AP1535-2016(46778)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

AP1535-2016  

Radicación Nº 46778  

(Aprobado acta N° 80)  

Bogotá,  D.  C., dieciséis (16) de marzo de  dos mil dieciséis (2016).   

MOTIVO    DE    LA  DECISIÓN   

          Procede  la  Sala  a  resolver el recurso de apelación interpuesto  por  el  defensor  del  procesado  Oscar  Gabriel Cely  Fonseca,  contra el auto proferido el 20 de agosto de  2015  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá, en el que no accedió a cesar el  procedimiento por prescripción de la acción penal.   

SITUACIÓN  FÁCTICA   

          Los  hechos fueron resumidos en la resolución de acusación en los  siguientes términos:   

                                

         “El  30  de  abril  de  2003  la  señora  Gloria  Edith  García  Contreras,   por  intermedio  de  abogado  presentó  demanda   de   pertenencia   para   que  fuera  declarada  la  adquisición  por  prescripción  extraordinaria  de  dominio sobre el inmueble ubicado en la calle  11  sur  No.  8ª-38  distinguido  con el folio de matrícula 50S40017146.   Apareciendo   como   propietario   inscrito   el  señor  Luis  Hernando  Leaño  Jiménez.   

Se  señaló  en  la  demanda  a más de la  pretensión  señalada que la señora Gloria Edtih García Contreras ha poseído  y  mantiene  posesión del inmueble en los términos del artículo 762 del C.C.,  con  ánimo  de  señor  y  dueño,  sin  violencia  y  clandestinidad de manera  pacífica  y  tranquila, con exclusión de demás personas sobre el predio desde  el  año  1983;   que  la  demandante ha ejercido actos propios de señor y  dueño  sobre  el  predio  relacionado,  levantando  mejoras, lo ha arrendado en  varias  oportunidades: ha efectuado mantenimiento al bien y han sido reconocidos  por los vecinos como únicos dueños.   

         Se  dice  por  el  apoderado del denunciante que la apoderada de la  demandante  en  el proceso de pertenencia manifestaron bajo juramento desconocer  al  mandante,  su domicilio y/o residencia, como el lugar de trabajo y afirmaron  que  Luis  Hernando Leaño Jiménez no aparecía en el directorio telefónico de  la  ciudad,  consiguiendo  que  el  señor  Leaño  Jiménez no fuera notificado  personalmente  sino que fuera emplazado, lo que impidió que él se defendiera y  que   se   concretara   el   fraude   procesal,  con  la  consecuente  posterior  participación  de  los  testigos en la diligencia de inspección ocular quienes  faltaron  a  la  verdad  pues no fueron recibidos los testimonios en el inmueble  que   se  pretendía  usucapir,  sino  en  la  sede  del  despacho,  confirmaron  parcialmente  los hechos de demanda de pertenencia y que no fueron tenidos en su  contexto  por  el  Juez  Segundo  Civil  del  Circuito Oscar Cely Fonseca, quien  resolvió   en    un   tiempo  record  dictar  sentencia  favoreciendo  las  pretensiones de la demandante.   

La  decisión  del  funcionario,  advera el  denunciante,  es  manifiestamente  contraria  a  derecho, en tanto reconoció un  derecho  a  quien  no  cumplía  con  los requisitos exigidos en la ley para tal  efecto  apoyado  en  pruebas  que no le reconocían el derecho, lo que sumado al  corto  tiempo  que  el  sindicado  aquí  demandado obro dolosamente, pudiendo y  debiendo  obrar  en  forma  diferente,  en  la diligencia de indagatoria afirmó  haber  aplicado la ley 791 de 2.002, la que era aplicable, por lo que se infiere  lógicamente  que  no podía la decisión ser favorable, las pruebas practicadas  no  demostraban  el tiempo mínimo requerido para usucapir y se hacía imposible  aplicar la nueva ley.   

