AP1232-2015(44773)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  Ponente   

AP1232-2015  

Radicación No. 44773  

Aprobado acta No. 100  

Bogotá, D.C., once (11) de marzo de dos mil  quince (2015).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre el recurso de  apelación  interpuesto  como  subsidiario por la defensa del condenado SALVADOR  ARANA    SUS   contra   la  providencia  del  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de  Descongestión   de   Barranquilla   –  Atlántico,  proferida  el  24  de abril de 2014, mediante la cual  efectuó un acopio punitivo.   

ANTECEDENTES        PROCESALES  RELEVANTES:   

En los asuntos que ocupan la atención de la  Sala,  se  tiene  que  contra el exgobernador del Departamento de Sucre SALVADOR  ARANA SUS, la Corte dictó sentencia en estos dos procesos, así:   

    

1. Radicación N° 32672     

Mediante  sentencia  del  3  de diciembre de  2009,  la  Sala  de  Casación  Penal condenó al señor SALVADOR ARANA SUS como  determinador  de  los  delitos  de  desaparición  forzada  agravada y homicidio  agravado;    así    como    coautor   del   concierto   para  promover  grupos  armados    al    margen   de   la   ley,  en concurso heterogéneo, imponiéndole  las  penas  de cuatrocientos  ochenta  (480)  meses  de  prisión,  multa  de cuatro mil setecientos cincuenta  (4750)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación  de  derechos    y   funciones   públicas   por   el   término   de   veinte   (20)  años.   

2.           Radicación N° 35954   

En  fallo  del 11 de septiembre de 2013, fue  condenado  como autor responsable del delito de peculado por apropiación, a las  penas  de noventa y seis meses de prisión, inhabilitación para el ejercicio de  derechos    y    funciones   públicas   por   el   mismo   término1,  y multa por  valor de $478.669.719.   

En  ambos  fallos se negó al sentenciado el  mecanismo  sustitutivo  de la prisión domiciliaria, al igual que la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena, motivo por el cual, con ocasión de  estos  procesos,  se  encuentra  privado  de  la libertad desde el 29 de mayo de  2008.   

Posteriormente,  el  abogado  defensor  del  sentenciado  SALVADOR ARANA SUS solicitó la acumulación jurídica de las penas  que  le  fueron  impuestas  en los referidos procesos, petición que fue acogida  por  el  Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Descongestión  de  Barranquilla  en  proveído  del  24  de  abril  de 2014, fijándole la pena  privativa  de  la  libertad en 46 años, la sanción de multa en 4750 SMMLV y la  condena  en  perjuicios  en  la  suma  de  $478.669.719.  En  lo  atinente  a la  inhabilitación   para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  se  estableció  «por  un periodo igual al de la pena de  prisión»  y,  conforme al inciso 5 del artículo 122  de  la  Constitución  Nacional,  se  le  impuso la prohibición intemporal para  inscribirse  como  candidato  a  cargos  de  elección popular, ser elegido, ser  designado  servidor  público  y  contratar  con  el  Estado  directamente o por  interpuesta persona.   

EL      AUTO  IMPUGNADO:   

Una  vez  el  a quo enuncia los presupuestos  para  la  acumulación de penas consagrados en los artículos 31 y siguientes de  la  Ley  599 de 2000, consideró que en el caso sub judice se cumplían cada una  de tales exigencias y procedió a hacer la siguiente tasación:   

«Para  la  tasación  se  parte de la pena  mayor  impuesta,  que  corresponde  a  la de 40 años de prisión impuesta en la  causa  2008-0027 la cual será incrementada en 6 años de prisión, para la pena  definitiva  a  irrogar  de 46 años la razón de la anterior decisión se centra  en  que  la  ocurrencia  de  las  conductas punibles son de especial protección  penal,  al  ser  una  de  ellas inherentes al ser humano, a la vida y la otra al  menoscabo  económico  a la administración pública, conductas de una lesividad  superior,    luego    el    reproche    debe   reducirse   en   la   proporción  indicada».   

Contra  la  decisión  en comento la defensa  técnica interpuso recurso de apelación.   

ARGUMENTOS DEL RECURRRENTE:  

Manifiesta el defensor que erró el a quo, al  momento  de  realizar  la  acumulación  de  penas  que le fue solicitada por la  defensa,  toda vez que «basó su decisión en la pena  más  grave  de  todas los infringidas y no en la sentencia con pena más alta»  al  punto  que  «volvió a  dosificarla»,   mientras  que,  en  su  criterio  lo  procedente   era   imponerla   sobre  40  años  y  no  en  46  años,  pues  la  jurisprudencia  ha  señalado que «basta realizar una  comparación   matemática   para   definir   cuál  es  la  más  grave  de  la  penas»,  la  que  para  el caso presente era la de 40  años,  impuesta por la Corte Suprema de Justicia en el proceso que se adelantó  en  contra  de  SALVADOR  ARANA  SUS  por  los  delitos de desaparición forzada  agravada   y  homicidio  agravado  y  concierto  para  promover     grupos     armados     al     margen    de    la    ley.   

