AP5785-2015(46153)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada ponente  

AP5785-2015  

Radicación n.° 46153  

(Aprobado Acta n.°  350)   

Bogotá  D.C.,  treinta (30) de septiembre de  dos mil quince (2015).   

          I. ASUNTO   

Se  pronuncia  la  Corte  sobre el recurso de  apelación  interpuesto  por  el Fiscal y los abogados  defensores   contra  la  decisión  de  fecha  7  de  mayo  de  20151 proferida por  el   Tribunal   Superior  del  Distrito  Judicial  de  Montería,  mediante  la  cual  decidió la solicitud de pruebas en la audiencia  preparatoria,  dentro  del  juicio que se adelanta a los doctores JUVIER ALFREDO  FLÓREZ  DÍAZ  y ALFONSO JOSÉ CASTILLO CÁRCAMO, por  los   delitos de PREVARICATO POR ACCIÓN    Y    POR   OMISIÓN,   en  su  condición  de  Fiscal  Delegado ante Jueces del Circuito de  Montería   y   Juez   Promiscuo   del   Circuito  de  Montelíbano  (Córdoba),  respectivamente.   

II. HECHOS  

La  acusación  se  contrae  a actuaciones y  omisiones  de los aforados legales, en tres indagaciones penales que cursaron en  contra   de   dos  alcaldes  del  municipio  de  Puerto  Libertador  (Córdoba),  así:   

1. Radicado 230016001015201006483. El señor  Abelardo  Antonio  Páez  Burgos presentó denuncia a través de la cual puso en  conocimiento   de   la   Fiscalía   irregularidades   ocurridas   durante   las  administraciones  de  los  alcaldes de Puerto Libertador (Córdoba), Tulio Cesar  Valderrama  Mercado  y  Mario  Elías Carrascal Nader, quienes autorizaron pagos  por  más  de  mil seiscientos millones de pesos,  ocasionando con ellos un  detrimento en el patrimonio estatal.   

La  investigación  fue  iniciada  por  la  Fiscalía  Segunda  Especializada  de Montería, que recaudó evidencias con las  cuales  concluyó  la  estructuración  del delito de peculado por apropiación,  por  lo que dispuso la remisión de la indagación a la oficina de asignaciones,  en  donde  se  asignó  la  instrucción a la Fiscalía 11 Seccional a cargo del  doctor  JUVIER  ALFREDO  FLÓREZ  DÍAZ, funcionario que la recibió2  y  radicó  solicitud   de   preclusión   de   investigación3  ante  el  Juez  Promiscuo del  Circuito  de  Conocimiento  de  Montelíbano  (Córdoba),  doctor  ALFONSO JOSÉ  CASTILLO      CÁRCAMO,      quien      accedió4  a  la  pretensión  del  ente  fiscal  y  dispuso  el  archivo de las diligencias, sin contar con los elementos  materiales probatorios recaudados durante la indagación.   

2. Radicado 230016001015201002524, originado  en  el  traslado  que  la  Contraloría  General  de la República realizó a la  Fiscalía     General     de     la     Nación,5    ante    los    hallazgos  relacionados  con el contrato que el alcalde del municipio de Puerto Libertador,  Mario  Elías  Carrascal  Nader  adjudicó  directamente  a la Fundación Social  Sintrainagro  Nuevo  Milenio  Fundamilenio, con el objeto de efectuar un estudio  socio ambiental de la quebrada San Pedro.   

La  indagación  fue  asignada  al Fiscal 11  Seccional,  doctor  JUVIER  ALFREDO FLÓREZ DÍAZ, quien adecuó la conducta del  alcalde  en  el  delito  de  contrato sin cumplimiento de requisitos legales y a  través  de  las  órdenes a policía judicial obtuvo evidencias que ratificaron  su  tesis;  no obstante, solicitó preclusión de la investigación ante el Juez  Promiscuo  del  Circuito,  ALFONSO  JOSÉ CASTILLO CÁRCAMO, considerando que el  alcalde  Carrascal  Nader obró bajo un error invencible.  La petición fue  acogida por el Juez.   

3. Radicado 230016001015201002525, por hechos  puestos   en  conocimiento  de  la  Fiscalía  por  la  Contraloría6,  al  hallar  irregularidades  en  el  contrato  adjudicado  directamente por el alcalde Mario  Elías   Carrascal   Nader   a   la   Fundación   Social  para  las  Soluciones  Empresariales,  con  el  objeto  de  realizar  un  estudio ambiental, asistencia  técnica  y  capacitación  a  los  mineros  del  sector de la mina ‘El         Alacrán’.    

La investigación correspondió al Fiscal 11  Seccional,  JUVIER  ALFREDO FLÓREZ DÍAZ, quien inicialmente dispuso el recaudo  de  información  y  elementos  materiales probatorios a partir de los cuales se  advertía  el  interés  en  adjudicar  el  contrato  sin el cumplimiento de las  etapas  precontractuales  y  contractuales  establecidas  en  la  ley.   No  obstante,     solicitó    preclusión    de    la    investigación7  ante el Juez  Promiscuo   del  Circuito  de  Montelíbano,  doctor  CASTILLO  CÁRCAMO,  quien  accedió  a  tal  pretensión sin analizar los elementos recaudados, concluyendo  que  el  alcalde  actuó  convencido  de  que con su actuar no infringía la ley  penal.      

III. ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

En audiencias celebradas el 9 de abril y 6 de  mayo  de  2014,  la  Fiscalía  formuló  imputación  en contra de los doctores  ALFONSO  JOSÉ  CASTILLO CÁRCAMO, VICTOR DANIEL CASTILLA PLAZA y JUVIER ALFREDO  FLÓREZ  DÍAZ, por la comisión de los delitos de prevaricato por acción y por  omisión, en concurso homogéneo.   

El  3  de  julio  de  esa anualidad, el ente  fiscal  radicó  el  escrito  de  acusación  y  la correspondiente audiencia se  llevó  a  cabo  durante los días 2 de septiembre y 3 de octubre de 2014.   Por  decisión del Fiscal, se dispuso la ruptura de unidad procesal respecto del  imputado VÍCTOR DANIEL CASTILLA PLAZA.   

          De  conformidad  con  el  artículo  340  de  la Ley 906 de 2004, el  Fiscal        acusó       a       los       imputados       FLÓREZ       DÍAZ  y           CASTILLO  CÁRCAMO  por  el   concurso   homogéneo  de  conductas  prevaricadoras  activas  y  omisivas,  así:   

Al doctor JUVIER ALFREDO FLÓREZ DÍAZ, en su  condición  de  posible  autor del delito de prevaricato por acción cometido en  las  tres  investigaciones  penales  atrás  mencionadas,   y  por omisión  respecto  del  primer  radicado,  mientras  que al doctor ALFONSO JOSÉ CASTILLO  CÁRCAMO,  como  autor  del  punible  de  prevaricato  por acción estructurado,  según  la  Fiscalía,  en  las  tres  providencias  a  través de las cuales se  accedió   a  la  pretensión  del  Fiscal,  declarando  la  preclusión  de  la  investigación.   

Se  inició  el descubrimiento probatorio en  los  términos  previstos  por el artículo 344 de la misma ley, para lo cual el  Fiscal  leyó  los medios de prueba testimoniales y documentales plasmados en el  anexo al escrito de acusación.   

Los  días  26  de  enero, 16, 17, 18, 19 de  marzo,   7,   15   y   26   de   mayo   de   2015   se   realizó  la  audiencia  preparatoria.   

En   dicha  audiencia  se  escucharon  las  pretensiones  probatorias  tanto  de  la  Fiscalía  como  de los abogados de la  defensa,  lo  cual  ocurrió  luego  de  cumplirse  el  trámite  atinente  a la  culminación  del descubrimiento, la enunciación y la oportunidad para realizar  estipulaciones probatorias.   

Escuchadas las oposiciones de las partes, el  Tribunal  decretó  todas  las  pruebas  solicitadas  por  la  Fiscalía.  Igual  decisión  adoptó  frente a las pretensiones probatorias realizadas por quienes  ejercen  la  defensa  técnica  de  los acusados, pronunciamiento frente al cual  interpusieron   el   recurso  de  apelación  la  Fiscalía  y  los  defensores.   

IV. LA DECISIÓN APELADA  

El           A-quo   decretó  la  totalidad  de  las  pruebas  solicitadas   por  la  Fiscalía  y  por  los  apoderados  de  los  acusados,  desatendiendo  las  oposiciones  que las partes efectuaron en torno a  las peticiones de sus adversarios procesales.   

Concretamente, en punto de la oposición del  delegado  de la Fiscalía dirigida a que no se permitiera la aducción al juicio  de  jurisprudencia  de  la  Corte  Constitucional,  del  Consejo de Estado y del  Tribunal   de  Montería,  indicó  la  Sala  del  Tribunal  su  no  prosperidad  “puesto que se trata de documentos que pueden hacer  parte  del  proceso,  son  decisiones  que  están ejecutoriadas y que obliga al  examen   por   parte   de  la  judicatura,  de  su  contenido  a  pesar  de  que  obligatoriamente  también  al  momento  de  resolver  se  pueden  utilizar esas  jurisprudencias,  entonces  por  lo  tanto,  se  ordena  la  admisión  de  esas  pruebas8”.   

De  cara a decidir sobre el pedimento que al  unísono  realizaron  los defensores para que se inadmitiera la totalidad de las  pruebas  solicitadas  por  el  Fiscal,  por  cuanto  no hubo sustentación de su  pretensión,  encontró  la  Sala que el ente acusador sí cumplió con el deber  de  dar  a  conocer  la  “pertinencia, conducencia,  necesidad  y  utilidad”  de  cada una de las pruebas  cuya   práctica   se   solicitó,   entendiéndose  claramente  que  tanto  los  testimonios  como  la  documentación  que  se  pretende  ingresar  están   relacionados    con    los    hechos    por    los   cuales   se   formuló   la  acusación.   

Continuó   decidiendo   las   objeciones  realizadas  por el apoderado de JUVIER ALFREDO FLÓREZ, quien solicitó rechazar  la   incorporación  de  los  contratos  o  convenios  interadministrativos  que  anunció  la  Fiscalía serían introducidos con cada uno de los testigos, junto  con  los  recibos  de pago que dan cuenta del monto que realmente recibieron por  sus    servicios,    por    cuanto   –dijo-  no  fueron  descubiertos  como  documentos  autónomos.   Sobre  el  punto  argumentó la magistratura que tales documentos hicieron parte  del  descubrimiento probatorio anunciado por la Fiscalía en el anexo al escrito  de  acusación  y  si  bien  es  cierto  no  se  relacionaron  en el acápite de  documentos,  sí  los recibió la defensa en la entrega del material probatorio.  Por  ello, el Tribunal de primera instancia no accedió a esta pretensión de la  defensa.   

De  igual  manera,  negó  la  solicitud  de  “rechazar”  las  declaraciones,  entrevistas  e  interrogatorios9   

que  se  incorporarán  con  el testigo de  acreditación  ALEXANDER MONTES, toda vez que la Fiscalía no pretende darles el  tratamiento  de  prueba  testimonial,  sino  como  documentos  obtenidos  por el  investigador en cumplimiento de las ordenes a policía judicial.   

Prosiguió con las oposiciones realizadas por  el  apoderado  de  ALFONSO  JOSÉ  CASTILLO  CÁRCAMO,  y concluyó  que la  Fiscalía  sí  descubrió  las  copias  de  los contratos y recibos de pago que  pretende  introducir  con cada uno de los declarantes que vendrá al juicio oral  a  dar  cuenta  de la naturaleza del contrato que suscribió con la alcaldía de  Puerto  Libertador,  de  ahí que proceda la introducción de ellos a través de  los  testimonios  de  Alcides  Manuel  Tamayo  Álvarez, Álvaro Enrique Montiel  Sariego,  Andrés  Manuel  Herrera  Mundoy,  Ana Milena Calle Bedoya, Arelys del  Socorro  Zapata  Moreno, Arlette Janine Tovar Padilla, Beata Iris Romero Sáenz,  Beatriz  Elena  López  Arrieta,  Carlos  José Acevedo Severiche, Delia Rosiris  Ávila  Lobo,  Denis  Ricardo Díaz, Eliécer Antonio Oviedo Lobo Díaz, Enalfer  Díaz   Pérez,   Ever  Manuel  Domínguez  Suárez,  Francisco  Manuel  Flórez  Benítez,  Gustavo  José  De  Hoyos  Carrascal,  Hugo Manuel Oviedo Lobo, José  Benjamín  Álvarez  Álvarez,  Jorge  Wilson  Díaz  Yepez Álvarez, Jorge Luis  Mieles  Durango, Julia Elena Medrano Dávila, Luz Stella Arévalo Martínez, Luz  Gabriela  Salgado  Álvarez,  Narciso  Manuel  Álvarez Chiquillo, Naser Enrique  Arrieta  Hoyos,  María Emma González Otero,  María Elena Manchego Ochoa,  María  de  los  Ángeles  Soto,  Marco  Tulio  Bedoya  Aleans  Soto,  Marta Luz  Álvarez,  Martha  Cecilia de la Ossa Lucas, Orlando Miguel Urango Urango, Oscar  Leonardo  Aguilar  Solano,  Oscar  Anaya  Teran, Paulina Josefa Martínez Ramos,  Ruby  del  Carmen  Batista  Pérez,  Salvadora  María Aviléz sierra y Serafín  José Ruíz Romero.   

Frente a la oposición efectuada por el mismo  profesional  del derecho, en cuanto a que las declaraciones de los anteriormente  mencionados   resultan   impertinentes  para  los  fines  de  este  proceso,  el  A  quo  se  apartó  de tal  entender,  señalando que era la forma como la Fiscalía probaría que se estaba  en  presencia  de un tipo penal omisivo y que el funcionario acusado no realizó  ninguna gestión para recaudar ese material probatorio.   

V. SUSTENTACIÓN DEL RECURSO  

1.  La  Fiscalía  solicita  a  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia,  modificar  el  auto  del  Tribunal  mediante  el cual admitió todas las pruebas  requeridas  por  los  apoderados  de los acusados. Concretamente se aparta de la  autorización  para  que  los abogados aduzcan en la etapa probatoria decisiones  judiciales10   

proferidas por las altas Cortes, con el fin  de que se conozca el precedente jurisprudencial.   

Señala  que  las  decisiones judiciales son  criterios  auxiliares  de  obligatorio  cumplimiento  para los aplicadores de la  justicia,   razón  por  la  cual  no  deben  ser  introducidas  como  elementos  probatorios  al  juicio  oral,  pues  su  uso  se hará en el momento en que las  partes o incluso el juzgador lo requieran.   

En cuanto a la decisión de preclusión de la  investigación  proferida  por  la Sala Penal del Tribunal superior de Montería  en  favor  del  representante  del  Ministerio  Público,  doctor Víctor Daniel  Castilla,  refiere  que  resulta  impertinente,  por  cuanto allí se analizaron  elementos  materiales  probatorios diversos a los que conforman esta actuación,  por  lo  tanto, no guardan relación con los hechos que serán objeto del debate  público.   

Consecuencialmente,  solicita  se declare la  inadmisión   de   las   decisiones  judiciales  que  los  defensores  pretenden  introducir como pruebas.   

2.  La  defensa de JUVIER ALFREDO FLÓREZ DÍAZ  sustenta su inconformidad con la decisión, de la siguiente manera:   

          Como  pretensión  principal requiere la inadmisión de la totalidad  de  las  pruebas  solicitadas  por  la Fiscalía, teniendo en cuenta que no hubo  argumentación   en   torno   de  la  “pertinencia,  razonabilidad,  utilidad  y  admisibilidad” de ellas,  tal    y   como   queda   evidenciado   con   el   “cuadernillo”11   que  el  delegado fiscal entregó a los defensores y al Tribunal.   

          Agrega  que  frente  a algunos de los testimonios, el Fiscal limitó  su  petición  a la pertinencia, dejando de lado la   sustentación de  la    “necesidad,  utilidad,  razonabilidad  y  conducencia”,  que también es requerida, tal y  como lo ha señalado esta Corporación.   

