10716 (14-08-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CASACION     DISCRECIONAL/ DEFENSA TECNICA   

Tesis:  

Es  verdad  que  no  todos  los  procesados  estuvieron  asistidos  por  abogados  titulados  durante la fase instructiva y/o  parte  del juicio, sino por estudiantes de derecho pertenecientes a consultorios  jurídicos  de  universidades reconocidas por el Estado; pero también lo es que  dicha  representación  no genera per se nulidad del proceso por desconocimiento  del  derecho  a una defensa técnica, puesto que el artículo 30 del decreto l96  de  l97l  (reglamentario del ejercicio de la abogacía), y el inciso 2° del l48  de  la  codificación  procedimental penal, faculta a los estudiantes de derecho  de  tales consultorios jurídicos para intervenir en actuaciones procesales como  la  que  ahora  ocupa la atención de esta Sala, disposición que fue encontrada  exequible  por  la  Corte  Constitucional, sentencia C-049 de febrero 8 de 1996,  M.P. Dr. Fabio Morón Díaz:   

PROCESO                              : 10716   

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente   

                                                    Dr.  NILSON  PINILLA  PINILLA       

                                                    Aprobado Acta No.119.   

Santafé  de  Bogotá,  D.C., agosto catorce  (14) de mil novecientos noventa y seis (1996).      

          V I S T O S   

Decidirá  la  Sala  sobre  la aceptación o  rechazo  del  recurso  excepcional  de  casación  interpuesto por el Procurador  Octavo  en lo Judicial Penal, contra la sentencia de segunda instancia proferida  por  el  Juzgado  Séptimo Penal del Circuito de Santa Fe de Bogotá, en proceso  por    los   delitos   de   hurto   calificado   y   agravado,   en   grado   de  tentativa.   

          ANTECEDENTES   

A  eso  de  las  diez de la mañana del 5 de  junio  de  l994,  en  momentos  en que el ciudadano Jaime Eduardo Mompotes   transitaba  por  un  sector  del parque de los Mártires de esta ciudad capital,  acompañado  de  dos  pequeños hijos, fueron interceptados por dos mujeres y un  hombre,  quienes  exhibiendo armas cortopunzantes (tres cuchillos) intimidaron a  Mompotes  para  que  les  entregara  una  máquina de escribir marca Brother que  llevaba  consigo,  avaluada  en  setenta mil pesos; cuarenta mil pesos en dinero  efectivo  y  una  chaqueta de cuero que tenía puesta, no sin antes amenazar con  herir  a  sus niños si no accedía a sus requerimientos; propósito que se vió  frustrado  por la oportuna intervención de una patrulla de la Policía Militar,  que les dió captura.   

El  l4  de octubre del mismo año, el Fiscal  Setenta  y Uno de la Unidad Primera Local de Patrimonio calificó el mérito del  sumario  con  resolución  acusatoria  contra  JHON  JAIRO CONVERS LOPEZ O JAIRO  ENRIQUE  CARDENAS  CORREA,  MARTHA  LUCIA  SUAREZ O CARMENZA CARO Y GLORIA MARIA  ECHEVERRY  GOMEZ  O  GLORIA  ELENA  RESTREPO RIVERA (los segundos nombres fueron  posteriormente  establecidos), por los delitos de hurto calificado y agravado en  grado  de  tentativa;  enjuiciamiento  notificado personalmente a los procesados  detenidos,  a  uno  de  los defensores y al agente del Ministerio Público y por  anotación en estado a los demás sujetos procesales.   

Adelantado  el  juicio, el Juzgado Setenta y  Ocho  Penal  Municipal  de  esta ciudad, mediante sentencia de 1° de febrero de  l995  puso  fin  a la instancia, condenando a los encausados a la pena principal  de  cinco  (5) años de prisión, cada uno, como coautores del delito imperfecto  imputado;  a  la  sanción  accesoria  de  rigor  y  al  pago en concreto de los  perjuicios  causados;  fallo apelado por un procesado y un defensor y confirmado  el  7  de  abril del mismo año, por el Juzgado Séptimo Penal del Circuito, con  la  única  modificación  de  rebajar  a 55 meses y 6 días de prisión la pena  correspondiente  a  cada uno de los sentenciados, dosificación que fue aclarada  mediante providencia de fecha 25 ibídem.   

