AP3836-2015(46273)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA  DE  CASACIÓN  PENAL   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  Ponente   

AP3836-2015   

Radicación        N°  46273   

(Aprobado  Acta  Nº 234)   

Bogotá         D.C.,  ocho (8) de julio de dos mil quince  (2015).   

Sería  el  caso  que la Sala se pronunciara  acerca  del  cumplimiento de los requisitos de lógica  y  adecuada fundamentación del recurso de casación interpuesto por el defensor  de  MARLEN ROA BALAGUERA, de  no   ser   porque   se   observa   que   luego   del   fallo   de   segundo  grado se configuró el fenómeno  de  la  prescripción  de  la  acción  penal  frente  al   delito   de  estafa  agravada.   

I. SÍNTESIS FÁCTICA Y PROCESAL  

1.  Según  se  extrae  de los fallos de primero y segundo grado, en la  ciudad     de     Armenia    (Quindío),  GILBERTO  DUQUE  RAMÍREZ  y  MARLÉN  ROA  BALAGUERA,   en   el   año   2000   promovieron  dos  proyectos  de vivienda  popular  a  realizarse en los barrios Santander y Las  Acacias,  para  lo cual atrajeron interesados con la promesa de que serían   beneficiarios   de  subsidios  estatales,  y  así  recibieron  de  varias  personas  aportes  en  dinero  para  la  compra de los respectivos lotes, siendo adquirido  apenas  sólo  uno  de  ellos,  sin que los humildes inversionistas, después de  múltiples  evasivas,  recibieran  los  subsidios  prometidos, las soluciones de  vivienda  ofertadas  o  la devolución de las sumas por ellos canceladas, razón  por  la  que  el 17 de febrero de 2004 éstos formularon denuncia penal ante las  autoridades1.   

2.  Dispuesta       la       apertura      de      la      investigación,     tras     la  vinculación  legal de DUQUE  RAMÍREZ    (mediante  declaración   de   persona   ausente)  y      ROA     BALAGUERA  (a través de indagatoria),  el  28  de  abril  de 2010 la  Fiscalía  General  de  la  Nación  profirió  resolución  de  acusación  contra  aquéllos como autores del delito  de  estafa  agravada, de conformidad con los artículos 246 y 247, numeral 1, de  la  Ley  599  de  2000,  además  de  la conducta punible de captación masiva y  habitual   de   dineros,  previsto  en  el  artículo  316  del  mismo  Estatuto Penal Sustantivo, el cual  atribuyó     solo     respecto     del   primero   de  los  citados,  pliego  de  cargos  que  alcanzó  ejecutoria   material  el  11  de  junio  de  20102.   

3. Con sujeción  al  marco  personal,  fáctico  y  jurídico  determinado  en  la  acusación se  tramitó  la  fase  de  la  causa  ante  el Juzgado Quinto Penal del Circuito de  Armenia,  cuyo  titular  el  30  de  julio de 2013 declaró prescrita la acción  penal  respecto  del  delito  de  captación  masiva  y  habitual  de dineros, y  profirió   sentencia   condenatoria   contra  DUQUE  RAMÍREZ    y    ROA  BALAGUERA,  en  calidad  de  coautores del delito de  estafa  agravada  atribuido  en  la acusación, y en tal virtud le impuso a cada  uno   pena  principal  de  sesenta  (60)  meses de prisión, así como la accesoria de inhabilidad para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por el mismo lapso, y los gravó  con  la  obligación  solidaria  de pagar en favor de las víctimas la suma de $  20’638.125,  distribuidos  a  prorrata  entre aquéllas de acuerdo con las cantidades que les  fueron  esquilmadas (oscilantes entre $ 1’245.000    y    $   3’032.625)3.   

4. La asistencia  técnica  de  la  acusada  ROA BALAGUERA  apeló  esa  decisión  y  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Armenia  la  confirmó  el  25  de  febrero de 2015 en cuanto a la  condena  penal,  y  reformó  la  de  carácter  civil  en  el sentido de que la  precitada  únicamente debía responder por los perjuicios materiales causados a  tres  de  las  doce  víctimas,  cuantificados  en  un  total de $ 3’645.000,  fallo  de  segundo  grado  contra  el  cual  el  mismo  sujeto  procesal  interpuso  y sustentó el recurso  extraordinario  de  casación, para cuyo trámite arribaron las diligencias a la  Corte   Suprema  de  Justicia  el  24  de  junio  de  20154.   

II.  CONSIDERACIONES   

5.  Acerca del fenómeno jurídico de la prescripción de la acción  penal, tiene precisado la jurisprudencia de la Corte que:   

“La  prescripción  desde  la perspectiva de la casación, puede producirse: a) antes  de  la  sentencia de segunda instancia; b) como consecuencia de alguna decisión  adoptada  en  ella con repercusión en la punibilidad; o, c) con posterioridad a  la   misma,  vale  decir,  entre  el  día  de  su  proferimiento  y  el  de  su  ejecutoria.   

“Si en las dos  primeras  hipótesis  se  dicta  el fallo, su ilegalidad es demandable a través  del  recurso de casación, porque el mismo no se podía dictar en consideración  a  la pérdida de la potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del  tiempo.   

“Frente a la  tercera  hipótesis  la  solución  es diferente. En tal evento la acción penal  estaba  vigente  al  momento de producirse el fallo y su legalidad en esa medida  resulta  indiscutible  a  través  de la casación, porque la misma se encuentra  instituida  para  juzgar  la  corrección  de  la  sentencia  y  eso  no incluye  eventualidades  posteriores,  como  la  prescripción de la acción penal dentro  del término de ejecutoria.   

“Cuando así  sucede,  es deber del funcionario judicial de segunda instancia o de la Corte si  el  fenómeno  se  produce  en  el  trámite  del recurso de casación, declarar  extinguida  la  acción  en  el  momento  en  el  cual  se  cumpla  el  término  prescriptivo,  de  oficio  o  a  petición  de  parte. Pero si no se advierte la  circunstancia  y  la  sentencia alcanza la categoría de cosa juzgada, la única  forma  de  remover  sus  efectos  e invalidarla es acudiendo a la segunda de las  causales    que   hacen   procedente   la   acción   de   revisión”5.   

6.  Igualmente  tiene         dicho         esta        Sala6     que     la  calificación  jurídica  del  delito definida en la sentencia  irradia  efectos  sustanciales  para todos los efectos legales, no sólo para la  pena,  sino  inclusive  respecto  de  los  cómputos  de  la prescripción de la  acción  penal  en  referencia  a  cualquiera  de las fases del proceso, como de  vieja  data  lo tiene definido de manera pacífica y reiterada la jurisprudencia  de esta Corporación.   

En efecto, en fallo de revisión acerca de  esa temática hizo las siguientes precisiones:   

“Conforme a lo  anterior,  la  Corte  encuentra  fundada y probada la causal de revisión que se  invoca,   pues   ciertamente  con  la  sentencia  de  casación  atacada  debió  proferirse  simultáneamente la cesación de procedimiento por improseguibilidad  de  la  acción con base en el fenómeno prescriptivo y como consecuencia de los  efectos  que  sobre  la  calificación  jurídica  del hecho y su punibilidad se  derivaban  del  contenido  material  del  fallo  de  casación.  Al omitirse tal  resolución,  alcanzó  ejecutoria  una  decisión que así no podía producirla  con  todos sus efectos de cosa juzgada pues, se repite, la acción penal se hizo  improseguible  por  prescripción.  Por  tal  razón  se declarará sin valor la  ejecutoria   del   fallo,   al   tiempo   que  se  dispondrá  la  cesación  de  procedimiento,  por  prescripción  de la acción, en cumplimiento de lo normado  en los artículos 36 y 240 del Código de Procedimiento Penal.   

[…]  

”La ley penal  colombiana  vincula,  inexorablemente,  casi  todas  sus instituciones al cuadro  normativo  previsto  para  los  hechos que se regulan en ella. Sin embargo dicho  cuadro  normativo  va  adquiriendo  su perfil definitivo a través del juicio de  valor  que  sobre  los  hechos  y  sobre el derecho se lleva a cabo progresiva y  provisionalmente a través del trámite y las etapas procesales.   

