STP9604-2023

SEPTIEMBRE

Asistente Jurídico Inteligente

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Myriam  Ávila Roldán  

Magistrada  ponente  

CUI:  76111220400420230039001  

Radicación  n.° 132763  

STP9604-2023  

(Aprobado  acta n°172)  

Bogotá  D.C., catorce (14) de septiembre de dos mil veintitrés (2023).    

I.  OBJETO DE LA DECISIÓN  

La  Sala resuelve la impugnación formulada por el accionante,  Diógenes  Ramos Osorio,  contra  la sentencia proferida el 10 de agosto de 2023 por la Sala de  Decisión Constitucional del Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Buga, que declaró la improcedencia de la acción  de tutela.  

En  síntesis, el accionante considera que el Juzgado Primero Penal  del Circuito con Función de Conocimiento de Tuluá  vulneró sus derechos fundamentales a la dignidad humana,  libertad, debido proceso y acceso a la administración de  justicia, al confirmar la decisión del Juzgado Quinto Penal  Municipal con Función de Control de Garantías de Tuluá,  que no accedió a la revocatoria de la medida de aseguramiento  privativa de la libertad que le fue impuesta.  

II.  HECHOS  

            

1. De          acuerdo con el escrito de acusación, el 22 de enero de 2022          Diógenes          Ramos Osorio          habría abusado sexualmente de V.V. -de 16 años para          ese momento-, empleando fuerza, amenazas y coacción:  

[…]  así  retiró las prendas de vestir de la hoy víctima, realizó  tocamientos indebidos, acaricio sus senos y con su mano tocó  su parte intima introduciendo sus dedos en el introito vaginal de la  menor- //  Tal agresión sexual logra consumarla aprovechándose de  su posición de autoridad, de su vínculo familiar al ser  el novio de la tía de la menor, cuyo parentesco y confianza  que derivaba de tal relación familiar, permitió que al  momento en que la hoy víctima se encontraba sola en una de las  habitaciones de la finca tendiendo una cama, este la agrediera  sexualmente vulnerando de esta manera las garantías  fundamentales de la NNA.  

            

2. El          17 de junio de 2022 se adelantó audiencia de legalización          de captura, formulación de imputación (por el delito          de acceso carnal violento agravado) e imposición de medida de          aseguramiento. Esta fue justificada en la necesidad de protección          de la víctima, ya que el imputado conocía la          residencia de la víctima y a su familia, por lo que podía          poner en riesgo su integridad.  

            

3. El          7 de octubre de 2022 fue celebrada la audiencia de formulación          de acusación.  

            

4. El          31 de marzo de 2023, el defensor de Diógenes          Ramos Osorio          presentó solicitud de revocatoria de la medida de          aseguramiento -en subsidio, que se sustituyera por la detención          domiciliaria-, por no existir elementos que permitan inferir          razonablemente la autoría o participación. En          particular, sostuvo que la adolescente «tiene          una tendencia a mentir y a fantasear con asuntos tan delicados          […]». Trajo a colación -entre otras cosas- la          valoración psicológica y entrevista forense realizada          a otra menor S.V.V., única testigo presencial de los          presuntos hechos, que manifestó que no era cierto que          Diógenes          Ramos Osorio          hubiera abusado de V.V.; así como las entrevistas realizadas          a dos adultos, quienes también se habrían encontrado          en el lugar y día de los hechos, quienes dijeron que ese día          vieron al procesado entrar y salir de la casa, sin que hubiera          alteraciones, llanto o gritos, y que todo sucedió de manera          normal.  

            

5. El          18 de abril de 2023, el Juzgado Quinto Penal Municipal con Función          de Control de Garantías de Tuluá no accedió a          la solicitud, decisión apelada por el abogado de Diógenes          Ramos Osorio.  

            

6. El          4 de julio de 2023, el Juzgado Primero Penal del Circuito con          Función de Conocimiento de Tuluá confirmó la          decisión de primera instancia. Al respecto, concluyó          que no había desaparecido la inferencia razonable de autoría          o participación:  

[…]  la  defensa para sustentar esta petición ha presentado unos  documentos como entrevistas psicológicas a las menores S.V y  I.C, entrevista a la señora […]  (excompañera  sentimental del encartado), así como la entrevista de […]  dos  trabajares del ICA que se encontraban el día de los hechos y  al […]  Tío  de la supuesta y por ultimo fotografías de la finca donde  supuestamente estaban los funcionarios de ICA.  

