19145(31-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 19145  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 41  

          Bogotá, D. C., treinta y uno de marzo de dos mil tres.   

VISTOS  

          Examina  la  Corte,  en  sede de apelación, el contenido pertinente  del  auto  fechado  el  24  de  julio  de  2001,  por medio del cual el Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  resolvió  sobre  la  práctica  de  pruebas  en el  presente  juicio  que  cursa  contra el doctor LUIS EDUARDO CUELLO ROJAS, exjuez  Laboral  del  Circuito  de Barranquilla, por los delitos de falsedad ideológica  en documento público, estafa agravada y concierto para delinquir.   

         

HECHOS  Y  ANTECEDENTES  PROCESALES   

          A  la  presente  causa  que cursa contra el exjuez Octavo Laboral de  Barranquilla,  LUIS  EDUARDO  CUELLO  ROJAS,  por  el  delito  de concierto para  delinquir  se  acumuló  el  proceso  radicado  en  la instancia bajo el número  49.677  que  cursa  contra  el  mismo  procesado  por  los  delitos  de falsedad  ideológica en documento publico y estafa.   

          En  pretérita  oportunidad,  al  conocer por vía de apelación del  auto  que  negó  la práctica de algunas pruebas en la causa acumulada, la Sala  relacionó los hechos juzgados en la misma de la siguiente manera:   

         

“Con  base en el  mandamiento  de  pago fechado el 19 de abril de 1995, dictado por el Juez Octavo  Laboral  del Circuito de Barranquilla, doctor LUIS EDUARDO CUELLO ROJAS, a favor  de  ADELA  INÉS  ANGULO DE RODELO, LUCAS EVANGELISTA PÉREZ MUÑOZ, LUIS RANGEL  RANGEL,  VÍCTOR  MIRANDA NUÑEZ y otras personas que figuraban como pensionados  directos  o  sustitutos  de  la empresa COLPUERTOS, los abogados MARÍA CRISTINA  OCAMPO  DE  MANZANO,  HERNANDO  MANZANO  PEÑARANDA  y  BELISARIO DEYONG MANZANO  hicieron  la  conciliación N° 096 del 8 de junio de 1998, por medio de la cual  el  Fondo  de  Pasivos  de  la  empresa,  FONCOLPUERTOS,  les pagó la suma de $  147.000.000.oo  en títulos de Tesorería TES, clase B, que después se hicieron  efectivos,  por  concepto de reajuste de pensiones conforme con las leyes 4ª de  1976, 71 de 1988, 100 de 1993 y demás decretos reglamentarios.   

“Resulta  que  la Fiscalía ha determinado  cómo  el  proceso  ejecutivo  que  dio  lugar al mencionado mandamiento de pago  jamás  fue  radicado en el Juzgado Octavo Laboral del Circuito de Barranquilla,  razón  por  la cual se estima falsa la orden ejecutiva de pago, al igual que la  certificación  expedida  posteriormente  por  el   mismo juez LUIS EDUARDO  CUELLO  ROJAS,  el  29  de  julio  de  1996,  en el sentido de que daba fe de la  existencia de un proceso ejecutivo inexistente”.   

          Por  tales  hechos,  mediante resolución fechada el 3 de octubre de  2000,  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  los  Tribunales  de  Bogotá y  Cundinamarca,  acusó  al  doctor LUIS EDUARDO CUELLO ROJAS, en su condición de  exjuez  Octavo  Laboral  del  Circuito  de  Barranquilla,  como autor de dos (2)  delitos  de  falsedad de servidor oficial en documento  público,  agravados  por  el  uso, en concurso con el  hecho punible de estafa.   

             

          Como  fueron  múltiples  las conductas defraudatorias que denotaban  el  desarrollo  de  un plan dirigido a saquear las arcas del Fondo de Pasivos de  la  empresa  FONCOLPUERTOS, se dispuso investigar la posible materialización de  una  asociación  criminal  concebida  de  antemano y dirigida a la comisión de  tales  actividades,  a  cuya cabeza se encontraba el exjuez laboral LUIS EDUARDO  CUELLO  ROJAS,  hechos  por los cuales se profirió resolución de acusación el  24  de  noviembre  de 2000, por el delito de concierto  para delinquir.   

          ANTECEDENTES PROCESALES   

          1. El auto impugnado   

         

          A  través  del  auto impugnado, la Sala Penal del Tribunal Superior  de   Barranquilla  resolvió  sobre  la  práctica  de  pruebas  en  el  juicio,  decretando  unas  y  negando  otras solicitadas por el defensor, entre ellas, la  petición  de  oficiar  a  los  ocho  (8)  Juzgados  Laborales  de  la ciudad de  Barranquilla  para que certificaran sobre la existencia de procesos laborales en  los  que figure como apoderado de Foncolpuertos el abogado Limedes Romero Ospino  y como demandante, el abogado Alfonso Tapias Salcedo.   

          Para  el  Tribunal, la impertinencia de la prueba se evidencia de la  circunstancia  de que cualquiera sea el resultado de tal búsqueda, ello en nada  determina  un  juicio negativo o positivo sobre la existencia del hecho imputado  y la responsabilidad del procesado.   

          Igualmente,  se  negó  la  petición de traslado del procesado LUIS  EDUARDO  CUELLO  ROJAS  de  la  Cárcel Ternera de Cartagena a una cárcel de la  ciudad  de  Barranquilla,  al  considerarse  que  su retención en la primera no  representaba  una  violación  a  sus  garantías  procesales,  pues su defensor  estaba  pendiente  del  trámite,  a  quien  además  le era de fácil acceso la  vecina ciudad.   

          2. Fundamentos de la impugnación   

          En  el  recurso  de  reposición  y  subsidiario  de  apelación, el  defensor  insiste  en  la  pertinencia  de  que  se  indague  ante  los Juzgados  Laborales  de  la  ciudad  de  Barranquilla  si cursan procesos laborales en los  cuales  figure  como  demandante el abogado Alfonso Rafael Tapias Salcedo y como  apoderado  de  Foncolpuertos el abogado Limedes Romero Ospina, pues si lo que se  investiga  es  la  comisión  de  un concierto para delinquir, cuya descripción  legal  demanda la concertación de varias personas con el fin de “cometer   delitos”,   así   como   la  existencia  de un “pacto”  o     acuerdo     previo,     con     la     vocación     de    “permanencia”  hacia  el  futuro  de  la  organización,  la  certificación  aludida  permitiría  entrar a establecer si  tales  abogados, como se afirma en el proceso,  tenían montada una empresa  criminal    con   el   único   y   deliberado   propósito   de   defraudar   a  Foncolpuertos.   

          En  el  evento  contrario, agrega, los tres procesos que promovieron  contra  dicha  empresa ante el Juzgado Octavo Laboral del Circuito, del cual era  titular  el  doctor CUELLO ROJAS, aparecerían “como  simples  acciones  aisladas de cualquier otra actividad y sin nexo de causalidad  criminal para con ellas”.   

          Frente  a  la negativa de que se traslade al procesado a una Cárcel  de  la ciudad de Barranquilla, destaca que el concepto de defensa se integra, en  materia  penal,  por las jurídicamente diferenciadas figuras de “defensa   técnica”  y  “defensa  material”,  las  cuales  deben  actuar  de  manera  coherente  y sincrónica para el buen suceso de la misma. De  allí  que  resulta  necesaria  la  constante  y  fluida  comunicación entre el  abogado y el procesado.   

            Si  bien  no  puede  afirmase  en estricto sentido que el hecho de  encontrarse  procesado  y  defensor  radicados en distintas ciudades, vulnera el  derecho  a  la defensa, si es una circunstancias que no contribuye a la eficacia  de la misma.   

3.  El  auto  que  resolvió  el  recurso de  reposición   

          El  Tribunal  insiste  en  la impertinencia de la prueba solicitada,  tras  considerar  que  frente a la demostración del delito y la responsabilidad  del  procesado,  para  nada  incide establecer si quienes se colusionaron con el  Juez  Octavo  Laboral  del  Circuito de Barranquilla, actuaron en otros procesos  laborales  cursados  en distintos despachos judiciales, pues de ello no se sigue  “lógica     o     experiencialmente”   que   estén  o  no  concertados  para  defraudar  al  Estado.   

          Al  mantener  la  negativa  de  la  prueba  impetrada,  anuncia  que  “se   concederá  sobre  dicho  aspecto el recurso de apelación interpuesto en  forma   subsidiaria”  (Se  destaca)   

               A  continuación se refiere a la  solicitud  de  traslado  del procesado, para señalar como razón adicional a la  negativa  del  pedimento  la  circunstancia de que el detenido no se encuentra a  órdenes de esa Corporación.    

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Sea  lo primero advertir que la competencia  de  la  Sala  en el presente asunto está regida por el principio de limitación  en  virtud  del  cual  su  ámbito  funcional  se  restringe  a  los aspectos en  relación  con  los cuales se concedió el recurso de apelación, que finalmente  quedaron  reducidos  a  la negada petición de oficiar a los Juzgados Labores de  la  ciudad  de  Barranquilla  en  orden  a  indagar  si  cursan  procesos  donde  figure  como  demandante  el  abogado  Alfonso  Rafael  Tapias  Salcedo  y  como apoderado de Foncolpuertos el  abogado  Limedes  Romero  Ospina; conclusión a la que  arriba  la  Corte no sólo con fundamento en lo reseñado en el auto mediante el  cual  se resolvió sobre los recursos de reposición y subsidiario de apelación  interpuestos  por  el defensor, sino especialmente por la naturaleza de cada una  de las decisiones cuestionadas.   

          En  efecto,  aunque  al  sustentar  los  recursos  de  reposición y  subsidiario  de  apelación  impetrados  contra  el  auto que decidió sobre las  pruebas  pedidas  en la etapa de la causa, el defensor extendió su discrepancia  a  la  negativa  de  disponer  el traslado de cárcel del procesado LUIS EDUARDO  CUELLO  ROJAS,  lo cierto es que acertadamente el Tribunal limitó la concesión  del  recurso  de  apelación al objeto sustancial de la decisión, esto es la no  autorización  de  la prueba impetrada, tal como se reseñó en los antecedentes  de  esta  providencia,  lo  cual lleva a precisar que en realidad la negativa de  disponer  el  traslado de cárcel del procesado no era una decisión susceptible  de  ser recurrida en apelación, así el Tribunal la haya incluido dentro de una  de   tales   características,   como   lo   es   aquélla  que  “deniega  la  admisión  o  práctica  de  alguna  prueba solicitada  oportunamente”   –  literal  b,  numeral  2º,  del  artículo 193 del Código de Procedimiento Penal -.    

         En   esta   temática,   la  jurisprudencia  de  esta  Corte  tiene  establecido   que   aunque   es  práctica  usual  en  los  estrados  judiciales  “que por razones de economía procesal, se incluyan  dentro  de  una  misma providencia decisiones de carácter distinto, como ocurre  cuando  en  un  proveído  interlocutorio  se  ordenan  pruebas, o cuando en una  sentencia  de  instancia  se  decretan  nulidades  parciales  o  se  declara  la  extinción  de  la  acción  penal  por  un  delito  o  respecto  de  uno de los  procesados,  sin  que  ello traduzca modificación de la naturaleza jurídica de  la   decisión  de  menor  entidad,  la  cual  continúa  definiéndose  por  su  contenido,  conforme a la clasificación que de las providencias judiciales trae  el  artículo 179 del Código de Procedimiento Penal” (sentencia de julio 3 de  19996, M.P. Fernando Arboleda Ripoll, entre otras).   

          De  manera  que  como  el  pronunciamiento sobre el traslado o no de  centro  carcelario  del  procesado  detenido  no es una decisión sustancial del  proceso,   la   misma   no  admitía  el  recurso  de  apelación.                                  

         

          Ahora  bien,  el  Tribunal  negó  la  solicitud  de  oficiar  a los  Juzgados  Labores  de  Barranquilla  para  que  se certificara sobre la eventual  existencia  de  procesos  en  los que actuara como apoderado de Foncolpuertos el  abogado  Limedes  Romero  Ospino  y  como  demandante, el abogado Alfonso Tapias  Salcedo,  tras  considerar que dicha indagación resultaba impertinente en orden  a  establecer  un  juicio  negativo  o  positivo  sobre  la existencia del hecho  imputado y la responsabilidad del procesado.   

          De   acuerdo   con   el   artículo  250  del  anterior  Código  de  Procedimiento  Penal,  a  cuyo amparo fue emitida la decisión que se revisa, se  debían  inadmitir los medios de convicción que no conduzcan a la demostración  de  la  verdad  material  de  los  hechos objeto del proceso, o los obtenidos de  manera  ilegal,  y  rechazar  los  prohibidos  por  la  ley  o  ineficaces,  los  notoriamente impertinentes y los superfluos.   

          “La conducencia se predica de la prueba  y  la  pertinencia  de los hechos materia del proceso, pero ninguna prueba será  conducente  si no es apta para llevarnos a la verdad sobre los hechos objeto del  procesamiento,   que   a   su   vez   son  los  únicos  pertinentes”,  señaló  la Sala en auto de junio 30 de 1998, con ponencia de  quien aquí cumple igual cometido.    

          La   prueba   es  entonces  conducente  cuando  por  su  particular  relación  con  el  hecho  delictivo y/o la responsabilidad del procesado, puede  servir  al  juez  como elemento de convicción para formarse el juicio de valor,  positivo o negativo, respecto a éste o aquel aspecto.   

            

          En  este  caso,  la  acusación  por  el  delito  de  concierto para  delinquir   partió  de  la  prueba  que  daba  razón  de  que  en  el  Juzgado  Octavo   Laboral   del  Circuito  de   Barranquilla,  a cargo del  doctor  LUIS  EDUARDO  CUELLO ROJAS, se tramitaron varios procesos ordinarios en  los  que  se  observaron múltiples irregularidades que propiciaron una serie de  investigaciones   penales   por   los   delitos   de   falsedades  documentales,  prevaricatos  y  estafas,  a  las  que  fue  vinculado  el  titular del despacho  judicial.  Como  se  percibió  que  en  el  trámite de tales juicios laborales  habían  intervenido como apoderados de los demandantes y de la demandada, Fondo  de  Pasivos  de  la  empresa  Foncolpuertos,  los mismos abogados Limedes Romero  Ospino  y  Alfonso  Tapias Salcedo, respectivamente, y todos los asuntos habían  estado  bajo la dirección del Juez CUELLO ROJAS, se dedujo de allí una posible  concertación  entre  los  abogados y el funcionario judicial para defraudar las  arcas  de la empresa demandada, en cuya ejecución del plan la intervención del  Juez fue absolutamente necesaria (fl. 45 cuaderno original No. 5).   

   

          Los  hechos  así  especificados en la resolución de acusación que  por  el  delito de concierto para delinquir se profirió contra el doctor CUELLO  ROJAS,  ponen  de  presente  que  el  diligenciamiento  se  concreta a juzgar su  participación  en  una  empresa  criminal  consolidada con el propósito arriba  especificado,  y cuyo marco de referencia se circunscribe a aquellos delitos que  fueron  concertados,  o  pudieran  serlo, con el funcionario judicial, y no a la  actividad  independiente  de  los  abogados  que  con  él  participaron  en ese  específico propósito.   

          Si  tal  es el marco de la imputación, no se entiende el propósito  que  asiste al impugnante para que en este proceso se establezca la actividad de  los  abogados  Limedes  Romero Ospino y Alfonso Tapias Salcedo en otros juzgados  laborales  distintos  a  aquel  en  el  que  el  Juez CUELLO ROJAS oficiaba como  titular,  pues  lo  que se está juzgando en el presente caso es la conducta del  funcionario  judicial  dentro  de  unas  específicas  circunstancias  de modo y  lugar,  y  no  la  ejecutada  de  manera  independiente  por sus asociados en la  empresa  criminal,  actividad  que  eventualmente  podría  ser  objeto  de otra  investigación penal.   

          Los  hechos han de investigarse conforme  con  un  plan que se traza a partir de específicas hipótesis delictivas, pues,  de  lo  contrario,  los  expedientes  se  saturarían  con  lo  superfluo  o  se  desviarían  del objeto del proceso o invadirían otras órbitas de competencia,  y,  en  fin,  se  ocuparían sin necesidad ni razón vinculante alguna de hechos  sin relevancia jurídico-penal.   

          Como  se  carece  de una demostración habilitante, en los términos  antes  indicados,  la  Corte  no  tiene  opción  distinta  a la de confirmar la  inadmisión de la prueba solicitada.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          Confirmar   el   auto   de   fecha   y  contenido  indicados  en  la  motivación.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

          Cópiese,     cúmplase     y    devuélvase    al    tribunal    de  origen.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL            HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS                   

CARLOS        A.        GÁLVEZ  ARGOTE                  JORGE                               ANÍBAL                               GÓMEZ  GALLEGO             

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

           

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