Las  mismas  consideraciones  efectúa  con  relación  a  la  prueba  documental  que  se  autorizó  aducir al juicio oral,  consistente  en  la  documentación que conforma los SPOA 230016001015201006483,  230016001015201002524  y  230016001015201002525,  es  decir,  no  hubo  mención  acerca    de    la   “necesidad,   pertinencia   y  utilidad”.   

Sobre  las  copias  de  los  contratos  de  prestación  de servicios y/o convenios administrativos y recibos de pago que se  pretenden  introducir  con los declarantes que los suscribieron, se aparta de la  decisión  del  Tribunal  de  primera  instancia, por cuanto, en su entender, no  hubo  descubrimiento  probatorio,  dado  que  el  Fiscal no los relacionó en el  acápite  correspondiente,  aunque  acepta  que  fueron  mencionados  pero sólo  cuando  se  “descubrió  el  testimonio más no los  documentos”. Complementa su argumento señalando que  para  que  proceda  la  introducción  de  ellos,  se  hacía  necesario  que se  “individualizaran    de    manera   autónoma   e  independiente”.     

Frente  a  la  declaración jurada de Ramiro  Antonio  Curiel  Moreno, entrevistas de Jorge Washington, Alcides Manuel Tamayo,  Álvaro  Enrique  Santiel, Andrés Manuel Herrera, Bernardo  Manuel Alemán  Causil  e  interrogatorios  de  Julio  Cesar Valderrama y Mario Elías Carrascal  Nader,  que  se  introducirán con el investigador que los obtuvo, considera que  no  es  posible que ingresen por ese medio, pues su único uso en el juicio oral  se  encuentra  dirigido  a refrescar memoria o impugnar la credibilidad de quien  los  rindió y si bien existen unas circunstancias excepcionales que permiten su  ingreso  a  través  del  investigador,  el Fiscal no mencionó que se estuviera  frente  a  alguna  de  esas  eventualidades  previstas  en  el artículo 438 del  Código  de  Procedimiento Penal. Como soporte de su postura, cita decisiones de  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia12   

.  

Agrega, sobre el mismo tópico, que el Fiscal  ni      las     “descubrió”   ni  las  solicitó  como  prueba  de  referencia  en  la audiencia  preparatoria, lo cual impide su decreto.   

De igual manera, solicita a la Corte tener en  cuenta  únicamente  la sustentación de la pretensión probatoria realizada por  el  Fiscal  durante  el  traslado  que  la  Ley 906 de 2004 otorga a las partes,  descartando   la  intervención  efectuada  con  posterioridad,  cuando  ya  esa  oportunidad procesal había fenecido.   

3.  El  apoderado  de ALFONSO JOSÉ CASTILLO  CÁRCAMO   expuso,   como   petición  principal,  la  inadmisión   de   todas   las   pruebas   solicitadas  por  la  Fiscalía,  por  incumplimiento   al   deber   de  motivar  sobre  la  pertinencia,  conducencia,  razonabilidad y utilidad de la prueba.   

Destaca que el Fiscal omitió cumplir con la  carga  impuesta  por  los  artículos 357, 375 y 376 de la Ley 906 de 2004, a la  vez  que  con  los  múltiples  pronunciamientos  que  sobre  el  particular  ha  realizado    la   Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia.   

Indica  que  la única motivación esgrimida  para  el  decreto  de  la  prueba  testimonial,  se  limitó  a  señalar lo que  establecería  con  cada  deponente,  obviando  la  explicación  atinente  a la  pertinencia.    

En  lo  que respecta a los documentos, adujo  que  el  Fiscal  informó  en  forma  general  que  con  ella  demostraría  las  irregularidades  cometidas,  así  como la ocurrencia de los punibles, omitiendo  analizar    la    “pertinencia,   racionalidad   y  utilidad”  de cada uno de ellos, por cuanto se trata  de  pruebas  independientes,  situación  con  la  cual, considera, se coarta el  derecho  a  la  defensa por cuanto se desconoce el fin con que se allegará a la  actuación  la  totalidad  de los expedientes.  Solicita se revoque, en ese  sentido,   el   auto   de   la   primera  instancia,  para  que  se  declare  la  inadmisibilidad de ellas.   

Considera, además, que el Tribunal erró al  tener   en  cuenta  la  argumentación  extemporánea  que  el  Fiscal  realizó  aprovechando  una  nueva  oportunidad  que aquél permitió fuera utilizada para  subsanar   la   ausencia  de  motivación,  lo  cual  limita  el  derecho  a  la  contradicción,  por  cuanto ese segundo razonamiento ocurrió con posterioridad  a la intervención de los abogados de la defensa.   

Concibe  como  inversión  de la carga de la  prueba,  el  que  la  magistratura afirme que los defensores no argumentaron por  qué  son  impertinentes  y superfluas las pruebas solicitadas por la Fiscalía,  pues  nada  podían  oponer  ante  la ausencia de motivación que la ley exige a  quien postula la pretensión probatoria.   

Como   petición  subsidiaria,  expone  la  improcedencia  acerca de que las tarjetas decadactilares de los procesados, así  como  sus  hojas  de  vida  y la documentación que los acredita como servidores  públicos,  se  introduzcan  a  través  del  investigador OMAR ENRIQUE CASALLAS  BONILLA,  por  cuanto éste no fue anunciado en el escrito de acusación como el  testigo de acreditación.   

Similar  razonamiento  realiza  frente  a la  incorporación    de   los   contratos   de   prestación   de   servicios   y/o  interadministrativos  y recibos de pago que, dijo la Fiscalía, se introducirán  con  los  testigos  Alcides  Manuel  Tamayo  Álvarez,  Álvaro  Enrique Montiel  Sariego,  Andrés  Manuel  Herrera  Mundoy,  Ana Milena Calle Bedoya, Arelys del  Socorro  Zapata  Moreno, Arlette Janine Tovar Padilla, Beata Iris Romero Sáenz,  Beatriz  Elena  López  Arrieta,  Carlos  José Acevedo Severiche, Delia Rosiris  Ávila  Lobo,  Denis  Ricardo Díaz, Eliécer Antonio Oviedo Lobo Díaz, Enalfer  Díaz   Pérez,   Ever  Manuel  Domínguez  Suárez,  Francisco  Manuel  Flórez  Benítez,  Gustavo  José  De  Hoyos  Carrascal,  Hugo Manuel Oviedo Lobo, José  Benjamín  Álvarez  Álvarez,  Jorge  Wilson  Díaz  Yepez Álvarez, Jorge Luis  Mieles  Durango, Julia Elena Medrano Dávila, Luz Stella Arévalo Martínez, Luz  Gabriela  Salgado  Álvarez,  Narciso  Manuel  Álvarez Chiquillo, Naser Enrique  Arrieta  Hoyos,  María Emma González Otero,  María Elena Manchego Ochoa,  María  de  los  Ángeles  Soto,  Marco  Tulio  Bedoya  Aleans  Soto,  Marta Luz  Álvarez,  Martha  Cecilia de la Ossa Lucas, Orlando Miguel Urango Urango, Oscar  Leonardo  Aguilar  Solano,  Oscar  Anaya  Teran, Paulina Josefa Martínez Ramos,  Ruby  del  Carmen  Batista  Pérez,  Salvadora  María Aviléz sierra y Serafín  José  Ruíz  Romero,  pues,  señala,  el Fiscal en ningún momento indicó que  ingresarían  al  juicio  oral,  al  punto que ni siquiera se relacionaron en el  anexo  al  escrito de acusación como documentos descubiertos, como lo acepta el  Tribunal  en  la  decisión  objeto de apelación.  También critica que el  A quo resolviera suponer que  la  simple  enunciación  que  se hizo acerca de que esas personas declararían,  implica  que  aportarían los documentos que entregaron durante las entrevistas,  pese  a  que  ni  en  el  escrito,  ni  en  la  audiencia  de acusación, fueron  mencionadas como testigos de acreditación.   

VI.    PLANTEAMIENTOS    DE    LOS    NO  RECURRENTES   

          La  magistratura  descorrió  traslado  a  las  partes  –apelantes   y   no-   para   que   se  pronunciaran  sobre  los  recursos  interpuestos  por  sus  oponentes  de causa,  oportunidad durante la cual reiteraron sus puntos de vista.   

          Los intervinientes no recurrentes, adujeron:   

1.  La  apoderada  del Consejo Superior de la  Judicatura,  en  calidad  de  víctima,  coadyuvó los  criterios  expuestos por el delegado de la Fiscalía, solicitando se confirme la  providencia impugnada.   

2.   El   representante   del   Ministerio  Público  se  abstuvo  de  hacer uso del traslado, por  cuanto  asistió  a  esa  sesión  de la audiencia preparatoria en reemplazo del  procurador  judicial  que  interviene  como  agente especial de la Procuraduría  General de la Nación.   

             

VI. CONSIDERACIONES  

La  Corte  es  competente para conocer de la  providencia  impugnada,  de  conformidad con lo dispuesto en el numeral 3º, del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004, por cuanto versa sobre un auto proferido en  primera instancia por el Tribunal Superior de Montería.   

En  orden  a  resolver  sobre  los  aspectos  planteados  por  los  impugnantes,  la  Sala  precisará  las reglas probatorias  relevantes  en  este caso y luego se ocupará de cada uno de los puntos tratados  en la apelación.   

REGLAS   PROBATORIAS  RELEVANTES  PARA  LA  SOLUCIÓN DEL CASO   

Para  decidir lo planteado por las partes es  necesario  abordar  los  siguientes  aspectos: (1) Los conceptos de pertinencia,  conducencia  y  utilidad;  (2)  la  obligación  de explicar de manera sucinta y  clara   la   pertinencia;   (3)   los  criterios  para  establecer  cuándo  una  declaración  anterior  al  juicio  constituye  prueba  de  referencia;  (4)  el  precedente  judicial  como  tema de prueba; (5) el registro de otras actuaciones  procesales  como “tema” de  prueba  y  como “medio” de  prueba;   (6)  el  descubrimiento  probatorio  y la solicitud de decreto de  pruebas;  y,  (7)  la  estructura  de la audiencia preparatoria y obligación de  imprimirle celeridad al trámite.   

1. Los conceptos de pertinencia, conducencia  y utilidad   

Múltiples son las decisiones de esta Corte  en  las  que  se  afirma que la pertinencia  tiene  que  ver con los hechos. Así lo establece el artículo 375  de  la  Ley  906  de  2004 en cuanto señala que “el  elemento  material  probatorio,  la  evidencia  física  y  el  medio de prueba,  deberán  referirse,  directa  o  indirectamente,  a los hechos o circunstancias  relativos  a  la  comisión  de  la conducta delictiva y sus consecuencias, así  como  a  la  identidad  o  a  la  responsabilidad penal del acusado. También es  pertinente  cuando  sólo  sirve  para  hacer  más probable uno de los hechos o  circunstancias  mencionados,  o  se refiere a la credibilidad de un testigo o de  un perito”.   

Así, los debates en materia de pertinencia  deben  reducirse  al análisis de la relación de los  medios de prueba con  el  tema  de  prueba, esto es, con los hechos que deben probarse en cada caso en  particular.   

Ahora,  la  Ley  906  de 2004 consagra como  regla  general  que  las  pruebas  pertinentes  son  admisibles.   Así  se  desprende  del  artículo 357 en cuanto afirma que el juez dará la palabra a la  Fiscalía  y  luego  a  la  defensa para que soliciten las pruebas que requieran  para  sustentar  su  pretensión,  y  a  renglón  seguido  precisa  que el juez  decretará  las pruebas solicitadas cuando ellas “se  refieran  a los hechos de la acusación que requieran prueba, de acuerdo con las  reglas  de  pertinencia  y  admisibilidad  previstas en este código”.   En  la  misma  línea,  el  artículo  376 establece que  “toda    prueba   pertinente   es   admisible”,  salvo   en   los  eventos  consagrados  en  sus  tres  literales13.   

Por    su    parte,   la   conducencia  se refiere a una cuestión de  derecho.  Sus principales expresiones son: (i) la obligación legal de probar un  hecho  con  un determinado medio de prueba; (ii) la prohibición legal de probar  un  hecho  con  un determinado medio de prueba, y (iii) la prohibición de   probar  ciertos  hechos,  aunque en principio puedan ser catalogados como objeto  de   prueba14.  Por  ello, quien alega falta de conducencia debe indicar cuál es  la  norma  jurídica  que  regula  la  obligación  de  usar  un medio de prueba  determinado u otra de las situaciones que acaban de mencionarse.   

A diferencia de los denominados sistemas de  “prueba  legal”, que se  caracterizan  porque  el legislador establece con qué medios se puede probar un  determinado  hecho,  o  cuáles medios de prueba están prohibidos,  la Ley  906  de  2004  consagra  expresamente  el  principio  de libertad probatoria. En  efecto,  el  Art. 373 establece que “los hechos  y  circunstancias  de  interés  para la solución correcta del caso, se podrán  probar  por  cualquiera  de  los  medios  establecidos  en  este  código  o por  cualquier   otro  medio  técnico  o  científico  que  no  viole  los  derechos  humanos”.  Ninguna  norma  de  la  Ley  906  de 2004  establece  expresamente  ese  tipo de prohibiciones o límites, sin perjuicio de  que  los  mismos  puedan emerger de la integración de este cuerpo normativo con  otros  que  hagan  parte  del  ordenamiento  jurídico, tal y como lo dispone el  artículo   25   ídem,  y  haciendo  salvedad,  claro está, de la protección de los derechos y garantías  fundamentales, a que se hará alusión más adelante.   

Cosa  diferente  es el sistema de “tarifa  legal”,   en  el  cual  no  se  trata de precisar cuáles son las pruebas  establecidas  por  el  legislador  para  probar  un  hecho  o  circunstancia  en  particular,  o  las  prohibidas  legalmente  para  los  mismos efectos.  Lo  relevante  en  este  sistema  es  verificar  si  el legislador le ha otorgado un  determinado  valor  a  una  prueba en particular, como sucede con el excepcional  evento  consagrado  en  el artículo 381 de la Ley 906 de 2004, que le otorga un  valor  probatorio  menguado  a  la  prueba  de  referencia  y,  en consecuencia,  prohíbe   que   la   condena  esté  basada  exclusivamente  en  este  tipo  de  declaraciones.   

Finalmente,      “la  utilidad de  la  prueba  se  refiere  a  su  aporte  concreto  en  punto  del  objeto  de  la  investigación,  en  oposición  a  lo superfluo e intrascendente” (CSJ AP, 17  Mar  2009,  Rad.  22053). Este aspecto en buena medida  fue  regulado  en  el  artículo  376 en cita, en cuanto consagra  la regla  general  de  admisibilidad  de  las pruebas pertinentes, salvo, entre otras, las  que  puedan  generar  confusión  en  lugar  de  mayor claridad al asunto,   exhiban   escaso   valor   probatorio   o   sean   injustamente  dilatorias  del  procedimiento.   

Sobre  la  protección  de  derechos  y  garantías  fundamentales  en el contexto de la actividad probatoria, la Ley 906  de   2004  consagró  varias  figuras  jurídicas  que  regulan  los  diferentes  supuestos   en   que   puede   darse   la   trasgresión   de   estos   aspectos  constitucionales.  De  manera general, el artículo 373 consagra el principio de  libertad  probatoria  y pone como límite el respeto de los derechos humanos. De  otro   lado,   el   artículo   23  ídem  desarrolla  el  artículo  29  de la Constitución Política en lo  concerniente  a  las pruebas obtenidas con violación de derechos fundamentales.  Otras  normas del ordenamiento procesal penal consagran el rechazo como sanción  al  indebido  descubrimiento de las pruebas, mientras otras se ocupan de asuntos  más  puntuales,  como  la  inadmisión de las pruebas pertinentes cuando puedan  causar     perjuicio    indebido    (Art.    376)15.  Las  partes  son libres de  hacer  uso  de las herramientas jurídicas y espacios procesales consagrados por  el  legislador  para  ventilar  estas temáticas, sin perjuicio de las puntuales  funciones  oficiosas  que  tenga  el  juez  en  materia de exclusión probatoria  (véase, entre otras, C-591 de 2005).   