De  los elementos presentados para su análisis, se inicia con la  lectura detallada del reporte de atención primario código  rosa del Hospital Rubén Cruz Vélez el que se torna  congruente con la entrevista a la menor V.V, realizada por  profesional de psicología de la Fiscalía General de la  Nación, y el peritaje de medicina legal, es decir esta  Juzgadora no encuentra contradicciones en lo manifestado por la menor  víctima, por el contrario su relato es concordante, en  relación a que identifica los mismos hechos y los mismos  acontecimientos que supuestamente vivencia en compañía  de su prima S.V. Por otro lado, de acuerdo a los nuevos elementos  allegados por la defensa, los que no permite a esta Juzgadora  avizorar que se haya destruido o desaparecido la inferencia razonable  de autoría o participación, pues como se mencionó  (sic) anteriormente  la menor V.V, es reiterativa en lo que le sucedió el día  de los hechos.  

En  cuanto a lo indicado por la defensa que la entrevista realizada por  el profesional grado ll, claudia Marcela Sana Morales, carece de  legalidad por no contar con la presencia de defensor de familia, pues  tal como se evidencia en la página No 2 en el informe de  investigador de campo FPJ-11 de fecha 26 de enero de 2022, cuenta con  la autorización de la defensora de Familia Dra. CONSUELO  SALAZAR SALAZAR, Por lo tanto, este no tiene ese alcance por cuanto  tuvo la autorización de autoridad competente para tomar dicha  entrevista a la menor víctima, por lo tanto no prospera esa  pretensión.  

Continuando,  se tiene que las reglas de la experiencia y la sana crítica  indican que este tipo de delitos se cometen a puerta cerrada o  lugares oscuros, por lo que no es de buen recibo las entrevistas a  los funcionarios del ICA, quienes indican que (sic)  al  unísono que no observaron conductas extrañas, máxime  que en la entrevista y la atención a la menor V.V, indico que  el encartado cerro (sic)  la  puerta, por lo que era imposible haber observado si se estaban  realizando tocamientos libidinosos o no, cuando no se encontraban ni  siquiera en el mismo inmobiliario y no estaban a cargo de las  menores, VV y su prima, pues estaban adelantando labores propias de  sus funciones.  […]  

            

7. El          28 de julio de 2023, Diógenes          Ramos Osorio,          a través de apoderado, instauró acción de          tutela contra el Juzgado          Primero Penal del Circuito con Función de Conocimiento de          Tuluá, al estimar que incurrió en tres defectos:  

(i)  Defecto  fáctico:  en tanto la autoridad judicial demandada omitió valorar todos  los elementos materiales probatorios presentados la solicitud de  revocatoria y que, de haber sido considerados, habría decidido  de diferente manera.  

(ii)  Falta  de motivación:  por cuanto el Juzgado accionado se limitó a repetir de forma  ambigua y resumida los argumentos de la primera instancia, sin  motivar adecuadamente la decisión.  

(iii)  Violación  directa de la Constitución:  ya que esas falencias afectan los derechos fundamentales de su  apoderado, así como «los  principios de la presunción de inocencia, indubio (sic)  pro reo, a controvertir las pruebas que se alleguen en su contra y a  la doble instancia  […]».  

            

8. A          partir de lo expuesto, solicitó que se ordene al Juzgado          accionado que profiera nuevamente la decisión de segunda          instancia, teniendo en cuenta los argumentos presentados en el          recurso de apelación y con el análisis exhaustivo de          los elementos materiales probatorios allegados.  

III.  ANTECEDENTES PROCESALES RELEVANTES  

            

9. El          10 de agosto de          2023, la Sala de Decisión Constitucional del Tribunal          Superior del Distrito Judicial de Buga declaró la          improcedencia de la acción de tutela, por considerar que el          Juzgado Primero Penal del Circuito con Función de          Conocimiento de Tuluá no incurrió en una «vía          de hecho»,          ya que para ello la providencia debe ser abiertamente contraria a la          Constitución y a la ley, lo que no sucedió en el caso          concreto.  

            

10. Para          dar cuenta de lo anterior, citó en extenso el auto          controvertido, a partir de lo cual determinó que los          argumentos expuestos «se          avizoran sensatos, razonables y obedecieron a la normativa y          jurisprudencia aplicable al caso»,          sin que la defensa desvirtuara la inferencia razonable de autoría          o participación.  

