17711(06-03-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17711  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 28  

Bogotá, D. C., seis (06) de marzo de dos mil  dos (2002).   

EL ASUNTO  

              Se  dispone  la  Sala  a  emitir  concepto   sobre   la   solicitud   de  extradición  del  ciudadano  colombiano  HÉCTOR  JAVIER  PÁEZ  SOTO,  formulada  por  el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América por medio de su  Embajada en Colombia.   

ANTECEDENTES  

          Mediante  Nota  Verbal  No. 597 del 23 de junio de 2000, el Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  solicitó  la  detención  con  fines de  extradición   del   señor   HÉCTOR   JAVIER  PÁEZ  SOTO, petición que formalizó por Nota Verbal No. 944  del  1º.  de  septiembre  de  2000,  una  vez  lograda  su captura el día 6 de  julio.   

          El  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho, previo concepto de su  homólogo  de  Relaciones Exteriores sobre la inexistencia de ley aprobatoria de  convenio  aplicable  al caso, remitió a la Corte la documentación, traducida y  autenticada,   que   le   enviara   la   Embajada   de  los  Estados  Unidos  de  América.   

          El   señor   PÁEZ   SOTO   ha  estado  asistido  en  este trámite por el abogado que designó,  quien     agotado     el    período    probatorio    presentó    el    estudio  correspondiente.   

DOCUMENTOS ALLEGADOS  

          Con  la  Nota Verbal No. 944 de la Embajada de los Estados Unidos de  América, se aportaron los siguientes documentos:   

          1.  Nota  Verbal  No.  597  de  la  misma embajada, mediante la cual  solicita  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  señor  HÉCTOR      JAVIER     PÁEZ     SOTO.   

          2.  Resolución  del  5  de  julio  de  2000  expedida por el Fiscal  General  de la Nación, por la que se decreta la captura del señor PÁEZ SOTO.   

          3.  Declaraciones rendidas bajo juramento ante el Tribunal Distrital  del  Condado de Harris, Texas, por LUCI DAVIDSON, Fiscal Distrital Adjunto en la  Oficina  del Fiscal de Distrito, WALKER McANALLY, investigador de la Oficina del  Fiscal  y  THERESA  DUGAS,  oficial de enlace del Departamento de Correcciones y  Supervisión  Comunitaria  del  mismo  condado,  en  apoyo  de  la  solicitud de  extradición.  En  la  primera  de  ellas  se  incluye  la transcripción de las  disposiciones penales aplicables.   

          4.  Demanda  presentada  ante  el  Fiscal  Asistente  del Condado de  Harris,  Texas,  por E. T. YANCHAK, oficial de paz del Departamento de Policía,  contra  HÉCTOR JAVIER PÁEZ,  por homicidio calificado.   

         

5.  Orden  de  detención suscrita por BLANCA  VILLA GÓMEZ, oficial de audiencias del Tribunal de Distrito.   

          6.  Auto  de acusación del 28 de mayo de 1998 dictado por el Jurado  Indagatorio  del Condado de Harris dentro de  la causa 772064 por el delito  de homicidio.   

          7.  Documentos relacionados con la causa 630074 que por el delito de  robo  con  agravantes  se  adelantó  en  el  año  de  1993  contra  el  señor  PÁEZ   SOTO  en  el  mismo  Tribunal  de  Distrito,  en  la  cual aceptó la responsabilidad y se le otorgó  condena condicional probatoria por el término de 10 años.   

PRUEBAS PEDIDAS EN ESTE TRÁMITE  

          La  Sala,  mediante  providencia  del  22 de mayo de 2001, negó las  pruebas  solicitadas  por el apoderado del requerido, excepto la relacionada con  la  obtención  de un certificado o concepto sobre la equivalencia horaria entre  la  ciudad  de  Houston,  Texas,  Estados Unidos de América, y la República de  Colombia,  el  día  17  de  diciembre  de  1997,  visible  al  folio  78.    

ESTUDIO DE LA DEFENSA  

          El    apoderado    del    señor    PÁEZ  SOTO  solicitó se emitiera concepto desfavorable, por  las siguientes razones:   

          1.   La   información   suministrada  por  la  Superintendencia  de  Industria  y  Comercio  sobre  la  equivalencia  horaria  entre  las ciudades de  Houston  y  Bogotá  el  17 de diciembre de 1997, fecha de los hechos, en vez de  aclarar  la  situación  la  torna  difusa,  lo que genera una duda que debe ser  resuelta en favor del sindicado.   

          2.  Existen serias amenazas contra la vida e integridad personal del  señor  PÁEZ  SOTO y tampoco  hay  garantías  para  la  aplicación del debido proceso y la adecuada justicia  material.   

          3.  Es  de  público  conocimiento  que  respecto de los colombianos  solicitados  en  extradición,  el gobierno de los Estados Unidos de América no  cumple  con  los  pactos  internacionales, especialmente con relación al debido  proceso,  al juzgamiento imparcial y a la aplicación de penas, por lo que no se  debe  atender  positivamente  la  solicitud al menos mientras no se garantice el  cumplimiento     de    las    obligaciones    mínimas    que    imponen    esos  tratados.   

          Agrega  que  si  el concepto fuere favorable, se le debe advertir al  Gobierno  colombiano  que  para la procedencia de la extradición le debe exigir  al requirente:   

          1.  Que  su  cliente no sea juzgado por hecho diverso del que motiva  la   solicitud   de   extradición,   es   decir,   el   homicidio   de  ÁLVARO  BARRETO.   

          2.  Que en ningún caso sea sancionado con penas distintas a las que  consagra  el Código Penal colombiano para el delito de homicidio, de manera que  no  podrá  ser  condenado  a  cadena  perpetua;  y  si hubiere prevista pena de  muerte,  que  la  entrega se condicione a que se le imponga pena de prisión por  un  término  definido,  que puede ser el consagrado en la legislación nacional  para ese delito.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

En escrito presentado extemporáneamente, el  Procurador  Tercero  Delegado  para  la  Casación  Penal  considera que se debe  emitir   concepto  favorable  para  la  extradición  del  ciudadano  colombiano  HÉCTOR  JAVIER  PAÉZ  SOTO,  pero sólo en cuanto se refiere al delito de homicidio.   

          Al efecto, manifiesta:   

          1.  Además  de  los temas que para rendir el concepto debe analizar  la  Corte  de  conformidad  con  lo  previsto en el artículo 520 del Código de  Procedimiento  Penal,  también es pertinente examinar si el hecho que motiva la  extradición  tiene  prevista  sanción  mínima  privativa  de  la  libertad no  inferior  a cuatro años, si fue cometido con anterioridad al 17 de diciembre de  1997  y  si se trata de delito político. Además, en tanto se relacionan con la  pena   o  su  ejecución,  ha  de  advertirle  al  Gobierno  Nacional  que  debe  condicionar  la  entrega a las garantías de que el requerido no sea juzgado por  hechos  anteriores  a  los  que  motivaron la solicitud, ni sometido a sanciones  distintas  de  las  que  le  fueron  impuestas en la condena, ni a sufrir tratos  crueles,  inhumanos  o degradantes y a que le sea conmutada la pena de muerte si  tal es la sanción que corresponde al delito.   

          2.  De  acuerdo con el concepto del Superintendente Delegado para la  Protección  del Consumidor, las 12.45 a.m. del 18 de diciembre de 1997, hora en  que  se  cometió  el homicidio en Houston, corresponden en Colombia a las 11.45  p.m.  del  17  de  diciembre.  Como  el  Acto  legislativo  No.  1  de  1997 que  restableció   la  posibilidad  de  extraditar  colombianos  por  nacimiento  se  promulgó  el  17  de  diciembre mediante su inserción en el Diario Oficial No.  43.195,  cualquier hecho realizado dentro del ámbito temporal de ese día queda  cobijado   por   la   aludida  reforma  constitucional.  Por  este  aspecto,  en  consecuencia,  no  hay  obstáculo  para  conceder  la extradición respecto del  delito de homicidio.   

          No  puede  afirmarse  lo  mismo  con  relación  al  delito de hurto  calificado, porque éste fue cometido el 16 de abril de 1992.   

          3.  La  documentación aportada, debidamente traducida al castellano  por el país requirente, es válida en su aspecto formal.   

          4.  La  identidad del señor HÉCTOR JAVIER  PÁEZ  SOTO no ha sido puesta en duda por él ni por su  defensor,  y  los  datos  biográficos suministrados por la Oficina de Interpol,  Unidad   de   Comunicaciones   del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  coinciden  plenamente  con  los indicados por la Embajada de los Estados Unidos.   

          5.  Con  relación  a  la  doble  incriminación, no hay duda de que  ambas  legislaciones  consagran  como  delitos  las dos conductas por las que se  solicita  la  extradición.  Sin  embargo,  debe  anotarse  que  la petición no  procede  respecto  del  hurto  calificado, porque la pena mínima prevista en el  artículo  350  del entonces vigente Código Penal era de dos años de prisión;  y  en  cuanto al homicidio, si bien se cumple el requisito, como el artículo 34  de  la  Constitución  Política prohíbe la pena de prisión perpetua, la Corte  le  debe  advertir  al Gobierno Nacional que en caso de conceder la extradición  la   debe  condicionar  al  hecho  de  que  el  reclamado  no  sea  condenado  a  ella.   

          6.  Se  cumple  igualmente  el  requisito  de la equivalencia de las  providencias,  porque la acusación contiene la información suficiente para que  el   requerido   se   pueda   defender  durante  el  juicio:  el  comportamiento  constitutivo  de  delito,  la  fecha  en  que  se  cometió,  la  manera  en que  concurrió  a  su  ejecución,  las  pruebas que sirvieron de fundamento para la  acusación y las disposiciones penales infringidas.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          De  acuerdo  con  lo  dispuesto  por el artículo 520 del Código de  Procedimiento  Penal,  “La  Corte  Suprema de Justicia, fundamentará su concepto en la validez formal de la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de  la  identidad del  solicitado,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere el caso, en el  cumplimiento    de   lo   previsto   en   los   tratados   públicos”.   

          Adicionalmente  debe  examinar  que el delito por el que se solicita  la  extradición  no  tenga carácter político, que la pena mínima prevista no  sea  inferior a cuatro años de privación de libertad y que, si el requerido es  un  colombiano  por  nacimiento,  el  hecho  se  haya  cometido  después  de la  promulgación  del Acto Legislativo No. 1 de 1997, que modificó el artículo 35  de la Constitución Política.   

          Con   relación   a  este  último  tema,  en  torno  al  cual  gira  esencialmente  el  estudio  de  la defensa, bastaría señalar que si de acuerdo  con  lo  dispuesto por su artículo 2°. el Acto Legislativo comenzaba a regir a  partir  de  su  promulgación  y  ésta  se  produjo  el 17 de diciembre de 1997  gracias  a  su  inserción en el Diario Oficial No. 43.195, la prohibición para  extraditar  nacionales  colombianos  se  extendió hasta la última hora de este  día,  pues  sólo al concluir se entiende surtida la publicación de la reforma  constitucional.   

          En  consecuencia,  tiene  razón el señor Procurador Delegado en la  tacha  de constitucionalidad que le hace al último inciso del artículo 508 del  Código  de  Procedimiento  Penal  que  señala  como  fecha  límite  el  16 de  diciembre  de  1997,  pero se equivoca cuando la fija en las cero horas del día  17.   

          Errada   es   también   su   apreciación  del  concepto  sobre  la  equivalencia  horaria,  pues  si en verdad, como es evidente, una hora de atraso  significa  una  hora  menos,  cuando  en  Houston  eran las 12.45 a.m. del 18 de  diciembre,  en  Colombia  era  una  hora  más, es decir, la 1.45 a.m. del mismo  día.  Por  eso  en  determinada  época  del  año,  cuando  en  aquella ciudad  “se  avanza  el  tiempo 1  hora”, se equiparan ambos  extremos de la comparación.   

          Conclúyese  de  lo  dicho  que  la confusión alegada por el señor  defensor  no  existe.  Por  el  contrario,  claramente se pudo determinar que el  hecho  por  el  que se solicita la extradición se cometió aproximadamente a la  1.45  a.m.  del  18  de  diciembre  de  1997, cuando ya se encontraba vigente el  artículo  35  de  la  Constitución  Política  en  los  términos  en  que fue  modificado por el Acto Legislativo No. 1 del mismo año.   

          La  prohibición sí opera, en cambio, respecto del delito contra el  patrimonio  económico  por  el  que  también  se  pide  al señor PÁEZ  SOTO, pues realizada la conducta el  16  de  abril de 1992, regía para entonces el original artículo 35 de la Carta  que  impedía  la  utilización  de  este instrumento cuando el requerido era un  colombiano  por  nacimiento.  Por esta razón, se emitirá concepto desfavorable  por   el   ilícito  denominado  de  agresión  con  agravantes,  causa  630074.   

          Aclarado  lo  anterior y teniendo en cuenta que el otro hecho por el  que   se   requiere   a   HÉCTOR  JAVIER  PÁEZ  SOTO  no  constituye  un  delito  político,  es  procedente  examinar  los  temas  a  que alude el artículo 520 del estatuto procesal penal:   

          1. Validez formal  de la documentación presentada.   

          CHARLES  BECARISSE,  oficial  del  juzgado  del  condado  de Harris,  Texas,  certificó  la  autenticidad  del  auto  de  acusación; THOMAS G. SNOW,  Director  Adjunto  de  la Oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de  Justicia,  avaló las firmas de quienes suministraron las declaraciones de apoyo  y  la  Procuradora de los Estados Unidos, señora JANET RENO, hizo lo propio con  la   del   señor  SNOW.  Por  su  parte,  el  Oficial  de  Autenticaciones  del  Departamento   de   Estado   expidió   igual   certificación  respecto  de  la  documentación  proveniente  del  Departamento  de  Justicia  y  la  Cónsul  de  Colombia  en  Washington  D.  C.,  cuya firma es refrendada por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  dio fe de que en efecto quien suscribe el  documento es el oficial de autenticaciones.   

          Se  cumple,  en consecuencia, este primer requisito, pues de acuerdo  con  lo  dispuesto  por  el  artículo  259  del Código de Procedimiento Civil,  modificado  por  el  artículo  1-118  del  Decreto  2282  de 1989, “Los  documentos públicos otorgados en  país  extranjero  por  funcionario  de  éste  o con su intervención, deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la  república,  o  en su defecto por el de una nación amiga, lo cual hace presumir  que   se   otorgaron   conforme   a  la  ley  del  respectivo  país”.   

          2. Plena identidad del reclamado.   

          En  la  solicitud  de  extradición  se  informa que el requerido se  llama    HÉCTOR   JAVIER   PÁEZ   SOTO,  también  conocido  como  Héctor Páez o Héctor Soto, ciudadano  colombiano  nacido  en  Bogotá el 26 de septiembre de 1971, identificado con la  cédula  de  ciudadanía  colombiana  79.928.419, número de seguridad social de  los  Estados  Unidos  628-01-4701  y licencia de conducir de Texas No. 06036399.   

          No   existe   ninguna   duda  acerca  de  la  identidad  del  señor  PÁEZ  SOTO, no sólo porque  éste  la  ha  aceptado desde el momento de su captura y así se ha identificado  en  todo  el  trámite,  sino  también porque tal fue la conclusión del cotejo  dactiloscópico  que  se  practicó  por  expertos  de la oficina de la Policía  Internacional  (INTERPOL) del Departamento Administrativo de Seguridad (D.A.S.),  según se informa al folio 23 del anexo 1.   

          3.   Principio   de  doble  incriminación  y  equivalencia  de  las  decisiones.   

          El  artículo  511  del  Código  de Procedimiento Penal dispone que  “para que pueda ofrecerse  o  concederse  la  extradición  se  requiere,  además:  1. Que el hecho que la  motiva  también  esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo  no  sea  inferior a cuatro  años”.   

          Los  cargos que los Estados Unidos de América le formulan al señor  PÁEZ  SOTO  en  el  auto de  acusación, expresan:   

“El   Jurado  Indagatorio  del  Condado  de  Harris,  debidamente  convocado,  presenta  en el  Tribunal  Distrital  del  Condado de Harris, Texas, que en el Condado de Harris,  Texas  Héctor  Javier Páez,  de  aquí  en adelante denominado el Acusado, en o alrededor del 18 de diciembre  de  1997, entonces y allí, ilícitamente, intencionalmente y a sabiendas causó  la  muerte  de  Alvaro  Barretto, de aquí en adelante denominado el Demandante,  por   apuñalar   al   Demandante   con  un  arma  letal,  es  decir  un  objeto  desconocido”.   

“Además  se  presenta  que  en el Condado de Harris, Texas, Héctor Javier Páez, de aquí en  adelante  denominado  el  Acusado,  en  o alrededor del 18 de diciembre de 1997,  entonces  y  allí  ilícitamente,  intentó  causar  un  daño corporal serio a  Alvaro  Barretto, de aquí en adelante llamado el Demandante, y causó la muerte  del  demandante,  intencionalmente, y a sabiendas, cometiendo un acto claramente  peligroso  a  la  vida  humana,  es decir el apuñalar al demandante con un arma  letal,  es  decir un objeto desconocido”.   

“Además  se  presenta  que  en  el Condado de Harris, Texas Héctor Javier Páez, de aquí en  adelante  denominado  el  Acusado,  en  o alrededor del 18 de diciembre de 1997,  entonces  y  allí,  ilícitamente,  intencionalmente  y  a  sabiendas causó la  muerte  de  Alvaro  Barretto, de aquí en adelante denominado el Demandante, por  apuñalar  al  Demandante  con  un  arma letal, es decir un cuchillo”.   

“Además  se  presenta  que  en  el  Condado de Harris Texas Héctor Javier Páez, de aquí en  adelante  denominado  el  Acusado  en  o  alrededor del 18 de diciembre de 1997,  entonces  y allí, ilícitamente, intencionalmente y a sabiendas intentó causar  un  daño  corporal  serio  a  Alvaro  Barretto, de aquí en adelante llamado el  Demandante,  y causó la muerte del demandante, intencionalmente, y a sabiendas,  cometiendo  un acto claramente peligroso a la vida humana, es decir el apuñalar  al   demandante   con   un   arma   letal,   es  decir  un  cuchillo”.   

          Si  bien  la  acusación  no  se  refiere  expresamente a las normas  penales  violadas ni a las detalladas circunstancias en que se desarrollaron los  hechos,    sí    es   clara   para   poner   de   presente   que   “intencionalmente”,           “a         sabiendas”         e         “ilícitamente”,  el  18  de  diciembre  de  1997  el  requerido causó daño en el cuerpo y la muerte a Alvaro Barreto.   

Aparte de lo anterior, LUCI DAVIDSON, Fiscal  Distrital  Adjunto  en  la  Oficina  del  Fiscal  del  Distrito,  explica  en su  declaración  de apoyo (numeral 5) que el homicidio transgrede la sección 19.02  del  Código Penal de Texas, transcribe en el numeral 15 las definiciones de los  conceptos     “causa  adecuada”  y “pasión       súbita”   y   la   descripción  de  lo  que  constituiría  el delito de homicidio, así como de las normas del Código Penal  de  Texas  que  establecen  los  castigos  para los delitos mayores en primero y  segundo grados.   

En  sentido  semejante,  WALKER  MCANALLY,  investigador  de  la  Oficina  del Fiscal Distrital  del Condado de Harris,  expresa  las  circunstancias de lo sucedido la noche del 18 de diciembre de 1997  y discrimina la relación de pruebas que tiene en cuenta.   

          Y  el  declarante  E. T. YANCHAK, Oficial de Paz del Departamento de  Policía  de  Harris,  narró  los  hechos  ante el Abogado Fiscal Asistente del  Condado  de  Harris,  Texas: en su relato explica lo acontecido y cita prueba de  ello, especialmente testimonial.   

