AP5563-2016(48573)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP5563-2016  

Radicación N° 48573.  

Aprobado acta No. 266.  

Bogotá, D.C., veinticuatro (24) de agosto de  dos mil dieciséis (2016).   

V I S T O S  

Se  pronuncia la  Corte    con   relación  al  recurso  de  apelación  que  interpuso  por  el  defensor  de  HÉCTOR EMILIO LEYVA OROZCO en contra de  la   providencia   dictada   el  27  de  julio  de  2016  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá  –  Sala  Penal, mediante  la   cual   denegó   la  solicitud  de  nulidad  que  aquel  elevara  en  la audiencia de formulación de  acusación.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Fácticos     

Según   el   escrito   de   acusación,  HÉCTOR   EMILIO   LEIVA  OROZCO,  en  la  condición  de  Fiscal  253  Seccional de Bogotá adscrito a la  Unidad   de   Libertad   Individual,   realizó  las  siguientes actuaciones:   

(i) El   3  de  noviembre  de  2009,  en  la  resolución  que  declaró  extinguida  la acción penal por prescripción a favor de Flor Aleida Vargas por  el    delito    de    falso   testimonio,  dispuso,  además,  compulsar  copias  en contra de Jahir Medina  Palacios   por   el   de  tortura.   

(ii)  El  día 9  siguiente     recibió  declaración  a Jhon Fredy  Holguín  Barreto,  «sin auto que ordene la misma, y  sin  previamente  haber evocado conocimiento de radicación alguna».    

(iii)          El  día  13  del mismo mes, decretó la  apertura  de  instrucción  en  contra de Jahir Medina Palacios por el delito de  tortura,  bajo el radicado  No  841304, a quien escuchó en indagatoria el día 29  siguiente.   

(iv)   «En  desarrollo  de  la misma, se grabó por parte camarógrafos del noticiero RCN el  registro  del  indagado;  en  razón de llamada telefónica que se le hiciera al  reportero  de  la  misma cadena FRANCISCO ORLANDO MORALES, lo cual fue difundido  como  noticia  judicial  en  los  noticieros  de  la  franja  nocturna del 01 de  diciembre  de 2009. La noticia de igual forma fue difundida por varios medios de  comunicación  escrita  y  digital,  tomando  el  rostro  de  MEDINA PALACIOS, e  indicando su nombre completo».   

(v)  En la misma  fecha  de la indagatoria, dispuso privar de la libertad al sindicado mientras le  resolvía   la   situación  jurídica  emitiendo  la  respectiva   orden   de  encarcelamiento.  El  2  diciembre  de  2009, procedió a  dicho       acto       procesal      imponiendo  detención  preventiva  por  el  delito de tortura       agravada.    

El  25  de  enero  de  2010,  al desatar el  recurso  de  apelación  promovido  en  contra de la resolución que definió la  situación  jurídica,  la  Fiscalía  61  delegada ante el Tribunal Superior de  Bogotá  decretó  la nulidad del proceso, «en virtud  de  la  irregularidad sustancial derivada de la no aplicación de los principios  non  bis  in  ídem,  Cosa  Juzgada  y  Debido  Proceso,  toda  vez que existía  identidad  fáctica, del investigado y de la causa del proceso penal seguido por  la  justicia  militar  y  la  investigación  penal iniciada por el fiscal LEYVA  OROZCO».   

    

1. Procesales     

El  29 de abril de 2016, una delegada de la  Fiscalía  presentó  escrito  de  acusación  en contra de HÉCTOR EMILIO LEYVA  OROZCO   por   los   delitos   de   prevaricato  por  acción,  en  concurso  homogéneo,  y  privación       ilegal       de       la      libertad.   

