AP1588-2015(45207)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada Ponente  

AP1588-2015  

Radicación No. 45207  

Aprobado Acta No. 110  

Bogotá, D.C., veinticinco (25) de marzo dos  mil quince (2015)   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  la  solicitud probatoria  presentada  oportunamente  por  la defensa del ciudadano colombiano WIGBERTO       TOMÁS       CHAMORRO      ACOSTA,      requerido  en  extradición por el gobierno de los Estados Unidos de  América.   

ANTECEDENTES   

Mediante  Nota  Verbal  No.  3360  del 29 de  octubre  de  2007  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos impetró la detención  provisional  con  fines  de  extradición  de WIGBERTO  TOMÁS   CHAMORRO   ACOSTA,  requerido  para  comparecer  a  juicio  por el delito federal de “toma  de  rehenes”,  de  acuerdo con la  acusación  No.  07-290  dictada  el  26  de  octubre  de  2007 por la Corte del  Distrito de Columbia.   

Con fundamento en esa petición la Fiscalía  General  de  la  Nación  decretó  mediante  Resolución del 14 de noviembre de  2007   la   captura   de  WIGBERTO    TOMÁS    CHAMORRO   ACOSTA,  la  cual  la  Policía Nacional hizo efectiva el 31 de octubre de  2014 en la ciudad de Cúcuta.   

Por  medio de la Nota Verbal No. 2512 del 29  de  diciembre  último,  la  Representación  Diplomática de los Estados Unidos  formalizó  la  solicitud  de extradición de CHAMORRO  ACOSTA.   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  DIAJI No. 2731 del 30 de diciembre de 2014, dirigido a  la Cartera del Interior y de Justicia, conceptuó:   

“En  atención  a  lo  establecido  en la  legislación  procesal  penal  interna, por no existir tratado aplicable al caso  en  mención,  es  procedente  obrar de conformidad con el ordenamiento procesal  penal                  colombiano”1.   

         

Por  su  parte,  la  Jefe  de  la Oficina de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio  de Justicia y del Derecho, con oficio  No.   OFI15-0000246-OAI-1100   del   13  de  enero  de  2015,  remitió  a  esta  Corporación    la    solicitud    de   extradición   con   la   documentación  reunida.   

La  Sala,  en  decisión  del  21  de enero,  asumió   el   conocimiento   de   la   petición,   requirió   a  WIGBERTO  TOMÁS  CHAMORRO ACOSTA para que  designara  abogado  defensor.  Una  vez  nombrado  y  posesionado, se corrió el  traslado previsto en el artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

PETICIÓN  PROBATORIA   

La defensa solicita con el fin de determinar  la  identidad  del reclamado: a) Oficiar a la Registraduría Nacional del Estado  Civil    para    que   remita   la   tarjeta   decadactilar   del   WIGBERTO  TOMÁS  CHAMORRO  ACOSTA,  C.C.  18.122.131  y,  b)  Ordenar  el  cotejo de las huellas del capturado con las que  reposan en el citado documento.   

Para  decantar  posibles  vulneraciones  del  principio   del   non   bis   in   ídem,  pide  preguntar a la Fiscalía General de la Nación y al Consejo  Superior  de  la  Judicatura sobre posibles investigaciones relacionadas con los  hechos materia del requerimiento.   

Por  último,  solicita traer al trámite la  tarjeta     decadactilar     de     José    Yezid  Ceballos  para demostrar que es ciudadano colombiano y  su secuestro puede ser juzgado por las autoridades nacionales.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

          1. Las Pruebas en el Trámite de Extradición   

Tratándose   de   un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  conforme  al  artículo 502 de la Ley 906 de  2004,  la  Corte  debe  concentrarse  en corroborar los siguientes aspectos: (i)  demostración  de  la  plena identidad del solicitado; (ii) validez formal de la  documentación  presentada  como  soporte  de  la  solicitud; (iii) principio de  doble  incriminación;  (iv)  equivalencia  de  la providencia extranjera con la  resolución  de  acusación  colombiana;  (v)  cumplimiento  de los tratados, si  fuere el caso.   

Y,     de    conformidad    con    la  posición   mayoritaria   de   la   Sala2,  también se debe constatar  si  en  Colombia  se  profirió  decisión  con  fuerza  de cosa juzgada por los mismos hechos que sustentan  la     petición     de    extradición.   

De  otra  parte,  la  Ley 906 de 2004 en el  canon  139  señala el deber de rechazar de plano los  “actos    que    sean  manifiestamente    inconducentes,    impertinentes    o   superfluos”,  mientras  que el artículo       359      ibídem      dispone     “la  exclusión, rechazo o inadmisibilidad  de  los medios de prueba que, de conformidad con las reglas establecidas en este  código,      resulten     inadmisibles,     impertinentes,     inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a  probar  hechos notorios o que por otro motivo no  requieran prueba”.   

