15853dic

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15853  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta N° 203  

          Bogotá, D. C., cuatro de diciembre de dos mil.   

VISTOS  

          Evalúa  la Corte formalmente la demanda de casación presentada por  el  defensor  del  procesado  FERNANDO  GARCÍA  PÉREZ,  en contra del fallo de  segunda  instancia  que  data  del  18  de  noviembre  de 1998, proferido por el  Tribunal  Superior  de Cúcuta, por medio del cual condenó al acusado a la pena  principal  de  treinta  y seis (36) meses de prisión y multa de trescientos mil  pesos

($  300.000.oo),  como  autor  del  delito de  PECULADO POR APROPIACIÓN.   

          Se  procede  de  acuerdo con los artículos 220 y 225 del Código de  Procedimiento Penal.   

HECHOS Y ACTIVIDAD PROCESAL  

          El  representante  legal  del  Instituto  de  los  Seguros Sociales,  Seccional  Norte  de  Santander, el 21 de octubre de 1991, firmó un contrato de  mandato  por  el  término  de  dieciocho (18) meses con el abogado en ejercicio  FERNANDO  GARCÍA  PÉREZ, con el fin de procurar la defensa de los intereses de  la   institución  en  el  cobro  extra-judicial  de  aportes  obrero-patronales  adeudados,  reembolsos por razón de prestaciones económicas y asistenciales, y  otros conceptos.   

          En  desarrollo  del mandato, el 8 de abril de 1992, el gerente de la  entidad  le  confirió  poder  al  profesional  para  que,  por medio de proceso  ejecutivo  singular  de mayor cuantía, cobrara a la empresa “Chircal San Luis  S.   A.”   la   suma   de   $   18.459.032  por  concepto  de  cotización  de  afiliados.   Pues  bien,  como fruto del ejecutivo adelantado en el Juzgado  Tercero  Laboral  del  Circuito  de  Cúcuta, fue rematado un bien de la empresa  obligada  por  la  suma  de 

$ 32.480.000.oo, dinero  que  fue consignado en dos (2) títulos de depósito judicial de sumas iguales a  favor  del  mandatario, a quien se le entregaron en el mes de noviembre de 1994;  pero  éste  sólo  le  traspasó al instituto un cheque personal en cuantía de  

$  18.045.191.oo,  fechado  el 2 de enero de 1995,  tras  alegar  que  

$ 6.496.000.oo correspondían a  sus  honorarios  y  los  restantes  

$ 7.938.809.oo  ofreció  entregarlos  desde  el mes de agosto del mismo año, mas el Seguro los  rechazó.   

          Adelantada  la instrucción, el Fiscal Primero Delegado de la Unidad  de  Administración  pública dictó resolución de acusación el 12 de marzo de  1998,  por  medio  de  la  cual  convocó a juicio al procesado por el delito de  PECULADO  POR  APROPACIÓN  EXTENSIVO, conforme con el artículo 138 del Código  Penal (C. O. 2, fs. 700).   

          El  Juzgado  Primero  Penal del Circuito de Cúcuta dictó sentencia  de  primer  grado  el 14 de septiembre de 1998, por medio de la cual condenó al  acusado  a la pena principal de sesenta (60) meses de prisión y multa por valor  de  seiscientos  cincuenta  mil  pesos  ($ 650.000.oo), como autor del delito de  PECULADO  POR APROPIACIÓN (art. 133 del Código Penal).  Advirtió el juez  que  el procesado, merced al contrato de servicios profesionales suscrito con el  ISS,  que  sirvió  de  soporte  para  que  el gerente le otorgara poder para el  juicio  ejecutivo,  había ejercido transitoriamente funciones públicas, razón  por  la  cual el tipo aplicable era el de peculado por apropiación directo y no  el  extensivo,  cambio  que  no generaba ningún trastorno porque el error de la  Fiscalía no afectaba el género delictivo (C. O. 2, fs. 778).   

          El  Tribunal Superior confirmó el sentido condenatorio del fallo de  primer  grado,  al  igual que la imputación delictiva, pero redujo las penas en  las proporciones indicadas al comienzo de este proveído.   

