CP162-2015(45941)

2015

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

CP162-2015  

Radicación No. 45941  

Aprobado Acta No. 414  

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de noviembre de  dos   mil   quince  (2015).   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a emitir concepto  sobre  la  solicitud del Gobierno de España orientada a obtener la extradición  del     ciudadano    colombiano    CARLOS    ARTURO  CAMPIÑO.   

ANTECEDENTES  

Mediante  Nota Verbal No. 178/2015 de 20 de  abril  la  Embajada  de  España  impetró  ante  el  Gobierno  de  Colombia  la  extradición    del    ciudadano    CARLOS   ARTURO  CAMPIÑO,  requerido por la  Sección  Primera  de  la  Audiencia  Nacional en virtud de lo establecido en la  Ejecutoria  59/2015,  para  que  cumpla  con  la  pena  privativa de la libertad  impuesta    en    sentencia    del    15   de   septiembre   de   2005  por  delitos  continuados  contra  la  salud  pública,  con  las  agravantes  específicas  derivadas  de  la  notoria  cantidad  de  las  sustancias  traficadas  y  la pertenencia a una organización  criminal,   así   como  la  «agravante  de  extrema  gravedad»    relacionada   con   la   «jefatura»  ejercida  al  interior  de  dicha estructura.   

Al    efecto   aportó   la   siguiente  documentación:   

(i)  Solicitud de extradición suscrita por  el    Magistrado    Don   Fernando   Grande-Marlaska  Gómez,  Presidente  de  la  Sección  Primera  de la  Audiencia       Nacional       de       España1.   

(ii)  Auto del 3 de noviembre de 2006 de la  Audiencia   Nacional,   Sección   Primera,   por   cuyo  medio  se  acordó  la  firmeza  de  la  sentencia  proferida  contra  CARLOS ARTURO CAMPIÑO y                 otros2.   

(iii)  Auto  del 5 de octubre de 2011 de la  misma   autoridad   judicial,   mediante   la   cual   se   libran  «las  oportunas  órdenes  de busca, captura e ingreso en prisión  (…)  para  cumplimiento  de  la  pena  impuesta» al  requerido3.   

(iv)      Normativa      sustancial  aplicable4.   

(v) Fotografía, huellas dactilares y datos  de  identidad  de  CARLOS ARTURO CAMPIÑO  5.   

(vi)  Comunicación  de 13 de marzo de 2015  suscrita  por  el  Fiscal  Especial  Antidroga  a  través  de la cual avaló la  solicitud  de  prisión  provisional  del  requerido hasta tanto se formalice la  solicitud          de          extradición6.   

(vii)  Propuesta  de  liquidación  de  la  condena  impuesta a CARLOS ARTURO CAMPIÑO     practicada     por    la    Audiencia    Nacional,    Sección  Primera7.   

Previamente  la  Embajada de España había  radicado  Nota  Verbal No. 588/2014 de 27 de noviembre solicitando la detención  preventiva      con      fines      de      extradición     de     CAMPIÑO,  por  cuya razón la Fiscalía  General  de  la  Nación  decretó su captura a través de Resolución del 14 de  enero  de 2015, la cual se hizo efectiva el 28 de febrero siguiente en la ciudad  de  Pereira,  Risaralda,  por  integrantes  de  la  Dirección de Investigación  Criminal e INTERPOL de la Policía Nacional.   

El Ministerio de Relaciones Exteriores, con  oficio  DIAJI  No.  0870  del  22  de  abril de 20158  dirigido  a  la  Cartera  de  Justicia y del Derecho, conceptuó:   

«Conforme  a  lo  establecido  en  nuestra  legislación  procesal  penal  interna,  se informa que es del caso proceder con  sujeción  a  los  instrumentos  internacionales vigentes entre la República de  Colombia y el Reino de España.   

En  consecuencia,  y  una  vez  revisado el  archivo  de  tratados  de  este  Ministerio,  es  de  precisar que se encuentran  vigentes   los   siguientes  tratados  bilaterales  de  extradición  entre  las  partes:   

1.  La  “Convención  de  Extradición de  Reos”, suscrita en Bogotá D.C., el 23 de julio de 1892.   

2.  El  “Protocolo  modificatorio  a  la  Convención  de  Extradición  entre  la  República  de  Colombia y el Reino de  España”,   adoptado   en   Madrid,   el   16  de  marzo  de  1999».   

