AP293-2015(44776)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP293-2015  

Radicación n° 44.776  

(Aprobado Acta No.  023)   

Bogotá D.C., veintiocho (28) de enero de dos  mil quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la Corte si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Mariluz  Negrete  Díaz contra la sentencia  del  28  de  julio  de  2014 de la Sala de Decisión Penal de Descongestión del  Tribunal  Superior  de  Antioquia  que confirmó, con modificaciones1, la proferida  el  1º  de  octubre  de  2013  por  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito con  funciones  de  conocimiento de Turbo, mediante la cual la condenó por el delito  de peculado por apropiación, en concurso homogéneo.   

HECHOS    Y    ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1. La cuestión fáctica fue sintetizada por  el juez de primera instancia en los siguientes términos:   

El  día  09  de  agosto de 2007 la señora  Mariluz  Negrete  Díaz, aprovechándose de su cargo de cajera del Banco Agrario  de  Colombia  de  San  Pedro  de Urabá, retiró de la cuenta de ahorros número  0-1391-700201-5,  perteneciente  al  señor Oscar Álvarez Jaramillo, la suma de  $21.500.000,  usuario  que  reclamó  ante  la  misma  el  faltante en su cuenta  respondiéndole  que  se  trataba  de  un  error  en el sistema, no obstante, el  señor  Álvarez  Jaramillo insistió en su reclamo y solicitó auditoría de su  cuenta   de   ahorros   al   Banco   Agrario   de   Colombia  de  San  Pedro  de  Urabá.   

Los días 5 y 8 de marzo de 2010 la señora  Mariluz  Negrete  Díaz hizo dos consignaciones por valor de $9.000.000 cada una  en  la  cuenta  del señor Oscar Álvarez Jaramillo y el día 8 de marzo de 2010  realizó  otra  consignación  por  valor de $3.500.000 en la cuenta de la misma  persona, para un valor de $21.500.000.   

El  personal de la seguridad bancaria de la  entidad  crediticia  hizo  un  arqueo a la bóveda de la sucursal y encontró un  faltante  de $21.500.000, dinero que extrajo de allí la señora Mariluz Negrete  Díaz  para luego trasladarlo a la cuenta del señor Oscar Álvarez Jaramillo. A  raíz  de  los  hallazgos  se  procedió  a  realizar  un  arqueo  de  efectivo,  hallándose un faltante total de $42.500.000.   

De otro lado, el día 2 de octubre de 2008,  Mariluz  Negrete  Díaz  se  apropió  de $1.000.000 de la cuenta de ahorros del  señor  Pedro  Pablo  Gutiérrez  López,  además  que  en  otra oportunidad no  registró  la  consignación  de  $1.000.000  realizada  por  esta misma persona  quedándose    con    el   dinero   consignado   por   el   cliente.2   

2.  Estos  hechos fueron denunciados ante la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  el  4  de agosto de 2010, por Pablo César  Orozco  Metrio,  apoderado del Banco Agrario de Colombia S.A., Oficina San Pedro  de    Urabá3.   

3.  El  16  del  mismo  mes  el Juez Primero  Promiscuo  Municipal  con  funciones  de control de garantías de Apartadó, por  solicitud  de la Fiscalía Cincuenta y Dos Especializada de Medellín, legalizó  la  formulación  de  imputación  en contra de Mariluz  Negrete  Díaz,  por  el por el delito de peculado por  apropiación,  en  concurso  homogéneo, cargo que aceptó. Así mismo, teniendo  en  cuenta  que  el  instructor retiró la solicitud de medida de aseguramiento,  fue     dejada     en     libertad    provisional4.     

