20821(08-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20821  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobada Acta N° 51.  

                               

          Bogotá, D. C., mayo ocho (8) de dos mil tres (2003).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala el conflicto negativo de competencias surgido entre  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Leticia  y  el  Juzgado Segundo Penal del  Circuito  Especializado  de Cundinamarca, en virtud del cual rehusan conocer del  proceso  seguido contra RODY RAFAEL MERINO FERNÁNDEZ y  CARLOS  ALBERTO  SACSACHIN  BRICEÑO  por el delito de  tráfico de municiones.   

ANTECEDENTES   

1.  Hacía  las  9:45  de la noche del 17 de  noviembre  de  2000,  en la ribera del río Amazonas,  Isla de la Fantasía  de  Leticia,  Amazonas,  funcionarios  de  la  Policía  Fluvial aprehendieron a  RODY    RAFAEL    MERINO   FERNÁNDEZ   y   CARLOS  ALBERTO  SACSACHIN  BRICEÑO,  ambos   de   nacionalidad   peruana,  cuando  en  una  embarcación  transportaban,  el  primero,  dos (2) cajas de municiones, calibre  16,  marca  Saga con 25 cartuchos cada una y, el segundo, once (11) cajas con 25  cartuchos  cada  una  de la misma munición. Tales personas manifestaron que los  cartuchos   los   habían   adquiridos  en  Iquitos  y  los  llevaban  para  ser  comercializados en el río Yavarí.   

2.  Abierta  investigación  y  vinculados a  través  de  indagatoria,  la Fiscalía Treinta y Dos Seccional de Leticia el 22  de  noviembre  siguiente  les  dictó  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  con  derecho  a  excarcelación,  por  el  delito de fabricación y  tráfico  de  armas  de  fuego  o  municiones  de que trata el artículo 201 del  Código  Penal  de  1980,  modificado  por  el artículo 1º del decreto 3664 de  1986.   

3. Cerrada la investigación, el 22 de marzo  de  2002  la  misma Fiscalía profirió contra los dos procesados resolución de  acusación  por  la  misma  conducta  punible  por  la  cual  había resuelto la  situación  jurídica,  con  la  circunstancia  de  agravación  prevista  en el  numeral   a)   de   la   mencionada   disposición,   esto  es,  “Utilizando medios motorizados”.   

4. El asunto pasó a conocimiento del Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Leticia  que  en la sesión de audiencia pública cuyo  inicio  fuera  fijado  el  14 de febrero del presente año, atendiendo petición  formulada  por la Fiscalía, declara que no es competente para seguir conociendo  del              proceso,              bajo             el             siguiente  argumento:                      “Teniendo  en  cuenta  que  de  conformidad  con  el  Decreto  2001  del  2002,  que  establece  la  competencia del Juzgado Penal del  Circuito  Especializado,  numeral 23, de los delitos consagrados en el artículo  365  del  C.  P.  de  porte  y conservación y como quiera que en la resolución  acusatoria  viene   calificado  como  fabricación  de  armas  de  fuego  o  municiones,  de  conformidad  con  el  citado  Decreto  que  es  de  aplicación  inmediata.”   

Dispuso  entonces el envío de la actuación  al  reparto de los Juzgados Penales del Circuito Especializados de Cundinamarca,  proponiendo colisión negativa de competencias.   

5.  Correspondió  el  proceso  al  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito Especializado de Cundinamarca que mediante auto del  23  de  abril  siguiente  trabó el conflicto. Este Juzgado expresa inicialmente  que   la   resolución   de   acusación   proferida   en  este  asunto  resulta  “vaga  y superflua” en la  medida  que el ente acusador no precisa el encuadramiento típico de la conducta  punible  investigada a algunas de las alternativas descritas en el artículo 201  del  decreto  100  de 1980, y que recoge ahora el artículo 365 de la ley 600 de  2000,  toda  vez  que  de ellas deviene la competencia para conocer del proceso.   