El  15  de  junio  siguiente,  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Bogotá dio inicio a la  audiencia  de  formulación  de acusación, durante la  cual  el defensor formuló solicitud de nulidad total  de  la  actuación.  Ante  ello,   la   corporación   judicial   suspendió   la  audiencia  continuándola  el  27  de  julio  del  presente  año,  sesión  en  la  cual  resolvió  negar la antedicha petición.  Contra  esta decisión, el abogado interpuso recurso  de   apelación   y   sobre   el   mismo   se   pronunciaron   los   sujetos  no  recurrentes.   

El  Tribunal,  no obstante la petición de  declaración  de  desierto  del  recurso  formulada  por  la fiscalía, decidió  concederlo  por  estimar  que fue debidamente sustentado.   

E L   R E C U R S O  

1. Providencia recurrida  

Luego  de  referirse  a las causales y a los  principios   que   orientan  la  declaratoria  de  las  nulidades,  descarta  la  posibilidad  de  que  estas  medidas  procedan contra el escrito de acusación o  contra   la   imputación,   básicamente,   por   constituir   ambos  actos  de  parte1.  Igual  suerte  asignó  el  Tribunal  a  los  argumentos  que  se  dirigían  a  aseverar  la  ausencia  de  responsabilidad del procesado, pues el  examen  de  estos  corresponde  al  escenario  posterior de la sentencia. De esa  manera,  se  concluyó que las razones de la petición de ineficacia del proceso  configuran  meras  observaciones  al  pliego  acusatorio, nunca vulneraciones al  debido  proceso  o  al  derecho  de  defensa,  por  lo  que denegó la decisión  solicitada,  menos  aun  cuando jamás se acreditó la procedencia de la nulidad  desde los criterios que la rigen.   

2. Sustentación del recurso  

En   principio,   advierte  que  el  punto  fundamental  por  el  cual  cuestiona  la  imputación y la acusación radica en  que   afectaron  de manera grave el derecho de defensa, pues se desconoció  el  principio  de  legalidad por las siguientes razones: (i) en cuanto al primer  prevaricato,  cuando  se  señala  que  el  procesado llamó a un periodista, la fiscalía no acreditó en  qué  consistió  la  violación  a  la  ley,  pues  por  ésta  tuvo, de manera  equivocada,  un  memorando interno de esa institución; y (ii) frente al segundo  prevaricato, cuestiona que  la  agencia  estatal  adujo  la  infracción  al  principio  de  cosa juzgada y,  simultáneamente,  a  los  de  investigación  integral,  de imparcialidad en la  búsqueda  y  en  la  apreciación  de  la  prueba, los requisitos de detención  preventiva,  entre otras, alegando que este argumento es incorrecto porque entre  tales principios existen tensiones y contradicciones ontológicas.   

De  otra  parte,  aduce  que  si  bien  la  acusación  es  acto  de  parte, afirma que esta Corte también ha señalado que  frente  a  acusaciones  absurdas, violatorias del debido proceso o del principio  de  legalidad,  el juez de conocimiento debe pronunciarse sobre tales yerros aun  de  manera oficiosa. Al efecto, cita jurisprudencia2  para,  luego, señalar que la  acusación  en  contra  de  HECTOR  EMILIO  LEYVA  OROZCO  se encuentra en tales  hipótesis  por  la exigencia simultánea de que éste respetara la cosa juzgada  y   que  adelantara  una  investigación  integral,  y  por  considerar  que  la  prohibición   institucional  de  llamar  a  los  periodistas  es  de  carácter  legal.      

Por  último,  sobre  el  desarrollo  de los  principios  de  la nulidad, manifiesta que es innecesaria la alusión explícita  a  ellos  siempre que las violaciones graves al debido proceso y al derecho a la  defensa sean manifiestas.      

    

1. Alegatos de los no recurrentes     

El  procesado   coadyuva   la  petición  de  revocar  la  decisión  y,  con  ese  propósito,  adiciona  las  citas jurisprudenciales que  apoyarían                 aquélla3,    pues   insiste   en   la  contradicción  de la fiscalía cuando habla de violación de la cosa juzgada y,  al  tiempo,  a  la  investigación  integral,  por  lo  que,  al tratarse de una  acusación    ambigua,    grosera    y    arbitraria,    procede    el   control  material.     

