AP292-2015(44762)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA  DE  CASACIÓN  PENAL   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP292-2015  

Radicación  No  44762   

Aprobado acta Nº  23   

Bogotá,  D.C.,     veintiocho  (28)  de  enero de dos mil  quince (2015)   

ASUNTO:  

Se pronuncia la Corte sobre la petición de  pruebas  que  formula  el  defensor del requerido en extradición Manuel Antonio  Barrera.   

ANTECEDENTES:  

         1.  Por  razón  del  artículo  499  de  la  Ley  906  de 2004, el  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho  remitió  a  la Corte la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano Manuel Antonio Barrera, formalizada por  el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América según Nota Verbal No. 1848 del  19  de  septiembre de 2014, a la cual se adjuntó la respectiva documentación y  el  concepto  del  Ministerio de Relaciones Exteriores en el sentido que en este  evento  se  hace  aplicable la Convención de Naciones Unidas contra el tráfico  ilícito  de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, y en lo no previsto en  ella las disposiciones del ordenamiento jurídico nacional.   

2. En esas condiciones y proveído    el  requerido  de  un  defensor se dispuso el traslado de  rigor   para  que  los  intervinientes  deprecaren  pruebas,  haciéndolo       éste      sobre lo soguiente:   

a.  Escuchar  el  testimonio  de  15  personas  que  relaciona a fin de demostrar que su prohijado  nunca ha viajado a los Estados Unidos.   

b.  Tener  como  tales  la  identidad  del  solicitado y el escrito de acusación.   

c.  Analizar,  para desechar, la declaración  del  agente  del  FBI Julio Mena toda vez que incurre en serias contradicciones,  puesto  que  el  solicitado  nunca  ha  viajado a los  Estados  Unidos  ni  participado en la embarcación de  narcóticos,  como  que  de ese modo dicho testimonio  carece  de validez por reñir contra los principios de  la   sana   crítica   y  la  persuasión racional.   

d.  Oficiar a las  autoridades   de   migración   a  fin  de  acreditar  que  Manuel  Antonio  Barrera  nunca  ha  salido del  país.   

e.           Requerir a las  entidades  bancarias  para  establecer las cuentas que haya tenido el requerido,  así como el movimiento de las mismas.   

f. Obtener de las  oficinas  de  Registro  de  Instrumentos   Públicos  información  acerca  de  los bienes de propiedad del  solicitado en extradición, y   

g.   Enviar  oficio   a  la  Fiscalía  General       de      la      Nación,  en  procura  de  determinar si Manuel  Antonio  Barrera  tiene  o  ha  tenido procesos penales en su contra y el estado  actual de los mismos.   

CONSIDERACIONES:   

1.  Toda  vez  que el artículo 502 de la Ley  906  de  2004,  aplicable  en  este  evento  por  cuanto  los  hechos acaecieron  desde     el     año  2011,  prescribe  que el concepto que de la Corte se  demanda    para    efectos   de   extradición   se  fundamentará         en         “la    validez    formal   de   la  documentación  presentada,   en   la   demostración  plena  de  la  identidad  del solicitado, en el principio de la doble incriminación,   en   la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere  el caso, en el cumplimiento de lo previsto en los  tratados públicos”,  es  obvio  que las pruebas cuya práctica se solicita  deben    estar    orientadas,    por   razón   del  artículo  375  ídem, en  su  conducencia, pertinencia, eficacia y utilidad a demostrar o desvirtuar tales  presupuestos,      así     como     los     que  constitucionalmente  deben  ser  objeto  del  mismo  concepto      o      más     específicamente  los que hacen relación a la  época  y  lugar  de ocurrencia de los sucesos, a la  naturaleza   de   los  delitos  imputados  y  a  la  cosa  juzgada,  ya  que  la  extradición    de    nacionales   sólo  es  procedente  por  hechos  ocurridos  luego  del 17 de diciembre de 1997, cometidos en  territorio    extranjero,   que   carezcan   de   naturaleza   política   y   en  tanto  por  los  mismos  no  se  haya  ejercido  la  jurisdicción nacional.   

2. De otro lado, ha dicho insistentemente la  Sala,  como  el  trámite de extradición no responde a la noción de un proceso  penal,  la  intervención  de  la  Corte  se  limita  legalmente  a las materias  referidas  por  la  precitada  norma,  de  modo  que  las pruebas que tengan por  finalidad  controvertir sustancialmente las que posea el país requirente dentro  del  proceso  en  que demanda la presencia del ciudadano colombiano, o acreditar  en  este  asunto  su  inocencia,  se  evidencian  improcedentes en tanto tienden  precisamente  a  cuestionar  a  su  turno  el  mérito de las recaudadas por las  autoridades   extranjeras  sobre  la  ocurrencia  del  hecho,  el  lugar  de  su  realización,  la  forma  de  participación  o  el grado de responsabilidad del  encausado,  ya  que  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita  exclusiva  y  excluyente   de   las  autoridades  del  país  que  eleva  la  solicitud  y  su  postulación  o  controversia debe hacerse al interior del respectivo proceso, a  través  de  los  instrumentos que prevea la legislación del Estado que formula  el pedido.   

