AP8037-2016(47992)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado ponente  

AP8037-2016  

Radicación                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      47992   

(Aprobado  Acta No.  376)   

Bogotá D.C., veintitrés (23) de noviembre de  dos mil dieciséis (2016).   

  VISTOS:  

Resuelve  la  Sala  el  recurso de apelación  interpuesto  por  la  Fiscalía  contra  la  decisión  de  11 de abril de 2016,  mediante  el  cual el Tribunal Superior del   Distrito  Judicial  de  Antioquia          negó    la    preclusión    de    la  investigación  adelantada  en  contra de LUIS  ALBERTO  DUQUE  URREA  por    el  presunto   delito      de      peculado     por  apropiación.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. El 25 de noviembre de 2013, aproximadamente  a  las 11:40 de la mañana, con ocasión de su traslado a Envigado, LUIS ALBERTO  DUQUE  URREA  (Juez  Penal  del  Circuito  del  municipio  de Andes –Antioquia)  le entregó a Jairo Tobón  Tobón  (secretario  del despacho) las llaves del primer cajón de un archivador  de  madera,  en  el  que se guardaban algunos de los elementos incautados en los  procesos a cargo del juzgado.   

Al  abrir la gaveta, el secretario advirtió  que  no  estaban  las joyas de oro (una gargantilla, dos pulseras, ocho anillos,  una  esclava, seis cadenas y ocho dijes) incautadas dentro del proceso Nº 4940,  seguido  contra  Luz  Emilsen  Gómez  por el delito de tráfico, fabricación o  porte  de estupefacientes, en el que el 7 de octubre de 1996 se había decretado  la extinción del derecho de dominio.   

Durante  los  días  28 y 29 de noviembre de  2013,  el secretario buscó los objetos y ante los resultados negativos, el 2 de  diciembre del mismo año, denunció su pérdida.   

2.  La  investigación le correspondió a la  Fiscalía  Segunda  Delegada  ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Antioquia con sede en Medellín.   

3.  El  11  de  febrero  de  2016, el Fiscal  presentó  solicitud de audiencia de preclusión de la investigación a favor de  LUIS ALBERTO DUQUE URREA.   

4. El 5 de abril del año en curso sustentó  la  petición  bajo la causal prevista en el numeral 6º del artículo 332 de la  Ley  906  de  2004  (imposibilidad  de  desvirtuar  la presunción de inocencia)  porque  no  logró  establecer  que  el  juez  se apropió de las joyas o que se  extraviaron  por descuido, lo que impide hacerle imputación por peculado doloso  o culposo.   

Expresó que aunque las alhajas se perdieron  cuando  el  indiciado  DUQUE  URREA  desempeñaba  el  cargo  de  Juez Penal del  Circuito  de  Andes, ninguno de los empleados de ese despacho lo señalan de ser  quien   se   apropió   de   ellas   o   de   haber   sido   negligente   en  su  custodia.   

Refirió  que  no  existe claridad sobre las  características  físicas de las joyas y su valor real porque no se realizó un  avalúo.  Así mismo, la estimación de la anterior propietaria es dudosa por el  interés que le asiste en los resultados del proceso.   

DECISIÓN IMPUGNADA:  

El  5 de abril de 2016, el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Antioquia  negó  la solicitud de preclusión, tras  considerar  que  la  imposibilidad  de desvirtuar la presunción de inocencia no  está  acreditada  y  las  evidencias  recaudadas  permiten  inferir la presunta  comisión   de   una   conducta   punible   atribuible   a  LUIS  ALBERTO  DUQUE  URREA.   

Destacó  que en la entrevista de Luz Emilse  Gómez   (a   quien  le  habían  sido  incautadas  las  joyas)  describió  sus  características,  que  eran  de  oro de 18 quilates y tenían un valor total de  siete millones de pesos.   

Indicó  que  el avalúo de la declarante es  creíble  y  no  tiene  interés  de  faltar a la verdad porque el decreto de la  extinción  del  derecho  de  dominio  la  separó  de  manera  definitiva de la  propiedad de esos bienes.   

Precisó  que  el conocimiento del indiciado  sobre  la  existencia  de  las  joyas  y que se encontraban bajo su custodia, se  demostró  con  el contenido de los oficios 139 de 1º de marzo de 1996 y 122 de  30 de enero de 2009.   