El  representante  del  Ministerio público conceptúa que no se rebasa la  argumentación  de  la  decisión  impugnada  y  que  se  intenta  en el recurso  acreditar  el cumplimiento de los principios de las nulidades cuando ello debió  hacerse  en  la  solicitud  inicial.  En  todo  caso,  continúa,  se insiste en  controvertir  la  acusación,  la  existencia  de  los  hechos  y  sus  alcances  típicos,  siendo  éstas discusiones propias del desarrollo del juicio que, por  tanto,  no  satisfacen  los  criterios  de  procedencia  de las nulidades, y las  afirmaciones   de  acusación  grosera  o  arbitraria  no  dejan  de  ser  meras  opiniones.  Además,  invita  a  cotejar las situaciones fácticas examinadas en  los  antecedentes  jurisprudenciales  citados  con  el  actual, con el objeto de  determinar  si  son  coincidentes.  Y,  por  último,  estima  que si en sede de  imputación  alguna  irregularidad  se  cometió,  la  ausencia  de  reclamo del  defensor puede haberla convalidado.   

La delegada de la  fiscalía  propone  evaluar la posibilidad de declarar  desierto  el  recurso  de apelación, en primer lugar, porque en el trámite del  recurso  trajo  argumentos  nuevos  no contenidos en la solicitud inicial, y, en  segundo  lugar,  no  tocó  los  fundamentos  de  la  decisión, pues se siguió  cuestionando  la  actuación  de  la fiscalía y no lo decidido por el Tribunal.   

De manera subsidiaria, solicita confirmar el  auto,  con  base  en  las  siguientes  razones:  (i) que muchas de las falencias  destacadas  pueden  ser  corregidas,  precisamente,  en la audiencia que aún se  desarrolla;  (ii)  que  en  cuanto  a  los  reparos a las normas señaladas como  violadas  en la acusación, manifiesta que el defensor olvida que, a más de los  prevaricatos,  se  imputa  también  el  delito de  privación ilegal de la  libertad;  (iii)  que éste pretende traer a colación argumentos de pertinencia  de  medios de prueba, cuestión que es propia de la audiencia preparatoria; (iv)  que  en  la  audiencia  de  formulación  de imputación se observaron todas las  formalidades;  (v)  que  la  cita  de  antecedentes sin referirse a la cuestión  fáctica  al  que  ellos  se  refieren,  es  insuficiente  al  análisis; y, por  último,  (vi)  que  no  se  argumentó  la  procedencia de la nulidad desde los  principios que la rigen.   

CONSIDERACIONES  

        Según    lo   dispone   el   artículo   32,   numeral   3,   del  C.P.P./2004, la Corte es competente para conocer del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  defensor  de HÉCTOR EMILIO LEYVA  OROZCO      en     contra     de     la             providencia     adoptada    el   27   de   julio   de   2016,  en    la    audiencia    de    formulación    de  acusación, por   la   Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá. Sin embargo, desde ya anuncia  que  se abstendrá de desatar esa impugnación debido a que, como se explicará,  es   improcedente   por  la  naturaleza  de  la  decisión  contra  la  cual  se  dirige.   

        Debe    recordarse,    en    primer    lugar,   que   la  providencia  judicial  objeto de impugnación fue la  dictada en la segunda sesión de la  audiencia  de  formulación  de  acusación,  mediante  la  cual  el tribunal de  primera     instancia    resolvió    negar   una   petición   de  nulidad  formulada  por  el defensor en la sesión inicial (15  de  junio  de  2016),  quien  consideró  que la fiscalía desatendió el debido  proceso,  en  especial los principios de legalidad y de favorabilidad, cuando en  el  escrito  de  acusación (numeral 41) señaló las normas jurídicas violadas  como   ingredientes   típicos  de  los  delitos  de  prevaricato, vicio que se extendería a la audiencia  de  formulación  de imputación en la cual, además cuestiona, no hubo control judicial material.   

