SP7268-2015(44604)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

SP7268-2015  

Radicación N°44604  

(Aprobado   Acta  No.205)   

Bogotá  D.C.,  diez (10) de junio de dos mil  quince (2015).   

Se     pronuncia    la    Sala  sobre la  admisión    de    la  demanda  de  casación  presentada  por  el     defensor     de    RAFAEL  ANTONIO  PÉREZ  JÚBIZ   contra   la   sentencia   dictada  por     el    Tribunal    Superior    del  Distrito Judicial de Barranquilla el  27  de  marzo  de  2014, mediante la cual confirmó la  proferida  anticipadamente  por   el   Juzgado  Sexto  Penal  del Circuito Adjunto  de  esa  ciudad  el 10 de julio de 2013, que      condenó      al     procesado    por    los  delitos de peculado por apropiación  en  favor  de  terceros,  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales y  prevaricato por acción.   

Hechos  

         

El  14 de diciembre de 2007, RAFAEL ANTONIO  PÉREZ  JÚBIZ, en calidad  de  Director  General  de  la  CORPORACIÓN AUTÓNOMA REGIONAL DEL ATLÁNTICO, y  NAIZZIR    AURELIO    CHAMORRO,    en   representación   de   la   ONG  ambientalista  ASOCIACIÓN  COMITÉ  PRO  RECURSOS  NATURALES  DE  CAMITAL,  suscribieron  el Convenio de Asociación  No.080,  para  la  realización  “de  una  capacitación a las asociaciones de  pescadores  artesanales  del  Departamento  del Atlántico en la formulación de  proyectos   productivos   acuícolas”,   por  valor  de   $59’000.000,  que debía cumplirse dentro  de     los     15    días    siguientes    a    su  legalización.   

         En  el  mes  de  abril  de  2009,  la  Contraloría  General  de la  República  corrió  traslado  a  la  Fiscalía  General  de la Nación para que  investigara  penalmente  la legalidad del referido convenio, como quiera que las  investigaciones     adelantadas    indicaban    que  su   valor  había  sido  cancelado   en   su   integridad   sin  haberse  ejecutado  su  objeto,  que  el  representante    legal    de    la    asociación   contratista   había  sido  suplantado   por   NAIZZIR   AURELIO   CHAMORRO   LÓPEZ,   y  que  en     diferentes    etapas    del    proceso    contractual        se       presentaban       inconsistencias.   

         Actuación procesal relevante   

         1.     La    fiscalía    vinculó  al  proceso     mediante    indagatoria    a    RAFAEL    ANTONIO   PÉREZ      JÚBIZ,      y  el  18  de  marzo de 2013 le formuló anticipadamente cargos por  los  delitos  de  peculado  por  apropiación en favor de terceros, contrato sin  cumplimiento  de  requisitos legales y prevaricato por acción, que el procesado  aceptó                integralmente.1     

         2.  El  10  de julio de 2013, el Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito  de  Barranquilla  Adjunto  dictó sentencia, en la que condenó a RAFAEL ANTONIO  PÉREZ  JÚBIZ  a  las penas principales de 4 años y 2 meses de prisión, multa  de    $59’000.000,  interdicción   de   derechos   públicos  por  el  mismo  tiempo  de la pena  privativa   de  la  libertad,  inhabilidad  permanente  para  el  desempeño  de  funciones   públicas  e  inhabilidad  para celebrar contratos con las entidades estatales por el término  de  10  años.2     

        3.   Apelado   este   fallo   por  la  defensa  para  demandar  la  aplicación  de la rebaja  de  pena por confesión y  la  exclusión  de  las circunstancias genéricas de agravación no imputadas en  el   acta  de formulación de cargos, el Tribunal Superior de Barranquilla,  mediante   el  suyo  de  27  de  marzo  de  2014,  lo  confirmó  en  todas  sus  partes.3   

        La demanda   

Contiene  un  cargo  contra  la  sentencia  impugnada,  por  violación indirecta de la ley sustancial, debido a un error de  hecho  por  falso juicio de identidad, que determinó que los juzgadores dejaran  de  reconocer  la rebaja de pena por confesión prevista en el artículo 283 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en armonía con lo dispuesto en el artículo  280 ejusdem.   