En  el primer documento, porque allí están  relacionadas  en  detalle  las alhajas y, en el segundo, porque a través de él  el  funcionario  le informó a la Coordinadora de la Subdirección de Bienes del  Consejo  Nacional  de  Estupefacientes que en el proceso 4940, adelantado contra  Luz  Emilsen  Gómez  se  decretó  la  extinción  del  derecho real de dominio  respecto   de   esos   elementos,   que   estaban   ubicados   en   el  despacho  judicial.   

A  juicio  del Tribunal las versiones de los  empleados  del  Juzgado de Andes también revelan que el funcionario investigado  sabía  de  las  joyas,  era  el  único  que  tenía llaves del cajón donde se  guardaban,  hizo  manifestaciones  sobre  donarlas  y  cuando  se  enteró de la  pérdida  le  dijo  a  uno de sus colaboradores que estaba dispuesto a pagarlas.   

En  conclusión  sin desconocer la diligente  labor  investigativa  de  la  Fiscalía,  todavía  puede  profundizar más para  despejar  las  dudas  acerca  de lo que pudo pasar con los elementos extraviados  del juzgado.   

IMPUGNACIÓN:  

El  Fiscal Delegado argumentó que ya agotó  toda  la  actividad  investigativa  posible,  no  sabe qué otra prueba debería  practicar  y  por  eso,  con  los  elementos  materiales  probatorios obtenidos,  solicitó  la  preclusión ante la imposibilidad de desvirtuar la presunción de  inocencia.  Aunque  el  juez  sabía  de  la  existencia de las alhajas, esto no  significa que él se apropió de ellas.   

Los medios de convicción recopilados tampoco  indican  que el juez LUIS ALBERTO DUQUE URREA actuó en forma descuidada con las  medidas de seguridad del lugar donde se hallaban las joyas.   

Cuestionó  el  recurrente  que  el Tribunal  acogiera  la  descripción  y  cuantificación de las joyas que hizo Luz Emilsen  Gómez  porque  hizo alusión a elementos distintos a los incautados. Igualmente  que   en   la   decisión   no   se  señalara  “la  ruta”  a  seguir  para  probar  la  pérdida  de las  joyas.   

INTERVENCIÓN      DE      LOS     NO  RECURRENTES:   

1. El imputado sostuvo que la descripción de  las  joyas efectuada en el transcurso de la indagación no corresponde a las que  tuvo  a  la vista y no se determinó mediante dictamen técnico si efectivamente  esos elementos eran de oro y cuál era su peso y precio.   

Insistió   en  que  la  denuncia  es  una  “trama” de los empleados  del despacho a raíz de su traslado a Envigado.   

2.  El  defensor  respaldó  la solicitud de  preclusión  y  los  argumentos de la Fiscalía. Ello porque no se demostró que  su  representado  hubiese  vendido  o entregado a una tercera persona las joyas.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  De  conformidad  con  lo dispuesto en el  numeral  3º  del artículo 32 de la Ley 906 de 2004, la Sala es competente para  resolver  el  recurso, pues el auto apelado fue emitido en primera instancia por  un Tribunal Superior de Distrito Judicial.   

2. Los artículos 331 a 335 de la Ley 906 de  2004  regulan  la  preclusión  de  la investigación y establecen que puede ser  decretada  por el juez de conocimiento en cualquier etapa procesal, a instancias  de  la  Fiscalía,  incluso  antes  de la formulación de la imputación, cuando  encuentre  acreditada  una  de  las  situaciones  contempladas  en  el artículo  332.   

En  virtud de esas disposiciones normativas,  constituye  una  carga  ineludible  para  la  Fiscalía  demostrar  la causal de  preclusión  invocada,  lo  que  implica  entregar  a la judicatura elementos de  prueba que respalden su debida y completa estructuración.   

3.  En el presente asunto, la Sala encuentra  que  el  ente  investigador  no  probó  la  causal postulada, consistente en la  imposibilidad de desvirtuar la presunción de inocencia.   

