AP593-2015(44688)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA  DEL ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ   

Magistrada Ponente  

AP593-2015  

Radicación  No.  44688   

Aprobado Acta No.  044   

          Bogotá   D.C.,   once   (11)   de   febrero   de   dos  mil  quince  (2015).   

VISTOS  

Resuelve  la  Corte el recurso de apelación  interpuesto  por  la  Fiscalía  y la apoderada de víctimas contra la decisión  del  1  de  septiembre  de  2014,  por  cuyo  medio  el Magistrado de Control de  Garantías  de  la  Sala  de  Justicia  y Paz del Tribunal Superior de Medellín  dispuso  la  restitución  jurídica  y material de unos predios y se abstuvo de  ordenar  similar  medida  frente  a otros.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

El  15  de diciembre de 2011 la Fiscalía 25  Delegada  ante los Tribunales de Justicia y Paz radicó en la Sala de Justicia y  Paz  del  Tribunal  Superior  de Medellín solicitud de cancelación de títulos  fraudulentos  y  restitución  de  bienes  frente  a  27  predios ubicados en la  Región     de     Tulapa     del     municipio     de     Turbo    (Antioquia).   

El  19  de  junio  de  2012 el Magistrado de  Control  de  Garantías inició la audiencia correspondiente, en cuyo desarrollo  admitió  el incidente en relación con algunos predios y lo inadmitió respecto  de  otros  donde  no  se  allegaron  los documentos necesarios para acreditar la  legitimación  para  actuar;  así mismo, decretó pruebas. En la diligencia del  19  de  julio  siguiente  aceptó  el trámite en torno de otros bienes, para un  total  de  veintiún  inmuebles, sobre los que ordenó inscribir el incidente en  los folios de matrícula inmobiliaria.   

El  24  de  enero  de  2013 el Magistrado se  declaró  sin  competencia  para  continuar  conociendo  del  asunto,  decisión  revocada  por  esta  Corporación  mediante  proveído del 10 de abril del mismo  año, previa impugnación de  la apoderada de algunas víctimas.   

En consecuencia, la Magistratura continuó la  actuación respecto de los siguientes inmuebles:   

1.      Predio      “Déjala    Quieta”,   vereda   Tulapa,  Corregimiento  San  Pablo  de  Turbo,  M.I.  034-14355,  reclamante Tomás Gómez Gómez.   

2. Predio “No hay  como  Dios”,  vereda  Isaías,  Corregimiento Pueblo  Bello  de  Turbo,  M.I.  034-185,  hoy hace parte del predio de mayor extensión  “El  Tekal” identificado  con  M.I. 034-65724, reclamante Remberto Manuel López  Ubarnes.   

3.  Predio  “Mis  Deseos”,  vereda La Pita, Corregimiento Pueblo Bello  de  Turbo, M.I. 034-35068, reclamante María Gertrudis  Guerra.   

4. Predio “Nueva  Estrella”,  vereda  La  Pita,  Corregimiento  Pueblo  Bello  de  Turbo,  M.I.  034-16348, reclamante Máximo  Hoyos Guerra.   

5.      Predio      “Bengala”,  vereda Tulapa de Turbo, M.I.  034-3565,      reclamante     Leonardo     Berrío  Morelo.   

El  1 de septiembre de 2014, luego de surtir  varias  audiencias  de  acopio probatorio, el Magistrado dispuso la restitución  jurídica   y   material   de   las   fincas   “Mis  Deseos”   y   “Nueva  Estrella”, así como la cancelación de los títulos  y  anotaciones  que  concretaron  la  usurpación.  De  igual  forma, denegó la  devolución    de    los    inmuebles    “Déjala  Quieta”,  “No  hay como  Dios”           y           “Bengala” porque no se demostró que los  peticionarios fueran víctimas de despojo.   

CONTEXTO DE LA SOLICITUD  

En  apoyo  de  su  pretensión  la Fiscalía  informa  que para el año de 1995 en la región de Tulapa del municipio de Turbo  (Antioquia)  las guerrillas  de  las  FARC y el EPL tenían fuerte presencia, razón por la cual los hermanos  Fidel  y Carlos Castaño Gil  decidieron  extender a esa zona el accionar del grupo paramilitar que dirigían,  por  tratarse,  además,  de  un  territorio geoestratégico. Con ese propósito  encomendaron     a     Carlos     Mario    García  Fernández,  alias  “doble  cero”,  el operativo militar inicial dentro del cual  se  perpetraron  múltiples  asesinatos,  desapariciones  forzadas, así como el  desplazamiento masivo de sus habitantes.   

Para  consolidar  su  dominio,  en los años  subsiguientes    (1996    y   1997),   las  AUC  delegaron  en  SALVATORE MANCUSO  GÓMEZ  la  misión de hacerse a la titularidad de los  predios  allí  ubicados. Con esa finalidad, en algunos casos de forma directa y  en  otros  a  través  de intermediarios, el postulado  adquirió   numerosos   inmuebles,   situación   que  reconoció  en  la  versión libre del 25 de noviembre de 2011 al admitir que el  grupo  ilegal  ocasionó el desplazamiento forzoso de los habitantes de Tulapa y  que  las  posteriores  compras obedecieron a una estrategia jurídica dirigida a  apropiarse de la zona.   

     

LA DECISIÓN IMPUGNADA  

El  Magistrado  de  Control de Garantías en  punto  de  las  fincas  “Déjala Quieta”  y  “No  hay  como Dios”1   considera   que   los  negocios  jurídicos  por  cuyo  medio  se  transfirió  su  dominio  están  dotados de validez por concurrir los elementos  del  artículo  1502 del Código Civil, esto es, capacidad, consentimiento libre  de  vicios,  objeto  y  causa  lícitos,  en  tanto los reclamantes Tomás  Gómez  Gómez y Remberto Manuel López Ubarnes  declararon  que  no  fueron  amenazados o presionados para vender,  situación que elimina la posibilidad del despojo.   

En  tal sentido, señala, la interpretación  del  artículo  74  de  la  Ley 1448 de 2011 no implica que el hecho de adquirir  bienes  en  zona  de  conflicto  dentro  del  periodo  previsto en esa normativa  configura   la   usurpación   porque  en  cada  caso  debe  revisarse  si  hubo  aprovechamiento  de  la  situación  de  violencia o privación arbitraria de la  propiedad.  En  el  evento  bajo  examen no se ejerció presión o amenaza a los  reclamantes,  quienes  voluntariamente accedieron al negocio que se les propuso.  Con  todo, si se hubiesen presentado vicios del consentimiento, fraude o lesión  enorme,   es   la   jurisdicción  ordinaria  la  competente  para  resolver  el  asunto.     

Afirma   que   el  predio  “No  hay  como  Dios”  está en poder de  terceros  de  buena  fe  exenta de culpa que lo adquirieron en diciembre de 2006  para  adelantar un proyecto productivo, compra efectuada al titular inscrito por  el  valor comercial, sin que en los títulos de propiedad existieran anotaciones  que  permitieran  deducir irregularidades. Por ello, al actual propietario no le  es  oponible  la  anotación No. 6 del Folio de Matricula Inmobiliaria, de fecha  22  de septiembre de 2010, por cuyo medio se registró la zona como de riesgo de  desplazamiento, pues adquirió la finca con antelación.    

Por  último,  añade,  los  compradores  se  entrevistaron  con  Álvaro López Ubarnes,  hermano  del  reclamante,  quien  no  informó  que  su  familiar  estuviese realizando alguna reclamación.   

LAS IMPUGNACIONES  

         

1.  La  Fiscalía  cuestiona    la    negativa    de    restituir   los   predios   “Déjala   Quieta”   y  “No  hay  como  Dios”,  contenida  en el  numeral  8  de  la decisión, en tanto el grupo ilegal liderado por los hermanos  Castaño lanzó una ofensiva  en  la zona de Tulapa perpetrando actos delictivos de toda naturaleza con el fin  de  expulsar  a  los  grupos  guerrilleros  y  a  la  población civil a efectos  adquirir  el  dominio  de  la  zona,  situación  corroborada  por  SALVATORE   MANCUSO   GÓMEZ  y  por  las  víctimas que declararon en el incidente.    