            

11. La          sentencia de primera instancia fue impugnada por el apoderado de          Diógenes          Ramos Osorio,          quien sostuvo que el Tribunal no mencionó ni valoró          adecuadamente «las          pruebas aportadas dentro del proceso»          -que eran novedosas-y que también fueron remitidas como anexo          a la acción de tutela; tales como (i) la historia clínica          de urgencias de la menor V.V. (22 de enero de 2022)1,          (ii)          el informe pericial de clínica forense (25 de enero de 2022,          realizado por un profesional del Instituto Nacional de Medicina          Legal y Ciencias Forenses)2,          y (iii) el informe de entrevista forense (26 de enero de 2022,          realizado por una profesional de la Fiscalía General de la          Nación, en la que además de la víctima también          se entrevistó a sus familiares, las menores S.V.V. e I.C.)3,          elementos que lograrían desvirtuar la inferencia razonable de          autoría o participación.  

            

12. Por          tanto, solicitó a la Corte que estudie de manera exhaustiva          las pruebas allegadas al proceso penal, y conceda el amparo de los          derechos fundamentales de su defendido.  

IV.  CONSIDERACIONES  

a.  Competencia  

            

13. La          Sala es competente para conocer de la impugnación propuesta,          de conformidad con lo previsto en el artículo 86 de la          Constitución Política, el artículo 32 del          Decreto 2591 de 1991 y el Decreto 333 de 2021, toda vez que la          decisión de primera instancia fue emitida por la Sala          de Decisión Constitucional del Tribunal Superior del Distrito          Judicial de Buga,          respecto de la cual ostenta la calidad de superior funcional.  

b. Problema  jurídico  

            

14. ¿El          Juzgado Primero Penal del Circuito con Función de          Conocimiento de Tuluá vulneró          los derechos fundamentales a la dignidad humana, libertad, debido          proceso y acceso a la administración de justicia de Diógenes          Ramos Osorio,          al confirmar la decisión del Juzgado Quinto Penal Municipal          con Función de Control de Garantías de Tuluá,          que no accedió a la revocatoria de la medida de aseguramiento          privativa de la libertad que le fue impuesta?  

            

15. Para          resolver          el problema jurídico, la Sala (i) reiterará las reglas          jurisprudenciales sobre la metodología de análisis de          la procedibilidad de la acción de tutela contra providencias          judiciales; (ii) estudiará el cumplimiento de los requisitos          generales en el caso concreto; y (iii) si se cumplen los anteriores          presupuestos, examinará el fondo del asunto.  

c.  Sobre  los requisitos de procedibilidad de la acción de tutela contra  providencias judiciales.  

            

16. La          Corte Constitucional ha precisado que la acción de tutela          contra providencias judiciales es un mecanismo excepcional, de tal          forma que, su aplicación no puede generar afectaciones a la          seguridad jurídica ni a la autonomía funcional de los          jueces. Al respecto, la Corte Constitucional en la Sentencia CC          C–590 de 2005 expresó que la tutela contra providencias          judiciales es excepcionalísima y solo procede cuando se          cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad: unos de          carácter          general,          que habilitan la interposición de la acción y otros de          carácter          específico,          relacionados con la procedencia del amparo.  

            

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16. 1. En                  relación con los «requisitos generales» de                  procedencia deben acreditarse, y en su orden, los siguientes: (i)                  la relevancia constitucional del asunto; (ii) el agotamiento de                  todos los recursos ordinarios y extraordinarios de defensa                  judicial; (iii) la inmediatez, (iv) que se trate de una                  irregularidad procesal que tenga una incidencia directa y                  determinante sobre el sentido de la decisión cuestionada;                  (v) que se identifiquen razonablemente los hechos generadores de la                  vulneración y los derechos afectados y que se hubiere                  alegado tal circunstancia al interior del proceso en donde se dictó                  la providencia atacada; y (vi) que no se trate de una tutela contra                  tutela. Si falta al menos uno de estos requisitos la solicitud de                  amparo debe declararse improcedente.  