”De allí se  deriva,  entonces,  como  lo  ha  sostenido  la  Corte, que las variaciones a la  calificación  jurídica  de  la  conducta  imputada, introducidas a través del  proceso,  deben  considerarse  para  los  cómputos propios de la prescripción,  produciendo   efectos   que  se  han  asimilado  a  los  de  la  retroactividad.  (Confrontar  sentencias  de  marzo 24/81 y noviembre 16/93 por ejemplo). Esto no  puede  ser  sino  así, si se repara en que la acción penal que prescribe es la  generada  por  el  delito  respectivo  y  que  éste  por  su parte, adquiere su  identificación plena y definitiva en el acto de sentencia.   

”De este modo,  mientras   el   sistema   prescriptivo  esté  diseñado  con  referencia  a  la  identificación  jurídica  del  hecho  punible,  pues  que allí se constata la  duración  de  su  pena  y  por  ende el término de prescripción, tendrán que  admitirse  las  repercusiones  que  sobre  el  fenómeno extintivo de la acción  tenga  la  calificación definitiva, sea que se afecten con ello fases superadas  del  proceso  o  que,  como  acá,  se  influya la sentencia misma impidiendo su  ejecutoria.   

”No se trata  de  plantear  acá  la  conveniencia  o inconveniencia de que un sistema como el  indicado  produzca  en  las calificaciones jurídicas que se formulan durante el  trámite,  actos  jurídicos  inestables  o  inseguros,  sino de que mientras el  sistema  de  prescripción  se sostenga sobre éste modelo y éstas regulaciones  de  derecho  positivo,  es inevitable que el fenómeno prescriptivo esté sujeto  al  vaivén  de  la  calificación  definitiva  hecha en la sentencia y que ella  produzca  efectos  sustanciales  y  procesales  sobre  todas  las  consecuencias  jurídicas derivables de la misma.   

”Si no fuese  así  el  asunto,  prevalecería  en  el  proceso lo formal sobre lo sustancial,  sobre  la  justicia material, e incluso podrían llegarse a patrocinar formas de  deslealtad  procesal.  Piénsese  si no, en que por otra vía hermenéutica como  la  sostenida  por  la  Corte  hasta  abril  de  1977,  el sujeto de la función  acusadora  podría  impedir  la prescripción de un delito deduciendo agravantes  inexistentes  en  la  resolución  de  acusación  en  desmedro  del derecho del  imputado  a  su  declaratoria,  puesto que se daría carácter de inmutable a lo  que  no lo tiene por naturaleza, es decir al acto calificatorio, cuya misión al  interior  del proceso es netamente funcional pues no tiene por objeto decidir la  litis  sino  el  ámbito  dentro  del  cual se desenvolverán la acusación y la  defensa”7.   

Con  posterioridad,  en  una  situación  fáctica  de contornos semejantes a la aquí dilucidada, reiteró la Colegiatura  las    consideraciones    anteriores,    y   trajo   a   colación   otras   que  robustecen     tal  posición:   

“…‘La  calificación  sumarial impartida en la resolución de acusación no obstante su  carácter  provisorio  se  convierte  en  ley  del  proceso,  pues  es  el  hito  fundamental  a  partir  del  cual  el  Estado garantiza al acusado el derecho de  defensa  y  se  desarrolla  la actividad defensiva durante el debate del juicio,  pero  a  la  vez  está  sujeta  a  las  resultas de éste, materializadas en la  sentencia de las instancias.   

’Esta, cuando  es  condenatoria  y  se  pronuncia  bajo  los  parámetros  del debido proceso y  concordantes  con  la  resolución  acusatoria,  es  el  único  pronunciamiento  judicial   dentro   de   la   fase  ordinaria  del  proceso  con  categoría  de  definitividad  [sic]  en la imputación penal, sea que la mantenga en los mismos  términos  de  la  acusación  fiscal  o  que le introduzca variaciones de menor  compromiso  penal,  de  donde  se  colige que es el tipo penal contemplado en el  fallo  de  las instancias con las circunstancias específicas declaradas, el que  establece  el  término  de  la  prescripción  de  la acción penal’…”8.   

