AP1386-2015(45571)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado ponente  

AP1386-2015  

Radicación No. 45.571  

(Aprobado Acta No. 105)  

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de marzo de dos  mil quince (2015).   

VISTOS  

La Sala se pronuncia acerca de la competencia  para  conocer  de  la  audiencia  de preclusión solicitada por la Fiscalía 101  Gaula  a  favor  del  procesado  Huber  Orlando Gómez  Poveda  dentro  del  proceso que se le adelanta por el  delito de extorsión.   

HECHOS  

El  3  de febrero de 2012, un integrante del  Frente  34 de las FARC quien se identificaba con el alias de “Alexander”, le  exigió  mediante  una  llamada  telefónica  a  José  Darío  Garrido Escobar,  residente  en  el Municipio de Urrao – Antioquia, el pago de treinta millones de  pesos  ($30.000.000.oo)  para  no atentar contra su vida.   

Luego  de  varias  llamadas telefónicas, la  pretensión    dineraria    fue    rebajada    a    diez   millones   de   pesos  ($10.000.000.oo),  por lo que  el  denunciante  realizó  varios  giros  a  la ciudad de Medellín por diversas  sumas  de  dinero  a  través  de  la empresa GANA y puso en conocimiento de las  autoridades  la irregular situación, por lo que funcionarios del Gaula Rural de  Antioquia  –  Policía  Judicial,  desplegaron  un  operativo  alrededor  de una  oficina  de  giros  ubicada  en  la calle 50 con carrera 51 vía pública de esa  ciudad,   capturando  allí  a  Huber  Orlando  Gómez  Poveda,  quien  había reclamado la suma de un millón  de     pesos    ($1.000.000),    conforme    a    lo    ordenado    por    alias  “Alexander”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          1.  Por  las  circunstancias  fácticas descritas, el 14 de abril de  2013,  ante el Juzgado 3° Penal Municipal con Función de Control de Garantías  de   Medellín,   legalizó   la   captura  de  Gómez  Poveda.     Posteriormente   se   le   formuló  imputación  por el delito de extorsión en calidad de cómplice y se les impuso  medida   de   aseguramiento   de   detención   preventiva   en  establecimiento  carcelario.   

          2.  La  Fiscalía de conocimiento solicitó audiencia de preclusión  de  la  investigación,  en razón a que el imputado es suboficial del Ejército  Nacional  y estaba realizando una actividad de agente encubierto como infiltrado  del Frente 34 de las FARC al mando de alias “Pedro”.   

          En  respaldo  de  su  petición,  el  delegado del ente investigador  allegó  las respectivas resoluciones emanadas por la Fiscalía 48 Especializada  de  Antioquia  en  las  cuales  se  autorizaba  el  despliegue  de  Huber  Orlando  Gómez  Poveda como agente  encubierto  para permear a la organización guerrillera cuya influencia cobijaba  el municipio de Urrao.   

          Precisó  el  Fiscal  que  el imputado no tenía conocimiento que el  dinero  ($1.000.000) reclamado por orden de alias “Alexander” fuera producto  de  la  extorsión  de  la  que fue objeto José Darío Garrido Escobar, pues la  función   que  le  asignaron  los  comandantes  del  Frente 34 de las FARC  consistía   en  recibir  la  “plata”  para  comprar  material  de intendencia y remitirlo al campamento,  desconociendo en todo momento su procedencia.   

          3.  En  el  curso  de  la  diligencia  la Juez 21 Penal Municipal de  Medellín  consideró  que  carecía de competencia para conocer del asunto, por  cuanto  los  hechos  acontecieron  en  el  Municipio de Urrao, pues fue en dicha  localidad   donde  la  víctima  recibió  las  llamadas  extorsivas  en  varias  oportunidades  y  procedió a realizar las correspondientes consignaciones en la  oficina de giros GANA.   