                              

2. Por                  su parte, los «requisitos o causales específicas»                  hacen referencia a determinados escenarios especiales que afectan                  la integridad de la decisión judicial y que justifican la                  intervención del juez constitucional para salvaguardar los                  derechos fundamentales. En este sentido, para que prospere una                  tutela contra una providencia judicial se requiere que se presente,                  al menos, uno de los siguientes vicios o defectos: defecto                  orgánico; procedimental absoluto; defecto fáctico;                  defecto sustantivo; error inducido; falta de motivación;                  desconocimiento del precedente; o violación directa de la                  Constitución. En caso de que, luego de realizar el análisis                  de fondo, se advierta la configuración de uno o más                  de estos defectos o vicios, lo que sigue por parte del juez                  constitucional es conceder el amparo y, en caso contrario, negarlo.    

            

17. A          pesar de que hoy estos parámetros son aceptados en las          diferentes jurisdicciones, es necesario insistir en que ellos          definen una metodología estricta de análisis frente a          las tutelas contra providencias judiciales. Así, en primer          lugar, deben analizarse siempre y en orden los «requisitos          generales»          de procedibilidad. La ausencia de uno solo de ellos supone          necesariamente la declaratoria de improcedencia de la acción.          Si, por el contrario, concurren los requisitos generales, en segundo          lugar, lo que sigue es el análisis de la(s) «causal(es)          específica(s)»          de procedencia que eventualmente se configure(n) de acuerdo con los          hechos y particularidades de cada caso. Si el juez constitucional          encuentra acreditada al menos una de esas causales, lo que procede          entonces es conceder el amparo solicitado. A continuación, se          realizará este análisis en el caso concreto.  

d.  Análisis del cumplimiento de los «requisitos  generales»  de procedibilidad  

            

18. En          el caso concreto las partes están legitimadas por pasiva y          por activa. Lo primero, porque la acción de tutela se dirige          contra la autoridad judicial que habría vulnerado los          derechos de Diógenes          Ramos Osorio, quien          actúa a través de apoderado, y en el expediente se          encuentra el correspondiente poder especial.          Además (i) el asunto es de relevancia constitucional por          cuanto involucra la discusión sobre los derechos          fundamentales a          la dignidad humana, libertad, debido proceso y acceso a la          administración de justicia.  

            

19. Adicionalmente,          (ii)          frente a la providencia          cuestionada y emitida el 4 de julio de 2023 en segunda instancia, no          procede ningún otro mecanismo          o recurso          judicial,          en los estrictos y precisos términos del artículo 6          del Decreto 2591 de 1991, la que ha sido la postura mayoritaria de          esta Sala en casos como el objeto de estudio (CSJ STP1581-2022,          STP1050-2023, STP1960-2023, STP2827-2023 y STP5283-2023).  

            

20. Así,          pese          a que el accionante cuenta con la posibilidad de volver a solicitar          la revocatoria de la medida de aseguramiento, conforme lo previsto          en el artículo 318 de la Ley 906 de 2004 es necesario que          demuestre que desaparecieron los requisitos establecidos en el          artículo 308, y presente argumentos y elementos materiales          probatorios nuevos y diferentes a los que sustentan esta acción          de tutela. Aunado a ello, la          jurisprudencia ha reiterado que la procedencia de la acción          de tutela contra procesos penales en curso, aunque excepcionalísima,          es posible (CC          SU-388-2021;          Cfr. CSJ STP2049-2023, STP2796-2023 y STP5283-2023).  

            

21. Continuando          con el análisis de procedencia, se tiene que (iii) la acción          de tutela fue instaurada en un término razonable y oportuno          (28 de julio de 2023); (iv)          la irregularidad procesal alegada es sustancial; (v) en la demanda          se identificaron de          manera razonable los hechos que generaron la vulneración como          los derechos afectados, y ello fue alegado en el marco del proceso          penal; y (vi)          las pretensiones no se dirigen contra una sentencia de tutela.  

            

22. Debido          al cumplimiento de los requisitos generales de procedencia, la Sala          pasará a verificar si existe alguna actuación u          omisión del despacho accionado capaz de afectar la vigencia          efectiva de los derechos fundamentales del accionante.  

e.  Análisis de los requisitos específicos  

            

23. Diógenes          Ramos Osorio          alegó, a través de su apoderado, que el Juzgado          Primero Penal del Circuito con Función de Conocimiento de          Tuluá          incurrió          en tres defectos (fáctico, decisión sin motivación          y violación directa de la Constitución) al decidir el          recurso de apelación que presentó contra la decisión          que negó la revocatoria de la medida de aseguramiento          impuesta en su contra. A          continuación, la Sala procederá a (i) explicar el          alcance de cada uno de los defectos invocados, y (ii) analizar los          reparos del accionante.  