        Más  concretamente,  en desarrollo de  la   petición   de   ineficacia,   señaló   el   defensor  que,  luego    de   examinar   cada   uno   de  los  parámetros  legales  anunciados  en la acusación escrita,        encontró        los        siguientes        errores:  (i)   aplicación   indebida   del   principio   de  integración  para  invocar  una norma procesal civil  (art.  332);  (ii)  omisión  del mismo principio en  cuanto  impone  la observancia obligatoria  de  los tratados internacionales de  derechos  humanos  (art.  93 C. Pol.); (iii) ausencia  de  explicación sobre la  forma       como       algunos      preceptos       fueron  violados  (arts.  29  C.  Pol.  y  9  C.P.);  (iv)  impertinencia  de  unos  (arts.  284 y  141-1   C.P.P/2004)   e  inaplicabilidad     de     otros     por   falta   de   vigencia   (art.   19  C.P.P./2000);  y,  (v)  supresión   de   los   textos  legales    en    las   partes   que   respaldaban   la   actuación   del  procesado  (excepción      a      la     cosa  juzgada   y   la   insuficiencia   de  la     causalidad    para    la    imputación    jurídica    del  resultado).   

A  más  de  lo  anterior,  el    defensor    soportó    su    solicitud   en   lo     que    constituirían    otras    incorrecciones:  (i)  la  fiscalía  omitió  indicar  en  qué  consistió el  menoscabo   al   bien   jurídico   de  la  administración  pública;  (ii)  el  incumplimiento  de  la  circular No 006 del 20 de septiembre de 2015  no  configura  prevaricato porque no  tiene  carácter  legal  ni su defendido profirió una decisión sobre el manejo  de   información   a   los  medios  de  comunicación;  y,  (iii)  se  omitió la aplicación del Acto Legislativo No 2 de 2015 (art.  8)  en  cuanto  adicionó  al  tipo  de  prevaricato  la exigencia del favorecimiento indebido     a    intereses    propios    o  ajenos.      

Obsérvese que  los  argumentos con los que se pretendió  soportar  la petición de nulidad total del proceso se dirigen a  cuestionar  la  connotación  jurídico-penal de las conductas por las cuales se  presentó  escrito  de  acusación  en contra de HÉCTOR EMILIO LEYVA OROZCO. En  particular,      el      defensor      se      dedicó      a      censurar  los referentes legales que la  fiscalía  señaló  en  el  numeral  41  como  violados  por dicho funcionario,  aduciendo  que  habrían sido objeto de aplicación indebida, de interpretación  errónea   o   de   cercenamiento.   Además,   controvierte   que  el   titular   de   la   acción   penal   sostenga   la      configuración      del     delito     de     prevaricato a partir de la infracción  de  una  circular  de la  Fiscalía  General  de la Nación o sin tener en cuenta la exigencia típica que  habría                 adicionado  el Acto Legislativo No 002 de 2015 (art. 8).   

Esa    petición    de    nulidad   del  proceso  se  advertía  manifiestamente  inconducente al dirigirse contra un  acto  procesal  de  parte,  como lo es la acusación,  siendo  que esa medida extrema sólo procede frente a  las  actuaciones  de  los  funcionarios  judiciales.  En   efecto,  para  los  primeros,   al   constituir   meras  postulaciones,  la ley procesal establece  sanciones      como      la     inadmisibilidad4,   el   rechazo5   o   la  exclusión   que,   por   regla   general,   no   inciden   en  la  validez  del  proceso6.      Mientras     que,    los    actos   procesales   del  juez,  al ser vinculantes  y decidir asuntos con fuerza de ejecutoria material,  sí  tienen       la      potencialidad      de      lesionar      garantías  fundamentales, entre ellas el derecho a la defensa y  el   debido   proceso,   por   lo  que  la  irregularidad  de  los  mismos debe  repararse    con   la  anulación,  claro está,  si  ello  no  fue posible con otros remedios como la  corrección    de    los    actos    irregulares7   o   la   revocatoria   de  las    providencias    en    sede   de impugnación.   

