AHP6640-2016(48947)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado ponente  

AHP6640-2016  

Radicación n° 48947  

Bogotá  D.C., veintinueve (29) de septiembre  de dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

Dentro  del término previsto en el artículo  7º        de        la        Ley        10951  de  2006,  que reglamentó el  artículo  30  de  la  Constitución  Política,  se  resuelve  la  impugnación  interpuesta  contra el auto de 23 de septiembre de 2016, mediante el cual el Dr.  JOSELYN  GÓMEZ  GRANADOS,  magistrado del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca,               negó    el   amparo   de   hábeas  corpus,  impetrado  por  los  ciudadanos  EDILBERT RODRÍGUEZ LÓPEZ, LUIS ANTONIO MUÑOZ  BELTRÁN,  LUIS  EDUARDO  RODRÍGUEZ,  GUILLERMO GÓMEZ ORTÍZ, JOSÉ ALEXÁNDER  ORTÍZ RODRÍGUEZ y EFRAÍN MORA PINZÓN.   

ANTECEDENTES  

1.   Contra  los  ciudadanos  EDILBERT  RODRÍGUEZ  LÓPEZ,  LUIS  ANTONIO  MUÑOZ  BELTRÁN, LUIS  EDUARDO  RODRÍGUEZ, GUILLERMO GÓMEZ ORTÍZ, JOSÉ ALEXÁNDER ORTÍZ RODRÍGUEZ  y  EFRAÍN  MORA  PINZÓN  cursa  un  proceso  penal  por el delito de secuestro  extorsivo                  agravado2.    

Se   destacan,   por  su  relevancia,  las  siguientes                actuaciones3:   

1.1.  El  19  de  febrero de 2013 fue radicado el respectivo escrito de acusación.   

1.2. El asunto fue  asignado  a  la  Juez  Segunda Penal del Circuito Especializado de Cundinamarca,  quien,  el  21  de  junio  del  mismo  año,  llevó  a  cabo  la  audiencia  de  formulación de acusación.   

1.3. Luego de varios  aplazamientos,  la  audiencia  preparatoria se realizó el 6 de febrero de 2014.   

1.4. Finalmente, el  juicio  oral  inició  el 11 de marzo de la misma anualidad. Desde esa fecha han  ocurrido   varias   incidencias  que  han  dificultado  la  culminación  de  la  actuación.   

2.  Los apoderados  judiciales  del  procesado reclamaron la libertad provisional por vencimiento de  términos.    

3.   El   Juez  Veintiocho  Penal Municipal con Función de Control de Garantías de Bogotá, en  la  audiencia realizada el 9 de septiembre del presente año, negó el pedido de  libertad provisional.   

A  continuación se reseñan los alegatos de  las partes y las motivaciones de la decisión.   

3.1.  La  defensa  invocó  la  causal de libertad contenida en el numeral 6º del artículo 317 de  la  Ley  906  de 2004 porque, según su criterio, descontado 61 días por causas  atribuibles  a  la  defensa,  desde  la  fecha  en  que se inició el juicio han  trascurrido  1.218  días  sin  que  se  haya  proferido sentencia o lectura del  fallo.   

Afirmaron que «las  medidas  de  aseguramiento  no  pueden  ser  perpetuas  y  en  este  momento han  transcurrido  1.338  días,  desde  que  se  presentó el escrito de acusación,  menos  61  días por aplazamiento de la defensa y desde el 22 de febrero de 2013  en  que  se  intentó  hacer la audiencia de acusación, hasta el 10 de marzo de  2014,   cuando   se   dio  inicio  al  juicio  oral,  el  cual  todavía  no  ha  finalizado…»4.   

Apoyaron  la solicitud en la Sentencia C-390  de  2014  y  la doctrina de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el  plazo razonable.   

Por  último,  manifestaron que «hubo  colaboración  de  la  bancada de la defensa para sustituir  poderes  para  no  afectar  las audiencias, así como los acusados renunciaron a  estar   presentes   en   las   audiencias   con  el  mismo  fin…»5   

3.2.    El  representante  del  Ministerio Público respaldó la solicitud con fundamento en  la aplicación del principio de favorabilidad de la norma invocada.   

3.3. El delegado de  la  Fiscalía General, por su parte, se opuso a la petición de libertad porque,  según  su  criterio,  la Ley 1786 de 2016, solo entrará a regir en el mes  de junio de 2017.   

3.4. El funcionario  judicial sustentó la decisión de la siguiente forma:   

(…)  deben  tenerse  en  cuenta  varios  aspectos,  entre ellos, que se trata de un caso complejo, donde hay más de tres  (3)  acusados,  cuya  competencia radica en los juzgados especializados, de otra  parte  téngase  en  cuenta que para Cundinamarca, solo existen dos (2) juzgados  especializados,  por  lo  que  la  carga  laboral de estos despachos es bastante  amplia  y  finalmente  como  lo  señala la delegada fiscal la ley (sic) 1786 de  2016  solo  entrará  en  vigencia  solo  (sic)  a  partir  del mes de julio del  próximo        año        2017        (…)6.   

3.5. Por último, la  defensa  formuló  el  recurso de reposición, frente al cual el Juez mantuvo la  decisión.   

4.   El  22  de  septiembre  del  presente  año,  los  procesados  invocaron  la protección del  derecho  fundamental  al  hábeas corpus porque,  según  su  opinión,  están privados ilegalmente o en una  prolongación    ilícita    de    su    libertad.7   

Sostienen que la negativa del Juez Veintiocho  Penal  Municipal  con  Función  de Control de Garantías de Bogotá constituyó  una   vía   de  hecho  «por  defecto  procedimental  absoluto,  ante  la  actuación  arbitraria,  caprichosa que desborda el ámbito  funcional  en  forma manifiestamente contraria al ordenamiento no solo jurídico  sino  del  bloque  de  Constitucionalidad  en  lo  que  compete  a  los tratados  internacionales   sobre   el   plazo   razonable»8   

Atribuyeron  a  esa decisión los siguientes  defectos:   

i)  Falta  o  nula  motivación.   

ii) Desconocimiento  de  la  sentencia  C-390  de  2014  de  la Corte Constitucional; los precedentes  T-84957  de  mayo  de  2016  y  T-80488 de julio de 2015 de la Sala de Casación  penal  de esta Corporación y los pronunciamientos de la H. Corte Interamericana  de Derechos Humanos.     

iii) No haber dado  prelación  al  bloque  de  constitucionalidad,  «en  unión  al  artículo  3º  de  la  Ley  906  de  2004,  situado en los tratados  internacionales,  como la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Pacto  Internacional  sobre  Derechos Civiles y Políticos y otros tantos»   

5. Correspondió el  conocimiento  de  la  acción  constitucional  al  Dr.  JOSELYN GÓMEZ GRANADOS,  magistrado   del   Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca.   

DECISIÓN IMPUGNADA  

El     a  quo,  a  través  de auto de 23 de septiembre de 2016,  negó  la  solicitud  de  hábeas  corpus porque, según su criterio:   

i)  Las     partes     no    agotaron    los    recursos    ordinarios  establecidos,  en  tanto  no  se  hizo uso de  la apelación contra la decisión que  negó  la  libertad  por  vencimiento  de  términos.   

ii) No se evidencia  la  configuración  de una vía de hecho susceptible de ser corregida en cuanto,  para  el  caso  en  concreto,  la  causal  invocada  por  los  accionantes no se  encuentra  en  vigencia  debido  a la prórroga prevista en la Ley 1786 de 2016,  «por   tratarse   de   un   proceso  ante  justicia  especializada   y   en   contra   de   más   de   tres   acusados»9.   

Apoyó  esa  última  motivación  en  los  precedentes  CSJ  AP,  13  jul  2016,  rad. 35691, AP4481-2016 y CSJ AP, 22 agos  2016, rad. 48682, AP5408-2016.   

