  hacerse  en  cuanto  a  la  relación  que  debe  existir  entre  la  conducta  punible  y la  prestación  del  servicio, puesto que es claro que en este caso con ocasión de  la  función  militar  se  ejecutó  la  conducta punible contra la fe pública,  según se precisa en los párrafos siguientes.   

          El  delito  de  falsedad  material  en  documento  público  por  el cual fue condenado RAFAEL  ANTONIO  REYES  GARCÍA en la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Tribunal Superior Militar, se  atribuyó  por  haber  entregado  una incapacidad médica en papelería original  del  Hospital  Militar,  certificado médico que no correspondía a la realidad,  para  probar ante los superiores inmediatos un hecho que justificara su ausencia  a  prestar el servicio conforme a las funciones asignadas en el artículo 18 del  decreto   1211   de   1990,   en   su   condición   de   Jefe   de   Taller  de  Hélices.   

          5. La relación  con  el  servicio  se  refiere  al  nexo  que  debe  existir  entre el acontecer  delictivo  y  la  actividad  militar,  la  cual se desarrolla mediante actos que  conforme  al  ordenamiento  jurídico  interno  son  inherentes  a  la  función  castrense  desempeñada,  o  en  obedecimiento  de  órdenes  impartidas  por el  comando  superior.  Ninguna importancia tiene la calidad de militar para efectos  del  fuero castrense, si no se presenta el nexo sustancial referido, que permita  afirmar que el reato guarda relación con el servicio prestado.   

          En  las  instancias se consideró que la  Justicia  Penal  Militar tenía competencia para juzgar el ilícito contra la fe  pública  referido  porque  dada su condición de delito medio, en este caso, no  se  podía  “desligar” del  “delito fin”. El procesado se valió de  su  condición  de militar para usar el documento falso y justificar el abandono  del  servicio,  presentándose  una  relación  de  causa  a  efecto  entre  las  conductas     ilícitas    atribuidas    a    REYES  GARCÍA.   

                              La   confrontación  de  la  conducta  observada  por  RAFAEL ANTONIO REYES GARCÍA  con  la  que  lesionó  el  bien jurídico de la fe pública y las funciones que  cumplía  al  momento  de  los  hechos,  permite  colegir que existe nexo con la  función,  dado  que  la  elaboración  del documento  público  a  nombre  de  un galeno del Hospital Militar con el que se alteró la  verdad  para acreditar una supuesta incapacidad médica, surgió para justificar  su  inasistencia  al  lugar  de  trabajo,  el  incumplimiento  de  sus  deberes.   

              La vulneración al bien jurídico  de  la  fe  pública  tiene  relación  de  causa  a efecto en este caso con los  deberes  del  inculpado  como  suboficial de la Fuerza Aérea en el grado T2. El  contenido   y   rubricación  del  documento  espurio  tuvieron  como  finalidad  justificar  su  ausencia  a  la  misión  fundamental que el cargo le imponían,  razón  por la cual dicha certificación no es un acto aislado sino el resultado  de  un  desvío  o  exceso  del  poder militar, de donde emerge la conexión del  servicio y la función.   

         En este asunto, de suprimirse la función  desempeñada   por   el   suboficial  T2   REYES  GARCÍA,  el resultado típico falsario de competencia  de  la  justicia castrense desaparecería, por lo que resulta fácil colegir que  existe  relación  inescindible  entre  el  delito  y  la  función asignada. En  consecuencia,    tales    condiciones    tuvieron    incidencia    en   la   materialización del reato contra la fe pública.   

          Por  las razones señaladas, el vínculo  que  los  juzgadores  de  instancia  atribuyen  al  delito de falsedad con el de  abandono  del  servicio  para  pregonar  la  competencia  de  la  justicia penal  militar,  de  medio  a fin, criterio que fue avalado por el Procurador Delegado,  por  las consideraciones señaladas, no es inexistente, supuesto ni hipotético,  como equivocadamente se sugiere en el cargo.   

          6. En el esquema  constitucional,  el  fuero  militar  o  privilegio  de  jurisdicción,  ha  sido  establecido  por  el  artículo 221 de la C.N. a favor de la Fuerza Pública por  razón  de  su  cargo, durante el desempeño de sus funciones y en relación con  ellas,  con la finalidad de garantizar la independencia y autonomía del órgano  a  que  pertenecen  y el pleno ejercicio de sus funciones constitucionales,  de  manera que la investigación y juzgamiento por las conductas punibles que se  les  imputen  en  tales condiciones se lleve a cabo por autoridades diferentes a  la jurisdicción  ordinaria.                    

              La relación inescindible entre el  delito,  el  cargo  y las funciones castrenses discernidas, son los factores que  determinan  la  aplicación  del  fuero  constitucional  y la autoridad judicial  militar  que  le  compete  conocer del asunto, independientemente de la persona,  pues  su  carácter  es  funcional  e impersonal. Es ésta la razón por la cual  dicha  garantía se extiende a conductas punibles conexas, como el delito contra  la  fe  pública  imputado  al  procesado, el cual no se puede desvincular de la  función  oficial  asignada,  quien  para  la época de la infracción no había  hecho  dejación  del  cargo.  En este caso, la competencia de la justicia penal  militar  para  conocer  del  proceso  se  deriva  del  mandato constitucional en  mención.    

                   Dado  que  el  fuero  constitucional  de  los  militares  no  es  personal  sino funcional, es que los  delitos  comunes que tengan relación con el servicio, como en este caso ocurre,  deben  ser  investigados  y  juzgados  por  la jurisdicción castrense, que para  tales   efectos   es   el  juez  natural.  Este  impulso  procesal  es  legal  y  constitucionalmente   patrocinado,   dada   la   existencia  de  fuero  para  el  juzgamiento  por  competencias especiales del delito contra de falsedad material  en  documento  público,  vinculado en la relación de medio a fin con el delito  de   abandono   del   servicio,   por   los   que   fue  condenado  RAFAEL ANTONIO REYES GARCÍA.   

         En  consecuencia,  las  autoridades  que  investigaron  y  juzgaron  las  conducta  ilícitas  ejecutadas por RAFAEL    ANTONIO   REYES   GARCÍA   no  incurrieron  en  irregularidad  sustancial  que conlleve a la invalidación  parcial  de  lo actuado, manteniéndose incólume la actuación y las decisiones  adoptadas  en  relación  con  el  delito  de  abandono  del servicio y falsedad  material en documento público.   

        El cargo no prospera.   

         Casación oficiosa   

         Mediante  resolución  del  27  de  mayo de 1999  se convocó a  Consejo  Verbal  de  Guerra  a  RAFAEL  ANTONIO REYES  GARCÍA,  advirtiéndose respecto del delito contra la  fe  pública:  “REYES no fue la persona que realizó  la  falsedad,  su  conducta se arrima a lo establecido en el Art. 246 del C.P.M.  porque  usó el documento falso, a decir que la transgresión de la norma es USO  DE  DOCUMENTO  PÚBLICO  FALSO” (fl. 271). Conforme a  estos cargos se profirió la sentencia de primera instancia.   

         Para  el  Tribunal  la prueba demostraba  “no  solamente  el uso de documento público falso,  sino   la  autoría  intelectual  de  la  falsedad”,  modalidad  delictiva  ésta  última  de  mayor  gravedad  a  la  imputada en la  acusación  y  el  fallo  proferido  por  el  a quo, razón por la cual, para no  agravar  la  situación  jurídica  del  procesado apelante único, confirmó la  condena  declarando  al procesado convicto por el delito de falsedad material en  documento  público  en  concurso con el abandono del servicio, pero manteniendo  las penas impuestas en el fallo de primer grado.   

                                              La  simple  confrontación  de  la resolución de acusación con la  sentencia  proferida por el Tribunal Militar, permite verificar que al procesado  se  le  condenó  por  cargo  no  previsto en la convocatoria al Consejo Verbal,  vulnerándose  el  debido proceso, con incidencia en el derecho de defensa, dado  que  en  el  pliego  de  cargos  se  descartó  la autoría del documento falso,  atribuyéndosele  únicamente  el  uso,  ilícito  éste último por el cual fue  condenado   por  el  Comandante  del  Comando  Aéreo  de  Mantenimiento  en  su  condición de Juez de Primera Instancia.   

                 El   error   in  procedendo  en el que incurrió el ad quem en detrimento de las garantías de  los  derechos  fundamentales  del  procesado se enmienda de oficio, para de esta  manera  confirmar  la  decisión  de  primera  instancia  en  el  sentido  antes  indicado.   

                                              En  mérito de lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Casación  Penal,  administrando  Justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la Ley, y en desacuerdo con el Procurador Delegado,   

RESUELVE  

                                              1.  Desestimar  la  demanda de casación  presentada  a  nombre  del  procesado  RAFAEL ANTONIO  REYES  GARCÍA, por las razones expuestas en la parte  motiva de esta providencia.   

                                2. De  oficio,  casar  parcialmente, la sentencia proferida el 7 de octubre de 1999 por  el  Tribunal  Superior  Militar,  declarando  la  validez  del  fallo de primera  instancia  dictado 6 de julio de 1999 por el Comando Aéreo de Mantenimiento con  sede  en  Madrid  (Cnd.),  en el sentido de considerar al procesado RAFAEL  ANTONIO REYES GARCÍA responsable  del delito de uso de documento público falso.   

                                              Cópiese, notifíquese, cúmplase y devuélvase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO                                    ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO                                                                      

EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO                           ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                                                                               

MARINA  PULIDO  DE  BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS                                                   

      

YESID          RAMÍREZ  BASTIDAS                                         MAURO SOLARTE PORTILLA   

        TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                                                         Secretaria   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *