AP3102-2015(46080)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA    SALAZAR  CUÉLLAR   

MAGISTRADA  PONENTE   

AP3102-2015   

Radicación    No.:  46.080   

Acta      No.  197   

Bogotá  D.  C., tres (3) de junio de dos mil  quince (2015)   

VISTOS  

La  Sala  resuelve  acerca  de  la  colisión  negativa  de  competencias  suscitada  entre  los  Juzgados  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de Neiva y Segundo Penal del Circuito de Pitalito, para  proferir  la  sentencia  anticipada  dentro  del  proceso  penal que se sigue en  contra   de   MAURICIO   LASSO   por  el  delito  de  concierto  para  delinquir  agravado.   

HECHOS  

El  28  de  noviembre de 2002, fue asesinado  Iván  Mejía  Suaza,  al  parecer por integrantes de las Autodefensas Unidas de  Colombia.    

Indicó   Álvaro   Martínez  Delgado  en  diligencia  de  versión libre en el marco del proceso de justicia transicional,  que  él había sido uno de los autores materiales del punible, el que se llevó  a  cabo  por  razón de que MAURICIO LASSO, como colaborador de las AUC, acuso a  Mejía    Suaza    ante   esa   organización,   de   ser   auxiliador   de   la  guerrilla.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.  Por los hechos  descritos,  la  Fiscalía  Quinta  Especializada  de  Neiva  vinculó,  el 31 de  octubre    de    2014,   mediante   diligencia   de   indagatoria   a   MAURICIO  LASSO1.   

El  18 de diciembre del mismo año resolvió  su  situación  jurídica  imponiéndole medida de aseguramiento, consistente en  detención  preventiva  en establecimiento carcelario, por la presunta comisión  de  los  delitos  de  homicidio  agravado  con  fines  terroristas  y concierto para  delinquir                  agravado2.   

2.  Posteriormente,  MAURICIO  LASSO  manifestó  su  deseo  de  acogerse a la figura de la sentencia  anticipada,  razón  por  la  cual, el 23 siguiente, el ente acusador suscribió  acta  de formulación y aceptación de cargos para sentencia anticipada con él,  por   el   delito   de   concierto   para   delinquir   agravado,   «ya  que  éste  financió y colaboró con los grupos al margen de  la    Ley   (AUC)».    Dispuso   continuar   la  investigación  por  el  punible  de  homicidio  agravado con fines terroristas,  reproche         que        no        admitió3.   

3. El expediente fue  sometido  a  reparto  en  el  Distrito  Judicial  de  Neiva,  correspondiendo el  conocimiento  del  asunto al Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de  esa ciudad.   

Mediante  auto  del  6  de mayo de 2015, ese  despacho   manifestó   no   ser   el   competente   para  dictar  la  sentencia  correspondiente, por las siguientes razones:   

3.1.  Los  hechos  ocurrieron  el  28  de  noviembre  de  2002,  y si bien para esa fecha estaba en  vigencia  la Ley 733 del mismo año, dicha norma derogó tácitamente el numeral  7º  del  artículo  5º  transitorio  de la Ley 600 de 2000, que contemplaba la  competencia  para  que  los  jueces  especializados  conocieran  del  delito  de  concierto   «para  cometer  delitos  de  terrorismo,  narcotráfico,  secuestro  extorsivo, extorsión o para conformar escuadrones de  la  muerte,  grupo de justicia privada o bandas de sicarios, lavado de activos u  omisión   de   control…y   no   todas  las  modalidades  del  concierto  para  delinquir».   

Entonces,  como  las  reglas  de competencia  están  sometidas  al principio de taxatividad, debe aplicarse al caso el factor  de  competencia  residual,  correspondiendo  entonces  el  asunto  a  los jueces  penales del circuito.   

