STP495-2020

2020

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP495-2020  

Radicación  n.° 108417  

Acta  n.° 7  

Bogotá D.C., veintiuno (21) de  enero de dos mil veinte (2020)  

VISTOS  

Resuelve la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia, Sala de Decisión de  Tutelas, la acción interpuesta por Ramiro Enrique Benavides  Pérez contra la Sala de Casación Laboral de la Corte  Suprema de Justicia, la Sala Laboral del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Cartagena y el Juzgado Primero Civil del  Circuito de Magangué (Bolívar) por la presunta  vulneración de los derechos fundamentales a la igualdad,  seguridad social, vida, mínimo vital, debido proceso y acceso  a la administración de justicia.  

Fueron vinculados como terceros con  interés legítimo en el asunto la Junta Regional de  Calificación de Invalidez de Bolívar, la Secretaría  de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia  y las autoridades, partes e intervinientes dentro del proceso  ordinario laboral 13430 31 103 001 2014 00067 (casación de  radicado 82577).  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

A partir de la solicitud de amparo se  extraen los siguientes hechos:  

            

1. Señaló el          libelista que entabló demanda ordinaria laboral en busca de          obtener el reconocimiento de pensión de invalidez por          accidente de trabajo, entre otros conceptos indemnizatorios, cuyo          conocimiento correspondió al Juzgado Primero Civil del          Circuito de Magangué (Bolívar), que          mediante sentencia del 9 de septiembre de 2015 absolvió de          las pretensiones a los demandados.  

            

2. Indicó la parte actora          que el 21 de febrero del año inmediatamente anterior, la          Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de          Cartagena confirmó la decisión          adoptada en sede de primera instancia.  

            

3. Manifestó el          accionante que la Sala de Casación Laboral de la Corte          Suprema de Justicia declaró desierto el          recurso extraordinario de casación incoado, bajo el argumento          de no haberse allegado dentro del término el escrito original          de sustentación.  

            

4. Expresó el promotor del amparo que el          anterior pronunciamiento judicial desconoce los derechos          fundamentales invocados, dado que el escrito de la demanda          casacional se allegó vía electrónica dentro de          la oportunidad legal.  

            

5. Bajo ese marco fáctico,          la parte actora pretende la prosperidad del amparo          constitucional, con las pretensiones sustanciales que se amparen las          prerrogativas enunciadas, y para ello, se ordene el reconocimiento y          pago a su favor del emolumento pensional de invalidez reclamado por          la vía ordinaria.  

RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES ACCIONADAS Y  VINCULADAS  

            

1. Secretaría de la Sala          de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia. Informó          que la demanda de casación presentada por el accionante se          allegó vía correo electrónico dentro del          término legal de traslado, sin embargo, en el trámite          de calificación fue declarada desierta.  

            

2. Juzgado Primero Civil del          Circuito de Magangué (Bolívar). Expresó que          los hechos que sustentan la súplica constitucional no se          relacionan con actuación alguna de ese despacho judicial.  

            

3. Sala Laboral del Tribunal          Superior del Distrito Judicial de Cartagena. Indicó que          la presente acción se torna improcedente, puesto que carece          de fundamentos fácticos y jurídicos que configuren una          vía de hecho.  

            

4. Sala de Casación          Laboral de la Corte Suprema de Justicia. El magistrado Gerardo          Botero Zuluaga en ejercicio de su derecho de defensa y contradicción          manifestó que el resguardo constitucional es improcedente por          no cumplirse el requisito general de inmediatez y subsidiariedad,          por acudirse de forma tardía al juez constitucional y no          interponerse el recurso de reposición contra la providencia          denunciada. Por otra parte, ratificó los argumentos          contenidos en el auto cuestionado. Anexó la determinación          judicial.  

            

5. Las demás partes e          intervinientes dentro del presente trámite constitucional,          guardaron silencio.  

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo previsto en el artículo 37 del Decreto          2591 de 1991, los numerales 7 y 11 del artículo 2.2.3.1.2.1          del Decreto 1069 de 2015, modificado por el artículo 1 del          Decreto 1983 de 2017, y el artículo          44 del Reglamento General de esta Corporación, esta Sala es          competente para resolver la acción de tutela interpuesta por          Ramiro Enrique Benavides Pérez contra la Sala de          Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, la Sala          Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena y          el Juzgado Primero Civil del Circuito de Magangué (Bolívar).  

            

2. Al          respecto, el problema jurídico que convoca a la Sala consiste          en determinar si frente a las providencias del 9 de septiembre de          2015, 21 de febrero de 2018 y 20 de marzo del presente año,          proferidas por las autoridades accionadas dentro del proceso          ordinario laboral 13430 31 03 001 2014 00067, por las cuales se          dictaron las respectivas sentencias en las instancias surtidas y se          declaró desierto el recurso de casación          presentado por quien funge aquí como accionante, se          configuran los requisitos de procedibilidad de la acción de          tutela contra providencias judiciales y, por ende, debe concederse          el amparo invocado.  

            

3. Requisitos          de procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales  

                              

1. El artículo 86 de la Constitución                  Política establece que toda persona tiene derecho a promover                  acción de tutela ante los jueces con miras a obtener la                  protección inmediata de sus garantías fundamentales,                  cuando por acción u omisión le sean vulnerados o                  amenazados por cualquier autoridad pública o por                  particulares en los casos expresamente previstos en la ley, siempre                  que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo, cuando la                  tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha precisado la Sala que las  características de subsidiariedad y residualidad que son  predicables de la acción de tutela, aparejan como consecuencia  que no pueda acudirse a tal mecanismo excepcional de amparo para  lograr la intervención del juez constitucional en procesos en  trámite, porque ello a más de desnaturalizar su  esencia, socava postulados constitucionales como la independencia y  la autonomía funcionales que rigen la actividad de la Rama  Judicial al tenor de la preceptiva contenida en el artículo  228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar decisiones judiciales, salvo que comporten                  vías de hecho, la acción es improcedente, porque su                  finalidad no es la de revivir oportunidades o momentos procesales                  culminados, reponer términos de ejecutoria que permitan la                  impugnación de las decisiones, y tampoco constituirse en el                  escenario donde puedan efectuarse valoraciones probatorias                  diferentes a la que realizó el juez de conocimiento, a quien                  corresponde hacer esa labor de acuerdo con la competencia que le                  asigna la ley.    

Si así  fuera, ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de  defensa de derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a  la seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como ha sido                  recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de procedibilidad que implican una                  carga para el accionante, tanto en su planteamiento como en su                  demostración, como lo ha expuesto la propia Corte                  Constitucional.1    

Por este motivo, y como ha sido  desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la acción  de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión que se  discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b. Que hayan sido  agotados todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de defensa  judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de  evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental  irremediable.  

c. Que se cumpla  el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere  interpuesto en un término razonable y proporcionado a partir  del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate de una  irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene un  efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y que  atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e. Que el  accionante identifique de manera razonable tanto los hechos que  generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que  hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f. Que la decisión  judicial contra la cual se formula la acción de tutela no se  corresponda con sentencias de tutela.  

Los anteriores  requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues han sido  reiterados por la Corte Constitucional, primero en la sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata de acciones  de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo pueden  tener cabida «…si se  cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro de  estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta» (Textual).  

En punto de las exigencias  específicas, como fue recogido en la sentencia C-590 de 2005,  han sido establecidas las que a continuación se relacionan:  

a.        Defecto  orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que  profirió la providencia impugnada carece absolutamente de  competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto          material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base          en normas inexistentes o inconstitucionales2          o que presentan una evidente y grosera contradicción entre          los fundamentos y la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin          motivación, que implica el incumplimiento de los funcionarios          judiciales de explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos          de sus decisiones, en el entendido que precisamente en esa          motivación reposa la legitimidad de su órbita          funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado3.

8. Violación          directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda entonces claro  que en atención a la fuerza normativa de la  cosa juzgada y al respeto de la autonomía judicial, la acción  consagrada en el artículo 86 de la Constitución  Nacional, cuando se dirige a cuestionar una decisión judicial,  tiene carácter excepcional, y su prosperidad está atada  a que se cumplan los requisitos de procedibilidad anteriormente  enunciados. De manera que quien acude a ella tiene la carga no sólo  respecto de su planteamiento, sino de su demostración.  

            

3. Análisis del caso          concreto  

                              

1. En                  el presente caso se encuentra que la censura constitucional                  propuesta por la parte actora, principalmente, se dirige a                  denunciar que la providencia por la que se declaró desierto                  el recurso extraordinario de casación desconoce los derechos                  fundamentales invocados, toda vez que la sustentación de la                  demanda se allegó en el término de ley.    

                              

2. En                  el caso bajo examen, a partir del marco jurídico presentado                  y la revisión de las pruebas obrantes en el plenario,                  refulge con claridad para la Sala que la solicitud de amparo, no                  cumple con los siguientes requisitos generales de procedibilidad:                  i) «que la tutela se                  hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado                  a partir del hecho que originó la vulneración»,                  ii) «que hayan sido agotados                  todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de defensa judicial                  al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de evitar la                  consumación de un perjuicio iusfundamental irremediable»                  y, iii) «Que el                  accionante…hubiere alegado tal vulneración en el                  proceso judicial, siempre que esto hubiere sido posible».    

                              

3. Del                  principio de inmediatez    

                                                        

1. Cuando la acción de                          tutela se formula contra decisiones judiciales, la Corte                          Constitucional mediante la sentencia T-328 de 2010 determinó                          que el plazo razonable se determina a partir de las                          particularidades de cada caso, de manera que «En                          algunos casos, seis (6) meses podrían resultar suficientes                          para declarar la tutela improcedente; pero, en otros eventos, un                          término de 2 años se podría considerar                          razonable para ejercer la acción de tutela…».              

Como ha sido recordado por esta Sala,  la jurisprudencia ha trazado unas reglas para determinar si la acción  de tutela presentada cumple con el requisito de inmediatez, las  cuales fueron recogidas por la Corte Constitucional mediante la  sentencia T-243 de 2008:  

Ahora bien, ¿cuáles  factores deben ser tenidos en cuenta para determinar la razonabilidad  del lapso? La Corte ha establecido, cuando menos, cuatro de ellos:  (i) si existe un motivo válido para la inactividad de los  accionantes; (ii) si la inactividad justificada vulnera el núcleo  esencial de los derechos de terceros afectados con la decisión;  (iii) si existe un nexo causal entre el ejercicio tardío de la  acción y la vulneración de los derechos fundamentales  del interesado; (iv) si el fundamento de la acción de tutela  surgió después de acaecida la actuación  violatoria de los derechos fundamentales, de cualquier forma en un  plazo no muy alejado de la fecha de interposición.  

                                                        

2. En el presente caso, a partir                          de las pruebas recaudadas se evidencia que las providencias                          judiciales aquí cuestionadas se profirieron el                          9 de septiembre de 2015, 21 de febrero de 2018 y 20 de marzo del                          presente año, entre tanto, la acción de                          tutela fue impetrada el 9 de diciembre de la presente anualidad,                          por tanto, han transcurrido alrededor de ocho (8) meses y                          dieciocho (18) días de inactividad procesal, contados a                          partir del último pronunciamiento judicial, por ser aquel                          que concluyó de manera definitiva el trámite                          ordinario laboral.              

                                                        

3. Ahora bien, comoquiera que el                          paso objetivo del tiempo no se erige como causal automática                          de improcedencia, en tanto que existan criterios que constituyan                          causas razonables para explicar la actividad morosa del                          accionante, empero, para el asunto de interés se tiene que                          la parte actora en el líbelo introductor arguyó                          circunstancias de justificación para el ejercicio tardío                          de la acción constitucional en estudio, siendo esta la                          vulneración continua y actual de los derechos invocados,                          postulado que a criterio de la Sala no adquiere la condición                          necesaria para constituirse como causa válida del amplio                          transcurrir temporal que aquí se pregona, por las razones                          que pasan a exponerse.              

En cuanto a la vulneración  permanente de los derechos fundamentales, infiere esta Colegiatura  que la misma se desprende de la naturaleza del derecho reclamado en  el proceso ordinario laboral, reconocimiento pensional, el cual  comporta el carácter de tracto sucesivo, empero, valga  destacar que la Sala Plena de la Corte Constitucional en ejercicio de  su función de unificación jurisprudencial, en reciente  pronunciamiento, abordó el estudio del parámetro de  inmediatez frente a providencias judiciales que resolvían  temas atinentes a la indexación de la primera mesada  pensional, sin embargo, tal juicio se torna extensivo a los derechos  pensionales en general por su carácter de tracto sucesivo,  concluyéndose como regla jurídica, luego de confrontar  las tesis existentes, que la satisfacción  del mentado principio no se contrae exclusivamente a la naturaleza de  la prestación pensional perseguida, sino que el juez  constitucional deberá también examinar las  particularidades fácticas del asunto, en aras de identificar  causas que justifiquen la tardanza en la interposición del  amparo, so pena de socavar el contenido esencial del principio de  cosa juzgada y seguridad jurídica, postura que en términos  del cuerpo colegiado consiste:  

Lo  anterior por cuanto, en aplicación de lo dispuesto por la  Corte en sentencias  T-088 de 2017, SU-168 de 2017, T-038 de 2017 y SU-069 de 2018,  a pesar de que la controversia en el caso concreto recae sobre un  derecho pensional de carácter prestacional que se considera de  tracto sucesivo, ésta  sola circunstancia no soluciona el problema relacionado con la  inmediatez, más aun tratándose de una tutela contra  providencia judicial.  De ser así, esto significaría que la Corte permitiera  la impugnación por vía de tutela de una providencia  judicial en firme, aun cuando (i) haya transcurrido un lapso de  tiempo considerable entre la fecha en la que se profirió la  sentencia y la fecha en la que se interpone la acción de  tutela y (ii) no se acrediten circunstancias especiales que  expliquen, de manera razonable, por qué ocurrió la  aparente tardanza por parte del accionante en la presentación  oportuna de la acción de tutela. En estas circunstancias, se  estaría ante una afectación desproporcionada del  principio de cosa juzgada y ante la virtual interinidad de las  decisiones que adoptan los jueces, en particular las altas cortes de  justicia.  

            

5. Por lo anterior, de acuerdo con          lo dispuesto en la jurisprudencia constitucional, una acción          de tutela contra providencia judicial que niega el derecho a la          indexación de la primera mesada pensional es procedente, así          haya pasado un tiempo considerable entre la fecha de la sentencia          que ocasionó la vulneración del derecho fundamental y          la interposición de la acción de tutela, cuando, entre          otras circunstancias, (i)          existan razones válidas para la inactividad, entre éstas          la ocurrencia de un hecho completamente nuevo y sorpresivo que          hubiere cambiado drásticamente las circunstancias previas, y          que la interposición de la acción se haya realizado          dentro de un tiempo razonable contado a partir de la ocurrencia del          hecho nuevo; (ii)          la vulneración o amenaza de los derechos fundamentales del          accionante continúa y es actual, o (iii)          la carga de la interposición de la acción de tutela en          un plazo razonable resulta desproporcionada, dada la situación          de debilidad manifiesta en la que se encuentra el accionante.  

            

5. Así          las cosas, de conformidad con todo lo expuesto en este acápite,          se hace imprescindible precisar la jurisprudencia de esta          Corporación en el sentido de que se admita razonada y          razonablemente la flexibilidad en el análisis del requisito          de inmediatez en las tutelas contra providencias judiciales que          niegan la indexación de la pensión. En efecto, debe          entenderse          que          dicha          flexibilización no se puede reconocer a tal punto de          desconocer por absoluto el contenido esencial del principio de cosa          juzgada.  

De acuerdo con lo  anterior, la Sala considera que un entendimiento demasiado amplio de  la flexibilización aquí consagrada desdibujaría  por completo la inmediatez en decisiones que negaron o accedieron a  prestaciones sociales y, en especial, al pago de pensiones. Por el  contrario, tampoco podemos concluir en estos casos un entendimiento  demasiado estricto, porque ello podría desconocer  desproporcionadamente los derechos fundamentales de los pensionados.  

En  este sentido, no se trata de la contabilización de un término  específico y fijo para dar por satisfecho el requisito de  inmediatez. En contrario, lo que exige del  juez constitucional es que verifique que en el caso concreto  confluyan determinadas condiciones fácticas que permitan  establecer que el accionante se encuentra en circunstancias que  validen razonablemente su inactividad frente a la interposición  de la tutela. (CC  SU 108 de 2018).  

                                                        

4. Bajo el panorama fáctico                          y jurídico que precede, la Sala advierte que la presente                          censura constitucional resulta inoportuna, por cuanto el                          interregno que avanzó entre las providencias judiciales                          cuestionadas, en especial la proferida en sede de casación,                          y la interposición de la súplica constitucional para                          el caso concreto se ofrece desproporcionado, pues si se califica                          como una decisión arbitraria, lo natural y lógico                          habría sido advertir el yerro cometido y rechazarlo de                          manera inmediata y, por consiguiente, no se puede obviar el                          cumplimiento de este requisito porque además de desconocer                          la naturaleza expedita de este mecanismo, ello contrariaría                          la seguridad jurídica que orienta a la administración                          de justicia.              

                              

4. Del principio de                  subsidiariedad y no denunciar la vulneración ante el juez                  natural    

                                                        

1. En relación con este                          punto, conforme a la literalidad del inciso 4º                          del artículo 86 constitucional, la acción de tutela                          comporta un carácter subsidiario o residual consistente en                          que “Esta                          acción solo procederá cuando el afectado no disponga                          de otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice                          como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio                          irremediable.”, por tanto, en                          caso de no satisfacerse tal parámetro de procedibilidad la                          acción tuitiva se torna improcedente al tenor de lo                          previsto en el numeral 1º del artículo 6º del                          Decreto 2591 de 1991 (CC T-282 de 2012).              

En ese orden de ideas, resulta  pertinente recordar que acorde con la jurisprudencia nacional el  aludido principio envuelve tres características importantes  que llevan a su improcedencia contra providencias judiciales, a  saber: «(i) el asunto está en trámite; (ii) no  se han agotado los medios de defensa judicial ordinarios y  extraordinarios; y (iii) se usa para revivir etapas procesales en  donde se dejaron de emplear los recursos previstos en el ordenamiento  jurídico» (C.C.S.T-103/2014), hipótesis esta  última, respecto de la cual, la Corte Constitucional, ha  dejado por sentado:  

En  ese orden de ideas, es reiterativa la posición de la Corte en  cuanto a la improcedencia de la tutela cuando en desarrollo de un  proceso judicial las partes pudieron valerse de los recursos  judiciales ordinarios pero estos no fueron empleados oportunamente,  ya que no puede constituirse en la vía para discutir  situaciones jurídicas consolidadas que adquirieron firmeza por  la caducidad de los recursos y acciones que no fueron utilizados  oportunamente por los interesados.  

[…]  

En  conclusión, es necesario que quien alega la vulneración  de sus derechos fundamentales haya agotado los medios de defensa  disponibles en la legislación para el efecto. Esta exigencia  responde al principio de subsidiariedad de la tutela, que pretende  asegurar que la acción constitucional no sea considerada en sí  misma una instancia más en el trámite jurisdiccional,  ni un mecanismo de defensa que reemplace aquellos otros diseñados  por el legislador. Menos aún, que resulte ser un camino  excepcional para solucionar errores u omisiones de las partes o para  corregir oportunidades vencidas en los procesos jurisdiccionales  ordinarios.  

De esta manera,  valga anotar que el mentado carácter no puede ser concebido  únicamente como un requisito formal o procesal, sino que se  consagra como una verdadera garantía constitucional dirigida a  preservar la armonía del ordenamiento jurídico, habida  cuenta que previene que la acción de tutela i) supla o  reemplace los legalmente concebidos, ii) se desnaturalice ante el uso  indiscriminado y caprichoso de los ciudadanos, iii) se convierta en  medio alternativo o facultativo que complemente los mecanismos  judiciales ordinarios de defensa, en aras de obtener un  pronunciamiento más ágil y expedito (CC T – 471  de 2017).  

                                                        

2. En lo atinente al deber de                          denunciar la vulneración en el respectivo proceso judicial                          ante el juez natural, debe señalarse que este presupuesto                          guarda estrecha relación de conexidad con el principio de                          residualidad traído a colación, por cuanto el                          proceso judicial es considerado como el canal ordinario de defensa                          primordial y propicio para debatir la ilegalidad del supuesto de                          hecho trasgresor contenido en la providencia que se censura, en                          aras de lograr superar la situación vulneradora.              

                                                        

3. Bajo tales derroteros                          jurídicos, descendiendo al sub lite, se puede                          concluir que la parte actora dejó de interponer en debida                          forma el recurso de reposición, que legalmente procedía                          por mandato del artículo 63 del CPT y SS, contra la                          providencia AL1379-2019 del 20 de marzo del año en curso,                          herramienta judicial a través de la cual podía                          invocar las razones que, a su juicio, justificaban la prosperidad                          de su pretensión ordinaria ante la misma autoridad judicial                          que dictó la decisión que hoy cuestiona.              

Postura expuesta que viene robustecida por la  propia jurisprudencia del órgano de cierre de la jurisdicción  del trabajo, al señalar lo siguiente:  

Es  de resaltar que el memorialista para controvertir la decisión  de 2 de abril de 2014, que declaró desierto recurso de  casación, tenía a su alcance el mecanismo legal idóneo  para tal fin, que era el recurso de reposición en los términos  del artículo 63 del CPT y de la SS, el cual debió  formular dentro de los 2 días siguientes a la notificación  por estado, pero no lo hizo desaprovechando la oportunidad procesal  pertinente, lo que torna improcedente la solicitud que es objeto de  estudio. (CSJ AL5301-2016, 15 jun. 2016, rad. 61963)  

                                                        

4. Significa lo anterior, que                          quien ahora acciona en tutela bajo su propia voluntad dejó                          precluir la instancia ordinaria para exponer sus inconformidades,                          denunciar los yerros que adolecen las providencias dictadas en                          sedes de instancia y reclamar la protección de sus                          derechos, por manera que no resulta admisible que pretenda a                          través de esta acción residual, subsidiaria y                          excepcional, censurar las actuaciones desplegadas por el                          funcionario competente por fuera de los canales dispuestos por el                          legislador, pues ello, se reitera, torna absolutamente                          improcedente la solicitud de amparo.              

                              

5. Debido a lo expuesto, al                  constatar la Sala que la presente solicitud de amparo no cumple con                  los requisitos generales de inmediatez, subsidiariedad y del deber                  de denunciar la vulneración en el respectivo proceso                  judicial ante el juez natural, dicha situación jurídica                  impide que se estudie de fondo la presencia o configuración                  de alguna de las causales específicas de procedibilidad de                  la acción tuitiva contra providencias judiciales, como bien                  lo ha sostenido la jurisprudencia constitucional bajo la siguiente                  fórmula «Las                  condiciones generales de procedencia son aquellas cuya ocurrencia                  habilita al juez de tutela para adentrarse en el contenido de la                  providencia judicial que se impugna. Dicho de otro modo, son las                  condiciones sine                  quibus non es                  posible abordar el estudio de la providencia judicial impugnada»                  (CC T-012 de 2018),                  por tanto, las                  pretensiones frente a esta censura devienen improcedentes.    

Los  precedentes razonamientos constituyen   fundamento suficiente para  negar por improcedente el  amparo constitucional demandado.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º DENEGAR  POR IMPROCEDENTE el amparo invocado por Ramiro Enrique Benavides  Pérez contra la Sala de Casación Laboral de la Corte  Suprema de Justicia, la Sala Laboral del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Cartagena y el Juzgado Primero Civil del  Circuito de Magangué (Bolívar), por las razones  anotadas en precedencia.  

2º NOTIFICAR a los  sujetos procesales por el medio más expedito el presente  fallo, informándoles que puede ser impugnado dentro de los  tres días siguientes, contados a partir de su notificación.  

3º Si no  fuere impugnado, envíese la actuación a la Corte  Constitucional para su eventual revisión, dentro del término  indicado en el artículo 31 del Decreto 2591 de 1991.  

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Cfr. Corte Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de          2006.  

2          Ídem. Sentencia T-522 de 2001.  

3          « Cfr. Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de          2000 y T-1031 de 2001. »  

      

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