AP1356-2016(47684)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP1356-2016  

Radicación N° 47684.  

Aprobado acta No. 71.  

Bogotá,  D.C., nueve (9) de marzo de dos mil  dieciséis (2016).   

V I S T O S  

Se  pronuncia  la  Corte  sobre la  negativa  a  aceptar  el impedimento  para  conocer del proceso seguido contra HIPÓLITO  ALZATE  SEGURA  por  los delitos de Secuestro extorsivo,  Homicidio    y    Concierto    para   delinquir,   todos   agravados,  decisión  que  fuera  adoptada  por  una  Sala de Decisión del  Tribunal   Superior   de   Bogotá   el   29   de  febrero  de  2016.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Fácticos     

En la sentencia de  primera    instancia   se   enuncian   como   hechos  jurídicamente relevantes los siguientes:   

El  2  de  marzo de 2012, el señor WILLIAM  BERNAL  PARRA  denunció  la  desaparición  de  su  hija  V.O.B.R.,  estudiante  universitaria  desde  el  17  de  febrero  de 2012, cuando salió de paseo hacia  Yopal con unos amigos que identificó como OSCAR y “CHECHO”.   

El padre de V.O.B.R., informó que el 24 de  febrero  de  2012,  supo  que  en  el  depósito  de  fruta  No 64C de la Bodega  “Reina”  de  Corabastos,  frente  al suyo que corresponde al número 108, le  dejaron  un sobre sin destinatario, al abrirlo se percataron de que iba dirigido  al  señor WILLIAM BERNAL, quien encontró un panfleto membreteado con logos del  Ejército  de  Liberación  Nacional “ELN”, Frente de Guerra Oriental, en el  cual   le   hacían   una   exigencia   de  MIL  DOSCIENTOS  MILLONES  DE  PESOS  ($1.200.000.000)  y  decía:  “PARA QUE SU HIJA PUEDA REGRESAR SANA Y SALVA AL  SENO  DE  SU  HOGAR”.  El  panfleto extorsivo además, iba acompañado por dos  notas manuscritas de la secuestrada pidiendo ayuda.   

El 1º de marzo siguiente, la señora NELCY  GÓMEZ  ROA,  madre  de  la  secuestrada,  recibió  una  llamada  de  un sujeto  preguntando  por  el señor WILLIAM, con quien pretendían negociar el rescate y  quien  desde  ese  momento empezó a recibir las llamadas solicitando el pago de  la suma a cambio de la liberación de la señorita V.O.B.R.   

Se  estableció la participación de varias  personas,  en  la  ejecución  del  secuestro  y posterior homicidio de la joven  V.O.B.R.,  entre  ellos,  HIPOLITO ALZATE  SEGURA, así mismo que la víctima fue llevada bajo engaño hasta  Arauca,  donde  fue  recibida por LUIS JAVIER GALLO PÉREZ y OSCAR MIGUEL ANAYA,  quienes  traficaron  con  ella  entregándola  a  la guerrilla del “ELN”, en  calidad  de  secuestrada,  situación  que se prolongó por 42 días, al cabo de  los  cuales  fue  asesinada,  pues  se  determinó,  que  la víctima no podría  regresar  a  su  hogar,  por  cuanto conocía a sus captores y una vez libre los  podría denunciar.   

Dentro  de  la  distribución  de  tareas,  HIPOLITO   ALZATE  fue  el  encargado  de  entregar  el  panfleto  extorsivo a la familia de la secuestrada,  junto  con REINALDO MAYORGA MOYA, así como de vigilar a la familia de la joven,  para anticipar la acción de la justicia.   

2. Procesales  

Una  vez concluido el juicio oral en contra  de  HIPÓLITO  ALZATE  SEGURA,  el  21 de julio de 2015, el Juzgado 11 Penal del  Circuito  Especializado  de  Bogotá profirió sentencia mediante la cual (i) lo  absolvió  por el delito de Concierto para delinquir agravado y (ii) lo condenó  por     los     de     Secuestro     extorsivo  y  Homicidio, ambos  agravados, a  las  penas  principales  de  prisión  por  un  término  de  586  meses y multa  equivalente a 6.666,66 s.m.l.m.v.   