A  pesar  de  lo  anterior, indica que en el  proveído  de  fecha  22 de noviembre de 2000 por medio del cual se resolvió la  situación  jurídica  a  los  implicados  claramente  se  expresa  que se trata  “del   delito   tipificado   genéricamente   como  fabricación  y  tráfico  de  armas  de  fuego o municiones, en la modalidad de  porte de municiones”.   

Manifiesta   a   continuación   que   la  controversia    surgida    dice    relación    al    ámbito    “funcional”    como   factor   objetivo  generador  de  competencia, toda vez que la ley 600 de 2000, en su artículo 5º  transitorio  claramente  define  las  conductas  punibles asignadas a los Jueces  Penales  del  Circuito Especializados, y para el caso en concreto, las descritas  en  el  numeral  5º  referido  a  la  Fabricación  y  tráfico de municiones y  explosivos  –artículo 365-  y  Fabricación  y  tráfico  de armas de fuego y municiones de uso privativo de  las      Fuerzas      Armadas      –artículo 366-.   

Luego señala que la competencia para conocer  de  un determinado delito, ya sea en la fase instructiva o de juzgamiento, está  determinada   por   la   Constitución   o   la  ley,  y  aquella  no  se  puede  “cambiar  sino  a  partir  de  la concreción, en el  pliego  de  cargos, de los hechos debidamente adecuados al tipo penal respectivo  con fundamento en los elementos de juicio allegados.”   

Agrega que como en este caso, la resolución  de   acusación   sólo   comprende   la  conducta  punible  de  “Fabricación,  tráfico  y  porte de armas de fuego o municiones”,  no  se  puede asignar el conocimiento del asunto a los  Jueces  Penales  del Circuito Especializados, cuando se tiene que la competencia  está  radicada  en  los  Jueces  Penales  del  Circuito,  situación claramente  definida  por  la  Corte  Suprema  de  Justicia  en reiterados pronunciamientos.   

Luego  de comentar que en virtud del Decreto  2001  del  9  de  septiembre  de  2000  (sic),  los  Jueces Penales del Circuito  Especializados  fueron  instituidos  para  combatir los delitos de mayor impacto  social por su peligrosidad, expresa:   

“Atendiendo las  circunstancias  que dieron origen a la actuación que ocupa nuestra atención, y  las  explicaciones brindadas en la indagatoria por los encartados, entiende este  funcionario  que  nos  encontramos frente a la conducta delictual de tráfico de  armas  de  fuego  de defensa personal, la que admite las varias alternativas que  señala  el  legislador  como  derivadas  de  la expresión tráfico; más aún,  estaríamos  frente  a  la  inflexión  de la conservación, pues no era otra la  intención  de  los  implicados  al mantener en su menaje las cajas de munición  que  les  fueran incautadas y de las cuales no logra presentar la documentación  que le indique la legalidad de su porte.   

En  conclusión, como es diáfano que en el  asunto  que  ocupa  nuestra  atención  no  obra  acusación que contemple   conductas  punibles  cuya  competencia  corresponda  a  los  Jueces  Penales del  Circuito  Especializados,  lógico  es  colegir  que  el  llamado  a conocer del  presente  juicio  es  el  Juez  Penal  del  Circuito en donde tuvo ocurrencia el  acontecer.”   

Por  lo  anterior,  expresa  que  carece  de  fundamento  lo  manifestado por el Juez Penal del Circuito de Leticia en el acta  de  audiencia  del  14  de  febrero  del  presente  año,  y  ante  la  falta de  competencia  para  conocer  del  proceso, dispone el envío de las diligencias a  esta corporación para que dirima el enfrentamiento.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

En  atención a que la presente colisión de  competencias  surgió  entre  un  Juez  Penal del Circuito y otro Especializado,  esta  Sala  es competente para dirimirlo, tal como lo dispone el numeral 2° del  artículo 18 transitorio del estatuto procesal penal.   