    

          Una  vez  obtenido  el  control  territorial, agrega, la   “Casa   Castaño”   encomendó  a  MANCUSO  GÓMEZ la labor de  obtener  la  propiedad  de  los  predios  de  esa  región para instalar la base  “La   Veinticuatro”  y  expandir el paramilitarismo en todo el Urabá.   

          Por  ello,  afirma,  no se trató de una cadena de sucesos ocurridos  al  azar sino de una operación diseñada para desplazar a la población civil y  lograr  la  compra  masiva  de  predios  en  procura  de  lo  cual usaron varias  estrategias  intimidatorias, bastando en muchos casos con su sola presencia para  que   los   pobladores,   víctimas  del  miedo,  abandonaran  sus  propiedades.   

          Por  lo  anterior,  aduce,  existe nexo causal entre el accionar del  grupo  armado  al margen de la ley y el despojo, pues fue el terror generado por  los  paramilitares  lo  que  llevó  al  abandono  de las tierras y facilitó la  negociación   de   las   mismas.   En   tal   sentido,   añade,   MANCUSO  GÓMEZ  reconoció  que  las AUC  actuaron  de  forma  sistemática  porque  la  incursión militar constituyó la  primera  fase  de  la estrategia orientada a consolidar el poder del grupo en la  zona.   

          Resalta  que  Guido  Vargas, intermediario   de   MANCUSO  para la compra de terrenos, le     dijo     a    Remberto    López  Ubarnes   que  su  nombre  estaba  en  una  lista  de  paramilitares,  hecho  que  puede  entenderse  como intimidación directa o como  acto  no  premeditado,  pero que en todo caso ocasionó temor y fue determinante  para que accediera a vender.   

A  los actuales titulares de “No   hay   como   Dios”  los  considera  terceros  de  buena  fe  exenta  de  culpa,  motivo  por el cual pide aplicar el  artículo  72  de  la  Ley  1448  de  2011  procediendo  a  la  restitución por  equivalente    o    al    reconocimiento   de   compensación   a   Remberto   López   Ubarnes  porque  las  mejoras  son  muy  costosas  por  cuanto  existe  una  plantación  de  teca  de  aproximadamente siete años.   

          En    cuanto    al   predio   “Déjala  Quieta” resalta que Tomás  Gómez  Gómez con su esposa, siete hijos y sus padres  debió  salir  de  allí  cuando  llegaron  los paramilitares y se llevaron a su  hermano    Miguel   Enrique   Gómez   y  a  un sobrino, sin que sepan que pasó con ellos. Esos hechos, en  su  opinión, configuran vicio del consentimiento que anulan la autonomía en la  venta del terreno.   

          2.    La   apoderada   de   Tomás   Gómez   Gómez   y   Remberto  López  Ubarnes,  reclamantes  de  los  predios “Déjala  Quieta”  y “No hay como  Dios”,  insiste  en  la  restitución porque resulta  contradictoria  la  decisión de la Magistratura de darle crédito a la versión  de  SALVATORE  MANCUSO y no  disponer  la  devolución de todos los bienes reclamados por cuanto el postulado  refirió  que  la estrategia de despojo material y jurídico se llevó a cabo en  toda la región de Tulapa y no en unos casos en particular.   

          Resalta  cómo las adquisiciones se hicieron después de desplazar a  los  habitantes,  pues  los parceleros no se fueron voluntariamente sino por las  amenazas  y  el  accionar  de  las  AUC,  evidenciándose el nexo de causalidad.  Considera  ilógico  afirmar  que  los  campesinos vendieron sin apremio, cuando  tuvieron que huir a lugares inciertos para preservar su vida.   

          Destaca   que   Fredy   Rendón  Herrera  también  confesó la compra de terrenos en esa zona a  través  de  testaferros  y  que  Benjamín  Alvarado  Bracamonte  reconoció  haber sido hombre de confianza  de    SALVATORE   MANCUSO  GÓMEZ,  a quien prestó su  nombre para figurar como propietario.   

          De  ello  colige  que  las ventas están viciadas de error, fuerza y  dolo  porque  no  fueron  realizadas  de  manera  libre y voluntaria en tanto se  concretaron  en  forma  masiva  en  una  zona  declarada  en riesgo inminente de  desplazamiento,      máxime      cuando     Guido  Vargas     confirmó     que     a     López    Ubarnes   y   a   Goméz  Gómez  se  le  dijo  que debían  vender sus tierras porque no podían retornar a ellas.   

          Considera  que el artículo 74 de la Ley 1448 de 2011 es de estricta  aplicación  dada  la  existencia  de un conflicto armado en Colombia y por ello  resulta  imperativo  aplicar  el  principio de flexibilización probatoria y las  presunciones de despojo previstas en ese estatuto.   

Opina   que   los   terceros   del  predio  “No  hay  como  Dios” no  son  de  buena  fe porque la vendedora había adquirido varios bienes en la zona  que  ofreció  reparar  a  las  víctimas,  situación  que debió alertar a los  compradores.   

Pide   revocar   el   numeral   8   de  la  determinación  impugnada  y,  en su lugar, disponer la restitución jurídica y  material  de  los bienes “Déjala Quieta”  y  “No  hay  como Dios”,  con  mayor  razón  cuando  en  la  región  de  Tulapa  ya se  restituyeron  quince  fincas,  debiéndose conceder el mismo derecho respecto de  los mismos hechos.        

      

INTERVENCIÓN NO RECURRENTES  

1.  La Unidad Administrativa de Restitución  de  Tierras  Despojadas  pide no tener como tercero de  buena   fe  exenta  de  culpa  al  actual  titular  del  predio  “No  hay  como  Dios” porque no acreditó  la  ejecución  de  actos encaminados a verificar la situación del inmueble. La  buena  fe  creadora  de derechos no se satisface con el estudio de títulos sino  que   demanda   averiguaciones  adicionales  sobre  el  contexto  social  y  las  afectaciones  causadas  por  el  conflicto  en el territorio donde se hallan los  bienes  por  adquirir.  En  ese  orden,  era  de conocimiento público la masiva  violación   de   los   derechos  humanos  de  los  pobladores  de  la  zona  de  Tulapa.   

Esa  situación era conocida a cabalidad por  la   señora   Diana   Cristina   Botero  por  su  condición de funcionaria de la Agencia Presidencial para  la   Acción   Social,  entidad  que  realizó  esfuerzos  desde  2001  para  la  protección de tierras abandonadas en la subregión de Urabá.   

Si quienes aducen ser adquirentes de buena fe  exenta  de culpa hubiesen desplegado averiguaciones diligentes sobre el contexto  social  y  político  de  la  zona,  habrían detectado que la vendedora compró  mediante  escritura  No.  1564  del  26  de  diciembre de 2005 no sólo el fundo  “No  hay como Dios” sino  16  predios más ubicados en diferentes condiciones geográficas, situación que  imponía   indagar   por   lo   sucedido  dada  la  evidente  concentración  de  tierras.                      

       

          2.    La    Unidad    Administrativa    para   la   Reparación   de  Víctimas  manifiesta no tener ninguna posición sobre  la determinación adoptada por la magistratura.   

          3.     El  representante  de  terceros  señala  que no todos los  habitantes  de  la  región fueron desplazados porque familiares de Remberto  López  Ubarnes permanecieron en  la zona a pesar del éxodo de la mayoría de habitantes.   

          Considera  procedente  la restitución cuando la enajenación estuvo  mediada  por  violencia  o por el contexto de la misma, situación no demostrada  en  este  evento,  pues  lo  probado  fue  que López  Ubarnes  se alejó voluntariamente del predio y vendió  sin presiones o amenazas.   

          Encuentra  contradictorios los argumentos del apoderado de la Unidad  de  Restitución  de  Tierras  porque  no  parece  justificado  no  impugnar  la  providencia  y  pedir que si se revoca no se reconozca la condición de terceros  de  buena  fe exenta de culpa, pues si los títulos quedan vigentes no hay lugar  a  cuestionar  la  calidad  subjetiva con la cual obraron los actuales titulares  del derecho de dominio.   

          Destaca   que   los   actuales   propietarios   de   “No  hay  como  Dios”  hablaron  con  el  hermano  de  López  Ubarnes  sin  que  informara  sobre  la  configuración  de un desplazamiento, de lo cual  colige  que indagaron con suficiencia sobre el tema, pues sólo en el año 2008,  después  de  la  compra de los terrenos, se registró en el folio de matrícula  inmobiliaria  el  peligro  de  desplazamiento, esto es, cuando habían englobado  los   predios   adquiridos  y  habían  obtenido  de  parte  del  Ministerio  de  Agricultura un incentivo forestal.      