3.2. El artículo 19  de  la  Ley 1121 de 2006 modificó nuevamente las reglas de competencia para los  jueces  penales  del circuito especializados, pues al excluir del inciso 2º del  artículo    340    del    Código    Penal    la   denominación   «…o  para  organizar, promover, armar o financiar grupos armados  al  margen  de  la ley» y sustituirla por la cláusula  «…o    financiamiento    del    terrorismo    y  administración      de      recursos      relacionados      con     actividades  terroristas»,  subrogó  la modificación introducida  por  la  Ley  733  de  2002,  por  lo  cual  debe  concluirse  entonces,  que la  competencia  para conocer del reato en comento, por la agravante que le endilgó  la  Fiscalía,  recae  es  en  los  jueces  penales  del  circuito, «en  razón  a  que  es incompatible que ambas normas puedan estar  vigentes en un mismo momento».   

3.3. El   delito  de  concierto  para  delinquir  agravado  «con  fines  de financiamiento a grupos al  margen  de  la  ley»  que le atribuyó la Fiscalía a  MAURICIO  LASSO,  no está tipificado en el artículo 340 del Código Penal, por  razón  de  la  modificación  que a ese apartado hizo el artículo 19 de la Ley  1121  de  2006.   Por  ende,  se  trata el asunto del reato de concierto   para   delinquir  simple,  al  desaparecer  la  circunstancia  agravante en la nueva normatividad.  Por lo  tanto,  esa  es  una  razón  adicional  para  estimar  que  el  proceso  es  de  competencia   de  los  jueces  penales  del  circuito,  de  conformidad  con  lo  establecido en el artículo 77 de la Ley 600 de 2000.   

3.4. Por tal razón,  dispuso  remitir  el  asunto  a  los  juzgados penales del circuito de Pitalito,  proponiéndole  conflicto  negativo  de  competencias  al  despacho  al  que  le  correspondiera  por  reparto, en caso tal de que no aceptara conocer del proceso  adelantado       contra      MAURICIO      LASSO4.   

4. El expediente fue  repartido  al  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Pitalito, despacho que,  mediante  auto  del  19  de  mayo  de  2015,  aceptó  la  colisión negativa de  competencias propuesta, por lo siguiente:   

4.1.  De  manera  pacífica  ha  señalado  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de  Justicia,  que  el  numeral  7º  del artículo 5º transitorio de la Ley 600 de  2000,  no  fue  derogado tácitamente por el artículo 14 de la Ley 733 de 2002,  sino  que  lo  adicionó,  «pues sumó al listado de  conductas  punibles  de  competencia  de  los jueces especializados el concierto  para  delinquir  básico  o  simple…ratificando  la  competencia que ya estaba  asignada    para    el    concierto    para   delinquir   agravado».   

Igual  sucedió con el apartado 23 de la Ley  1121  de  2006,  que  a  la  postre  revalidó  que  el delito de concierto para  delinquir   agravado   correspondía   a   los   jueces   penales  del  circuito  especializados  y  adicionó  la  regla  de  competencia,  cuando  el  reato  se  cometiera  «…para la financiación del terrorismo y  administración      de      recursos      relacionados      con     actividades  terroristas»,   criterio   que   sustentó   en  las  providencias  CSJ  AP,  21  de marzo de 2002, Rad. 19.245, CSJ AP, 2 de abril de  2002,  Rad.  19.260,  CSJ  AP,  9  de abril de 2002, Rad. 19.278 y CSJ AP, 27 de  junio de 2012, Rad. 39.294.   

4.2. Así las cosas,  dispuso  la  remisión  de  la  actuación  a esta Corporación, de acuerdo a lo  dispuesto  en  el  artículo 18 del Capítulo transitorio de la Ley 600 de 2000,  para que se resuelva la colisión de competencias suscitada.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  De conformidad  con  lo dispuesto en el inciso 2º del artículo 18 transitorio de la Ley 600 de  2000,  la  Corte Suprema de Justicia conoce de los conflictos de competencia que  se  presenten  en asuntos de la jurisdicción penal, entre los jueces penales de  circuito especializados y un juez penal de circuito.   

Además,  al  tenor  de  lo  dispuesto en el  numeral  4º  del artículo 75 ejusdem, le corresponde conocer de las colisiones  de  competencia  que  se susciten en asuntos de la jurisdicción penal entre las  salas  de  un mismo tribunal, entre tribunales o entre éstos y juzgados de otro  distrito judicial; o entre juzgados de diferentes distritos.   

2.  La colisión de  competencia  es  el  mecanismo previsto por el legislador, en orden a determinar  qué  juez  es  el facultado para conocer de determinados asuntos, cuando existe  discusión  entre  varios  funcionarios judiciales, atendiendo a los factores de  competencia  y  al  principio  de  legalidad, que deben observarse en razón del  debido proceso.   

3.  Para el asunto  que  concita la atención de la Sala, plantea el Juez Segundo Penal del Circuito  Especializado  de  Neiva,  que  al  no  contemplarse  en la Ley 1121 de 2006, la  denominación  «…o para organizar, promover, armar  o  financiar  grupos  armados al margen de la ley», se  debe  tipificar  la conducta como concierto para delinquir simple, cuestión que  deriva  en  que  corresponda  el  conocimiento  del  asunto  no  a  la  justicia  especializada, sino a los jueces penales del circuito.   

Ahora  bien,  frente  al delito de concierto  para  delinquir,  cuando  éste se relaciona con actividades de paramilitarismo,  dijo      la     Sala     en     providencia     CSJ     SP3240     – 2015, lo siguiente:   

Con la entrada en vigencia de la Ley 589 de  2000  –precepto 4º-, se  conservó  tanto  el  agravante  por  la  calidad  de  los  injustos  objeto del  concierto  como  el  relativo  a  la jerarquía, pero se agregaron algunos otros  reatos      pasibles     de     comisión     del     concierto     –genocidio,  desaparición  forzada de  personas,   tortura,   desplazamiento  forzado,  homicidio,  o  para  organizar,  promover, armar o financiar grupos armados al margen de la ley-.   

El  Código  Penal de 2000 (artículo 340),  retomó  en  idénticos  términos la tipificación del delito de concierto para  delinquir,  salvo  porque  eliminó la modalidad consistente en la actuación en  despoblado o con armas y modificó el monto de las penas.   

Por  su  parte, la Ley 733 de 2002 añadió  otras  finalidades  específicas  al  concierto agravado: las de enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,  y  modificó la de  narcotráfico   por  la  de  tráfico  de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias sicotrópicas.   

Finalmente,  la Ley 1121 de 2006, artículo  19,  incorporó  el  financiamiento del terrorismo y administración de recursos  relacionados  con actividades terroristas entre los  objetivos del convenio  y  suprimió  del  inciso  2º  la  modalidad  de  organizar,  promover, armar o  financiar  grupos  armados  al  margen  de  la ley, descrito, de similar forma y  simultáneamente  en  el  inciso 3º, debido a que vulneraba el principio de non  bis  in  ídem,  al  agravar  dos  veces  la  conducta  para  quienes organicen,  fomenten,  promuevan,  dirijan,  encabecen, constituyan o financien el concierto  para delinquir.   

1.3.2. Este breve recuento permite afianzar  unas primeras reflexiones:   

1.3.2.1.  El  delito  de  concierto  para  delinquir  admite  una  forma  básica  -la  consagrada  en  el  inciso  1º del  artículo  340  del  Estatuto  Sustantivo-  y dos modalidades agravadas, una con  ocasión  de  algunas  finalidades  específicas  por  las  que  se  origina  el  concierto,  o  por  la especial connotación jurídico penal sobre las que recae  (inciso  2º) y otra por razón de la actividad directiva de las personas a cuyo  cargo   está   la   organización   ilícita  o  de  apoyo  financiero  (inciso  3º).   

1.3.2.2. En cuanto  se   refiere   al   tipo   penal  de  concierto  para  delinquir  con  fines  de  paramilitarismo,  es  claro  que,  desde  su  inicial  consagración   -Decreto   1194   de  1989-  bajo  la  denominación  jurídica  de  pertenencia,  a  cualquier  título,  a  grupos de  justicia   privada,   tuvo  por  objeto  el  reproche  penal,  en  su  modalidad  agravada,   por  la  cualificación  del  punible  a  ejecutar,  todo  aquel  convenio  entre varias personas, con cierta vocación de  permanencia, destinado a consumar delitos indeterminados.   

Por  eso  y  porque  los  grupos armados al  margen  de  la ley constituidos, tradicionalmente, para combatir desde la esfera  privada  el  fenómeno  insurgente, se dedicaron a cometer conductas punibles de  gran  envergadura,  lesivas de los derechos humanos y  el    derecho    internacional    humanitario,    su  comportamiento  debe  adecuarse  a  la primera de las dos modalidades agravadas,  cuando  quiera  que  el  autor o partícipe se hubiere asociado para cometer las  infracciones  descritas  en  el inciso 2º o, a ambas,  si  la  función  del  sujeto  activo  era  la de organizar, fomentar, promover,  dirigir, encabezar, constituir o financiar la asociación criminal.   

Ahora,  con  la  supresión,  en  el  inciso  2º  del  canon 340, de la finalidad específica de  organizar,  promover,  armar  o  financiar  grupos  armados  al margen de la ley  (artículo  19  de  la ley 1121 de 2006), hipotéticamente pareciera posible que  el  concierto  con  fines  de  paramilitarismo también pudiera subsumirse en el  inciso  1º,  que  es de textura abierta, no obstante, ello es bastante remoto o  prácticamente   imposible  si  se  considera  que  las  estructuras  criminales  paramilitares,  tradicionalmente,  se conformaron, justamente, para la comisión  de  los delitos descritos en el inciso 2º (genocidio,  desaparición  forzada  de personas, tortura, desplazamiento forzado, homicidio,  terrorismo,   tráfico   de   drogas   tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,   secuestro,  secuestro  extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y conexos, o financiamiento del  terrorismo   y   administración   de   recursos  relacionados  con  actividades  terroristas).   

Y además:  

…el  delito de  pertenencia,  a  cualquier  título,  a  grupos  de  justicia  privada, tiene su  análogo  en  el  de  concierto  para  delinquir,  agravado,  consagrado  en  el  artículo  340  del Código Penal (incisos 2º y 3º),  pues  la  asociación  criminal  paramilitar  regularmente  ha tenido por fin la  comisión  de  los  injustos relacionados en el inciso 2º y, según se trate de  directivos  o  de  los  encargados de financiarla, las conductas descritas en el  inciso   3º.   (Todos   los   resaltados  fuera  de  texto).   

Así   las   cosas,  errónea  resulta  la  afirmación  del  Juez  Segundo  Penal  del  Circuito Especializado de Neiva, al  pretender  que se adecúe la conducta reprochada a MAURICIO LASSO como concierto  para   delinquir   simple,   pues   cuando  ese  punible  se  relaciona  con  la  participación  de  la  persona  en  una  organización  al  margen de la ley, a  cualquier  título,  siempre  deberá  tipificarse  con  las  circunstancias  de  agravación   de   que   tratan   los   numerales  2º  y  3º,  según  sea  el  caso.   

Entonces,  en  asuntos  como el presente, la  adecuación  típica  de  la conducta corresponde es al delito de concierto para  delinquir   agravado,   no  simple,  como  pretende  señalarlo el referido funcionario, razón por la cual,  deberá  radicarse  en  el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito Especializado de  Neiva,  la  competencia  para  conocer  del  proceso  que  cursa contra MAURICIO  LASSO.   

