AP1791-2016(46780)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP1791-2016  

Radicación N° 46.780  

(Aprobado acta N° 97)  

Bogotá, D. C., primero (1º) de abril dos mil  dieciséis (2016).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por  Gilma  Galindo  Junco, a través de  apoderado  judicial,  contra  la sentencia dictada el 16 de enero de 2014 por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  que  revocó la absolución decretada el 25 de  octubre  de 2010 del Juzgado 10 Penal del Circuito de Descongestión de la misma  ciudad  y  en  su  lugar  condenó  a  la accionante por los ilícitos de fraude  procesal,  estafa tentada y destrucción, supresión y ocultamiento de documento  privado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.   Los   primeros   se   declararon  por  el  Ad  quem de la siguiente  forma:   

El  27 de noviembre de 2002, Calentura Vera  compró,  a  GILMA  GALINDO  JUNCO,  el  taxi  de  placas  SFI 610, para lo cual  elaboraron  el  respectivo  contrato  –contenido  en  la  hoja de papel documentario Minerva VA-3025832- y  pactaron  el  pago,  respaldado  con una letra de cambio por $9.000.000 m.l., en  treinta  cuotas  mensuales  de  $300.000  m.l.,  a  la vez que el registro de la  transacción  –traspaso-  una vez cubierta dicha suma.   

En  el  curso  del plazo, Yolanda Martínez  Casallas  inició,  para  el  cobro  de  $10.000.000  m.l., un proceso ejecutivo  singular  en contra de GALINDO JUNCO, adelantado en el Juzgado Cincuenta y Cinco  Civil  Municipal  de  Bogotá, en el que fue embargado el automotor, aprehendido  al  señor  Calentura  Vera  y  posteriormente  secuestrado.  Por  lo  que éste  promovió  un  incidente  de  desembargo,  resuelto a su favor el 24 de junio de  2005,  al  que fueron aportados por la segunda, para desvirtuar la condición de  poseedor  último,  dos  cotizaciones  falsas,  supuestamente correspondientes a  trabajos  de  reparación  que  por  cuenta de ella se habían expedido el 20 de  abril  y  el  9  de  mayo de 2003 por $430.000 m.l. y $800.000 m.l. –con    su    cuenta    de    cobro-  respectivamente,  en  el  taller  Japonesa  de  Autos  de propiedad de Alexander  Alberto Rodríguez.   

En  este  trámite  GILMA  GALINDO  JUNCO  también  negó  la existencia del contrato de compraventa y las firmas que como  suyas allí aparecen.   

         2.-  El 20 de  noviembre  de  2007  la  Fiscalía  146  Delegada  ante los Juzgados Penales del  Circuito   de   Bogotá,   calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución  de  acusación  contra la procesada Gilma  Galindo    Junco,   como  presunta  autora responsable del concurso de delitos de destrucción, supresión  y  ocultamiento  de  documento privado (art. 293 del C.P.), estafa (art. 246 del  C.P)  y fraude procesal (art. 453 del C.P), así como presunta determinadora del  delito   de   falsedad   en   documento   privado   (art.   289).   1   

         3.-  El  25 de junio de 2009  esta determinación fue materia de confirmación por la Fiscalía  44  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  al  conocer en segunda  instancia   de   la   apelación   promovida  por  la  defensa  de  Galindo Junco.   

         4.-  El  conocimiento  del  juicio  inicialmente fue asumido por el  Juzgado  Veintitrés  Penal  del  Circuito  de  Bogotá, y posteriormente por su  similar  Décimo  de  Descongestión  con  sede en esa misma ciudad, en donde se  llevó  a  cabo  la vista pública, y el 25 de octubre  de  2010  se puso fin a la instancia absolviendo a la  procesada    Gilma    Galindo    Junco  de  los  delitos  de  fraude  procesal;  estafa  y  destrucción,  supresión  y  ocultamiento  de  documento  privado,  a  ella  imputados  en  la  acusación.   