   

          4.  El Ministerio Público recuerda cómo a  la  región de Tulapa llegaron los paramilitares y ocasionaron el desplazamiento  de  la  mayor  parte  de  los habitantes, pero algunos se quedaron y continuaron  trabajando  la tierra, como ocurrió con Tomás Gómez  Gómez      de     la     finca     “Déjala  Quieta”, quien manifestó haber  vendido   sin  presiones  a  $100.000  la  hectárea,  razón  por  la  cual  la  enajenación fue lícita y se impone confirmar la decisión.   

          Igual   criterio   expresa   en   torno   al  fundo  “No  hay  como  Dios” porque Manuel   López   Ubarnes  declaró  que  Guido  Vargas no lo amenazó  ni  presionó  para  vender  sino  que lo hizo de forma libre y espontánea a un  precio  comercial,  de  manera que no se configuraron vicios del consentimiento,  debiéndose   confirmar  la  determinación,  máxime  cuando  los  propietarios  actuales son compradores de buena fe exenta de culpa.    

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  conformidad  con  lo  establecido  en el  parágrafo  1 del artículo 26 de la Ley 975 de 2005, modificado por el canon 27  de  la  Ley  1592  de  2012,  en  concordancia  con el artículo 68 ibídem   y   con  el  numeral  3°  del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004, esta Colegiatura es competente para desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra la providencia proferida por el  Magistrado  de  Control  de Garantías de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de  Medellín,  por  cuyo  medio  dispuso  la restitución jurídica y  material  de  unos  predios  y  se  abstuvo  de  ordenar similar medida frente a  otros.   

     

i. Acotación previa     

Por  regla  general,  cuando  se  presenta  solicitud  de  restitución  de  un  bien  cautelado en Justicia y Paz por quien  aduce  despojo,  debe  procederse  conforme  lo  señala  el  parágrafo  2  del  artículo 17B,   

“Parágrafo 2°.  Cuando  la  medida  cautelar  se  decrete sobre   bienes  respecto  de  los  cuales  con posterioridad  se eleve solicitud de  restitución,   tales   bienes  y  la  solicitud  de  restitución  serán  transferidos  al  Fondo  de  la  Unidad   Administrativa   Especial   de  Gestión  de  Restitución  de  Tierras  Despojadas,  para efectos de su trámite a través de  los  procedimientos  establecidos en la Ley 1448 de 2011 y su normatividad   complementaria,  sin  que se requiera el levantamiento de la medida cautelar por  parte de la magistratura”.   

          Con  todo,  el  artículo  38 de la Ley 1592 de 2012 estableció una  excepción  a  la  citada regla, a saber: cuando al entrar a regir esa normativa  se  encontraba  en  curso  un  incidente de restitución de bienes, evento en el  cual  el  trámite  incidental  debe continuar en la jurisdicción de Justicia y  Paz, siempre y cuando exista medida cautelar sobre el bien.   

“Artículo 38.  Trámite  excepcional  de  restitución  de tierras en el marco de la Ley 975 de  2005.   Si   a   la  entrada  en  vigencia  de  la  presente  ley,  existiere  medida  cautelar  sobre  un  bien  con  ocasión  de una  solicitud  u  ofrecimiento de restitución en el marco  del  procedimiento de la Ley 975 de 2005, la autoridad  judicial   competente   continuará   el   trámite   en   el   marco  de  dicho  procedimiento.  En los demás casos, se observará lo  dispuesto  en  la  Ley 1448 de 2011” (subrayas fuera  de texto).       

La anterior preceptiva explica la razón por  la  cual  el  incidente  para  la entrega de algunos bienes de la zona de Tulapa  permanece  en  esta  jurisdicción  y  no  en  la  de  Restitución  de Tierras.   

Ahora,  el trámite incidental debe seguirse  bajo  las  pautas  del  procedimiento diseñado en el canon 39 de la Ley 1592 de  2012,  las  cuales  incluyen  la  aplicación  de  las  presunciones  de despojo  previstas  en  el  artículo 77 de la Ley 1448 de 2011, así como las figuras de  compensación  en  especie  y  reubicación  en  los casos en que no sea posible  restituir  a  la  víctima  en el predio despojado, entre otras, como lo dispone  dicha normativa:   

“Artículo     39.     Restitución  de  bienes  y  cancelación  de  títulos y registros  obtenidos  en  forma  fraudulenta. Cuando se configure  la  situación  excepcional de que trata el artículo 38 anterior, el magistrado  con  funciones  de  control  de garantías, en audiencia preliminar, surtirá el  trámite de restitución bajo las siguientes reglas:   

Para  decidir  sobre la restitución de los  bienes  despojados  o abandonados forzosamente y la cancelación de los títulos  y  los  registros  fraudulentos,  el  magistrado  con  funciones  de  control de  garantías   dispondrá   el  trámite  de  un  incidente  que  se  surtirá  de  conformidad  con lo establecido en el inciso segundo del artículo 17C de la Ley  975  de  2005,  para  garantizar  el  ejercicio  del derecho de contradicción y  oposición  de  los  terceros  afectados, quienes deberán demostrar su buena fe  exenta  de  culpa.  En  caso  de  que  los terceros logren acreditar su buena fe  exenta   de  culpa,  el  magistrado  ordenará  en  su  favor  el  pago  de  las  compensaciones  previstas  en  el artículo 98 de la Ley 1448 de 2011, con cargo  al  Fondo  de  la  Unidad Administrativa Especial de Gestión de Restitución de  Tierras Despojadas.   

Durante  el  trámite  del incidente que se  surtirá  para  la restitución de bienes despojados o abandonados forzosamente,  se  podrán  aplicar  las  presunciones  de  despojo  previstas  en  el  artículo 77 de la Ley 1448 de 2011, aunque los predios no se  encuentren  inscritos  en  el  Registro  de  Tierras  Despojadas  y  Abandonadas  Forzosamente.   De  igual  forma,   será   aplicable   la  figura  de  las  compensaciones  en  especie  y  reubicación  en  los  casos  en  que  no sea posible restituir a la víctima el  predio  despojado  según lo previsto en el artículo  97  de  la  Ley  1448  de  2011,  con cargo al Fondo de la Unidad Administrativa  Especial   de   Gestión   de   Restitución  de  Tierras  Despojadas.  (…)”  (subraya fuera de texto).   

En ese orden, en este trámite incidental se  atenderán  los  principios  del  proceso  de restitución de tierras despojadas  (artículo  73  de  la  Ley  1448 de 2011),  principalmente  el  que  señala que la restitución jurídica y  material   es   la   medida   preferente   de   reparación   integral   de  las  víctimas.   

     

i. Del caso concreto     

La magistratura de primera instancia deniega  la   restitución  de  los  predios  “No  hay  como  Dios”   y   “Déjala  Quieta”  impetrada  por  la  Fiscalía  en  favor de  Remberto  López  Ubarnes  y  Tomás   Gómez   Gómez,  respectivamente,  porque los negocios jurídicos mediante los que se transfirió  el  dominio  están  dotados de validez por concurrir en ellos los elementos del  artículo  1502  del  Código Civil, esto es, capacidad, consentimiento libre de  vicios,  objeto  y  causa lícitos, en tanto los reclamantes declararon no haber  sido  amenazados  o  presionados para vender, situación que elimina el despojo.   

En   sentido  contrario,  los  impugnantes  (Fiscalía  y  apoderada  de  víctimas)  consideran  que la venta se produjo como consecuencia de la fuerza  y  la  violencia  ejercida por los grupos paramilitares en la región de Tulapa,  situación  que  impone  la  revocatoria  del proveído y la restitución de los  inmuebles a los primigenios propietarios.   