            

24. Cuando          se cuestiona la          actividad probatoria del juez natural (i.e. se alegue la          configuración de un defecto          fáctico), el          accionante debe demostrar que el yerro es irrazonable y          trascendente, es decir, que de no haberse presentado, la decisión          hubiera sido distinta. Por tanto, no son válidas las          divergencias subjetivas o abstractas. Así, el margen de          acción del juez de tutela es extremadamente reducido, por lo          que frente a interpretaciones diversas y razonables debe considerar          que la realizada por el juez natural es válida y legítima,          privilegiando los principios de autonomía, independencia          judicial, inmediación y apreciación racional de la          prueba (CSJ          STP1687-2023, STP2651-2023, STP5283-2023, STP5815-2023 y          STP8271-2023. Cfr.          CC T-453-2017 y T-221-2018).          Ahora bien, en          cuanto a las dimensiones de este defecto, la Corte Constitucional ha          explicado:  

[…]  en  la práctica judicial la Corte ha encontrado tres hipótesis  en las cuales se configura el defecto fáctico: (i) cuando  existe una omisión en el decreto y en la práctica de  pruebas que eran necesarias en el proceso; (ii) cuando se hace una  valoración defectuosa o contraevidente de las pruebas  existentes; y (iii) cuando no se valora en su integridad el acervo  probatorio.  

Estas  hipótesis pueden configurarse por conductas omisivas o  activas, dando lugar a las dos dimensiones del defecto fáctico,  la negativa (u “omisiva”) y la positiva (o “por  acción”). La primera se presenta cuando el juez se niega  a dar por probado un hecho que aparece en el proceso, sea porque (i)  niega, ignora o no valora las pruebas solicitadas; o (ii) a pesar de  poder decretar la prueba, no lo hace por razones injustificadas. La  segunda se presenta cuando, a pesar de que la prueba sí obra  en el proceso, el juez (i) hace una errónea interpretación  de ella, al atribuirle la capacidad de probar un hecho que no aparece  en el proceso o al estudiarla de manera incompleta; (ii) valora  pruebas ineptas o ilegales; o (iii) valora pruebas indebidamente  practicadas o recaudadas.  (CC T-453-2017, T-221-2018, T-008-2020 y SU-190-2021)  

            

25. Sobre          el defecto          de decisión sin motivación,          esta Sala,          reiterando la jurisprudencia constitucional, ha indicado sobre el          mencionado defecto:  

[…]  la ausencia de motivación se estructura solo cuando la  argumentación realizada por el juez, en la parte [motiva] del  fallo, resulta defectuosa, abiertamente insuficiente o inexistente.  […]  Por lo tanto, la competencia del juez de tutela, solo podrá  activarse en casos específicos en donde se evidencie que la  falta de argumentación decisoria, convierta la providencia en  un mero acto de voluntad del juez.  

   

[…]  la falta de  motivación, como causal de procedencia de la acción de  tutela en contra de providencias judiciales, tiene como finalidad  proteger los derechos de los ciudadanos de obtener respuestas  razonadas de la administración de justicia, permitiendo de  esta manera, ejercer efectivamente el derecho de contradicción.  

   

Por  lo tanto, el juez de tutela debe tener en cuenta, que la falta de  motivación de una decisión judicial, supone una clara  vulneración al derecho del debido proceso ya que existe un  deber en cabeza de los funcionarios judiciales, el cual tiene que  presentar las razones fácticas y jurídicas que  sustentan el fallo, acción que se genera en virtud de un  principio base de la función judicial. (CSJ  STP1956-2023)  

            

26. En          el mismo sentido, la Corte Constitucional ha referido que es          indispensable que las decisiones judiciales encuentren respaldo en          un razonamiento fáctico y jurídico, sin que ello          signifique «que          cualquier discrepancia con los argumentos de la decisión          necesariamente configuren esta causal, sino que debe estar en          presencia de una decisión carente del fundamento que la          soporta». Por          tanto, no le corresponde al juez de tutela «establecer          a qué conclusión debió llegar la autoridad          judicial accionada, sino señalar que la providencia atacada          presenta un grave déficit de motivación que la          deslegitima como tal»          (CC SU-474-2020).  