         En  esa  misma  determinación, declaró prescrita la acción penal  en  relación con el delito de falsedad en documento privado y, en consecuencia,  decretó  la  cesación de procedimiento en favor de los procesados Alexander  Alberto  Rodríguez  y  Gilma  Galindo  Junco  con  respecto a dicha conducta.    

         5.-  Recurrida  esta  decisión  por  la  parte  civil, el Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Bogotá, por medio del fallo proferido el 16  de  enero  de  2014,  decidió  revocarla  y en su lugar CONDENAR a la procesada  Gilma  Galindo  Junco a la  penas  de  73  meses  y  14 días de prisión, 428,125 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  de  multa e inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el término de 87 meses y 21 días, como consecuencia  de  encontrarla  penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos  de  fraude  procesal;   estafa   tentada;  y  destrucción,  supresión  y  ocultamiento  de  documento público.   

         6.-  Mediante providencia CSJ AP2990 -2014  (rad.  43824)  del  4 jun. 2014, la Sala inadmitió el recurso extraordinario de  casación,   oportunamente  sustentado  a  través  de  apoderado  judicial  por  Gilma   Galindo   Junco.   

     

I. LA DEMANDA     

          A  través  de  defensor  de confianza la penada presenta acción de  revisión  con  fundamento  en la causal tercera del artículo 192 de la Ley 906  de 2004 contra las sentencias de instancia.   

Luego  de  señalar la actuación fáctica y  procesal,  manifiesta  que  la  Segunda instancia tuvo como hechos punibles para  condenar    a    Gilma   Galindo   Junco  los  de  fraude  procesal,  tentativa  de  estafa  y destrucción,  supresión  y  ocultamiento  de  documento  privado, previstos en los artículos  453, 246 y  293 de la Ley 599 de 2000.   

Señala en su demanda:  

«Teniendo   en   cuenta  las  anteriores  valoraciones  hechas  por  el Ad Quem la actitud defensiva de la hoy sentenciada  en  desconocer  la  existencia del contrato invocado por la ejecutante Martínez  Casallas  en  criterio muy particular de los señores Magistrados fue suficiente  para  que  se  inculpara el punible contra la fe pública; con el mismo criterio  invocando  elementos  jurisprudenciales  de  que  ese punible se tipifica con el  fraude  procesal  y  estafa  en  la  movilidad (sic) de tentativa, enrostra a la  Fiscalía  el  hecho  de no haber incluido en el pliego acusatorio el punible de  destrucción,  supresión  u  ocultamiento de documento público en la medida en  que  estaba  suscrito  ante una Notaria, pero admite la Sala de ese Tribunal que  por  el  principio de la reformatio in pejus esa autoridad no le ésta permitido  hacer    ninguna    modificación.    Punibilidad.2»   

Manifiesta  que la segunda instancia omitió  valorar  el  dictamen técnico en trámite de incidente de tacha de falsedad que  tramitó  el  Juzgado  Sesenta  Civil  Municipal de Bogotá, que favoreció a la  sentenciada   y  pone  en  evidencia  la  falsedad  y  el  fraude  procesal  del  denunciante  Eleuterio  Calenturas  Vera. Por lo que agrega que existe en razón  de  lo  expuesto,  un  proceso  penal en el Juzgado Quinto Penal del Circuito de  Descongestión  contra Calenturas Vera, por el ilícito de falsedad con radicado  11001600099201114921.   

Frente  a  esta  prueba,  indica  cómo  fue  incorporada  a  la  actuación  en  trámite  de  apelación  por  lo que no fue  estimada   por  el  Tribunal  y  constituye  el  fundamento  de  la  acción  de  revisión.   

Asegura  que existió una relación de hecho  entre  denunciante  y  condenada,  de  la  cual se procreó un hijo, quien en la  actualidad se encuentra bajo la tutela de la madre.   

Rememora  cÓmo el taxi de servicio público  fue    adquirido    por   Junco   Galindo  y entregado a Calenturas Vera garantizado con una letra de cambio,  la  cual  fue  ejecutada  en  el Juzgado 60 Civil Municipal, siendo la penada la  demandante  contra  Eleuterio  Calenturas  Vera.  Éste  último,  quien propuso  incidente  de  tacha  de falsedad y denuncia penal por los hechos por los que se  condenó a su prohijada.   