         LA IMPUGNACION   

En  tiempo  oportuno,  el  señor Procurador  Octavo    en   lo   Judicial   Penal   solicita   de   la   Corte   “examinar   la   viabilidad   de  admitir  y  tramitar  el  recurso  extraordinario  de  Casación por la vía excepcional”  del  inciso tercero del artículo 2l8 del Código de Procedimiento Penal, porque  a  su  juicio  el fallo impugnado “comporta violación de derechos fundamentales  de  los  procesados  y  su  estudio  podría  contribuir  al  desarrollo  de  la  jurisprudencia  en  el ámbito de la punibilidad del delito tentado y consumado,  en lo atinente a su dosificación”.   

Argumenta  que  los  procesados  no  fueron  asistidos  por  abogado  titulado  durante  la etapa investigativa ni durante el  juicio,   sino   por   estudiantes  de  derecho  pertenecientes  a  consultorios  jurídicos,  lo  que  hizo  que  la  defensa  se  tornara “desacertada, pasiva e  ineficaz”   a  los  intereses  de  los  acusados,  configurándose  una  nulidad  procesal.  Además,  pudo haberse incurrido en error relativo a la dosificación  de  la pena al no enmarcarse dentro de los parámetros previstos en el artículo  6l  del  Código  Penal, lo cual condujo a imponerles una sanción que supera la  deducida en otros casos por el mismo punible consumado.   

Agrega que en las sentencias condenatorias se  dedujo  en  contra  de  los  acusados las circunstancias de agravación punitiva  contempladas  en los numerales 2° del artículo 350 y 1° del artículo 372 del  Código  Penal,  sin  que  la primera haya sido considerada en la resolución de  acusación    y   sin   que   exista   suficiente   claridad   respecto   a   la  segunda.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

La  solicitud  para  ser revisada en sede de  casación  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Juzgado Séptimo  Penal  del  Circuito de esta ciudad capital, por la vía excepcional contemplada  en  el  inciso  tercero  del  artículo  2l8 del Código de Procedimiento Penal,  proviene  de  parte  legitimada  para  recurrir, como lo es el representante del  Ministerio  Público  y  fue  presentada dentro del término de ejecutoria de la  sentencia  impugnada,  advirtiéndose  que el impugnante adujo de manera breve y  concisa   las   razones  que  lo  llevan  a  acudir  a  este  excepcional  medio  impugnatorio,  con  lo  cual se satisfacen los requisitos formales para estudiar  su aceptación.   

Sin  embargo,  en  criterio  de  la Sala los  argumentos  expuestos  respecto  a  su  viabilidad,  no  ameritan  imprimirle al  recurso el trámite de rigor.   

En  primer lugar, es verdad que no todos los  procesados   estuvieron   asistidos  por  abogados  titulados  durante  la  fase  instructiva   y/o   parte   del   juicio,   sino   por  estudiantes  de  derecho  pertenecientes  a  consultorios  jurídicos  de universidades reconocidas por el  Estado;  pero  también lo es que dicha representación no genera per se nulidad  del  proceso  por desconocimiento del derecho a una defensa técnica, puesto que  el  artículo  30  del  decreto  l96  de l97l (reglamentario del ejercicio de la  abogacía),  y  el  inciso  2° del l48 de la codificación procedimental penal,  faculta  a  los  estudiantes  de  derecho  de tales consultorios jurídicos para  intervenir  en  actuaciones  procesales  como la que ahora ocupa la atención de  esta   Sala,   disposición   que   fue   encontrada   exequible  por  la  Corte  Constitucional,  sentencia  C-049  de  febrero  8 de 1996, M.P. Dr. Fabio Morón  Díaz:   

         “…La  ley  puede  habilitar  defensores  que  reunan al menos las  condiciones  de  egresados  o  de  estudiantes  de  derecho  pertenecientes a un  consultorio jurídico…   

         …  incluso  como  defensores en asuntos penales, como lo advierte  el  inciso  2°  del artículo 148 del Decreto 2700 de 1991, que será declarado  exequible.”   

Esta  habilitación  había  sido  aceptada  previamente  por  la  propia  Corte Constitucional, desde antes de proferirse el  fallo  aquí  impugnado excepcionalmente, sentencias SU-044 y C-071 de febrero 9  y  23  de  1995,  M.P.  Drs.  Antonio  Barrera Carbonell y Carlos Gaviria Díaz,  respectivamente:   

        “La  ley no puede autorizar a cualquier persona para intervenir en  la  defensa  de  un  sindicado; solamente en casos excepcionales en que no pueda  contarse  con  abogado  titulado  puede habilitar defensores que reunan al menos  las  condiciones  de  egresados,  o  estudiantes  de derecho pertenecientes a un  consultorio  jurídico…,  pues  de  esta  forma se consigue el objetivo de que  dichos defensores sean personas con cierta formación jurídica.”   

En   segundo  término,  el  peticionario  simplemente  apercibe el hipotético quebranto de las normas legales reguladoras  de  la  dosificación  punitiva,  o  un  excesivo  rigor  en el tiempo impuesto,  denotando  el  análisis  sobre  la  tentativa, sin señalar si es que existe un  vacío  jurisprudencial  sobre  estos temas, o la advertencia de jurisprudencias  encontradas  que  sea  preciso  unificar,  como  tampoco  se aprecia de donde se  deriva  el  agravio  que  en  la  dosimetría  se  haya cometido contra derechos  fundamentales de los condenados.   

No   puede   olvidarse  que  es  al  juez  competente,  en su sano criterio y dentro de los respectivos límites legales, a  quien  corresponde  esta  tasación  razonable,  en  punto que fue considerado y  atenuado   en   segunda   instancia,   con   disminución   en  más  de  cuatro  meses.   

Conviene  asimismo  aclarar   que   en las instancias no resulta  agravada  la  pena   específicamente  por  la circunstancia prevista en el numeral 2° del artículo  350  del Código Penal, sino que para la calificación del hurto se efectuó una  ponderación  integral  del  hecho  en sí de la gravedad de la violencia contra  las  personas  (numeral  1°  ib.),  resultando  por  lo  demás innecesario “el  desarrollo  de la jurisprudencia” sobre la eventual discrepancia entre el pliego  de  cargos  y  el  fallo,  respecto  de causales específicas de agravación, en  donde ya es prolija la doctrina de esta Sala.   

Respecto  de  la  cuantía  de que trata el  numeral  1°  del  artículo  372  ib.,  a  que  también  alude  el  agente del  Ministerio  Público, existe claridad acerca de que el valor de los objetos cuyo  ilícito  apoderamiento  se  frustró  superaba  la suma de cien mil pesos; esta  circunstancia  fue  expresamente  considerada  en el pliego de cargos (f.125), y  cuando  se  tomó  la decisión motivo de estas consideraciones aun no se había  pronunciado  la  Corte  Constitucional sobre el entendimiento de tal cuantía en  términos  de  valor constante (Sentencia C-070, febrero 22/96, M.P. Dr. Eduardo  Cifuentes  Muñoz),  novedad  que no puede ahora ser analizada oficiosamente por  esta vía.   

No  encontrándose establecido el quebranto  de  algún derecho fundamental que obligue a su restablecimiento, ni habiéndose  postulado   motivación   adecuada   para   el   cambio  o  unificación  de  la  jurisprudencia  nacional  sobre el punto específico de la punibilidad, la Corte  dentro  de  la  potestad discrecional que le otorga el artículo 2l8 del Código  de  Procedimiento  Penal,  inciso  3°,  no encuentra procedente acceder a ésta  excepcional vía impugnatoria.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia en Sala de Casación Penal,   

        R E S U E L V E :   

NO  ACEPTAR  el  recurso   excepcional   de   casación  interpuesto  por  el  representante  del  Ministerio  Público  contra  la sentencia dictada dentro de este proceso por el  Juzgado Séptimo Penal del Circuito de Santa Fe de Bogotá.   

Devuélvase  el  expediente  al  Juzgado de  origen.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

        FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL   

RICARDO   CALVETE   RANGEL                                  JORGE    CORDOBA  POVEDA          

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE    JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

CARLOS        E.        MEJIA  ESCOBAR                    DIDIMO             PAEZ  VELANDIA           

                                                             NO FIRMO   

NILSON           PINILLA  PINILLA            JUAN     MANUEL     TORRES  FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *