AP4008-2015(42905)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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SALA DE CASACIÓN PENAL  

         

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP4008-2015  

Radicación No. 42905  

(Aprobado mediante acta No 242)  

Bogotá, D.C., diecisiete (17) de julio de dos  mil quince (2015).   

ASUNTO  

Resuelve  la  Sala  el recurso de reposición  presentado  por  el  apoderado  de GAHB, contra la decisión del 4 de febrero de  2015  por  la  cual  se inadmitió la demanda de revisión interpuesta contra la  sentencia  proferida  el  23  de  abril  de  2012 por la Sala Penal del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Popayán, que confirmó la emitida el 6 de  mayo   de   2009   por   el   Juzgado   Promiscuo   del   Circuito   de   Silvia  (Cauca).   

ANTECEDENTES  

    

1. Los  hechos  fueron  reseñados  por  la  Corte, así:     

«Según  la  denuncia  instaurada  por  la  señora  BBC  y  la declaración de su hija C.D.F.B., de nueve años de edad, se  tiene  que  esta fue víctima de los desmanes lascivos del profesor GAHB, en la tarde del primero de julio de  2006,  quien aprovechando que llevaba a la menor a caballo, cuando se dirigía a  la  vereda  La  (…),  corregimiento de (…), municipio de (…), le introdujo  una  de  sus manos por entre sus prendas íntimas, tocándole la vagina, actitud  por    la    cual   la   niña   reaccionó,   mereciendo   las   disculpas   de  aquél».   

2.  El 6 de mayo de  2009  el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Silvia (Cauca), condenó a GHB a la  pena  principal de 48 meses de prisión, como autor del delito de actos sexuales  con  menor  de  14 años, agravado, artículos 209 y 211 numeral 4º del Código  Penal,  así  como la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos  y  funciones  públicas  por igual periodo que la sanción principal, negándole  los mecanismos sustitutivos de la pena.   

3.  Al resolver los  recursos  de  apelación  interpuestos por la defensa y el apoderado de la parte  civil,  la Sala Penal del Tribunal Superior de Popayán mediante decisión de 23  de  abril  de  2012, confirmó la declaratoria de responsabilidad penal de GAHB,  con  la  modificación  que  no procede el agravante de que trata el numeral 4º  del  artículo 211 del Código Penal, en consecuencia, lo condenó a 39 meses de  prisión,   como   autor   del   delito  de  actos  sexuales  con  menor  de  14  años.   

4.  La defensa del  procesado  interpuso  recurso  de  casación,  el  cual  fue inadmitido el 10 de  octubre de 2012 por la Sala  (Radicado 39780).   

5. GAHB,   a  través  de  apoderado  judicial,  presentó  demanda de revisión al amparo de la causal  2º   del   artículo  220  de  la  Ley  600  de  2000,  esto  es,  «Cuando  se  hubiere  dictado sentencia  condenatoria  o  que  imponga  medida  de  seguridad,  en  proceso que no podía  iniciarse  o  proseguirse  por prescripción de la acción penal,… ».   

6.  El 4 de febrero  de  2015  la  Sala  resolvió  no  admitir  la demanda.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

          La   Sala  consideró  que  el  libelo  no  colmaba  las  exigencias  previstas  en  los  artículos  222  y  siguientes  de  la  Ley 600 de 2000 para  admitirlo. Las razones fueron las siguientes:   

          1.  El  demandante no allegó copia de las  providencias  de  primera  y segunda instancia contra las cuales se instauró la  demanda, con la respectiva prueba de ejecutoria.   

Se constató que el demandante no aportó la  constancia  de  ejecutoria  de la sentencia del Tribunal Superior contra la cual  promueve  la  acción,  sin  que  pueda admitirse la tesis según la cual por el  hecho  de  haber  sido inadmitida la demanda de casación se entienda acreditado  ese  requisito.  Esta  exigencia  es  fundamental para constatar si la sentencia  contra  la  que  se  dirige  la  acción  adquirió  firmeza  o  no, a efecto de  establecer   si   reviste   el   carácter  de  cosa  juzgada  que  se  pretende  levantar.   