En  la  actuación  civil  el  incidente  de  falsedad  fue desestimado por temeridad, el cual no hizo parte del proceso penal  ya  que se había proferido con anterioridad la sentencia de primera instancia y  se  encontraba  en  curso  la  apelación  del  fallo en el Tribunal Superior de  Bogotá.   

Asegura el demandante:  

«También  se  pudo determinar sin ningún  temor  que  la  prueba  técnica  que  permite a la defensa intentar la presente  ACCIÓN  DE  REVISIÓN  no  fue  posible  que  fuera valorada por el JUZGADOR DE  SEGUNDO  GRADO;  ya  que  se allegó precluidos los debates en ambas instancias;  pero  el  alcance  de  ese  medio material de prueba cotejándolo con los demás  medios  de prueba nos ésta indicando de manera inequívoca que es una evidencia  que  de  haberse  tenido  en  cuenta  por  los  juzgadores  en cualquiera de las  instancias  el  fallo hubiera sido sustancialmente diferente aseverando desde ya  que  la  decisión  judicial  indudablemente  hubiera  beneficiado la situación  procesal    de    la   hoy   sentenciada   GILMA   JUNCO   GALINDO»3   

Presenta  como  peticiones  de  la  demanda:  declarar  sin  valor  la sentencia de segunda instancia del Tribunal Superior de  Bogotá  contra  su  prohijada,  así  mismo,  “como  consecuencia   del   anterior  pronunciamiento  DISPONDRÁ  que  se  imponga  la  sentencia  de  carácter  ABSOLUTORIO;  dictada por el JUZGADO DÉCIMO PENAL DEL  CIRCUITO  DE  DESCONGESTIÓN  de  esta  capital; fechado de octubre 25 de 2010 a  favor      de     GILMA     JUNCO     GALINDO”4.   

Finalmente, solicita ordenar la cancelación  definitiva  de  las  medidas  que  afecten la libertad y bienes de su prohijada,  atender  las causales de impedimento previstas en el artículo 228 de la Ley 600  de 2000 y reconocérsele personería jurídica para actuar.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. La Corte es competente para conocer de la  acción  propuesta, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 75.2 del Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  por  hallarse dirigida contra una sentencia  dictada  en  segunda  instancia  por  un Tribunal Superior, que hizo tránsito a  cosa juzgada.   

En  efecto, el fallo del 16 de enero de 2014  fue  proferido  por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bogotá  que  revocó  la  absolución  decretada  el  25 de octubre de 2010 del  Juzgado  10  Penal del Circuito de Descongestión de la misma ciudad,    y    en    su    lugar,      condenó     a     Gilma  Galindo  Junco  por  los  ilícitos  de   destrucción,  supresión  y ocultamiento de documento privado, fraude  procesal y estafa tentada.   

2. Frente a la causal de revisión, el censor  encausa  su  pretensión  en  la  tercera del  artículo 192 de la Ley 906 de 2004, que autoriza la apertura a  trámite  de  ésta  acción  extraordinaria cuando obre prueba o hecho nuevo no  conocidos   al   tiempo   de   los   debates,  “que  establezcan la inocencia del condenado, o su inimputabilidad”.   

No  obstante, encuentra la Sala para efectos  de  técnica  jurídica y en atención a que los hechos datan del año 2003 y se  trata  de un proceso rituado por la normatividad prevista en la Ley 600 de 2000,  la  causal  es  la  prevista  en  el  numeral 3 del artículo 220 del Código de  Procedimiento  Penal  de 2000.  Pero  esta  imprecisión, no afecta la sustancialidad de la demanda, tal como lo  ha  estimado  la  Corporación  en  casos  similares,  razón  por  la  cual  es  procedente    el    análisis    de    la   misma.5   