Explica  que el procesado, en la ampliación  de  la  indagatoria  llevada  a  cabo  ante la fiscalía el 19 de julio de 2012,  manifestó,  de  manera  libre  y  voluntaria,  la  voluntad  de  acogerse a los  beneficios  de  sentencia  anticipada,  y confesó las circunstancias de tiempo,  modo  y  lugar en que se llevaron a cabo las contrataciones, las irregularidades  de  que  adolecían  y  las  acciones  y  omisiones constitutivas de los delitos  imputados,  lo  cual,  en  su criterio, constituye una confesión eficaz, que se  tradujo en ahorro de tiempo y de actividad probatoria.   

          Afirma  que  el tribunal omitió apreciar este relato del procesado,  donde   no   solo  se  acoge  a  sentencia  anticipada,  sino  que  confiesa  su  responsabilidad  en  los hechos que dieron lugar a la imputación de los delitos  de  peculado por apropiación, celebración de contratos sin cumplimiento de los  requisitos  legales  y  prevaricato por acción, y que esto determinó que no se  diera  aplicación  a  la  rebaja  de  pena  de  la sexta parte consagrada en el  artículo 283 del estatuto procesal penal.    

Asegura  que el tribunal incurre en un error  ostensible  cuando  sostiene,  para negar la rebaja, que “si bien el encartado  se  acogió  a  sentencia  anticipada, ello no significa per se que se trate del  instituto  de la confesión”, porque además de tergiversar lo expuesto por la  fiscalía  en  el  pliego de cargos, se aparta de la aplicación obligatoria del  artículo  282  de  la  Ley  600  de  2000,  que  fija  los  criterios  para  la  apreciación de la confesión.   

          Manifiesta  que  la rebaja de pena por confesión, de acuerdo con el  diáfano  contenido del artículo 283, exige como únicos requisitos, (i) que no  se  trate  de  casos de flagrancia, (ii) que el investigado admita su autoría o  participación  en  la  conducta  punible  que  se  investiga,  y  (iii)  que la  confesión  hubiese  sido  el  fundamento  del  fallo,  requisitos que concurren  plenamente en el caso que se juzga.   

          Agrega  que  la  existencia de la confesión es clara, por cuanto el  procesado,  en  la  mencionada  ampliación  de  indagatoria,  reconoció  haber  participado  en  la  comisión  de  los  delitos objeto de imputación, explicó  detalladamente  la  forma  como  se  tramitó  y  ejecutó el convenio 080, y se  ratificó  bajo  la  gravedad  del  juramento  en  los cargos que involucraban a  terceros, pero el tribunal, al decidir, hizo caso omiso de ella.   

Sustentado en estas consideraciones solicita  a  la  Corte  casar  parcialmente el fallo impugnado y reconocer al procesado la  rebaja  de  pena por confesión de 1/6 parte, prevista en el artículo 283 de la  Ley 600 de 2000.   

SE CONSIDERA  

La  Sala inadmitirá la demanda de casación  que  se  estudia  por  no  reunir  los  requerimientos  mínimos de orden formal  exigidos  para  su  estudio de fondo, ni satisfacer los presupuestos básicos de  idoneidad  sustancial  necesarios para la realización de los fines del recurso.   

El  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad,  que  el  casacionista  atribuye  al  tribunal, se presenta cuando el  juzgador  distorsiona  el  contenido  material  de la prueba, porque le atribuye  afirmaciones      o     negaciones     que     no     contiene     (distorsión  por  adición), o cercena su  expresión      material     (distorsión     por  cercenamiento),  o cambia su literalidad (distorsión  por trasmutación), haciendo  que  diga  lo  que  su  contenido  objetivo   realmente  no  expresa.    