LA DEMANDA  

          El  actor ofrece dos cargos en contra de la sentencia impugnada, uno  principal   y   otro   subsidiario,   los   cuales   desarrolla   del  siguiente  modo:   

          1.   El  primero  tiene  que  ver  con una nulidad por errónea  calificación  de  la  conducta  delictiva,  pues  la  resolución acusatoria se  refiere  a  un  delito de peculado extensivo (art. 138 C. P.), cuando los hechos  descritos  en  las  actas  del  expediente  corresponden  a  un hecho punible de  ejercicio      ilegal      de      las     propias     razones     (idem, art. 183).   

          En  efecto,  la  sentencia  consideró  equivocadamente al procesado  como  un servidor público, así hubiere sido con funciones transitorias, “sin  estar   legalmente  probada  esta  circunstancia”.   Es  que  el  abogado  FERNANDO  GARCÍA  PÉREZ se vinculó con el ISS en calidad de particular, no de  servidor  público,  porque  el  contrato  civil  que sirvió de medio ya estaba  finiquitado  para  la  época  de  los  hechos y, por lo mismo, no debía “ser  materia de análisis probatorio para escudriñar tal condición”.   

          Por  otra  parte,  en  cuanto  al  objeto  material  del  delito  de  peculado,  los  dineros  presuntamente  retenidos o apropiados por el acusado no  pertenecían   al   erario   público   ni   se  le  habían  confiado  para  su  administración  o  custodia.  Además, no se ha demostrado la apropiación  dolosa,  porque,  según  lo señalan las diligencias y lo describe prolijamente  el  procesado, éste simplemente hizo una retención de dineros que pertenecían  a  sus  honorarios  profesionales,  “como  parte  especial  o  permisible  del  contrato  de  mandato, de aspecto civil, y que además, se prueba la ausencia de  apropiación,  con  los  ofrecimientos  de pago y los intentos de conciliación,  que   realizó  el  sindicado  con  los  funcionarios  del  ISS,  que  nunca  lo  escucharon,  pero que refleja la no apropiación de dineros del Estado por parte  del    rematado,    y    desmembra    aún    más    la   adecuación   típica  censurada”.   

          De  igual  manera,  la  adecuación  típica  que  hizo la Fiscalía  conforme  con  el  artículo  138 del Código Penal, relacionado con el Peculado  por   Extensión,   tampoco  concuerda  con  “los  hechos  demostrados  en  el  sumario”,   porque   no  se  probó  que  el  abogado  particular  tuviese  la  administración  o  custodia de bienes pertenecientes a instituciones o empresas  en  que el Estado tenga la mayor parte, o el recaudo o administración de bienes  de  propiedad  de instituciones de utilidad común dedicadas a la educación o a  la  beneficencia o a juntas de acción comunal o de defensa civil.  En este  último  caso, el juzgador extendió la conducta a una entidad administradora de  la  salud,  como  es  el  ISS,  no  contemplada  expresamente  en  el mencionado  precepto.   

          Solicita  que  la  Corte  case  la  sentencia y decrete la nulidad a  partir de la resolución acusatoria.   

          2.   Como  censura  subsidiaria,  también  por  la  vía de la  nulidad,  el  demandante  repara que no se comunicó al procesado la iniciación  del  lapso  concedido  por  la  ley  para  pedir  nulidades, solicitar pruebas y  preparar  la  audiencia,  a pesar de aquél estaba en detención domiciliaria en  la ciudad de Bogotá.   

          Explica  como  trascendente la omisión porque el acusado no tuvo la  oportunidad  de  solicitar pruebas para controvertir los cargos y, si se observa  detenidamente  el  trámite  del  juicio,  puede establecerse que la defensa fue  sorprendida  por  el  cambio  de  calificación  de  peculado  por  extensión a  peculado por apropiación.   

          Esta  falta  de  comunicación  al  procesado  mengua  el derecho de  defensa  material,  máxime que desde la audiencia aquél manifestó su interés  de defenderse personalmente.   

          Pide  el censor que se ordene la nulidad desde el inicio del juicio,  conforme con el artículo 446 del Código de Procedimiento Penal.   