Por  su  parte,  la  Jefe  de la Oficina de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio  de Justicia y del Derecho con oficios  No.  OFI15-0011359-OAI-1100 del 30 de abril de 2015 remitió a esta Corporación  la solicitud de extradición con la documentación reunida.   

La Sala, en decisión del pasado 4 de mayo,  asumió  el conocimiento de la petición y requirió a  CARLOS  ARTURO  CAMPIÑO  la designación de apoderado  que  lo  asista en el trámite. Posteriormente, procedió a correrle traslado al  Ministerio  Público  de  la  solicitud  de emitir concepto bajo los ritos de la  extradición  simplificada  prevista en el artículo 70 de la Ley 1453 del 24 de  junio de 2011 incoada por el requerido y su defensor.   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal,  previa  entrevista  con  el  requerido y verificación de sus  garantías               fundamentales9,   coadyuva   la  petición,  razón  por  la  cual  el  expediente ingresa a la Sala para emitir concepto sin  surtirse  los  traslados y términos relativos a las postulaciones probatorias y  a los alegatos finales.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Sobre   la   extradición   simplificada   

El  artículo  70  de la Ley 1453 del 24 de  junio  de  2011  introdujo  al  ordenamiento  jurídico nacional la figura de la  extradición  simplificada, según la cual la persona requerida en extradición,  con  la  aquiescencia  de su defensor y del Ministerio Público, puede renunciar  al   procedimiento   y   solicitar   la   emisión   de   plano   del   concepto  correspondiente.   

En el evento bajo examen, la Sala encuentra  reunidas  las  exigencias  establecidas  en dicha norma para conceptuar de plano  sobre  el  requerimiento  elevado  por  el  Gobierno  de España en relación al  ciudadano    CARLOS   ARTURO   CAMPIÑO,  pues  fue  impetrada  por  el  solicitado, su defensor y ha sido  coadyuvada  por  el  Procurador  Segundo  Delegado  para la Casación Penal. Por  ello,  se  procede  a  emitir  concepto,  previo  análisis  de  los  siguientes  aspectos.   

Aspectos Generales  

Tratándose   de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una extradición, acorde con lo previsto en los artículos 490 a  511  de  la  Ley  906  de  2004,  la  Corte  debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  (i)  demostración  de la plena identidad del solicitado;  (ii)  validez  formal  de  la  documentación  presentada  como  soporte  de  la  solicitud;  (iii)  principio  de  doble  incriminación; (iv) equivalencia de la  providencia   extranjera  con  la  resolución  de  acusación  colombiana;  (v)  cumplimiento de los tratados, si fuere el caso.   

En  evento  bajo  examen,  el Ministerio de  Relaciones  Exteriores de Colombia conceptuó que los tratados aplicables son la  «Convención  de  Extradición de Reos»    del    23    de    julio    de    1892    y   el   «Protocolo  modificatorio  a  la Convención de Extradición entre  la  República  de  Colombia  y el Reino de España»,  adoptado el 16 de marzo de 1999.   

En ese orden, el artículo III del Protocolo  modificatorio  a  la  Convención  prevé  la  extradición  para  las  personas  «a  quienes  las  autoridades judiciales de la Parte  requirente  persiguieren  por algún delito o buscaren para la ejecución de una  pena   privativa   de   libertad   no   inferior  a  un  (1)  año».   

Así  mismo, el canon VIII del «Convenio  de  Extradición  de  Reos»  establece   que  la  demanda  de  extradición  debe  ser  presentada  por  vía  diplomática, acompañada de los siguientes documentos:   

1.  Si  se trata de un criminal condenado y  evadido,   se  presentará  copia  autorizada  de  la  sentencia.   

2. Cuando se refiera a un individuo acusado  o  perseguido, se requerirá copia autorizada del mandamiento de prisión o auto  de  proceder  expedido  contra  él,  o de cualquier otro documento que tenga la  misma  fuerza  que  dicho  auto y precise igualmente los hechos denunciados y la  disposición que le sea aplicable.   

3.   Las  señas  personales  del  reo  o  encausado,  hasta donde sea posible, para facilitar su busca y arresto (subrayas  propias).   

Y el canon IV de dicho tratado prevé que no  habrá   extradición:  1.  Cuando  se  pida por un crimen o delito por el cual el individuo reclamado sufre  o  ha  sufrido  ya la pena, o que ha sido juzgado y absuelto en el territorio de  la  otra  Parte contratante. 2. Si se ha cumplido la prescripción de la acción  o  de  la  pena,  según  las  leyes  del país a quien el reo sea reclamado”.  Además,  el  artículo  V  establece que  “No se concederá la extradición por  delitos    políticos    o    por    hechos    que    tengan    conexión    con  ellos…”.   

De  esta  manera, los aspectos que la Corte  debe  constatar  en  punto de emitir concepto sobre la solicitud de extradición  presentada    por    el   Gobierno   de   España   respecto   de   CARLOS    ARTURO   CAMPIÑO   son   los  siguientes:   

i) Que el pedido de extradición    se   haya   formulado   por   vía  diplomática,  situación  que exime del requisito de legalización;   

ii)  En  el caso de personas condenadas, se  requerirá   copia   autorizada   de  la  sentencia;   

iii)  Que  el hecho por el cual se solicita  la   extradición  tenga  carácter   delictivo   en   ambos  países,    con    independencia    de    la   denominación   que   reciba,   y   tenga  prevista  una  pena  mínima  superior  a  un año de   prisión  (principio de doble incriminación);   

iv)  Que no esté  prescrita  la  acción  o  la  pena, conforme a las leyes del Estado requerido;   

v) Que el individuo no haya sido juzgado por  el mismo delito en el país requerido;   

vi)   Que   no  se  trate  de  un  delito  político     o     conexo     a    él.   

Conducto   diplomático  y  documentación  necesaria   

Con  fundamento  en  lo  preceptuado   en   el   artículo  VIII  del  Convenio de Extradición de  Reos,    la    solicitud    debe   efectuarse   por  vía diplomática aportando  copia  autorizada  de  la  sentencia,  así  como las  señas de la persona reclamada.   

Siendo ello así,  la  Corte  constata  el  cumplimiento de tal exigencia  toda  vez  que la solicitud fue presentada por la vía  diplomática,  esto  es, fue radicada por conducto de  la  Embajada de España en Colombia ante el Ministerio  de Relaciones Exteriores.   

La  petición fue  acompañada    de    copia    autorizada    de   la  sentencia          del          15         de        septiembre     de     2005  proferida  por la Sección  Primera de  la  Audiencia  Nacional. Por  ende, se satisface este presupuesto.   

Identificación    del    requerido   en  extradición.   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en el país extranjero, es la misma  sometida  al  trámite  de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera  identidad,   por   lo   tanto,  el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo solicitado y aquél cuya entrega se encuentra  en curso de resolver.   

Confrontada la información contenida en la  solicitud  de  extradición,  advierte  la  Corte  que  el reclamado responde al  nombre   de   CARLOS   ARTURO   CAMPIÑO,  nacido  el  16  de  agosto  de  1965  en  Manizales,  Caldas,  e  identificado  con  cédula  de  ciudadanía  colombiana  No. 10.118.207 y N.I.E.  X-3110032-H   español,  datos  que  coinciden  con  los  suministrados  por  el  requerido  al  serle  notificada  la  orden  de captura, sin que, además, dicho  aspecto haya sido cuestionado por la defensa o el solicitado.   

Así mismo, perito  del     Cuerpo    Técnico    de    Investigaciones  efectuó   cotejo   a   las  huellas  dactilares  de  CARLOS   ARTURO  CAMPIÑO  con   las   que   reposan   en   la  cédula   de  ciudadanía  No.  10.118.207,  coligiendo    su    uniprocedencia.    Por    ende,  también   se   cumple   este  requisito.   

Principio      de      la      doble  incriminación   

Frente  a  esta  exigencia la Corporación  examina  si  los  comportamientos  atribuidos  al requerido como ilícitos en el  país  extranjero  tienen  en  Colombia  la misma connotación, es decir, si son  considerados  delitos  y, de ser así, si conllevan la pena mínima señalada en  el   tratado   o   en   el   Código  de  Procedimiento  Penal,  según  sea  el  caso.   