Pues  bien, conforme con lo demostrado en el  trámite  incidental,  son hechos ciertos, reconocidos por el postulado, por los  reclamantes y documentados por la Fiscalía:   

i) La región de Tulapa se encuentra ubicada  en   el   Urabá  antioqueño  entre  los  municipios  de  San  Pedro,  Turbo  y  Necoclí2;   

ii)  En  el año 1995, por órdenes del clan  Castaño,  paramilitares  al  mando de Carlos Mauricio  García     Fernández,    alias    “Rodrigo  Doble  Cero”, incursionaron en  las  regiones  de  Pisomocho,  La  Pita  y  Tulapa del Urabá con el objetivo de  expulsar  del territorio a algunos frentes guerrilleros que allí operaban. Como  consecuencia,  se  presentaron  fuertes  combates entre los grupos ilegales y se  asesinaron   y   desaparecieron   a   varios  campesinos,  lo  cual  generó  el  desplazamiento    forzado    de   los   habitantes3.    

iii)  Posteriormente, entre los años 1995 y  1998,   el   Fondo   Ganadero   de   Córdoba,   en   cabeza   de   Benito      Osorio      Villadiego4,          SALVATORE  MANCUSO  GÓMEZ y Fredy    Rendón    Herrera,   en  forma  directa  y  a  través  de  testaferros,  adquirieron  la  propiedad  de  númersos predios de la región de  Tulapa para asegurar el dominio paramilitar en la zona.    

       

iv)  La  compra  masiva  de  inmuebles no se  produjo  como  un  hecho aislado sino en ejecución de la estrategia paramilitar  orientada  a obtener el control material y jurídico del territorio, tal como lo  relató   SALVATORE   MANCUSO   GÓMEZ:   

“…los  comandantes  Castaño me habían  pedido  que  yo  comprara  tierras  ahí en esa región en la medida que habían  empezado  a  desplegar  ese  tipo  de  operaciones y durante el transcurso de la  operación,  la  planeación  y  la  culminación  de  las  operaciones,  yo  me  encargué  de comprar unas tierras para los comandantes Castaño, me pidieron el  favor  a  mí  porque  yo  en  ese  momento  era  reconocido como un prestigioso  ganadero  de  Montería…,  pues  nadie  iba  a  desconfiar  que un ganadero de  Córdoba  estuviese  comprando  tierras  en esa región, me presentaron…a este  señor  GUIDO VARGAS, fue el encargado, comisionista porque además se le pagaba  comisión  por  la  compra  de  las  tierras(…). La idea era que el comandante  Castaño  quería montar un campamento de las autodefensas creo que le denominó  “la  veinticuatro”,  la  montaron  en  esa  región de Tulapa ese campamento  estuvo  allí  durante  mucho  tiempo,  allí  se  hizo  una de las conferencias  nacionales     de     las     autodefensas…”5.       

v)  Los  dineros para la adquisición de los  inmuebles     provinieron     de     Sor    Teresa  Gómez   de   Funpazcor6,  según  lo relató el citado  postulado:   

“Yo me presento  ante  GUIDO  como  un  ganadero  de  la  zona  de  Córdoba de Montería,…y se  empiezan  a comprar las tierras, a mí los dineros para pagar las tierras me los  entregaba     doña     TERE…cuñada     de     los    Castaño…”7.   

vi)  Los  bienes  fueron negociados con los  campesinos  por Guido Manuel Vargas López,  persona  de  confianza del clan Castaño, y se titularon a nombre  de  MANCUSO GÓMEZ, su esposa  Martha    Helena    Dereix    Martínez  y  del  testaferro Benjamín  José  Alvarado  Bracamonte8, entre otros.       

vii)    El    predio    “No  hay  como  Dios”,  identificado con  M.I.  034-185,  según  la  anotación  No.  3,  fue  vendido  por  Remberto  Manuel  López  Ubarnes el 14 de  abril  de  1996  mediante  Escritura  056  de  la Notaría Única de San Pedro a  Benjamín   José   Alvarado  Bracamonte.    

En  torno  al  desplazamiento, López Ubarnes declaró:   

“En  1995 a mediados de julio como el 17  por  ahí,  llegaron  a  mi  casa  un grupo armado que vestía como el Ejército  Nacional,  ellos  decían  que  eran  los  paracos,  es decir los mocha cabezas,  dijeron  que  teníamos ocho días para desocupar…y que de ahí en adelante no  respondían  porque  necesitaban la zona para buscar la guerrilla…, daba miedo  porque  cerquita  había  una  vereda  que  mataron  cuatro personas que estaban  cargando  plátano  de  la  familia  del señor Hoyos, la finca colindaba con la  mía”9.   

Sobre la forma en que se concretó la venta  informó:   

“Después nos buscaron cuando anunciaron  que  nos  iban  a  comprar  esas  tierras,  allá pusieron un señor de la misma  región,  de  la  misma vereda, casi vecino de nosotros de la misma vereda de la  Naranja,  era  GUIDO  VARGAS LÓPEZ, fue al que pusieron para la negociación de  las  tierras.  Hecho concreto que digamos que yo digo que el señor Mancuso, fue  el  que  me pagó a mi cuando yo fui a recibir la plata fue en su propia casa en  Montería  la casa el tesoro, no solo fui yo sino toda la gente porque allá era  donde                  pagaban…”10.   

En el anterior contexto, le asiste razón a  los  impugnantes  al  insistir  en la restitución del inmueble porque aunque al  momento  de  transferir el derecho de dominio Remberto  López  Ubarnes  no  fue  objeto  de  una  amenaza  en  particular,   la   venta   sí   se   produjo   como  consecuencia  directa  del  desplazamiento  forzado  de  que  fuera víctima con ocasión de la incursión a  sangre y fuego del grupo paramilitar dirigido por el clan Castaño.   

De  igual forma, porque la transferencia de  dominio  se  concretó en desarrollo de la estrategia jurídica implementada por  la  agrupación  ilegal  tendiente  a  apoderarse  del territorio de Tulapa para  establecer  una  “reserva  estratégica”   e   instalar  el  campamento  “La  Veinticuatro”  donde,  incluso,  se  llevaron a cabo  encuentros de la dirigencia paramilitar.     

Resulta  errado considerar, como lo hace el  a  quo,  que  la  venta fue  voluntaria  y libre de vicios del consentimiento porque al momento de transferir  el  derecho  de  dominio  López Ubarnes no  fue  objeto  de una amenaza concreta, pues ello desconoce que la  venta  se  produjo como consecuencia directa de su situación de desplazamiento.  No  se olvide que el reclamante no abandonó su parcela por voluntad propia sino  por  orden  de los grupos armados ilegales que ocuparon la región y que no pudo  regresar  por  la  persistencia  de  la  violencia y la presencia de los actores  armados que lo desplazaron.    

Una vez instalado en su lugar de refugio en  el   municipio   de  Valencia  (Córdoba),      López     Ubarnes,  su  esposa  y sus 10 hijos, al  igual  que  la  mayoría de campesinos de Tulapa, fue contactado  por  el intermediario designado por el clan Castaño para hacerse a la propiedad  de    las    tierras,   es   decir,   Guido   Vargas  López,  con quien suscribió la escritura de venta el  14  de  mayo de 1996, esto es, menos de un año después de haber sido forzado a  dejar su terruño.   

Entonces,   los  parceleros  no  salieron  voluntariamente  de  sus  fundos  ni  ofertaron sus tierras a iniciativa propia.  Fueron  los  paramilitares, a través de sus emisarios y testaferros, quienes en  los  meses subsiguientes al desalojo los ubicaron en sus sitios de refugio y les  ofrecieron   adquirirlos,   accionar   con   el   cual  concretaron  el  despojo  planeado.   

viii)    El    predio   “Déjala   Quieta”,   identificado  con  Matrícula   Inmobiliaria   No.   034-14355,   es   reclamado  por  Tomás        Gómez       Gómez11         quien  indica  que  vivió  allí por 20 años hasta cuando llegaron  los   paramilitares   que   lo   forzaron   a   salir.   Sobre  la  negociación  señaló:   

“Me  fui  a  vivir al Dos, me llamaron a  decirme  que  me  iban  a  comprar  esas tierras, eso fue en el año 98 o 99, me  llamó  un  conocido  de la vereda La Pita de nombre Guido Vargas, él era amigo  mío,  me  dijo que las tierras las estaban comprando a $100.000 por hectárea y  como   ninguno   se   atrevía   a   entrar  por  allá,  yo  le  dije  que  las  vendía”12.       

Gómez  Gómez  reconoce   haber   recibido   el   precio   acordado  ($2’500.000) y   no   haber   sido  objeto  de  presión  o  amenazas13.    No  obstante,  es  claro  que  la  venta  se  produjo como consecuencia del abandono  forzoso  de  las  tierras  y  la  imposibilidad  de  regresar  con garantías de  seguridad.   