LA APELACIÓN  

Aunque todos los accionantes manifestaron su  deseo  de  impugnar  la  decisión,  solo  JOSÉ  ALEXÁNDER ORTÍZ RODRÍGUEZ y  EFRAÍN MORA PINZÓN esgrimieron las razones de su inconformidad.   

Según  los  impugnantes,  el auto de primer  grado  no  se  ocupó  de  los argumentos relacionados con el plazo razonable el  cual  había sido «hincado»  en  los  tratados  internacionales,  el  bloque  de  constitucionalidad  y en la  jurisprudencia  citada  en  el escrito de la acción10.       

Agregaron que «…  ni  nosotros  ni  los  abogados (…), ni aquí en el habeas corpus, menos en la  audiencia  de  solicitud  de  libertad por vencimiento de términos, palpamos ni  manipularon  (sic)  lo atinente a la Ley 1760 de 2014, siempre estamos dirigidos  y  gobernados  AL  PLAZO  RAZONABLE,  con soporte en los artículos 93, 94, 224,  aunado  a  lo anterior a los objetivo (sic) de la misma en los artículos 28, 29  y      228      de      la      Constitución»11.   

Por  último,  argumentaron  el  carácter  cautelar,   no   sancionatorio,  excepcional  y  provisional  de  la  medida  de  aseguramiento12.   

CONSIDERACIONES  

1. Sobre la competencia.  

El  suscrito  Magistrado  es competente para  conocer  del  recurso  interpuesto  contra  la decisión a través de la cual se  negó  la  solicitud  de  hábeas  corpus  formulada  por  los  ciudadanos  EDILBERT  RODRÍGUEZ LÓPEZ, LUIS  ANTONIO  MUÑOZ  BELTRÁN,  LUIS  EDUARDO  RODRÍGUEZ,  GUILLERMO GÓMEZ ORTÍZ,  JOSÉ  ALEXÁNDER  ORTÍZ  RODRÍGUEZ  y EFRAÍN MORA PINZÓN, de acuerdo con lo  señalado  por el numeral 2º del artículo 7º de la Ley 1095 de 2006, donde se  dispone  que  «cuando el superior jerárquico sea un  juez  plural,  el  recurso  será sustanciado y fallado integralmente por uno de  los  magistrados  integrantes de la Corporación, sin requerir la aprobación de  la  sala  o  sección respectiva. Cada uno de los integrantes de la Corporación  se tendrá como juez individual».   

2.  Las  causales  de libertad provisional como casos de especificación  del  «derecho  a  ser  juzgado  dentro  de  un plazo  razonable o a ser puesto en libertad».   

         En  las  providencias  CSJ  STP  11 mayo  2016,   rad.  84957,  STP6017-2016  y  CSJ  AP,  22  agosto  2016,  rad.  48682,  AP5408-2016,  se  ha  insistido  en la necesidad de diferenciar los dos ámbitos  que  involucra  la garantía fundamental de toda persona a ser juzgada dentro de  un  plazo razonable. Por un  lado,  la  duración  del  proceso,  en  conjunto,  hasta  que  se  produzca una  decisión  judicial  definitiva  y,  por  otro,  la  permanencia  del  sujeto en  detención  preventiva  mientras  se  adelanta  la investigación o juzgamiento.   

         En  los  precedentes  reseñados también  se  ha  destacado  que  el  «derecho  a ser juzgado dentro de un plazo razonable  o   a   ser   puesto   en   libertad»,  tiene  una  conexión  primaria con la  presunción  de  inocencia  porque,  en casos extremos, la detención o prisión  provisional  de la persona procesada podría ser equivalente a la condena fijada  para  el  delito por el cual se le procesa y, en consecuencia, traducirse en una  anticipación de la pena.   

