AP5689-2022(59783)

DICIEMBRE

Asistente Jurídico Inteligente

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MYRIAM  ÁVILA ROLDÁN  

Magistrada  Ponente  

AP5689-2022  

Radicación  Nº 59783  

Acta  no. 285  

Bogotá  D.C., siete (7) de diciembre de dos mil veintidós (2022).  

MOTIVO  DE LA DECISIÓN  

Decide  la Sala sobre la admisión de la demanda de casación  presentada por el defensor de ANDRES  NICOLAS FIGUEROA GONZALEZ contra  la sentencia de 5 de febrero de 2021, dictada por el Tribunal  Superior de Bogotá, que confirmó la emitida por el  Juzgado Dieciséis Penal del Circuito de Bogotá,  mediante la cual el procesado fue declarado penalmente responsable de  peculado por apropiación.  

HECHOS  

            

1. A          través de apoderada y, en virtud de acuerdo conciliatorio de          6 de junio de 1997, ANDRÉS          NICOLAS FIGUEROA GONZÁLEZ          logró que el Fondo de Pasivo Social de Puertos de Colombia          (Foncolpuertos) le reconociera reliquidación de prestaciones          sociales, mesadas atrasadas indexadas e intereses moratorios, por          valor total de $47.358.592. Estos se derivaron de supuestos factores          salariales consistentes en “prima          sobre prima”,          prima por “trienios”          y valores derivados de uniformes y calzados, luego de su          desvinculación en junio de 1993. Sin embargo, el extrabajador          no tenía derecho a ninguno de tales factores.  Los pagos          derivados de la conciliación se prolongaron hasta julio de          2008.  

            

I. ACTUACIÓN          PROCESAL RELEVANTE  

            

2. Mediante          Resolución          de 17 de junio de 2013, la Fiscalía Séptima de la          Estructura de Apoyo para Foncolpuertos abrió investigación          contra ANDRÉS          NICOLAS FIGUEROA GONZÁLEZ.          El 28 de enero de 2014, lo escuchó en indagatoria. Luego, el          10 de febrero de 2014, decretó el cierre de la investigación.  

            

3. Por          medio de Resolución de 27 de noviembre de 2014, la Fiscalía          acusó al sindicado de peculado por apropiación, en          calidad de determinador. La decisión fue apelada por el          defensor y, a través de Resolución del 26 de febrero          de 2016, la Fiscalía 22 Delegada ante el Tribunal de Bogotá          confirmó el proveído impugnado en su integridad.  

            

4. La          etapa de la causa se desarrolló ante el Juzgado Dieciséis          Penal del Circuito de Bogotá. Ante esta instancia, el 22 de          julio de 2016 se llevó a cabo audiencia preparatoria. Con          posterioridad, el 12 de diciembre, se celebró la audiencia          pública de juzgamiento.  

            

5. Mediante          Sentencia de 7 de mayo de 2020, el Juzgado condenó al          procesado por el delito por el cual fue acusado. En consecuencia, le          impuso 97 meses de prisión y de inhabilitación para el          ejercicio de derechos y funciones públicas, además de          multa en cuantía de $57.815.304.23. Por concepto de daños          y perjuici os, le ordenó pagar, en total, 323,83 salarios          mínimos legales mensuales vigentes, correspondientes a 2008.          Por último, le negó la suspensión condicional          de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.  

            

6. Contra          el fallo anterior, la defensa interpuso recurso de apelación.          Por medio de sentencia de 5 de febrero de 2021, el Tribunal de          Bogotá confirmó la declaratoria de responsabilidad          penal del acusado, a título de determinador. Sin embargo,          disminuyó la pena a 73 meses de prisión, al considerar          que el Juzgado había aplicado indebidamente el incremento          punitivo previsto en la Ley 890 de 2004. Aclaró, además,          que la inhabilitación para el ejercicio de derechos y          funciones públicas se impone de forma vitalicia, conforme a          lo previsto en el artículo 122 de la Constitución.  

            

7. La          defensa interpuso recurso de extraordinario de casación y          allegó en tiempo la correspondiente demanda.  