7. La      procesada     MARLEN  ROA  BALAGUERA,  de  acuerdo  con los hechos y calificación jurídica precisada en  el  pliego de cargos, fue  condenada  como  coautora  del delito de estafa, prevista en el artículo 246 de  la  Ley  599 de 2000, agravada según el numeral 1º, del artículo 247 ejusdem,  por  cuanto  el  medio  fraudulento  utilizado  tuvo  relación  con vivienda de  interés  social, razón por la cual el marco punitivo para esa conducta, según  la    fecha    de    los    hechos   y   el   citado   precepto,   fluctuaba  entre  cuatro  (4)     y     ocho     (8)   años  de  prisión.   

Atendiendo  lo  anterior  y  de     acuerdo    con    la    línea  jurisprudencial  atrás  reseñada, sin dificultad se  advierte  que respecto del  comportamiento            delictivo    objeto    de   acusación   y  de  condena  en  segunda  instancia, la  prescripción  de  la acción penal  se  configuró  luego de  proferida  esta      última,     en  concreto,  el 11 de junio de 2015,  cuando  se  venció  el  traslado para los no recurrentes en el trámite de este  mecanismo   extraordinario   ante   el   Tribunal9.   

De conformidad  con  el  artículo  83 del Código Penal (Ley   599   de   2000)  vigente   para  cuando  se  configuración las conducta punibles,  la  acción  penal  prescribe en un tiempo igual al máximo de la pena fijada en  la  ley, si es privativa de la libertad, lapso que de  todas   formas   no   puede  ser  inferior  a  cinco  (5) años, ni exceder de  veinte  (20),  salvo  las  excepciones legales introducidas con posterioridad a  la   fecha   de  los  hechos  en  relación  con  los  delitos  de  desaparición      forzada,      tortura      y     desplazamiento  forzado,  entre  otros10,        o  en  aquellos  específicos  punibles  en que son víctimas los menores de edad11,  y  los  delitos  cometidos  por  funcionarios  públicos en ejercicio o con ocasión de sus funciones12.   

Según  la misma legislación (artículos  84  y  86), el término de  prescripción  empieza a contarse, para los delitos instantáneos, desde el día  de  su consumación, y en los tentados o permanentes, desde la perpetración del  último  acto;  éste  cómputo  de  tiempo  se interrumpe por la resolución de  acusación,       o       su       equivalente13, debidamente ejecutoriada,  y  comienza  a correr de nuevo por un período igual a la mitad del señalado en  la       norma      inicialmente      invocada14,  pero  en  ningún  caso  puede   ser   inferior   a   cinco   (5)      años,      ni      superior     a     diez     (10)15.   

A partir de la ejecutoria de la resolución  de  acusación,  en este caso concretada el  11  de  junio  de  2010,   deben  computarse  los       cinco      años      atrás      señalados.   

Ello   debido   a   que   al  reducir  a  la  mitad  el  máximo  de  la  pena  prevista    para   el   delito   de   estafa   agravada,  con  sujeción  a  los  artículos  246  y  247,  numeral 1º, de la Ley 599 de 2000,  esa  operación arroja un resultado de apenas cuatro  años.   

Lo   anterior   significa   entonces  que  el tiempo señalado por  la  ley  para  que en la fase del juicio opere  la  prescripción      de      la      acción      penal     por     las         conductas  punibles  aludidas,  se  cumplió a  la  media  noche  del  11  de  junio de             201516.   

8.   En  conclusión,  las  anteriores  consideraciones  constituyen  razón  suficiente  para  que  la Sala proceda a declarar la prescripción de la  acción  penal  derivada  de  la conducta punible de  estafa  agravada  por la que fue acusada y condenada  la  procesada,  y  a  ordenar,  en  consecuencia, la cesación del procedimiento  seguido  contra  MARLEN  ROA  BALAGUERNA,  medida  que forzosamente debe extenderse o cobijar al procesado  GILBERTO  DUQUE RAMIREZ, habida cuenta que respecto de él también se profirió  sentencia  condenatoria  por  la  misma  especie  delictiva  frente a la cual el  Estado,    por    virtud    de    la    prescripción,   perdió   la   facultad  sancionadora.   