2. No obstante que  esta  falencia  era  suficiente  para inadmitir la demanda, la Corte analizó el  cargo  propuesto  contra  la  sentencia verificando que la causal invocada no se  estructuraba  y  por  ende  carecía  de  idoneidad  material  para deshacer los  efectos de la cosa juzgada.   

              

En  efecto,  la  Sala recordó el precedente  expresado  en  el  radicado  29523  del  15  de  octubre  de  2008  en el que se  sostuvo:   

“La Corte ha sido  insistente  en  sostener  que  cuando  se  plantea  esta causal de revisión, es  indispensable,  para  la  procedencia  de  la  acción, que la hipótesis que se  aduce  en  su  apoyo  surja nítida de la confrontación de la realidad fáctico  procesal  con  la  normatividad  legal,  de  suerte  que ab initio, la sentencia  revele  un  contenido  injusto,  que  requiera  de  la intervención del juez de  revisión para su enmienda.”   

3.  Igualmente, se  sostuvo  que  la  causal  propuesta  por  el  demandante  exige  que el supuesto  fáctico  que la estructura exista al momento de la iniciación de la acción de  revisión,  situación  que  no  acontece  en el caso de estudio, pues lo que el  demandante  pretende  es  un  reexamen  del  criterio que la Corte tiene sentado  sobre  la  posibilidad  de aplicar las normas que regulan el fenómeno jurídico  de  la  prescripción  en la Ley 906 de 2004 a casos regulados por la Ley 600 de  2000 por virtud del principio de favorabilidad de la ley penal.   

Después de citarse varios precedentes en los  que  se  ha  sostenido  la  imposibilidad de aplicar las normas de la Ley 906 de  2004  a  casos regulados por la Ley 600 de 2000, concretamente, en el tema de la  prescripción de la acción penal, se sostuvo lo siguiente:   

“Razones para que  la  Sala afirme y reitere su postura asumida de tiempo atrás, según la cual el  término  de  prescripción consagrado en el artículo 86 del Código Penal, con  la  modificación  introducida  por  el  artículo  6º  de  la Ley 890 de 2004,  únicamente  se  aplica  a  los asuntos tramitados por el sistema procesal de la  Ley  906  de  2004, al tiempo que para los casos impulsados con el procedimiento  regido  por  la  Ley  600 de 2000, la norma aplicable es la original.”   

          Siendo   el   anterior  el  criterio  de  esta  Corporación,  y  al  verificarse  que  desde  la ejecutoria de la resolución de acusación, ocurrida  el  13  de  mayo  de  2008,  al  10 de octubre de 2012, fecha en la que la Corte  inadmitió  la  demanda  de casación, no transcurrió el lapso requerido por el  legislador  para  que  operara  el  fenómeno  jurídico de la prescripción, la  causal  no  se  estructuraba y por ende se dispuso la inadmisión de la demanda.   

DEL RECURSO DE REPOSICIÓN  

          El   apoderado  del  condenado  solicita  que  se  reponga  el  auto  recurrido  “y  se  continúe  con  el  trámite del  recurso de revisión” (folios 89 a 93).   

          Presenta el disenso a partir de las siguientes razones:   

1. No es cierto como  se  afirma  en  la  decisión  atacada que falte la copia de las providencias de  primera   y   segunda   instancia   porque   ellas   fueron   aportadas  con  la  demanda.   

2. No es cierto que  no  se  aportaron  las  constancias  de  ejecutoria de la sentencia del Tribunal  porque  la  constancia de ejecutoria de la providencia que ataca en revisión es  la  de primera instancia emitida por el Juzgado Promiscuo del Circuito de Silvia  –  Cauca – y la del Tribunal Superior fue allegada el 13 de enero de 2014 según  aparece en las anotaciones de la página digital.   

3.  El  tema  que  realmente    se   alegó   en   “el   recurso   de  revisión”  es  el de la prescripción de la acción  penal  de  3 años y no de 5 por aplicación favorable de la Ley 906 de 2004 que  reformó los artículos 86 y 83 del C.P.   