Tiene  establecido  la  jurisprudencia de la  Sala  que  si  el juez a quien se envía un proceso para la fase del juzgamiento  evidencia  un  error  en  la calificación jurídica impartida por la Fiscalía,  que   haga  variar  la  competencia  de  la  “justicia  especializada”  a  los  jueces penales del circuito, o  viceversa,  inmediatamente  debe  proponer  colisión  con  el  fin  de  que  la  Corte   la dirima, caso en el cual, por vía de excepción, le es permitido  a  la  Sala  analizar  los  elementos  constitutivos  de  la  tipicidad en tanto  determina  el  factor objetivo de competencia, pero sin que pueda inmiscuirse en  la   verificación   de   la   existencia   material   del  ilícito  ni  en  la  responsabilidad que pudiere corresponder al procesado.   

También  ha sostenido que la definición de  un  conflicto  debe  adoptarse teniendo en cuenta el pliego de cargos, porque es  allí  donde aparecen delimitados los factores que determinan la competencia del  juez,   básicamente,  la  situación  fáctica  y  la  calificación  jurídica  provisional.   

Por  lo  anterior,  este  es  el  marco  de  referencia  que  se  tendrá  en cuenta para dirimir la controversia, sin que al  efecto  tenga  incidencia definitoria lo expresado inicialmente por la Fiscalía  al  resolver  la  situación  jurídica  de  los  sindicados,  en tanto es en la  resolución  de  acusación donde se hace la calificación jurídica provisional  con consecuencias en el desarrollo del juicio.   

En  este  caso,  a  los  procesados  les fue  dictada  resolución  de  acusación  como  autores  responsables  del delito de  “Fabricación  y  tráfico  de  armas  de  fuego  o  municiones”  de  que  trata  el  artículo  201  del  Código  Penal  anterior,  modificado  por  el artículo 1º del decreto 3664 de  1986,  en la modalidad de transportar con el propósito de comercializar algunas  municiones,  que   hoy,  corresponde  a  la  conducta  descrita en el   artículo  365  de la ley 599 de 2000, “Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas de fuego o municiones”,  por  cuanto,  les  fue  incautado  a  RODY RAFEL MERINO  FERNÁNDEZ  dos  (2)  cajas  de  munición calibre 16,  marca   Saga,   con  veinticinco  (25)  cartuchos  cada  una  y  a  CARLOS  ALBERTO  SACSACHIN  BRICEÑO, once  (11)  cajas  de munición calibre 16, marca Saga, con veinticinco (25) cartuchos  cada  una, las cuales habían comprado en Iquitos  cuando las transportaban  en  una  embarcación  para  venderlas  en  el  río  Yavarí,  según  así  lo  expresaron al rendir indagatoria.    

Con la entrada en vigencia del Código Penal  y  el  Código  de  Procedimiento  Penal (leyes 599 y 600 de 2000) se produjeron  algunas  variaciones  en  relación con la conducta punible de tráfico de armas  de  fuego  de  defensa personal y el tráfico de municiones, referentes a: 1) La  denominación y 2) La competencia.   

En   las   nuevas   disposiciones,   los  comportamientos  a  que se referían los artículos 201 y 202 del decreto 100 de  1980,  que se denominaban “Fabricación y tráfico de  armas  de  fuego  o  municiones”  y  “Fabricación  y  Tráfico  de  Armas y  Municiones   de   Uso   Privativo   de   las  Fuerzas  Armadas”,  y  ahora,  los  artículos 365 y 366 los norman como “Fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o municiones” y  “Fabricación,  tráfico y porte de armas y municiones de uso privativo de las  fuerzas  armadas”,  produciéndose una modificación  en la denominación de tales delitos.   

En  cuanto  a  la  competencia,  mientras el  artículo  71  del  decreto  2700 de 1991, modificado por el artículo 9º de la  ley  81  de  1993,  en  su  numeral  4º  asignaba  a  los  jueces regionales el  conocimiento  de los delitos a que se refería el decreto 3664 de 1986 (adoptado  como  legislación  permanente  por  el decreto 2266 de 1991), con la excepción  del  simple  porte  de  armas  de  fuego  de defensa personal. El artículo 5º,  numeral  5º transitorio del Código de Procedimiento Penal asignó a los Jueces  Penales    del   Circuito   Especializados   el   conocimiento   “De   los   delitos  de  fabricación  y  tráfico  de  municiones  o  explosivos  (artículo  365 del Código Penal); fabricación y tráfico de armas  de  fuego  y  municiones  de uso privativo de las fuerzas armadas (artículo 366  del Código Penal).”   

