STP502-2020

2020

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado Ponente  

STP502-2020  

Radicación  n.° 108532  

Acta n.° 7  

Bogotá  D.C., veintiuno (21) de enero de dos mil veinte (2020)  

VISTOS  

Resuelve la Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Decisión de Tutelas, la acción interpuesta por Jorge  Hernán Quintero Martínez contra la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales y el  Juzgado Cuarto Penal del Circuito de la misma ciudad, por la  presunta vulneración de los derechos fundamentales al debido  proceso, defensa, presunción de inocencia, libertad y dignidad  humana.  

Fueron vinculados  como terceros con interés legítimo en el asunto el  Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario – INPEC – y las  demás partes, autoridades e intervinientes en el proceso penal  de radicado 17001-60-00-030-2014-01792.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS DE  LA ACCIÓN  

A partir de la  solicitud de amparo se extraen los siguientes hechos:  

            

1. Indicó el          accionante que dentro del traslado previsto en el artículo          447 de la ley procesal penal, la defensa técnica solicitó          la concesión de la prisión domiciliaria con permiso          para laborar, ante la carencia de recursos económicos del          núcleo familiar del penado para la subsistencia, la ausencia          de antecedentes penales, la condición de invidencia que torna          incompatible con la vida en reclusión.  

            

2. Señaló          el libelista que el 27 de mayo del presente año, el Juzgado          Cuarto Penal del Circuito de Manizales profirió          sentencia condenatoria en su contra, en la que negó la          concesión de algún subrogado penal bajo el fundamento          de la expresa prohibición legal contenida en el cuerpo          normativo 1098 de 2006 y, además, por no cumplirse el          requisito objetivo del artículo 63 del Código Penal,          por cuanto la pena de prisión impuesta supera el tope          normativo.

3. Expuso          la parte actora, que la anterior determinación judicial ´fue          confirmada por el Tribunal accionado en virtud del recurso de          apelación entablado.  

            

4. Al          tenor de lo expuesto, a criterio del quejoso constitucional, la          decisión adoptada por las autoridades judiciales demandadas          de negar la concesión de algún subrogado penal o          mecanismo sustitutivo incurren en raciocinios excesivos rigurosos,          desconocedores de sus derechos fundamentales, puesto que «la          condición de invidente y las precarias condiciones que          afrentan los centros carcelarios actuales, los que no permiten que          una persona en las circunstancias de mi dependencia puedan enfrentar          una prisión intramural…».  

            

5. Bajo          ese marco fáctico, la parte accionante pretende la          prosperidad del amparo constitucional, con la pretensión          sustancial que se amparen las prerrogativas fundamentales invocadas,          y como consecuencia se revoque el numeral tercero de la sentencia          condenatoria aludida, para que en su lugar se conceda el subrogado          penal de suspensión condicional de la ejecución de la          pena o prisión domiciliaria con permiso para trabajar.  

RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES ACCIONADAS Y  VINCULADAS  

            

1. Las partes e          intervinientes guardaron silencio.  

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo previsto en el artículo 37 del Decreto          2591 de 1991, los numerales 5 y 11 del artículo del artículo          2.2.3.1.2.1 del Decreto 1069 de 2015, modificado por el artículo          1 del Decreto 1983 de 2017, esta Sala es          competente para resolver la acción de tutela interpuesta por          Jorge Hernán Quintero Martínez contra la Sala          Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales y el          Juzgado Cuarto Penal del Circuito de la misma ciudad, por          ser el superior funcional del órgano judicial colegiado.  

            

2. El problema          jurídico que convoca a la Sala, consiste en establecer si en          relación con las sentencias del 27 de mayo y 11 de julio de          2019 proferidas por las autoridades judiciales accionadas dentro del          proceso penal 2014-01792, por las que se negó en unidad          jurídica la concesión del subrogado penal de la          suspensión condicional de la ejecución de la pena y la          prisión domiciliaria a quien aquí acciona, entre otros          aspectos tratados, se configuran los requisitos de procedibilidad de          la acción de tutela contra providencias judiciales y, en          consecuencia, es procedente conceder el amparo invocado.  

            

3. Requisitos de procedibilidad de la acción          de tutela contra decisiones judiciales  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha precisado la  Sala que las características de subsidiariedad y residualidad  que son predicables de la acción de tutela, aparejan como  consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo excepcional de  amparo para lograr la intervención del juez constitucional en  procesos en trámite, porque ello a más de  desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como la  independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar decisiones judiciales, salvo que comporten                  vías de hecho, la acción es improcedente, porque su                  finalidad no es la de revivir oportunidades o momentos procesales                  culminados, reponer términos de ejecutoria que permitan la                  impugnación de las decisiones, y tampoco constituirse en el                  escenario donde puedan efectuarse valoraciones probatorias                  diferentes a la que realizó el juez de conocimiento, a quien                  corresponde hacer esa labor de acuerdo con la competencia que le                  asigna la ley.    