EXAMEN FORMAL  

          1.   En  cuanto  al  primer  cargo,  como  quiera  que el actor  postula  una  errónea calificación sumarial, vale la pena indicar que pasar de  un  hecho  punible  contravencional  de  “Ejercicio  arbitrario de las propias  razones”  (ley  23  de 1991, art. 1-1) a un delito de peculado por extensión,  ciertamente  puede  ser un ingrediente de nulidad no sólo por violación de las  formas  propias  del juicio sino también en razón de la incompetencia, pues la  primera  infracción  corresponde  a los jueces municipales y tiene dispuesto un  procedimiento  especial  (ley  228  de 1995, art. 16).  Es que el artículo  183  del  Código  Penal fue derogado expresamente por el artículo 17 de la ley  23  de  1991,  que  también  hizo  la  conversión  de  la  figura  de delito a  contravención especial.   

          Sin  embargo,  como  de  todas  maneras  inicialmente se trata de un  error  in iudicando, en cuanto  tiene  que  ver  con la aplicación del derecho o la ponderación de los hechos,  era  menester  que  el  impugnante  señalara  si el sentenciador simplemente se  equivocó  en  la  selección  de  la  norma  aplicable, o también incurrió en  falencias  al  apreciar  las  pruebas  y,  en  este último caso, debió indicar  cumplidamente   los   errores   de   hecho   o   de  derecho  cometidos  por  el  juzgador.   

          En  esta  materia  el escrito arroja bastante perplejidad, porque en  algún  apartado  el demandante aduce que no está legalmente probada la calidad  de  servidor  público  transitorio  que  se  le  imputó  al sindicado, pero no  explica  si el juzgador fingió la prueba de tal condición o si la distorsionó  o   realmente   hubo   irregularidades   sustanciales   en   el   acopio  de  la  misma.   

          En  otro  párrafo  de  la  demanda se dice que el contrato civil de  servicios  profesionales  no  debió  “ser  materia de análisis probatorio”  para  establecer  la  mencionada  calidad  del  sujeto  activo,  por  cuanto  el  instrumento  ya  había  finiquitado  a  la época de los hechos, lo cual parece  significar   que   sí   existía   prueba  pero  era  ineficaz  o  se  apreció  absurdamente,  amén  de  que  afirma pero no demuestra la pretendida ineficacia  del convenio.   

          De  manera  diferente, en relación con la naturaleza de los dineros  apropiados,  el impugnante alega que otra cosa “señalan las diligencias”, o  que  “los  hechos  demostrados  en el sumario” no encuadran en la previsión  del  artículo  138 del Código Penal, giro que parece orientarse hacia una mera  violación  directa  de  la ley sustancial, sin un propósito obvio de controvertir la prueba.   

          En  fin, no es posible establecer si el ánimo impugnativo radica en  hacer  ver  errores  en  la  apreciación de la prueba, o si se queda en un mero  reparo de indebida activación de las normas sustanciales.   

          2.    En   relación   con   el   segundo   cargo,   presentado  subsidiariamente,  la  demostración  de  la  supuesta  anomalía  aparece  como  deficiente.   Por  un lado, se echa de menos la prueba del imperativo legal  de  hacer  conocer  personalmente  al  procesado  el  traslado  previsto  en  el  artículo 446 del Código de Procedimiento Penal.   

          Por   otra  parte,  la  trascendencia  del  vicio  revelada  por  el  demandante  no  es  suficiente,  en  la  medida  en que dejó de indicar cuáles  fueron  las  pruebas  que  pudo solicitar el procesado para enervar o aliviar la  acusación;  además,  no  se  sabe  cuál  fue  la  actitud del defensor en esa  materia  durante  el  mencionado  período,  porque  si  bien  ellos son sujetos  procesales  diferentes,  de  todas  maneras  el  segundo es el experto y siempre  representa al primero.   

          Por  falta de argumentación suficiente y clara, la Sala inadmitirá  la demanda.   

          Por  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

          No admitir la demanda de casación propuesta.   

          Cópiese, comuníquese y devuélvase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE    ENRIQUE    CÓRDOBA  POVEDA           

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                  JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                  CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN         NILSON PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria.    

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