En  tal  sentido,  el  artículo  III  del  Protocolo   modificatorio   a   la   Convención  de  Extradición  de  Reos prevé la extradición para los  delitos   sancionados   con   pena  privativa  de  la  libertad  superior  a  un  año.   

Los sucesos por los cuales las autoridades  españolas     procesaron     a    CARLOS    ARTURO  CAMPIÑO se concretan así:   

Desde  finales de 2001 hasta abril de 2002  un  grupo  de  personas  se  dedicó  en  España a traer cocaína procedente de  Colombia  para  más  tarde distribuirla a Gran Bretaña, en ocasiones a través  de  Holanda,  Francia  e  Italia, utilizando al efecto la infraestructura de una  empresa   de   transporte   internacional   por   carretera   con  domicilio  en  España10.   

Los   dirigentes   de   los  grupos  que  representaban  los  intereses  colombianos  eran  (…)  Carlos  Arturo Campiño  (…).   

Con fundamento en esos hechos, la Sección  Primera  de la Audiencia Nacional, el 15 de septiembre de 2005, dictó sentencia  en  contra  de  CARLOS  ARTURO  CAMPIÑO a quien condenó:   

[…]  como  autor penalmente responsable,  sin  circunstancias  modificativas  de la responsabilidad criminal, de un delito  continuado  contra  la  salud  pública  de sustancia que causa grave daño a la  salud  en  cantidad  de  notoria  importancia,  con  pertenencia  y  jefatura de  organización  criminal,  a  las  penas de dieciséis años, diez meses y quince  días   de   prisión   y   multa   de  4.746.105  euros  con  la  accesoria  de  inhabilitación  absoluta  durante  el  tiempo  de  la  condena y al pago de las  costas  en  la  parte  proporcional  que corresponda11.   

Siendo ello así, la Sala encuentra que el  supuesto  fáctico  referido  en  el requerimiento también constituye actividad  punible  en  Colombia  y  se actualiza en el tipo penal descrito en el artículo  376   del  Código  Penal,  que  trata  del  tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes, sancionado  con  pena  de  prisión  de  ciento veintiocho (128) a trescientos sesenta meses  (360)  y  multa  de  mil  trescientos  treinta  y cuatro (1.334) a cincuenta mil  (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Así   mismo,  las  circunstanciadas  de  agravación  por  las  cuales se profirió fallo de condena, relacionadas con la  jefatura  y pertenencia a organización criminal se subsumen en el canon 340 – 2  del  Estatuto  Punitivo,  descrito  como concierto para  delinquir  con  fines de tráfico de drogas tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  cuya  pena principal de prisión  oscila  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18)  años  y multa de dos mil setecientos  (2.700)  hasta  treinta mil  (30.000)  salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

En  efecto,  según  indicó  la  Sección  Primera  de  la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional de España en el fallo  origen  de  la  presente  solicitud,  la  existencia  de  una  organización  se  establece  a  partir  de su vocación de permanencia, la distribución de tareas  entre  sus  miembros y la existencia de una estructura jerárquica entre éstos,  elementos  que  en  la legislación nacional estructuran el punible de concierto  para delinquir.   

Se  colige,  entonces,  que  la  conducta  delictiva    atribuida   a   CAMPIÑO   en  el  Reino  de  España  está  tipificada penalmente en nuestro  país  y  sancionada con pena privativa de la libertad que supera ampliamente el  término  de un año, razón por la cual se colma este requisito contenido en el  Convenio   de   Extradición   de   Reos        y        su       Protocolo  Modificatorio.   

Prescripción  de  la  acción y de la pena   

De acuerdo con el canon IV del Convenio de  Extradición   de   Reos,   no  habrá  lugar  a  la  extradición  «Si  se  ha  cumplido la prescripción de la acción o de la pena,  según   las   leyes   del  país  a  quien  el  reo  sea  reclamado».   