          Por  lo  anterior,  dispuso  la  remisión  del  asunto a la Sala de  Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de   Justicia,  para  lo  de  su  cargo.   

CONSIDERACIONES   

1.  Corresponde a la Sala de Casación Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, conforme a los lineamientos contenidos en el  numeral  4°  del  artículo  32  del Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de  2004),  definir  la  competencia  cuando se trate de aforados constitucionales y  legales, o de tribunales, o de juzgados de diferentes distritos.   

2.  Para la Sala,  debe   anotarse   desde   ya,   la   declaratoria  de  incompetencia realizada por  la  Juez 21 Penal Municipal de Medellín, se ofrece no  solo   innecesaria,   sino   contraria   a  claros  principios  de  celeridad  y  eficacia.   

En  un asunto de similar connotación, esto  es,  donde  se impugna la competencia para adelantar la audiencia de preclusión  porque  los  hechos  ocurrieron  en  otro  lugar, esta  Corporación  se  pronunció  en el siguiente sentido  (CSJ AP1003-2015, 26 feb. 2015, rad. 45459):   

   (…) Es  que,  si de entrada se advierte clara la redacción del artículo 43 del Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004  que  él  mismo  cita,  resulta cuando menos  inoficioso  –y dilatorio-,  que  cuestione  lo  concerniente  al lugar de comisión del delito, siendo claro  que  en  este  evento  el  fiscal  del  caso,  con  sobradas  razones, optó por  presentar  la  solicitud  de  preclusión  en  la ciudad de Tunja, pese a que es  posible  que  parte  de  los  efectos  del  delito  hayan  tenido  ocurrencia en  diferente comprensión territorial.   

Ahora bien, aunque  la  Ley  906  de  2004 no regula el procedimiento a seguir cuando el funcionario  judicial  se  declare  incompetente para definir la solicitud de preclusión, es  claro  que  si  el  artículo  331  de esa normatividad dispone que la misma sea  presentada  ante  el  juez  de conocimiento, la definición de quien ostente esa  calidad debe determinarse por sus disposiciones generales.   

En  otras  palabras,  aunque  los preceptos  sobre  competencia  territorial contenidos en los artículos 42 y siguientes del  Estatuto  Procesal  Penal  de  2004  se  refieren  directa  y  exclusivamente al  juzgamiento  de  las  conductas  punibles,  lo  cual  parte necesariamente de la  presentación  de  un  escrito  de  acusación  cuando hubiere lugar a ello, las  mismas  reglas  puede  aplicarse  en  el  caso  de  la petición de preclusión,  teniendo  en  cuenta  que en la mayoría de estos eventos no hay lugar propiciar  el  inicio  de  la  etapa  de  la  causa, precisamente porque de la información  legalmente  recaudada  durante  la  fase  investigativa, la Fiscalía llega a la  conclusión  de  que  no  hay  mérito  para  enjuiciar  a la persona denunciada  penalmente.   

Entonces,  si  la Fiscalía opta por acudir  ante  el  juez  de conocimiento para sustentar una solicitud preclusiva, deberá  hacerlo,  según  el  inciso 1° del artículo 43 de la Ley 906 de 2004, ante el  juez   del  lugar  donde  ocurrió  el  delito,  y  si  éste  se  presentó  en  uno  incierto,  como aquí  sucedió,  procederá  a  definirlo  ateniendo las directrices del inciso 2° de  dicha disposición, así redactada:   

“Cuando  no  fuere  posible determinar el  lugar  de ocurrencia del hecho, éste se hubiere realizado en varios lugares, en  uno  incierto  o  en  el  extranjero, la competencia del juez de conocimiento se  fija  por el lugar donde se formule acusación por parte de la Fiscalía General  de  la Nación, lo cual hará donde se encuentren los elementos fundamentales de  la acusación”.   