Como  corolario  de  tales  razonamientos,  solicita  se  revoque la decisión objeto de impugnación y, en consecuencia, se  reduzca la pena acumulada que deberá purgar su representado.   

CONSIDERACIONES:  

Al tenor de lo dispuesto en los artículos 75  numeral  7°  de  la  Ley  600 de 2000 y 38 parágrafo de la Ley 906 de 2004, la  Corte  Suprema  de Justicia es competente para resolver el recurso de apelación  propuesto  por el sentenciado, toda vez que la acción penal fue ejercida contra  el  exgobernador  de  Sucre  SALVADOR ARANA SUS, quien fue sentenciado en única  instancia por esta Corporación.   

Ahora bien, en relación con la impugnación  interpuesta,  es  importante precisar que al legislador  colombiano  le correspondió diseñar criterios de medición judicial de la pena  que  logran  superar  las falencias que presentaban los modelos tradicionales de  «la    acumulación    material    de    penas»2       y       el       de  «absorción»3,    mediante   el   mecanismo   intermedio   de   la   acumulación  jurídica  de  penas, en el  que  una  vez  establecida  la  pena  imponible a cada delito, se aplica aquella  correspondiente   al   delito   más   grave,   aumentada   en  una  determinada  proporción4;   satisfaciéndose,  de  esa  forma,  la  exigencia  de  seguridad  jurídica requerida.   

La  acumulación  jurídica  de penas es una  figura  procesal  cuyo  objeto  no es otro distinto que establecer, con fines de  limitación,  un  criterio razonable para la determinación de la punibilidad en  eventos        de        concurso        ideal5    o    material6  de  delitos;  oponiéndose,  de  esa  forma,  al  sistema  de  acumulación aritmética de las  penas,  en  virtud  del cual se impondrían tantas penas como delitos cometidos.   

Es  así, como en el artículo 470 de la ley  600  de 2000 se consagraron los siguientes presupuestos de procedibilidad de tal  figura  jurídica:  (i)  Que se trate de penas de igual naturaleza, (ii) que las  penas  a  acumular hayan sido impuestas mediante sentencias y que las sentencias  cuyas  penas  se  pretende  acumular,  se  encuentren  en  firme,  (iii)  que su  ejecución  no  se  haya  cumplido  en su totalidad, o no hayan sido suspendidas  parcial  o  totalmente  por  virtud  del  otorgamiento de los subrogados penales  previstos  en  los artículos 68 y 72 del Código Penal, (iv) que los hechos por  los  que  se  emitió  condena  no  hayan  sido  cometidos  con posterioridad al  pronunciamiento     de     cualquiera    de    las    sentencias    –de  primera  o única instancia-, cuya  acumulación  se  pretende,  y  (v)  que  las  penas no hayan sido impuestas por  delitos  cometidos  durante  el  tiempo  que  la persona estuviere privada de la  libertad.   

En     efecto,     tal     como    lo  consideró    el    a    quo,    en    el     caso     presente     se    cumplen    los    referidos  requisitos.  Empero,    advierte   la   Sala,   que  contrario   a   lo   considerado   por  el  Juez  de  instancia, es el    texto    del    artículo  31  de la  Ley   599   de  2000,  que  no el modificado por la Ley 890 de 2004, el  que  debe  ser aplicado en el sub examine, por ser la        normatividad  vigente para el momento en que SALVADOR  ARANA  SUS  desarrolló las conductas punibles por las  que  fuera  condenado,  toda vez que aquel           consagra:   

«El que con una  sola  acción  u  omisión  o  con  varias  acciones u omisiones infrinja varias  disposiciones  de  la  ley  penal o varias veces la misma disposición, quedará  sometido  a la que establezca la pena más grave según su naturaleza, aumentada  hasta  en  otro  tanto,  sin que fuere superior a la suma aritmética de las que  correspondan  a  las respectivas conductas punibles debidamente dosificadas cada  una de ellas.   

En  ningún  caso  la  pena privativa de la  libertad     podrá     exceder     de     cuarenta    (40)    años.»   

Eso  significa, para el caso sub judice, que  el  criterio  de  garantía y  limitación   de   la   punibilidad   en  eventos  de  pluralidad  de  condenas,  característico  del  mecanismo  de  la acumulación jurídica de penas, señala  como pena máxima a imponer la de 40 años.   

En  este  orden  de  ideas,  la acumulación  jurídica  de penas realizada por el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Descongestión  de  Barranquilla  sobrepasó el límite indicado,  pues  a  SALVADOR ARANA SUS le fue fijada la pena privativa de la libertad en 46  años,  cuando  el  máximo de la pena a imponer, conforme a lo estipulado en el  artículo precitado, era de 40 años de prisión.   

Igualmente, advierte la Corte que el monto de  la  pena  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  que  fijó  el Juez de Ejecución de Penas y  Medidas   de   Seguridad   de   Descongestión   de   Barranquilla  –    Atlántico    en   el   presente  caso,  excedió el máximo fijado en el inciso primero  del artículo 51 de la Ley 599 de 2000.   

Corolario  de  lo anteriormente expuesto, el  resultado  de  la  acumulación jurídica de las penas  que   le   fueron   impuestas   al   exgobernador  del  Departamento  de  Sucre  por  esta Corporación en los  procesos que se adelantaron bajo los radicados 32672 y  35954,  por  su  participación  en los delitos de homicidio agravado, concierto  para   promover   grupos   armados,   desaparición   forzada   y  peculado  por  apropiación, debió ser el siguiente:   

Pena  privativa de la libertad             

40  años  

Multa             

4.750  SMMLV  

Inhabilitación   para   el   ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas             

20 años y a  perpetuidad  en  los  derechos  contemplados en el inciso 5º del art. 122 de la  Constitución Política.  

Pago  por  perjuicios causados             

$478.669.719  

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

MODIFICAR el numeral segundo del auto del 24  de  abril  de  2014 proferido por el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Descongestión  de Barranquilla, en el sentido de fijar las penas  principales  que  le  fueran  impuestas  a  SALVADOR  ARANA  SUS  en 40 años de  prisión  y  4750  SMMLV  de  multa;  condenarlo  al  pago  de  $478’668.719   por   los   perjuicios  que  ocasionó   al  incurrir  en  las  conductas  punibles  de  homicidio  agravado,  concierto  para  promover  grupos  armados, desaparición forzada y peculado por  apropiación.   

Así  mismo, imponerle la pena accesoria de  Inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  20 años y, conforme al inciso 5 del artículo 122 de  la  Constitución  Nacional,  imponerle igualmente la prohibición con carácter  intemporal  para  inscribirse  como candidato a cargos de elección popular, ser  elegido,  ser designado servidor público y contratar con el Estado directamente  o por interpuesta persona.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Comuníquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Juzgado  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de  Descongestión  de  Barranquilla  – Atlántico.   

José Luis Barceló Camacho  

José Leonidas Bustos Martínez  

Fernando Alberto Castro Caballero  

Eugenio Fernández Carlier  

María    Del    Rosario    González  Muñoz   

Gustavo Enrique Malo Fernández  

Eyder Patiño Cabrera  

Patricia Salazar Cuéllar  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Aclaró   la   Sala   en   aquella  oportunidad  que  «la  sanción  de  inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas  opera  a  perpetuidad  en  relación  con  los  derechos a  inscribirse  como  candidato  a  cargos  de  elección popular, ser elegido, ser  designado  servidor  público  y  contratar  con  el  Estado, directamente o por  interpuesta   persona,   de   conformidad   con   lo  establecido   en   el   inciso   5º  del  artículo  122  de  la  Constitución  Política».   

2  Según  el  cual  la persona debe sufrir tantas penas  como  acciones hubiere realizado en sentido jurídico penal. A este mecanismo se  formulan  serias  objeciones  relacionadas  con  su inconveniencia: (i)   en   cuanto   podría   conducir,  eventualmente,  a la cadena perpetua, cuando se trata de la confluencia de penas  privativas  de  la  libertad,  o a la confiscación de los bienes del condenado,  frente    a    la    concurrencia    de    penas    pecuniarias;    (ii)   imposibilita  la  unidad  de  la  ejecución  penal;  (iii) no  permite cumplir con la resocialización como cometido de la pena.   

3  Según  el  cual,  independientemente  del número de  infracciones  a  la  ley  penal  en  que  incurra la persona, se entiende que la  justicia  se  satisface  con  la  imposición de la pena prevista para el delito  más  grave.  En  contra  de este sistema se afirma su excesiva benignidad, y el  desconocimiento  de  los  principios  del acto y de culpabilidad, que conducen a  fenómenos de impunidad.   

4 Con  algunos  matices  diferenciadores  este  mecanismo corresponde al que en algunos  sistemas  jurídicos  (Alemania  por  ejemplo)  se  denomina  de la asperación  o exasperación, consistente  en  averiguar  para  cada  infracción  la pena correspondiente, y sin sumarlas,  adoptar  la  más grave (no necesariamente la de más larga duración)  y a  partir  de ella imponer la sanción conjunta atendiendo a diversos criterios que  permiten hacer los incrementos de rigor.   

5  También  denominado  concurso  formal,  se  presenta  cuando el autor, mediante una única acción, realiza  al  mismo  tiempo  una pluralidad de tipos penales, que deben ser investigados y  juzgados en un mismo proceso.   

6  También   conocido  como  concurso  real,  se  configura  cuando  se  presenta  una  pluralidad de acciones  independientes,  susceptibles  de  ser  adecuadas  a uno o varios tipos penales,  realizadas  por  una misma persona, por lo que concurren para ser investigadas y  juzgadas en un mismo proceso.     

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