Su   mandante   se   ha   visto  afectado  económicamente  y  moralmente al no poder explotar el bien inmueble teniendo en  cuenta  la  existencia  del  hecho punible y consecuente a ello la causación de  perjuicios  por la acción lesiva del sindicado, ya que su objetivo fue despojar  de   la   titularidad   del  derecho  de  dominio  a  su  mandante  contrariando  manifiestamente la ley”.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Inicialmente  se  radicó denuncia el 23 de noviembre de 2006, ante  la    Seccional    de   Fiscalías   –  Bogotá,  Oficina  de  Poloquemao,  por  parte del ciudadano Luis  Hernando  Leaño  Jiménez,  contra  Gloria  Edith  García  Contreras,  Alfonso  Buitrago  Chiquiza,  Luqui  Yasmile González Regalado, José Rubén Martínez y  José   Omar   Vélez   Leonel,   por   el   delito  de  Fraude  Procesal.   Posteriormente  el  4  de diciembre de 2006 la Unidad de Delitos Contra el Orden  Económico  Social,  Derechos  de  Autor  y Otros, ordenó la compulsa de copias  para  que se investigara al Juez Segundo Civil del Circuito de Bogotá, conforme  a    denuncia    instaurada    por    el    ciudadano   Luis   Hernando   Leaño  Jiménez.     

          El  20  de  marzo  del  año 2007, la Fiscalía Quinta de la Unidad  Delegada  Ante  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Bogotá D.C.,  ordenó  la  apertura de investigación previa en contra del señor Juez Segundo  Civil  del  Circuito  de  la ciudad; y el 31 de mayo de 2010, la misma Fiscalía  Delegada  ordenó  apertura  de  instrucción  en contra del Doctor Oscar  Gabriel  Cely Fonseca, Juez Segundo  Civil  del  Circuito  de Bogotá D.C., por el presunto delito de Prevaricato por  Acción.  El  30  de  septiembre  de  2010,  se  recepcionó  la  indagatoria al  mencionado  funcionario público; resolviéndose la situación jurídica el 2 de  julio  de  2.014,  por  parte  de  la  Fiscalía 17 Delegada ante el Tribunal de  Bogotá.   

La     misma    Fiscalía,  el  23  de  enero  de  2015, profirió  Resolución  de  Acusación  contra  el  doctor  Oscar  Gabriel  Cely  Fonseca, como presunto responsable del  delito  de  Prevaricato  por  Acción.  La  decisión fue objeto de los recursos  ordinarios;   el  de  reposición fue resuelto por la misma Delegada que la  profirió  confirmándola,  y  el de apelación lo resolvió la Fiscalía Novena  Delegada  Ante  la Corte Suprema de Justicia el 13 de marzo de 2015, confirmando  la resolución de primera instancia.   

El 1º de junio de 2015, avocó conocimiento  de  la  etapa  del  juicio la Sala Penal del Tribunal de Bogotá, disponiéndose  por  secretaría, el traslado  común  por  el término de 15 días para que los sujetos procesales dispusieran  las  audiencias  preparatoria  y pública, solicitarán las nulidades originadas  en la etapa de la investigación y las pruebas procedentes.   

El  20  de  agosto  del  año 2015, una vez  instalada  la  audiencia  preparatoria,  resolvió  la  Sala  Penal del Tribunal  Superior   de   Bogotá   una   solicitud  de  cesación  de  procedimiento  por  prescripción  de  la  acción  penal,  formulada  por el defensor del procesado  Oscar  Gabriel Cely Fonseca;  al  no  accederse  a  ello,  la  decisión  fue  apelada  por  el  mismo  sujeto  procesal.        

             

LA    DECISIÓN  IMPUGNADA   

          La   Sala   Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  no  accedió a la solicitud conforme a  los siguientes argumentos:   

1º.- Que si bien es cierto el delito por el  que   se   acusa   al   Doctor   Oscar  Gabriel  Cely  Fonseca,  consagra  una pena máxima de 8 años, para  efecto  de  la  prescripción  de  la acción este lapso ha de aumentarse en una  tercera  parte  por  la  calidad  de  servidor  público, conforme lo dispone el  artículo  83  del  Código  Penal, por lo que la acción penal prescribiría en  128 meses.   