Con  todo,  frente  a  este  predio  no  se  suscribió   escritura   de   compraventa,  por  manera  que  aún  figura  como  propietario     Tomás     de     Aquino    Gómez  Flórez,  padre  del  reclamante,  sin  que  se  haya  presentado   en   el   trámite   incidental  oposición  a  su  pretensión  de  restitución.   

ix)   Tratándose   de   un   proceso  de  restitución  de  bienes despojados, no pueden apreciarse separados del contexto  de  la  transferencia de dominio los elementos de las obligaciones del artículo  1502  del  Código Civil como si se tratara de un negocio jurídico celebrado en  condiciones  de  normalidad. Ello por cuanto el legislador colombiano reconoció  la     existencia     de    un    conflicto    armado    interno    (artículo  3 Ley 1448/11) y la violación  grave  y  masiva  de  los derechos humanos de algunos sectores de la población,  situación  por  la  cual  estableció  criterios  especiales  para  regular  el  trámite de devolución.   

En   ese  orden,  consagró  como  medida  principal  y fundamental de reparación, la devolución de los bienes despojados  material  y/o  jurídico  y estableció procedimientos y principios específicos  sobre   el  tema  que  están  llamados  a  regular  la  materia.  Y  aunque  la  normatividad   civil   constituye   un  marco  de  referencia  ineludible,  debe  armonizarse   con  las  pautas  y  prerrogativas  establecidas  en  la  justicia  transicional y de restitución de tierras.   

Por lo anterior, no resulta viable analizar  de  forma  aislada  las  ventas  de inmuebles en la región de Tulapa porque con  ello  se distorsiona el marco dentro del cual se concretaron. Ello por cuanto el  desplazamiento,  ocurrido  pocos  meses antes de las enajenaciones, fue la causa  directa  de  las mismas dada la presencia de las estructuras paramilitares en la  zona,  los  asesinatos  y amenazas perpetrados que imposibilitaron el regreso de  la  mayor  parte de habitantes ante el temor fundado de arriesgar sus vidas y la  de sus familias.   

x)  Conforme  con el artículo 74 de la Ley  1448  de  2011,  el  despojo  se  concreta  de diversas maneras, no sólo con la  amenaza  física  ejercida  al momento de arrebatar material o jurídicamente el  bien.   

En    efecto,   según   ese   precepto  “se entiende por despojo la acción por medio de la  cual,  aprovechándose  de la situación de violencia  se   priva   arbitrariamente   a   una   persona   de  su  propiedad,  posesión  u  ocupación,  ya  sea  de  hecho,    mediante    negocio    jurídico,    acto  administrativo,  sentencia,  o mediante la comisión de delitos asociados con la  situación  de  violencia”  (subrayas fuera de texto).   

En  ese  orden,  la  transferencia  de  la  propiedad  se  originó  en  la  situación  de  violencia  ejercida  sobre  los  habitantes  de  la  región  de  Tulapa  y  constituyó la culminación del plan  diseñado    por    el    Clan    Castaño,    a    través    de   SALVATORE   MANCUSO   GÓMEZ,   Fredy  Rendón  Herrera   y   otras   personas,  para  hacerse  a  las  propiedades  de  la  zona.       

La  anterior  conclusión  se  refuerza  al  examinar  la presunción de despojo prevista en el numeral primero del artículo  77  ibídem, según la cual,   

“Para  efectos  probatorios  dentro  del  proceso  de  restitución,  se presume de derecho que  existe  ausencia de consentimiento, o causa lícita, en los negocios y contratos  de  compraventa  o cualquier otro mediante el cual se  transfiera  o  se  prometa transferir un derecho real, la posesión u ocupación  sobre  el  inmueble objeto de restitución, celebrados  durante  el  periodo  previsto  en  el  artículo  75,  entre         la         víctima…con  las  personas  que  hayan  sido  condenadas  por pertenencia, colaboración o financiación de grupos armados que  actúan  por  fuera  de  la ley…, bien sea que estos  últimos  hayan actuado por sí mismos en el negocio o a través de terceros. La  ausencia  de  consentimiento  en  los  contratos  y negocios mencionados en este  numeral  genera  la inexistencia del acto o negocio de que se trate y la nulidad  absoluta  de  todos  los  actos  o negocios posteriores que se celebren sobre la  totalidad o parte del bien”.      

Para el caso, los negocios jurídicos de los  predios    “No    hay    como    Dios”   y   “Déjala  Quieta”  se  concretaron  con  posterioridad al 1 de enero de 1991 entre  las   víctimas  de  desplazamiento  Remberto  López  Ubarnes  y  Tomás  Gómez  Gómez,  como  vendedores, y  SALVATORE           MANCUSO          GÓMEZ14,  como    comprador,   quien   actuó   por   interpuesta   persona   (Guido    Vargas    López      y      Benjamín      Alvarado  Bracamonte).   

Aún  más,  también aplica la presunción  legal  del  literal  c)  del  artículo  77,  acorde  con  la cual se presume el  despojo,  salvo  prueba  en contrario, en los eventos donde la transferencia del  derecho    se    haya    efectuado   “con  personas  que  hayan  sido  extraditadas  por  narcotráfico o  delitos  conexos, bien sea que estos últimos hayan actuado por sí mismos en el  negocio  o  a  través  de  terceros”, como  en  este  evento  donde  la  negociación  se  realizó por el  extraditado   SALVATORE  MANCUSO  GÓMEZ  a  través  de  Guido Vargas y Benjamín  Alvarado Bracamonte.   

En      efecto,      Alvarado  Bracamonte,  desmovilizado  del  Bloque   Sinú-San   Jorge   de   las   AUC,   figura   comprándole  el  predio  “No  hay  como  Dios” a  Remberto López Ubarnes; sin  embargo,  declaró  que  nunca  adquirió  ese ni ningún otro inmueble, pues se  limitó   a   firmar   los   documentos  que  MANCUSO  GÓMEZ    le   indicó15.   

Así mismo, señaló que nunca le vendió a  Zulma  Yibi Romero Cerquera,  quien  según  Escritura  No.  1564  del  26 de diciembre de 2005 de la Notaría  Única   de   Apartadó,  le  compró  las  siguientes  fincas:  “Las  Mercedes” en Pueblo Bello (86 ha);  finca  de  77  hectáreas paraje Isaías-Tulapa; “No  hay    como   Dios”   paraje   Isaías   (50   ha);  “Nueva  Ilusión” paraje  La   Naranja  (38  ha);  “No  lo  Crean”,  Pueblo  Bello  (19  ha).  En  ese  mismo  título Zulma  Yibi  adquirió 13 inmuebles en la  región a otros intermediarios, para un total de 18.   

A  pesar  de  que  se  intentó  obtener la  declaración    de    Romero   Cerquera,  evadió comparecer a las múltiples citaciones que se le hicieron  en este trámite incidental.     

En  consideración  de lo anterior, la Sala  revocará  parcialmente  el  numeral  8  del  proveído  impugnado y en su lugar  dispondrá  la  restitución material y jurídica de los predios “Déjala    Quieta”   a   Tomás  Gómez  Gómez,  hijo del titular  inscrito  Tomás de Aquino Gómez Flórez (fallecido),     y     “No   hay   como  Dios”  a  Remberto          Manuel         López         Ubarnes.   

     

i. Sobre los terceros opositores     

Acorde  con el inciso segundo del artículo  39  de  la  Ley 1592 de 2012, “Para decidir sobre la  restitución   de   los  bienes  despojados  o  abandonados  forzosamente  y  la  cancelación  de  los  títulos  y los registros fraudulentos, el Magistrado con  funciones   de   control   de   garantías   dispondrá   el   trámite   de  un  incidente…para  garantizar  el  ejercicio  del  derecho  de  contradicción  y  oposición   de   los   terceros  afectados,  quienes  deberán  demostrar su buena fe exenta de culpa…”.  (negrilla     fuera     de     texto)     

La  buena fe exenta de culpa, cualificada o  creadora de derecho, se configura,   

“…si el error  o  equivocación es de tal naturaleza que cualquier persona prudente y diligente  también   lo  hubiera  cometido,  por  tratarse  de  un  derecho  o  situación  aparentes,  pero  en  donde  es imposible descubrir la falsedad o no existencia,  nos  encontramos  forzosamente,  ante la llamada buena fe cualificada o buena fe  exenta de toda culpa. (…).   