En  contra de la sentencia, el acusado y su  defensor    interpusieron    sendos    recursos  de  apelación;  sin  embargo,  mediante  auto  del  5 de  agosto  de 2015, el juzgado sólo concedió el primero  de  ellos  porque  el  otro  fue declarado desierto al  sustentarse extemporáneamente.   

El proceso fue remitido a la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  siendo  repartido  el  26 de agosto de 2015 al  magistrado  Fernando León  Bolaños   Palacio,   quien,  el  3  de  septiembre  siguiente,  junto  con  sus  compañeros  de  Sala, los doctores Luis Enrique Bustos Bustos y Gerson Chaverra  Castro,   se   declararon  impedidos  para  conocer  del asunto  con base en  la  causal  No  4 del artículo 56 del C.P.P./2004. Al  respecto,    adujeron  que  habían  adoptado  una decisión en otro proceso  seguido  contra  Luis Javier Gallo Pérez y Reinaldo Mayorga Moya por los mismos  hechos   ahora  sometidos  a  su  examen.  Es  más,  recuerdan  que  antes  les  había  sido  admitido  un  impedimento  para  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra la  sentencia  dictada contra Edison Alexander Mayorga Moya por idénticos supuestos  fácticos.   

El 10 de septiembre de 2015, el magistrado   Manuel   Antonio  Merchán  Gutiérrez  decidió aceptar el impedimento declarado  por  sus homólogos y asumió el conocimiento del proceso. Sin embargo, el 16 de  febrero  de  2016  también  se  declaró impedido con  fundamento  en  el  numeral  4  del  artículo  56 del C.P.P./2004, por  haber  participado  en  la decisión aprobada el día 9 de ese  mismo  mes  consistente  en  confirmar  la  sentencia  condenatoria en contra de  Edinson  Alexander  Mayorga  Moya  por  los mismos hechos por los que se juzga a  HIPÓLITO ALZATE SEGURA.   

En  auto  del  29  de  febrero  de 2016, el  magistrado  Orlando Muñoz  Neira  en  sala  conformada  con sus colegas Fernando  Adolfo    Pareja    Reinemer   y   Alberto   Poveda   Perdomo,              abordó        el        estudio       de       todos   los   impedimentos  propuestos  por  sus  antecesores  y  decidieron   que   eran  infundados,  básicamente,  porque la mención que se  hiciera  de  HIPÓLITO  ALZATE  SEGURA  en  los  procesos  seguidos contra otros  implicados  en  los  sucesos  juzgados,  fue  solo  ocasional  y en ningún caso  comprometía          el         criterio   sobre  la  responsabilidad  penal de este último.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

1.  Según  el  artículo  58A del C.P.P./2004, adicionado por el artículo 83 de la Ley 1395 de  2010,  si  la  manifestación  de  impedimento  realizada  por  un magistrado de  tribunal  superior  no  fuere  aceptada  por sus homólogos, la Corte Suprema de  Justicia   dirimirá  de  plano  la  cuestión.  Una  decisión      de      aquella      naturaleza   fue   adoptada  por  una  sala  del  Tribunal Superior de Bogotá el  29  de  febrero de 2016 respecto de  la  manifestación  que  hicieran,  de una parte, los magistrados Fernando León  Bolaños  Palacios,  Luis  Enrique Bustos Bustos y Gerson Chaverra Castro, y, de  la otra, el magistrado Manuel Antonio Merchán Gutiérrez.   

2.   Sea  lo  primero   recordar   que   la  inicial  declaración  conjunta  de     impedimento     fue     aceptada    por    el    magistrado  Manuel  Antonio Merchán Gutiérrez en providencia del  10  de  septiembre  de  2015.  Por ende, la   sala  conformada  por  los  doctores  Orlando  Muñoz  Neira,  Fernando   Adolfo   Pareja  Reinemer  y  Alberto  Poveda  Perdomo,  carecía  de  competencia    para    pronunciarse   sobre  aquélla porque se trataba de un  asunto  ya  decidido.  En  efecto,  el  precitado  artículo  58A  dispone que  “Aceptado   el   impedimento  del  magistrado  se  complementará  la  sala  con  quien le siga en turno y si hubiere necesidad, se  sorteará  un conjuez”. De esa manera, se    usurpó   la   competencia   del   magistrado   que         resolvió aceptar  el  inicial impedimento, se desconoció su decisión  y  se  trastocó  el debido proceso subsiguiente, por  lo  que  habrá de decretarse la nulidad del  auto  proferido  el  29  de  febrero  de 2016 en el contenido  irregular anotado.   

3. Entonces, la  presente  decisión  se  circunscribe  a  dirimir  lo  relativo a la negativa de  aceptar  el  impedimento  alegado  por  el  magistrado  Manuel  Antonio Merchán  Gutiérrez  en  auto  del  16 de febrero de 2016. Frente a ello, recuérdese, en  primer  lugar, que la causal de impedimento invocada es  la  prevista  en  el  numeral  4º  del artículo 56 del C.P.P./2004, la cual se  presenta   cuando,   entre   otras  hipótesis,  el  funcionario  judicial  «…haya  dado  su consejo o  manifestado   su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso».   Esa  opinión   anticipada   que   constituye   motivo  de  impedimento  –tiene  dicho  la jurisprudencia de la  Corte–,   debe   ser  sustancial,  vinculante  y  sobre  todo  emitida  por  fuera del proceso de cuyo  conocimiento pretende declinar:   

[N]o  toda  opinión  o  concepto sobre el  objeto  del  proceso  origina causal impediente, pues la que adquiere relevancia  jurídica  en  esta materia es la emitida por fuera del proceso y de tal entidad  o  naturaleza  que  vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de ser objeto  de  decisión.  No es aquella opinión expresada por el juez en ejercicio de sus  funciones,  exceptuado  el  evento de ‘haber  dictado  la providencia cuya revisión se trata’,   porque  ello  entrañaría  el  absurdo  de  que la facultad que la ley otorga al juez para cumplir su actividad  judicial  a  la  vez  lo  inhabilita  para  intervenir  en  otros  asuntos de su  competencia,   procedimiento   que   ni   la   ley   autoriza   ni   la  lógica  justifica1   

.  

De    esa    manera,    las  consideraciones  jurídicas  o  probatorias  expuestas  en un  proceso    difícilmente   constituirán  prejuzgamiento  frente  a otro, aun  cuando   los   supuestos   fácticos   de    uno   y   otro   puedan   guardar   similitudes.    En    efecto,    como    quiera    que   la   responsabilidad   penal  es  individual,  las  opiniones  y  conceptos  que    al    respecto   se   emitan   únicamente    serán   predicables   respecto   de   la   persona  o   personas   vinculadas   al   proceso.   Ahora,  bien   pueden  hallarse  menciones  a  terceros  o  a  conductas realizadas por éstos porque hagan parte  de   un   específico   contexto   fáctico,   pero  éstas,  salvo  un  exceso  de  la decisión, jamás  son  calificadas  desde el punto de vista jurídico,  por  lo  que  ninguna  valoración legal al respecto se efectúa.   

En   el   mismo   sentido,  la  similitud  de  los argumentos de controversia que postulen los  defensores   en   procesos   diferentes,   aun  cuando  se  juzgue  un  mismo  delito,   no   conllevan   inexorablemente   a   la  configuración  de una circunstancia impediente. Ello  por  cuanto  la apreciación y decisión de aquéllos  dependerá   de  las  particularidades  probatorias    y   jurídicas   de   cada   actuación,    a   más   que   se   referirán  exclusivamente  a  la  situación  procesal  de  quien  aparezca como imputado o  acusado.   Tan  es  así  que,  en  un  sistema  de  enjuiciamiento  como  el  regulado  por  la  Ley  906  de 2004, la proscripción  de    la   prueba   trasladada   dota  a  la  practicada    en    cada    juicio    de    una    autonomía   e   identidad   tal   que   bien  puede  desembocar  en  distintos  sentidos  de  apreciación, según el proceso que se  trate.   