III.  LA DEMANDA DE CASACIÓN  

            

8. El          defensor plantea un único cargo. Acusa la Sentencia del          Tribunal de violación          indirecta          de la ley sustancial, proveniente de error de hecho por falso juicio          de existencia, al haberse supuesto una prueba documental. Afirma que          en varios apartados de la providencia se afirma que el procesado le          otorgó poder a la abogada Mirna Alexi García Piña,          gracias al cual se lograron obtener de Foncolpuertos prestaciones no          debidas al ex trabajador, constitutivas del presunto peculado.           Sostiene que, sin embargo, el Ad quem supuso la existencia del poder          al que se refiere, pues nunca fue allegado al expediente.  

            

9. Aduce          que se consideró probado el mandato para   efectuar          reclamación administrativa, de carácter laboral, ante          Foncolpuertos, así como para promover acción de tutela          contra la entidad. De igual forma, indica que se estimó          demostrado para la celebración de la conciliación          entre el acusado y el entonces director de la empresa. El documento          contentivo del poder, resalta, debería anteceder a los          referidos trámites, “esto          es el 18 de octubre de 1996”,          no obstante lo cual, nunca se allegó y la razón de          esta circunstancia “es          que no existe”.  

            

10. De          este modo, en criterio de la defensa, no es cierta la conclusión          del Tribunal, en el sentido de que el acusado extendió          mandato a la abogada Mirna García Piña para reclamar          por vía de tutela y, posteriormente, conciliatoria, la          reliquidación de sus prestaciones y cesantías. En          consecuencia, afirma que no está demostrada su participación,          a título de determinador, en el delito de peculado por el          cual se le acusó.  Asevera que tampoco podría          atribuírsele otra forma de concurrencia a la conducta ni otro          delito.  

            

11. Con          fundamento en los anteriores argumentos, solicita casar la sentencia          recurrida y absolver a su representado.  

IV.  CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

            

12. Conforme          al artículo 206 de la Ley 600 de 2000, la casación          tiene como propósitos la efectividad del derecho material y          de las garantías debidas a las personas que intervienen en la          actuación penal, así como la unificación de la          jurisprudencia nacional y la reparación de los agravios          inferidos a lo sujetos procesales con la sentencia demandada.  

            

13. Sobre          la base de las anteriores finalidades, el recurso procede por tres          causales. De          un lado, en aquellos casos en los que se ha producido la violación          de una norma de derecho sustancial, la cual puede provenir de error          de hecho o de derecho.          De otro lado, cuando la sentencia no se encuentre en consonancia con          los cargos formulados en la resolución de acusación.          Por último, es posible acudir a la vía extraordinaria,          en aquellos supuestos en los cuales el fallo se ha dictado en un          juicio viciado de nulidad (Art. 181 del C.P.P.).  

            

            

15. El          anterior presupuesto argumentativo, a su vez, comporta la superación          de varios principios, entre los que se encuentran el de corrección          material y el de trascendencia. Conforme al primero, los          argumentos esgrimidos por el casacionista deben sujetarse a la          realidad procesal.1          De acuerdo con el segundo, el error denunciado en el cargo propuesto          debe tener la idoneidad suficiente para variar el sentido del fallo.          Esto significa que, por sí solo, de prosperar, ha de contar          con la capacidad y autonomía para cambiar la decisión          de segundo grado2.  

            

16. En          el presente caso, la Sala encuentra que la demanda no satisface los          requisitos argumentativos mínimos para ser admitida. El          demandante acusa la Sentencia de haber incurrido en error de hecho,          derivado de un falso juicio de existencia, por suposición.          Señala que el Tribunal consideró probado que el          acusado otorgó poder a la abogada Mirna Alexi García          Piña, para gestionar ante Foncolpuertos el pago de sumas          supuestamente debidas, por concepto de seguridad social.  Asevera          que, sin embargo, el Ad quem supuso la existencia de ese poder, pues          nunca fue allegado al expediente, para así demostrar el          mandato y, por ende, la condición de determinador en la que          habría actuado el acusado.  

            

17. La          demanda desconoce,          en primer lugar, el principio de corrección material. Si se          analiza con detenimiento el fallo, el Tribunal no hace mención          alguna a la existencia, dentro del proceso, de la prueba documental          que el casacionista refiere. Ni expresa ni implícitamente da          a entender que obra en el expediente. Cuestión distinta es          que señale otras pruebas que, a su vez, den cuenta de que ese          poder, en efecto, fue otorgado. En otros términos, que cite          evidencias que se refieren a que ese poder existe y fue conferido es          diferente a que presuponga que reposa en el expediente, hecho este          que nunca es afirmado por el Ad quem. En estas condiciones, no se          constata la condición básica del falso juicio de          existencia, por suposición, pues el documento en mención          al interior del proceso no fue presupuesto por el Tribunal.  

            

18. El          recurrente infringe también, de manera trasversal a la          demanda, el principio de transcendencia. El supuesto error de          apreciación probatoria, a partir de la inexistencia del poder          dentro del trámite, no tiene la potencialidad de variar el          sentido del fallo. La demanda parte de la base de una especie de          regla probatoria que no opera en este caso, pues la conclusión          sobre la existencia efectiva del mandato otorgado por el procesado a          su abogada no implicaba necesariamente, como lo considera el          casacionista, haber allegado el poder al expediente.  

            

19. La          inconformidad del demandante radica en que el juez de segunda          instancia consideró demostrado el otorgamiento del poder,          pese a que el documento que lo contenía nunca fue aportado.          Dicho de otro modo, asume que el hecho que se dio por acreditado          (que el acusado confirió poder a la abogada que lo representó          ante Foncolpuertos) solo podía serlo si esa prueba hubiera          obrado en la actuación. De esta forma, plantea algo semejante          a una tarifa legal para demostrar el acto jurídico que da          soporte a la participación del acusado a título de          determinador. No asiste, sin embargo, razón la censura.  

            

20. De          acuerdo con el artículo 237 de la Ley 600 de 2000, los          elementos constitutivos de la conducta punible, la responsabilidad          del procesado, las causales de agravación y atenuación          punitiva, las que excluyen la responsabilidad, la naturaleza y          cuantía de los perjuicios, pueden demostrarse con cualquier          medio probatorio. Ello, a menos que la ley exija prueba especial. En          este caso, no se observa que alguna regla en particular prevea la          necesidad de allegar el poder al que hace referencia el demandante,          para que pueda considerarse demostrado que, en efecto, le fue          conferido a la abogada que representó al imputado ante la          entidad.  

            

21. A          partir de lo anterior, como lo nota el casacionista, el Tribunal          indicó que en la nota interna 312 de 14 de septiembre de          2004, el Grupo Interno de Trabajo para el Pasivo Social de Puertos          de Colombia, refirió que en los soportes del acta de          conciliación se encontraban los poderes otorgados por los ex          trabajadores. Así mismo, puntualizó que, en ese mismo          documento, el Grupo Interno informó que dentro de los poderes          se hallaba el otorgado por “Figueroa          González Andrés”.  

            

22. De          igual misma manera, el Tribunal explicó que días antes          de la conciliación, la oficina asesora en asuntos de tutela          para Foncolpuertos se dirigió a la Dirección de la          Entidad, con el fin de confirmarle que los ex trabajadores que          habían reclamado el pago de los conceptos no debidos, por          intermedio de la abogada Mirna Alexi García Piña,          tenía el poder en sus respectivas hojas de vida. Subrayó          que la referida oficina indicó en una lista el conjunto de          los ex portuarios y que en el puesto 53 de aquella se relacionó          el nombre del acusado. Estas pruebas, contrario a lo que trata de          insinuar el demandante, contienen las referencias que el Tribunal          menciona3.  

            

23. Además,          nótese que en la indagatoria la Fiscalía le preguntó          al procesado sobre el contenido del poder y este se refirió          al mismo. El ente acusador le interrogó: “Pregunta:          usted recuerda haberle otorgado algún poder a la Dra. Mirna,          que usted menciona anteriormente y para qué motivo.          Respondió:          para          prima sobre prima, se lo di al señor Hugo Narváez para          que se lo diera a la Dra. Mirna (…) porque él era el          que hacía el contacto con la Dra”.          (negrillas          originales).           Contrario          a lo que señala el demandante, afirmaciones como esta, en          concordancia con los mencionados argumentos del Tribunal, refuerzan          la inferencia de que el procesado había otorgado poder a la          profesional Mirna Alexi García Piña para celebrar la          conciliación en la cual se pactó el pago, entre otros          conceptos no debidos, el de “prima          sobre prima”          referido por el sindicado en su respuesta.  

            

24. De          esta manera, la Corte observa que, acertadamente, el Tribunal          concluyó que ANDRÉS          NICOLÁS FIGUEROA GONZÁLEZ          había extendido el mandato en mención. Conforme a las          pruebas emitidas por la propia entidad afectada, es posible concluir          la ocurrencia del referido hecho. Foncolpuertos informó que          dentro de sus archivos correspondientes se encontraba el poder en          cuestión, lo cual, además, explica que se haya pactado          y pagado al procesado, sumas que este en la indagatoria reconoció          haber recibido de la abogada4.  