         Además,  esa  garantía  fundamental se encuentra reconocida en el  Artículo   29   de   la   Constitución   Política  y    los    artículos    9.3    del   Pacto   Internacional   de  Derechos  Civiles  y  Políticos13     y    7.5    de    la  Convención      Americana     sobre     Derechos  Humanos14,     que    al    ser    instrumentos  internacionales  sobre  derechos  humanos  debidamente ratificados por el Estado  colombiano,  integran  el  bloque         de         constitucionalidad15.   

         Aunque    la    norma    constitucional    y    las    disposiciones  convencionales,  en tanto  están  referidas   a   los   conceptos   «dilaciones     injustificadas»    y  «plazo    razonable»,  no  indican  un  término  concreto,  cuantificado en  días,   meses   o  años,  el  Estado  colombiano  ha  cualificado  los  mecanismos  legales  tendientes  a  superar esa indeterminación.   

         En  concordancia,  las  causales  de  libertad  por  vencimiento de  términos,  contenidas en los numerales 4, 5 y 6 del artículo 317 de la Ley 906  de  2004,  creadas  o  modificadas  por  las  Leyes 1760 de 2015 y 1786 de 2016,  constituyen   un   caso   de   especificación  de  esa  garantía  convencional16,   en  tanto  regulan  los  «términos perentorios»17     entre     diferentes  actuaciones  procesales  y  las  consecuencias  jurídicas  relacionadas  con la  libertad  del procesado, en  caso de su incumplimiento.   

Esa   es   la   razón   por  la  cual  se  afirmó,  en la providencia  CSJ  AP,  22 agosto 2016, rad. 48682, AP5408-2016, que tales normas, sin lugar a  dudas, también tienen un carácter sustancial.   

         Por  otro  lado,  en  la  sentencia de tutela CSJ STP 11 mayo 2016,  rad.  84957,  STP6017-2016,  se aclaró que, de acuerdo con la jurisprudencia de  la  Corte  Constitucional, cuando está en juego la libertad de las personas, la  indeterminación  de  los  términos conduce a la violación de los principios y  derechos              constitucionales.18  Además, que el legislador  ordinario,  y  probablemente  también  el  constituyente, carece de competencia  para  derogar  el «derecho a ser juzgado dentro de un  plazo  razonable o a ser puesto en libertad», por ser  esa     una    garantía    fundamental    contenida    en    el    bloque    de  constitucionalidad.   

En  ese  contexto,  corresponde a los jueces  constitucionales,    de    control    de    garantías    o    de   hábeas  corpus,  evaluar si la dilación  denunciada  es injustificada y, por tanto, el tiempo de la detención preventiva  resulta   desproporcionada,   conforme   a   la   jurisprudencia   del   Sistema  Interamericano  de  Derechos  Humanos sobre el «plazo  razonable»  y de la Corte Constitucional en relación  con   el   concepto   «dilaciones  injustificadas»  contenido  en  el  artículo  29  de  la Constitución  Política.   

En conclusión, en el marco del Estado social  de  derecho  colombiano,  el  respeto  estricto  de las causales de libertad por  vencimiento  de  términos  y  la  evaluación  de las circunstancias que dieron  lugar   a   la  prolongación  de  la  actuación  judicial,  en  los  casos  de  indeterminación      legal      —total    o    parcial,    definitiva    o    temporal   —del            «derecho  a  ser  juzgado  dentro  de  un  plazo razonable o a ser  puesto  en  libertad»,  constituyen  un imperativo de  orden constitucional.   

En  ese  sentido,  cuando  el  funcionario  judicial  acude  a  criterios  diferentes  a  los  previstos  en  el  Código de  Procedimiento  Penal  para  negar  el  pedido  de  libertad  o  se  apoya  en la  inexistencia  de  una  norma sobre la materia, incurre en la vulneración de las  garantías  fundamentales  del  procesado  y  en  una inaceptable denegación de  justicia.   

3. Criterios que debe tomar en cuenta el juez  constitucional,  de control de garantías o de hábeas  corpus,   en   los   casos   en   los   que   existe  indeterminación      legal      —total     o     parcial,     definitiva    o    temporal—del plazo razonable.   