4.  El  30  siguiente,  el  fiscal  del caso  presentó  el  escrito de acusación correspondiente5.   

5.  El  1º  de  octubre  de  2013,  con  la  dirección  de  la Juez Primera Penal del Circuito con funciones de conocimiento  de  Turbo,  se  llevó  a  cabo  la audiencia de verificación del allanamiento,  constatando  la  funcionaria  que  a  la  inculpada  se  le dieron a conocer los  derechos,  beneficios y consecuencias cuando decidió aceptar la responsabilidad  en  los  hechos  materia de investigación, dejando en claro que los admitió de  manera    libre,    consciente    y    voluntaria6.     

6.  El  mismo  día  se  llevó  a  cabo  la  audiencia  de individualización de pena y sentencia7.   

7.  Mediante  proveído  de  dicha  fecha se  condenó    a   Mariluz   Negrete   Díaz,  en  calidad  de  autora  responsable  del injusto de peculado por  apropiación,  en concurso homogéneo, a las penas principales de setenta y tres  (73)  meses  de  prisión y multa en cuantía de 22.81 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes,  así  como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término de la  sanción  privativa  de  la  libertad.  Además,  se  le  negó  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria, motivo por  el   cual,   ordenó   expedir   la   respectiva  orden  de  captura8.   

8.  Recurrido  el  fallo  por  la  defensora  pública,  el  28  de  julio  de 2014 fue confirmado, con modificaciones, por la  Sala  Penal  de Descongestión del Tribunal Superior de Antioquia, en el sentido  de   imponerle   49  meses  de  prisión  y  multa  por  $22.250.0009.   

9.  La  defensa  interpuso  oportunamente el  recurso      extraordinario     de     casación10   y   presentó   el  libelo  correspondiente11.   

LA DEMANDA  

Tras  identificar  a  la  procesada  y  a su  defensor  y  la  sentencia  impugnada,  el recurrente cita la cuestión fáctica  como   fue   concebida   por   el  a  quo y sintetiza sucintamente la actuación  procesal.   

Postula  un  cargo  al  amparo  de la causal  primera  del  artículo  181  de  la Ley 906 de 2004 por razón de la violación  directa  de  la  ley  sustancial por aplicación indebida del artículo 38 de la  Ley  599 de 2000, «en consonancia con el artículo 32  de   la   ley   (sic)   1142   de   2007»12.   

En  criterio  del censor, como ésta última  norma     era     la     que    estaba    vigente13   para  el  momento  de  la  comisión  de  los ilícitos -9 de agosto de 2007 y 2 de octubre de 2008-, es la  aplicable  por  favorabilidad a su representada, a cambio del canon 23 de la Ley  1709  de  2014  o los preceptos 28 de la Ley 1453 de 2011 y 13 de la Ley 1474 de  2011,   porque   todas   estas  últimas  disposiciones  prohíben  la  prisión  domiciliaria  a  los  condenados por delitos contra la administración pública,  entre otros.   

Precisa que el artículo 32 de la Ley 1142 de  2007  solo excluía la concesión de la prisión domiciliaria y otros beneficios  cuando  existiera  condena  por  otro  delito  dentro  de  los  cinco  (5) años  anteriores,  pero no limitaba dicho derecho a los condenados por punibles contra  la  administración  pública,  estafa  y  abuso de confianza que recaigan sobre  bienes del Estado.   

En  ese  orden,  como  la acusada no ha sido  condenada  por  ningún  otro  ilícito  y cumple los requisitos descritos en el  artículo  38 del Código Penal, o sea, que la sentencia se imponga por conducta  punible  cuya pena mínima prevista en la ley sea de cinco (5) años de prisión  o  menos, que el desempeño personal, laboral, familiar o social del sentenciado  permita  al  Juez,  deducir  seria,  fundada y motivadamente que no colocará en  peligro  a  la  comunidad  y que no evadirá el cumplimiento de la pena y que se  garantice  mediante  caución las obligaciones consagradas en la misma norma, es  del  criterio  que  debe  ser  beneficiada  con  la  prisión  en  el  lugar  de  residencia.   