            

25. Debe          precisarse que la participación del acusado a título          de determinador implicaba demostrar que había otorgado poder,          no necesariamente desde que se promovió la acción de          tutela que antecedió a la conciliación de 6 de junio          de 1997, como aduce el recurrente. Era relevante acreditar que la          abogada había sido su mandataria, pero para conciliar ante          Foncolpuertos los factores no debidos, pues fue de ese pacto ilícito          que se siguió el apoderamiento de los recursos estatales. Ese          mandato, como lo consideró el Tribunal, está          suficientemente demostrado y, para ello, no se requería el          documento contentivo del respectivo poder.  

            

26. A          partir de lo anterior, evidenció el Ad quem, se logró          la obtención de emolumentos ilegales de parte de la empresa,          ilegalidad explicada en forma detallada desde el fallo de primera          instancia y que no fue objeto de discusión en el recurso de          apelación interpuesto contra la decisión.  El Juez de          primer grado expuso, en efecto, cómo por intermedio de su          abogada, el acusado procedió a demandar de Foncolpuertos          varios pagos, en un contexto que claramente denotaba su ilegalidad.          Explicó que, según las pruebas, abogados, dirigentes y          trabajadores de la entidad conocían la ligereza con la cual          sus dependencias internas emitían conceptos, la falta de          defensa integral de la Nación, la indiscriminada emisión          de fallos y la realización de conciliaciones por factores no          debidos o deliberadamente mal calculados, etc. Mostró que, en          las circunstancias de inminente liquidación de la entidad, ex          portuarios como el acusado aprovecharon para apropiarse ilícitamente          de recursos públicos.  

            

27. En          suma, el cargo propuesto por el impugnante no supera el principio de          trascendencia que rige la vía extraordinaria. La existencia,          o no, del documento que contenía el poder otorgado por el          procesado a la abogada Mirna Alexi García Piña no era          necesario para probar que, en efecto, se lo había conferido          y, por ende, a fin de acreditar su participación en la          comisión del delito. Por lo tanto, tampoco la acusación          contra la sentencia es trascendente, en la medida en que la          responsabilidad penal se demostró, en grado de certeza, sobre          la base de otros medios probatorios.  

            

28. Recapitulando,          la demanda formulada por ANDRÉS          NICOLÁS FIGUEROA GONZÁLEZ no          supera los requisitos mínimos de sustentación para ser          admitida. Desconoce el principio de corrección material, pues          funda el cargo propuesto en que el Tribunal supuso la existencia de          una prueba documental, pese a que, en realidad, el Ad quem, ni          explícita ni tácitamente la tuvo por aportada al          expediente. Así mismo, infringe el principio de          trascendencia, en la medida en que el          supuesto error de apreciación probatoria atribuido a la          sentencia no tiene la capacidad de variar el sentido del fallo.  

            

29. Por          último, no          observa la Corte una violación a derechos fundamentales, que          deba ser reparada mediante este mecanismo extraordinario.  En          consecuencia,          la demanda habrá de ser inadmitida.  

En  mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia,  

RESUELVE  

PRMERO:  INADMITIR  la  demanda de casación interpuesta por el defensor de  ANDRÉS NICOLÁS FIGUEROA GONZÁLEZ.  

Notifíquese,  comuníquese y cúmplase,  

Fabio  Ospitia Garzón   

   

   

José  Francisco Acuña Vizcaya   

   

   

Myriam  Ávila Roldán   

   

   

Fernando  Bolaños Palacios   

   

   

Gerson  Chaverra Castro   

   

   

Diego  Eugenio Corredor Beltrán   

   

   

Luis  Antonio Hernández Barbosa   

   

   

Hugo  Quintero Bernate   

   

   

Nubia  Yolanda Nova García   

Secretaria   

1          AP 3439 del 25 de junio de 2014, radicado 41752 y AP4322 del 2 de          octubre de 2019, entre otros.  

2          Ibidem.  

3          Cuaderno 1 de la Fiscalía, páginas          77 y 79.  

4          En la indagatoria refirió: “Yo le          di poder a una abogada de nombre MIRNA ALEXI (sic)          PICALÚA…la abogada hizo las gestiones del caso, nos          cobró y nos pagó, a mí en especial”.  

      

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