De  igual  manera,  el  artículo  375  de  la  misma ley contiene las pautas para determinar la  pertinencia  de  las pruebas y subraya la necesidad de  que    las   mismas   se   refieran   “directa   o  indirectamente    a    los    hechos    o    circunstancias   relativos   a   la  comisión      de     la     conducta”,  condicionamientos  que  frente  al  trámite  de  extradición  deben aplicarse dejando a salvo sus particularidades.   

Así,   la  aducción      y  práctica de pruebas al interior del trámite  de  extradición  se  rige por las  pautas  generales  que  reglamentan  el  recaudo  probatorio en el procedimiento  penal,     imponiéndose    el    análisis  de  la  conducencia, pertinencia y utilidad de los medios de  convicción              solicitados3,  de  cara  a  los  puntuales  aspectos  que la Corte debe abordar al emitir su concepto. De esta forma, si las  pruebas  impetradas  no  guardan  relación  con esos  temas,  versan  sobre  hechos  notoriamente impertinentes o carecen de utilidad,  deben ser desestimadas.   

2.  De    la    solicitud    probatoria   

Precisados    los    parámetros   bajo   los   cuales  corresponde  adelantar  la  actividad  probatoria  en  el trámite de extradición,       resulta       claro  que la pretensión de la defensa no  puede  admitirse  por  carecer  de  pertinencia y utilidad frente a los temas de  prueba en el trámite de extradición.    

i) El requisito de plena identidad se orienta  a  establecer  si  la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en  el país  extranjero,  es  la  misma sometida al trámite de extradición, lo cual implica  conocer  su verdadera identidad, esto es, que exista plena coincidencia entre el  individuo  solicitado  y  aquél cuya entrega se encuentra en curso de resolver.   

En  ese  orden,  las  pruebas  demandas para  verificar  este  aspecto  son  repetitivas  y  carecen  de  utilidad en tanto ya  reposan  en  el  expediente.  En  efecto, a folio 52 de la carpeta figura cotejo  técnico  practicado  por experto de la Policía Nacional en el que comparó las  huellas  de  la  persona  aprehendida  con  la  que  reposa  en  la  tarjeta  de  preparación   de   la  cédula  de  ciudadanía  No.  18.122.131  a  nombre  de  WIGBERTO    TOMÁS    CHAMORRO   ACOSTA encontrando que provienen del mismo individuo.   

ii)  La  solicitud  relativa  a  constatar o  descartar  el  juzgamiento previo del requerido en Colombia resulta impertinente  por  cuanto  el  imperativo de verificar la existencia de una decisión judicial  de  fondo  respecto  de  los mismos hechos que motivan el requerimiento, procede  sólo  cuando  existe  evidencia sobre la probable afectación del principio del  debido proceso por desconocimiento de la cosa juzgada.   

Es  decir, cuando el requerido o su defensor  aportan  información  concreta  sobre la autoridad ante la cual se adelantó el  juzgamiento  o  cuando  cualquier  otro  medio de convicción permite suponer el  ejercicio  de  la  jurisdicción,  por  ejemplo,  cuando la orden de captura con  fines  de  extradición  se notifica a persona privada de la libertad, evento en  el cual se hace necesario constatar el motivo de la detención.   

En  el  caso  bajo  examen,  ninguno  de los  intervinientes  ha  informado  el  ejercicio  precedente de la jurisdicción por  parte  del  Estado  colombiano  en  relación a los mismos hechos por los que el  gobierno  de  los  Estados  Unidos  requiere  la  extradición  de  CHAMORRO  ACOSTA, resultando improcedente  esa  petición  probatoria  al  estar  fundada  en  especulaciones y no en datos  concretos y reales.   

          iii)  La probanza orientada a obtener la cartilla decadactilar de la  víctima   del  secuestro  cuya  autoría  atribuye  la  autoridad  foránea  al  reclamado  CHAMORRO  ACOSTA,  resulta  impertinente  por  cuanto  la  nacionalidad del ofendido directo con el  delito  no  se  relaciona  con los elementos del concepto, situación que impone  denegar su acopio.   

3. Acotación final  

En firme esta determinación, de conformidad  con  lo dispuesto en el inciso final del artículo 500 de la Ley 906 de 2004, se  dejará  el  expediente  en  Secretaría de la Sala por el término de cinco (5)  días   a  disposición  de  los  intervinientes  para  que  presenten  alegatos  finales.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1º. NEGAR el acopio  de  las pruebas solicitadas por la defensa de WIGBERTO  TOMÁS   CHAMORRO   ACOSTA,   dada  su  improcedencia.   