3.   Bajo  tales premisas fácil se  advierte  en  primer término la ausencia de claridad  y   precisión  en  las  razones  de  pertinencia  y  conducencia  esgrimidas  por  el  defensor, habida cuenta que en términos  generales  señala que todas y  cada    una   de   las   pruebas   tienen   por   objeto   establecer  que  su  prohijado  nunca  ha  viajado  a  los  Estados  Unidos, en el propósito   acaso  de  demostrar  su  inocencia  frente  a  los  cargos  imputados   en   la   acusación  foránea,    aserto    que    de    alguna    manera   adquiere   mayor  fundamentación si se observa que por igual solicita  pruebas   que   tienden   a   establecer  el  haber  patrimonial del requerido.   

En    ese    contexto   no   encuentra   la  Sala  cuál  es  la  pertinencia,  utilidad o conducencia de las pruebas deprecadas, con relación   a   los   temas   materia  del  concepto  que  le  concierne   rendir  a  la  Sala,  porque  como  el  mismo defensor  lo expresa pretenden acreditar que su  prohijado  nunca  ha  viajado  a  los  Estados  Unidos  y con eso su   inocencia,   mas   no   alguno   de   los   temas  objeto     de     aquél.   

4.  Por  eso  devienen improcedentes todos  aquellos  testimonios  e informaciones de autoridades  de  migración, con los que se aspira a acreditar que  Manuel  Antonio  Barrera  no  ha  salido  del  país,  así   como   las  que  hagan  relación  al  patrimonio  o a la actividad financiera del requerido, toda  vez  que,  se  reitera, nada de ello se relaciona  con  los aspectos que habrán  de conformar la opinión de la Sala.   

De  otro  lado,  no  entraña  ninguna pretensión probatoria de la  defensa,  que se tenga como medios de convicción los  aportados   por  el  Estado  petente,  los  cuales  ya  obran  en  el  asunto  y  habrán de ser analizados  en  su  momento,  como  tampoco la constituye la solicitud de que se deseche una  declaración   de   apoyo   a   la   solicitud   de  extradición  bajo  el  supuesto  de  cuestionar  su  veracidad   en   torno   a   los  hechos  imputados,  porque  además    de    que   en   ese  sentido nuevamente se aborda un tema ajeno al concepto, se trata  de  un  testimonio  que  habrá  de ser analizado al  momento  de  rendirlo  y  sólo  en  cuanto  se  requiera  para fundamentar el  pedido   del   Estado  solicitante  en  torno a  alguno   de   los   aspectos   del   concepto   que  atañe a la Sala en estos eventos.   

5. Finalmente  y  aunque  el  defensor  no establece su pertinencia y  conducencia,   entiende   la   Corte   que   su   solicitud   de  oficiar  a  la  Fiscalía   General   de   la   Nación   en   aras  de  determinar  si  contra  el  requerido  cursa  o  ha cursado algún proceso  y  su  actual  estado,  tiene que ver con la posibilidad de definir una eventual  vulneración  a la cosa juzgada, tema que de acuerdo  con   la   posición   mayoritaria   de   la   Sala  sí es objeto del concepto.   

Sin embargo, es  incuestionable    que    una   petición  tan  genérica como la formulada por  el  defensor  carece  de la necesaria fundamentación  que la haga plausible.   

        La     indeterminación  de  su  solicitud impide establecer su viabilidad, toda vez que  su   procedencia   se   halla   condicionada   a   que  en  el  trámite  exista  algún elemento de juicio  que  permita  avizorar  esa  eventualidad, condición  que   en   este   asunto   no   se   evidencia   y   que   el   profesional   no  especifica.               No  existe nada en este asunto  que    permita    advertir    razonablemente   que   por   los   mismos   hechos  objeto   del   pedido   de  extradición  cursa  o  cursó  algún  proceso en Colombia contra el citado  ciudadano.   

Se          negará  por  ende la práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  el defensor  y  como  la Sala no encuentra que deba disponer oficiosamente la  incorporación  de  alguna,  se surtirá,  una vez ejecutoriada esta decisión,  el    traslado    previsto    en   el   inciso   final   del   artículo  500  ídem  para las alegaciones  correspondientes.   

En mérito de lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.    NEGAR    la    práctica   de   las   pruebas solicitadas por el defensor del requerido.   

2. Ejecutoriada  esta       determinación       súrtase el correspondiente traslado para alegar.   

Contra     esta     decisión   procede   el   recurso   de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase,   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

EUGENIO       FERNÁNDEZ CARLIER   

MARÍA  DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

ACLARACIÓN DE VOTO  

Al     resolver     las         solicitudes        probatorias  defensa  dentro   del   trámite  de  extradición     del     ciudadano  MANUEL  ANTONIO  BARRERA,  requerido  por  el  Gobierno  de los  Estado  Unidos,  la  Sala  señaló como uno de los  aspectos  a corroborar por la Corporación  el  relativo  al  ejercicio  de  la  jurisdicción      nacional      sobre  el  hecho que sustenta la petición  de extradición.   

En   razón  de  lo  anterior  considero  necesario   enfatizar,  como  lo  he  hecho  en  ocasiones  anteriores,  que  no  corresponde   a  la  Corte  pronunciarse  sobre  la  configuración  del  instituto  de  la cosa juzgada por  cuanto  con  ello  excede  la  competencia  que le ha sido atribuida legalmente.   

En efecto, el adelantamiento en Colombia de  un  proceso  o  la existencia de sentencia ejecutoriada por los mismos hechos en  contra  del  exigido  en  extradición,  son  asuntos  por  completo ajenos a la  órbita  de  competencia funcional de la Corte al conceptuar sobre el tema, como  de   tiempo   atrás   lo   venía   sosteniendo   esta  Colegiatura1.   

Tratándose  de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  la Corte debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  a) demostración de la plena identidad del solicitado; b)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la solicitud; c)  principio  de doble incriminación; d) equivalencia de la providencia extranjera  con  la resolución de acusación colombiana; y e) cumplimiento de los tratados,  si fuere el caso.   

Dentro  tales presupuestos, consagrados en  los  artículos  500  de  la  ley 600 de 2000 y 502 de la ley 906 de 2004, no se  incluye  el  examen  del  instituto  de  la cosa juzgada y, por ello, la Sala no  debió plasmar en el auto ninguna manifestación al respecto.   

En   ese  contexto,   advierto   cómo   la  Sala  excede su competencia reglada cuando rinde concepto desfavorable  a  las  solicitudes de extradición argumentando para  ello  que  el  requerido  ya  ha  sido  procesado  de  conformidad con las leyes  internas   de   Colombia   y  se  le  ha  condenado,  pues  no le corresponde analizar tal aspecto, porque  de  haber  sido ese el querer del legislador, así lo  habría    establecido    en    el    ordenamiento  procesal.   

La  existencia  de sentencia ejecutoriada  emitida   en   Colombia   en   contra   del   requerido   por  los  mismos  hechos  origen de la petición,  constituye  asunto  ajeno a la órbita de competencia  funcional  de  la Corte; si tal situación   concurre   en   un   caso   concreto,   le  corresponde  a  la  Sala    precisar   que   dicha   temática  deber  ser  dilucidada  por  el Presidente de la            República,  en  su  condición   de   máximo   director   de  las  relaciones  internacionales,  de  acuerdo  con  las  funciones políticas  deferidas  por  el artículo 189  del Ordenamiento Superior.   

Este  criterio  tiene  fundamento  en  el  principio        de        legalidad,        aplicable       también       al       trámite  de  extradición, como integrante  del   debido   proceso   reconocido   expresamente   en   el   artículo  29  de la Carta Política.   

En  este  contexto,  las  pruebas  que se  soliciten   y   decreten   dentro  del  trámite  de  extradición   deben   orientarse,  exclusivamente,  a      demostrar      o      desvirtuar      la  configuración  de  tales  exigencias  formales; por  ello,  no  es  viable  ordenar  el  recaudo  de medios de convicción  encaminados  a  establecer  si  en  Colombia  se  ha juzgado al  solicitado  por  los  mismos  hechos  objeto  de  la entrega, porque  tal aspecto escapa a las atribuciones  de  la  Corte,  de manera que las solicitudes probatorias en ese sentido carecen  de conducencia y pertinencia.   

En   los   anteriores   términos  dejo  sentada mi aclaración de  voto,  que  no  salvamento  como  equivocadamente se  consignó en el referido  proveído.   

Con toda atención,  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha   ut  supra.   

    

1  Cfr.  Providencias del 28 de febrero de 2007. Radicado No. 24646, 18 de abril de  2007.  Radicado  No.  26551, 30 de mayo de 2007. Radicado No. 26545, 27 de junio  de 2007. Radicado No. 27376.     

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