AP5717-2016(46880)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

LUIS      ANTONIO      H BARBOSA   

Magistrado Ponente  

AP5717-2016  

Radicación 46880  

(Aprobado Acta No. 274).  

Bogotá  D.C.,  agosto treinta y uno (31) de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación    presentada    por    el   defensor   del   procesado   CMG.   

ANTECEDENTES:  

Entre  los  años  2008  y  2012, CMG, quien  residía   con   su   familia   en   la   carrera  10  número  38  –  24  de Ibagué, ejecutó en la menor  NNN1  – de 8 años  de   edad   para   aquella   época   –  tocamientos en sus senos y vagina, por encima y debajo de la ropa,  con  sus  manos,  boca  y  lengua,  e intentó penetrarla vaginalmente en varias  ocasiones.  También, aprovechando que la menor era vecina, prima de su cónyuge  ERB  y  frecuentemente  viajaba  con  él  en  una  motocicleta  desde Ibagué a  Saldaña,  se  desviaba  del recorrido para materializar dichos actos lascivos y  le  entregaba  dinero  a  la  niña para que no contara a sus progenitores sobre  tales conductas.   

En  audiencia  preliminar reservada del 9 de  agosto  de  2012,  el  Juzgado  2º  Penal  Municipal con función de control de  garantías  de  Ibagué  dispuso  a  solicitud  de  la  Fiscalía  la captura de  MG.  A  su  vez,  el  20 de  septiembre   siguiente  el  Juzgado  5º  de  la  misma  especialidad  impartió  legalización  a la captura del mencionado ciudadano. La Fiscalía le imputó la  comisión  del  concurso  de delitos de demanda de explotación sexual comercial  de  persona  menor  de  18  años,  acceso  carnal abusivo con menor de 14 años  agravado  en concurso homogéneo y sucesivo, y actos sexuales abusivos con menor  de 14 años agravados, sin que se allanara.   

En  la  misma  diligencia  le fue impuesta a  instancia  de  la  Fiscalía  medida  de  aseguramiento de detención preventiva  intramural.   

Presentado  el  escrito  de  acusación,  se  realizó  la  correspondiente audiencia, en la cual la Fiscalía insistió en la  comisión  de  los  delitos  ya  referidos,  sin que el procesado aceptara tales  cargos.   

          En  el  curso  del  debate oral la Fiscalía varió la calificación  jurídica  de  los  hechos,  para  marginar el delito de demanda de explotación  sexual  comercial  de  persona menor de 18 años. Entonces, el Juzgado 8º Penal  del  Circuito  con funciones de conocimiento de Ibagué profirió fallo el 21 de  febrero   de   2014,   condenando  a  CMG  a  la  pena principal de 168 meses de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso,  como  autor  del concurso homogéneo sucesivo de delitos de actos  sexuales  abusivos  con menor de catorce años agravados y acceso carnal abusivo  con  menor  de  catorce años agravado, en grado de tentativa. Le negó tanto la  condena de ejecución condicional como la prisión domiciliaria.   

La  defensa  impugnó  la  sentencia  y  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué  la  confirmó  a través del fallo recurrido en  casación, expedido el 23 de julio de 2015.   

LA DEMANDA:  

          Luego  de  referir  extensamente  su particular relato de los hechos  motivo  de  este  diligenciamiento  y plasmar su valoración respecto de algunos  medios   de   prueba,   el   defensor   adujo   que  denuncia  en  casación  la  “INTERPRETACIÓN     ERRÓNEA     DEL    PROCESO  PENAL”,         el        “DESCONOCIMIENTO  DEL  DEBIDO  PROCESO” y  el  “DESCONOCIMIENTO REAL EN LA APRECIACIÓN DE LAS  PRUEBAS”,   todo   ello  en  procura  de  conseguir  “se  anule  totalmente  la  sentencia acusada y sea  esta  Honorable  Corporación  la que asuma las funciones propias de juzgador de  instancia”.   

          Su  asistido  es  padre  de  cinco hijos, todos mayores de edad y no  tiene  antecedentes  penales  de ninguna índole. Las nietas del acusado duermen  en el mismo lugar que su abuelo, sin sentirse por ello incómodas.   