Presupuesto  necesario,  por tanto, para que  esta  especie  de  error se estructure, es que la prueba haya sido apreciada por  el  juzgador,  pues  el desacierto, como viene de ser visto, surge justamente de  su  apreciación, porque no se hace una correcta lectura de su contenido, siendo  en  consecuencia un contrasentido afirmar, para acreditar su existencia, que los  juzgadores  no  tuvieron  en  cuenta  el  medio  probatorio, o que lo ignoraron.   

En  esta  primera  imprecisión  incurre  el  casacionista,  pues  inicia  denunciando  un  error de hecho por falso juicio de  identidad,  pero al demostrarlo lo que sostiene es que el tribunal omitió tener  en  cuenta  la  ampliación  de  indagatoria realizada por el procesado el 19 de  julio  de  2012, donde confesó las conductas imputadas, sustentación que niega  la  existencia del error planteado, porque si ignoró la prueba, no pudo haberla  tergiversado.    

A juzgar por el contenido del cargo, podría  decirse  que el recurrente lo que quiso plantear fue un error de hecho por falso  juicio  de  existencia  por  omisión, que se presenta cuando el juzgador ignora  totalmente  la  prueba  y  por causa de esta omisión deja de aplicar al caso la  norma  sustancial  correcta, o aplica una equivocada, pero la argumentación que  acompaña  la  censura  desatiende  las  exigencias de objetividad y corrección  material que deben presidirla.    

La  rebaja de pena por confesión que prevé  el  artículo   283  de la Ley 600 de 2000, exige para su reconocimiento el  concurso  de  los  siguientes requisitos, (i) que el procesado haya confesado su  autoría  o  participación  en  el  hecho,  (ii)  que no se trate de un caso de  flagrancia,  (iii) que la confesión se haya ofrecido en la primera versión que  se  rinde  ante  el  funcionario que conoce del asunto, y (iv) que la confesión  sea fundamento de la sentencia.   

Por consiguiente, si lo que se plantea en la  demanda  es  que  los  fallos  dejaron  de  aplicar la mencionada rebaja, siendo  aplicable,  es  necesario  demostrar,  para que la censura sea correcta, no solo  que  el  procesado  confesó,  sino  que  todos  los requisitos exigidos para su  reconocimiento  se  hallan  satisfechos,  y explicar en qué consistió el error  probatorio   o   jurídico   que   llevó   a   los   juzgadores   a   dejar  de  aplicarla.     

Esta exigencia es solo en parte cumplida por  el  casacionista,  pues en el análisis que efectúa de dichos requisitos, alude  a  la existencia de la confesión y su importancia en los fundamentos del fallo,  al  igual  que a la ausencia de flagrancia, pero omite deliberadamente referirse  al  que  exige  que la confesión haya sido realizada en la primera versión que  se  rinde  ante el funcionario judicial que conoce del asunto, consciente, desde  luego, que este presupuesto no concurría.     

La  actuación  procesal  enseña que RAFAEL  ANTONIO  PÉREZ  JÚBIZ  fue  vinculado  al  proceso mediante  declaración  de   indagatoria  el 15 de septiembre de 2010, y que en esta oportunidad se  declaró  inocente de los delitos de peculado por apropiación y celebración de  contratos    sin    cumplimiento    de    requisitos    legales,   que   se   le  imputaron.4   

También  revela  que después de esta fecha  rindió  dos ampliaciones de indagatoria. Una el 3 de julio de 2012, donde se le  imputó  el  delito  de prevaricato por acción, del cual se declaró igualmente  inocente,  y  otra  el 19 de julio del mismo año, donde confesó su autoría en  todos   los  delitos  imputados  y  solicitó  sentencia  anticipada5.   