La condición de «parte» en el proceso de  la  Fiscalía  General  de la Nación es consecuencia  natural  de  las  reformas  introducidas  por el Acto  Legislativo  No  03  del  19  de  diciembre de 2002 y  desarrolladas  por  la Ley 906 de 2004, cuyo objetivo  fue     el    de    acentuar    la    adopción  de  un  sistema  de  enjuiciamiento penal de naturaleza  acusatoria8.  Los efectos de esa modificación en  la    función    de    la    fiscalía,    entre    otros,   fueron:   (i)  se   le  despojó  de  la  mayoría  de  facultades  jurisdiccionales  de  injerencia  en los derechos         fundamentales9  y  de  disponibilidad de la  acción     penal,     frente     a     las     cuales    ahora    tiene     sólo    un    poder    de  postulación10;  (ii)  aunque  la  acusación  sigue  siendo   presupuesto   del   juicio   y,  por  ende,  de  la  competencia  del  juez  de  conocimiento, la  naturaleza  de  ese acto  varió:    de    decisión    judicial11  pasó      a      ser      una      pretensión12;  y, (iii) se delimitó su  rol  al  de  investigador  y  acusador, pues un juez  imparcial  conoce  del  juicio  y  decide,  y  otro  controla  el respeto de las  garantías.   

Entonces, en el  contexto  procesal  en que se investigó y se enjuiciará a HÉCTOR EMILIO LEYVA  OROZCO,  la  solicitud  de  nulidad  de la  acusación   es   abiertamente   improcedente,  más  aun  cuando se  dirige  contra  un  acto  procesal  incompleto.  En  efecto,  aquel  acto, al ser complejo o compuesto,   solo   se   perfecciona   con   la   formulación   verbal   en  audiencia13   no  solo  en  cumplimiento  de  los  principios  de  bilateralidad y de oralidad, sino porque hasta ese momento puede  la   fiscalía  aclarar,  adicionar  o  corregir  el  contenido   del   pliego   de   cargos   (art.  339  C.P.P./2004).              La        imperfección    del   acto   procesal   de   la   acusación   en   el  presente  evento,  dado  que no se ha agotado y ni siquiera iniciado su exposición  oral,      evidencia      más      la           improcedencia         de        su  impugnación    al    ser    extemporánea    por  anticipación.   

A  más  de todo lo anterior, la      propuesta     de   nulidad   subrogó  el  mecanismo  legal  que permitiría     la     corrección   de   los   errores  que  contenga  el  escrito  de  acusación,  cuál     es     la    proposición     de    las  respectivas  observaciones por las  partes    e   intervinientes,   cuya   oportunidad  aún  no  se  ha agotado en la audiencia que está en  curso  (art.  339  C.P.P./2004),   así  como la  verificación   que   debe   ejercer   el  juez  de  conocimiento  sobre  el  cumplimiento  de  los  requisitos  contemplados  en  el  artículo      337     procesal.     De   esta  manera,  es  ostensible  la  carencia de fundamento         en  el  reclamo  de ausencia de control  del  juez porque, si bien este no es un «mero   árbitro»   en  el  sistema  procesal  acusatorio ya que debe velar por el respeto  de   los   derechos   y  garantías  fundamentales14,        todavía      no      se    ha   configurado   en  el proceso el objeto de  ese  control  sin que sobre recordar  que,    cuando   éste   exista,   la   revisión   judicial   será,   básicamente,  de  orden  formal15.   