2º.-   Advirtiendo  que  si  los  hechos  ocurrieron  el  19 de julio de 2004 y el término de prescripción se interrumpe  con  la  resolución  de  acusación  ejecutoriada,  al  verificarse  que  dicha  resolución  se  emitió  el 13 de marzo de 2015 y que entre julio 19 de 2004 al  13  de  marzo  de 2015, transcurrieron 127 meses y 21 días, no es procedente la  declaratoria  de  cesación  de  procedimiento  por  prescripción de la acción  penal.   

3º.-  Como  el abogado defensor argumentó  que  el  término de prescripción debía contabilizarse a partir del momento de  la  notificación  de  la  resolución  de  acusación,  debe  precisarse que el  artículo  187  de  la  ley 600 de 2000, expresamente refiere que tratándose de  segunda  instancia,  las  decisiones  quedan  ejecutoriadas  una  vez  han  sido  suscritas  por  el  funcionario correspondiente, en consecuencia por esa vía no  le asiste razón al peticionario.   

4º.-   Si  bien  han  existido  posturas  disímiles  en  el  punto  que  alude  a  los efectos jurídicos de la decisión  interlocutoria,  se  invoca  para  el caso la providencia de la Sala Penal de la  Honorable  Corte  Suprema  de  Justicia del 30 de abril de 2013, radicado 31385,  Magistrado  Ponente  Doctor  Fernando Castro Caballero, en la que se reitera que  la  ejecutoria  de  la  segunda  instancia queda consolidada con la suscripción  más no con la comunicación.   

TRÁMITE    DEL  RECURSO   

          Notificada  la  decisión  en  estrado  el defensor interpuso   recurso  de  apelación,  expresando  que  los  argumentos expuestos por la Sala  Penal  del  Tribunal  de  Bogotá,  no son suficientes a efecto de establecer la  interrupción  del  término de prescripción de la acción penal a partir de la  fecha  en  que  se  suscribe  la  decisión,  pues  la  sentencia  de  la  Corte  Constitucional     C-641     de    2000,  ilustra  sobre  los  efectos  que  debe  producir  toda decisión  interlocutoria  de  segunda instancia a partir de la notificación. Precisó que  conforme  a  esta  decisión  de  la  Corte  Constitucional,  las  sentencias  y  providencias   interlocutorias  quedan  ejecutoriadas  en  el  momento  que  son  suscritas  por el funcionario correspondiente, sin embargo como la notificación  es  indispensable,  sólo  a  partir  de dicho conocimiento es posible exigir el  cumplimiento de las órdenes en ellas contenidas.   

          Así  mismo  señala  el defensor que conforme a los artículos 313  del  Código  de  Procedimiento  Civil y el 289 del Código General del Proceso,  salvo  casos  expresamente  exceptuados,  ninguna providencia producirá efectos  antes  de  haberse  notificado,  es  decir,  que  inclusive  la ejecutoria de la  decisión  no  podrá  producir  efectos  sino  a  partir  de  la notificación.   

          Aduce  igualmente  el defensor que si los efectos jurídicos de las  decisiones   ejecutoriadas   presuponen   su   notificación,   el  término  de  prescripción  de  la  acción penal previsto en el inciso segundo del artículo  86  del Código Penal, en la etapa del juicio, no se extingue con la imposición  de  la pena mediante una decisión en firme y ejecutoriada, sino hasta que dicha  providencia sea efectivamente notificada.   

          Reitera  que  conforme  a la providencia de la Corte Constitucional  C-641  de  2000, sólo a partir de la materialización del acto de comunicación  (notificación),  es  que  el  procesado  conoce la providencia que resolvió el  recurso  formulado contra la acusación, en esa data la decisión lo vincula y a  ello  obedece  que  a  partir  de  ese  acto procesal opera la interrupción del  término  de prescripción de la acción penal, o en el caso que haya vencido se  considera extinta.   

CONSIDERACIONES   

         

          Es  competente  la  Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia para  desatar  el  recurso  de  apelación interpuesto en contra de la decisión de no  acceder  a  la cesación de procedimiento por prescripción de la acción penal,  proferida  por  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Bogotá, de conformidad  con lo dispuesto por el artículo 32-3 de la Ley 906 de 2004.   

PROBLEMAS  JURÍDICOS   

         

          Como  quiera que el asunto medular de la  impugnación   se  contrae  a  determinar  si  procede  o  no  la  cesación  de  procedimiento  por  prescripción de la acción penal, de la decisión impugnada  y    de   la   sustentación   del   recurso   surge   el   siguiente   problema  jurídico:   

          En  el  régimen de la ley 600 de 2000, el término prescriptivo se  interrumpe     con     la    acusación    o    su    equivalente    debidamente  ejecutoriados.     La  providencia  que  decide  el recurso de apelación surte ejecutoria con la firma  del  funcionario  correspondiente  o  es necesario para tal efecto y para que se  interrumpa  el  término prescriptivo la notificación a las partes.   

          La  Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, considero conforme  a  la  sentencia  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  del 30 de abril de 2013,  radicación  No.31385,  que la resolución acusatoria proferida contra el Doctor  Oscar  Gabriel  Cely Fonseca  surtió  ejecutoria el 13 de marzo de 2015,  fecha  en  que la Fiscalía Novena Delegada Ante la Corte Suprema  de  Justicia,  confirmó  la  proferida  por  la  Fiscalía  17 Delegada Ante el  Tribunal  Superior de Bogotá D.C.  En consecuencia decidió que la acción  penal  no  estaba prescrita pues desde la fecha en que presuntamente ocurrió el  hecho,  19  de  julio  de  2004, a la data de ejecutoria de la decisión habían  transcurrido  127  meses  y 21 días, por lo que era improcedente acceder a  la   cesación   de   procedimiento  por  prescripción  de  la  acción  penal.   

          Por  su  parte, el abogado defensor sostiene que para determinar si  la  acción  penal se encuentra prescrita no se debe tener en cuenta la fecha en  que  se profirió la decisión de segunda instancia, sino la de notificación, y  en   ese  sentido  en  el  presente  caso,  conforme  a  criterio  fijado  por  la Corte Constitucional en la  sentencia C-641 del 2002, operó el fenómeno prescriptivo.   

          A  continuación  se  procede  a  resolver  el  problema  jurídico  planteado por el recurrente.   

Notificación y ejecutoria de las decisiones  judiciales en la ley 600 del 2000.   

Según   lo   ha   ilustrado   la   Corte  Constitucional,   

La  figura  de  la  notificación  de  las  providencias   judiciales   también   tiene   otros   objetivos   jurídica   y  constitucionalmente  admisibles.  Así: (i) La notificación permite que la  comunidad  pueda  conocer  el contenido de las decisiones judiciales, en aras de  velar  por  la  transparencia de la administración de justicia; (ii) Permite el  ejercicio  del  derecho  de contradicción y audiencia bilateral; y (iii) Obliga  al  notificado  para  que allane voluntaria o coactivamente a realizar los actos  que    la    autoridad    judicial    ha   ordenado   a   su   cargo.   (Corte Constitucional C-641, 13  de agosto 2002).   

En cuanto a la ejecutoria de las decisiones  judiciales la misma corporación ha precisado:    

En  consecuencia, la ejecutoria consiste en  una  característica  de  los  efectos jurídicos de las providencias judiciales  que  se  reconocen por la imperatividad y obligatoriedad, cuando frente a dichas  determinaciones:   (i)  No  procede  recurso  alguno,  o  (ii)  se omite su  interposición  dentro del término legal previsto, o (iii) una vez interpuestos  se   hayan   decidido;   o  (iv)  cuando  su  titular  renuncia  expresamente  a  ellos.   (Corte  Constitucional  C-641,  13  de  agosto 2002)   

En  consecuencia, según lo argumentado por  la  Corte  Constitucional,  una  decisión  judicial es obligatoria e imperativa  cuanto  se  encuentra  ejecutoriada,  en  tanto  que  para  producir sus efectos  jurídicos   debe   ser  previamente  notificado  su  contenido  a  los  sujetos  procesales.   