2.  La  obligación  de  explicar de manera  sucinta y clara la pertinencia   

Lo   anterior   pone   de  manifiesto  la  importancia  de  que la parte explique de manera sucinta y clara la pertinencia.  Frente a este aspecto, cabe resaltar lo siguiente:   

En  primer  término,  que  la  acusación  constituye  la  principal  delimitación del tema de prueba, como quiera que los  hechos  jurídicamente  relevantes  allí  incluidos  constituyen  el  principal  objeto  de debate (CSJ AP, 17 Mar 2004, Rad. 22053), sin perjuicio de los hechos  que    proponga    la   defensa   cuando   opta   por   una   teoría   fáctica  alternativa.   

Cuando las normas que regulan la imputación  y   la   acusación   hacen  alusión  a  la  relevancia  jurídica  del  hecho,  naturalmente  se  están refiriendo a su trascendencia frente a las  normas  penales  elegidas por el acusador para realizar la calificación jurídica, o en  las que la defensa descansa  la oposición a la condena.   

Así,  es claro que el tema de prueba de un  proceso  en  particular  está  estructurado  por  los  hechos  o circunstancias  relevantes  para  la  aplicación de las consecuencias jurídicas consagradas en  las   normas  seleccionadas  por  las  partes  como  soporte  jurídico  de  sus  respectivas teorías.   

En  esta  línea,  se  hace  evidente  la  importancia  de que la Fiscalía exprese los hechos jurídicamente relevantes de  manera   “clara   y   sucinta,   en   un  lenguaje  comprensible”  (Art.  337),  pues de ello depende la  claridad  que  se tenga frente a los hechos que integran el tema de prueba y los  consecuentes  análisis  sobre  la  pertinencia  de  los  medios  elegidos  para  probarlos  y, excepcionalmente, los debates sobre conducencia y utilidad, en los  términos indicados en el numeral anterior.   

Según   lo   expuesto,   el  estudio  de  pertinencia  comprende  dos  aspectos perfectamente diferenciables aunque estén  íntimamente  relacionados:  la trascendencia del hecho que se pretende probar y  la  relación  del  medio  de  prueba con ese hecho. La inadmisión de la prueba  puede  estar fundamentada en una u otra circunstancia, o en ambas. En efecto, es  posible  que  una parte logre demostrar que un determinado medio de prueba tiene  relación  directa  o indirecta con un hecho, pero se establezca que el hecho no  haga parte del tema de prueba en ese proceso en particular.   

La  Corte  ha  precisado  que  el  nivel de  explicación  de  la  pertinencia puede variar dependiendo del tipo de relación  que  tenga  el  medio  de conocimiento con los hechos jurídicamente relevantes.  Así,  cuando  la  relación  es directa, la explicación suele ser más simple,  como  cuando se solicita el testimonio de una persona que presenció el delito o  de  un  video  donde  el mismo quedó registrado. Cuando se trata de pruebas que  tienen  una  relación  indirecta  con  el  hecho jurídicamente relevante, como  cuando  sirven  para  demostrar  un  dato  a  partir  del cual pueda hacerse una  inferencia  útil  para  la teoría del caso de la parte, ésta debe tener mayor  cuidado  al  explicar  la  pertinencia  para  que el Juez cuente con suficientes  elementos  de  juicio para decidir si decreta o no la prueba solicitada. (CSJ 08  Jun. 2011, Rad. 35130).   

Debe considerarse, además, que el artículo  375  de  la  Ley  906  de  2004 regula con amplitud los ámbitos de pertinencia,  razón  de  más  para que la parte deba explicar si una prueba en particular se  relaciona  directamente  con  los hechos, se refiere a la identidad del acusado,  hace  más  probable  o  menos  probable  alguno  de los hechos o circunstancias  relevantes, etcétera.   

De  otro lado, las partes deben explicar la  pertinencia  de cada medio de prueba, así entre ellos exista relación directa,  como  cuando  un documento va a ser autenticado con un determinado testigo. Esta  delimitación  es importante para evitar que se utilicen medios de prueba que no  tienen  relación  con  los  hechos  relevantes  para  la solución del caso, y,  además,  para  que  se  analice  de  manera  separada  los demás requisitos de  admisibilidad.  Así,  a  manera  de ejemplo, si se solicita la declaración del  servidor  público  que  atendió  una  muerte  en  accidente  de  tránsito, la  explicación  de  pertinencia  del  testimonio  no  necesariamente  se  extiende  al   respectivo  informe,  y,  además,  es  posible  que el reporte no sea  admisible  por  contener  prueba  de  referencia o por cualquier otra razón que  afecte el debido proceso probatorio.   

En  un sistema de tendencia acusatoria como  el  regulado  en  la  Ley  906  de 2004, la delimitación de la acusación está  confiada  íntegramente  a la Fiscalía, y, en general, las hipótesis de hechos  jurídicamente  relevantes  corren  a cargo de las partes. Siendo esto así, son  éstas  las que están en capacidad de explicar en la audiencia preparatoria por  qué  un  determinado  medio  de  conocimiento  se  relaciona con los hechos que  constituyen   el   tema   de  prueba,  correspondiéndole  al  juez  evaluar  la  razonabilidad   de   los   argumentos  expuestos  y  tomar  las  decisiones  que  correspondan.   

En  el  caso  de  la  Fiscalía,  es  justo  entender    que   si   ha  formulado  acusación  es  porque  ha  trabajado  cuidadosamente  una hipótesis de hechos jurídicamente relevantes y ha evaluado  con  igual  esmero  la  relación que con la misma tiene cada una de las pruebas  que  pretende  solicitar  en  la audiencia preparatoria. Ello no sólo porque la  acusación  conlleva  cargas  relevantes  para  el  ciudadano  y  puede  incidir  positivamente  la  administración  de  justicia  (cuando  es  producto  de  una  investigación  rigurosa  y  un  análisis adecuado), o negativamente (cuando es  apresurada,  confusa  o  infundada),  sino  además  porque  la  ley le obliga a  revisar  cuidadosamente  si  se  ha  alcanzado  el  nivel  de  conocimiento para  promover el juicio.   

En efecto, el artículo 336 de la Ley 906 de  2004  establece que el fiscal presentará el escrito de acusación, “cuando de  los  “elementos  materiales  probatorios, evidencia  física  o  información  legalmente  obtenida”, que  permita      afirmar      “con     probabilidad  de  verdad, que la conducta  delictiva   existió  y  que  el  imputado  es  autor  o  partícipe”.  Es  más,  este  tipo  de análisis debió iniciarlos en otras  fases    de    la    actuación,    pues    el    artículo   287   ídem   establece   que  “el  fiscal  hará  la  imputación fáctica cuando de los elementos  materiales  probatorios,  evidencia  física  o  de  la  información legalmente  obtenida,  se pueda inferir razonablemente  que  el  imputado  es  autor  o  partícipe  del  delito  que  se  investiga”.   

Así las cosas, ninguna excusa puede existir  para  que  el  acusador  no  esté  en capacidad de dar una explicación clara y  puntual  sobre  la  relación  directa o indirecta del medio de conocimiento con  los  hechos  que  constituyen tema de prueba. Algo semejante puede predicarse de  la  explicación  de pertinencia que también debe hacer la defensa frente a las  pruebas   solicitadas   en   la  audiencia  preparatoria  o  más  adelante,  de  presentarse    la    excepcional    solicitud    de    admisión    de    prueba  sobreviniente.   

De  lo anterior resulta fácil concluir que  la  posibilidad  de  explicar  con  precisión  la  pertinencia  en buena medida  depende  de  la  claridad con la que estén expresados los hechos jurídicamente  relevantes.  No  en  pocos  casos  se  advierte  que  la  Fiscalía  realiza una  relación  farragosa  de  los cargos, en contravía de la concreción y claridad  que  se  reclama en los artículos 287 y 337 de la Ley 906 de 2004. Ello ocurre,  principalmente,  cuando  se dejan de considerar elementos de la conducta punible  y/o  se  incluyen  como  hechos  jurídicamente  relevantes  el contenido de las  evidencias  que  se pretenden hacer valer como pruebas.  Con ello, no sólo  se  desnaturaliza  el  sentido  de  la acusación y se puede llegar a afectar de  manera  grave  el  derecho  de  defensa,  sino  que,  además,  se  dificulta la  delimitación  de  lo  que  constituye  tema  de prueba y, a partir de allí, se  derivan  las  dificultades  para  que la audiencia preparatoria y el juicio oral  puedan  transcurrir con celeridad y para que el debate se centre en los aspectos  trascendentes,  lo que incide negativamente en la prontitud y eficacia que deben  caracterizar a la administración de justicia.   

La  adecuada  preparación del caso por las  partes  y la consecuente  explicación de pertinencia en las condiciones de  claridad  y puntualidad a que están obligadas, resulta determinante para muchas  otras  decisiones a lo largo de la actuación. En efecto, ello le facilitará al  juez  decidir  más  adelante,   en  el  juicio  oral,  si  un documento es  admisible  o  no  por  haber  sido  debidamente autenticado (Art. 430 Ley 906 de  2004),  bajo  el entendido de que autenticar no es nada distinto a demostrar que  una  cosa  es  lo  que  la  parte  afirma  según  su teoría del caso, esto es,  acreditar  su  pertinencia.  Además,  permitirá  precisar  en qué eventos una  declaración   anterior  al  juicio  oral,  que  pretende  ser  llevada  a  este  escenario,  constituye  prueba de referencia. Ello por cuanto, según se explica  a  continuación,  es  posible  que  declaraciones realizadas por fuera del  juicio  hagan  parte  del tema de prueba o sean utilizadas como medio de prueba.   

3.  Criterios  para  establecer cuándo una  declaración anterior al juicio constituye prueba de referencia   

El  debate  que  aquí  se  plantea por los  recurrentes  pone  en  evidencia  la  dificultad  que  suele  presentarse  en la  práctica  para  diferenciar  cuándo  una  declaración anterior al juicio oral  constituye o no prueba de referencia.   

Para  la  solución  de  este  asunto  es  necesario  hacer  algunas precisiones sobre lo que debe entenderse por prueba de  referencia,  a partir de los conceptos desarrollados por esta Corporación desde  hace  ya  varios  años.  Para  tales  fines,  se  abordarán,  en su orden, los  siguientes  temas: (i) el derecho a la confrontación como aspecto central en el  análisis  de la prueba de referencia; (ii) el concepto de prueba de referencia,  según   el   desarrollo   legal  y  jurisprudencial;  (iii)  las  declaraciones  anteriores  al  juicio  oral  como  tema de prueba o medio de prueba; y (iv) las  reglas     de     admisibilidad     de     un    documento    cuando    contiene  declaraciones.   

3.1.  El  derecho  a la confrontación como  aspecto central en el análisis de la prueba de referencia   

La  posibilidad  de  utilizar declaraciones  anteriores  al  juicio  oral  como  medio  de  prueba  generalmente  implica  la  afectación  del derecho a la confrontación del testigo, básicamente porque la  parte  contra la que se aduce no tendrá la oportunidad de tener frente a frente  al   declarante;  no  podrá  formularle  preguntas  orientadas  a  impugnar  su  credibilidad,  con  las  prerrogativas que ofrece el ordenamiento jurídico para  tales  efectos;  ni  tendrá control sobre las preguntas formuladas para obtener  el  relato, cuando la versión es producto de un interrogatorio. Lo anterior sin  perjuicio  de  la  limitación  a la inmediación que debe tener el juez con los  medios de conocimiento que servirán de base a la sentencia.   

Como quiera que la posibilidad de ejercer la  confrontación  es uno de los aspectos más importantes al momento de evaluar si  el  uso  de  una  declaración  anterior  al  juicio  constituye  o no prueba de  referencia,  a  continuación  se  hará  un  breve recorrido por las normas del  ordenamiento jurídico colombiano que consagran este derecho.   

A diferencia de lo que sucede en la Ley 600  de   2000   y   los   sistemas   procesales   que   la  antecedieron16, el derecho  a  la  confrontación tiene un  amplio desarrollo en la Ley 906 de 2004. No  sólo  aparece  expresamente  consagrado  en su artículo 16, sino que, además,  sus  elementos  estructurales  fueron  regulados  a lo largo de la normatividad.   

Así, el artículo 8º, literal k, consagra  el  derecho  de  interrogar  o  hacer  interrogar a los testigos de cargo, y las  normas  sobre  impugnación de testigos le brindan prerrogativas a la parte para  que  pueda  ejercer  a  cabalidad este derecho. Ello se ve reflejado en la   posibilidad  de  formular preguntas sugestivas durante el contra interrogatorio,  de  utilizar  declaraciones  anteriores con el fin de impugnar la credibilidad y  de   valerse  de prueba de refutación para los mismos fines (CSJ SC,   20 Agos. 2014, Rad. 43749).   

En  el literal k del artículo 8º también  se  consagra  el  derecho  a  lograr  la  comparecencia  de  testigos que puedan  “arrojar   luz   sobre   los   hechos”,    y    dispone    que   ello   podrá   hacerse   por   medios  coercitivos.   

De  otro  lado, el artículo 15 de la misma  codificación  dispone  que  las  partes  tienen  derecho  a  participar  en  la  práctica  de  la prueba. En materia de prueba testimonial, esta norma encuentra  desarrollo  en  las reglas sobre interrogatorio cruzado de testigos, que abarcan  la  posibilidad  de  participar  en  la  formulación  de  preguntas  durante el  interrogatorio  directo  o el contra interrogatorio, según el caso; de formular  oposiciones a las preguntas, etc.   

Además,  el artículo 402 establece que el  testigo  “únicamente podrá declarar sobre aspectos  que  de  forma  directa  y  personal  hubiese  tenido  la ocasión de observar y  percibir”,  y deberá hacerlo, por regla general, en  el  juicio  oral.  Con  esto se garantiza que la parte contra la que se aduce el  testimonio  tenga  la oportunidad de interrogar o hacer interrogar al testigo y,  en   general,   de   impugnar   su  credibilidad,  así  como  de  controlar  el  interrogatorio  a  través  de  las  oposiciones a las preguntas o conductas que  pudieran  incidir ilegalmente en la obtención de la versión. Con ello también  se  facilita  la  posibilidad  de  que  el acusado esté frente a frente con los  testigos  de  cargo, salvo en los casos en los que el legislador ha limitado esa  posibilidad17.   

          Así  las  cosas,  cuando  una  parte solicita la inadmisión de una  declaración  anterior al juicio oral, por constituir prueba de referencia, debe  verificarse  si  dicho  uso  afecta los elementos estructurales del derecho a la  confrontación.  Esta,  sin  duda, constituye una herramienta idónea para tomar  una decisión adecuada.   

3.2.  El  concepto de prueba de referencia,  según el desarrollo legal y jurisprudencial   

   

De la redacción del  artículo 437 de  la  Ley  906  de  2004 se colige que son elementos estructurales de la prueba de  referencia:  (i) debe tratarse de una declaración; (ii) realizada por fuera del  juicio   oral;   (iii)   que   es   utilizada   para  probar  o  excluir uno o varios elementos del delito u  otro  de  los  aspectos  referidos  en  el artículo 375 ídem, de donde se  sigue,  sin  duda,  que  sólo  puede hablarse de prueba de referencia cuando la  declaración  es  utilizada  como  medio  de  prueba; (iv) cuando no sea posible  practicarla  en  el juicio, porque de ser ello posible deben seguirse las reglas  generales sobre el testimonio.   

De  tiempo  atrás la Sala se ha ocupado de  delimitar  los  elementos  estructurales  de  la  prueba  de  referencia. En tal  sentido,  ha  resaltado  que  podrá  hablarse  de  prueba  de referencia cuando  concurran  los siguientes  elementos: “(i) una declaración realizada por  una  persona  fuera  del juicio oral, (ii) que verse sobre aspectos que en forma  directa  y  personal  haya  tenido la ocasión de observar y percibir, (iii) que  exista  un  medio  o modo de prueba que se ofrece como  evidencia  para  probar   la  verdad  de  los  hechos  de  que  informa  la  declaración…”  (CSJ  SC,   6  Mar 2008, Rad.  27477).   