4. Adicionalmente,  tratándose  de  la  competencia para conocer de los procesos adelantados por el  delito  de  concierto para delinquir bajo el rito de la Ley 600 de 2000, ha sido  pacífica  la  postura de la Sala al sostener que ésta corresponde a los jueces  penales  del  circuito  especializados,  independientemente  de  si  se trata de  simple o agravado.   

Así  lo  sostuvo en decisión CSJ AP, 19 de  febrero  de  2009,  Rad. 31.193, reiterada en providencia CSJ AP, 27 de junio de  2012, Rad. 39.294, bajo el siguiente entendido:   

…en aquellos procesos en trámite bajo la  Ley   600   de  2000,  es  del  resorte  de  los  jueces  penales  del  circuito  especializados,  conocer  de todo tipo de concierto para delinquir, sin importar  su      modalidad,      esto      es,     básica     o     agravada.   

Es  claro  que  la  competencia  funcional  asignada  a  los  Juzgados Penales del Circuito Especializados es restrictiva, y  sólo  se  limita  a los delitos que el legislador enlistó en las disposiciones  correspondientes.   

Para  el  caso  del delito de concierto para  delinquir,  ese  factor  de  competencia se encuentra regulado en el numeral 7º  del  artículo  5º transitorio de la Ley 600 de 2000, disposición que fue a su  vez complementada por las Leyes 733 de 2002 y 1121 de 2006.   

Y contrario a lo afirmado por el Juez Segundo  Penal  del  Circuito Especializado de Neiva, ni siquiera habría lugar a aplicar  al  presente caso las «reglas generales sobre validez  y  aplicación  de las leyes» contenidas en la Ley 153  de  1887,  pues  para  que  tal  disposición  normativa cobre vigencia, se debe  partir    de    la    premisa    de    la   existencia   de   una   «incongruencia  en  las  leyes,  u ocurrencia oposición entre ley  anterior  y  ley posterior, o trate de establecer el tránsito legal del derecho  antiguo  a  derecho nuevo (…)», y como bien se puede  observar,  los  artículos  5º  transitorio de la Ley 600 de 2000, 14 de la Ley  733  de  2002  y  23  de  la  Ley  1121  de  2006,  son válida y jurídicamente  conciliables,  pues el primero establece una regla general de competencia de los  jueces  penales del circuito especializados, para conocer de los procesos por el  delito  de  concierto  para  delinquir  agravado, y los restantes adicionaron el  espectro  funcional  de  esa disposición, ampliando tal competencia al reato en  comento  en  su  modalidad  simple  y  por  otras circunstancias de agravación,  siendo  ese un argumento adicional que permite ratificar que el conocimiento del  proceso  corresponde  es  al Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de  Neiva   

5.  Se dispondrá,  por  las  consideraciones anteriores, remitir el expediente a ese despacho, para  que  continúe  adelantando el trámite en contra de MAURICIO LASSO, comunicando  lo  aquí  resuelto,  al Juzgado Segundo Penal del Circuito de Pitalito (Huila),  involucrado en el presente trámite.   

En  mérito  de  lo  expuesto  la    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

RESUELVE  

1.  DIRIMIR  la  colisión  negativa de competencias formulada por los Juzgados Segundo Penal del  Circuito  Especializado  de  Neiva  y  Segundo  Penal  del Circuito de Pitalito,  atribuyendo  el  conocimiento  del  asunto al Juzgado Segundo Penal del Circuito  Especializado de Neiva.   

2.  DISPONER  la  inmediata  remisión  de las  diligencias  al  despacho  en el que se radica la competencia, dando aviso de lo  aquí decidido al Juzgado Segundo Penal del Circuito de Pitalito.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria     

1 Folio  125 del expediente.   

2  Folios 130 a 144 ídem.   

3  Folios 158 a 165 ibídem.   

4  Folios 173 a 181 del expediente.     

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