Ahora bien, los  cuestionamientos    a    la    formulación    de   la   imputación,  a pesar de que éste sí es un acto procesal cumplido, resultan  también  abiertamente inconducentes por dos razones:  (i)  porque se dirigió a  aspectos       que       son       incontrovertibles  con anterioridad al  juicio  oral  por  estar adscritos a la potestad      de      la     parte  acusadora,    como  es  la  conformación  de  los  fundamentos  jurídicos  que  respaldan  la  atribución  de los delitos de  prevaricato,   y  (ii)  porque   se   fundan   en   la   ausencia  de  un  control  material  que  está vedado al juez de control  de     garantías     en     la     imputación16        -y  al  de  conocimiento    en    la    acusación-,   como   aquél   que  versaría,  por  ejemplo, sobre    la    corrección   de   la  calificación   típica  de    los    hechos;  pues  ello  supondría     una     inadmisible    intromisión    en  el rol  del  titular  de  la  acción  penal  y  una lesión  grave  al  principio  de  imparcialidad.      

Frente   a  actuaciones  ostensiblemente  infundadas  e  inconducentes como la realizada por el  defensor,  los  jueces  tienen la obligación, no la  facultad,  como  lo prevé el artículo 139 «Deberes  específicos   de   los  jueces»,  de  rechazarlos  de  plano  y  ésta  decisión  constituye  una orden  porque  tiende  a  evitar  el  entorpecimiento  de  la  actuación  (art.  161-3  C.P.P./2004)  que,  como  tal, no admite recursos. Es  más,   en  el  presente  caso  el  Tribunal  debió  rechazar  la  solicitud  de  nulidad  desde  el mismo inicio de su sustentación  porque     desde    ese    momento    el    defensor    fue   explícito        en  citar el  numeral  41  del  escrito de acusación, en el que la  fiscalía            relacionó   varias  normas  jurídicas  como  infringidas  por  HÉCTOR  EMILIO  LEYVA OROZCO, como el soporte y, a la vez, el  objeto de sus múltiples cuestionamientos.   

La  omisión  de  la  aplicación oportuna  del  correctivo   judicial  determinó la dilación de la actuación no solo por  el  tiempo  destinado  a  escuchar  las  alegaciones  defensivas   tendientes,  principalmente,   a   demostrar  la  inocencia  del  procesado,  y las de los demás intervinientes, sino  por       la      inexplicable      suspensión  de  la  audiencia  por 42  días   calendario   para   resolver   la   infundada   petición   (del   15   de   junio  al  27  de  julio  de  2016)  y,  luego,  la  que  se  ha  ocasionado  desde que se concedió el  recurso   de   apelación  hasta  la  fecha  actual.  No  puede  olvidarse  que  los jueces, como antes se  dijo,    tienen    el    deber    específico    de    evitar    las   maniobras  dilatorias (art. 139 C.P.P./2004) y de garantizar la  eficacia  del  ejercicio de la justicia (art. 10 C.P.P./2004).       

Conforme   a   lo  anterior,   aunque  el  Tribunal  dio  trámite a la solicitud de nulidad  formulada  por  el  defensor  y  la resolvió con la  forma  de  un  auto  respecto del cual procedería el  recurso  de  apelación,  conforme lo establece el artículo 177, numeral 3, del  C.P.P./2004,  el  cual  efectivamente  se  ejerció;  lo  cierto  es que la absoluta improcedencia y falta  de  fundamento  de la petición no muta la naturaleza  de la única consecuencia  jurídica         válida        que, como ya se anunció, es  una  orden  de  rechazo  de  plano  contra la que, obviamente, no procede recurso alguno.   

En consecuencia,  como quiera que, en el presente evento, se promovió  un  recurso  de  apelación contra una decisión respecto de la cual el mismo no  es    procedente;   la  Corte    carece   de  competencia  para pronunciarse sobre el fondo de los argumentos de sustentación  planteados    por   el   recurrente,   por  lo  que  se abstendrá de resolver  previniendo   al   Tribunal   para   que  continúe  la      audiencia     de     formulación     de  acusación  evitando  dilaciones  injustificadas  y  aplicando    los    poderes    de   dirección   y   de   corrección   que   le  incumben.    

D E C I S I Ó N  

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

Primero:  Se  abstiene   de   resolver   el   recurso   de  apelación  interpuesto  por  el defensor de HÉCTOR EMILIO LEYVA OROZCO en contra  de  la providencia dictada  el    27   de   julio   de   2016   en   la   audiencia   de   formulación   de  acusación.   

Segundo:  Previene a la Sala Penal  del   Tribunal   Superior   de  Bogotá  para  que  continúe  la  audiencia  de  formulación  de  acusación evitando dilaciones injustificadas y ejerciendo los  poderes de dirección y de corrección que le incumben.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 En  apoyo      de      esa      postura      cita      el      auto     «APP2013-0321165653  del  13  de  marzo  de  2013»  y «la providencia Rad. 37951 de 19 de  junio de 2014».   

2  Decisiones  del  11  de  febrero  de 2015, rad. 39894; No 60211 del 9 de mayo de  2012   (nulidad   de   la   imputación)  y  del  21  de  marzo  de  2012,  rad.  38256.   

3  Decisiones  del  16  de  abril  de  2015, rad. 45299; de diciembre de 2014, rad.  39993;  del  1 de octubre de 2014, rad. 42452; y del 11 de febrero de 2015, rad.  39874.   

4 Se  inadmiten,   por   ejemplo,  el  desistimiento  de  la  querella  cuando  no  es  voluntario,  libre  e  informado  (art.  76  C.P.P./2004)  y  el medio de prueba  impertinente, inconducente o inútil (art. 359 C.P.P./2004).   

5 El  rechazo   es  la  sanción  a  la  falta  de  descubrimiento  de  los  elementos  probatorios   y   evidencia  física  (art.  346  C.P.P./2004)  y  a  los  actos  manifiestamente    inconducentes,   impertinentes   o   superfluos   (art.   139  C.P.P./2004).   

6 La  sanción  a  la  prueba  ilícita  e ilegal es la exclusión (arts. 23 y 359 del  C.P.P./2004),  más  cuando  se configura la primera hipótesis y la causa de la  ilicitud   es   la  obtención  del  medio  de  conocimiento  mediante  tortura,  desaparición  forzada  y  ejecución extrajudicial, se produce la nulidad total  del proceso, tal y como se dispuso en la sentencia C-591 de 2005.   

7  “El  juez  de  control  de  garantías  y  el  de  conocimiento  estarán  en  la  obligación de corregir los actos irregulares no  sancionables  con  nulidad,  respetando siempre los derechos y garantías de los  intervinientes”.   (art.   10,   último  inciso,  C.P.P./2004).   

8  Artículo    4,    inciso    3º:   “Con  el  fin  de  conseguir  la  transición hacia el sistema   acusatorio  previsto  en  el  presente Acto Legislativo,…”.   

9 La  fiscalía  conservó  funciones judiciales como son: la captura excepcional, los  registros,  los  allanamientos  e  interceptación  de comunicaciones (Art. 250,  num. 1, inc. 3º, y 2).   

10  Art.  250  de la Constitución Política: “(…) En  ejercicio  de  sus  funciones  la  Fiscalía  General de la Nación, deberá: 1.  Solicitar  al  juez  que  ejerza  las  funciones  de  control  de  garantías  las  medidas necesarias que  aseguren  la  comparecencia  de los imputados al proceso penal, la conservación  de  la  prueba  y la protección de la comunidad, en especial, de las víctimas.  (…)       4.       Presentar      escrito  de acusación ante el juez de conocimiento, con el fin de  dar  inicio  a  un  juicio  público,  oral,  con  inmediación  de las pruebas,  contradictorio,   concentrado  y  con  todas  las  garantías.  5.  Solicitar ante el juez de conocimiento  la  preclusión  de  las investigaciones cuando según lo dispuesto en la ley no  hubiere         mérito        para        acusar.        6.        Solicitar ante el juez de conocimiento  las  medidas  judiciales necesarias para la asistencia a las víctimas, lo mismo  que  disponer  el  restablecimiento  del derecho y la reparación integral a los  afectados con el delito. (…).”   