Puesto  que los  citados   procesados     se     encuentran    en    libertad    (dado  que  en el curso del proceso no fueron afectados con medida  cautelar),  y en el fallo  de    primera   instancia,   confirmado   en   el   de   segunda,   no   les   fue   concedido   subrogado   penal  alguno,  sin  perjuicio de que no se observa  la   emisión  de  órdenes  de  captura  para  la  ejecución  de  la  condena,  el  fallador de  primer grado realizará las anotaciones y cancelaciones que se  deriven  de  lo  decidido en esta providencia, contra la cual procede el recurso  de reposición.   

Ningún pronunciamiento hace la Sala acerca  de  la acción civil, toda vez que la misma no fue ejercida en forma simultánea  dentro de la presente actuación.   

En  mérito  de  lo expuesto, LA   SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE:  

1. DECLARAR        prescrita      la     acción  penal  derivada  de  la  conducta  punible    de    estafa    agravada   por       las      que      fueron  acusados   MARLEN  ROA  BALAGUERA  y GILBERTO DUQUE RAMÍREZ.   

2. ORDENAR, en consecuencia, la cesación  del    procedimiento    adelantado    contra   los  mencionados           procesados.   

3. DISPONER que por el juzgado de primera  instancia se realicen las anotaciones y cancelaciones pertinentes.   

Contra esta providencia procede el recurso  de reposición.   

Notifíquese  y devuélvase al Despacho  de origen.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

PRESIDENTE   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA    SALAZAR    CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cuaderno   principal   #  2,  folios  292-307.  Cuaderno  del  Tribunal,  folios  3-26.   

2  Cuaderno    principal    #    1,   folios   1-3,   201-203,   270-272,   290   y  301-308.   

3  Cuaderno principal # 2, folios 292-307.   

4  Cuaderno  del  Tribunal,  folios  3-26  y  36-46.  Cuaderno  de  la Corte, folio  2.   

5 Cfr.  CSJ SP 30 jun. 2004, rad. 18368 y AP 8 sep. 2004, rad. 22588.   

6 Cfr.  CSJ. SP 23 may. 2012, rad. 35256.   

7 Cfr.  Fallo  de  revisión  del  5  de  marzo  de 1996, radicación Nº 8336. Criterio  reiterado  en autos de cesación de procedimiento del 15 de septiembre de 2010 y  el    9    de    agosto    de    2011,   radicaciones   Nº   34524   y   37082,  respectivamente.   

8 Cfr.  Auto  de septiembre 24 de 2002, radicación Nº 12951, en el que se hace la cita  transcrita  y  que  corresponde  al auto del 9 de abril de 1999, radicación Nº  13165.  Y  en sentido semejante es también pertinente consultar autos del 25 de  febrero  de  2004, 27 de julio de 2007 y 20 de febrero de 2008, radicaciones Nº  18641, 27156 y 28925, respectivamente.   

9  Cuaderno del Tribunal, folio 48.   

10 Ley  1309  de  2009,  artículo  1,  modificado por la Ley 1426 de 2010, artículo 1,  modificado por la Ley 1719 de 2014, artículo 16.   

11 Ley  1154 de 2007, artículo 1.   

12 Ley  1474 de 2011, artículo 14.   

13 En  los  delitos enjuiciados por el trámite de la Ley 906 de 2004, la prescripción  se  interrumpe  con la formulación de la imputación (artículo 6 de la Ley 890  de 2004).   

14 De  acuerdo  con  el artículo 292 de la Ley 906 de 2004, en los asuntos sometidos a  ese  régimen,  interrumpido el término de prescripción por la formulación de  la  imputación,  corre nuevamente por la mitad del señalado en el artículo 83  de  la  Ley  599  de  2000,  pero  en  todo  caso  no  puede ser inferior a tres  años.   

15  Acerca  de  este plazo de la prescripción en el juicio, ha de tenerse en cuenta  los  desarrollos  jurisprudenciales  recientes en eventos en los que la conducta  punible  es  cometida  por  un servidor público en ejercicio de sus funciones o  con ocasión de las mismas. Cfr. CSJ AP 21 oct. 2013, rad. 39611.   

16  Código de Régimen Político y Municipal, artículos 60 y 61.     

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