La  providencia, sostiene, dejó de analizar  los  argumentos  de  sustentación  sobre  la  aplicación  al  caso  de  normas  constitucionales  y “supra -legales” de tratados internacionales ratificados  por  Colombia  sobre  la  aplicación  del  principio de favorabilidad de la ley  penal,  aunque  reconoce  que  esa  tarea  no  podía  cumplir  la Corte en esta  instancia procesal.   

Finaliza  solicitando  que  se  reponga  la  decisión   impugnada   y   continuar   con   el   trámite   del   “recurso    de    revisión”.    

         

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala tiene  establecido  que  el  objeto  del  recurso  de  reposición  es propiciar que el  funcionario   que   ha  emitido  la  decisión  cuestionada  por  ese  medio  de  impugnación  –  previa acreditación a cargo del sujeto procesal inconforme, de  un  eventual  yerro  de orden fáctico o jurídico en las consideraciones que la  sustentan,  de  hallar  eco  la  respectiva  crítica  –  proceda  a  revocarla,  reformarla o adicionarla.   

          Ello  supone  que  el  impugnante tiene la carga procesal de exponer  las  razones  de  todo  orden  por  las  cuales el juzgador erró al resolver su  pretensión,  no  insistiendo  en  los  argumentos  presentados  como soporte de  aquélla,   sino   exponiendo  las  consideraciones  jurídicas,  probatorias  y  fácticas   por  las  cuales  la  decisión  cuya  reposición  se  pretende  es  equivocada y debe ser revocada o modificada.   

2. Frente al primer argumento expresado en el  auto  atacado  para inadmitir la demanda, valga reiterar, no haberse aportado la  constancia  de  ejecutoria  de  la sentencia emitida por el Tribunal Superior de  Popayán,  sostiene  el  recurrente  que si lo hizo, que allegó junto al libelo  copias  de  las  sentencia  de  primera y segunda instancia, y posteriormente la  constancia de ejecutoria del fallo del Tribunal.   

Revisada la actuación, se pudo constatar que  efectivamente  el  19  de  diciembre  de  2013,  el demandante allegó a la  Corte  constancia  expedida  por el secretario Ad -doc del Juzgado Promiscuo del  Circuito  de  Silvia  (Cauca),  fechada  16  de  diciembre de 2013, en la que se  indica  que  la  sentencia de segunda instancia quedó en firme el 26 de octubre  de  2012, documento que no se tuvo en cuenta al momento de resolver la admisión  del  libelo,  pues, por yerro  involuntario, no se aportó  al  expediente  como  se  indicó  en el auto de fecha 24 de febrero del año en  curso, suscrito por el Magistrado José Luis Barceló Camacho.   

Razón  le  asiste  entonces  al  demandante  cuando  sostiene  que  presentó oportunamente la constancia de ejecutoria de la  sentencia   de  segunda  instancia,  cumpliendo  así  la  obligación  procesal  señalada en el artículo 222 de la Ley 600 de 2000.   

3.   No  obstante  lo  anterior,  la  Sala  confirmará  la  decisión recurrida, porque la causal aducida por el demandante  realmente no se configura.   

Conviene   recordar   que  la  acción  de  revisión1   es  un  mecanismo  procesal  a  través  del  cual  se  busca  la  invalidación  de  una  providencia  que,  a pesar de haber adquirido ejecutoria  material  y  hecho  tránsito a cosa juzgada, de ella resulta razonable señalar  que entraña un contenido de injusticia material.   

De   ahí  que  de tiempo atrás              haya sostenido  esta    Corporación   que   la   acción    de    revisión    es     “un  instrumento  de  garantía  que  otorga  el  derecho  a  quien  considere  fundadamente  que  el  fallo o la  decisión  definitiva  que se haya emitido merece ser  revisada  para que, una vez ceda el principio de la cosa juzgada, pueda la misma  jurisdicción     ordinaria     corregir  el error que se pudo haber cometido,  por  cualquiera de las causas señaladas taxativamente  en  la  ley”2.   