          La   jurisprudencia   del   Sistema   Interamericano   de   Derechos  Humanos19   ha  decantado  tres  criterios  de  análisis  para  evaluar  las  circunstancias  justificativas  en  los  casos  en  los  que  se ha censurado la  prolongación   de   una   actuación   judicial,   los   cuales  se  enuncia  a  continuación:   

(i)  la  complejidad  del  asunto,  (ii) la  actividad  procesal  del  interesado  y  (iii)  la  conducta  de las autoridades  nacionales.   

La Corte Constitucional, por su parte, en la  sentencia   C-300   de   1994,  al  efectuar  el  análisis  sobre  el  concepto  «dilaciones       injustificadas»,  contenido  en  el  artículo  29  de  la  Constitución, expuso un  listado,     no     taxativo,    de    criterios    que    deben    «deducirse  en  cada  caso concreto con  base   en   pautas  objetivas»  cuando  se  evidencia  la    «ausencia    de  determinación        legal»:    

…  la  complejidad del asunto, el tiempo  promedio  que  demanda  su  trámite,  el número de partes, el tipo de interés  involucrado,  las  dificultades  probatorias,  el comportamiento procesal de los  intervinientes, la diligencia de las autoridades judiciales etc.   

Ese  listado  recoge, en líneas generales,  los  criterios  señalados  por  la jurisprudencia del Sistema Interamericano de  Derechos Humanos.   

Por último, la actividad del procesado y su  apoderado  judicial  se  evalúan desde el supuesto de que solo son reprochables  las   maniobras  dilatorias  y  en  ningún  caso  el  legítimo  derecho  a  la  defensa20.  El análisis del comportamiento de los demás intervinientes y la  diligencia  de  las  autoridades, en cambio, se enfoca a develar las estrategias  encaminadas  a  prolongar  el  suplicio  de  quien, de forma anticipada, ha sido  condenado21   o  a  censurar  los  casos  evidentes  de  negligencia  judicial.   

ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO  

1. Cuestión preliminar.  

          En  el  marco del proceso penal por el delito de secuestro extorsivo  agravado  adelantado  en  contra  de  los  accionantes,  la  audiencia de juicio  inició  el  11 de marzo de 2014 y, a la fecha, no se ha celebrado la diligencia  de lectura de fallo.    

         El  Juez  Veintiocho  Penal  Municipal  con  Función  de Control de  Garantías    de   Bogotá   y   el   Magistrado   a  quo, atinaron al señalar que, en el presente caso, no  está  vigente  la  causal  sexta de libertad provisional, porque la Ley 1786 de  2016  prorrogó  esa  disposición  por  un  año más, desde el 1º de julio de  2016,  «respecto  de  procesos  ante  justicia penal  especializada,  en  los  que  sean  tres  (3) o más los acusados contra quienes  estuviere  vigente la detención preventiva, o cuando se trate de investigación  o  juicio  de  actos  de  corrupción  de los que trata la Ley 1474 de 2011 o de  cualquiera  de  las conductas previstas en el Título IV del Libro Segundo de la  Ley 599 de 2000 (Código Penal)»   

          Sin  embargo,  ambos  se equivocaron en cuanto entendieron que, tras  esa  constatación,  la acción era improcedente y, por ello, allí culminaba la  actividad  judicial,  obviando  que  frente  a la indeterminación, en este caso  temporal,  del  plazo  razonable, corresponde al juez constitucional, de control  de   garantías   o   de   habeas  corpus,  acudir  a los criterios señalados en el numeral 4º up  supra,  con  el  fin de evaluar si el  derecho de los accionantes ha sido vulnerado.   

La  ausencia de un pronunciamiento judicial  sobre  ese  específico  punto del debate, sumado a la trascendencia del asunto,  habilita    la   intervención   del   juez   constitucional   de   habeas corpus.   

