10899 (21-02-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    CASACION  DISCRECIONAL   

El artículo 218 del Código de Procedimiento  Penal,  modificado  por  el  artículo  35  de  La  ley  81 de 1993, amplió las  posibilidades  para  que la Corte, por vía de casación, decida asuntos que, en  razón  a  los  presupuestos  de  precedencia,  no  ameritarían tan excepcional  pronunciamiento.  Sin  embargo,  ello  no  puede  entenderse  exclusivamente  en  referencia  al aspecto temporal de la pena privativa de la libertad señalada en  el  tipo  por  el  que  fue  dictada  la  sentencia  sino  que  es  necesario el  cumplimiento de algunos requisitos para su otorgamiento.   

Estas exigencias, claramente definidas por la  jurisprudencia, son:   

a)  Que  el  recurso se interponga contra un  fallo  de  segunda  instancia.  En  este caso se presentan dos hipótesis: si el  fallo   lo   profiere   un  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial,  resulta  indispensable  que se proceda por un delito que no tenga prevista pena privativa  de  la libertad, o que ésta sea inferior a seis años de prisión, pues en caso  contrario  la  vía  adecuada sería la casación ordinaria. Si se dirige contra  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  un  Juzgado  Penal  del   Circuito,  para  nada  importa  el  término  máximo de la pena privativa de la  libertad señalada en el tipo, ni la clase de medida impuesta.   

b) Que la impugnación se presente dentro de  los  quince  días  siguientes  a  la  última  notificación de la sentencia de  segundo  grado, esto es dentro del término de ejecutoria, de conformidad con el  artículo 214 del Código de Procedimiento Penal.   

c)  que exista legitimación para interponer  el  recurso;  es decir que la impugnación provenga del Procurador, su Delegado,  o el Defensor del acusado.   

d)    Que    se    sustente   en   forma  debida.   

Si  bien  el  artículo  218  del Código de  Procedimiento  Penal  señala que la solicitud debe venir del Procurador General  de  la  Nación,  su Delegado o del defensor, ha entendido esta Corporación que  tal  facultad  en  modo  alguno se limita al mandatario judicial del enjuiciado,  sino  que  cobija  también  a  éste  último.  No obstante, la potestad que el  procesado   tiene   para   presentar  a  la  Corte  la  solicitud  de  casación  excepcional,  no  puede  entenderse  al  extremo de exonerarlo de cumplir con el  requisito de  sustentación.                    

Proceso No. 10899  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                                     Aprobado acta No. 26   

                                                                     Magistrado Ponente:   

                                                                         Dr.   FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL   

Santa  Fe  de  Bogotá,  D.C.,  veintiuno de  febrero de mil novecientos noventa y seis.   

Se   pronuncia  la  Sala  respecto  de  la  concesión   del   recurso  extraordinario  de  casación,  interpuesto  por  la  procesada  MARIA  OLIVIA VASQUEZ MONTOYA con fundamento en el inciso tercero del  artículo  218  del  Código de Procedimiento Penal, contra la sentencia emitida  el  7  de  julio  de 1995 por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Itagüí,  Antioquia,  confirmatoria de la proferida por el Juzgado Segundo Penal Municipal  de  esa  ciudad,  en  la  cual  se  le condenó a cuatro años y cuatro meses de  prisión por el delito de extorsión.   

          Antecedentes:   

Da  cuenta  el proceso, el cual fue remitido  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Itagüí para que la Corte se  pronuncie  en  lo de su competencia, que a mediados del mes de junio de 1994, la  señora  Bellandínez  López  Amaya,  residente en el Barrio Santamaría de esa  ciudad,  empezó  a ser víctima de amenazantes llamadas telefónicas efectuadas  por  desconocidos,  exigiéndosele  la entrega de determinadas sumas de dinero a  cambio  de  no involucrarla en la presunta comisión de un delito de homicidio y  de  no  ocasionarle  consecuencias  desfavorables  a su esposo e hijos. Por esta  razón  la  ofendida,  a instancias de la procesada, acudió a obtener las sumas  exigidas  por  los  extorsionistas  mediante  el  préstamo  de  dinero y dar en  empeño casi todos sus electrodomésticos.   

Como  el  señor HERNANDO BELTRAN, esposo de  Bellandínez  López,  dedujo  participación de Vásquez Montoya en el ilícito  comportamiento  en  razón  a  que  fue  la  determinadora de la ofendida en dar  credibilidad  a  la  amenaza y quien supuestamente hizo entrega del dinero a los  extorsionistas,  presentó  denuncia  penal en su contra, razón por la cual fue  vinculada  al  proceso,  posteriormente  afectada con medida de aseguramiento de  detención  preventiva  y luego mediante resolución de acusación por el delito  de extorsión.   

Celebrada   la   diligencia  de  audiencia  pública,  el  Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  de Itagüí emitió sentencia  condenatoria  como  responsable  del  punible  por  el  cual  se  le  enjuició.  Inconforme  con  este  pronunciamiento,  el  defensor  de  la  acusada interpuso  apelación  que  correspondió resolver al Juzgado Segundo Penal del Circuito de  esa    ciudad,    mediante    el    que   ha   sido   objeto   de   impugnación  extraordinaria.   

          El Recurso de casación.   

En tiempo, la procesada presentó ante el ad  quem,  escrito  sustentatorio  de  la  casación  interpuesta.  Sostiene  en él  que   el  artículo  35  de  la  Ley 81 de 1993 amplió, al señalar nuevas  opciones,  las  posibilidades para recurrir en casación ante la Corte, no sólo  en  la  búsqueda  de  un  mayor  desarrollo de la jurisprudencia, sino para dar  mayor cobertura a los derechos constitucionales.   