En  punto  de  la  competencia, se tiene que  interpretando  el  numeral  5º  del  artículo  5º  transitorio  del  estatuto  procesal  penal,  la  Sala  ha  determinado el ámbito de los Jueces Penales del  Circuito  y  de  los  Jueces Penales del Circuito Especializados respecto de las  conductas  punibles  previstas en los artículos 365 y 366 del Código Penal, en  pronunciamiento  que  se  incorpora  a  la  presente  decisión  para definir el  presente    conflicto,    en    cuanto    sus    fundamentos   mantienen   plena  vigencia1:   

“(…)  Una  atenta  lectura de la manera  como   fueron   titulados   los  artículos  365  y  366,  en  los  que,  según  trascripción  ya  hecha, se incluye no solo la fabricación y tráfico, sino el  ‘porte’  y  del  numeral  5º  transitorio,  tantas  veces  mencionado,  en  el  que  no se incluye el porte, con relación a  ninguna  de  las  dos  normas citadas, ni la fabricación y tráfico de armas de  fuego  de  defensa personal, de que trata el artículo 365, lleva a concluir que  de  los  comportamientos  a que se refiere esta última disposición, no son del  conocimiento  del  juez  especializado  el  porte  de  armas de fuego de defensa  personal,  el  porte de municiones (para armas de fuego de defensa personal), ni  el  de  explosivos,  ni  la  fabricación  ni  el  tráfico de armas de fuego de  defensa  personal;  y  que  de  las  conductas  señaladas en el 366, no son del  conocimiento  del juez especializado, el porte de armas de fuego y de municiones  de uso privativo de las Fuerzas Armadas.   

En   consecuencia,   de   las   conductas  contempladas  en  el transcrito artículo 365, son de competencia del juez penal  del  circuito  especializado, la fabricación y tráfico de municiones (de armas  de  fuego  de  defensa  personal)  y  de  explosivos, entendida en la expresión  ‘tráfico’,  la importación, el transporte, el  almacenamiento,  la  distribución,  la venta, el suministro y la reparación. Y  son  de competencia del juez del circuito, el porte de municiones (para armas de  fuego  de  defensa  personal),  de  explosivos  y  de  armas de fuego de defensa  personal,  así  como  la  fabricación  y  el tráfico de esta última clase de  armas,  entendida  en  la  expresión  ‘tráfico’,  la  importación,  el transporte, el almacenamiento, la distribución, la venta,  el suministro y la reparación.   

De  las  conductas  a  que  se  refiere  el  artículo  366,  ibídem,  son  de  competencia  del  juez  penal  del  circuito  especializado,  la fabricación y el tráfico de armas de fuego de uso privativo  de  las  Fuerzas  Militares  y  de municiones para las mismas, entendiendo en la  expresión               ‘tráfico’,  la  importación,  la  reparación,  el  almacenamiento,  la  conservación,  la  adquisición y el suministro.   

Y son de competencia del juez del circuito,  el  porte  de  armas  de  uso privativo de las Fuerzas Militares y de municiones  para las mismas.   

En  síntesis:  son de competencia del juez  penal del circuito:   

1.-  El  porte de armas de fuego de defensa  personal.   

2.- El porte de municiones de armas de fuego  de defensa personal.   

3.- El porte de explosivos.  

4.-  La fabricación y tráfico de armas de  fuego de defensa personal.   

5.-  El  porte  de  armas  de  fuego de uso  privativo de las Fuerzas Armadas.   

6.-  El  porte  de municiones para armas de  fuego de uso privativo de las Fuerzas Armadas.   

Son  de  conocimiento  del  juez  penal del  circuito especializado:   

1.-  La fabricación y tráfico de armas de  fuego de uso privativo de las Fuerzas Armadas.   