            

27. El          defecto          de violación directa de la Constitución,          consiste en la          inaplicación o aplicación defectuosa de esa norma, lo          que, entre otros supuestos, puede presentarse cuando (i) en la          solución de un caso no se interpreta o aplica una norma legal          de conformidad con el precedente constitucional, (ii) se trata de un          derecho fundamental de aplicación inmediata, (iii) el juez          accionado no tuvo en cuenta el principio de interpretación          conforme con la Constitución, o (iv) no se hace uso de la          excepción de inconstitucionalidad (CC SU-146-2020 y          SU-214-2022).  

            

28. Ahora          bien, la Sala considera importante adicionar que, tratándose          de la solicitud de revocatoria de una medida de aseguramiento, la          Corte Suprema de Justicia ha indicado que:  

[…]  por  expresa exigencia del artículo 318 de la Ley 906 de 2004, la  solicitud de revocatoria o la sustitución de la medida de  aseguramiento que se formule ante el juez de control de garantías  deberá hacerse “presentando los elementos materiales  probatorios o la información legalmente obtenidos que permitan  inferir razonablemente que han desaparecido los requisitos del  artículo 308”. Ello significa, como del texto se  desprende, que el solicitante tiene una carga procesal, por cuanto  debe aportar elementos probatorios nuevos o información  obtenida legalmente que no hubieren sido tenidos en cuenta con  anterioridad, cuando se decretó la medida de aseguramiento o  la sustitución de la misma, pues sólo en esa hipótesis  será posible al juzgador realizar una inferencia razonable  para decidir si desaparecieron o no los elementos que estructuraron  los requisitos para el decreto de la medida de aseguramiento fueron  tenidos en cuenta cuando ella se decretó y decidir, en  consecuencia, lo que fuere pertinente.4  [CSJ STP16781-2022, reiterada en STP5283-2023]  

            

29. Por          su parte, la Corte Constitucional          señaló en la Sentencia C-456 de 2006 que los jueces          están en la obligación constitucional de hacer, en          cualquier momento, un análisis          racional, ponderado y adecuado frente a las circunstancias fácticas          de las que surja la discusión sobre la imposición,          revocatoria o sustitución de la medida de aseguramiento,          «toda          vez que debe sopesar de una manera dinámica la necesidad de          la medida frente a la afectación grave del derecho          fundamental de la libertad del imputado»:  

Lo  anterior, por cuanto los elementos materiales probatorios o la  información legalmente obtenida, de la cual se infiera  razonadamente que han desaparecido las exigencias legales para  decretar la medida de aseguramiento, pueden ocasionarse en cualquier  momento, aún después de haberse intentado por primera  vez la revocatoria o la sustitución de la medida.  

[…]  Así  entonces, no resulta constitucionalmente admisible mantener vigente  una medida restrictiva de la libertad, a pesar de que de la  valoración de las circunstancias objetivas que se presenten de  manera sobreviniente, se imponga el cese de la efectiva privación  de la libertad del sindicado o la sustitución de la medida por  haber desaparecido los fundamentos que dieron origen a su imposición.  De ser así, la medida resultaría arbitraria por carecer  de los requisitos legales y por sustentarse en una finalidad y en un  objetivo inválido e innecesario que no concurre con los  mandatos constitucionales.  

La  valoración de los elementos probatorios así como la  oportunidad para controvertir aquellos que sustenten el cumplimiento  de los requisitos establecidos en la ley para imponer una medida de  aseguramiento o para determinar que ésta puede revocarse o  sustituirse, debe ser dinámica y cambiante en favor de la  defensa de la garantía constitucional del imputado a tener  acceso a su libertad, es decir, debe realizarse en el mismo momento  en que se presentan las circunstancias o surgen los hechos.  

            

30. En          el caso objeto de estudio, el apoderado de Diógenes          Ramos Osorio          pretende          que esta Sala, en calidad de juez de tutela de segundo grado,          realice un análisis exhaustivo de los elementos allegados al          proceso penal. No obstante, es necesario precisar que el juez          constitucional no es una instancia revisora de la valoración          probatoria que adelanten las autoridades judiciales ordinarias. Su          competencia, excepcional, se limita a verificar si se configuró          algún defecto o requisito específico de procedencia de          tutela contra providencia. Para la Sala no se configuró          ninguno de los yerros invocados.  