Para  demostrarlo  explica  que  i)  la pena  impuesta    a   Mariluz   Negrete   Díaz  es de 49 meses de prisión, sanción que es inferior a los 5 años  exigidos  por  el  mentado  canon  38,  ii)  su  desempeño  personal, laboral y  familiar   «no  ha  dejado  que  desear»14  al  punto  que  al tasar la  pena  se  escogió  el cuarto mínimo y actualmente está gozando de la libertad  provisional  dado que al definir lo concerniente a la medida de aseguramiento se  estimó  que «no obstruía le (sic) debido ejercicio,  ni  era un peligro para la seguridad de la sociedad o de la víctima»15.   

Añade  que  no  hay  elementos que permitan  creer  que  su  asistida  evadirá el cumplimiento de la pena, ya que siempre ha  concurrido  al proceso y colaboró con la justicia al admitir su responsabilidad  en la conducta punible.   

En consecuencia, suministra la dirección de  la  residencia de su prohijada y manifiesta, en su nombre, que está dispuesta a  garantizar,  mediante caución, el cumplimiento de las obligaciones de que trata  el numeral 3º del precepto 38 del Código Penal.   

Solicita casar la sentencia impugnada y, por  ende,   conceder   la   prisión   domiciliaria   a   la   señora  Negrete Díaz.   

CONSIDERACIONES  

1.  Al tenor de lo dispuesto en el artículo  180  del  Estatuto Adjetivo actual, el recurso extraordinario de casación tiene  como  finalidad «la efectividad del derecho material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los  agravios  inferidos  a estos, y la unificación de la jurisprudencia».   

Con  tal  propósito,  el  inciso  2º  del  artículo  184 ejusdem fijó  las  reglas  mínimas  de admisión de la correspondiente demanda, estableciendo  que  no  se  seleccionará  aquella en la que   i)   el  impugnante  carezca  de  interés  para acceder al recurso, ii) no se  invoque la causal conforme a la cual  se  edifica  el  reproche  de  las contempladas en el artículo 181 ibidem,      iii)      se   omita   desarrollar   los   cargos  correspondientes  o,  iv) fundadamente se logre establecer que no se requiere de  la  sentencia  para  cumplir  las  finalidades previstas en el aludido artículo  180;  lo  anterior,  salvo  que  el  cumplimiento de alguno de esos propósitos permita superar los defectos  técnicos que exhiba el libelo y decidir de fondo.   

También  tiene decantado la jurisprudencia  que,  el  libelo debe ser íntegro en su formulación,  suficiente,  claro y preciso en su desarrollo y eficaz en la pretensión, de tal  suerte  que  debe  estar  soportado  en  los  principios  que  rigen  el recurso  extraordinario,  en  especial,  los  de  claridad,  precisión,  fundamentación  debida,   prioridad,   no  contradicción  y  autonomía,  sin  que  sea  viable  argumentar  a  la  manera  de  un  alegato  de instancia. La proposición de los  cargos  exige  escoger  adecuadamente la causal y el sentido de la violación y,  concretar el disenso en términos de trascendencia.   

2.  El  libelo  que  nos  ocupa, además que  omitió la ineludible labor de señalar razonadamente  cuál  es  la finalidad concreta de la impugnación, de aquellas descritas en el  referido  artículo  180,  no satisfizo los requisitos  mínimos  que exige el canon 184 para su admisión y, por lo tanto, no puede ser  seleccionado. Las razones son las siguientes:   

2.1.  Recuérdese  que  cuando se intenta la  postulación  de  la  censura  por  la  ruta  de la violación directa de la ley  sustancial,  el  libelista  debe  hacer  completa  abstracción de lo fáctico y  probatorio  y,  en  ese  sentido,  admitir  los  hechos y la apreciación de los  medios  de  convicción  fijados  por  los  sentenciadores, de manera tal que le  corresponde  desarrollar  el  reproche  a  partir  de un ejercicio estrictamente  jurídico,  en  el  que  establezca la vulneración del precepto normativo en el  caso  concreto,  por medio de cualquiera de las tres modalidades de error: falta  de  aplicación, aplicación indebida o interpretación errónea y seguidamente,  demuestre   la   trascendencia   del   yerro  en  el  sentido  de  la  decisión  impugnada.   

