16714oc1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16714  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA    DE   CASACION   PENAL   

Magistrado Ponente  

Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado Acta No. 181   

Bogotá   D.C.,    veintitrés   (23)      de      octubre      de     dos     mil   (2000).   

V   I   S   T   O   S   

Decide  la  Sala  el  recurso  de reposición  interpuesto  por  el  defensor  del  requerido  en extradición ALEJANDRO BERNAL  MADRIGAL,  en  contra  del  auto  por  medio  del  cual se negó la petición de  devolución del expediente al Ministerio de Relaciones Exteriores.   

E  L     R  E  C  U  R  S  O   

El  defensor  del  requerido  en extradición  ALEJANDRO  BERNAL MADRIGAL insiste en la devolución de las diligencias, por las  siguientes razones.   

Estima que la razón de la intervención de la  Rama  Judicial  en  el trámite de extradición es para garantizar que por parte  de  la  más alta Corporación de Justicia se estudie todo lo relacionado con la  ley  penal  colombiana para evitar que al requerido en extradición se le violen  sus  derechos  por  cuenta  de  las pretensiones políticas que predominan en el  trámite  administrativo. Desde tal perspectiva de la función de la Corte, hace  parte  de  su  deber  el  de integración de todas las normas constitucionales y  legales   que   garanticen   los   derechos   fundamentales  del  solicitado  en  extradición,  pues  lo  contrario  sería  reconocer que cumple meras funciones  secretariales.   

Dentro de esa integración normativa que debe  hacer  la  Corte  –  dice  el  impugnante  –  han  de  incluirse  como elementos  esenciales  del  trámite  de  extradición,  los  artículos 9, 226 y 227 de la  Constitución   Política   en   cuanto   la   reciprocidad  en  las  relaciones  internacionales  es  un mandato constitucional que no puede ser desechado por la  Corporación  por no estar expresamente comprendida dentro del artículo 551 del  Código de Procedimiento Penal.   

De otra parte y ante la evidencia – según el  defensor  –  de que hay un Tratado de Extradición suscrito entre Colombia y los  Estados  Unidos  de América que se dejó vigente después de la declaratoria de  inexequibilidad  de  las  leyes  27  de  1980  y  68 de 1986, esto es el de 1888  aprobado  por  la  Ley  66  de  1940  y de que hay Tratados multilaterales sobre  extradición  de  los  que  son  signatarios  Colombia  y  los Estados Unidos de  América,  las  diligencias  deben  ser  devueltas para que se pueda discutir el  Concepto  de  la  Cancillería, que sin ningún razonamiento jurídico determina  que   es   el   Código   de   Procedimiento   Penal   la   norma  que  se  debe  aplicar.   

Finalmente plantea la inconstitucionalidad de  las  normas  relacionadas  con  el  trámite de la extradición, como quiera que  fueron  concebidas  en  vigencia de la anterior Constitución (1886) y por tanto  no  abarca  en  su  totalidad la concepción garantista y humanista de la actual  Carta.   El  principal vicio de constitucionalidad que advierte es el de la  infracción  del  artículo  29  en  cuanto  tiene que ver con “el derecho del  procesado  a  conocer  y  controvertir  las pruebas”, por lo que la Corte debe  devolver  las  diligencias  para que sea ante el Ministerio de Justicia donde se  puedan ejercer esa contradicción.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

Los  temas  que  el  recurrente  plantea como  fundamento  de  la  reposición  que  opuso  al  auto  de  la Corte que negó la  devolución  de  las  diligencias al Ministerio de Relaciones Exteriores, ya han  sido   propuestos   en   otras   actuaciones   y   han   obtenido  la  siguiente  respuesta:   

1.-            Al  supuesto deber de integración de la  Corte  de  normas diferentes de las señaladas por el Concepto del Ministerio de  Relaciones Exteriores, se ha respondido:   

“           (…)La  ley  bajo la cual se rige este  trámite  de  extradición no señala el requisito de sustentación del concepto  que  el  defensor  exige.   El  artículo  552 del Código de Procedimiento  Penal  únicamente  exige  que  el concepto de la Cancillería exprese si es del  caso  proceder  con sujeción a convenciones o usos internacionales o si se debe  obrar con las normas del Código.   

“Eso  precisamente  es lo que ha hecho el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores.  Ha  expresado  su concepto manifestando  cuál  es a juicio del gobierno requerido, la fuente formal bajo la cual se rige  este  trámite de extradición.   El requisito de la sustentación del  concepto  no  está  contenido en la norma que lo define y por tanto la Corte no  puede  hacer  exigencia de él.  La función pública como función reglada  que  es no puede hacerse sino dentro del marco de la Constitución y la Ley, sin  omitirla  y  sin  excederla.   En  este  caso  la  ley  señala  una  forma  específica  de  cumplimiento  de  un requisito y a ella se limita la Corte, sin  que    pueda    adicionar    el    texto    legal    con    el    pretexto    de  interpretarlo.   

“Al  desarrollar  el  tema en un reciente  pronunciamiento,       La       Corte       señaló       que      ‘(…)  es  una decisión de política  exterior  y  por  tanto  del  ejercicio  de la soberanía estatal frente a otros  Estados,  la  contenida en el Concepto de la Cancillería colombiana en cuanto –  de  consuno con el requerimiento de extradición – expresó que la fuente formal  aplicable  a este trámite específico es la Convención de Extradición de Reos  entre Colombia y el Reino de España del 23 de julio de 1892.   

“          ‘Esa  naturaleza  del  Concepto  de la  Cancillería  colombiana  le  impide  a  la  Corte, aún ante la evidencia de la  existencia  de  un  Tratado  multilateral  que  pudo  haber  sido  integrado  al  bilateral,  fundamentar  el  trámite  de la extradición y el concepto sobre su  procedencia  en una Convención que no fue invocada por ninguno de los gobiernos  involucrados   en   la   solicitud   de   extradición  del  ciudadano  español  (…).   

“          ‘La  consideración del Concepto de la  Cancillería  como  ejercicio  de  la  política  exterior  del  país en cuanto  manifiesta   la   regla  interna  a  la  cual  debe  ajustarse  la  cooperación  internacional  que  demanda un Estado extranjero, le impide a la Corte completar  ese  concepto,  adicionarlo o desconocerlo, a menos que de su contenido aparezca  –   de   bulto   –   una   manifiesta   contradicción   con   la  Constitución  Política.   

“          ‘Cualesquiera  que  hubieren  sido las  razones  de Estado que aconsejaron tanto al gobierno Español como al colombiano  omitir  la  invocación  de la Convención sobre Represión de Falsificación de  Moneda  y  sus  dos  Protocolos,  suscritos en Ginebra (Suiza) el 20 de abril de  1929,  es  lo  cierto  que  la  Corte  carece  de competencia para discutir esas  razones,     menos     aún     la     tiene    para    averiguarlas’   ”1   

.   

2.-            La  supuesta inconstitucionalidad de las  normas  relacionadas  con  el trámite de la extradición, por la concepción de  éstas  antes  de  la  vigencia  de  la  Constitución  actual, no tiene ningún  fundamento.   El Código de Procedimiento Penal data del 30 de noviembre de  1991  y  su  vigencia  del  1° de julio de 1992 (artículo 1 transitorio), todo  ello  con  posterioridad  al  7  de  julio de 1991 que es la fecha en la que fue  promulgada la Constitución Política que actualmente nos rige.   

Aparte  de  lo  anterior,  en  punto  a  la  inconstitucionalidad   que  se  derivaría  del  trámite  de  extradición  por  infracción  al  artículo  29 de la Constitución Política específicamente en  cuanto  –  dice  el  defensor  –  ,  al  “derecho  del  procesado de conocer y  controvertir  las  pruebas”,  la  Corte  Constitucional decidió con carácter  definitivo ese problema jurídico en los siguientes términos:   

“   La   persona    requerida   en  extradición,  que  puede  ser nacional o extranjera, no está sujeta, en cuanto  al  juzgamiento de su conducta, a las normas de nuestra legislación, puesto que  no  va  a  ser  procesada  ni juzgada por autoridades nacionales.  Además,  dentro  del  proceso  que  ya se adelantó y culminó en el Estado requirente, o  que  cursa con resolución de acusación en su contra, ha dispuesto – se presume  -,  o deberá disponer, de oportunidad para su defensa y de todas las garantías  procesales,  como  también  las tiene en Colombia al ser solicitada y tramitada  la  extradición.   En  efecto,  el  artículo  567  del  C.P.P.  sobre  el  particular dispone:   

“artículo   567.    Derecho   de  defensa.   Desde el momento en que se inicie el trámite de extradición la  persona  tendrá  derecho  a designar un defensor; de no hacerlo se le nombrará  de oficio.   

“No  podría  partir  esta  Corte  de  la  presunción  de  que  el derecho de defensa y las garantías procesales han sido  violadas  en  el  extranjero,  pues  el trámite del que se trata opera sobre la  base  de  la  necesaria  ejecución  de  decisiones  judiciales adoptadas, cuyos  antecedentes  (internos  en el Estado requirente) no son objeto del análisis de  las  autoridades  colombianas, ni podrían incidir en la inconstitucionalidad de  la norma legal que en Colombia contempla lo referente a la captura.   

“De  otra parte, en el caso de la captura  mediante  nota diplomática, no existe valoración, por parte de las autoridades  de  nuestro  país  sobre  la responsabilidad de la persona, pues se trata de un  mecanismo  de  cooperación  entre naciones.  El estado requerido carece de  jurisdicción  para  verificar  la  legalidad  del proceso penal tramitado en el  Estado requirente.   

Y MÁS ADELANTE AGREGÓ:  

“La extradición demanda un procedimiento  diferente  al  ordinario,  pues  es claro que el individuo reclamado no va a ser  juzgado  en  Colombia,  ni con nuestra legislación, ni se le va a evaluar,  en   consecuencia,   su   responsabilidad   penal   por   parte  de  autoridades  nacionales.   Se  trata  de delitos cometidos en el exterior, cuyos juicios  se  adelantan  o  se  han adelantado en otro Estado”  2   

Similares   argumentos   sostuvo  la  Corte  Constitucional  al  definir  la  constitucionalidad  de los artículos 546, 548,  549,  551,  552, 556, 557, 558, 559, 562, 565 y 567 del Código de Procedimiento  Penal  en  la  sentencia  C-1106  del  24 de agosto de 2000, Magistrado Ponente,  Alfredo Beltrán Sierra.   

Suficientes razones las expuestas para que, La  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

R   E   S   U   E   L  V  A   

No reponer el auto por medio del cual se negó  la   solicitud  de  devolución  del  expediente  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores.    

NOTIFIQUESE    Y    CUMPLASE           

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                       JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

CARLOS         A.        GALVEZ  ARGOTE                          JORGE                                  A.                                  GOMEZ  GALLEGO                    

MARIO            MANTILLA  NOUGUES             CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR                             

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                                NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1.-  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, Concepto de Extradición  del  15  de  agosto  de  2000, Radicación No. 15.325. País Requirente España;  Magistrado  Ponente:  Carlos  Eduardo Mejía Escobar, citado dentro del auto del  10  de  octubre  de  2000  que  negó un recurso de reposición, radicación No.  16.710, país requirente Estados Unidos de América.   

                                                                                                                                                                                                                                 

2.-  Corte  Constitucional,  Sala  Plena,  sentencia C-700/2000, 14 de junio de 2000,  Magistrado Ponente: José Gregorio Hernández Galindo.      

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