4. Pues  bien,  el  magistrado  Manuel  Antonio  Merchán  Gutiérrez  invocó   el   numeral   4   del   artículo   56   del  C.P.P./2004   con   el   objeto  de  preservar  la  imparcialidad,  teniendo  en  cuenta  que  suscribió  la  sentencia de segunda  instancia  proferida  el  9  de  febrero  de 2016 en contra de Edinson Alexander  Mayorga  Moya  por  los  mismos  hechos  y  delitos por los que ahora se juzga a  HIPÓLITO ALZATE SEGURA, advirtiendo que en esa actuación previa:   

La participación del suscrito en el asunto  claramente  fue  sustancial, además vinculante con la actuación ahora puesta a  consideración  contra  Hipólito Segura   donde   su   abogado  en  la  apelación  pretende  atacar  los  testimonios  de  Óscar  Hernando  Rodríguez  Sánchez  y  Luis Fernando Franco  Reyes,   los   cuales   fueron   fundamento   de   condena  contra  Edinson  Alexander  Mayorga  Moya en la  sentencia proferida el pasado 9 de febrero al respecto se señaló:   

(…)  

“A  partir  de  sus  dichos,  se  conoce  información  importante,  no  solo  frente a Edinson  Alexander sino a personas como Reinaldo (al parecer,  hermano   del   procesado)  e  Hipólito  (amigo  del  procesado),  por  lo que no se trata de acusaciones  caprichosas    tendientes    a    vincular   a   los   hechos   a   Mayorga  Moya, bien sea de parte de los  citados   declarantes   ni   mucho   menos  de  la  Fiscalía  y  su  cuerpo  de  investigadores,  como lo indica sin ningún soporte el defensor del procesado en  la sustentación de la apelación.”.   

Conforme  a la transcripción,   en   lo  fundamental,  dos  son  los argumentos que plantea el  funcionario  que  aspira  a  separarse  del  conocimiento  del  asunto:  (i) que  el  defensor de HIPÓLITO  ALZATE  SEGURA  ataca  dos  testimonios  que fundaron  la sentencia condenatoria  dictada  contra  Edinson  Alexander  Mayorga Moya, y  (ii)  que  tales  testimonios aportaron «información  importante»  no  solo  respecto  del allá procesado sino de «personas como  Reinaldo    (al    parecer,    hermano    del    procesado)    e    Hipólito       (amigo       del  procesado)».    Es  evidente  que ninguna de  tales   razones   configura   un   preconcepto   del  magistrado  sobre la responsabilidad penal de ALZATE  SEGURA:  ni  lo  alegado  en  la  sustentación  del  recurso  de  apelación  que debe desatar el Tribunal  Superior   de   Bogotá,  pues  es  un  acto  de  la  defensa y no del juez, ni  mucho     menos     que     éste    haya  afirmado   en   la   decisión   previa,  de  manera  genérica, que  unos  testigos  suministraron  información en relación a aquél, pues ni siquiera se  precisó  el  contenido  de  la  misma ni mucho menos se le valoró.      

5.          Así,  como  quiera  que  el  magistrado  Manuel Antonio Merchán Gutiérrez, en la sentencia  que  profirió  en  contra  de  Edinson  Alexander  Mayorga  Moya,  NO   adelantó   concepto   sobre  la  responsabilidad  penal de HIPÓLITO ALZATE SEGURA, su  declaratoria  de  impedimento  para  conocer  del  proceso seguido en contra del  último deviene en infundada, tal y como se resolverá.   

D E C I S I Ó N  

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

R E S U E L V E  

Primero: Decretar  la  nulidad  del  auto  del  29  de  febrero  de  2016  exclusivamente   en   cuanto   decidió  declarar  infundados  los  impedimentos  manifestados  por los magistrados Fernando León Bolaños Palacios, Luis Enrique  Bustos Bustos y Gerson Chaverra Castro.   

Segundo:  Declarar   infundado   el  impedimento  manifestado  por  el magistrado Manuel Antonio Merchán Gutiérrez,  por  lo que a él se remitirá el proceso seguido contra HIPÓLITO ALZATE SEGURA  para que continúe con su conocimiento.   

Contra  esa  decisión  no procede recurso  alguno.     

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Auto  del  8  de mayo de 2013, Rad. 41224. Se reiteró en auto del 2 de abril de  2014, Rad. 43472     

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