Considera que una adecuada interpretación de  la  norma  referenciada,  conduce a “la conclusión definitiva de la procedencia  de  aplicar  el  trámite  de  la  Casación  al  proceso”  en  el  que resultó  condenada,   pues el delito por el que se procede señala pena privativa de  la libertad, en su máximo, superior a seis años.   

Finaliza  su  argumentación insistiendo que  “los  anteriores  planteamientos, aunados a los fines del recurso extraordinario  (artículo  219 C.P. Penal), determinan la imperiosa necesidad en justicia y por  la  prevalencia  del derecho sustancial de que se otorgue el respectivo traslado  para  sustentar  el  descenso  (sic)  que  tramita y decide la Sala de Casación  Penal de la Honorable Corte Suprema de Justicia” (fls 164 y 165).   

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE:   

Cierto es, como lo pregona la recurrente, que  el  artículo  218  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  modificado  por  el  artículo  35 de la Ley 81 de 1993, amplió las posibilidades para que la Corte,  por  vía  de  casación,  decida  asuntos  que, en razón a los presupuestos de  procedencia,  no  ameritarían tan exepcional pronunciamiento. Sin embargo, ello  no  puede entenderse exclusivamente en referencia al aspecto temporal de la pena  privativa  de  la  libertad  señalada  en  el  tipo  por  el que fue dictada la  sentencia,  como  lo  aduce,  sino  que  es necesario el cumplimiento de ciertos  requisitos para su otorgamiento.   

Estas exigencias, claramente definidas por la  jurisprudencia, son:   

a)  Que  el  recurso se interponga contra un  fallo  de  segunda  instancia.  En  este caso se presentan dos hipótesis: si el  fallo   lo   profiere   un  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial,  resulta  indispensable  que se proceda por un delito que no tenga prevista pena privativa  de  la libertad, o que ésta sea inferior a seis años de prisión, pues en caso  contrario  la  vía  adecuada sería la casación ordinaria. Si se dirige contra  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por un Juzgado Penal del Circuito,  para  nada  importa  el  término  máximo  de  la pena privativa de la libertad  señalada  en  el  tipo,  ni  la  clase  de  medida  impuesta.      

b) Que la impugnación se presente dentro de  los  quince  días  siguientes  a  la  última  notificación de la sentencia de  segundo  grado, esto es dentro del término de ejecutoria, de conformidad con el  artículo 214 del Código de Procedimiento Penal.   

c)  Que exista legitimación para interponer  el  recurso;  es decir que la impugnación provenga del Procurador, su Delegado,  o el Defensor del acusado.   

d)    Que    se    sustente   en   forma  debida.     

En  punto a la legitimidad de la recurrente,  encuentra  la  Sala que éste se halla satisfecho, pues si bien el artículo 218  del  Código  de  Procedimiento Penal señala que la solicitud debe provenir del  Procurador  General de la Nación, su Delegado o del defensor, ha entendido esta  Corporación  que  tal  facultad en modo alguno se limita al mandatario judicial  del  enjuiciado,  sino  que  cobija  también  a  éste último. No obstante, la  potestad  que  el  procesado  tiene  para  presentar  a la Corte la solicitud de  casación  excepcional,  no puede entenderse al extremo de exonerarlo de cumplir  con el requisito de sustentación.   

Como en este caso el recurso se dirige contra  fallo  de  segunda  instancia, proferido por un Juzgado Penal del Circuito, y se  intenta  dentro  del  término  que para el ejercicio de la casación señala la  ley,  se  hallarían  satisfechos  los  requisitos formales para darle curso. Se  nota,  sin  embargo, la ausencia de sustentación, razón suficiente que amerita  su inadmisión.   

En  efecto, para que la Corte pueda examinar  la  viabilidad  de  tal  pedimento,  el  impugnante  está  en la obligación de  precisar  los  motivos que le llevan a la interposición del recurso, los que la  Sala  no  puede  suponer, pues de lo contrario no se sabría si la razón radica  en  la  necesidad  de  pronunciamiento, con criterio de autoridad, para fijar el  alcance  interpretativo de determinada disposición; en la aclaración de algún  aspecto  que  jurisprudencialmente  no haya sido suficientemente desarrollado; o  si  la discrepancia se funda en la violación de un derecho fundamental; únicos  motivos  contemplados  para  que  la  rigidez  de  este  extraordinario medio de  impugnación se atempere.   

Por  todo ello es que resulta imprescindible  que  el  impugnante  identifique  nítidamente la naturaleza de la violación, y  cómo     ésta     se    concretó    en    el    trámite    del    respectivo  proceso.       

Al  limitarse  la  aquí  procesada  María  Olivia  Vásquez Montoya, a manifestar “la imperiosa necesidad en justicia y por  la  prevalencia  del derecho sustancial de que se otorgue el respectivo traslado  para  sustentar  el  descenso ( léase disenso ) que tramita y decide la Sala de  Casación  Penal”,  indica que simplemente interpuso el recurso, pero ni ella ni  su   defensor   cumplieron  con  el  requisito  de  sustentación  que  para  su  otorgamiento, como quedó visto, se exige.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

        R E S U E L V E:   

INADMITIR  el  recurso  extraordinario  de  casación intentado por la sentenciada MARIA OLIVIA  VASQUEZ MONTOYA, dentro del presente asunto.   

Devuélvase  el  expediente  al  Juzgado de  origen.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL    RICARDO CALVETE RANGEL     

JORGE           CORDOBA  POVEDA             CARLOS   AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE    

CARLOS        E.        MEJIA  ESCOBAR                    DIDIMO             PAEZ  VELANDIA           

NILSON           PINILLA  PINILLA             JUAN       MANUEL       TORRES  FRESNEDA       

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

                              

     

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