Esta   información,   que  el  recurrente  interesadamente  oculta,  descarta  el cumplimiento del requisito referido a que  la  confesión  se  ofrezca  en  la primera versión rendida ante el funcionario  judicial  que  conoce  del caso, sin cuyo concurso no es posible la rebaja, pues  muestra  que  el  procesado  en  un  comienzo  negó categóricamente los hechos  imputados,  y  que  solo  en su tercera aparición aceptó su responsabilidad en  los mismos.    

Esta  particular  forma  de alegar, le resta  seriedad  al cargo y lo torna inepto para su estudio de fondo, por contrariar el  principio  de corrección material, que exige que las afirmaciones que sustentan  la  censura  se  demuestren  con  hechos  que  consulten  la  realidad procesal.   

Decisión       

Visto, entonces, que la demanda estudiada no  cumple  las  condiciones mínimas de orden formal ni sustancial exigidas para su  estudio  de fondo, se la inadmitirá a trámite, en cumplimiento de lo dispuesto  en  el  artículo  213  de  la  Ley 600 de 2000. Pero como se advierte que en la  dosificación  de la pena de multa se quebrantaron los principios de legalidad y  favorabilidad,  la  Sala  casará  parcialmente  la  sentencia  para corregir el  error.   

Casación oficiosa  

De acuerdo con lo dispuesto en los artículo  40  inciso  cuarto  de la Ley 600 de 2000 y artículo 351 de la Ley 906 de 2004,  aplicado  al  caso por favorabilidad, el procesado tiene derecho a una rebaja de  pena  de  1/3 parte a la mitad de la pena imponible, cuando se acoge a sentencia  anticipada en la fase de la instrucción.   

El juzgador de primer grado, al dosificar la  pena,  la  tasó  en  8  años  y 4 meses de prisión, interdicción de derechos  públicos  por  el  mismo  tiempo,  y  multa  correspondiente  al  valor  de  lo  apropiado,     es     decir     $59’000.000.  Y  adicionalmente le dedujo las inhabilidades previstas en  el  artículo  58.3 de la Ley 80 de 1993 y 122 inciso quinto de la Constitución  Política.   

Como  el  procesado  se  acogió a sentencia  anticipada,  el  juzgador  anunció  que  aplicaría  un descuento de pena de la  mitad,  pero  al  llevarlo  a  cabo  solo lo hizo efectivo respecto de las penas  privativa  de  la  libertad  y  de  interdicción  de derechos, las que tasó en  cuatro  (4)  años  y  dos  (2)  meses,  dejando por fuera la pena de multa, que  mantuvo    en   la   suma   de   $59’000.000.   

Con el fin de corregir el error, la Sala, en  ejercicio  de  la facultad oficiosa consagrada en el artículo 216 de la Ley 600  de  2000,  casará  parcialmente  el fallo  impugnado para fijar la pena de  multa  en  la suma de veintinueve millones quinientos mil pesos ($29’500.000), que corresponden a la mitad  de la impuesta.   

Las  prohibiciones de los artículos 58.3 de  la  Ley  80  de  1993  y  122  inciso quinto de la Constitución Política no se  modificarán,  por no tener el carácter de penas principales ni accesorias (CSJ  SP,  julio  4 de 2012, radicado 38568; CSJ SP, junio 19 de 2013, radicado 36511;  CSJ  AP,  noviembre  20  de 2013, radicado 36040; CSJ, SP, diciembre 18 de 2013,  radicado 42827).   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

         

          RESUELVE   

          1.  INADMITIR la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado RAFAEL ANTONIO PÉREZ JÚBIZ.   

          2.  Casar parcialmente, de oficio, el fallo impugnado, para fijar la  pena  de  multa  en  la  suma  de  $29’500.000.   

         

Contra   esta   decisión   no   proceden  recursos.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

                   FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios  170-177  del  cuaderno  No.1  y  8-15,  26-27  y  144-147  del  cuaderno  No.2.   

2  Folios 5-21 del cuaderno No.3   

3  Folios 8-23 del cuaderno del tribunal.   

4  Folios 170-178 del cuaderno No.1.   

5  Folios 8-15 y 26-28 del cuaderno No.2.     

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