2. El Problema jurídico.  

Los  impugnantes insisten en la procedencia  de  la  libertad provisional porque, afirman, la autoridad accionada desconoció  la  garantía  fundamental  del  plazo razonable reconocida en la Constitución,  los  tratados  internacionales  y  la  jurisprudencia  sobre  la  materia.    

Dado que respecto del proceso adelantado en  contra  de los accionantes existe una indeterminación  temporal del plazo razonable que debe trascurrir entre  el  inicio  de la audiencia de juicio oral y la diligencia de lectura de fallo o  su  equivalente,  debido  a  la  prórroga  de la vigencia de la causal sexta de  libertad  provisional  del  artículo  317 de la Ley 906 de 2004, prevista en la  Ley  1786  de  2016,  el  problema  jurídico de la acción constitucional es el  siguiente22:   

¿De  conformidad con la jurisprudencia del  Sistema  Interamericano  de  Derechos  Humanos  y  de  la  Corte  Constitucional  Colombiana,  es  razonable  el  lapso trascurrido, en el presente caso, entre el  inicio  de  la audiencia de juicio oral y la fecha de formulación de la acción  de    hábeas    corpus?   

3.   Solución  del  problema  jurídico.   

            Entre  el  inicio  de  la  audiencia  de  juicio oral —11   de  marzo  de  2014—  y  la  fecha de presentación de la  acción      constitucional      —22  de  septiembre de 2016—  han trascurrido 2 años, 6 meses y 11 días. Ese lapso se observa,  prima facie, excesivo porque  durante  todo  ese tiempo los procesados han estado privados de la libertad, con  fundamento  en  una  medida  de  aseguramiento,  por  definición, provisional y  excepcional.   

Sin  embargo,  la  libertad  demandada  no  deviene  de  esa  constatación  preliminar  porque, a diferencia de los asuntos  reglados     por     un     término    específico,    en    los    casos    de  indeterminación  del plazo  razonable  el  objeto  del  análisis son las circunstancias relacionadas con la  duración excesiva de la actuación.   

Revisadas las actas de las audiencias en el  marco  del  juicio  oral,  adelantado  por  la  Juez  Segunda Penal del Circuito  Especializado de Cundinamarca, se constató lo siguiente:   

         3.1.  El  delito  involucrado,  secuestro  extorsivo  agravado, involucra la responsabilidad penal de los 6 acusados y más  de 800 horas de audio provenientes de interceptaciones.   

El Código de Procedimiento Penal prevé, de  ordinario,  que este tipo de asuntos debe concluir en un lapso no superior a 300  días,  sin  embargo, la complejidad del proceso se evidencia en la realización  de  17  audiencias de continuación del juicio oral en las cuales se ha recibido  más  de 35 testimonios, algunos interrogatorios y contrainterrogatorios y, a la  fecha,  no  ha  concluido  la  fase probatoria, puesto que falta por acopiar las  declaraciones  de  los  procesados,  en  caso  de  que  renuncien a su derecho a  guardar silencio.   

    

La  principal  dificultad  probatoria  ha  derivado  de  la  inasistencia  de  los testigos en la audiencia de juicio oral,  situación  atribuible  tanto  a la Fiscalía como a la defensa. En las últimas  diligencias  las  partes  han tenido que renunciar a algunos testigos para poder  continuar con la actuación.   

             

3.2.  En  cinco  oportunidades  no  fue  posible continuar con la audiencia o esta fue suspendida  por  solicitud  de algunos de los defensores, quienes se excusaron por problemas  de      salud      o     compromisos     previos23.   

Se destaca que los procesados renunciaron a  asistir  a  la  diligencia  con  el fin de dar continuidad a la actuación y, en  varias  oportunidades,  los apoderados judiciales sustituyeron los poderes entre  ellos para, de esa forma, evitar el aplazamiento de la diligencia.   

Adicionalmente, la audiencia se aplazó dos  veces  por  solicitud  del Delegado de la Fiscalía.24         También  porque  los procesados no fueron trasladados por el Centro  Carcelario  o  la  Oficina  de  Servicios  Judiciales  no  libró  los oficios a  tiempo25.   

         3.3.  El  juzgado  de conocimiento, por su  parte, ejecutó las siguientes actividades:   

        i)  En  varias  oportunidades  programó  la continuación de la audiencia para ser realizada en  una  semana  completa.  Solo logró realizar sesiones de tres días en los meses  de  marzo,  abril  y  mayo  de 2014 y de dos días en los meses de marzo, julio,  septiembre,  noviembre  y  diciembre  de  2015 y febrero, mayo y agosto de 2016,  debido   a  las  solicitudes  de  aplazamiento  y  la  inasistencia  de  algunos  testigos.   

        ii)   Actúo  oportunamente  en lo concerniente al traslado de los procesados e implementó el  sistema    de    audiencias    virtuales   con   el   fin   de   garantizar   su  participación.   

        iii)  Llamó al  orden  a  la  defensa  y  al  Delegado de la Fiscalía por las inasistencias que  dieron  lugar  a  los  aplazamientos o retrasos de las audiencias y,   

        iv)  Requirió  al   superior   jerárquico  de  un  testigo  renuente  para  que  informara  su  ubicación,  aunque  la  Fiscalía renunció a la recepción de esa declaración  con posterioridad.   

Conforme  a  esa  reseña, el tiempo que ha  tomado  el juicio oral se debe, principalmente, a los aplazamientos por causa de  la  inasistencia  de  algunos  testigos,  los  problemas  de salud y compromisos  previos  de varios intervinientes, situación atribuible a las partes por igual.   

Se observa que la  Juez  Segunda  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cundinamarca,  en  más  de  tres  ocasiones, programó las diligencias en días  consecutivos  y  tales  convocatorias no superaron en promedio los tres meses de  diferencia,  en  una  clara demostración de su voluntad de concluir prontamente  la audiencia de juicio oral.   

Finalmente,  aunque  los  procesados  y sus  apoderados  judiciales  hicieron lo posible para evitar los aplazamientos, tales  como   la  renuncia  de  los  procesados  a  asistir  a  las  diligencias  y  la  sustitución  de los poderes, esa situación no es suficiente, porque como se ha  señalado  anteriormente, es necesario que de la revisión del expediente surja,  con  toda claridad, una o varias circunstancias, no imputable a los acusados, en  las  que  se  evidencie  la negligencia de la autoridad judicial o que tornen en  irrazonable la excesiva duración de la actuación.   

4. En conclusión,  se confirmará la decisión impugnada.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  el suscrito  Magistrado  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  CONFIRMAR la  decisión impugnada, por las razones expuestas.   

2. ADVERTIR que  contra    el    presente    auto   no   procede recurso alguno.   

3. COMUNICAR    esta    decisión    a  los  Juzgados  Veintiocho Penal Municipal con Función  de  Control  de Garantías de Bogotá y Segundo Penal del Circuito Especializado  de Cundinamarca.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen   

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria    

1  Diario oficial No. 46.440, del 2 de noviembre de 2006.   

2 CUI  No. 11001-60-00-100-2012-00099   

3  La  reseña  de  esas  actuaciones  se  basa  en  el informe de 22 de agosto de 2016  presentado   por   la   Juez   Segunda   Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cundinamarca. Fls. 30-31.   

4 Acta  de  audiencia  preliminar de solicitud de libertad por vencimiento de términos.  Fl. 36.   

5  Ibídem. Fl. 37   

6  Ibídem. Fl. 37   

7 Fls.  11-22.   

8 Fl.  18   

9 Fl.  48.   

10 Fl.  60.   

11 Fl.  67   

12 Fl.  68   

13  Toda    persona    detenida   o   presa  a causa de una infracción penal será llevada sin demora ante un  juez   u   otro  funcionario  autorizado  por  la  ley  para  ejercer  funciones  judiciales,  y tendrá derecho a ser juzgada dentro de  un  plazo  razonable  o  a  ser puesta en libertad. La  prisión  preventiva  de  las  personas que hayan de ser juzgadas no debe ser la  regla  general,  pero  su  libertad  podrá  estar  subordinada a garantías que  aseguren  la  comparecencia  del  acusado  en el acto del juicio, o en cualquier  otro  momento de las diligencias procesales y, en su caso, para la ejecución de  fallo.   –Resalta el Despacho-   