2º. En firme esta  determinación  se  correrá  traslado  por cinco (5) días a los intervinientes  dentro  de  este  trámite,  para  que  presenten  alegatos  de  acuerdo  con lo  dispuesto   en   el   inciso   final   del  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y Cúmplase  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ   

Aclaro voto  

         

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria   

ACLARACIÓN DE VOTO  

Al  resolver las solicitudes probatorias de  la  defensa  dentro  del  trámite  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  WIGBERTO    TOMÁS    CHAMORRO   ACOSTA,  requerido por el Gobierno de los Estados Unidos, la Sala señaló  como  uno  de  los  aspectos  a  corroborar  por  la Corporación el relativo al  ejercicio  de la jurisdicción nacional sobre el hecho que sustenta la petición  de extradición.   

En razón de lo anterior considero necesario  enfatizar,  como  lo  he  hecho  en  ocasiones  anteriores,  que  no corresponde  a la Corte pronunciarse sobre  la  configuración  del  instituto de la cosa juzgada por cuanto con ello excede  la competencia que le ha sido atribuida legalmente.   

En efecto, el adelantamiento en Colombia de  un  proceso  o  la existencia de sentencia ejecutoriada por los mismos hechos en  contra  del  exigido  en  extradición,  son  asuntos  por  completo ajenos a la  órbita  de  competencia funcional de la Corte al conceptuar sobre el tema, como  de   tiempo   atrás   lo   venía   sosteniendo   esta  Colegiatura4.   

Tratándose   de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  la Corte debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  a) demostración de la plena identidad del solicitado; b)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la solicitud; c)  principio  de doble incriminación; d) equivalencia de la providencia extranjera  con  la resolución de acusación colombiana; y e) cumplimiento de los tratados,  si fuere el caso.   

Dentro  tales  presupuestos, consagrados en  los  artículos  500  de  la  ley 600 de 2000 y 502 de la ley 906 de 2004, no se  incluye  el  examen  del  instituto  de  la cosa juzgada y, por ello, la Sala no  debió plasmar en el auto ninguna manifestación al respecto.   

En  ese  contexto,  advierto  cómo la Sala  excede   su  competencia  reglada  cuando  rinde  concepto  desfavorable  a  las  solicitudes  de  extradición argumentando para ello que el requerido ya ha sido  procesado  de  conformidad  con  las  leyes  internas  de  Colombia  y  se le ha  condenado,  pues  no  le  corresponde analizar tal aspecto, porque de haber sido  ese  el  querer  del  legislador, así lo habría establecido en el ordenamiento  procesal.   

La  existencia  de  sentencia  ejecutoriada  emitida  en  Colombia en contra del requerido por los mismos hechos origen de la  petición,  constituye  asunto ajeno a la órbita de competencia funcional de la  Corte;  si tal situación concurre en un caso concreto, le corresponde a la Sala  precisar  que  dicha  temática  deber  ser  dilucidada  por el Presidente de la  República,   en   su   condición   de   máximo  director  de  las  relaciones  internacionales,  de  acuerdo  con  las  funciones  políticas  deferidas por el  artículo 189 del Ordenamiento Superior.   

Este  criterio  tiene  fundamento  en  el  principio  de  legalidad,  aplicable  también al trámite de extradición, como  integrante  del  debido proceso reconocido expresamente en el artículo 29 de la  Carta Política.   

En  este  contexto,  las  pruebas  que  se  soliciten  y  decreten  dentro  del  trámite  de extradición deben orientarse,  exclusivamente,  a  demostrar o desvirtuar la configuración de tales exigencias  formales;  por  ello,  no  es viable ordenar el recaudo de medios de convicción  encaminados  a  establecer  si  en  Colombia se ha juzgado al solicitado por los  mismos   hechos   objeto  de  la  entrega,  porque  tal  aspecto  escapa  a  las  atribuciones  de  la  Corte,  de  manera  que las solicitudes probatorias en ese  sentido carecen de conducencia y pertinencia.   

En los anteriores términos dejo sentada mi  aclaración de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Cfr.  Folio 60 de la carpeta anexa.   

2  Postura  frente  a  la  que  la  Magistrada  Ponente  ha manifestado su disenso.   

3  Recuérdese  cómo  la  Corporación tiene decantado que la prueba es conducente  cuando  ostenta  la  aptitud  legal  para forjar certeza en el juzgador, lo cual  presupone  que  el medio de convicción esté autorizado en el procedimiento; es  pertinente  cuando  guarda  relación  con  los  hechos,  objeto  y  fines de la  investigación  o el juzgamiento; es racional cuando es realizable dentro de los  parámetros  de  la  razón  y,  por  último,  es  útil  cuando reporta algún  beneficio, por oposición a lo superfluo o innecesario.   

4 Cfr.  Providencias  del  28  de  febrero  de  2007. Radicado No. 24646, 18 de abril de  2007.  Radicado  No.  26551, 30 de mayo de 2007. Radicado No. 26545, 27 de junio  de 2007. Radicado No. 27376.     

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