2.- La fabricación y tráfico de municiones  para armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas Armadas.   

3.- La fabricación y tráfico de municiones  para armas de fuego de defensa personal.   

4.-   La   fabricación  y  tráfico  de  explosivos.”     

     

De  otra  parte,  el  decreto 2001 de 2002,  expedido  dentro de las facultades derivadas de la conmoción interior declarada  a  través  del  decreto  1837  del  mismo  año,  había  limitado aún más la  competencia  de los Jueces Penales del Circuito Especializados y había ampliado  la  de  los Jueces Penales del Circuito, norma vigente al momento de trabarse el  presente  conflicto,  pues  en  los numerales 23 y 24, artículo 1°, dispuso lo  siguiente:   

“Artículo 1°. Competencia de los Jueces  Penales del Circuito Especializados.   

Los   Jueces   Penales   del   Circuito  Especializados    conocen,    en    primera   instancia,   de   los   siguientes  delitos:   

(…)  

23.  De  los  delitos  señalados  en  el  artículo  365  del  Código Penal, salvo que se trate del porte o conservación  de armas o municiones de armas de fuego y municiones.   

24.  De  los  delitos  señalados  en  el  artículo  366  del  Código Penal, salvo que se trate del porte o conservación  de armas o municiones de uso privativo de las fuerzas armadas.”   

Teniendo  en  cuenta  los hechos base de la  acusación  formulada  contra  los procesados, la cual analizada en su contexto,  así  no sea un ejemplo de claridad y precisión, si permite inferir con arreglo  al  material  probatorio  acopiado, que se está en presencia del transporte con  fines  de  comercialización  de  municiones  para  armas  de  fuego  de defensa  personal,  no  así de “tráfico de armas de fuego de  defensa  personal” como parece entenderlo la Juez que  trabó  el  conflicto,  pues  de  este tipo de armas la actuación no revela que  hubieran sido incautadas a los procesados.   

Tampoco se está en presencia de la conducta  alternativa      “conservar”      municiones   a   que   se   refiere   la  Juez  Penal  del  Circuito  Especializada,  pues  como lo tiene dicho la Sala este es un vocablo que traduce  una  actitud  de  pasividad  frente a un objeto, hasta el punto que bien podría  describir     la    simple    tenencia,    desprovista    de    una    finalidad  específica2,  que no es la situación que acredita este asunto, pues se reitera  que  el  comportamiento objeto de investigación es el de transportar municiones  con el fin de comercializarlas.   

De  manera  que, tratándose de tráfico de  municiones  bien  para  armas  de  defensa  personal  o  de uso privativo de las  Fuerzas  Armadas, la competencia para conocer de la etapa del juicio corresponde  exclusiva  y  excluyentemente  a los Jueces Penales del Circuito Especializados,  tal  como  lo  precisó  esta  Sala  en  la providencia citada y lo establece el  artículo 1° del decreto 2001 de 2002.   

         Por  consiguiente,  se  asignará  el  conocimiento  del  proceso al  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado de Cundinamarca, al que se  remitirá  el  expediente, para los fines pertinentes. Copia de esta providencia  será    enviada    al    Juez    Penal    del   Circuito   de   Leticia,   para  información.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         Dirimir  el  conflicto  de  competencias planteado, en el sentido de  asignar  el  conocimiento  de este proceso al Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado  de Cundinamarca, a donde se remitirá la actuación para lo de su  cargo.   

           

Comunicar lo aquí decidido al Juzgado Penal  del   Circuito  de  Leticia,  remitiéndole  copia  de  la  presente  decisión.   

        Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese y cúmplase.  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                                    HERMAN GALÁN CASTELLANOS         

CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE             JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO             

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                               ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                          JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANES            

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

                                

1 Auto  sept.28/2001, rad. 18.711, M. P. Jorge E. Córdoba Poveda.   

2 Auto  21 de enero de 2003, rad. 20.376, M. P. Marina Pulido de Barón.     

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