11  En  el Código de Procedimiento Penal de 2000, la acusación era una providencia  judicial,  tal  y como expresamente lo disponía, entre otros, el artículo 397:  “El  Fiscal  General  de  la Nación o su delegado  dictarán  resolución de  acusación cuando…”.   

12  Art.  336  C.P.P./2004:  “El fiscal presentará el  escrito  de  acusación  ante el juez competente para adelantar el juicio cuando…”.   

13  En  la  SP6808-2016,  may.  25, rad. 43837, se ratificó que la acusación es un  acto procesal compuesto por el escrito y por su formulación oral.   

14  Así    lo    advirtió    la    sentencia    C-591    de   2005:   “Además,  cabe  recordar, que el nuevo diseño no corresponde a  un  típico  proceso  adversarial  entre  dos partes procesales que se reputa se  encuentran  en  igualdad  de  condiciones;  por un lado, un ente acusador, quien  pretende  demostrar en juicio la solidez probatoria de unos cargos criminales, y  por  el  otro,  un  acusado, quien busca demostrar su inocencia; ya que, por una  parte,  el  juez  no  es  un  mero árbitro del proceso; y por otra, intervienen  activamente  en  el  curso  del mismo el Ministerio Público y la víctima. Cabe  recordar,  que  en  desarrollo  de  la  investigación  las partes no tienen las  mismas  potestades,  y  la misión que corresponde desempeñar al juez, bien sea  de  control  de garantías o de conocimiento, va más allá de la de ser un mero  árbitro  regulador  de  las formas procesales, sino en buscar la aplicación de  una  justicia  material,  y  sobre  todo, en ser un guardián del respeto de los  derechos  fundamentales  del  indiciado o sindicado, así como de aquellos de la  víctima,…”.   

15  En  la  sentencia  SP4323-2015  del  16  de  abril,  se manifestó: “Ahora,  como se trata de requisitos  formales  que  redundan necesariamente en los fines del acto y, particularmente,  en  el  debido  proceso  y  derecho de defensa, la actitud del juez encargado de  adelantar  la audiencia no puede ser pasiva o meramente expectante, en tanto, su  función   primordial  estriba  en  determinar  cubiertos  a  satisfacción  los  presupuestos que lo gobiernan.   

De  esta  manera, si se halla claro que el  juez  de conocimiento no hace control material pero sí formal de la acusación,  lo  menos  que  puede  esperarse  de  él es que gobierne la diligencia para que  cubra  las  expectativas contempladas en la ley, entre otras razones, se repite,  porque  el  yerro,  confusión,  anfibología  o  limitación  en  el  escrito y  consecuente  formulación  de  acusación, puede derivar en afectación profunda  de  garantías  o del proceso mismo”. Ahora, cierto  es  que  en  el fallo de casación CSJ 16 Jul. 2014, Rad. 40871, la Corte, luego  de  hacer  un  recorrido  por  su  propia  línea jurisprudencial, concluyó que  “por  regla general el juez no puede hacer control  material  a  la acusación del fiscal en los procesos tramitados al amparo de la  Ley  906  de  2004, pero, excepcionalmente debe hacerlo frente a actuaciones que  de  manera  grosera y arbitraria comprometan las garantías fundamentales de las  partes o intervinientes”.   

16  En   auto   AP299-2016   del   27   de   enero,  se  afirmó  que:  “El  juez de garantías, se ha dicho  en  múltiples  ocasiones,  no  es  un  convidado  de  piedra en la audiencia de  formulación  de  imputación,  a pesar de que es éste un acto de comunicación  que  le  ha  sido  deferido  por  el  legislador  al  fiscal, pues, sin que ello  implique  afectar  el  principio de imparcialidad, el  juez  puede  verificar  que  se  cumplan  los  formalismos  de  ley  y que no se  menoscaben     las     garantías     fundamentales     de    las    partes    e  intervinientes”.     

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