En  el  aparte  subrayado,  la  Sala  hace  alusión  a  un  aspecto  que no aparece expresamente consagrado en el artículo  437,  pero que se infiere de su redacción: se considerará prueba de referencia  la  declaración  anterior  al juicio oral, si es ofrecida para probar la verdad  de  su  contenido  o,  lo  que  es lo mismo, como medio de prueba de algún  aspecto relevante del debate.    

De este planteamiento surge el interrogante  de  si  es  posible  llevar  al  juicio  oral declaraciones anteriores con fines  distintos  a  mostrar  la verdad de su contenido o, visto en otros términos, si  la  declaración anterior al juicio oral puede ser usada con un fin diferente al  de  ser  medio  de  prueba.  La respuesta es afirmativa, porque es perfectamente  viable  que una parte incluya la existencia y contenido de una declaración como  parte  del  tema  de  prueba.  Este  aspecto  será desarrollado en el siguiente  apartado.   

3.3. Declaraciones anteriores al juicio oral  como tema de prueba y como medio de prueba   

Si  se entiende que  el tema de prueba  está  integrado  por  los  hechos que deben probarse, según el contenido de la  acusación   y   las   eventuales   alternativas   fácticas   que  proponga  la  defensa,   y  medio  de  prueba es el que  se utiliza para hacer dicha  demostración,  la  Sala abordará esta temática con el fin de precisar cuándo  una  declaración  puede  tenerse  como objeto específico de prueba18  y  en qué  eventos  constituye  medio  de  prueba,  lo  que resulta determinante  para  decidir si se trata o no de prueba de referencia.   

Las declaraciones realizadas por una persona  por  fuera  del juicio oral pueden hacer parte del tema de prueba.  Ello es  palmario  en  los delitos que sólo pueden cometerse a través de declaraciones:  falso  testimonio, falsa denuncia, falsa auto incriminación, injuria, calumnia,  etcétera.  En  estos eventos, uno de los aspectos relevantes del tema de prueba  es  establecer  que  la declaración existió y que su contenido es el que alega  la parte en su teoría del caso.   

La  Ley  906  de 2004 no establece límites  para  la  demostración  de  la  existencia y contenido de las declaraciones que  hacen  parte  del  tema  de  prueba,  lo  que  es  coherente con el principio de  libertad  probatoria  que  inspira todo el ordenamiento procesal penal (Art. 373  ídem).  Así,  es  posible  que  la  existencia y contenido de una declaración  injuriante  pueda demostrarse a través de un documento y/o de un testigo que la  haya  escuchado.  También  es  posible  que  se  requiera  de  un  perito  para  establecer,  por  ejemplo, que un manuscrito es autoría del acusado, que la voz  que  se  escucha  en una grabación magnetofónica corresponde a una determinada  persona, etcétera.   

En  estos casos, es necesario distinguir el  tema  de  prueba  y  los  medios  de  prueba.  De  lo  primero  hará  parte  la  declaración  falsa,  injuriante,  entre  otras,  y  el medio de prueba será el  documento,  el  testimonio o el dictamen pericial que sirven para demostrarle al  juez la existencia y contenido de la declaración.   

Esta diferencia entre tema de prueba y   medio  de  prueba  es  determinante  en  materia de prueba de referencia, porque  cuando  la  declaración  anterior  es parte del tema de prueba, es admisible el  documento  que  la  contenga  y/o la declaración de la persona que la percibió  directa  y  personalmente.  Lo fundamental es que en estos casos no se afecta el  derecho  a  la confrontación porque, a manera de ejemplo, la contraparte podrá  utilizar   todos   los  medios  de  impugnación  frente  al  testigo  que  tuvo  conocimiento    «personal   y   directo»  de aquello que constituye objeto de prueba: el falso testimonio,  la declaración injuriante, etcétera.   

Lo  anterior  sin perjuicio de que en casos  donde  la  declaración  anterior  haga  parte  del  tema  de prueba, los medios  utilizados  para la demostración de su existencia y contenido puedan constituir  prueba  de  referencia. Así, por ejemplo, si en un caso de injuria la Fiscalía  presenta  a  un  testigo  que  no  escuchó  directa  y personalmente las frases  injuriantes,  pero  tuvo  conocimiento  de las mismas por lo que otra persona le  contó,  se presenta un problema de prueba de referencia, porque se trata de una  declaración  anterior  al  juicio  oral,  que se está ofreciendo como medio de  prueba  de  un  elemento estructural de la conducta punible, y porque la defensa  tendría  derecho  a  ejercer la confrontación frente al testigo que dice haber  presenciado  los  hechos,  posibilidad  que le sería truncada si su versión es  llevada  a  juicio  a  través  del  testigo  que escuchó el relato pero que no  presenció el hecho jurídicamente relevante.   

En la práctica suele suceder que cuando una  parte  le pregunta a un testigo sobre lo que le escuchó decir a una persona por  fuera  del juicio oral, se levanta la objeción por prueba de referencia. Según  vimos,  la  decisión  dependerá  en  buena  medida  de si la declaración  anterior  constituye  objeto específico  de prueba o medio de prueba, pues  si  el  testigo  en  juicio escuchó la injuria y lo que se está probando en el  juicio  es  el supuesto atentado contra la integridad moral, podrá exponer todo  aquello  que  escuchó  de manera personal y directa, y la defensa tendrá todas  las posibilidades de impugnarlo.   

         

          Es  común  que  muchas  manifestaciones  anteriores al juicio hagan  parte  del  tema de prueba y, por ello, cualquier persona que las haya escuchado  directamente  puede  ser  citado  en  calidad  de testigo: la amenaza durante un  hurto  calificado por la violencia moral, las frases utilizadas por el estafador  para  hacer  incurrir  en  error  a  su  víctima, los escritos a través de los  cuales   se   presiona   a   las   víctimas   en  los  casos  de  extorsión  o  constreñimiento  ilegal,  entre  otros. La existencia y contenido  de este  tipo   de   manifestaciones  también  podría  probarse  a  través  de  prueba  documental  o  pericial.  Igual  sucede cuando la manifestación anterior de una  persona  puede  tenerse  como   hecho indicador de su estado de ánimo, del  móvil  para  realizar  una  determinada  conducta  o  de cualquier otro aspecto  relevante para la establecer la responsabilidad penal.   

         

          La  determinación  de  lo  que  es  tema  de  prueba  depende de la  actividad  de las partes, pues es a ellas a quienes les corresponde elaborar las  teorías  que luego debatirán ante el juez. Por ello es tan importante que para  la  audiencia  preparatoria  se tenga absoluta claridad sobre lo que se pretende  probar  en el juicio (tema de prueba) y los medios que se pretenden usar para su  demostración  (medio de prueba), lo que en últimas entraña la explicación de  pertinencia  a  que  están obligadas las partes como presupuesto del decreto de  la prueba.   

3.4.  Reglas de admisibilidad de un documento  cuando contiene declaraciones anteriores al juicio   

          El  análisis sobre la admisibilidad de una declaración anterior al  juicio  no puede reducirse a si se trata de una prueba testimonial o documental,  porque,  según  se  ha  visto,  lo de fondo es establecer cuál es el papel que  juega  la  declaración  en  la  teoría  del  caso  de  las partes, esto es, si  constituye  parte  del  tema  de  prueba  o si se está utilizando como medio de  prueba,  y  si  la admisión de la declaración anterior afecta el ejercicio del  derecho a la confrontación.   

La utilización de documentos que contienen  declaraciones  ya  había sido analizado por esta Corporación en el contexto de  la  prueba  pericial.  En  un  caso donde la Fiscalía solicitó introducir como  prueba  los informes preparados por el médico legista, bajo el argumento de que  se  trata  de documentos, la Sala  aclaró, basada en su propio precedente,  que  el  informe pericial contiene la declaración anterior del perito y que, en  consecuencia,  la  versión de éste debe someterse a las reglas generales de la  prueba  pericial, a la que se le aplican en lo pertinente las normas sobre   el  testimonio,  según lo establecido en el artículo 405 de la Ley 906 de 2004  (CSJ SC, 17 Sep 2008, Rad.  30214).   

Así,  por ejemplo, si en un caso de muerte  en  accidente  automovilístico  la  Fiscalía  pretende  aducir  como prueba el  informe  del  agente de tránsito, que contiene las entrevistas de dos testigos,  no  puede  reducir  su  argumento  para la admisibilidad a decir que se trata de  prueba  documental,  porque,  en  últimas,  el  documento  sólo  constituye un  instrumento  para  llevar  al  juicio  unas  declaraciones  anteriores con clara  vocación  de  medio  de  prueba,  como  quiera  que pretenden usarse  para  probar los pormenores del accidente.   

         

En  el  ejemplo  anterior,  las entrevistas  constituyen   prueba  de  referencia,  a  pesar  de  estar  incorporadas  en  un  documento,  público por demás.  Primero, porque encajan en la definición  del  artículo  437,  en cuanto se trata de (i) declaraciones rendidas por fuera  del  juicio  oral;  (ii)  que  se  llevan  al  juicio  oral, en este caso por la  Fiscalía  y  a  través  del informe suscrito por el agente de tránsito; (iii)  con  la  finalidad  de probar con ellas  un aspecto trascendente del debate  o,  lo  que  es  lo  mismo,  como  medio de prueba. Y segundo, porque la defensa  tendría  derecho  a  interrogar  a los testigos que rindieron las entrevistas y  difícilmente  podría  lograr  su  impugnación  si  no  están presentes en el  juicio   oral,  sometidos  a  interrogatorio  cruzado.            

         

Lo  anterior  pone  de  relieve  un aspecto  importante  en  materia  de documentos. Un documento no es admisible únicamente  por  su  carácter  (documental)  o  por  la  posibilidad  que tenga la parte de  autenticarlo.  Debe  verificarse,  además,  que su contenido no esté prohibido  (como  en  los  casos  de  declaraciones  del  abogado  con  su cliente o cuando  contienen  las  conversaciones  previas de las partes para lograr un acuerdo, la  reparación  de  las  víctimas  o la aplicación del principio de oportunidad).  Además  del  estudio de pertinencia (común a cualquier medio de conocimiento),  y  de  los  debates que puedan suscitarse en torno a la manera como el documento  fue  obtenido,  en  los  casos en que contienen declaraciones debe precisarse si  las  mismas  hacen  parte del tema de prueba o constituyen medio de prueba y, en  este  último  caso,  si  esa  declaración anterior al juicio resulta admisible  como  prueba  de  referencia,  según  lo  dispuesto  en  los  artículos  437 y  siguientes  de la Ley 906 de 2004, sin perjuicio, claro está, de los otros usos  que  pueden  hacerse  de  este  tipo de declaraciones, como el refrescamiento de  memoria, la impugnación de testigos, etcétera.   

Igualmente,  cuando  se  decide admitir una  declaración  anterior  como  prueba  de  referencia,  el documento puede ser un  medio  idóneo  para  llevar  al  juicio la declaración que constituye medio de  prueba.  Por ejemplo, si una persona rindió una entrevista y luego no puede ser  ubicada  para que declare en juicio, es posible que se admita dicha declaración  como  medio  de prueba, y el documento que la contiene constituye un instrumento  idóneo  para  demostrar  su  existencia  y  contenido,  sin perjuicio de que el  policía  judicial  que  la  recibió  también  pueda referirse a este aspecto,  porque,  según se indicó, la demostración de la existencia y contenido de las  declaraciones  anteriores  al  juicio  se  rige  por  el  principio  de libertad  probatoria.   

4.  El precedente jurisprudencial como tema  de prueba   

El  precedente  judicial  no hace parte del  tema  de  prueba.  Si, como se expresó con antelación, el tema de prueba está  delimitado  por  la  acusación  y  por  las  alternativas de orden fáctico que  proponga  la  defensa,  no  existen  razones  aceptables  para  concluir que los  pronunciamientos  de  los  Tribunales  de  Cierre  hacen  parte  de las teorías  estructuradas  por  las  partes  frente  a los hechos, porque el precedente hace  parte  del  cuerpo  normativo  aplicable al caso, según las reglas establecidas  por   la   jurisprudencia  (entre  otras,  Corte  Constitucional,  sentencia  C-  836  de 2001).   

En  un  caso  que  presenta  una  marcada  analogía  fáctica  con  el  asunto  que  ahora  nos convoca, esta Corporación  había   resaltado   que   constituye   un   “error  mayúsculo”  incluir  el  precedente  judicial en el  tema  de prueba, precisamente porque las sentencias de la Corte Constitucional y  de   los   tribunales  de  cierre  en  la  justicia  ordinaria,  “no  son simples criterios auxiliares de la actividad judicial, sino  que  por  el  contrario  se integran al postulado del imperio de la ley y tienen  fuerza  vinculante”  (CSJ  AP,  12  May  2010,  Rad.  33420).   

         

5.   El  registro  de  otras  actuaciones  procesales como tema de prueba o como medio de prueba.   

La regla general es que lo sucedido en otras  actuaciones  procesales,  entre  ellas  la  intervención  de  las  partes y las  pruebas  allí  practicadas, no hacen parte del tema de prueba ni son admisibles  como medio de prueba en otro proceso.   

En  primer  término,  las  intervenciones  realizadas  por  las partes en otros procesos no hacen parte del tema de prueba,  pues  éste,  según se indicó, está delimitado por los hechos incluidos en la  acusación  y  por  los  propuestos  por  la defensa cuando opta por una teoría  alternativa.  Si  en algún momento se llegara a considerar que la intervención  de  una  parte  o  la  intervención  del juez en otro proceso pueden constituir  delito  o  falta disciplinaria, será en el proceso que se inicie a raíz de esa  situación  donde  la intervención o la decisión  pueda considerarse tema  de prueba.   

En cuanto a las pruebas practicadas en otros  trámites,  debe considerarse que en el sistema reglado en la Ley 906 de 2004 no  opera  la  figura  de  la  prueba  trasladada.  Así,  si  una  parte  considera  pertinentes  los  medios  de  prueba  usados en otra actuación, debe agotar los  trámites  atinentes al debido proceso probatorio.  A manera de ejemplo, si  en  el  otro proceso declararon testigos, debe solicitarlos como prueba para que  su  contraparte  tenga  la  posibilidad  de  ejercer a cabalidad los derechos de  contradicción  y  confrontación; si el testigo no puede ser ubicado, falleció  o  se  encuentra en alguno de los presupuestos del artículo 438, debe sustentar  la  causal  excepcional de admisión de prueba de referencia; si pretende aducir  como  prueba  un  documento o una evidencia física utilizado  con el mismo  fin  en  un  proceso  diferente,  debe cumplir con el deber de autenticarlos. Lo  anterior  sin  perjuicio  de  la  obligación  de  cumplir  todos los requisitos  generales  para  la admisión de la prueba: descubrimiento, solicitud de decreto  a  partir  de  la  explicación  clara  y  concisa de la pertinencia, etcétera.   

En  todo caso, la parte que pretende que se  decrete  como  prueba  este  tipo  de  información debe cumplir con la carga de  explicar  su  relación  con  los  hechos  relevantes para la decisión que debe  tomar  el  juez, en los términos previstos en el artículo 375 de la Ley 906 de  2004.   

6. Estructura de la audiencia preparatoria y  la obligación de imprimirle celeridad al trámite   

De  tiempo  atrás  esta corporación se ha  ocupado  de analizar los temas que deben abordarse en la audiencia preparatoria,  según  la  reglamentación  legal de esta fase del proceso. Se ha resaltado que  dichos  tópicos  pueden  afrontarse  en  el  siguiente orden: (i) observaciones  correspondientes  al  descubrimiento probatorio ordenado en sede de la audiencia  de  formulación  de  acusación;  (ii)   descubrimiento  de  los elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física en poder de la defensa, siempre y  cuando  pretenda  hacerlos  valer  en el juicio; (iii) la fiscalía y la defensa  enuncian  la  totalidad  de  medios  probatorios que llevarán a juicio; (iv) se  abre  un  espacio  para  que  las  partes  discutan  acerca de la posibilidad de  realizar  estipulaciones  probatorias;  (v) es una nueva oportunidad para que el  procesado  se  allane  a  los  cargos;   (vi)  el  juez decide acerca de la  licitud  y  pertinencia  de  las  pruebas,  así  como  el  orden  en el cual se  presentarán  durante  el  juicio;  (vii)  es la última oportunidad para que el  querellante  pueda  desistir  de  la  querella  (art.  76,  Ley  906  de  2004);  (viii)   la  defensa  puede  solicitar  al  Juez  se  decrete  la conexidad  (Parágrafo,  art.  51  ibídem);  (ix)  Se  fija la fecha de realización de la  audiencia  del  juicio  oral  (CSJ  SC  25  Abr  2007,  Rad. 26831).   