Mientras  que  la falta de aplicación opera  cuando  el  juzgador  deja  de  emplear  el  precepto  que  regula el asunto, la  aplicación  indebida,  deviene  de  la  errada elección por el fallador de una  disposición  que  no  se ajusta al caso, con la consecuente inaplicación de la  norma  que  recoge  de  forma  correcta el supuesto fáctico. La interpretación  errónea,  en  cambio,  parte de la acertada selección de la norma aplicable al  asunto  debatido,  pero conlleva un entendimiento equivocado de la misma, que le  hace producir efectos jurídicos que no emanan de su contenido.   

2.2.  En  el  caso  de la especie, el censor  vulneró  el  principio  de  no  contradicción  porque  al tiempo que acusó la  sentencia  de segunda instancia de aplicar indebidamente los artículos 38 de la  Ley  599  de 2000 y 32 de la Ley 1142 de 2007 denunció su falta de aplicación,  lo cual resulta ser claramente excluyente.   

Ahora,  si  bien  pareciera que lo realmente  pretendido  por  el  letrado  era denunciar la falta de aplicación del canon 38  original  de  la  Ley  599  de  2000  –o  sea,  sin  la  modificación  de  la  Ley  1709  de  2014-,  y la  aplicación  indebida  del  precepto 68A, con las modificaciones de los cánones  13  de  la  Ley  1474  de 2011 y 32 de la Ley 1709 de 2014, es lo cierto que, de  cualquier   modo,   el   reproche   carece   de   toda  idoneidad  sustancial  y  trascendencia.   

Ciertamente,  ignora el jurista que aún, si  por  virtud  del principio de favorabilidad, la norma llamada a regir el asunto,  en  materia  de  prisión  domiciliaria, fuera el artículo 32 de la Ley 1142 de  2007,   que   adicionó   el   referido  precepto  68A  al  Estatuto  Sustantivo  –por  supuesto,  sin  las  modificaciones  de  las  Leyes 1453 y 1474 de 2011 y 1709 de 2014-, en la medida  que   prevé   como   única   limitante   la  condena  por  delitos  dolosos  o  preterintencionales  dentro  de  los  cinco  (5)  años anteriores, de cualquier  manera,  el  reconocimiento  del  sustituto  penal  sería  imposible en el caso  concreto.   

En efecto, si resultara válido concebir que,  bajo  la aludida disposición, el delito de peculado por apropiación por el que  se  elevó  juicio  de  reproche  en  contra de Mariluz  Negrete   Díaz,   en   tanto   reato  lesivo  de  la  administración  pública,  no impedía, necesariamente, el reconocimiento de la  prisión                 domiciliaria16,  esta pretensión no sería  viable,  por  la potísima razón que lo prohibe el presupuesto objetivo reglado  en  el  numeral primero del referido artículo 38 del Código Penal –sin la modificación de la Ley 1709 de  2014-.   

Ciertamente,  de  acuerdo  con esa norma, la  sanción  mínima  prevista  en  la  ley  para ser beneficiario de la reclusión  domiciliaria era de 5 años.   

Si el injusto de peculado por apropiación en  cuantía  inferior  a  50  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes tiene  consagrada  pena  mínima  de  prisión  de  64 meses -5 años y 4 meses- fácil  resulta  concluir  que,  como  lo  concibió  el juez unipersonal y lo avaló el  ad  quem, no se satisface el  requisito temporal.   