Entonces  se concluye que, a diferencia de  la  buena fe simple que exige sólo una conciencia recta y honesta, la  buena  fe  cualificada  o creadora de derecho exige  dos  elementos a saber: uno subjetivo y otro objetivo. El primero  hace   referencia   a  la  conciencia  de  obrar  con  lealtad,    y   el   segundo   exige   tener  la seguridad de que el tradente es realmente el propietario,  lo    cual    exige    averiguaciones    adicionales    que    comprueben    tal  situación.  Es  así  que,  la buena fe simple exige  sólo  conciencia,  mientras  que  la  buena  fe  cualificada exige conciencia y  certeza.     (…)”.    Sentencia    C-1007    de  2002.   

Pues  bien,  el  análisis de los medios de  convicción   acopiados   en  este  trámite  y  de  las  circunstancias  de  la  negociación  por  cuyo  medio  los  opositores Carlos  Fernando  Restrepo  Uribe,  Diana  Cristina  Botero Gómez, Juan Fernando Medina  Mejía,  Óscar  Alfredo  Medina Tirado, Gregorio Mejía Restrepo, Andrés Isaza  Uribe   y  Carlos  Hernando  Álvarez      Martínez     adquirieron  el  22  de  diciembre  de 2006 el fundo  “No  hay  como  Dios”,  señalan que no actuaron con buena fe exenta de culpa.   

En efecto, de acuerdo con lo manifestado en  el  trámite  incidental  por Carlos Hernando Álvarez  Martínez16,  líder  del  grupo  que  adquirió  el inmueble, llegó al Urabá  Antioqueño  en  el  año  2004  como  empleado  de  una firma contratista de la  Agencia       para       el      Desarrollo      Internacional      –USAID-  con la finalidad de asesorar a  los campesinos en temas de reforestación.   

Estando  en  el  lugar  quiso  reforestar  directamente  pero como no tenía recursos para adquirir un predio, convenció a  unos  amigos  para  invertir  en  el  proyecto  y  se comprometió a obtener del  Gobierno  Nacional un incentivo forestal que lo haría rentable. A continuación  corrió  la  voz entre los lugareños sobre su interés de comprar un terreno de  100  hectáreas  y,  luego  de  mirar  algunas  fincas,  optó  por negociar los  inmuebles  colindantes “No hay como Dios”    y    “La   Ciénaga”,    ambos   en   $146’000.000.   

La compra de “No  hay   como   Dios”  la  realizó  a  través  de  un  intermediario  cuyo  nombre  ignora, pese a informar que los pagos se hicieron a  una  cuenta del mismo individuo de la cual tampoco suministra el número o copia  de  los recibos de consignación. Señala que el comisionista le hizo llegar por  correo  electrónico  copia  de  la escritura donde figuraba como propietaria la  señora   Zulma   Yibi  Romero  Cerquera,    persona    que    no    conoció    ni    trató    directa   o  indirectamente.   

Como  la escritura no estaba inscrita en el  folio  de  matrícula  inmobiliaria, exigió su registro el cual se realizó por  la  parte  vendedora,  e  inmediatamente se concretó la negociación, de manera  que  firmó la escritura en la Notaría de Carepa y los restantes compradores lo  hicieron  en  Medellín  y Bogotá, de suerte que tampoco conocieron ni hablaron  con  aquélla.  La  entrega material la realizó un campesino de la zona del que  tampoco sabe el nombre.   

El  anterior  relato  evidencia  cómo  los  compradores  no  adoptaron  las  precauciones mínimas para cerciorarse sobre la  legitimidad  de  la  condición  de  propietaria de la titular inscrita, como lo  exige  la  buena fe cualificada o creadora de derechos en tanto se trataba de un  predio  ubicado  en el área rural del Urabá antioqueño, zona que en los años  inmediatamente  anteriores a la compraventa había estado sometida a condiciones  extremas            de           violencia17.   

En efecto, constituye hecho notorio que esa  región  en  la  década  de  los años noventa y en la mayor parte de los años  2000  se  vio  sometida  al  accionar  paramilitar,  generador  de  asesinatos y  desplazamientos   de   la  población  civil,  situación  que  obligaba  a  los  interesados  en  comprar  en  esa  zona  a  tomar  precauciones adicionales y no  conformarse  con  el  estudio  de  títulos,  insuficiente  cuando  se  pretende  adquirir  propiedades en territorios que se sabe han sido azotados por el crimen  y la intimidación.   

Los opositores que declararon en el trámite  incidental  (Carlos Hernando  Álvarez  Martínez, Oscar Alfredo Medina Tirado, Diana Cristina Botero Gómez y  Juan  Fernando Medina Mejía)  reconocieron  como hecho evidente que la región de Urabá en el pasado reciente  fue  escenario  de  violencia,  comprensión  que  era  evidente en Carlos   Hernando  Álvarez  Martínez  y  Diana     Cristina    Botero    Gómez18   porque  laboraron   en   la   zona   y  tuvieron  oportunidad  de  interactuar  con  los  pobladores.    

De  otra  parte,  a  pesar  de  delegar  la  ejecución  de  la  compra en Carlos Hernando Álvarez  Martínez,  las  condiciones  específicas del negocio  imponían  a  los  opositores  averiguaciones  extras  pues  su  responsabilidad  civil  se  comprometía  al  suscribir  la  escritura  correspondiente,  no  resultando  sensato ni diligente  abandonar  por  completo  los términos y las condiciones en que se realizaba la  negociación19.    

Ello porque las reglas de prudencia, cuidado  y  diligencia  mínimas  exigibles a cualquier ciudadano en el desarrollo de sus  asuntos  demandan  verificar  a  quién  se  le  compra y si realmente ejerce el  dominio  del  bien, con mayor razón cuando se concreta sobre un terreno ubicado  en    una    región   con   múltiples   conflictos   sociales   y   de   orden  público.   

La   simple   confrontación   documental  permitía  descubrir  que  la Escritura Pública No. 1564 del 26 de diciembre de  200520  de  la  Notaría  Única  de  Apartadó, exhibida como título por  Zulma  Yibi Romero Cerquera,  no  había  sido  inscrita oportunamente en el folio de matrícula inmobiliaria,  situación  extraña  si  se  tiene en cuenta que se estaba ofertando uno de los  múltiples  bienes  incluidos  en  ella,  lo  cual demandaba una explicación de  parte  de  la  oferente,  con  mayor  razón  cuando  el predio se encontraba en  situación    de    abandono,    pues    según    el   deponente   Álvarez  Martínez  estaba en rastrojo y  nadie estaba encargado del mismo.   

La   citada  escritura,  que  debió  ser  examinada       por       los       compradores21,  señala  que  Zulma  Yibi  Romero  Cerquera adquirió el  predio     “No    hay    como    Dios”   junto  con  17  inmuebles  más  de  la  misma  zona,  con  la  intervención   de   varios  representantes  de  los  propietarios  (no   con   los   dueños  directamente),  circunstancias  que apuntaban, cuando menos, a la acumulación de tierras en una  zona    de    evidente    inestabilidad    en    las    condiciones   de   orden  público.   

No  es  frecuente ni obedece a la dinámica  propia  de  los  negocios realizados de buena fe entre personas naturales que la  vendedora  no  se  entreviste  con  los  compradores o al menos se comunique con  ellos  por  medios  electrónicos  para pactar las condiciones del negocio, como  ocurrió  en  este  caso  donde  ni  siquiera  se  encontraron  para  firmar  la  escritura.   

Se habla por los opositores de la existencia  de  un  intermediario;  sin embargo, en la documentación aportada no se observa  ningún  mandato,  general  o  específico,  que confirme su existencia, pues lo  concreto    es   que   Romero   Cerquera  suscribe  la  escritura  de  venta  resultando inexplicable que no  dialogara con los compradores.   

Además,  no  suministraron  el  nombre  o  cualquier  dato  que  permita  la  identificación  del comisionista, situación  verdaderamente  increíble  si  se  considera  que  a  ese  oculto  personaje le  consignaron  la  suma de $146.000.000 correspondiente al precio pactado, sin que  informen  el  número  de la cuenta en la que depositaron el dinero ni entreguen  copia de los recibos pertinentes.   