Si  así fuera, ha dicho la Corte, el recurso de amparo,  instrumento de defensa de derechos fundamentales, trocaría en  medio adverso a la seguridad jurídica y a la estabilidad  social. Por estas razones el juez de tutela debe respetar las  competencias regladas atribuidas a otras autoridades, sin afectar su  autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de procedibilidad que implican una                  carga para el accionante, tanto en su planteamiento como en su                  demostración, como lo ha expuesto la propia Corte                  Constitucional (CC C -590 de 2005                  y T-332 de 2006).    

Por este motivo, y  como ha sido desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la  acción de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión  que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b.  Que hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y  extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la persona  afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un  perjuicio iusfundamental  irremediable.  

c.  Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela  se hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado  a partir del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate  de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene  un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y  que atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e.  Que el accionante identifique de manera razonable tanto los hechos  que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y  que hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que la decisión judicial contra la cual se formula la acción  de tutela no se corresponda con sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590 de 2005, luego en las  decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006, reforzando lo dicho en la  primera de las mencionadas providencias, en el sentido que, cuando se  trata de acciones de tutela contra  providencias judiciales, las mismas solo pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto de las  exigencias específicas, como fue recogido en la sentencia  C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación se  relacionan:  

a.        Defecto  orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que  profirió la providencia impugnada carece absolutamente de  competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto material o sustantivo, como son los casos en que se decide          con base en normas inexistentes o inconstitucionales o que presentan          una evidente y grosera contradicción entre los fundamentos y          la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin          motivación, que implica el incumplimiento de los funcionarios          judiciales de explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos          de sus decisiones, en el entendido que precisamente en esa          motivación reposa la legitimidad de su órbita          funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado.

8. Violación          directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda entonces  claro que en atención a la fuerza normativa  de la cosa juzgada y al respeto de la autonomía judicial, la  acción consagrada en el artículo 86 de la Constitución  Nacional, cuando se dirige a cuestionar una decisión judicial,  tiene carácter excepcional, y su prosperidad está atada  a que se cumplan los requisitos de procedibilidad anteriormente  enunciados. De manera que quien acude a ella tiene la carga no sólo  respecto de su planteamiento, sino de su demostración.            

3. Análisis          del caso concreto  

                              

1. En                  el presente caso se encuentra que la parte actora no indicó                  el defecto del cual adolecen las providencias judiciales que aquí                  cuestiona, tan solo señaló que la vulneración                  de los derechos fundamentales invocados deviene de la negativa de                  las autoridades jurisdiccionales accionadas a conceder la                  suspensión condicional de la ejecución de la pena o                  la prisión domiciliaria, lo cual desconoce la                  incompatibilidad de su estado de invidencia con la vida en                  reclusión y, además, la determinación judicial                  adoptada en sede de primera instancia contiene una fundamentación                  indebida, toda vez que hizo alusión a circunstancias que                  actualmente son objeto de debate jurídico en otro escenario                  procesal.    

                              

2. En                  el caso bajo examen, a partir del marco jurídico presentado                  y de la revisión de las pruebas obrantes en el plenario,                  refulge con claridad para la Sala que la solicitud de amparo, no                  cumple con el requisito general de procedibilidad «que                  hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios-                  de defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se                  trate de evitar la consumación de un perjuicio                  iusfundamental irremediable».    

                              

3. En relación                  con este punto, conforme a la literalidad del                  inciso 4º del artículo 86 constitucional, la acción                  de tutela comporta un carácter subsidiario o residual                  consistente en que “Esta                  acción solo procederá cuando el afectado no disponga                  de otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice                  como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.”,                  por tanto, en caso de no satisfacerse                  tal parámetro de procedibilidad la acción tuitiva se                  torna improcedente al tenor de lo previsto en el numeral 1º                  del artículo 6º del Decreto 2591 de 1991 (CC                  T-282 de 2012).    

En ese orden de  ideas, resulta pertinente recordar que acorde con la jurisprudencia  nacional el aludido principio envuelve tres características  importantes que llevan a su improcedencia contra providencias  judiciales, a saber: «(i) el asunto está en trámite;  (ii) no se han agotado los medios de defensa judicial ordinarios y  extraordinarios; y (iii) se usa para revivir etapas procesales en  donde se dejaron de emplear los recursos previstos en el ordenamiento  jurídico» (C.C.S.T-103/2014), hipótesis esta  última, respecto de la cual, la Corte Constitucional, ha  dejado por sentado:  

En ese orden de  ideas, es reiterativa la posición de la Corte en cuanto a la  improcedencia de la tutela cuando en desarrollo de un proceso  judicial las partes pudieron valerse de los recursos judiciales  ordinarios pero estos no fueron empleados oportunamente, ya que no  puede constituirse en la vía para discutir situaciones  jurídicas consolidadas que adquirieron firmeza por la  caducidad de los recursos y acciones que no fueron utilizados  oportunamente por los interesados.  

[…]  

En  conclusión, es necesario que quien alega la vulneración  de sus derechos fundamentales haya agotado los medios de defensa  disponibles en la legislación para el efecto. Esta exigencia  responde al principio de subsidiariedad de la tutela, que pretende  asegurar que la acción constitucional no sea considerada en sí  misma una instancia más en el trámite jurisdiccional,  ni un mecanismo de defensa que reemplace aquellos otros diseñados  por el legislador. Menos aún, que resulte ser un camino  excepcional para solucionar errores u omisiones de las partes o para  corregir oportunidades vencidas en los procesos jurisdiccionales  ordinarios.  

De  esta manera, valga anotar que el mentado carácter no puede ser  concebido únicamente como un requisito formal o procesal, sino  que se consagra como una verdadera garantía constitucional  dirigida a preservar la armonía del ordenamiento jurídico,  habida cuenta que previene que la acción de tutela i) supla o  reemplace los legalmente concebidos, ii) se desnaturalice ante el uso  indiscriminado y caprichoso de los ciudadanos, iii) se convierta en  medio alternativo o facultativo que complemente los mecanismos  judiciales ordinarios de defensa, en aras de obtener un  pronunciamiento más ágil y expedito (CC T – 471  de 2017).  

                              

4. Bajo ese                  derrotero jurídico, descendiendo al sub lite, las                  probanzas enseñan al unísono que contra las                  providencias judiciales confutadas en este estadio procesal no se                  interpuso el recurso extraordinario de casación, el cual fue                  expresamente señalado por la autoridad judicial colegiada de                  segunda instancia como lo dispone el artículo 162 del CPP,                  significando ello, que se indicó de manera clara y precisa                  la herramienta jurídicamente idónea para debatir la                  validez de lo decidido, razón por la cual, no encuentra esta                  colegiatura justificación razonable alguna que escude la                  desidia procesal de quien ahora acciona en sede constitucional,                  máxime cuando ni siquiera la misma parte interesada postuló                  eventos excusables en la omisión de uso del mecanismo                  extraordinario para debatir la correspondencia de la sentencia de                  segundo grado con el orden jurídico normativo y/o                  probatorio.    

Traduce  lo anterior, que quien ahora acciona en tutela bajo su propia  voluntad dejó precluir la instancia extraordinaria para  exponer sus inconformidades y reclamar la protección de sus  derechos, por manera que no resulta admisible que pretenda a través  de esta acción residual, subsidiaria y excepcional, censurar  las actuaciones desplegadas por los funcionarios competentes por  fuera de los canales dispuestos por el legislador, pues ello, se  reitera, torna absolutamente improcedente la solicitud de amparo,  pues ello, se reitera, torna absolutamente improcedente la solicitud  de amparo.  

                              

5. Como colofón                  de lo expuesto, al constatar la Sala que la presente solicitud de                  amparo no cumple con el requisito general de subsidiariedad, dicha                  situación jurídica impide que se estudie de fondo la                  presencia o configuración de alguna de las causales                  específicas de procedibilidad de la acción tuitiva                  contra providencias judiciales, como bien lo ha sostenido la                  jurisprudencia constitucional bajo la siguiente fórmula «Las                  condiciones generales de procedencia son aquellas cuya ocurrencia                  habilita al juez de tutela para adentrarse en el contenido de la                  providencia judicial que se impugna. Dicho de otro modo, son las                  condiciones sine                  quibus non es                  posible abordar el estudio de la providencia judicial impugnada»                  (CC T-012 de 2018),                  por tanto, las                  pretensiones frente a esta censura devienen improcedentes.    

                              

6. Por último,                  cabe destacar que en tratándose de los subrogados penales y                  la prisión domiciliaria aquí solicitados, debe                  anotarse que la decisión sobre dichos temas no adquiere un                  carácter definitivo, ya que la legislación adjetiva                  penal prevé que tales asunto son del resorte del juez de                  ejecución de penas y medidas de seguridad, es decir, este                  funcionario tiene la facultad o competencia, a petición del                  interesado, de verificar y volver a pronunciarse sobre la                  procedencia del sustituto y/o beneficio en comento, mediante                  decisión susceptible de los recursos ordinarios.    

Así  las cosas, será ante el juez que vigila la pena que el hoy  accionante, ya sea de manera directa o por intermedio de apoderado  judicial, deberá elevar la solicitud con la pretensión  que persiga, argumentando en todo caso las razones normativas y  probatorias por las cuales estima que cumple los presupuestos  normativos para hacerse acreedor a algún mecanismo sustitutivo  de la pena privativa de libertad en el establecimiento penitenciario,  en aras de respetar la armonía del ordenamiento jurídico  y la competencia de los jueces naturales para el efecto, evitando así  que el juez de tutela invada órbitas funcionales ajenas.  

                              

7. Los                  precedentes razonamientos constituyen                   fundamento suficiente                  para                  negar por                  improcedente el                  amparo constitucional demandado.    

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  DENEGAR POR IMPROCEDENTE el amparo invocado  por Jorge Hernán Quintero Martínez contra la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales y el  Juzgado Cuarto Penal del Circuito de la misma ciudad, por las  razones anotadas en precedencia.  

2º  NOTIFICAR a los sujetos procesales por el medio más  expedito el presente fallo, informándoles que puede ser  impugnado dentro de los tres días siguientes, contados a  partir de su notificación.  

3º Si  no fuere impugnado, envíese la actuación a la Corte  Constitucional para su eventual revisión, dentro del término  indicado en el artículo 31 del Decreto 2591 de 1991.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

      

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