De otro lado, en el artículo 176 de la ley  600  de  2000,  se  relacionan  las  providencias  que deben notificarse y en su  inciso  segundo  consagra:  “En segunda instancia se  notificarán  las siguientes providencias: la que decreta la prescripción de la  acción  o de la pena cuando ello no haya sido objeto de recurso, la que imponga  la    medida    de    aseguramiento   y   la   que   profiera   resolución   de  acusación”.   

Por  su parte, el artículo 187 de la misma  normatividad  respecto  a  la  ejecutoria  de las providencias judiciales, en su  inciso  segundo  prevé: “La que decide los recursos  de  apelación  o de queja contra las providencias interlocutorias, la consulta,  la  casación,  salvo  cuando se sustituya la sentencia materia de la misma y la  acción  de  revisión quedan ejecutoriadas el día en que sean suscritas por el  funcionarios correspondiente”.   

La     expresión     “quedan   ejecutoriadas  el  día  en  que  sean  suscritas  por  el  funcionario    correspondiente”,   fue   declarada  exequible   por  la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia  C-641  del  2002,  condicionado   a   que   los  efectos  jurídicos  se  surtan  a  partir  de  la  notificación  de  la  providencia,  en  los siguientes términos se refirió la  Corporación:    

Conforme  a  lo  expuesto,  es  pertinente  concluir  que  la  norma  es  constitucional  en el sentido de que efectivamente  dichas  sentencias  y  providencias interlocutorias quedan ejecutoriadas el día  en  que  son  suscritas por el funcionario correspondiente. Sin embargo, como la  notificación  de  las  mismas  es  indispensable  y solamente a partir de dicho  conocimiento,  es  posible imponer voluntaria o coactivamente el cumplimiento de  las  órdenes  proferidas  en  la  decisión judicial, la Corte considera que la  ejecutoria  de  dichas  sentencias  y providencias no produce efectos jurídicos  mientras  no  se surta su notificación. Por eso, en la parte resolutiva de esta  sentencia  se  declarará  exequible  la disposición acusada, en el sentido que  los   efectos  jurídicos  se  surten  a  partir  de  la  notificación  de  las  providencias  respectivas.  (Corte Constitucional  C-641, 13 de agosto 2002)   

En    conclusión,    la    expresión  “quedan ejecutoriadas el día en que sean suscritas  por  el  funcionario  correspondiente”, tiene plena  vigencia  y  si  para  efecto  de  la  interrupción  de  la prescripción en el  régimen  de la ley 600 de 2000, el artículo 86, dispone que se presenta con la  ejecutoria  de  la  resolución de acusación, es decir, si fue apelada, el día  en  que  es  suscrita  la  decisión  de  segunda  instancia  por el funcionario  correspondiente,  la  figura  de la notificación como acto de publicidad de las  decisiones  judiciales  y  presupuesto  para  que el notificado cumpla lo que la  autoridad  judicial  ha  ordenado, no afecta ni incide en la interrupción de la  prescripción.   

Esta Sala ha fijado el criterio enunciado en  los siguientes términos:   

No obstante, tal como fuera destacado por la  Sala   en  decisión  de  fecha  23  de  abril  de  2008,  si  la  sentencia  de  constitucionalidad  no  retiró del ordenamiento el inciso segundo del artículo  187,  el entendimiento que debe seguir dándosele a la disposición es el de que  las  decisiones  allí  mencionadas  de  segundo  grado  y  de casación, quedan  ejecutoriadas una vez sean suscritas por el juez o magistrado.   

Ahora  bien, una cosa es el fenómeno de la  ejecutoria,  y  otra  los  actos  de  notificación  o  de  comunicación  y  de  publicidad  de  la  decisión. Sobre este punto conviene no perder de vista que,  las  decisiones  de segundo grado son, por regla general, inimpugnables, lo cual  conlleva  a  entender  que  las  notificaciones  de  las mismas surten apenas el  efecto    de   publicidad   y   comunicación.   (CSJ AP897, 27 de jul. 2011, 30823)   

Caso concreto  

El  Doctor  Oscar  Gabriel  Cely  Fonseca, está siendo procesado por el  presunto  delito  de  Prevaricato  por  Acción,  el  cual para la época de los  hechos,  19  de  julio  de 2004, tenía prevista una pena máxima de prisión de  ocho  (8)  años (artículo 413 del Código Penal, sin los incrementos punitivos  del  artículo  14  de  la  Ley 890 de 2004 y del artículo 33 de la Ley 1474 de  2011).   

Ahora, en cuanto a la figura jurídica de la  prescripción  el  artículo 83 de la misma normatividad (vigente para la época  de  los  hechos,  sin  la  modificación  de  la  ley  1474 de 2011) consagraba:  “Término de la prescripción de la acción penal.-  La  acción  penal  prescribirá en un tiempo igual al máximo de la pena fijada  en  la  ley,  si  fuere  privativa  de  la  libertad, pero en ningún caso será  inferior  a  cinco (5) años, ni excederá de veinte (20), salvo lo dispuesto en  el   inciso   siguiente   de   este  artículo  .….  Al   servidor  público  que  en  ejercicio  de  sus  funciones,  de  su  cargo o con ocasión de ellos realice una conducta punible o  participe  en  ella,  el  término de prescripción se aumentará en una tercera  parte”.   

En  el  presente caso, si el presunto hecho  prevaricador  imputado  al  Doctor  Oscar Gabriel Cely  Fonseca,  ocurrió  el 19 de julio de 2004 (folio 34,  cuaderno  anexo  No  4), la  pena  máxima  de ocho (8) años prevista en el artículo 413 del Código Penal,  para  efectos de la prescripción se incrementará en una tercera parte conforme  lo  indica el artículo 83 Ibídem, resultando una pena de 128 meses (10 años y  8  meses)  de prisión.  En consecuencia, atendiendo la fecha de ocurrencia  del  presunto  hecho prevaricador, la acción penal prescribiría el 19 de marzo  de 2.015.   

Como   conclusión   de   la   anterior  argumentación,  si  la  Fiscalía  Novena  Delegada  Ante  la  Corte Suprema de  Justicia,  confirmó  la resolución de acusación proferida por la Fiscalía 17  ante   el   Tribunal   Superior   de  Bogotá,  contra  el  Doctor  Oscar  Gabriel  Cely  Fonseca,  el  13 de  marzo  de  2.015,  en  esa  fecha  se  entiende  ejecutoriada  conforme  lo  consagra  el  artículo  187,  inciso  2º  de  la  ley  600  de 2000, declarado  exequible  en  la  sentencia  de  la  Corte  Constitucional  C-641  de  2002, en  consecuencia,  en  ese  día  se  interrumpió  el  término  prescriptivo de la  acción  penal,  conforme  al  artículo  86  del  Código Penal vigente para la  época,    por   lo   que  no  era  procedente  decretar  la  cesación  de  procedimiento,  pues  es  claro  que  la  prescripción se concretaría el 19 de  marzo siguiente.   

En estas circunstancias, no es procedente la  cesación  de procedimiento solicitada por el defensor en el presente evento, lo  que  conlleva  la  confirmación  de  la  negativa  que al respecto adoptó el A  quo.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         

RESUELVE:  

Primero.     Confirmar    la  decisión  proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior de  Bogotá,  el  20  de  agosto  de 2015 objeto de impugnación.  Remítase la  actuación  a  esa  Corporación  para que continúe con el trámite del asunto.   

Segundo.  Contra   esta   decisión  no  procede  recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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