Y frente a la causal segunda, concretamente  cuando  se  alega  que  la  sentencia  se dictó en un  proceso  que  no  podía  iniciarse o proseguirse por  haber  prescrito la acción  penal,  la  Corte  ha  sido  precisa  en sostener que  “…  es  indispensable,  para  la  procedencia  de la acción, que la hipótesis que se aduce en su apoyo  surja  nítida  de  la  confrontación  de  la realidad fáctico procesal con la  normatividad  legal,  de  suerte  que, ‘ab  initio’,  la  sentencia  revele un contenido injusto, que requiera de la intervención del  juez    de    revisión   para   su   enmienda”.3   

Esa nitidez o claridad que se reclama frente  a  este  motivo  de  revisión  no  se  advierte  en el caso de trato, y así se  evidenció  en  el  auto  que  se  ataca  por el demandante, exigencia que tiene  sustento   en  el  carácter  excepcional  que  caracteriza  la  acción  y  que  posibilita  el  trámite  de  la  misma  cuando  aparece evidente o flagrante la  injusticia de la decisión.   

Pero  además,  porque  tratándose  de  una  causal   eminentemente   objetiva   le   es  extraña  cualquier  consideración  subjetiva,   siendo   esencial    para  la  admisión  del  libelo  que  la  eventualidad  que  se plantea surja de la simple confrontación de los supuestos  del      asunto      con      los     normativos4.   

En  la  providencia  cuestionada,  la  Sala  abordó  con  amplitud  las  razones  por  las  cuales la causal escogida por el  demandante  resultaba  improcedente, no solamente se pronunció frente a aquella  que  tiene  que  ver  con  que  el  supuesto  fáctico de la causal debe existir  previamente  al  momento  de  la  iniciación  de la acción de revisión, sino,  también,   a   la   imposibilidad  de  aplicar  por  virtud  del  principio  de  favorabilidad  de  la Ley penal las normas que regulan el instituto jurídico de  la  prescripción  de  la  acción  penal previsto en la Ley 906 de 2004 a casos  regulados por la Ley 600 de 2000.   

En  efecto, después de hacer énfasis en la  línea  jurisprudencial  que  la  Corte  ha  construido  sobre la posibilidad de  aplicar   las  normas  de  la  Ley  906  de  2004  a  casos  tramitados  por  el  procedimiento  previsto  en la Ley 600 de 2000 en materia de prescripción de la  acción  penal,  concluyó  que la pretensión del censor resultaba insuficiente  para demostrar los hechos de la causal.   

Lo  que  sostiene  ahora el demandante en el  escrito  con  el  que  sustenta la reposición es que la Corte dejó de examinar  los  argumentos  expuestos  por él en el libelo sobre la aplicación al caso de  normas  constitucionales  y  “supra – legales”, o, en su sentir, de tratados  internacionales  ratificados  por  Colombia,  que  impone  la aplicación de las  normas favorables al procesado.     

Estos argumentos del recurrente corroboran la  conclusión  a la que llegó esta Colegiatura al momento de inadmitir la demanda  de  revisión,  pues  desconociendo  los  presupuestos  de  la  causal invocada,  pretende   que   la   Corte  realice  un  análisis  particular  de  las  normas  constitucionales,  de  derecho  internacional  y  del  orden  legal interno para  concluir,  tal  como   lo  sugiere  y pretende, que en el caso sub   judice,   resulta   admisible   la  aplicación  del  nuevo  sistema de enjuiciamiento penal frente a las normas que  regían  el  proceso  penal  para  la  época  en  que  se  dieron  los  hechos,  concretamente  en  materia  de  prescripción  de  la  acción penal.    

Una  pretensión de esta naturaleza confirma  que  la causal de revisión planteada no se estructura en realidad, porque antes  que  aparecer  evidente  la contradicción entre el ordenamiento jurídico y los  argumentos   del   demandante,   se   reclama  la  realización  de  un  estudio  constitucional  y  legal  frente a los dos estatutos procesales penales vigentes  para llegar a tal conclusión.   