          3.  Respecto  al  estudio  de  admisibilidad,  acótese  previamente  conforme  el  criterio expuesto por la Corporación, que la acción de revisión  constituye  un  instrumento  procesal  de  carácter excepcional, pues tan sólo  procede  contra sentencias ejecutoriadas en los estrictos casos señalados en la  ley.  A su turno, reviste un carácter formal, debido a que el escrito por medio  del  cual  se pretende su remoción requiere cumplir con una serie de requisitos  de  forma y fondo cuya exigencia está directamente dada por el legislador. (CSJ  AP6361-2015. Rad. 46.831)   

        Lo  anterior,  por  la  naturaleza extraordinaria de esta acción y la finalidad que  con  ella  se  busca  de  remover  los  efectos de la cosa juzgada judicial, por  tanto,  la  ley ha sido en extremo rigurosa en la configuración de las causales  y   en   la   previsión   de  los  presupuestos  mínimos  requeridos  para  su  admisión.   

         4.  Prevé    el    artículo    222    de    la   Ley   600   de   2000,   los   requisitos  formales  que  debe  contener  el  escrito  de  acción  de  revisión,  entre  los  que  se consagra  (i)  la determinación de la  actuación  procesal  cuya  revisión  se  demanda  con  la  identificación del  despacho  que  produjo  el  fallo,  (ii) la  conducta  o  conductas  punibles  que  motivaron  la  actuación  procesal   y   la   decisión,   (iii)  la  causal  que se invoca y los fundamentos de hecho y de derecho en  que  se  apoya  la  solicitud,  y  (iv)  la  relación  de  las  pruebas  que  se  aportan para demostrar los  hechos básicos de la petición.   

          5.   En   el   sub   judice,   la   demanda   no   cumple  los  requisitos  establecidos  en  la  norma6,  en  atención a que el libelo petitorio  no  demuestra la trascendencia de la prueba nueva frente al soporte del fallo de  condena   para   controvertir   que   Gilma   Galindo  Cuenca  es  inocente de los punibles por los que obró  la  sentencia  y/o  tenía  la  calidad  de  inimputable  previa a la sentencia.   

          En  efecto, a Sala conviene en reiterar, como desde antaño se viene  estableciendo  las  exigencias  demostrativas de la causal tercera de revisión,  en lo que ha prueba o hecho nuevo se refiere:   

«Adicionalmente,  esta  corporación  ha  sostenido  que la prueba nueva a que aludía la causal tercera del artículo 232  del  Código  de  Procedimiento  Penal anterior, 220 de la ley 600 de 2000, debe  guardar  relación  con  el delito o delitos imputados y, en principio, tener la  virtualidad  de  determinar  la remoción de la cosa juzgada que ampara el fallo  atacado,  de  modo  que  sea  procedente  que  se  ordene  la  revisión  de  la  actuación.   

También ha precisado reiteradamente que la  acción   de  revisión  “no  constituye  una  prolongación  del  juicio,  ni  corresponde  a  un  instrumento  ordinario que permita dar cabida a particulares  consideraciones  tendientes  a  cuestionar  los  soportes  de la declaración de  justicia  que  ha hecho tránsito a cosa juzgada, y que se halla amparada por el  doble  carácter  de  definitiva  e  inmutable.  Su  fundamento  estriba  en  la  posibilidad  real  de  lograr  un  fallo  rescindente  en  orden  a  remediar la  injusticia  material  en  que  haya  podido  incurrir  el  órgano jurisdicente,  solamente  por la configuración de precisos motivos establecidos en la ley cuya  demostración  corre  a  cargo  del accionante, en quien el ordenamiento radica,  además,   la   carga   de  presentar  la  demanda  acorde  con  los  requisitos  establecidos   en  el  estatuto  procesal”  (CSJ  AP  6  dic.  2001,  rad  N°  18.432).   