La  anterior  exigencia  impone a la Corte  examinar  la  configuración  de  esa  categoría  jurídica en Colombia, con la  salvedad  que  sólo  se  revisará  la  prescripción  de la pena por cuanto el  requerimiento  tiene  como  propósito obtener la entrega del requerido para que  termine   de  cumplir  la  sanción  impuesta  por  las  autoridades  judiciales  españolas,  dado que el 26 de septiembre de 2011 no  regresó,   luego   de   un   permiso,   al  Centro  Penitenciario         de        Daroca donde  estaba       recluido,       restándole   por  cumplir  2.709  días  de  prisión12.   

De   acuerdo   al   artículo  89 del Código Penal nacional, la  sanción     penal     prescribe     «…en     el     término    fijado   para   ella   en   la   sentencia   o  en  el  que falte por ejecutar, pero  en    ningún   caso  podrá   ser   inferior   a   cinco   años» (subrayas propias).   

Y  según  el  canon           90          ibídem,            «El          término    de   prescripción   de   la  sanción    privativa    de    la    libertad   se  interrumpirá    cuando   el   sentenciado   fuere  aprehendido  en virtud de la sentencia, o fuere puesto a disposición  de  la  autoridad competente para el  cumplimiento     de     la     misma».     

En  cuanto  a  la  iniciación       del       término      de  prescripción   de   la  pena,  el  Código   Penal  vigente  no  trae  previsiones  expresas  sobre  ese  aspecto,  pero  resulta  razonable entender que ello sucede a partir del momento  en  el que queda ejecutoriada la sentencia, tal como  se     disponía    en    el    artículo 88 del anterior estatuto punitivo.    

De igual forma, la preceptiva nacional no  precisa   desde   qué   momento   se   cuenta   el  término de prescripción  cuando  se  ha ejecutado parte de la pena, pero falta  por  cumplir una porción de ella, por ejemplo por la  evasión       del       sancionado,  como  ocurre  en  el  evento  bajo  examen.   

Con  todo, una interpretación   lógico-racional  de  las  normas  citadas   permite   afirmar   que   en   ese  supuesto,  el  lapso  «que     falte     por  ejecutar»  debe   contarse   desde   el   momento   en   que   se  interrumpió  el  cumplimiento  de  la sanción. En  tal    sentido    ya    se   ha   pronunciado   la  Sala:   

“El anterior  panorama    evidencia   cómo   los   connacionales  permanecieron   en   reclusión  intramural  por  un  periodo  mayor  a  la mitad de la pena impuesta; sin  embargo,  no  cumplieron  con el régimen de libertad  vigilada  impuesto  por  las autoridades hondureñas,  pues   no  se  presentaron  mensualmente  al  juzgado  de  ejecución  de penas y salieron de ese país sin  tener       autorización      judicial para ello.   

El  análisis  ponderado  de las normas que regulan el instituto de la prescripción  permite  a  la  Sala  concluir  que  en  eventos como el que se  analiza,  esto  es,  cuando  se  ha  dado  inicio al cumplimiento de la pena, el  término   prescriptivo   empieza   a  contarse  desde  el  momento  en que se interrumpe su observancia.   

No   otra   cosa  puede  inferirse  del  artículo  89 del Código  Penal  cuando  señala  que  la pena prescribe en el  término  fijado  para  ella en la sentencia o en el  que  falte por ejecutar, expresión que razonablemente   lleva   a   colegir   que   es   a  partir  de  la  suspensión  de su cumplimiento cuando debe contarse  dicho  lapso,  el  cual  como dice la misma preceptiva no puede ser inferior a 5  años”.   (CSJ   CP.  6  Jul  2011,  Rad.  No.  35666).   

Siendo     ello    así,    no    ha   prescrito   la   pena  según  las  leyes  colombianas  por cuanto desde la  fecha  en que el reclamado evadió el cumplimiento de  la   sanción   (26  de  septiembre   de  2011)  al  momento  actual  no  ha  transcurrido     el     término     de  la  pena  que  resta  por  cumplir, esto es, 7 años,   5   meses  y  4  días,   previsto  en  la  ley  para  el  efecto.   

Naturaleza jurídica de los hechos fundantes  de la solicitud   

El  Convenio  sobre  Extradición  de Reos  proscribe  la extradición de personas acusadas de delitos políticos y conexos,  prohibición  que  para  este  evento no aplica por cuanto el punible objeto del  requerimiento  no  ostenta  tal  connotación,  por  tratarse de una infracción  penal ordinaria o delito común.   

La  otra  limitante, relativa al ejercicio  previo  de  la  jurisdicción,  no  se  configura,  pues  no  se  deduce  de  la  documentación  aportada  ni  ha sido reseñada por el país requirente o por la  defensa.   

En  síntesis,  tal  como  lo  señala  el  delegado  del  Ministerio  Público, están satisfechos los requisitos previstos  en  el Convenio sobre Extradición de Reos    y    su   Protocolo   Modificatorio  para acceder a la solicitud.   

Conclusión  

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a  la  solicitud  de extradición del  ciudadano      colombiano      CARLOS      ARTURO  CAMPIÑO,  solicitada  al Gobierno de Colombia por el  de  España para que cumpla con la pena privativa de la libertad impuesta por la  Audiencia  Nacional, Sección Primera, en sentencia del 15 de septiembre de 2005  por   delitos   continuados   contra  la  salud  pública,  con  las  agravantes  específicas  derivadas de la notoria cantidad de las sustancias traficadas y la  pertenencia   a   una   organización   criminal,   así  como  la  «agravante   de   extrema   gravedad»  relacionada    con    la    «jefatura» ejercida al interior de dicha estructura.   

Por  igual,  la  Corte  estima  oportuno  señalar   al   Gobierno   Nacional,   en  orden  a  salvaguardar  los  derechos  fundamentales  del  reclamado,  que  proceda  a  imponer al Estado requirente la  obligación  de facilitar los medios necesarios para garantizar su repatriación  en  condiciones  de  dignidad  y respeto por la persona humana una vez cumpla la  pena    impuesta    en    la    sentencia    condenatoria    que    motiva    la  extradición.   

De  otra  parte,  al  Gobierno Nacional le  corresponde  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo con  sus  políticas  internas  sobre  la materia, ofrezca posibilidades racionales y  reales  para  que  el  requerido pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  considerando  que el artículo 42 de la Constitución Política  de  1991  reconoce  a la familia como núcleo esencial de la sociedad, garantiza  su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, lo cual se refuerza  con  la protección que a ese núcleo también prodigan la Convención Americana  de  Derechos  Humanos  y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos  en sus artículos 17 y 23, respectivamente.   

La  Sala se permite indicar que, en virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2º  del  artículo  189 de la Constitución  Política,  le  compete  al  Gobierno  en  cabeza  del  señor  Presidente de la  República  como  supremo  director de la política exterior y de las relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos  impuestos  al  conceder  la  extradición,  quien  a  su  vez es el encargado de  determinar      las      consecuencias      derivadas     de     su     eventual  incumplimiento.   

Comuníquese  por  Secretaría  de la Sala  esta  determinación  al  requerido,  a  su  defensa, a la Procuraduría Segunda  Delegada  para  la  Casación Penal y a la Fiscalía General de la Nación, para  lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para lo de su competencia.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Folios 84 y 85 de la carpeta anexa 2.   

2 Cfr.  Folios 124 y 125 de la carpeta anexa 3.   

3 Cfr.  Folio 128 de la carpeta anexa 3.   

4 Cfr.  Folio 130 de la carpeta anexa 3.   

5 Cfr.  Folio 133 y 134 de la carpeta anexa 3.   

6 Cfr.  Folio 138 de la carpeta anexa 3.   

7 Cfr.  Folio 141 de la carpeta anexa 3.   

8 Cfr.  Folios 79 y 80 de la carpeta anexa 2.   

9  Según  acta  de  verificación  de  garantías  visible  a folios 29 a 32 de la  carpeta  de la Corte, la Procuradora Segunda Delegada para la Casación Penal se  entrevistó   con   el   reclamado  el  18  de  junio  de  2015  en  la  Cárcel  “La   Picota”  de  la  ciudad de Bogotá D.C..   

10 Cfr.  Folio 43 y ss. de la carpeta anexa 2.   

11  Cfr. Folio 311 de la carpeta anexa 2.   

12  Cfr. Folios 138 y 141 de la carpeta anexa 3.     

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