De otra parte, la Escritura No. 1332 del 22  de  diciembre  de 2006 por cuyo medio adquirieron la propiedad fue sentada en la  Notaría  Única  de  Carepa,  lo  cual  significa  que los interesados debieron  acudir   a   esa  municipalidad  para  suscribirla.  Sin  embargo,  Óscar  Alfredo  Medina Tirado, Diana Cristina Botero Gómez y Juan  Fernando  Medina  Mejía  niegan  haber  ido hasta ese  lugar,  pues afirman haberla rubricado en una notaría de Bello, sin precisar en  cuál  lo  hicieron,  irregularidad  frente  a  la  cual  no  entregaron ninguna  explicación.     

El  apoderado  de  los  opositores funda la  buena  fe exenta de culpa de sus poderdantes en que, i) adquirieron la propiedad  de  la  titular  inscrita;  ii)  compraron  al  valor comercial; ii) no existía  ninguna  anotación  en  el  folio  de  matrícula  inmobiliaria que limitara su  negociabilidad   o   indicara   que   se   encontraba  en  zona  de  peligro  de  desplazamiento;  iii)  cuando compraron no se ejercía violencia en la zona; iv)  Carlos Hernando Álvarez     Martínez    habló    con  Álvaro   López  Ubarnes,  hermano  del  reclamante,  quien  no  le  informó  sobre inconvenientes con esa  propiedad;  v)  El  Ministerio de Agricultura, previo a concederles el incentivo  forestal,   revisó   los  títulos  de  propiedad  sin  detectar  irregularidad  alguna.     

Con todo, como se reseñó con antelación,  Zulma  Yibi  Romero Cerquera  no  tenía  inscrita  su  propiedad cuando contactó a los opositores a pesar de  que   había   adquirido  la  finca  “No  hay  como  Dios”  y  17  predios  un año antes, situación que  debió  alertarlos,  con  mayor razón porque la vendedora no actuaba ante ellos  de manera directa.   

La supuesta venta a precio comercial no fue  demostrada  con  avalúos  o  experticias  que  así  lo  corroboraran, falencia  probatoria  que  se repite respecto de la presunta conversación de Álvarez  Martínez  con  el  hermano del  reclamante,  pues  ni  siquiera  se  impetró  el  acopio  de  su testimonio, no  obstante  la  importancia que tenía para la postura procesal de los opositores.  Por ende, esas afirmaciones quedaron sin sustento probatorio.   

Recuérdese que conforme al artículo 78 de  la  Ley  1448  de 2011 en los procesos de restitución de tierras despojas opera  la  inversión  de  la  carga  de  la  prueba  en virtud de la cual “bastará  con la prueba sumaria de la  propiedad,  posesión  u  ocupación  y  el reconocimiento como desplazado en el  proceso  judicial,  o  en  su  defecto  prueba sumaria del despojo, para  trasladar  la  carga de la prueba al demandado o a quienes se  opongan  a la pretensión de la víctima…, salvo que  estos  también  hayan  sido reconocidos como desplazados o despojados del mismo  predio”  (subrayas fuera  de texto).   

Es cierto que para diciembre de 2006, cuando  se  concretó  la negociación, no existía anotación en el folio de matrícula  inmobiliaria    del    predio    “No   hay   como  Dios”   que   declarara   la   zona  de  riesgo  de  desplazamiento                forzado22. Sin embargo, se reitera, en  esa  época,  y  aún  hoy,  constituía  un  hecho  notorio  que  el Urabá fue  escenario  de intimidación y desplazamiento, lo cual imponía a los compradores  la  carga  de  verificar  con  celo  el  origen  de  los  bienes que pretendían  adquirir,  máxime  cuando  la  venta se concretó en momentos en que culminaban  las  desmovilizaciones  colectivas  de los paramilitares en esa zona23.   

Por  último,  el  argumento según el cual  compraron  con  tranquilidad  porque  el  Ministerio  de  Agricultura revisó la  titulación  del  predio  y no encontró ninguna irregularidad es sofístico por  cuanto  omite  señalar que la compraventa se materializó el 22 de diciembre de  2006   y   la   solicitud   del   incentivo   forestal,  según  los  documentos  aportados24,  se  elevó en el mes de septiembre de 2007, esto es, más de ocho  meses  después  de  haberse  comprado  el  predio.  Por  tanto,  se trata de un  trámite   posterior   que   no  prueba  la  transparencia  y  pulcritud  de  la  negociación.   

Entonces, como los opositores no demostraron  haber  actuado  con  buena  fe  exenta  de  culpa  en  la  compra  del  inmueble  “No  hay  como Dios”, la  Sala  declara  impróspera  su  pretensión.  Lo  anterior,  además,  porque se  configura  la  presunción  de  derecho del numeral 1 del artículo 77 de la Ley  1448  de 2011 que comporta la inexistencia de los negocios jurídicos celebrados  sobre el citado bien con posterioridad al despojo.   

Al  no  encontrarse  acreditada la buena fe  cualificada  en  cabeza  de los opositores, ningún pronunciamiento adicional se  efectuará  en  relación  con  la  plantación  de  teca  existente en la finca  “No hay como Dios”, pues  es  precisamente  tal  presupuesto,  el  requisito  fundamental  para abordar el  estudio  de  una  eventual  compensación o celebración de contrato para el uso  del  predio  restituido  en  los  términos  del  artículo 99 de la Ley 1448 de  2011.   

La  Unidad  Administrativa  de  Gestión de  Restitución  de  Tierras  Despojadas  deberá dar aplicación al inciso segundo  del   citado   canon,   en   los  precisos  términos  definidos  por  la  Corte  Constitucional  en  las  sentencias  C-  715  y  C-820  de  2012, si la víctima  restituida   otorga  su  consentimiento  para  ello25.   

En   consecuencia,   la   Sala  revocará  parcialmente  el numeral octavo del proveído del 1 de septiembre de 2014, en lo  que   se   refiere   a   los   inmuebles   “Déjala  Quieta”  y  “No hay como  Dios”  que se restituirán jurídica y materialmente  a  los  reclamantes  acreditados  en  el  incidente, disponiéndose, además, la  cancelación   de   las  escrituras  y  registros  en  el  folio  de  matrícula  inmobiliaria  con  los  que  se concretó el despojo y los posteriores al mismo,  como   lo   ordena   el   literal  d)  del  artículo  91  de  la  Ley  1448  de  2011.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1.  REVOCAR  parcialmente el numeral octavo  del  proveído  del  1 de septiembre de 2014 emitido por el Magistrado de Control de  Garantías  de  la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, en  los aspectos materia de impugnación.   

2.  ORDENAR  la  restitución   jurídica   y   material  de  los  siguientes  predios,  la  cual  se hará dentro de los tres  días  siguientes  a  esta determinación, como lo determina el artículo 100 de  la Ley 1448 de 2011:   

a)  “Déjala  Quieta”,  vereda  Tulapa, Corregimiento San Pablo de  Turbo,  M.I.  034-14355,  al  reclamante Tomás Gómez  Gómez.   

b) “No hay como  Dios”, vereda Isaías, Corregimiento Pueblo Bello de  Turbo,   M.I.   034-185,   hoy   hace  parte  del  predio  de  mayor  extensión  “El  Tekal” identificado  con  M.I.  034-65724,  al  reclamante  Remberto Manuel  López Ubarnes.   

3.  DECLARAR    impróspera   la   oposición  formulada  en  nombre  de  Carlos  Fernando  Restrepo  Uribe,  Diana  Cristina  Botero  Gómez,  Juan  Fernando  Medina  Mejía, Óscar  Alfredo   Medina   Tirado,   Gregorio   Mejía  Restrepo,  Andrés  Isaza  Uribe  y  Carlos Hernando Álvarez  Martínez,  frente  a la solicitud de restitución del  predio     “No    hay    como    Dios”   y,   consecuentemente,  no  reconocer  compensación,  por  no  acreditar que obraron de buena fe exenta de culpa.   

4.  ORDENAR  a la  Oficina  de  Instrumentos  Públicos  de  Turbo  inscribir  la  sentencia en las  Matrículas    Inmobiliarias    No.   034-14355   del   predio   “Déjala   Quieta”   y    No.  034-185    y    034-65724    correspondientes    al   inmueble   “No hay como Dios”.   