Se equivocó, pues, el censor al adverar que  su  asistida  reunía este presupuesto como consecuencia de haber sido condenada  a  49  meses  de  prisión,  toda  vez  que el monto de sanción definitivamente  impuesto  por  el  juzgador  no  es  el parámetro señalado normativamente para  determinar   el  cumplimiento  o  no  del  requisito  objetivo  de  la  prisión  domiciliaria   –como  si  ocurre  con  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena- sino, se  recaba, la pena mínima prevista en la ley para cada delito.   

Si  esto  es así, resulta palmario que, por  insustancial,  tampoco  sería  necesario  avanzar  en  el  examen del requisito  subjetivo,  mismo  que  tampoco  fue  examinado, por carencia de objeto, por los  jueces de instancia.   

Ahora,  en otra orilla, si lo pretendido por  el  defensor  fuera  la  aplicación del presupuesto objetivo del artículo 38B,  adicionado  por  el  artículo  23  de  la  Ley  1709 de 2014 que, evidentemente  resulta  ser  más  benigno en cuanto a éste tópico se refiere, pues prescribe  como  requisito una pena mínima inferior o igual a ocho (8) años, es la verdad  que,   en   esta  hipótesis,  el  numeral  segundo  del  mentado  precepto,  en  concordancia  con  el canon 68A actual, proscribe la posibilidad de reconocer el  pluricitado  beneficio  a quienes hubieren sido sentenciados por injustos, entre  otros, contra la administración pública.   

Además, es necesario recordar que, en punto  de  las normas que han regulado el tema de la prisión domiciliaria, la Corte no  ha    admitido    la    aplicación    de   la   lex  tertia.  Así  se  ha  pronunciado sobre el particular  (CSJ SP-14657-2014):   

Podría  plantearse  como  alternativa  la  conjunción  de  normas,  esto  es, tomar lo favorable de la Ley 1709 de 2004 en  cuanto  al  quantum  punitivo  para  acceder  al  beneficio  y  lo favorable del  artículo  38  de la Ley 599 de 2000, en su versión original, en tanto allí no  prevé  ninguna  exclusión,  pero  esa  opción  ya  se  ha descartado por esta  Corporación.   

Si  bien  la Sala ha admitido la denominada  lex   tertia,   igualmente   ha  dicho:  “ello  opera  en  circunstancias  muy  particulares,  también  desarrolladas  ya por la jurisprudencia de la Sala (CSJ  SP,  3  sep.  2001,  rad.  16837),  que  refieren la posibilidad de realizar esa  mixtura  cuando  los  preceptos  confrontados remiten a institutos, subrogados o  sanciones  diferentes,  y  no  en los casos en que se busca aplicar un beneficio  concreto  a  partir  de  tomar  en  consideración  elementos  disonantes de las  diferentes  normatividades en juego” (CSJ SP, 12 de marzo de 2014, rad. 42623;  CSJ SP, 2 de abr. de 2014, rad. 43209).   

En tal virtud, como lo concluyó de la misma  manera  la Corte en las determinaciones precitadas, tomar factores favorables de  una  y  otra  normatividades,  para  así construir el beneficio o subrogado, no  solo  implica  una  suplantación  ilegal del legislador, sino que finalmente la  combinación  normativa  desnaturaliza  por  completo  la  figura del beneficio,  desdice  de  su  finalidad  y,  no  por  último  menos  importante, termina por  violentar el principio de igualdad.   

Por  lo  tanto,  por  expresa  prohibición  legal,   el   acusado   no   se  hace  merecedor  al  mecanismo  sustitutivo  en  examen.   

Así   las  cosas,  es claro que bajo ningún punto de vista, las  pretensiones  del  censor  podrían  tener  algún  asidero, como para que fuera  necesario,   admitir  su  libelo.   

Para  cerrar,  la Sala no observa flagrantes  violaciones   de   derechos  fundamentales,  causales  de  nulidad,  ni  motivos  distintos  al  que  destacará más adelante, que conduzcan a un pronunciamiento  profundo   frente   al   expediente   en   razón   de  las  finalidades  de  la  casación.   

3. Así mismo, es indispensable recordar que  al  amparo  del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuando la Corte decide no  darle  curso  a  una  demanda  de casación, es procedente la insistencia, cuyas  reglas,  en  ausencia  de disposición legal, fueron definidas por la Sala desde  el   auto  del  12  de  diciembre  de  2005,  radicación  24.322  y  precisadas  recientemente en auto AP-3481-2014.   

4.  Por  último,  la  Sala se ve impelida a  precisar  que  si  bien el recurso extraordinario de casación no constituye una  oportunidad  para  rebatir  el  criterio  del juzgador como si se tratara de una  instancia  adicional,  sí comporta un control de legalidad y constitucionalidad  concreto  frente  al  fallo recurrido, que propende por la eficacia de los fines  previstos  en  el  artículo  180 del ordenamiento procesal penal vigente, estos  son,  la  guarda  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los  agravios,  la  unificación  de  la  jurisprudencia  y  la realización del  derecho material.   

En ese orden, el artículo 184, inciso 3º de  la  Ley  906  de  2004,  faculta  a  la Corte a actuar oficiosamente, cuando aun  inadmitiendo  la demanda de casación advierta la necesidad de hacer efectivo el  derecho  material,  preservar  o restaurar las garantías de los intervinientes,  reparar  los  agravios  inferidos  a  éstos  o  unificar  la jurisprudencia por  razones distintas a las planteadas en el libelo.   

Esta es la ocasión, pues, al parecer, existe  un  error  en  la dosificación del concurso homogéneo de conductas punibles de  peculado  por  apropiación,  que involucra el principio de proporcionalidad, lo  que  de manera eventual amerita la casación oficiosa y parcial del fallo, a fin  de    restablecer    las    garantías    probablemente    trasgredidas   a   la  procesada.   

De  manera  que  una  vez  proferida  esta  decisión  y cumplido con el rito de la insistencia, el expediente regresará al  despacho  del  Magistrado  Ponente con el propósito de  que  la  Sala  se  pronuncie  oficiosamente acerca de la posible vulneración de  derechos fundamentales, conforme se ha indicado.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. Inadmitir  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  Mariluz  Negrete  Díaz contra la sentencia  del  28  de  julio  de  2014 de la Sala de Decisión Penal de Descongestión del  Tribunal Superior de Antioquia.   

Segundo. Conforme  al  inciso  2º  del  artículo  184 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  procede la insistencia.   

Tercero.  En  firme  la  anterior  decisión  y  cumplido  con  el  referido  trámite,  regresar  la  actuación al despacho del  Magistrado  Ponente  para  que  la  Sala  se pronuncie  oficiosamente    acerca    de    la    posible    vulneración   de   garantías  fundamentales.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  En  punto de punibilidad.   

2 Cfr.  folio  2  de  la  sentencia  de  primera  instancia  a  folio  400  del cuaderno  principal.   

3 Cfr.  folios         21-24         ibidem.   

4 Cfr.  folio  352  ibidem y tercer  audio del CD de formulación de imputación.   

5  353-375  ibidem. La fecha de  recibido  del  escrito  obra a folio 19 ib.   

6 Cfr.  folios        397-398        ibidem.   

7  Ibidem.   

8 Cfr.  folios        399-408        ibidem.   

9 Cfr.  folios        434-441        ibidem.   

10 Cfr.  folio          446          ibidem.   

11  Cfr.     folios     448-455     ibidem.   

12  Cfr.       folio      451      ibidem.   

13  Publicada en el diario oficial 46.673 del 28 de junio de 2007.   

14  Cfr. folio 453 del cuaderno principal.   

15  Ibidem.   

16  Salvo  que subsistiera una condena anterior contra la procesada, con vigencia de  5 años.     

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