            

            

32. Adicionalmente,          esa autoridad judicial explicó          -si bien de manera sucinta- las razones por las que los argumentos          de la defensa no lograban desvirtuar la inferencia razonable de          autoría o participación, lo que descarta la          configuración del defecto          de decisión sin motivación.  

            

33. Aunado          a lo anterior, la Sala considera pertinente recordar que ese          estándar de conocimiento (inferencia razonable) no          es cosa diversa a un «ejercicio          según el cual, dados unos elementos determinados, de ellos          puede extraerse o deducirse una conclusión o una hipótesis.          Ese juicio o inferencia es razonable si está sustentado en          parámetros lógicos, de manera que una inferencia          razonable, es en esencia un razonamiento con implicaciones lógicas,          un razonamiento justo. La lógica y la razón se oponen          a lo intuitivo, a lo instintivo»          (CSJ          AP968-2020 y AP1046-2023).  

            

34. Así,          el hecho de que el referido Juzgado no hubiera accedido a las          pretensiones principal o subsidiaria no implica el desconocimiento          de los derechos fundamentales o principios constitucionales          invocados. En particular, porque la decisión judicial atacada          no se encuadra en alguno de los supuestos del defecto          de violación directa de la Constitución.  

            

35. De          conformidad con lo expuesto, la Sala encuentra que al proferir el          Auto de 4 de abril de 2023 el          Juzgado          Primero Penal del Circuito con Función de Conocimiento de          Tuluá no incurrió en ningún defecto. Así,          considera apropiado enfatizar en que la acción de tutela no          puede emplearse como una instancia adicional, que tratándose          de la acción de tutela contra providencias judiciales, el          margen del juez constitucional es de carácter extremadamente          reducido -especialmente cuando los cuestionamientos versan sobre la          valoración probatoria efectuada por los jueces ordinarios-, y          que su intervención excepcional solo es posible cuando la          decisión es arbitraria o irrazonable, sin que sean de recibo          simples discrepancias con los argumentos del juez demandado.  

f.  Conclusión  

            

36. La          Sala modificará la sentencia de primera instancia, que          declaró la improcedencia de la acción de tutela,          para negar el amparo.          En el caso concreto, si bien se acreditó el cumplimiento de          los requisitos generales de procedencia, no sucedió lo mismo          con los requisitos específicos. Así, corroboró          que el          Juzgado Primero Penal del Circuito con Función de          Conocimiento de Tuluá          no incurrió en defecto fáctico, de decisión sin          motivación o violación directa de la Constitución,          por cuanto          al          resolver el recurso de apelación contra la decisión          que no revocó la medida de aseguramiento de          Diógenes          Ramos Osorio sí          tuvo en cuenta los elementos que supuestamente no habían sido          considerados y explicó las razones por las que no se          desvirtuó la inferencia razonable de autoría o          participación, sin que esa conclusión sea lesiva          derechos fundamentales o desconozca principios constitucionales.  

En  mérito de lo expuesto, la Sala de Decisión de Tutelas  n.o  3 de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia, administrando justicia en nombre de la República y  por autoridad de la ley,  

RESUELVE  

Primero.  Modificar la  sentencia impugnada, en el sentido de negar  la  acción de tutela.  

Segundo.  Disponer  el envío de las diligencias a la Corte Constitucional, para la  eventual revisión de los fallos proferidos.  

Tercero.  Notifíquese  de acuerdo con lo previsto por el artículo 30 del Decreto 2591  de 1991.  

Notifíquese  y cúmplase  

MYRIAM  ÁVILA ROLDÁN  

Magistrada  

GERSON  CHAVERRA CASTRO  

Magistrado  

Magistrado  

Nubia  Yolanda Nova García  

Secretaria  

1          Anexo a la acción de tutela, folios 18 a 23.  

2          Ibidem.,          folios 36 a 41.  

3          Ibidem.,          folios 27 a 33.  

4          Cfr.          Corte Constitucional. Sentencia C-456 de 2006.  

Calle          12 No. 7 – 65 Palacio de Justicia – Bogotá, Colombia.          

PBX:          (571) 562 20 00 Exts.1126 -1142 – 1143 – 1144 – 1145 Fax: 1125 –          1428          

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