          No   hay   duda,   entonces,   en   cuanto  a  pesar  del  carácter  relativamente  escueto  del  auto  de  acusación, el pliego, dentro del cual se  encuentran  incluidos  los  soportes del mismo ya citados, reúne los requisitos  que  de la resolución acusatoria pregona nuestra legislación procesal, siempre  que  se  entienda que la semejanza apunta a la similitud entre una y otra piezas  y  no  a  la  completa  exactitud  entre  ellas. Tanto, que así lo entendió el  Ministerio  Público  y  lo  asintió el defensor -que no objetó este tema-, en  comportamientos  de admisión que coinciden con el criterio de la Corte que, por  ejemplo,  en  auto  del  5  de  septiembre  del  año  2001,  dijo: “…en  casos  similares  a  este,  se  cuenta  con  la  copia autenticada y traducida de la cuarta acusación proferida  por  un  Jurado Federal de Fort Lauderdale Condado de Broward, Florida, el 18 de  noviembre   de  1999,  con  las  declaraciones  rendidas  por  los  funcionarios  judiciales  de  los  Estados Unidos, como son las de la Fiscal Federal Especial,  quien  explica  en  qué  consiste  y  cuál es la naturaleza del proceso que se  adelanta  contra el señor …, y la del Agente Especial de la D.E.A., en la que  relacionan  pormenorizadamente  los  hechos atribuidos al imputado, así como de  las  normas  aplicables  al  asunto,  los  que  son  elementos  suficientes para  determinar   si   se   cumple   o   no   el   mencionado   requisito”.   

           “Además,  la  Sala,  en  oportunidades  anteriores,  ha  precisado  que  lo  que  la  ley  colombiana  exige  es  que la  providencia  proferida  en  el  extranjero  sea  equivalente a la resolución de  acusación,  no  que  contenga  los  mismos  requisitos  formales y sustanciales  exigidos  por  nuestra  legislación,  pues  ello  implicaría  pretender que se  tratara  de  sistemas  judiciales idénticos y con un mismo fundamento político  criminal,   lo  que,  sin  duda,  se  constituiría  en  un  absurdo”  (M.  P.  Jorge  E.  Córdoba Poveda,  radicación No. 16703).   

          Y  tampoco  hay incertidumbre sobre la pena imponible, pues mientras  el  artículo  103 del Código Penal colombiano incrimina el delito de homicidio  simple  con  prisión  que  oscila entre trece (13) y veinticinco (25) años, el  104  prevé  para  el  homicidio  calificado o agravado prisión que se extiende  entre veinticinco (25) y cuarenta (40) años.   

          En  torno  a  las peticiones tanto de la defensa como del Ministerio  Público  relacionadas con el juzgamiento exclusivo por el delito que permite la  extradición,  la  imposibilidad de punir con pena de muerte o cadena perpetua y  la  improcedencia  de  tratos  crueles, inhumanos y degradantes, es obvio que el  ejecutivo  las  debe  tener  en  cuenta al momento de proferir la resolución de  extradición, siempre que a ella haya lugar.   

          En   consecuencia,   reunidas   las   exigencias   traídas  por  la  Constitución  y  la ley procesal penal respecto del delito de homicidio, mas no  en  relación  con  el delito de hurto calificado, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

          CONCEPTÚA    FAVORABLEMENTE   ante  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  HÉCTOR  JAVIER  PÁEZ  SOTO,  frente    al    delito    de    HOMICIDIO;    y    DESFAVORABLEMENTE   sobre   el   requerimiento   por   el   delito   de  HURTO CALIFICADO.   

          Por   medio   de   la   Secretaría   de   la   Sala,   hágase  saber  esta  decisión  al señor  PÁEZ SOTO, a su defensor, al  Procurador  Tercero  Delegado  para  la  Casación  y  al  Fiscal  General de la  Nación, para lo de su cargo.   

          Devuélvase el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho.   

Comuníquese y cúmplase.  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL             JORGE  E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS            CARLOS  A.  GÁLVEZ ARGOTE   

         

JORGE   A.   GÓMEZ   GALLEGO                    ÉDGAR   LOMBANA  TRUJILLO                     

CARLOS   E.   MEJÍA   ESCOBAR                   NILSON  E.  PINILLA  PINILLA           

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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