Frente   al  proceso  de  “depuración   probatoria”   que   debe  surtirse  en  la  audiencia  preparatoria, la Sala ha hecho hincapié en la  necesidad  de agotar las cuatro fases consagradas en la ley: (i) descubrimiento,  (ii)  enunciación,  (iii)  estipulación y, (iv) solicitud probatoria. También  se  ha  resaltado  que estas fases tienen una secuencia lógica, como quiera que  “la enunciación precede a la estipulación, debido  a  que  no  se puede pactar sin conocer los medios de prueba con los que cuentan  la   Fiscalía   y  la  defensa  para  sustentar  su  teoría  del  caso;  y  la  solicitud es ulterior, pues  la  estipulación  probatoria  como manifestación de voluntad bilateral excluye  de  la  discusión hechos y circunstancias que han sido aceptadas por las partes  y  que  no  serán objeto de debate en el juicio…”.  (CSJ AP, Jun 18 de 2014, Rad. 2014).   

Ante  este panorama, el juez, como director  de  la  audiencia,  tiene  el deber de velar porque los fines de la audiencia se  cumplan  con  la  mayor  celeridad y con respeto de los derechos de las partes e  intervinientes  (Art.  10  de  la  Ley  906  de  2004),  evitando  en  todo caso  “excesos   contrarios   a  la  función  pública,  especialmente   a  la  justicia”  (Art.  27  ídem).  Igualmente,  debe  cumplir  los  deberes dispuestos expresamente en el artículo  139  de  la  misma  normatividad,  especialmente lo que atañe a “evitar  las  maniobras  dilatorias  y todos aquellos actos que sean  manifiestamente  inconducentes,  impertinentes y superfluos, mediante el rechazo  de  plano de los mismos”, sin perjuicio de las demás  obligaciones inherentes a su rol.   

De  lo  anterior depende que las audiencias  cumplan  los  fines  para  los que están previstas, en el menor tiempo posible,  con   plenas   garantías   para   las  partes  e  intervinientes,  presupuestos  indispensables  para  que  la  ciudadanía pueda acceder a una justicia pronta y  eficaz.  No  en  vano  el  legislador  hizo  alusión a estos aspectos en varias  normas  rectoras  de  la  Ley  906  de  2004  y  lo  reiteró  a  lo largo de su  articulado.   

Así,  cualquier  cambio  al orden que debe  tener  la  audiencia  según  la  ley  y  la  jurisprudencia,  y principalmente,  cualquier   decisión   que  afecte  la  celeridad  del  trámite,  deben  estar  debidamente  justificados,  como  quiera  que  afectan la posibilidad de que los  casos  se  resuelvan  con  prontitud,  con  los  costos  de  todo orden que ello  implica.   

7.  Descubrimiento probatorio y testigos de  acreditación   

El  artículo 337 de la Ley 906 de 2004, en  su  numeral  5º,  establece  la manera como debe iniciarse el descubrimiento de  las  pruebas  por  parte  de la Fiscalía. Para tales efectos, la Fiscalía debe  presentar  un  documento  anexo que contenga, entre otras cosas, la relación de  los  “documentos,  objetos  u  otros elementos que quieran aducirse, junto con  los respectivos testigos de acreditación”.   

A su turno, los artículos 355 y siguientes  de  la  misma  regula la audiencia preparatoria, cuyos fines y estructura fueron  analizados  en  el  anterior  numeral. De lo allí expuesto cabe resaltar que la  ley  y  la  jurisprudencia  hacen  suficiente  claridad  en torno a que es en la  audiencia  preparatoria  donde  las  partes  enuncian  las pruebas que pretenden  hacer  valer  en el juicio y, luego, exponen los argumentos que sirven de base a  la solicitud de decreto por parte del juez.   

Ante  este  panorama  normativo,  surge  un  problema  jurídico  relevante  para  la  solución del presente caso, que puede  expresarse  así:  ¿Durante  la  audiencia  preparatoria  y  a  efectos  de  la  autenticación  de  evidencias  físicas o documentales en el juicio oral, puede  la   Fiscalía   solicitar   uno   o  varios  de  los  testigos  que  descubrió  oportunamente,  pero  que  no  aparecen relacionados en el escrito de acusación  como testigos de acreditación?.   

La  Sala  considera  que  en  la  audiencia  preparatoria  la  Fiscalía  puede  relacionar  a  cualquiera  de  los  testigos  incluidos  en  el descubrimiento probatorio como los que utilizará en el juicio  para  autenticar  las evidencias físicas o documentos. Lo anterior en atención  a  los  fines  del  descubrimiento probatorio, el carácter factual que tiene la  autenticación  de  evidencias  físicas  y  documentos,  y  el  hecho de que la  audiencia  preparatoria es el escenario dispuesto por la ley para que las partes  enuncien  las  pruebas  que  pretenden  hacer  valer en el juicio y expliquen la  pertinencia  de  las  mismas.  A  continuación se desarrollará cada una de las  razones expuestas.   

Desde  la entrada en vigencia de la Ley 906  de  2004  esta  Corporación ha resaltado que el descubrimiento probatorio tiene  como    finalidad    principal   que   las   partes   conozcan   “de  forma  antelada los elementos materiales probatorios, evidencia  física  e información legalmente obtenida, para no ser tomada por asalto en el  juico  por  la  introducción  sorpresiva de medios que no han permitido ejercer  debidamente  el contradictorio” (CSJ AP, 13 Jun 2012,  Rad. 32058).   

También  ha  hecho  énfasis  en  que  el  descubrimiento      probatorio     “encuentra  su razón de ser en los principios de igualdad, lealtad,  defensa,  contradicción,  objetividad  y legalidad, entre otros, permitiendo de  esa  manera  que ninguno de los intervinientes sea sorprendido por los elementos  de  prueba  que posteriormente pida su oponente para hacerlos valer en el juicio  oral;  se  trata,  pues,  de  que  tanto  el  fiscal  como  la  defensa conozcan  oportunamente   cuáles  son  los  elementos  de  prueba  sobre  los  cuales  el  adversario  fundará su teoría del caso y, de ese modo, cada uno pueda elaborar  las   distintas   estrategias   propias   de   su   rol   particular” (CSJ AP, 08 Nov 2011, Rad. 36177).   

Sobre   las   fases  del  descubrimiento  probatorio,  todavía  en  los albores del nuevo esquema procesal penal la Corte  precisó:   

        En  cuanto a la etapa de descubrimiento de los elementos materiales  probatorios    y    evidencia    física    pueden    darse    las    siguientes  variantes:   

a).  Con  la  presentación del escrito de  acusación  que  hace  el  fiscal ante el juez competente, dicho instrumento, de  acuerdo  con  lo  reglado  por  el  artículo 337 de la Ley 906 de 2004, deberá  contener,  entre  otros  presupuestos,  “El  descubrimiento de las pruebas”, que  consiste  que  con el citado escrito se presenta otro anexo en el que constarán  los  hechos  que  no  requieren  prueba;  la  trascripción de las pruebas   anticipadas  que  se  quieran aducir en el juicio y que no se pueden recaudar en  el  juicio  oral,  el  nombre,  dirección  y datos personales de los testigos o  peritos cuya declaración se solicite en el juicio, etc.   

         

Copia  del  anterior  escrito el fiscal lo  entregará  al  acusado  y  a  su  defensor,  al  Ministerio  Público  y  a las  víctimas.   

b)  Dentro de la audiencia de formulación  de  acusación,  así  mismo  la  defensa  cuenta  con  la  posibilidad legal de  solicitar   al  juez  de  conocimiento  que  ordene  a  la  fiscalía  “o  quien  corresponda,  el descubrimiento de un elemento material probatorio específico y  evidencia física de que tenga conocimiento…”. (Artículo 344).   

c)  De la misma manera, en la etapa de  formulación  de acusación la fiscalía podrá pedir al juez que ordene  a  la  defensa  la entrega de “copia de los elementos materiales de convicción, de  las  declaraciones  juradas y demás medios probatorios que pretenda hacer valer  en el juicio”. (Artículo 344)   

d)  Cuando  la  defensa  pretenda  hacer  uso   de  la  inimputabilidad  “en  cualquiera  de  su  variantes”  deberá  entregar  a  la fiscalía los exámenes periciales que le hubieren practicado al  acusado”. (Artículo 344)   

e)  Ocasionalmente  en  el juicio oral las  partes  podrán descubrir  los elementos materiales probatorios y evidencia  física  significativa que deban ser descubiertas, cuando el juez así lo decida  una  vez oídas las partes y considerado “el perjuicio que podría producirse al  derecho de defensa y la integridad del juicio”. (Artículo 344).   

f)  Finalmente, la etapa de descubrimiento  de  los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  fenece en la  audiencia  preparatoria,  puesto  que  de  acuerdo  con  lo  consagrado  por  el  artículo  356 de la citada Ley 906 de 2004, el juez de conocimiento dispondrá:  “Que  la  defensa  descubra  sus  elementos  materiales  probatorios y evidencia  física”  y  “Que la fiscalía y la defensa enuncien la totalidad de las pruebas  que  harán  valer  en  la audiencia de juicio oral y público” (artículo 356).  También  en  este  momento  procesal y a solicitud de las partes “los elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  podrán ser exhibidos durante la  audiencia  con  el  único  fin  de ser conocidos y estudiados”. (CSJ SC, 21 Feb  2007, Rad. 25920).   

Así,  lo  establecido en el artículo 337  sobre  el  descubrimiento  probatorio  debe  analizarse  en el sentido de que la  defensa  pueda  conocer  oportunamente  los testimonios, dictámenes periciales,  evidencias  físicas  o  documentos que sirven de sustento a la acusación y que  pueden ser solicitados como prueba por la Fiscalía.   

En cuanto a la autenticación de evidencias  físicas  y  documentales,  de  tiempo  atrás esta corporación ha aclarado que  autenticar  no  es  otra cosa que demostrar que “una  evidencia,  elemento,  objeto  o documento es lo que la parte que lo aporta dice  que  es”  (CSP  SP,  21  Feb 2007, Rad. 25920;   ratificada en CSP AP, 03 Sep 2014, Rad. 41908).   

Así,  es  claro  que la autenticación de  evidencias  físicas y documentales tiene un claro contenido factual. En efecto,  cuando  la parte estructura su teoría sobre los hechos, puede incluir objetos o  documentos   que   adquieren   un  determinado  significado  según  las  cargas  probatorias  que esté dispuesta a asumir. Por ejemplo, si la Fiscalía pretende  que  se  decrete como prueba una huella dactilar del acusado hallada en el sitio  de  los  hechos, para demostrar la presencia de éste en ese lugar, en el juicio  oral  deberá  demostrar los dos referentes fácticos que hacen pertinente dicho  elemento:  (i)  que se trata de una huella encontrada en el lugar de los hechos,  y (ii) que esa huella corresponde al acusado.   

Para   asumir   las  cargas  probatorias  atinentes  a  la  autenticación de evidencias físicas o documentales, la parte  está  en  libertad  de  solicitar  los  medios  probatorios  que considere más  adecuados.  De  hecho,  es posible que la pertinencia de un testigo se asocie de  manera  exclusiva  a  la autenticación de una evidencia física o un documento,  lo  que refuerza la idea de que la autenticación corresponde a la demostración  de aspectos fácticos relevantes para el caso.   

Siendo  así,  la  autenticación  de  las  evidencias  físicas  y  de  los  documentos  hace parte del tema de prueba. Por  tanto,  la  parte  puede elegir los medios de prueba que considera idóneos para  hacer  la  respectiva  demostración  y  debe  explicar  su  conexión directa o  indirecta  con  los  hechos  del  caso  (pertinencia)  y los demás aspectos que  resulten  necesarios  para  que  el  juez  decrete  la prueba. Ambas cosas deben  hacerse  en  la  audiencia preparatoria; lo primero, en la fase de enunciación;  lo segundo, al justificar la solicitud de decreto de la prueba.   

Lo anterior, claro está, bajo el entendido  de  que  los  medios  de prueba a que haga alusión en la audiencia preparatoria  debieron descubrirse oportunamente.   

En  resumen,  la  relación  de  testigos,  peritos,  evidencias  físicas  y  documentos  que debe hacerse en el escrito de  acusación  es  relevante  para  el descubrimiento probatorio y los fines que le  son  inherentes.  Las  decisiones  sobre  la  enunciación de las pruebas que la  parte  pretende hacer valer en el juicio y la explicación de pertinencia de las  mismas  están reservadas a la audiencia preparatoria. Como la autenticación de  evidencias  físicas  y  documentos  tiene  un claro contenido factual, la parte  podrá  indicar  en  la audiencia preparatoria los medios de prueba que pretende  utilizar  para  realizar  la  demostración  de ese aspecto en particular.    

RESPUESTA   A   LAS  ALEGACIONES  DE  LOS  APELANTES   

A  continuación, la Sala dará respuesta a  las  alegaciones  de  las partes. Primero se pronunciará frente las solicitudes  de   los   defensores   y   luego   se   ocupará   de   las  propuestas  de  la  Fiscalía.   

    

1. La impugnación realizada por los defensores     

En  primer  lugar,  se referirá la Sala al  planteamiento  de  los  defensores,  que cuestionan la decisión del Tribunal de  dar  una  nueva  oportunidad a la Fiscalía para que justificara la solicitud de  práctica de pruebas.   

Verificado el registro de lo sucedido frente  a  este  aspecto, la Sala concluye que, en efecto, el Tribunal se apartó de las  reglas  que  rigen  la  audiencia  preparatoria  e incumplió el deber de evitar  dilaciones  injustificadas,  según  lo  expuesto  en  el numeral 6 del acápite  destinado  a  las  reglas probatorias aplicables a este caso.  Sin embargo,  dichas  irregularidades  no  tienen  la  entidad  suficiente  para  sustentar la  nulidad  de  lo  actuado o revocar lo decidido por el Tribunal sobre las pruebas  pedidas  por  las  partes.  Para  mayor ilustración, se hará un recuento de lo  sucedido en la accidentada audiencia preparatoria.   

a) Fue instalada el  26  de  enero  de  2015,  oportunidad  en  la  cual  tan  sólo  se discutió el  reconocimiento de una víctima.   

El trámite señalado en el artículo 356 de  la Ley 906 de 2004, se evacuó de la siguiente manera:   

b)     Numeral    1º    ibídem:  El  16 de marzo del mismo año,  las   partes   realizaron   sus   manifestaciones   acerca   del  descubrimiento  probatorio.19 Los abogados defensores manifestaron su conformidad.   

c)  Numeral     2º    ibídem:  los  apoderados de los acusados hacen el  descubrimiento  probatorio  según  los  requerimientos  del  Fiscal20. Cumplido lo  anterior,  el  delegado  de  la  Fiscalía  manifestó  su  conformidad  con tal  punto21.   

d)  Numeral  3º  ibídem:  La enunciación de  las  pruebas  que  la  Fiscalía  hará valer en el juicio oral, comenzó con la  siguiente    manifestación    de   su   delegado:22   

Su señoría, para que la intervención sea  ágil  y  para que ustedes tengan también la posibilidad de analizar, yo traje,  para  que  sigan,  cómo  va  a  ser  la  intervención  de…  primero,  de  la  enunciación  de  los  medios  de prueba y después las demás partes, entonces,  simplemente  para  ayudarles  a  ustedes  y  a  las  partes intervinientes… De  acuerdo  con la enunciación de los elementos materiales probatorios, de acuerdo  con  este  plano o con este esbozo que yo les pasé a cada uno de ustedes, está  conformado   por   cinco   columnas,   entonces   la   columna  dos  se  refiere  exclusivamente  a  lo  que  es  la  enunciación  y  a  la  cual  me  referiré:  1º…”   

         

Enunciación  que  se prolongó por más de  dos   horas23y  que  precedió  la  efectuada  por  la  bancada  de  la  defensa.   

e)  Numeral        4º       ejusdem:  se  cumplió  al día siguiente  (17  de  marzo)  con la manifestación de los defensores de no estar interesados  en realizar alguna estipulación.   

f)  El numeral 5º  de  la  norma  en  comento  quedó superado, toda vez que la inasistencia de los  acusados  dejó  sin  posibilidad  de  realizar  el cuestionamiento acerca de su  manifestación de culpabilidad o inocencia.   

          g)  Las solicitudes probatorias (artículo  357  del  Código  Procesal  Penal  del 2004) fueron elaboradas por la Fiscalía  durante    la    sesión    del    17   de   marzo24, mientras que los defensores  las     efectuaron     al     día     siguiente.25   

          h)  En  cumplimiento  de lo normado por el  artículo  359  de  la  Ley  906 de 2004, la magistratura concedió el uso de la  palabra  a  las partes e interviniente –víctima-  para  que  realizaran sus solicitudes relacionadas con la  exclusión, rechazo e inadmisibilidad de los medios de prueba.   