              De otra parte, “no basta que el  demandante   aporte   pruebas  no  conocidas  sobre  un  determinado  hecho;  es  necesario,   que   los   mecanismos  probatorios  aducidos  sean  pertinentes  y  ab  initio  eficaces,  es  decir,  que  guarden  relación  con el delito investigado y tengan en principio  aptitud   para   derruir  las  conclusiones  del  fallo,  bien  porque  conducen  fundadamente  a demostrar que el sentenciado es inocente en la diversa acepción  de  no  autor,  realizador  inculpable  del  hecho  o  al  amparo  de  causal de  justificación,   o   porque   con   igual   contundencia,  esos  mismos  medios  probatorios,  permiten  afirmar  su  inimputabiidad” ( CSJ AP 5 dic 2002, rad.  18613 citando CSJ AP 18 mar 1997 rad. 11.352).   

6.  En  el  presente  asunto,  el libelista,  aporta  como  anexos a su demanda, copia de los fallos de instancia y constancia  de             su             ejecutoria7, además, en fotocopia de mala  calidad,  la  actuación procesal del Juzgado Sesenta Civil Municipal dentro del  radicado  2007-0356, en el que se ordenan pruebas mediante providencia del 13 de  febrero  de  2009,  reiterado en autos del 23 de abril de 2009, 27 de agosto y 5  de  octubre  de 2009, con sus respectivos oficios remisorios de cumplimiento; un  recibo   de   pago   firmado   por   Eleuterio  Calentura  Vega  y  Gilma  Galindo Junco; un folio de petición  de  tacha  de  falsedad  suscrito  por el abogado José Ignacio Cárdenas Perea,  memorial  dirigido  a  Nemesio  Zarate,  Edgar  Zarate  y  doctor  Jorge Álvaro  Triviño  fechado  el  21  de enero de 1999 por Eleuterio Calentura Vera y Gilma  Galindo  Junco,  el informe técnico de medicina legal No. 191341 rendido dentro  del   asunto.8   

Así  mismo, del proceso ejecutivo 2007-0356  de  Gilma Galindo Junco contra  Eleuterio  Calentura  Vera,  adelantado en el Juzgado Sesenta Civil Municipal de  Bogotá,  se  incorporan autos calendados 4 de diciembre de 2009 y 5 de marzo de  2010,  en  las  cuales  se dispone suspender el proceso por prejudicialidad y la  reposición  de  dicha  decisión,  respectivamente,9.   

Igualmente,   la   copia  del  escrito  de  acusación  presentado por la Fiscalía 238 Seccional de Bogotá en el Centro de  Servicios  Judiciales el 17 de julio de 2014 contra Eleuterio Calentura Vera por  ilícitos   contra   la   administración   publica10   

7.  Conforme  la exposición del censor, los  elementos  probatorios  referidos,  son  novedosos  al  tratarse  de actuaciones  posteriores  a  la  sentencia  de  primera  instancia  y  no  valorados  por  el  Ad  quem.  Específicamente  aduce  el  libelista,  “pero el alcance de ese medio  material  de  prueba  cotejándolo  con  los  demás  medios de prueba nos ésta  indicando  de  manera  inequívoca que es una evidencia que de haberse tenido en  cuenta  por los Juzgadores en cualquiera de las instancias el fallo hubiera sido  sustancialmente   diferente  aseverando  desde  ya  que  la  decisión  judicial  indudablemente  hubiera beneficiado la situación procesal de la hoy sentenciada  Gilma           Junco           Galindo”11   

8.  Sin embargo, no se avizora de la demanda  propuesta,  la  trascendencia  de las pruebas en cita, específicamente, se deja  de  mencionar  cómo  el  trámite  del  proceso  ejecutivo del Juzgado 60 Civil  Municipal  de  Bogotá  y  la  acusación  de  la Fiscalía 238 Seccional contra  Eleuterio  Calentura Vera tiene la virtualidad de modificar el fallo y demostrar  la inocencia de la condenada.   

En efecto, las pruebas novedosas anexadas en  la  demanda  de  revisión,  se  relacionan  con  la  tramitación de un proceso  ejecutivo  con  radicado  2007-0356 y la derivación de una actuación penal por  compulsa  de  copias dentro del trámite civil indicado; no obstante, la condena  penal   se   impuso   en   razón   de   las   actuaciones  desplegadas  por  la  penada  Gilma  Galindo  Junco  en  el  Juzgado  55  Civil  Municipal  de  Bogotá  en un proceso ejecutivo con diferentes partes y con otra  pretensión, es decir, se trata de asuntos diferentes.   