En las evidencias recaudadas por la Fiscalía  se  puede  apreciar  que  el  29  de  febrero  de  1996,  en  la  diligencia  de  allanamiento  y  registro al inmueble ubicado en la Avenida Medellín Nº 54-160  del  municipio  de  Andes (Antioquia), a Luz Emilsen Gómez le fueron incautadas  las joyas descritas a continuación:   

Una gargantilla de  oro     golfi,     dos  pulseras        de       oro       (una  de  ellas con un dije redondo   con   una  paloma     en     el     centro),  un  anillo  con  piedra  negra,  un anillo en forma de búho, un  anillo    con    una    piedra    de   color    ladrillo   redonda,  un  anillo  con dos piedras     verdes     (le     falta    la    del    centro),    un    anillo   con   adorno   de  filigrana,  un  anillo  con  piedra   roja  (le  faltan  las  otras  dos), un anillo  solitario  con  piedra verde, un anillo con piedras verde cuadrada, una esclava,  una    cadena    delgada    con    medio   rostro,   una   cadena   con  dije  que  tiene piedra verde en el  centro,  una  cadena  con un precolombino, una cadena con dos dijes (un cristo y  un   divino  niño),  una  cadena  con  tres dijes, una cadena reventada pequeña  y      un      dije      (un     búho)1.   

Esos elementos ingresaron a las instalaciones  del    Juzgado    Segundo    Penal    del   Circuito   de   Andes   –Antioquia  (después Juzgado Penal del  Circuito                   Único)2, según constancia secretarial  de  17  de  mayo  de  1996,  cuando le correspondió el proceso Nº 4940,  seguido  contra  Luz Emilsen      Gómez     para   la   emisión   de   la   sentencia   anticipada3.   

El 23 de mayo de 1996, en el numeral cuarto  de    la    sentencia,  el   juzgado  ordenó  el  comiso       definitivo      de      los  objetos a  favor   del   Consejo  Nacional  de  Estupefacientes.  El  7 de octubre del mismo  año,  la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior de Antioquia adicionó  el  fallo en el sentido de decretar la extinción del derecho real de dominio de  esos  bienes4.   

El  7  de  mayo de 1997, mediante oficio Nº  209,  el  juez de la época (Ramón Henao Ossa) dejó a disposición del Consejo  Nacional  de  Estupefacientes  (con  sede  en  Bogotá)  las  joyas  y solicitó  impartir  la  instrucción  correspondiente  para  el  envío, por no contar con  buenas       condiciones      de      seguridad5.   

Según  la Dirección Ejecutiva Seccional de  Administración  Judicial  de  Medellín,  LUIS  ALBERTO DUQUE URREA ejerció el  cargo  de  Juez Penal del Circuito de Andes desde el 17 de octubre de 2006 hasta  el      1º     de     diciembre     de     20136.   

Sobre  el  conocimiento  de la existencia de  esas  joyas  por parte del funcionario investigado, obra el oficio Nº 122 de 30  de  enero  de  2009, suscrito por LUIS ALBERTO DUQUE URREA en el que le pidió a  la  Coordinadora del Grupo de la Subdirección de Bienes del Consejo Nacional de  Estupefacientes  colaboración para el resguardo de las joyas, en los siguientes  términos:   

“(…)  respecto de las alhajas por usted  mencionadas  y  las  que  se  encuentran  en  esta  oficina  en  custodia  (…)  encontrándose  tales  elementos  a  su disposición en este Despacho, les ruego  pedir  colaboración  para que allí reposen las mismas en custodia.”7   

Así  mismo,  el  denunciante  Jairo  Tobón  Tobón  (secretario  del juzgado) refiriéndose a LUIS ALBERTO DUQUE URREA en la  entrevista explicó:   

“(…)  esas joyas la última vez que las  vi  fue  el  día  que él las recibió, yo le entregué esas joyas a él cuando  él  llegó  a  Andes como Juez de ese despacho, eso se le entregó inventariado  pero  no  aparece  el  inventario físico por ninguna parte lo hemos buscado por  toda            parte            (…)”8     

En   relación  con  el  cuidado  de  esos  elementos,  los  empleados  del  juzgado  Jairo Tobón Tobón, Luz Nérida Rojas  Yepes  (citadora),  Didier  Humberto  Betancur Ruíz (notificador), Martha Lucia  Ríos  de  Arce  (oficial  mayor) y Juan Guillermo Restrepo Zapata (escribiente)  manifestaron  en  sus  entrevistas  que  se guardaban en el primer cajón de una  gaveta  o  archivador  bajo llave, la cual permaneció siempre en poder del juez  DUQUE    URREA    y    no    de    otra    persona9.   

A  su  vez,  Didier  Humberto Betancur Ruíz  relató que el investigado sabía de la pérdida de las joyas:   

“(…)  ese último día que estuvimos en  Ciudad  Bolívar  en  audiencias  de  conocimiento yo viajé con el doctor DUQUE  hacía  Bolívar  y  él me manifestó de que si era necesario él pagaría esas  alhajas  con  tal  que  eso  no  pasara a mayores, de que eso no fuera a generar  inconvenientes                (…)”10     

En   igual  sentido  Jairo  Tobón  Tobón  expresó:   

“El  mismo  27  de  noviembre de 2013, en  horas  de  la  tarde,  también  en  la parte externa de la sala de audiencia de  ciudad  Bolívar  me  dijo que estaba preocupado por el extravío de las alhajas  (…)  esa  misma  tarde  él  me  reiteró  que  él pagaba esos hilitos que le  buscara   los   propietarios   de   ellas  (…)”11   

Lo  anterior fue confirmado por LUIS ALBERTO  DUQUE URREA quien en su interrogatorio expuso:   

“(…) no sé, si  esto  me  ira  a  perjudicar  o me servirá positivamente (…) pero le dije las  siguientes        palabras       ‘JAIRO  no  se preocupe, si las alhajitas o alhajas tienen doliente,  lo  vamos a llamar, le vamos a decir que evalué el precio de las mismas y estoy  dispuesto  a  pagarle  20  o  30  veces  o más, si lo quiera, el precio que esa  persona      determine     del     valor     de     esas     alhajas’ (…)”12    

De  otra parte, en la fijación fotográfica  de  la  inspección al Juzgado Penal del Circuito de Andes no se observan signos  de  violencia  en  el  cajón  del archivador donde se guardaban las joyas, como  para  pensar  que  de  esa  forma  las  sustrajeron13.   

4.  Los  elementos  materiales  probatorios  referidos     permiten    inferir    i)  la  existencia  de  las  joyas  en  la  sede del Juzgado Penal del  Circuito   de   Andes   –  Antioquia,  ii)  su  custodia  en  un cajón de un archivador del juzgado del cual  solo   tenía   llave   el   juez   LUIS  ALBERTO  DUQUE  URREA  y  iii)     la     pérdida     de    las  mismas.   

De  allí  deriva  la  hipótesis, de que el  extravío  de  las  joyas puede ser atribuido al único que poseía la llave del  cajón  donde  se  guardaban, esto es, al juez indiciado. Por consiguiente, a la  Fiscalía  le corresponde continuar con la investigación para establecer si ese  hecho  que  compromete  la presunción de inocencia del funcionario fue doloso o  culposo.   

5. Respecto a la apreciación del impugnante  en  el  sentido  de que el juez no fue descuidado con la seguridad de las joyas,  la  Sala  encuentra  en  su  interrogatorio  manifestaciones que contradicen esa  postura  y  ponen  en  evidencia un posible actuar imprudente de su parte cuando  narró:   

“(…) le comente a JAIRO TOBON TOBON, que  aparte  de donarle y hacer todo lo que fuera pertinente y entregar esos machetes  y  cuchillos  a  los campesinos, entregáramos esas pequeñas alhajas a una casa  de  beneficencia o regaláramos eso, para que no se quedara allí y fuera útil,  para  que alguien lo fundiera y se hiciera una alhaja, un cristico o algo que le  pudiera         servir          (…)”14     

De acuerdo con la ley (artículos 67 y 68 de  la  Ley 600 de 2000 y artículos 82 a 90 de la Ley 906 de 2004), sólo a través  de  las  decisiones  judiciales  se  resuelve  el  destino final de los bienes u  objetos  vinculados  a  un proceso penal, por lo que el funcionario que tenga su  custodia no puede disponer de ellos libremente.   

En ese orden de ideas, si LUIS ALBERTO DUQUE  URREA  hubiera  sido cuidadoso en la custodia de las joyas, como profesional del  derecho,  conocedor de la ley y administrador de justicia, ni siquiera pensaría  en  una  propuesta  tan  ligera  (regalarlas),  menos  cuando el Tribunal había  decretado  la  extinción del derecho de dominio a favor del Consejo Nacional de  Estupefacientes  y  él  mismo  le  había  informado  esa  determinación  a la  entidad15.   

6.  Por  otro  lado, el cuestionamiento del  recurrente  asociado  a  que  el  Tribunal le otorgó credibilidad a Luz Emilsen  Gómez  respecto  al  valor  de  las  alhajas, tampoco es argumento válido para  inferir  la  causal de preclusión invocada y sí constituye un motivo más para  continuar con la indagación.   

En   criterio   de   la   Corte,  en  una  investigación  por  peculado  en  cualquiera  de  sus  modalidades,  el valor o  material  de  los  bienes  resulta irrelevante, pues el legislador no exige como  elemento  estructural del tipo penal (doloso o culposo) una cuantía determinada  y  mucho  menos  que  se trate de objetos valiosos, ya que su finalidad es la de  proteger a la administración pública.   

Sin  embargo,  la  Sala  advierte que en la  entrevista  de  16 de enero de 2015, Luz Emilsen Gómez contó que hace 19 años  en  un  operativo de la Policía Nacional en el municipio de Andes, por orden de  una    fiscal   de   nombre   “Rosalba”,  le fueron incautadas unas joyas de oro de 18 quilates, unas le  pertenecían  a  ella,  otras a su esposo, otras a sus hijos y estaban avaluadas  en   siete   millones   de   pesos  aproximadamente16.   

Aunque  la  descripción  de  algunas  no  corresponde  en  su  totalidad  a  las  relacionadas en el proceso Nº 4940, por  ejemplo,  el  dije  de  María  auxiliadora, una uña de oro y unos aretes, esto  puede  obedecer al paso del tiempo que le impidió recordar las características  con  detalle  o  a  circunstancias  diversas  que  pueden ser investigadas si la  Fiscalía lo estima pertinente.   

Además  no  puede  pasar  inadvertido  que  también  mencionó ocho anillos, los dijes de un cristo, del rostro de cristo y  las cadenas pequeñas, objetos que fueron decomisados.   

Igualmente, lo dicho por la entrevistada es  acorde  con el informe suscrito por el Comandante de la Estación de Policía de  Andes  en  el que hizo alusión a la diligencia de allanamiento y registro el 29  de  febrero  de  1996,  donde  se  capturó  a  Luz  Emilsen  Gómez  a quien le  incautaron  varias  joyas  y la resolución de apertura de la investigación fue  emitida   por   la  Fiscal  70  Seccional  (Rosalba  Vallejo  Henao)17,  lo  que  permite presumir la veracidad de sus manifestaciones.   

No obstante, la Fiscalía puede averiguar el  precio   de   las  joyas  incautadas  para  despejar  las  dudas  que  tiene  al  respecto.   

7. Ahora bien, frente al reparo del apelante  porque  el  Tribunal  no  sugirió el curso que debía seguir la investigación,  por  mandato  constitucional  (artículo  250), esa función le compete única y  exclusivamente  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación.  Por  tal razón, el  representante  de  esa entidad dirigirá la indagación bajo la tesis que estime  adecuada.   

Tampoco  sería  correcto  que  ante  una  eventual   imputación  y  acusación,  la  instancia  juzgadora  (el  Tribunal)  proponga  la  teoría  del  caso  porque faltaría al principio de imparcialidad  (artículo 5º de la Ley 906 de 2004).   

Así las cosas, al no haberse demostrado la  imposibilidad  de  desvirtuar  la presunción de inocencia, la determinación de  negar la preclusión se confirmará.   

Por lo expuesto, la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.            CONFIRMAR  la  decisión  de  5 de abril de  2016   mediante   la   cual  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Antioquia  negó la preclusión de la investigación seguida contra LUIS ALBERTO  DUQUE URREA.   

2.            Contra  esta  providencia  no  procede  recurso alguno.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folios 3-5 cuaderno anexo 1   

2  A  partir  del  1º  de enero de 2006, mediante Acuerdo PSAA05-2988 de 17 de agosto  de   2005,  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  transformó  el  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de Andes en Juzgado Único  Penal     del    Circuito    (folio    37    cuaderno    elementos    materiales  probatorios)   

3 Folio  122 cuaderno anexo 1   

4  Folios 123-139 y 158-169 cuaderno anexo 1   

5  Folios 196-198 cuaderno anexo 1   

6  Folios 37-39 cuaderno elementos materiales probatorios   

7 Folio  201 cuaderno anexo 1   

8 Folio  52 cuaderno elementos materiales probatorios   

9  Folios   51-57,   63-67,69-75,   76-84,   85-93  cuaderno  elementos  materiales  probatorios   

10  Folio 72 cuaderno elementos materiales probatorios   

11  Folio 55 cuaderno elementos materiales probatorios   

12  Folio 133 cuaderno elementos materiales probatorios   

13  Folios 119-128 cuaderno elementos materiales probatorios   

14  Folio 132 cuaderno elementos materiales probatorios   

15  Folio 201 cuaderno anexo 1   

16  Folios   151   –  152  cuaderno elementos materiales probatorios   

17  Folios 3,4 y 10 cuadernos anexo 1     

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