Y es que la Corte tiene sentado de vieja data  que  una  tarea  de  esa  entidad  escapa  al  cabal  entendimiento de la causal  aducida,  y  así  lo  dejó  precisado desde el auto proferido en la acción de  revisión  14385  del 25 de junio de 1998 cuando se dijo que “… para  que la causal segunda de revisión sea procedente se necesita  que  la  circunstancia  objetiva de extinción de la acción esté acreditada en  el  expediente,  y  sin  embargo,  pese a ello, el proceso se hubiere iniciado o  proseguido     terminado    con    una    sentencia    condenatoria.”   

En  el mismo precedente destacó la Sala que  “…  la  acción  de revisión no es para darle un  debate  adicional  a  lo que fue sentenciado, pues su naturaleza no es la de ser  una tercera instancia”   

4.   Ahora,  la  Corte  no  ha  negado  la  posibilidad  de  dar  aplicación  al principio de favorabilidad de la Ley penal  respecto  de  normas  contenidas en la Ley 906 de 2004 en asuntos regidos por la  Ley  600  de  2000,  destacando su consagración constitucional, pues así lo ha  aceptado,  por  ejemplo,  frente  la  rebaja de pena por allanamiento a cargos y  sentencia  anticipada  por  tratarse  de  institutos  similares  o equivalentes.   

No  obstante ello, también ha sido clara en  señalar  que  una  decisión  de  esa  naturaleza  no  es posible en materia de  prescripción  de la acción penal cuando se alega la interrupción del término  prescriptivo   ya   que   ninguna  correspondencia  puede  predicarse  entre  la  formulación  de  la  imputación  que  señala  la  Ley 906 de 20045   

y  la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación  a  la  que se refiere el artículo 86 del C.P., sin la modificación  introducida  por  el  inciso  primero  del  artículo  6º  de  la  Ley  890  de  20046,  criterio  expuesto en la sentencia del  23  de  marzo  de 2005, radicado No. 24300, reiterado en la providencia del 5 de  octubre  de  2011,  radicado  No. 37313, y en la decisión del 8 de noviembre de  2011, radicado No. 36865.    

En  conclusión, la Sala no advierte razones  para  revocar  el  auto  mediante el cual se inadmitió la demanda de revisión.  Por lo tanto, debe ser confirmado.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  NO REPONER la  decisión impugnada por el apoderado de GAHB.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ

Magistrado   

EYDER       PATIÑO  CABRERA

Magistrado   

PATRICIA    SALAZAR    CUÉLLAR

Magistrada   

PAULA    CADAVID    LONDOÑO   

Conjuez  

ALFONSO DAZA GONZÁLEZ  

Conjuez  

RICARDO POSADA MAYA  

Conjuez  

JOSE FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Conjuez  

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA

Secretaria   

    

1  No   recurso   como  reiteradamente  lo  señala  el  demandante.   

2  CSJ  SP, 27 de octubre de 1993, reiterada en auto del  11 de julio de 2007, rad. 20817   

3 CSJ,  AP,  15  de  octubre  de 2008. Radicado 29523, reiterada en el AP 1138 del 10 de  marzo de 2014. Rad. 39364    

4  Cfr.  CSJ, AP, 29523.   

5  “Art.  292. Interrupción  de  la  prescripción. La prescripción de la acción  penal se interrumpe con la formulación de la imputación.   

Producida  la  interrupción  del  término  prescriptivo,  éste  comenzará  a  correr  de nuevo por un término igual a la  mitad  del  señalado  en  el  artículo 83 del Código penal. En este evento no  podrá ser inferior a tres (3) años.”   

6  “La prescripción de la acción penal se interrumpe  con     la    resolución    acusatoria    o    su    equivalente    debidamente  ejecutoriada.   

Producida  la  interrupción  del  término  prescriptivo,  éste comenzará a correr de nuevo por un tiempo igual a la mitad  del  señalado  en  el  artículo  83.  En este evento el término no podrá ser  inferior   a   cinco   (5)   años,   ni  superior  a  diez  (10)”.     

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