Seguidamente la Sala del Tribunal introdujo  una  fase  inexistente  desde  el  punto  de  vista legal, para que la Fiscalía  hiciera  uso  del  derecho  a la réplica e “informe  sobre   las   objeciones   que  le  acaba  de  hacer  la  defensa”.26  Idéntica oportunidad otorgó a los abogados defensores, coyuntura  aprovechada  por el Fiscal para repetir, adicionar y complementar su pretensión  probatoria, lo cual realizó por espacio de casi tres horas.   

i)  Durante  la  sesión  del  7  de mayo de 2015, la Sala leyó la decisión en la cual decretó  la  totalidad  de  pruebas  solicitadas  por  las partes, siendo ésta objeto de  impugnación  vertical,  tanto por la Fiscalía, como por los dos abogados de la  defensa.   

Sin duda, esta forma de proceder contraría  lo  establecido  en  la  ley y desarrollado  por la jurisprudencia sobre el  contenido  temático  y el orden que debe seguirse en la audiencia preparatoria.  Además,  implica  una  dilación  del trámite a todas luces injustificada, que  contraviene  lo previsto por el legislador a lo largo de toda la Ley 906 de 2004  sobre  el  deber  que  tienen  los  jueces  de  velar  por  la  celeridad de los  procedimientos.   

         A  pesar  de  la  evidencia  de  la  irregularidad  producto  de  la  inadecuada  dirección  de la audiencia, la misma no tiene el alcance suficiente  como  para  constituir  una vulneración del debido proceso o la afectación del  derecho  de  defensa,  porque  el  Tribunal,  al  decidir  concederle  una nueva  oportunidad  a la Fiscalía en los términos ya relatados, hizo lo propio con la  defensa,  de  tal  manera  que  se  mantuvo  la  igualdad  de  oportunidades  de  pronunciarse frente a los temas objeto de debate.   

Además,  aunque  los  apoderados  de  los  acusados  advirtieron  la ocurrencia de la incorrección, no señalaron la forma  como  ésta  afecta  de  manera  real  y  cierta  las  garantías de los sujetos  procesales o socava las bases fundamentales del proceso.    

         Por  consiguiente, la Sala no desconocerá las intervenciones que el  Fiscal  y  los defensores realizaron durante la atípica etapa habilitada por el  juez  de conocimiento para que las partes se refirieran a las manifestaciones de  inadmisión,  rechazo  o  exclusión  de  las  pruebas,  y tampoco declarará la  nulidad de lo actuado.   

Resuelto  lo  anterior, la Sala se ocupará  conjuntamente  de  la  impugnación  presentada  por  los dos defensores, porque  contienen  argumentos  comunes  dirigidos a que se revoque la orden de admisión  de  la totalidad de las pruebas solicitadas por el Fiscal, por el incumplimiento  del  deber  de  sustentar  en  debida  forma sus pretensiones en los ámbitos de  pertinencia, conducencia y utilidad.   

Según  se  indicó  en  el  numeral  1 del  apartado  inicial,  la  conducencia  es  una  cuestión de derecho, que adquiere  relevancia  cuando  el  legislador  ha  establecido  la obligación de probar un  determinado  hecho  con  un  medio  probatorio  en  particular,  o  prohíbe  la  utilización  de  una  determinada  prueba. Se dijo además que en la Ley 906 de  2004  se  consagró  un  sistema  de  libertad  probatoria,  lo que hace que los  debates sobre conducencia sean excepcionales.   

Por tanto, cuando se solicita la inadmisión  de  una  prueba  por falta de conducencia, se asume la carga de establecer cuál  es  la  norma que prohíbe utilizar el medio probatorio solicitado por la parte,  o  cuál es la base jurídica que permite concluir que ese medio de prueba está  prohibido legalmente.   

En  el  caso  que  ocupa la atención de la  Sala,  los  defensores  se  limitaron  a  decir  que la Fiscalía no explicó la  conducencia  de  los  medios  de  prueba,  pero no cumplieron la elemental carga  argumentativa  referida  en el párrafo anterior, esto es, no señalaron cuáles  son  las  normas  que prohíben la utilización de los medios probatorios objeto  de  censura u obligan a utilizar uno en particular para la demostración de esos  componentes del tema de prueba.   

De  otro  lado,  en  el  mismo  numeral del  acápite  destinado  a las reglas de prueba se señaló que la falta de utilidad  de  una  prueba  puede  predicarse  cuando  existen  razones  para  considerarla  superflua,  repetitiva,  injustamente  dilatoria  de  la  actuación, etcétera.  Igualmente  se  resaltó  lo dispuesto en el artículo 376 de la Ley 906 de 2004  en  el sentido de que toda prueba pertinente es admisible, salvo las excepciones  previstas  en  la  ley. Así, cuando se censura la inadmisión de una prueba por  falta  de  utilidad,  quien alega la excepción a la regla general consagrada en  el  artículo  376  en  cita  tiene  la  carga  de  explicar el fundamento de su  pretensión,  esto  es,  debe indicar por qué un medio probatorio en particular  puede tildarse de superfluo, repetitivo, etcétera.   

Frente  a  este  tema  los  defensores  se  limitaron  a  decir  que la Fiscalía no explicó la utilidad de la prueba, pero  no  destinaron  una  sola  línea  a  las  explicaciones a que estaban obligados  según lo señalado en el párrafo anterior.   

De ahí que la alusión genérica a la falta  de  explicación sobre la conducencia y utilidad resulta inaceptable como debida  sustentación  del  recurso  de  apelación.  Por  ello,  no  son  de recibo los  planteamientos  del  defensor  de  JUVIER  ALFREDO  FLÓREZ en cuanto afirma que  deben   ser  inadmitidos,  por  falta  de  explicación  de  la  “admisibilidad,  conducencia,  utilidad  o  racionalidad”,  los  documentos  solicitados como prueba por la Fiscalía para  demostrar  la  identificación  de  los  acusados,  su  calidad  de funcionarios  públicos   al   momento   de   la   comisión  de  los  hechos,  las  omisiones  investigativas  del  fiscal  FLÓREZ, los alegatos presentados por éste durante  la  cuestionada  solicitud  de  preclusión  y  los registros del trámite donde  según la Fiscalía ocurrieron los delitos de prevaricato.    

En  síntesis, los defensores no expusieron  argumentos  que  ameriten  revisar  en  sede  de apelación las conclusiones del  Tribunal  de  primera  instancia  en  torno  a  la conducencia y utilidad de las  pruebas  solicitadas  por  la  Fiscalía,  lo  que  mantiene en el terreno de la  pertinencia  la  decisión  sobre  la admisibilidad de las mismas, máxime si se  tiene  en  cuenta  que  no  existen reparos sobre la forma como el ente acusador  obtuvo dicha información.   

Como  referente  obligado para la decisión  que  debe tomar la Sala, a continuación se resumen las explicaciones que dio la  Fiscalía    sobre    la    admisibilidad    de    los    41   testimonios   que  solicitó27.  Luego,  se  analizará  la situación de cada medio probatorio en  particular.   

TESTIGO             

SUSTENTACIÓN             

INTRODUCCIÓN   DE  DOCUMENTOS  

1.   Alexander   Montes   Marín.   (investigador   del  CTI).             

   

“Explicará las labores realizadas en el  desarrollo  del  programa metodológico y la forma como obtuvo el extracto de la  hoja  de  vida, resolución de  nombramiento y acta de posesión del doctor  JUVIER  ALFREDO FLÓREZ DÍAZ y del Juez Promiscuo del Circuito de Montelíbano,  doctor ALFONSO JOSÉ CASTILLO CÁRCAMO.   

De igual forma explicará cómo recolectó  en  la  Fiscalía  11  Seccional  de  Montería  las  copias  auténticas de las  carpetas  230016001015200906483,  230016001015201002524  y 230016001015201002525  contra Mario Carrascal Nader y otros.   

También   explicará   la   forma  como  recolectó  del  Juzgado  Promiscuo  del Circuito de Montelíbano, las copias de  las    carpetas,    actas    y    cd’s  de la audiencia de preclusión de las investigaciones proferidas  dentro de los procesos mencionados.   

Explicará  la  forma  como  recibió  las  entrevistas  a  las personas beneficiadas en la resolución F001 del 18 de enero  del  2007  y  la forma como éstas aportaron documentos en copia que demostraban  la   vinculación   que  tuvieron  con  el  municipio  de  Puerto  Libertador  y  sustentará   sus   informes   del  15  de  marzo  de  2013  y  7  de  junio  de  2011.   

Además  nos  es  útil  porque con él se  leerán,  autenticarán,  publicitarán  e  introducirán los documentos citados  que  se  presentarán  en el juicio y que servirán para demostrar la ocurrencia  de   los   hechos,   la   autoría   y   responsabilidad   del   fiscal   y  del  juez.”   

            

   

Extracto de la hoja de vida, nombramiento y  acta de posesión de los acusados.   

Copias  auténticas de la carpeta con SPOA  n.º           230016001015200906483,           230016001015201002524          y  230016001015201002525   

Copias   de   las   carpetas,   actas  y  cd’s  de la audiencia de  preclusión   de  las  investigaciones  proferidas  dentro  de  los  mencionados  procesos, a favor de Mario Carrascal Nader y otros.  

2.  Omar Enrique Casallas Bonilla.  (investigador del CTI)             

“Este  testigo es  importante   porque   con   él  nos  explicará  las  labores  realizadas  como  investigador  en desarrollo del programa metodológico y la forma como obtuvo de  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  la  tarjeta  de preparación y  cartilla   decadactilares  de  ALFONSO  CASTILLO  CÁRCAMO y JUVIER ALFREDO  FLÓREZ DÍAZ.   

Así  mismo,  la  forma  como obtuvo en la  oficina  de talento humano de la Dirección Ejecutiva Seccional de la Judicatura  de  Montería   el  extracto de hoja de vida del doctor CASTILLO CÁRCAMO y  la forma como le realizó el arraigo.   

Sustentará  su  informe  808085 del 16 de  septiembre de 2013.   

Además   nos es útil porque con él  se  autenticarán,  leerán  e  introducirán  los  documentos  citados  que  se  presentarán  en  el  juicio  que servirán para demostrar plena identidad,  calidad del sujeto activo y arraigo de los acusados.”             

Tarjeta    de  preparación  y  cartillas   decadactilares  de ALFONSO CASTILLO CÁRCAMO y  JUVIER ALFREDO FLÓREZ DÍAZ.   

Extracto  de  hoja  de  vida  del  doctor  CASTILLO CÁRCAMO  

3.   Abelardo   Antonio   Páez  Burgos.             

   

“Con él se explicará las circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar que lo llevaron a denunciar a los alcaldes de Puerto  Libertador Mario Elías Carrascal Nader.   

Contará cuales fueron las irregularidades  cometidas   por  los  alcaldes  Mario  Elías  Carrascal  Nader  y  Tulio  Cesar  Valderrama  Mercado  y  la  forma  como  se afectó el patrimonio económico del  municipio de Puerto Libertador.   

Explicará  qué  interés tenía para que  los hechos denunciados no quedaran en la impunidad.   

Dirá  si  en  algún  momento  el  Juez  Promiscuo  de Montelíbano o la Fiscalía 11 Seccional de Montería lo citaron a  la  audiencia  de  preclusión dentro del radicado 230016001015200906483 y si en  algún  momento  peticionó  para evitar la impunidad de los hechos denunciados,  en  caso  tal  explicará  en  qué  consistieron  dirá en que consistieron sus  peticiones y la forma como fueron contestadas.   

Declarará la forma cómo se perjudicó al  municipio  con  las  actuaciones  tanto  de  los alcaldes Mario Elías Carrascal  Nader  y  Tulio  Cesar  Valderrama,  como de los funcionarios judiciales ALFONSO  CASTILLO CÁRCAMO y JUVIER ALFREDO FLÓREZ DÍAZ.   

Esta   declaración  es  útil  para  la  Fiscalía  porque sirve para demostrar el delito de prevaricato por omisión, en  virtud  de  que  se  denunciaron  muchos  hechos  y  no  se  investigaron y para  demostrar  la  ocurrencia  del delito de prevaricato por acción cometida con la  preclusión  de  la investigación radicada con el número 230016001015200906483  así    como    la   autoría,   participación   y   responsabilidad   de   los  acusados.”             

   

No indicó ninguno.  

4.   Ramiro   Antonio   Curiel  Moreno             

Este testimonio le es  útil  para  la  Fiscalía  porque con él se explicará lo concerniente  a  las  irregularidades  cometidas  por  los  alcaldes Mario Elías Carrascal   Nader  y  Tulio Cesar Valderrama, en especial lo concerniente a la resolución F  001 del 18 de enero de  2007.   

Contará las circunstancias de tiempo, modo  y  lugar de Las irregularidades cometidas con dichos alcaldes y la forma como se  perjudicó    el    patrimonio    económico    del    municipio    de    Puerto  Libertador.   

Dirá la forma como puso de presente dentro  de  la  investigación  230016001015200906483  las irregularidades cometidas por  los alcaldes.   

Esta  declaración  es  útil porque sirve  para  demostrar  el  delito  de  prevaricato  por  omisión  en virtud de que se  denunciaron  muchos  hechos y no se investigaron, y para demostrar la ocurrencia  del  delito de prevaricato por acción cometido con la preclusión, así como la  autoría, participación y responsabilidad de los acusados.  

5.   Alcides   Manuel   Tamayo  Álvarez             

“Este  testimonio  sirve  para  la  Fiscalía para que él declare y explicará que se vinculó con  el  municipio  de  Puerto  Libertador  a  través de contratos de prestación de  servicios   celebrados   con   el  municipio  o  convenios  interadministrativos  celebrados con la junta de padres de familia.   

Dirá  la fecha de vinculación, duración  de  los contratos la fecha de los contratos, y el tramite que adelantó para que  fuera beneficiado con la Resolución F 001 del 18 de enero de 2007.   

Indicará cuál fue el valor reconocido en  dicha resolución y el valor efectivamente recibido.   

Además  con él se autenticará, leerá y  se  introducirá  las  copias  de  los  contratos  de  prestación  de servicios  celebrados  con  el municipio o convenios interadministrativos y recibos de pago  del dinero recibido.   

Su  testimonio  es útil para demostrar la  ocurrencia  del delito de   peculado por apropiación por parte de los  alcaldes    de   Puerto   Libertador   y   de   contera   para   demostrar   los  delitos    de  prevaricato  por  acción  cometidos  por  el Fiscal 11  Seccional   de  Montería  y  Juez  Promiscuo   Municipal  de  Montelíbano  (Córdoba) en la audiencia de preclusión de la investigación.             

   

Copias  de los contratos de prestación de  servicios       celebrados      con      el      municipio      o      convenios  interadministrativos.   

Recibos    de    pago    del    dinero  recibido.  

6.   Andrés   Manuel   Herrera  Mundoy             

Ídem             

Ídem  

7.    Ana    Milena    Calle  Bedoya             

Ídem             

Ídem  

8.  Arelys  del  Socorro  Zapata  Moreno             

Ídem             

Ídem  

9.    Arlette   Janine   Tovar  Padilla             

Ídem             

Ídem  

10.    Beata    Iris    Romero  Sáenz             

Ídem             

Ídem  

11.   Beatríz   Elena   López  Arrieta             

Ídem             

Ídem  

12.   Carlos   José   Acevedo  Severiche             

Ídem             

Ídem  

13.   Delia   Rosiris   Ávila  Lobo             

Ídem             

Ídem  

14. Denis Ricardo Díaz             

Ídem             

Ídem  

15.  Eliécer  Antonio Oviedo Lobo  Díaz             

Ídem             

Ídem  

16.      Enalfer     Díaz  Pérez             

Ídem             

Ídem  

17.   Ever   Manuel   Domínguez  Suárez             

Ídem             

ídem  

18.   Francisco  Manuel  Flórez  Benítez             

Ídem             

ídem  

19.   Gustavo   José  de  Hoyos  Carrascal             

Ídem             

ídem  

20.    Hugo    Manuel   Oviedo  Lobo             

Ídem             

Ídem  

21.   José  Benjamín  Álvarez  Álvarez             

Ídem             

ídem  

22.  Jorge  Wilson  Díaz  Yepez  Álvarez             

Ídem             

Ídem  

23.    Jorge    Luis    Mieles  Durango             

Ídem             

ídem  

24.    Julia   Elena   Medrano  Dávila             

Ídem             

Ídem  

25.    Luz   Stella   Arévalo  Martínez             

Ídem             

ídem  

26.   Luz   Gabriela   Salgado  Álvarez             

Ídem             

Ídem  

27.   Narciso   Manuel  Álvarez  Chiquillo             

Ídem             

ídem  

28.   Naser   Enrique   Arrieta  Hoyos             

Ídem             

Ídem  

29.   María   Emma   González  Otero             

Ídem             

ídem  

30.   María   Elena   Manchego  Ochoa             

Ídem             

ídem  

31.   María   de  los  Ángeles  Soto             

Ídem             

Ídem  

32.  Marco  Tulio  Bedoya  Aleans  Soto             

Ídem             

Ídem  

33.    Marta    Luz   Álvarez  Álvarez              

Ídem             

Ídem  

34. Martha Cecilia de  la Ossa Lucas             

Ídem             

Ídem  

35.   Orlando   Miguel   Urango  Urango             

Ídem             

Ídem  

36.   Oscar   Leonardo   Aguilar  Solano             

Ídem             

Ídem  

37. Oscar Anaya Terán             

Ídem             

Ídem  

38.   Paulina  Josefa  Martínez  Ramos             

Ídem             

Ídem  

39.   Ruby  del  Carmen  Batista  Pérez             

Ídem             

Ídem  

40.   Salvadora  María  Aviléz  Sierra             

Ídem             

Ídem  

41.   Serafín   José   Ruíz  Romero             

Ídem             

Ídem  

         

En  cuanto  a los testigos Alexander Montes  Marín   y   Omar  Enrique  Casallas,  investigadores  del  Cuerpo  Técnico  de  Investigación  de  la  Fiscalía,   así  como  de  los  documentos que se  pretenden  introducir  en  desarrollo de sus testimonios (extracto de la hoja de  vida,  nombramiento  y acta de posesión de los acusados; copia auténtica de la  carpeta   con   SPOA   Nro.  23001600101501002524  y  23001600101520100252;  las  carpetas,  actas  y  discos  compactos  de  la  audiencia  de preclusión de las  investigaciones  proferidas dentro de los mencionados procesos, a favor de Mario  Carrascal  Nader  y  otros),  la  explicación  de  pertinencia  no tenía mayor  dificultad.  De  un lado, porque en las hipótesis de prevaricato que aquí  se  discuten,  la  calidad  de  funcionarios  públicos  que  se  predica de los  acusados,  la  relación  de  su  cargo  con  las  decisiones  que  se tildan de  manifiestamente  contrarias al ordenamiento jurídico y las decisiones reputadas  ilegales,  claramente  hacen  parte  del  tema de prueba en el proceso que ahora  ocupa  la  atención  de  la  Sala.  De  otro,  porque  las declaraciones de los  investigadores  y  los  documentos  que  dan  cuenta de los tópicos acabados de  enunciar,  tienen  una  relación  evidente  con  los  hechos  que  la Fiscalía  pretende  probar  en  el  juicio  oral.  En consecuencia, se confirmará la  decisión  del  Tribunal  en  lo  que  atañe  a la admisión de estos medios de  prueba.   

De  otra  parte,  considera  la Sala que la  decisión  de primera instancia es atinada en cuanto consideró que la Fiscalía  explicó  satisfactoriamente  la  pertinencia  de  los  testimonios  de Abelardo  Antonio  Páez  y Ramiro Antonio Curiel Moreno, porque podrán dar cuenta de los  hechos  que  originaron  sus quejas en contra de los alcaldes municipales y que,  según  la  acusación,  no  fueron investigados. Además, la Fiscalía explicó  que  el  señor  Páez  declarará sobre  los requerimientos que le hizo al  procesado  JUVIER  ALFREDO  FLÓREZ  para  evitar  que las conductas denunciadas  quedaran  impunes  y sobre la actitud que asumió éste ante sus requerimientos,  aspectos  que,  sin  duda,  hacen  parte del tema de prueba. En consecuencia, se  confirmará  la  decisión  del  Tribunal  de  primera  instancia de decretar el  testimonio de los ciudadanos Páez y Curiel.   

No  sucede  lo mismo con los 37 testimonios  numerados  del  5  al  41  en  el  cuadro anterior. La Fiscalía adujo que estas  personas   darán   cuenta  de  su  vinculación  con  el  municipio  de  Puerto  Libertador,  la  actividad que ejercían en razón de ese vínculo contractual y  el  dinero  que  recibieron,  todos  aspectos  que  debieron  esclarecerse en la  indagación identificada con el número 230016001015200906483.   

Para  decidir  sobre  su  admisibilidad, el  Tribunal  debió  verificar si los hechos que pretende probar la Fiscalía hacen  parte  del  tema  de prueba, según los términos de la acusación, y, luego, si  los  medios de prueba utilizados son pertinentes en cuanto se relacionen directa  o indirectamente con dichos hechos.   

Según  los  términos de la acusación, lo  relevante  en  este caso es establecer si el fiscal que solicitó la preclusión  de  la  investigación  a  favor  de los alcaldes investigados, y el juez que la  decretó,  incurrieron  en  los  delitos de prevaricato. No es este el escenario  para  allegar nuevas pruebas  sobre  la  posible responsabilidad de los funcionarios  administrativos  que  resultaron  favorecidos  con  la decisión de preclusión,  como  parece  entenderlo la Fiscalía en cuanto afirma que con estos testimonios  se  podrá  “demostrar  la ocurrencia del delito de  peculado    por   apropiación   por   parte   de   los   alcaldes   de   Puerto  Libertador”.   

Así,  en este caso es relevante establecer  cuál  era  la  información  con  que contaba el acusado JUVIER ALFREDO FLÓREZ  cuando  solicitó  la  preclusión,  y  la que tuvo a su disposición el acusado  ALFONSO  JOSÉ CASTILLO CÁRCAMO para cuando accedió a dicha pretensión.   Ahora  bien,  si  lo  que pretendía la Fiscalía era demostrar las omisiones en  que  pudo  haber  incurrido  el  entonces fiscal del caso JAVIER ALFREDO FLÓREZ  como  director  de  la  investigación  adelantada  en  contra  de  los  citados  alcaldes,   debió  elegir  los  medios  de  prueba  idóneos  para  lograr  ese  propósito  y,  en  todo  caso, explicar claramente en la audiencia preparatoria  cómo  esos  medios  se relacionan directa o indirectamente con los  hechos  específicos que integran el tema de prueba en el presente caso.   

Durante   la  audiencia  preparatoria  la  Fiscalía  pretendió  justificar la pertinencia de ese cúmulo de declaraciones  con  frases genéricas, que en forma alguna suplen la obligación de explicar de  manera  sucinta  y  clara  la  relación  de  las  pruebas  con  los  hechos que  constituyen  el tema de prueba. En efecto, se limitó a decir que con las mismas  se  podría  “demostrar  los delitos de prevaricato  por  acción  cometidos por el Fiscal 11 Seccional de Montería y Juez Promiscuo  Municipal  de  Montelíbano  (Córdoba)  en  la  audiencia  de preclusión de la  investigación”. Ello no puede considerarse como una  debida  sustentación  de  la pertinencia, conforme lo precisado en el numeral 2  del apartado inicial.   

Idéntica  situación  se  presenta con las  copias  de  los  contratos  de  prestación  de  servicios y/o administrativos y  recibos  suscritos  por  los 37 testigos a que se hizo alusión en los párrafos  precedentes.  A  estos  medios  de  prueba  les son aplicables los razonamientos  expuestos  frente  a  los  37 testigos que la Fiscalía pretendía utilizar para  acreditar  en  el  juicio oral que los alcaldes de Puerto Libertador incurrieron  en  el delito de peculado. Aunque las anteriores razones son suficientes para su  inadmisión, se pueden agregar las siguientes:   

En el acápite inicial de esta decisión se  hizo   énfasis  en  la  obligación  que  tienen  las  partes  de  explicar  la  pertinencia  frente  a  cada  uno  de  los  medios  de  prueba. También se hizo  hincapié  en  las  fases de la audiencia preparatoria y en las obligaciones que  tienen  las  partes  en cada una de ellas. Según las reglas allí relacionadas,  bajo  ninguna circunstancia puede asumirse que el descubrimiento probatorio o la  simple  enunciación  de  las  pruebas  que  la parte pretende hacer valer en el  juicio  suplen  la  obligación  de  explicar  de  manera  sucinta  y  clara  la  pertinencia.   

En  este  caso,  parece  que el Tribunal de  primera  instancia  entendió que con el descubrimiento que hizo la Fiscalía de  los  documentos atrás relacionados y con su inclusión  en la enunciación  de  lo  que  quería  utilizar  como  prueba,  se  hubiera cumplido la necesaria  argumentación  sobre  la  pertinencia,  lo  que  es  a todas luces inaceptable.   

La  Sala  resalta  que el Fiscal sólo hizo  alusión  a que los contratos de prestación de servicios o interadministrativos  suscritos   por   los   37   testigos   atrás   relacionados,  servirían  para  “tener  de base, si es del caso, para interrogarlos  a  ellos  de  la forma o de las épocas en que se suscribieron los contratos con  el  municipio”, lo que parece indicar que se refiere  a  la  posibilidad  de utilizarlos para refrescar la memoria de los declarantes.   

Valga  aclarar, de paso, que la posibilidad  de  utilizar  un  documento  para  refrescar  la  memoria de un testigo no es un  asunto  que  deba  solicitarse  en la audiencia preparatoria. Primero, porque el  artículo  392  de  la Ley 906 de 2004  dispone expresamente la posibilidad  de   que   los   testigos   consulten   “documentos  necesarios  que  ayuden  a  su  memoria”, y, segundo,  porque  el refrescamiento de memoria no implica la introducción como prueba del  documento  ni de su contenido (la lectura u observación es mental).     

En  consecuencia, se revocará la decisión  del  Tribunal  de  Primera  instancia  de  admitir como prueba las copias de los  contratos  de  prestación  de  servicios  y/o administrativos y recibos de pago  suscritos por las personas mencionadas en precedencia.   

         

La anterior decisión hace innecesario, por  sustracción  de  materia,  analizar  los planteamientos de la defensa sobre las  supuestas    fallas    en    el    descubrimiento    de    los   documentos   en  mención.   

De otra parte, el defensor de FLÓREZ RUÍZ  afirma  que  el  Tribunal  se  equivoca  al  permitir que al proceso ingresen, a  través  del  investigador,  la  declaración  jurada  de  Ramiro Antonio Curiel  Moreno;  las  entrevistas  de  Jorge  Washington, Alcides Manuel Tamayo, Álvaro  Enrique  Santiel, Andrés Manuel Herrera, Bernardo  Manuel Alemán Causil y  los  interrogatorios  de  Julio Cesar Valderrama y Mario Elías Carrascal Nader,  por  cuanto  la  Corte  Suprema  de  Justicia  tiene  dicho que la declaraciones  anteriores  al  juicio  sólo  se  pueden utilizar para refrescar la memoria del  testigo  o  impugnar  su  credibilidad.   Entiende  que con su decisión el  Tribunal  permitió el ingreso de prueba de referencia sin que la Fiscalía haya  sustentado la necesidad de acudir a ella.   

Aunque   le asiste razón al libelista  en  cuanto  a  que  se  trata  de  declaraciones  rendidas  por fuera del juicio  oral,   sus  argumentos  no son de recibo  en lo atinente al carácter  de  prueba  de referencia, que es lo que resulta determinante para decidir sobre  su admisibilidad.   

El  debate  que  aquí  se  plantea pone en  evidencia  la  dificultad que suele presentarse en la práctica para diferenciar  cuándo  una  declaración  anterior  al  juicio  oral constituye o no prueba de  referencia.   Según se indicó en el numeral 3 del primer apartado, pueden  tenerse  como  criterios  para  hacer  esa  diferenciación: (i)establecer si la  declaración  anterior  hace  parte  del tema de prueba o está siendo utilizada  como   medio   de  prueba;  (ii)   precisar  si  la  incorporación  de  la  declaración  anterior  conlleva  la afectación del derecho a la confrontación  y,  (iii) claro está, verificar si se dan los presupuestos del artículo 437 de  la  Ley  906  de  2004  para que una declaración al juicio pueda ser catalogada  como prueba de referencia.   

En el numeral 3 del apartado inicial se hizo  hincapié  en que en algunos eventos las declaraciones anteriores al juicio oral  hacen  parte  del  tema de prueba, como sucede en los casos de falso testimonio,  falsa  denuncia,  entre  otros. En casos como el que ahora ocupa la atención de  la  Sala,  la  existencia  de  entrevistas y declaraciones puede hacer parte del  tema  de  prueba,  cuando  se  pretende  demostrar,  por  ejemplo,  que esa  información  existía  y  que  no  fue  tenida  en cuenta por el funcionario al  momento de tomar una determinada decisión.    

Bajo  esas  circunstancias, la existencia y  contenido  de  esas  declaraciones  hacen  parte de los hechos específicos  que  se deben probar, esto es, hacen parte del tema de prueba, tal y como sucede  con  la  necesidad  de  demostrar  la  existencia,  contenido  y  falsedad de la  declaración anterior en un caso de falso testimonio.   

En   este  caso,  la  Fiscalía  pretende  demostrar  que  las  declaraciones  juradas  y  entrevistas  atrás relacionadas  hacían  parte  de  la  información con que contaba el procesado JUVIER ALFREDO  FLÓREZ  para cuando presentó la cuestionada solicitud de preclusión, a la que  finalmente accedió el juez ALFONSO JOSÉ CASTILLO.   

Los  medios de prueba que pretende utilizar  para  demostrar la existencia y contenido de dichas versiones son los documentos  que  las contienen. La pertinencia de estos medios de conocimiento fue explicada  por el Fiscal de la siguiente manera:   

Con estos documentos que solicito se ordene  su  incorporación  en  el  juicio,  se  demostrará  que  efectivamente  en  la  Fiscalía  11  Seccional  de  Montería  a cargo del doctor  JUVIER ALFREDO  FLÓREZ,  se adelantó la investigación con el radicado 230016001015200906483 y  que   dentro   de  esa  investigación  se  denunciaron  varias  irregularidades  cometidas  por los alcaldes MARIO ELIAS CARRASCAL y TULIO CESAR VALDERRAMA y que  dentro de esas irregularidades denunciadas se encuentran (…)   

Así  mismo,  se  demostrará que existía  material  probatorio suficiente para investigar y sancionar a los alcaldes MARIO  ELIAS  CARRASCAL  NADER y TULIO CESAR VALDERRAMA MERCADO, por haber reconocido y  pagado   acreencias   laborales  a  cien  personas  por  obligaciones  laborales  inexistentes  o   prescritas,  sin  embargo,  el  Fiscal  11  Seccional  de  Montería  solicitó y argumentó la preclusión por atipicidad de la conducta y  el  Juez  Promiscuo  del  Circuito  de Montelíbano decretó la preclusión, sin  haber  leído,  exhibido ni analizado por parte de la Fiscalía ningún elemento  material probatorio.   

Con   estos   documentos  igualmente  se  demostrará  la  ocurrencia del delito de prevaricato por acción cometido en la  argumentación  por  parte  del  Fiscal  JUVIER ALFREDO FLÓREZ DÍAZ durante la  audiencia  de  preclusión de la investigación, como el prevaricato por acción  cometido  por  el  doctor  ALFONSO  JOSÉ  CASTILLO  CÁRCAMO con la preclusión  proferida  a  favor  de  los  alcaldes  ELÍAS  y  JULIO  CESAR,  es  decir,  se  demostrará  la  ocurrencia  del  hecho  y la autoría de cada uno de ellos y su  responsabilidad en el delito de prevaricato por acción.   

El  testigo  de acreditación es Alexander  Montes   Marín,   policía  judicial,  con  quien  se  leerá,  autenticará  e  introducirá  la  actuación surtida tanto en la Fiscalía 11 Seccional, como en  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Montelíbano; además, se escuchará,  publicitará e introducirá el cd de la audiencia de preclusión.   

La admisión de los documentos a través de  los  cuales  la   Fiscalía pretende demostrar la existencia y contenido de  las  mencionadas  declaraciones, no afecta el derecho a la confrontación, pues,  se  insiste,  ellas  hacen  parte  parte  del  tema de  prueba,  y frente al medio de  prueba   que  la  Fiscalía  pretende  usar  para  su  demostración  (los  documentos  que  las  contienen),  el  impugnante  tiene la  posibilidad  de  ejercer  la defensa en los términos que considere pertinentes.   

En  síntesis,  las declaraciones objeto de  análisis  no  constituyen  prueba  de referencia en los términos del artículo  437  de  la  Ley  906  de 2004, porque la Fiscalía no las está utilizando para  probar  la  verdad  de  su  contenido  (que  los  alcaldes  de Puerto Libertador  incurrieron  en  un  determinado  delito).  La  Fiscalía  pretende utilizar los  documentos  que  contienen las declaraciones para demostrar que éstas existían  para  cuando se tomaron las decisiones objeto de reproche, con las consecuencias  que  de  ello  pueden  derivarse  para la hipótesis de prevaricato que aquí se  debate.   

En consecuencia, se confirmará la decisión  del  Tribunal  de  decretar  como  prueba  los  documentos  contentivos  de  las  declaraciones que acaban de relacionarse.   

          Por  último,  el  apoderado  de  ALFONSO  JOSÉ  CASTILLO  CÁRCAMO  argumentó,  subsidiariamente,  que no era posible utilizar al investigador Omar  Enrique  Casallas  Bonilla  para  introducir  en  el  juicio  oral la tarjeta de  preparación  de  la  cédula de ciudadanía, la tarjeta decadactilar  y la  hoja  de  vida  de  su defendido, toda vez que en el escrito de acusación no se  señaló  a  este  funcionario  como  el  testigo  de  acreditación  de  dichos  documentos.   

          Según  lo  indicado  en  el  numeral 7 del acápite destinado a las  reglas  probatorias aplicables a este caso, los argumentos del impugnante no son  de  recibo  porque  los documentos y el testigo en mención fueron oportunamente  descubiertos  por  la  Fiscalía, y porque el ente acusador hizo las solicitudes  probatorias  en el escenario dispuesto por el legislador para ello: la audiencia  preparatoria.   

          En  efecto,  en  el  escrito  de  acusación fueron relacionados los  elementos  en cita y se indicó que  Alexander Montes Marín y Omar Enrique  Casallas  Bonillas  fueron  los  policías  judiciales  que  tuvieron a cargo la  investigación.  Así,  no  se  vislumbra que frente a estos medios de prueba se  haya  presentado alguna vulneración del derecho de defensa, se haya afectado el  principio  de  igualdad  de  armas  o se haya trasgredido alguno de los aspectos  atinentes al descubrimiento probatorio.   

          En   cuanto   a   las  solicitudes  probatorias  realizadas  por  la  Fiscalía,  no  cabe  duda  que fueron presentadas en la audiencia preparatoria,  pues  precisamente  lo  que cuestiona el defensor de CASTILLO CÁRCAMO es que en  esa  audiencia  se  haya  autorizado  que  a  través  del investigador Casallas  Bonilla se ingresen los documentos atrás relacionados.   

          Por  lo  anterior,  la Sala confirmará la decisión del Tribunal de  primera   instancia   en   lo   que   atañe   al   aspecto   que  se  acaba  de  analizar.   

    

1. Del recurso interpuesto por la Fiscalía.     

La  Fiscalía  impugnó  la  decisión  del  Tribunal  de  Primera  instancia de autorizar como prueba la introducción de un  disco  compacto que contiene la audiencia realizada el 23 de septiembre de 2014,  en  la Sala Plena del Tribunal Superior de Montería, en la cual  el fiscal  asignado  al  presente  caso  sustentó la solicitud de preclusión en favor del  doctor  Víctor  Daniel  Castilla  Plaza,  quien  en  su  momento  fungió  como  representante  del  Ministerio  Público  y  apoyó  la petición de preclusión  presentada  por  el  ahora   acusado  FLÓREZ  DÍAZ  a  favor  de los  alcaldes investigados.   

         

Según  se  indicó  en  el  numeral  5 del  anterior  apartado,  por  regla  general  los  argumentos  que  las partes hayan  presentado  en  otro  proceso no hacen parte del tema de prueba. En este caso la  defensa  no  presentó  ningún  argumento  orientado  a  demostrar por qué los  alegatos  del  fiscal  en la audiencia de preclusión solicitada a favor de otro  implicado  en  un  asunto  distinto deben hacer parte de los hechos que se deben  probar en este proceso.   

En este caso, tampoco hace parte del tema  de  prueba  lo  atinente  a  la responsabilidad de quien entonces se desempeñó  como  delegado del Ministerio Público en el trámite donde se hizo la solicitud  y  se  emitió  la  decisión  que,  según  la  Fiscalía,  son manifiestamente  contrarias a derecho.   

         

Si alguna de las partes pretendía utilizar  como  prueba  alguna  de  las  evidencias utilizadas por la Fiscalía en el otro  proceso  para  sustentar la solicitud de preclusión,  debió haber seguido  el trámite necesario para garantizar el debido derecho probatorio.   

          Así,  como  quiera  que lo ocurrido en la audiencia realizada el 23  de  septiembre  de  2014  no  hace parte el tema de prueba en este proceso, y en  atención  a  que  la defensa no explicó de manera clara y concisa la relación  que  el  documento  contentivo de dicha diligencia, mirado como medio de prueba,  podría  tener  con  los hechos que constituyen tema de prueba en el proceso que  ahora  nos ocupa, se revocará la decisión del Tribunal de primera instancia de  decretarlo como prueba.   

         

          La   Fiscalía  también  censuró  la  decisión  del  Tribunal  de  introducir  como  prueba  algunas  sentencias  del  Consejo  de Estado, la Corte  Constitucional y la Corte Suprema de Justicia.   

                     

          La  Sala  revocará  la decisión del Tribunal de primera instancia,  porque,  según se indicó en el numeral 4 del apartado inicial, los precedentes  no  son  tema  de  prueba,  principalmente  porque  hacen  parte del derecho que  eventualmente  podría aplicarse al caso. Así, su utilización por las partes o  por  el juez no está supeditado a la demostración de su existencia, como si se  tratara de un aspecto fáctico.   

          En   resumen,   la   Sala   revocará  parcialmente  el auto  objeto de impugnación, en  el sentido  de negar la práctica de las siguientes pruebas:   

     

a. La  sentencia  de  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  proferida  el  18  de  abril de 2012 dentro del radicado 38146; las de  constitucionalidad  C555/94 y C-154/97 y la del Consejo de Estado del 6 de marzo  de       2008,      emitida      dentro      del      proceso      número   23001-23-31-000-2002-00244-01.     

     

a. El  disco  compacto  que  contiene  la  audiencia  y  decisión oral  mediante  la  cual  se  precluyó  la investigación en favor del doctor Víctor  Daniel   Castilla   Plaza,   en  la  indagación  identificada  con  el  número  1100160000201413150-00.     

     

a. Las   declaraciones  de  Alcides  Manuel  Tamayo  Álvarez,  Álvaro  Enrique  Montiel  Sariego,  Andrés  Manuel  Herrera  Mundoy,  Ana  Milena Calle  Bedoya,  Arelys  del  Socorro Zapata Moreno, Arlette Janine Tovar Padilla, Beata  Iris   Romero  Sáenz,  Beatriz  Elena  López  Arrieta,  Carlos  José  Acevedo  Severiche,  Delia  Rosiris  Ávila  Lobo,  Denis Ricardo Díaz, Eliécer Antonio  Oviedo  Lobo  Díaz,  Enalfer  Díaz  Pérez,  Ever  Manuel  Domínguez Suárez,  Francisco  Manuel  Flórez  Benítez,  Gustavo  José  De  Hoyos Carrascal, Hugo  Manuel  Oviedo Lobo, José Benjamín Álvarez Álvarez, Jorge Wilson Díaz Yepez  Álvarez,  Jorge  Luis  Mieles  Durango, Julia Elena Medrano Dávila, Luz Stella  Arévalo  Martínez,  Luz  Gabriela  Salgado  Álvarez,  Narciso Manuel Álvarez  Chiquillo,  Naser  Enrique  Arrieta  Hoyos,  María  Emma González Otero,   María  Elena  Manchego  Ochoa,  María de los Ángeles Soto, Marco Tulio Bedoya  Aleans  Soto,  Marta  Luz  Álvarez,  Martha  Cecilia  de la Ossa Lucas, Orlando  Miguel  Urango Urango, Oscar Leonardo Aguilar Solano, Oscar Anaya Teran, Paulina  Josefa  Martínez  Ramos,  Ruby  del  Carmen  Batista  Pérez,  Salvadora María  Aviléz sierra y Serafín José Ruíz Romero.     

     

a. Las  copias  de los contratos de prestación de servicios celebrados  con  el  municipio  y  los  recibos del dinero pagado por la alcaldía de Puerto  Libertador,  que  la Fiscalía pretendía ingresar con los testigos relacionados  en el literal anterior.     

En  los  demás  aspectos, la decisión del  Tribunal de primera instancia será confirmada.   

         En  mérito  de lo expuesto, la  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

PRIMERO.  Revocar la orden de decretar  como   prueba   las   relacionadas   en   los   cuatro  literales  del  acápite  inmediatamente  anterior:  las  decisiones  de la Corte Constitucional, la Corte  Suprema  de  Justicia  y el Consejo de Estado; el disco compacto que contiene el  registro  de  la  audiencia  de preclusión decretada a favor del doctor Víctor  Daniel  Castilla  Plaza;  los  37 testimonios solicitados por la Fiscalía en el  listado  que  comienza  con  Alcides  Manuel Tamayo y termina con Serafín José  Ruíz  Moreno;  y  las copias de los contratos de prestación de servicios y los  recibos  que  la Fiscalía pretendía introducir a través de los 37 testigos en  mención.   

SEGUNDO.     Confirmar  el  auto del Tribunal de primera instancia en los demás temas que  fueron objeto de impugnación.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Devuélvase  el  expediente  al Tribunal de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

JOSÉ LUÍS BARCELÓ CAMACHO  

                                                     

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Aunque  el  acta  registra  como  fecha  de  realización el 7 de marzo de 2015,  escuchado   el  audio  se  verifica  que  realmente  tuvo  ocurrencia  el  7  de  mayo.   

2 25 de  junio de 2010.   

3 22 de  septiembre del mismo año.   

4 12 de  octubre ibídem.   

5 23 de  marzo de 2010.   

6 31 de  marzo de 2010.   

7 El 4  de abril de 2011 se realizó la audiencia.   

8  Escuchar  el registro a récord 01:03:55 de la sesión de audiencia preparatoria  llevada a cabo el 7 de marzo de 2015.   

9  Declaración  de  Ramiro  Antonio Curiel Moreno; entrevista de Jorge Washington,  Alcides   Manuel  Tamayo,  Álvaro  Enrique  Santiel,  Andrés  Manuel  Herrera,  Bernardo    Manuel   Alemán   Causil  e  interrogatorios  de  Julio  Cesar  Valderrama y Mario Elías Carrascal Nader.   

10 La  defensa  de  JUVIER ALFREDO FLÓREZ DÍAZ incorporará: (1) l cd de la audiencia  en  la  cual  se  precluyó  la investigación al doctor Víctor Daniel Castilla  Plaza,  realizada  el  15  de  octubre  de  2014. (2) La sentencia de la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia de fecha 18 de abril de 2012  dentro  del  radicado 38146. (3) Sentencia C-555 de 1994. (4) Sentencia C-154 de  1997.    (01:04:48)   El   defensor  de  ALFONSO  JOSÉ  CASTILLO  CÁRCAMO  introducirá:  (1)  cd  de  audio  de  la audiencia celebrada dentro del proceso  número  110016000000201401315-00,  seguido  en contra del agente del Ministerio  Público,  doctor  Víctor  Daniel Castilla Plaza el 23 de septiembre de 2014 en  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Montería. (2) sentencias del Consejo de  Estado,  dentro  del proceso radicado con el número 230012331000200200244-01 NI  2152-06,  actor Roberto Urango Cordero. Demandado el municipio de San Andrés de  Sotavento.   

11 Se  refiere  a  un  cuadernillo  constante de 36 folios que al momento de iniciar la  sustentación  de  solicitudes  probatorias,  el  Fiscal entregó a los abogados  defensores,  a  un  representante  de  victima  que  se hallaba presente y a los  integrantes   de   la   Sala   del   Tribunal,   con   el  fin  de  un  “mejor  entender”.   

12  Radicado 31.001 21 oct. 2009 y Radicado 32829 del 17 de mar. 2010.   

13  “a)   Que  exista  peligro  de  causar  grave  perjuicio  indebido.  b).   Probabilidad  de  que  genere confusión en lugar de mayor claridad al asunto, o  que  exhiba  escaso valor probatorio, y,  c) que sea injustamente dilatoria  del procedimiento”.   

14  DEVIS  ECHANDÍA,  Hernando. Teoría General de la Prueba Judicial. Bogotá: Ed.  Temis, 2002.   

15 Lo  aquí  expuesto  no  es  un listado taxativo de las normas que se ocupan de esta  temática.   

16 A  pesar  de que varios componentes del derecho a la confrontación ya habían sido  desarrollados  en  los artículos 8 y 14 de la Convención Americana de Derechos  Humanos   y   el   Pacto   Internacional   de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  respectivamente.   

17 Es  el  caso  de  lo  establecido  en  la  Ley  1098  de 2006 sobre interrogatorio a  testigos y víctimas menores de edad.   

18 En  contraposición  al  objeto  de  prueba como categoría objetiva y abstracta. En  adelante,  cuando se haga alusión a las declaraciones como objeto de prueba, ha  de entenderse como aspecto específico del tema de prueba.   

19  Véase a partir del minuto 17:39.   

20  Desde  el  minuto  20:10  hasta  el  31:20  la defensa de JUVIER ALFREDO FLÓREZ  DÍAZ.   El  apoderado  de  ALFONSO  JOSÉ CASTILO CÁRCAMO desde el minuto  34:00 hasta el récord 42:23   

21  Minuto  04:59  de  la  segunda  sesión de la audiencia, llevada a cabo el 16 de  marzo de 2015.   

22  Récord 05:20   

23  Desde 08:07 a 02:27:23-   

24  Desde el minuto 11:48 hasta las 03 horas 2 minutos.   

25 La  defensa  del fiscal JUVIER ALFREDO FLÓREZ hasta el minuto 45 y el apoderado del  juez ALFONSO JOSÉ CASTILLO hasta 01:09:51   

26  Récord 32:31 de la sesión de la tarde del 18 de marzo de 2015.   

27  Intervención   que   empezó   el  17  de  marzo  de  2015.  (Récord  11:48  a  01:35:28).     

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