          Antes      de      los      hechos     investigados     CM  tuvo  una discusión con JR,  padre  de  la supuesta víctima, con  ocasión  de  unos  arreglos  de construcción, lo cual determinó una enemistad  que   se   hizo   más   intensa   con  esta  actuación,  pues  “se  sacaron a relucir hechos acomodados en la denuncia con personas  utilizadas  como  testigos  para agravar la situación del procesado”.   

          CPA,  madre  de  la  niña,  sustentó la  denuncia   en   lo   expuesto   por   ERH,  una persona sin trabajo que ocupaba el inmueble donde residía la  menor   y   que   cada   ocho   días  consumía  licor,  luego  “porque (sic) no  se      desestimó     este     testimonio     por     parcializado?”   

          No  es  creíble  que  desde  cuando  la  niña cumplió 8 años, su  asistido  la pusiera a conducir la motocicleta mientras aprovechaba para tocarla  e  introducirle los dedos en su vagina. Tampoco es creíble que la niña refiera  que   CM  cometió  actos  sexuales,  pues  en  el  examen  médico  se estableció que su himen no ha sido  perforado,   máxime   si   donde   dice   que   tuvieron   lugar   los     hechos     estaba              FM   y  su  familia.   

          Hay  dudas  razonables  en  el  proceso  que  riñen  con  la verdad  procesal,  lo  cual  permite  suponer  que la niña fue preparada para rendir su  declaración,  pues “porque  (sic)  si los hechos ocurrieron desde los ocho años,  se  esperó  tanto  tiempo,  a  los  once  años  de edad de la menor para hacer  públicos estos hechos?”   

          Hay  muchas  contradicciones,  suficientes  para  concluir que se ha  intentado  perjudicar  al procesado y su familia, pues la Fiscalía no arribó a  la  certeza  necesaria para sustentar un fallo de condena y dejó muchas facetas  sin  investigar.  Solicitó  a  la  Sala  la casación del fallo impugnado, para  proferir en su lugar el que corresponda.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

Para  acceder  a este recurso extraordinario  corresponde  al  recurrente  demostrar  el  quebranto  de  derechos o garantías  fundamentales,  lo  cual  exige  contar  con interés para impugnar, señalar la  causal,  desarrollar los cargos de sustentación de la inconformidad y demostrar  la   necesidad  del  fallo  de  casación  para  cumplir  alguno  de  los  fines  establecidos  en el artículo 180 de la Ley 906 de 2004, esto es, la efectividad  del  derecho  material,  el  respeto de las garantías de los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y  la  unificación de la  jurisprudencia, so pena de resultar inadmitida la demanda.   

En  este  caso se advierte falta de claridad  del  impugnante  acerca del fundamento de su pretensión, pues no indica en qué  causal  sustenta  su  inconformidad con el fallo objeto de impugnación, de modo  que  no  se sujeta a las exigencias dispuestas en el artículo 183 de la Ley 906  de  2004  al  disponer  que  corresponde  al  censor  presentar  “demanda  que  de  manera  precisa  y  concisa  señale las causales  invocadas y sus fundamentos”.   

          El  señalamiento  de  la causal de casación se erige en un faro de  guía  para  que  el  recurrente encause la formulación del cargo y emprenda la  consecuente  acreditación,  como  que  no  se  aviene  con  la seriedad de este  recurso  extraordinario  formular  simultáneamente  apreciaciones  personales e  interrogantes   imprecisos,   sin   indicar   a   la   par   su   fundamento   y  finalidad.   

Le  correspondía  al  defensor  postular la  violación  directa  de  la  ley,  su  quebranto  mediato,  o la vulneración de  derechos y garantías de su representado.   

La  violación directa o inmediata de la ley  sustancial  tiene lugar cuando a partir de la apreciación de los hechos legal y  oportunamente   acreditados  dentro  del  diligenciamiento,  los  sentenciadores  omiten  aplicar  la  disposición  que se ocupa de la situación en concreto, en  cuanto  yerran  acerca  de  su  existencia  (falta  de  aplicación o exclusión  evidente),  realizan  una  errada  adecuación  de  los  hechos  probados  a los  supuestos  que contempla el precepto (aplicación indebida), o le atribuyen a la  norma  un  sentido  que no tiene o le asignan efectos diversos o contrarios a su  contenido (interpretación errónea).   

Tratándose  de  la  violación  indirecta o  mediata  de  la  ley,  le  correspondía  identificar con exactitud el yerro, es  decir,  establecer si los falladores cometieron un error de hecho al apreciar la  prueba,  bien  sea  porque  pese  a obrar en el diligenciamiento no fue valorada  (falso  juicio  de  existencia  por  omisión);  ya  porque  sin  figurar  en la  actuación  se supuso su presencia allí y la tuvieron en cuenta en su decisión  (falso  juicio  de  existencia  por  suposición);  bien  porque al considerarla  distorsionaron  su  contenido  cercenándola,  adicionándola o tergiversándola  (falso  juicio  de  identidad);  también,  cuando sin incurrir en alguno de los  yerros  referidos  derivaron  del  medio probatorio deducciones contrarias a los  principios  de  la  sana  crítica,  esto  es, los postulados de la lógica, las  leyes    de    la    ciencia   o   las   reglas   de   la   experiencia   (falso  raciocinio).   

          O  indicar  si  se produjo un error de derecho, en cuanto se negó a  determinado  medio probatorio el valor conferido por la ley o le fue otorgado un  mérito  diverso  al atribuido legalmente (falso juicio de convicción), o bien,  porque  los funcionarios al apreciar alguna prueba la asumieron erradamente como  legal  aunque  no  satisfacía  las exigencias señaladas por el legislador para  tener  tal  condición,  o  la  descartaron  aduciendo  de  manera equivocada su  ilegalidad,  pese a que se cumplieron cabalmente los requisitos dispuestos en la  ley para su práctica o aducción (falso juicio de legalidad).   

Si  la finalidad era denunciar la violación  de  derechos  o  garantías  del  acusado,  correspondía a su defensor señalar  claramente   la   especie   de   incorrección  sustantiva  determinante  de  la  invalidación,  los  fundamentos  fácticos  y  las  normas  conculcadas, con la  indicación  de  los  motivos  de  su  quebranto.  También  era  su obligación  especificar  el  límite de la actuación a partir del cual se produjo el vicio,  así  como  la  cobertura  de  la nulidad, demostrar que procesalmente no existe  manera  diversa  de  restaurar  el  derecho  afectado  y,  lo  más  importante,  acreditar  que la anomalía denunciada tuvo incidencia perjudicial y decisiva en  la  declaración  de  justicia  contenida  en  el  fallo impugnado (principio de  trascendencia).   

En  suma,  es  evidente  que  en  manifiesto  desconocimiento  de  las  presunciones  de  acierto y de legalidad del fallo, el  defensor  procedió  a  plasmar  en forma desorganizada y confusa su percepción  del  asunto,  así  como  una  gama de interrogantes sin un hilo conductor, y lo  más  grave,  sin  señalar  su  propósito demostrativo, además de no formular  réplicas  a  las  consideraciones  jurídicas  y de apreciación probatoria que  ofrecieron    los    falladores,    proceder    inadmisible    en    esta   sede  extraordinaria.   

         El  casacionista  no  se ocupó de cuestionar los planteamientos que  sobre  la  valoración  de  lo  expuesto  por la víctima, o por los declarantes  CPAF,  JRH  o  ER realizaron  los  falladores  en  primera  y segunda instancia, pues construyó su alegación  con base en su simple y llano parecer.   

Dichas falencias de la demanda imponen   a   la   Sala   su  inadmisión de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 184 de la  Ley 906 de 2004.   

No  se observa con  ocasión  de  la  sentencia  impugnada  o  dentro  del  curso  de  la actuación  procesal,  violación de derechos o garantías del acusado, como para adoptar la  decisión  de  superar  los defectos de la demanda y decidir de fondo, según lo  dispone el inciso 3º de la norma citada.   

          En  virtud  de  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  CMG.   

Contra   esta  determinación  procede  el  mecanismo  de  insistencia,  en los términos definidos por la jurisprudencia de  la Sala.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 No se  registra  el  nombre de la niña en aplicación del numeral 8º del artículo 47  del     Código     de     la    Infancia    y    la    Adolescencia.     

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