El  juzgador  de segunda instancia, señaló  así   los   motivos  que  determinaron  la  responsabilidad  de  la  procesada:   

«La Fiscalía imputó a Gilma Galindo Junco  este  cargo  porque presentó, ante el Juez cincuenta y Cinco Civil Municipal de  Bogotá,  dos cotizaciones y una cuenta de cobro falsas, expedidas por Alexander  Alberto  Rodríguez,  con  las  que pretendió hacer creer que ejercía actos de  señora  y  dueña  sobre el vehículo de placas SFI 610, dentro de un incidente  de   desembargo  que  promovió  Eleuterio  Calentura  Vera  para  recuperar  su  posesión  porque  lo había comprado a la primera desde noviembre de 202, luego  de  que  fue  puesto  a  órdenes  del  proceso ejecutivo singular promovido por  Yolanda  Martínez Casallas, previos embargo el 29 de mayo de 2003, aprehensión  el  10  de  julio  de  ese  año  y  secuestro el 18 de noviembre inmediatamente  después.   

5.5.-  Los  documentos  espurios  anotados  fueron,  como  se  acaba  de  explicar,  presentados  por  la  procesada  en una  declaración   que   rindió   el   8   de   julio   de   2004,  dentro  de  ese  trámite.   

(…)  

No es cierta la afirmación de Gilma Galindo  Junco  en  el  sentido de que no suscribió el contrato de compraventa del 27 de  noviembre  de  2002,  tal  como  lo  declaró  el  señor  Calentura  Vera en su  denuncia,  ella  lo hizo y sometió el registro de la negociación al pago total  del precio.   

(…)  

6.6.-  Como  se  dijo  en  la  reseña,  la  acusación  se fundó en la maniobra fraudulenta llevada a cabo por la encausada  de  pretender,  ante  el  señor  Juez Cincuenta y Cinco Civil Municipal, con su  afirmaciones  y  con  los  documentos que presentó, hacerle creer que Eleuterio  Calentura  Vera  no  era  el  poseedor  del  taxi para despojarlo y beneficiarse  dentro       del      proceso      ejecutivo.»12   

Por  su  parte, la acusación radicada en el  Centro  de  Servicios Judiciales de los Juzgados de Paloquemao el 17 de julio de  2014   contra   Eleuterio  Calentura  Vera,  tiene  como  hechos  jurídicamente  relevantes:   

«Fueron  puestos  en  conocimiento  por el  Juzgado  60  Civil  Municipal,  quien  al resolver la demanda ejecutiva de Gilma  Galindo  Junco  en  contra de Eleuterio Calentura Vera, radicad abajo el Número  2007-0356,  en  sentencia  proferida  el  4 de noviembre del 2010, dispuso en el  ordinal  segundo compulsar copias ante la Justicia Penal, al declarar probada la  tacha  de  falsedad  que  interpuso  la demandante en contra del recibo aportado  como  prueba  de  las  excepciones  propuestas por el demandado fechado el 27 de  noviembre  de  2002  y  que  obra al folio 201 en forro plástico.»13   

9. En atención a los fundamentos expuestos,  las  pruebas  presentadas  como novedosas en la demanda, no ofrecen una realidad  distinta  a  la declarada por el Tribunal Superior de Bogotá con fuerza de cosa  juzgada,  sino  que,  en  franco  desconocimiento  de la naturaleza rogada de la  acción  de  revisión, pretende que se reabra un debate sin poner de manifiesto  la  injusticia  material en que supuestamente se incurrió por los juzgadores de  instancia.   

En efecto, se anexan con el libelo petitorio,  actuaciones   de   diferentes  procesos  jurisdiccionales,  desconociéndose  la  trascendencia   de  la  prueba  ex  novo,  para  demostrar  la  inocencia  frente  a la condena impuesta a la  señora  Gilma  Galindo  Junco  por  los delitos de estafa  tentada,  destrucción,  ocultamiento  de  elemento material probatorio y fraude  procesal.   