14  Toda   persona   detenida  o  retenida  debe  ser  llevada,  sin  demora,  ante  un juez u otro funcionario  autorizado  por  la  ley  para  ejercer  funciones  judiciales,  y  tendrá  derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser  puesta  en libertad, sin perjuicio de que continúe el  proceso.  Su  libertad  podrá  estar  condicionada a garantías que aseguren su  comparecencia    en    el    juicio.   –Resalta el Despacho-   

15 CST  STP, 20 abril 2016, rad. 85216, STP4883-2016   

16 Esa  afirmación  no  se  opone a la tesis de la Comisión Interamericana de Derechos  Humanos,  según  la  cual, el plazo razonable para la  prisión  preventiva  «no  puede  ser  establecido en abstracto» y tampoco «ser  considerada  razonable  en sí misma solamente porque así lo establece la ley»  —  Informe  Nº  2/97,  11.3.1997,  punto  18.—,  porque  en  manera alguna se ha dicho que la razonabilidad de la duración de la  medida  de  aseguramiento o su reconocimiento esté condicionada a las razones o  la  voluntad  del  legislador.  En cambio, se resalta que la expedición de esas  normas  soluciona,  de manera aproximada, la indeterminación que ha contribuido  a la ineficacia material de esa garantía convencional.   

17  Cfr. Sentencia C-390 de 2014.   

18  Sentencia C-390 de 2014.   

19  Caso  de  las  Hermanas  Serrano Cruz vs. El Salvador; Caso Tibi, supra nota 20,  párr.  175; Caso Ricardo Canese. Sentencia de 31 de agosto de 2004. Serie C No.  111,  párr.  141;  y  Caso 19 Comerciantes, supra nota 15, párr. 190. En igual  sentido  cfr.  Wimmer  vs.  Germany,  no.  60534/00,  §23,  24  February  2005;  Panchenko  v.  Russia,  no.  45100/98,  §  129,  08 February 2005; y Todorov v.  Bulgaria, no. 39832/98, § 45, 18 January 2005.   

20  Sobre  la  conducta  del  procesado,  la  Comisión  Interamericana  de Derechos  Humanos  en  el  punto 60 del informe del caso No. 11.778 del 13.4.1999, aclaró  que  «… corresponde hacer una distinción entre el  derecho   del   peticionario   a   utilizar   los  mecanismos  procesales  a  su  disposición,  su  falta  de  cooperación  en  el proceso y la obstaculización  deliberada.  La  Comisión  ya  ha  establecido  que  la  demora sólo puede ser  imputable  al  acusado si éste ha abusado de su derecho a utilizar los resortes  procesales     disponibles,     con     la     intención    de    atrasar    el  procedimiento».   

21 CSJ  STP 11 mayo 2016, rad. 84957   

22  Aunque   también   argumentaron   el   carácter  cautelar,  no  sancionatorio,  excepcional  y  provisional  de  la  medida de aseguramiento, la razonabilidad y  proporcionalidad  de ese instituto no fue expuesto en el escrito de hábeas  corpus.  El  debate  giró,  al  igual  que  en  la  solicitud ante el Juez de Control de Garantías, en torno al  derecho  a la libertad provisional con fundamento en la garantía constitucional  y convencional al plazo razonable.   

23 12  de  mayo,  23  y  24  de abril, 9 de mayo y 11 de agosto de 2014 y 23 de mayo de  2016.   

24 5  de mayo de 2015 y 23 de mayo de 2016.   

25 21  de abril y 6 de mayo de 2014.     

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