5.  CANCELAR  las  siguientes  escrituras  públicas  y  sus correspondientes registros  en los folios de matrícula inmobiliaria  No.   034-185   y  034-65724,  suscritas  respecto  del  predio  “No  hay  como  Dios”, cuyos negocios se  consideran  inexistentes,  para lo cual se oficiará a las Notarías respectivas  y  a  la  Oficina  de  Instrumentos Públicos de Turbo  (Antioquia)   

Escritura             

Notaría             

Inscrita  en Folio de  M.I.  

No. 056 del 14/05/1996             

Única de San Pedro de  Urabá             

No. 034-185  

No.1564  del  25/12/  2005             

Única    de  Apartadó             

No. 034-185  

No.   1332   del  22/12/2006             

Única  de  Carepa             

No.  034-185  y  No.  034-65724  

No.   2306   del  20/10/2008             

Veinticinco   de  Medellín             

No.  034-65724  

6.  CANCELAR  las  “medidas  cautelares  registradas con posterioridad  al    despojo   o   abandono”   y   “los       correspondientes       asientos      e      inscripciones  registrales”    relacionados    con    el   predio  “No   hay  como  Dios”  contenidas  en  las M.I. No. 034-185 y 034-65724, conforme lo dispone el literal  d)  del  artículo  91  de  la  Ley  1448  de  2011.  Así  mismo, del folio No.  034-14355,   finca   “Déjala   Quieta”, si las hubiere.   

7. El Magistrado de  Control  de  Garantías del Tribunal Superior de Medellín, en caso de que no se  efectúe   la   entrega  de  los  predios  “Déjala  Quieta”  y  “No hay como  Dios”  en  el  lapso  indicado  en  la  ley, deberá  comisionar  a  una  autoridad  judicial  de la zona de ubicación de los predios  para que materialice la orden impartida.   

8.  ORDENAR  a la  oficina  de  Registro  de Instrumentos Públicos de Turbo, registrar en el folio  de   matrícula  inmobiliaria  correspondiente  a  los  predios  “Déjala   Quieta”   y  “No   hay   como  Dios”,  la  medida  de  protección  de  la restitución de que trata el artículo 101 de la Ley 1488 de  2011  la  cual  debe  contarse  a  partir  de la entrega de la finca restituida.   

9.  DEVOLVER  la  actuación al Tribunal de origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno   

Notifíquese y Cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  La  Sala  se  referirá  exclusivamente  a  los  argumentos expuestos frente a estos  inmuebles  porque  sólo  respecto  de  ellos  se  presentó impugnación. En la  determinación  también  se  negó  la restitución de la finca “Bengala”    porque    los    hechos  victimizantes  señalados  por  el reclamante Leonardo  Berrío  Morelo  no  son claros, pues su retiro de la  zona  se  debió  a  problemas  económicos  por cuanto el terreno era objeto de  garantía  de  un crédito próximo a hacerse efectivo, dada la mora en el pago.  Además,  al  interior  del  predio  existe  un conflicto de posesiones entre el  reclamante  y  unos  presuntos compradores de fracciones del fundo, litigios que  escapan a la competencia de esta jurisdicción.   

2 Cfr.  Declaración      MANCUSO      GÓMEZ,  folio 275 del cuaderno No. 6 e informe de investigador de campo,  folio 37 y ss cuaderno No. 8.   

3 Cfr.  Informe  Investigador  de Campo, Fiscalía General de la Nación, folios 37 y ss  del  cuaderno  No.  8.  Además,  declaración MANCUSO  GÓMEZ, folio 275 del cuaderno No. 6.   

4 Cfr.  Resolución  de  Acusación  9  de diciembre de 2011, folios73 y ss del cuaderno  No. 6.   

5 Cfr.  Folios 276 y 277 cuaderno No. 6.   

6  Persona  condenada  por el Juzgado Primero Penal Especializado de Descongestión  de  Cundinamarca  el  19  de  enero  de  2011  por los delitos de concierto para  delinquir   y   homicidio  agravado  (El  de  Yolanda  Izquierdo, reclamante de tierras).   

7 Cfr.  Folio 279 cuaderno No. 6.   

8 Folio  299 del cuaderno No. 6.   

9 Folio  21 del cuaderno No. 4.   

10  Folio 22 del cuaderno No. 4.   

11 Es  hijo  del titular inscrito, fallecido el 23 de diciembre de 2002, y quien según  el  reclamante  le  autorizó a vender el predio cuando estaban en situación de  desplazamiento.   

12  Cfr. Folio 12 del cuaderno No. 1.   

13  Cfr. Folio 81 cuaderno No. 8.   

14  Vale  la pena reseñar que MANCUSO GÓMEZ cuenta  con  varias  condenas  por  su pertenencia a grupos armados  organizados  al  margen  de  la  ley y fue extraditado el 13 de mayo de 2008 por  cargos   de   narcotráfico.   Así   mismo,  que  el  inmueble  “No  hay como Dios” se encuentra anotado  en  el  Registro  de  Tierras Despojadas desde el 24 de julio de 2007, cuando el  Ministerio  de Agricultura y Desarrollo Rural lo inscribió mediante Resolución  No. 0776, ver folio 253 del cuaderno No. 8.   

15  Cfr. Audio del 19 de mayo de 2014, minuto 9 en adelante.   

16  Cfr.   Audio   de   la  sesión  del  5  de  septiembre  de  2013  del  trámite  incidental   

17 En  varias  decisiones  judiciales se ha reconocido como hecho notorio la situación  de  violencia  en  la  zona  de  Urabá,  entre  ellas  en  la sentencia de esta  Corporación  del  27  de  abril de 2011, radicado 34547, donde, por ejemplo, se  dijo:  “El  esquema  de  estas  organizaciones, que  adoptaron  el  nombre  de  Autodefensas, llegó, de la mano del narcotráfico, a  otras  zonas  del  país y así, se entronizó en Urabá y en el sur de Córdoba  bajo  la dirección de Fidel Castaño Gil, quien convirtió su finca Las Tangas,  ubicada  en  Valencia,  Córdoba, en centro de entrenamiento de su grupo armado,  reconocido  luego  bajo  el  nombre  de  Autodefensas  Campesinas  de Córdoba y  Urabá, ACCU”,    

18 En  su  deposición  señaló  que  trabajó  como asesora del Programa Presidencial  Acción  Social  entre  2003  y  2010,  razón  por  la cual en varias ocasiones  visitó  el  Urabá  para  realizar  talleres  con la población. Audio del 5 de  septiembre de 2013, minuto 2:48.   

19  Óscar  Alfredo  Medina Tirado, Diana Cristina Botero  Gómez   y   Juan  Fernando  Medina  Mejía,  únicos  opositores   que   declararon   en   el   trámite,   aparte   de   Álvarez Martínez.   

20 Ver  folio 69 del cuaderno No. 4.   

21 De  hecho,  Carlos Hernando Álvarez Martínez  reconoce que la examinó. Los restantes propietarios niegan haber  leído   ese  documento,  situación  absolutamente  negligente  tratándose  de  verificar  la  legalidad  de  los  títulos  del  bien que se pretende adquirir.   

22  Sólo  en el año 2011 se anotó en el certificado inmobiliario esa limitación.   

23 El  15  de  agosto  de  2006 se desmovilizó Fredy Rendón  Herrera  con el Frente Norte Medio Salaqui del Bloque  Élmer   Cárdenas   en   el   municipio  de  Necoclí,  municipio  adyacente  a  Turbo.   

24  Cfr. Folio 36 y ss del cuaderno No. 4.   

25 En  la   sentencia   C-   820   de   2012,   la  Corte  Constitucional  señaló  la  constitucionalidad  del  inciso  segundo  del  artículo  99  en  los siguientes  términos:     “Es     posible     aceptar    la  constitucionalidad  del  enunciado  normativo  si se armonizan correctamente los  intereses  en  juego.  Esa  armonización  exige  que  la  entrega  del proyecto  productivo  a  la  Unidad  Administrativa  Especial así como las condiciones de  explotación  del mismo cuenten con el consentimiento de la víctima restituida.  Solo  si ello es así se activa un deber, a cargo de tal víctima, de contribuir  al  proceso  de  reparación  colectiva en una cuantía que no podrá exceder el  producido   del  proyecto,  descontada  su  participación”.        

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *