17453(23-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17453  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

                                                 Dr. CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE   

                                                 Aprobado Acta No. 106   

Bogotá, D.C., veintitrés (23) de septiembre  de dos mil tres (2.003).   

VISTOS:  

Le  correspondería  a  la  Sala pronunciarse  sobre  la demanda de casación presentada por el defensor de los procesados OMAR  REYES   CASTRO  y  CLAUDIA  PATRICIA  CHACÓN  GONZÁLEZ,  contra  la  sentencia  proferida  en  su  contra por el Tribunal Superior de Cali, de no ser, porque en  este  asunto  ha  transcurrido  el  término  suficiente  para que se declare su  prescripción,   operando  así una causal objetiva de improseguibilidad de  la acción penal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Los   hechos   fueron  concretados  por  el  Ministerio Público de la siguiente manera:   

“El   veintiuno   de  septiembre  de  mil  novecientos  noventa  falleció  Pedro Pablo Reyes Pino, quien se dedicaba a los  negocios  de  transporte terrestre en el Departamento del Valle del Cauca.   Con  ocasión  de  dicho fallecimiento se abrió un proceso de sucesión incoado  por  James  Reyes  Bonilla,  hijo  extramatrimonial del de cujus, radicado en el  Juzgado Primero Civil del Circuito de Cali.   

Dentro de dicho proceso sucesoral se solicitó  a  las  autoridades  competentes la expedición de certificados de tradición de  los  bienes  del  causante,  con  los cuales se constató que el fallecido Reyes  Pino,  al  momento de su muerte, aparecía como propietario de cuatro buses y un  campero Nissan Patrol.   

Al  proceso sucesoral comparecieron también  Omar  Reyes  Castro  y  Concepción  Castro de Reyes, en su condición de hijo y  cónyuge  supérstite,  quienes  trataron  de  llegar  a  un  acuerdo  con James  Fernando Reyes Bonilla sobre la partición de bienes.   

Al   fracasar  el  intento  de  acuerdo  y  habiéndose  constatado  que  los  vehículos  estaban  en  poder  de Omar Reyes  Castro,  el apoderado del demandante solicitó al juzgado el embargo y secuestro  de  los  citados  automotores,  resultando  que  los  cuatro  buses y el campero  aparecieron  registrados  a  nombre de Omar Reyes Castro, registro que fue hecho  después del fallecimiento de Pedro Pablo Reyes Pino.   

Con  estas  evidencias, James Fernando Reyes  Bonilla  presentó  denuncia  por el delito de falsedad en documentos, afirmando  que  su padre había estado incapacitado en los últimos cuatro o cinco meses de  vida  y  que,  en  su  entender,  las  firmas  que aparecen en los documentos de  traspaso  de  la  propiedad de los automotores que se presentaron a las oficinas  de  tránsito  no  corresponden  a  las  que  utilizaba el de cujus en sus actos  públicos y privados.”   

Asumida la investigación de estos hechos por  la  Fiscalía  66,  adscrita  a  la  Unidad  Segunda de Patrimonio Económico de  Santiago  de  Cali,  mediante  resolución del 26 de julio de 1996, acusó a los  procesados  OMAR  REYES  CASTRO,  JORGE  HUMBERTO  RIVILLAS  ESCOBAR  y  CLAUDIA  PATRICIA  CHACÓN  GONZÁLEZ, como presuntos autores responsables de los delitos  de   falsedad   material   de   particular   en   documento  público  y  estafa  agravada.   

En   la   fase   de  juzgamiento,  mediante  providencia  del  20 de noviembre de 1998, el Juzgado Tercero Penal del Circuito  de Cali profirió fallo absolutorio a favor de los procesados.   

Apelada   la   anterior  decisión  por  el  representante  de  la parte civil, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Cali,  mediante  fallo  del  6  de  marzo  de  2.000,  revocó  integralmente la  sentencia  de  absolución,  para  en  su  lugar  condenar a OMAR YESPES CASTRO,  CLAUDIA  PATRICIA  CHACÓN  GONZÁLEZ  y  JORGE  HUMBERTO  RIVILLAS  ESCOBAR, el  primero  como  determinador  y  los  dos restantes como coautores materiales del  concurso   homogéneo  de  falsedades  materiales  de  particular  en  documento  público  agravadas  por  el  uso,  a  la  pena  principal de cinco (5) años de  prisión  e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicos  por  el mismo  lapso.   

En virtud del recurso de casación interpuesto  por  el  defensor  de los procesados REYES CASTRO y CHACÓN GONZÁLEZ, la Corte,  mediante  auto  del 19 de octubre de 2.000, declaró ajustada la demanda, por lo  que  se dispuso correr traslado a la Procuraduría Delegada en lo Penal para que  emitiera  el  respetivo  concepto,  el  cual  fue  expuesto  el  30 de abril del  presente  año,  por  lo que el expediente ingresó para fallo el día 7 de mayo  del año que transcurre.   

CONSIDERACIONES:  

El artículo 83 de la Ley 599 de 2.000 señala  que  la  acción  penal  prescribirá  en  un tiempo igual al máximo de la pena  fijada  en la Ley, si fuere privativa de la libertad, pero en ningún caso será  inferior  a  cinco  (5)  años,  ni  excederá  de  veinte  (20), salvo para las  conductas    punibles   de   genocidio,   desaparición   forzada,   tortura   y  desplazamiento forzado en cuyo evento será de treinta (30) años.   

Por  su  parte,  el  artículo  86  ibídem.,  consagra   que  el  término  prescriptivo  se  interrumpe  con  la  resolución  acusatoria  o  su  equivalente  debidamente  ejecutoriada, momento desde el cual  comienza  a  contabilizarse un nuevo término por un tiempo igual a la mitad del  señalado  en  el  citado artículo 83, caso en el cual no podrá ser inferior a  cinco (5) años, ni superior a diez (10).   

En el caso que ocupa la atención de la Sala,  a  los  procesados  OMAR REYES CASTRO, JORGE HUMBERTO RIVILLAS ESCOBAR y CLAUDIA  PATRICIA  CHACÓN GONZÁLEZ se les acusó como presuntos autores responsables de  los  delitos  de  falsedad material de particular en documento público y estafa  agravada,  cuyo  quantum  punitivo  para  el primero de los ilícitos enunciados  oscilaba  entre dos (2) a ocho (8) años de prisión, agravado hasta en la mitad  de  la  pena  en  virtud  al  agravante que consagraba el derogado artículo 222  –  2º  del C.P. y para la  segunda  conducta  punible enunciada, estafa, la pena principal era de uno (1) a  diez  (10)  años  de  prisión,  agravada  por  el  artículo  372 –  1º,  ya  que  la conducta se habría  cometido sobre cosa cuyo valor superaba los cien mil pesos.   

Con  la  entrada  en  vigor  de la Ley 559 de  2.000,  la  pena privativa de la libertad para el delito de falsedad material en  documento  público (Artículo 287, inc. 1º) disminuyó, fijándola de tres (3)  a  seis  (6)  años  de  prisión,  conservándose  la  misma  proporción en la  agravación  punitiva  – la  mitad  –  cuando  el  documento es usado (Artículo 290 del C.P.).  Y en lo  que  atañe  al  delito  de  estafa, a la luz de la nueva legislación penal, la  pena  privativa  de  la  libertad,  en su extremo máximo, disminuyó a ocho (8)  años,  manteniéndose  incólume  la  proporción  en  el incremento de la pena  cuando  concurra  la  circunstancia  de  agravación  punitiva  señalada  en el  artículo  267  –  1º del  C.P.,  con  la  variación de que la pena se incrementará cuando la conducta se  cometa  “sobre  una  cosa  cuyo  valor  fuere  superior  a cien (100) salarios  mínimos legales mensuales vigentes…”   

Ahora  bien,  en  cuanto  hace  referencia al  delito  de  falsedad,  bajo el código actual, por cuanto es más favorable para  la  situación  de  los  procesados, el término de prescripción se fijaría en  cinco  (5)  años,  pues,  al  tenor  del  artículo  86  del régimen  actual   – artículo 84  del  Decreto  100 de 1.980 –  proferida  la  resolución  de  acusación  comienza  a  contabilizarse un nuevo  término  por  un  tiempo  igual  a la mitad del señalado para el máximo de la  pena  consagrado  en  la ley, caso en el cual no podrá ser inferior a cinco (5)  años, ni superior a diez (10).   

Así,  el  artículo  287  del actual Código  Penal,  señala  el  máximo  de  la pena en seis (6) años de prisión, el cual  aumentado  en  la  mitad  de  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 290  ibídem,  da  como  resultado un máximo de pena de nueve (9) años de prisión,  es  decir,  que  el término de prescripción, reducido a la mitad, es de cuatro  (4)  años  y  seis  (6) meses, el cual, por expresa disposición legal no puede  ser  inferior  a  cinco  (5)  años  de prisión; término que, para el presente  caso,   una   vez   ejecutoriada   la  resolución  de  acusación  –   30   de   agosto   de  1996  -,  ya  trascurrió,  por  lo  que  es  dable predicar la prescripción de esta conducta  punible.   

Y  en  lo que respecta al delito de estafa la  situación   no   es   diferente,   pues,   en   aplicación  del  principio  de  favorabilidad,  el  Código  Penal  vigente  señala  como  pena máxima para el  delito   de   estafa   –  artículo  246 –  la de  ocho  (8)  años de prisión.  Pero como quiera que a los procesados se les  imputó  la  circunstancia  de  agravación  contemplada  en  el  artículo  372  – 1º del anterior Código  Penal  (Artículo  267.1 de la Ley 599 de 2.000), según la cual la pena se  incrementará  de  una  tercera (1/3) parte a la mitad atendiendo el valor de la  cosa  sobre la cual recae la conducta delictiva, incremento punitivo que amplía  automáticamente,  en la misma proporción, el término de prescripción, por lo  que  la  pena ascendería 12 años de prisión, quantum que se reduce a la mitad  (Artículo  86  del  C.P.),  lo  cual  nos  da  como resultado seis (6) años de  término  prescriptivo  que,  contado  a  partir de la fecha de ejecutoria de la  resolución de acusación, culminó el día 30 de agosto de 2.002.   

Así  las  cosas,  la  Sala  declarará  la  prescripción  de  la  acción  penal  del  conductas  punibles  señaladas  con  antelación.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1.  Declarar  la  prescripción de la acción  penal  respecto  del  delitos  de  falsedad  material de particular en documento  público  y estafa agravada, imputados a  OMAR REYES CASTRO, JORGE HUMBERTO  RIVILLAS ESCOBAR y CLAUDIA PATRICIA CHACÓN GONZÁLEZ.   

2.  En consecuencia, decretar el cese de todo  procedimiento.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS     CARLOS                              AUGUSTO                              GÁLVEZ  ARGOTE                   

JORGE        ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO              EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                            

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN           MARINA  PULIDO DE  BARÓN                                

JORGE        LUIS        QUINTERO  MILANÉS             MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

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