10. El censor tímidamente indicó que al ser  posteriores  al  fallo  de  primer  grado,  no  fue  posible  que el  Ad  quem conociera el dictamen técnico  en  el  trámite  de  incidente  de  tacha  de  falsedad  que  favoreció  a  la  sentenciada  Galindo Junco ni  la  derivada  acusación  penal  contra  Calentura  Vera  por  estos hechos, sin  embargo,  no  especifica  la  relación  de  estas pruebas con el caso objeto de  juzgamiento  en  las  sentencias del 16 de enero de 2014 y 25 de octubre de 2010  proferidas en este asunto.   

11.  En  conclusión, no se demostró por el  censor  la  trascendencia de las pruebas nuevas frente al caso en concreto, para  demostrar  la  inocencia  de  la condenada y/o su inimputabilidad, especialmente  por  cuanto  los  elementos  de  convicción  aducidos  versaban  sobre  asuntos  jurisdiccionales ajenos al que fue objeto de condena penal.   

Itérese, en que se trata de actuaciones en  dos  juzgados  civiles  diferentes  y  por  hechos ajenos a los que motivaron la  condena  penal  como  se desprende de la lectura de las sentencias de instancia;  además,  si  bien  es  cierto,  se  allega  la  acusación  de la Fiscalía 238  Seccional  de  Bogotá  contra Eleuterio Calentura Vera, está prueba, carece de  la  importancia  para  demostrar  la  inocencia  de  la condenada y modificar el  sentido del fallo, por no versar sobre tema objeto de condena.   

12.  Los demás argumentos que esgrime, son  el   fruto   de   personal  entendimiento  analítico  y  con  ello,  de  manera  inapropiada,  involucra  al  mecanismo  elementos extraños a los requerimientos  mínimos para la procedencia de la demanda.   

          Así,  la acción propuesta resulta manifiestamente improcedente por  no  atenderse los requisitos del artículo 222 de la Ley 600 de 2000, por lo que  la Sala inadmitirá el presente libelo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

        Inadmitir  la demanda de revisión presentada a través de apoderado judicial  por     Gilma    Galindo  Junco.   

         Contra esta decisión procede el recurso de reposición.   

Notifíquese   y   cúmplase,   

EYDER PATIÑO CABRERA  

MAGISTRADO  

FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

CONJUEZ  

ALEJANDRO DAVID APONTE CARDONA  

CONJUEZ  

PAULA CADAVID LONDOÑO  

CONJUEZ  

ALFONSO DAZA GONZÁLEZ  

CONJUEZ  

ABEL DARÍO GONZÁLEZ SALAZAR  

CONJUEZ  

HUGO QUINTERO BERNATE  

CONJUEZ  

YEZID VIVEROS CASTELLANOS  

CONJUEZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

SECRETARIA  

    

1  Así   mismo,   acusó  a  Alexander  Alberto  Rodríguez  como presunto coautor  responsable  del  delito  de falsedad en documento privado (art. 289 del C.P) al  tiempo    que    precluyó    la   investigación   respecto   de   Yolanda Rodríguez Casallas.   

2 Folio  9 demanda de revisión.   

3 Folio  13 Demanda de revisión.   

4 Folio  13 Demanda de revisión.   

5 Así  se estimó en CSJ AP 16 ago. 2001, rad. 32995.   

6  Artículo 220 de la Ley 600 de 2000.   

7  Folios 17 a 39 y vto Cuaderno de la Corte.   

8 Cfr.  Actuaciones obrantes en el Anexo No. 3 de la demanda de revisión.   

9 Cfr.  Folio 25 y 31 Anexo No. 3.   

10  Obrante como Anexo No. 5.   

11  Cfr. Folio 13 demanda de revisión   

12  Cfr. Folios 25 y 26 del Anexo No. 1.   

13  Cfr. Folio 2 Anexo No. 5     

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