19977(17-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 19977  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado        acta        No.  104           

Bogotá, D. C., diecisiete de septiembre del  año dos mil tres.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda  de  revisión  presentada  por  el  sentenciado  ARMANDO TORRES GIL.    

          La demanda.   

Actuando en nombre propio, y apoyado en las  causales  tercera y cuarta de revisión, el sentenciado manifiesta que cuestiona  el  mérito  de  la  prueba recaudada en el trámite ordinario de la actuación,  específicamente  la  de carácter técnico. Denuncia, asimismo, que en el curso  del  proceso  careció  de  defensa  técnica,  y  que en el fallo no se tuvo en  cuenta  la  confesión  ni  las  circunstancias  de  atenuación punitiva que lo  favorecen.  También   alega no haber cometido el delito por venganza, sino  por proteger a su hija.   

                         SE  CONSIDERA:   

El   derecho  de  ejercer  la  acción  de  revisión,  se  halla  radicado  en  cabeza de los sujetos procesales que tengan  interés  jurídico  y  hayan  sido  legalmente  reconocidos dentro del trámite  procesal.   Surge de la concurrencia de alguna de las causales previstas en  el  artículo  220 del Código de procedimiento penal con miras a destronar, del  carácter  de  definitividad e inmutabilidad, la decisión ejecutoriada que puso  fin  a  la actuación, sea que se trate de sentencia, cesación de procedimiento  o   preclusión   de   la   instrucción.  Para  su  ejercicio  se  requiere  el  adelantamiento   de   un   procedimiento   especial   y   posterior   al   fallo  definitivo.   

De  conformidad  con  el  artículo  221 del  estatuto  procesal,  el  sentenciado  se  encuentra  facultado  para promover la  acción  de  revisión  contra  un  fallo  adverso  a  sus  intereses.  Esto  no  significa,  sin  embargo,  que  si  carece  de  la  calidad  de abogado titulado  legalmente  autorizado  para  ejercer  la  profesión,  se halle legitimado para  presentar  la  demanda, pues de conformidad con el artículo 127 ejusdem “para  los  fines  de  su  defensa  el sindicado deberá contar con la asistencia de un  abogado escogido por él o de oficio”.    

Obedece  esta limitante, a que la acción de  revisión  corresponde  a una actividad posterior a la culminación del proceso,  que  comprende  la  elaboración del libelo según precisos requisitos formales,  la  invocación  de concretas causales legales, el correcto señalamiento de los  fundamentos  jurídicos  y fácticos, la relación de las pruebas que se aportan  para   demostrar   los   hechos   básicos  de  la  petición,  y  una  adecuada  sustentación   compatible   con   la   naturaleza   de   la   causal   que   se  invoca.   

Todo  ello  es,  evidentemente,  materia  de  especiales  conocimientos jurídicos, como igual se exige en casación (art. 209  del  Código  de  procedimiento  penal),  El  hecho  de  no  haberse contemplado  expresamente  para  la  revisión  el  requisito  de  que  la  demanda  deba ser  presentada  mediante  apoderado,  como  sí lo estaba en el Decreto 2700 de 1991  (art.  233),  no  puede  entenderse que dicha exigencia hubiere desaparecido del  ordenamiento.  A estos efectos, el inciso último del artículo 127 del estatuto  procesal  establece que “En todo caso si el sindicado fuere abogado titulado y  estuviere  autorizado  legalmente  para  ejercer la profesión, podrá de manera  expresa  aceptar y ejercer su propia defensa sin necesidad de apoderado”. Esto  significa,  entonces,  contrario  sensu,  que  en  caso  de  no contar con dicha  calidad,    siempre    deberá    estar    asistido    por    quien    sí    la  tenga.        

Por manera que si en el sentenciado concurre  la  calidad  de  profesional  del  derecho, bien puede actuar como demandante en  revisión  bajo  la condición de que se identifique como tal. Dicha legitimidad  no   resulta  acreditada  en  el  evento  contrario,  dado  que  por  su  propia  naturaleza,  la  presentación  de  la  demanda  está  reservada  a  un abogado  titulado  como acto de postulación, precisamente por el carácter eminentemente  técnico  y rogado que el instrumento ostenta (cfr. auto revisión de dic. 6/01.  Rad. 18520).   

En el caso de autos, observa la Corte que el  sentenciado  ARMANDO  TORRES  GIL  suscribe  el  libelo  pero  sin  acreditar la  condición  de  abogado  titulado,  resultando  así  evidente  la  ausencia  de  legitimidad  para presentar la demanda, lo que constituye motivo suficiente para  disponer la inadmisión del libelo.   

Al  margen  de ello, ha de destacar la Sala,  finalmente,  que  a  consecuencia de esta carencia de legitimidad, resalta en el  libelo  la  falta  de  técnica en la postulación de la propuesta. Precisamente  por   estar   alejada  en  grado  sumo  de  los  presupuestos  de  admisibilidad  establecidos  en  el  artículo  222 del estatuto procesal, contiene únicamente  cuestionamientos   generales   a   la  validez  del  juicio  y  críticas  a  la  apreciación  probatoria realizada por los juzgadores, sin relación ninguna con  las  causales  de revisión aducidas. Tampoco cumple con el requisito de allegar  copia  o fotocopia de los fallos de primera y segunda instancia, y no indica las  autoridades que los profirieron.   

Se  observa  en  ella,  por  el  contrario,  alegaciones  carentes  de fundamento fáctico y jurídico, sobre hechos, pruebas  y  argumentos ya considerados y definidos procesalmente, por tanto, incapaces de  remover    el    carácter    definitivo    e   inmutable   de    la   cosa  juzgada.   

Así  acontece,  por vía de ejemplo, con la  siguiente afirmación contenida en el libelo:   

“Reconozco  que  soy  responsable  y  en  ningún  momento  quiero  que quede impune este hecho. Lo que pretendo es que me  den   una   condena   justa   y   que   miren   lo   que   pasó”  (fls.  4  y  8).           

Por  las razones que preceden, la demanda de  revisión será inadmitida (art. 223 de la ley 600 de 2000).   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

INADMITIR   la  demanda   de   revisión   presentada   por   el   sentenciado   ARMANDO  TORRES  GIL.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS     CARLOS A. GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE        A.        GÓMEZ  GALLEGO            EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO        O.        PÉREZ  PINZÓN                MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE        L.        QUINTERO  MILANÉS                MAURO         SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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