3. Aterrizando la  reseña  jurisprudencial  expuesta,  al  presente     asunto,     se    tiene    que    el   delito  imputado  es  el de extorsión  donde la exigencia económica  se    hizo    vía   telefónica,   y   frente  a  tal  modalidad,  la   Sala  en  pacífica  jurisprudencia  ha establecido que el juez competente es el del lugar  donde      se     originaron     las     llamadas  extorsivas,  (CSJ  AP,  19  de  marzo  de  2013,  Rad.  40.927).   

Sin  embargo, al interior de la actuación y  examinando  las labores investigativas de la Fiscalía no se tiene certeza de la  procedencia  de  las  mismas,  por  lo  que el lugar resulta indeterminado, más  cuando   se   constató   que   las   llamadas   fueron   realizadas  por  alias  “Alexander”  militante  del  Frente  34  de  las  FARC,  quien  no  ha  sido  ubicado.   

Por      ello,      entonces,  no  se  entiende por qué la juez  de  conocimiento  busca  modificar tan precisas reglas, ignorando, también, que  cuando  el  aludido  precepto  significa que el fiscal  acusará    en   el   lugar   donde   «se     encuentren     los    elementos    fundamentales    de    la  acusación»,  simplemente  está  facultando al funcionario para que decida, conforme su particular teoría  del  caso,  en  qué  lugar  puede mejor desplegar esa tarea demostrativa que le  compete  ante el funcionario judicial, al margen de que en otros lugares reposen  medios  de  convicción  adicionales  que  soportan su  pretensión.   

Como lo propio cabe decir cuando se trata de  la  solicitud  de  preclusión,  es la Fiscalía -no el juez de la causa- la que  autónomamente   determina,  acorde  con  los  elementos  materiales  de  prueba  recaudados,  en  donde  tiene  los  elementos fundamentales para sustentar una u  otra pretensión.   

Además,     en     sus     ligeros  análisis   la  juez  de  conocimiento  no  tuvo  en  cuenta las sólidas razones por las cuales el Fiscal  optó  por  continuar  con  la  investigación en esa  ciudad,    pues    recuérdese   que   en       Medellín      fue  presentada  la denuncia por    el    ofendido,    se   realizó  la  captura  el    implicado,    se    adelantó  toda la labor investigativa y  fueron                  recopilados  los   elementos   materiales   probatorios   y   evidencia  física.      De     ahí     que,  no haya sido caprichosa ni arbitraria  la  decisión del   ente  investigador  de  elevar  la  petición   preclusoria   ante   el  juzgado  de  conocimiento  de  la   ciudad  en  mención,  teniendo  en  cuenta  que  si  hubiese  optado  por  allegar  escrito acusatorio, también ese  funcionario   judicial   sería   el  competente  para  adelantar  la  fase  del  juzgamiento.   

En  suma, si el  representante    de    la    Fiscalía     presentó     su     petición     preclusiva    ante  uno  de  los jueces que tiene plena legitimidad para conocer  del   asunto,  mal  puede  el  juzgador  modificar  esa ya definida intervención precisa de la justicia,  apenas   pretextando   que   carece  de  competencia  por  cuanto  los  hechos  tuvieron  ocurrencia en un  lugar diferente.   

Acorde   con   lo   anotado,  de  manera  inmediata  se  enviará  la  actuación  al  Juzgado  21  Penal  Municipal    con    funciones    de  conocimiento       de      Medellín,  para  que  sin  más dilaciones inoficiosas proceda a continuar  con   la   audiencia   de   preclusión.   

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

RESUELVE  

RATIFICAR  que  el  conocimiento    para    conocer    este   caso   corresponde   al   Juzgado       21      Penal       Municipal     con     funciones    de    conocimiento    de    Medellín,  a cuyo despacho se ordena la  remisión inmediata del mismo.   

En    consecuencia,    se   DECLARA   infundada  la  declaración  de  incompetencia  realizada  por la titular de ese despacho judicial en curso de la  audiencia de preclusión.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cúmplase.  

   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  .     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *