AHP1420-2015(45620)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

AHP 1420 – 2015  

Radicación n° 45620  

Bogotá  D.  C., diecinueve (19) de marzo de  dos mil quince (2015)   

VISTOS  

Dentro del término previsto en el artículo  7º  de  la  Ley 1095 de 2006, se resuelve la impugnación interpuesta contra el  auto  de  10  de  marzo  de  2015,  mediante el cual un magistrado de la Sala de  Extinción  de  Dominio  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá negó el amparo de  hábeas  corpus, solicitado  en  nombre  de  los  procesados  LUZ  HERMINDA ÁLVAREZ TRIANA, JAVIER ALEXANDER  CASTAÑEDA,  ORLANDO AYALA MENDOZA, ALIRIO VALBUENA, ANDRÉS CABALLERO SÁNCHEZ,  MANUEL ENRIQUE CAMACHO PEDRAZA y EDGAR HERNANDO FUENTES ESLAVA.   

ANTECEDENTES   

1.-  La  captura  de  LUZ HERMINDA ÁLVAREZ  TRIANA,  JAVIER  ALEXANDER  CASTAÑEDA,  ORLANDO AYALA MENDOZA, ALIRIO VALBUENA,  ANDRÉS  CABALLERO  SÁNCHEZ,  MANUEL  ENRIQUE  CAMACHO PEDRAZA y EDGAR HERNANDO  FUENTES  ESLAVA  se  produjo el 10 de abril de 2014, la misma que fue legalizada  el  11  de  abril  de  ese  año ante el Juez 25 Penal Municipal con función de  control  de garantías de Bogotá, en audiencia concentrada en la que además se  impuso  en  contra  de  ellos  medida de aseguramiento consistente en detención  preventiva,  en  el  lugar de su residencia para la primera de las mencionadas y  en establecimiento de reclusión para los restantes.   

2.-  El  día  21  de  julio  de 2014, la  Fiscalía  91  Especializada  de  Bogotá,  presentó  el escrito de acusación,  correspondiendo  su  conocimiento,  por  reparto, al Juzgado 3º Penal Municipal  con  funciones de conocimiento de esta ciudad, la misma que finalmente se llevó  a  cabo el 26 de septiembre de 2014, luego de dos sucesivos aplazamientos, el 20  de  agosto  y el 11 de septiembre, ocasionados por un cese de actividades de los  funcionarios  del  INPEC  y  por  excusa  médica  presentada  por  uno  de  los  defensores, respectivamente.   

3.-  La audiencia preparatoria, iniciada el  22  de diciembre de 2014, fue culminada el 13 de enero de 2015, siendo objeto de  apelación  la  decisión  relativa  a  las  pruebas  ordenadas  por el despacho  judicial.  Según  la  información obtenida, correspondió al Juzgado 9º Penal  del  Circuito  con  funciones  de conocimiento desatar el recurso de apelación,  señalando el 24 de marzo de 2015 para emitir su decisión.   

4.-  Habiéndose  programado  para  el 6 de  marzo  de  2015 audiencia de solicitud de libertad por vencimiento de términos,  la  misma  no  se  llevó  a  cabo  «por  cuanto  la  fiscalía  y  los  representantes  de  víctima  no  comparecieron»,  según  dejó  consignado  el  Juzgado  58  Penal  Municipal con  función de control de garantías.    

5.- El día 9 de marzo de 2015, ante la Sala  de  Extinción  de  Dominio  del Tribunal Superior de Bogotá, los defensores de  los  acusados,  en  su  representación,  presentaron  acción  de  hábeas    corpus,    demandando    el  restablecimiento  de  la libertad personal, la misma que entiende conculcada por  el  transcurso  de 157 días, desde la formulación de la acusación, sin que se  haya  dado inicio a la audiencia de juzgamiento, lapso que supera con creces los  120  días  establecidos  en  el  numeral  5º  del  artículo 317 la Ley 906 de  2004.   

Argumentaron  que,  aparte  de  ello,  no  obstante  haberse  solicitado  audiencia ante el Juez con función de control de  garantías  de  Bogotá, con el fin de obtener la libertad de los procesados por  vencimiento  de términos, la misma no pudo llevarse a cabo por la injustificada  ausencia del fiscal de la causa.   

6.-  Como  quiera  que el Tribunal negó el  amparo  constitucional  demandado,  los  accionantes interpusieron el recurso de  apelación en contra de esa decisión.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Mediante  auto  de  10 de marzo de 2015, un  magistrado  de la Sala de Extinción de Dominio del Tribunal Superior de Bogotá  negó  el  hábeas  corpus  invocado  en  representación  de  los  procesados LUZ HERMINDA ÁLVAREZ TRIANA,  JAVIER  ALEXANDER  CASTAÑEDA,  ORLANDO  AYALA MENDOZA, ALIRIO VALBUENA, ANDRÉS  CABALLERO  SÁNCHEZ,  MANUEL  ENRIQUE  CAMACHO  PEDRAZA y EDGAR HERNANDO FUENTES  ESLAVA,  luego  de establecer la inexistencia de irregularidades en el curso del  proceso,  puntualizando que la restricción de su libertad es legal, provocada a  través  de  una  orden judicial, expedida por una autoridad competente y con el  pleno de garantías en favor de cada uno de los acusados.   

Agrega  que la privación de la libertad de  los   ciudadanos   no  se  ha  prolongado  ilícitamente,  quedando  desdibujada  cualquier  posible  vía de hecho, pues con los pronunciamientos de los juzgados  34,  77  y 48 de control de garantías de Bogotá, se resolvieron las peticiones  de  libertad elevadas por los defensores, adoptándose decisiones judiciales que  fueron   confirmadas   por   el   superior   ante  los  recursos  de  apelación  interpuestos.   

Argumenta  que  es cierto que el Juzgado 58  Penal  Municipal con función de control de garantías, no realizó la audiencia  de  solicitud  de  libertad por vencimiento de los términos, lo que califica de  reprochable,  advirtiendo  «desidia  en  la  gestión  judicial, en procurar el  acceso  a  la Administración de Justicia, pues es deplorable las razones que se  justifican    en    la    constancia    para    no    realizar    la   audiencia  deprecada».   

Sin  embargo,  enfatiza  que la valoración  sobre  la  procedencia de la libertad sólo puede resolverse en sede del Juez de  control  de  garantías,  juez  natural que no puede ser desplazado en virtud de  una    acción    de    hábeas   corpus,  porque  ello  pretermitiría el debate sobre aspectos jurídicos  probatorios propios de las instancias.   

Destaca que es a los defensores a quienes se  les  impone  el  compromiso  de  insistir ante el juez coordinador del centro de  servicios,  para  que se asigne un nuevo juez de control de garantías, quien es  el  llamado  en  virtud de su competencia a resolver sobre la libertad demandada  con  fundamento  en  los elementos materiales probatorios que sean puestos en su  conocimiento.   

Entiende,  por  último,  que  la  acción  constitucional  invocada sólo podría proceder en este caso en el evento de que  ya  existiera  una  orden  de  libertad  decretada  por  la  autoridad  judicial  competente   «y   sin   causa   aparente  se  halla  (sic) conservado la medida  de privación efectiva».   

LA IMPUGNACIÓN  

En su impugnación, los accionantes reiteran  los  argumentos  ofrecidos  en su demanda, interpretando que en este caso existe  una  prolongación  ilegal  de  la  detención,  por  lo  que  es  procedente el  mecanismo  de hábeas corpus  a  fin  de  restablecer el derecho a la libertad que se encuentra conculcado, de  conformidad con el artículo 1º de la Ley 1095 de 2006.   

Reconocen  que efectivamente son los jueces  penales   municipales  los  llamados  a  resolver  por  la  vía  ordinaria,  lo  concerniente  a  la  libertad a la que tienen derecho los procesados por haberse  superado  los  términos  previstos  en el numeral 5 del artículo 317 de la Ley  906 de 2004.   

Sin  embargo,  aducen, la audiencia que con  tal  propósito  había  sido  programada  por el Juzgado 58 Penal Municipal con  función  de control de garantías de Bogotá, aunque había sido programada con  veinte  días  de anticipación, no se llevó a cabo por la ausencia del fiscal,  prolongándose  de  manera  indefinida  la  privación  de  la  libertad  de los  acusados.   

CONSIDERACIONES  DEL DESPACHO   

En  primer  lugar,  cabe  precisar  que  la  suscrita  Magistrada  es  competente  para  conocer  en  segunda instancia de la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del  10  de  marzo  de 2015,  mediante  la cual un Magistrado de la Sala de Extinción de Dominio del Tribunal  Superior  de  Bogotá  negó  por  improcedente  la  solicitud  de  hábeas  corpus  presentada  en favor de  LUZ  HERMINDA  ÁLVAREZ  TRIANA,  JAVIER  ALEXANDER  CASTAÑEDA,  ORLANDO  AYALA  MENDOZA,  ALIRIO  VALBUENA,  ANDRÉS  CABALLERO SÁNCHEZ, MANUEL ENRIQUE CAMACHO  PEDRAZA  y  EDGAR HERNANDO FUENTES ESLAVA, según así lo dispone el numeral 2°  del artículo 7° de la Ley 1095 del 2 de noviembre de 2006.    

El   artículo  30  de  la  Constitución  Política  consagra  el derecho fundamental de hábeas  corpus,   mecanismo   de  protección  que  ha  sido  ampliamente  reconocido en el ámbito internacional como un derecho intangible y  de  aplicación  inmediata por la Declaración Universal de los Derechos Humanos  (artículos  8º  y  9º),  el  Pacto  Internacional  sobre  Derechos  Civiles y  Políticos  (artículo  9º),  la  Convención  Americana sobre Derechos Humanos  (artículo  7º),  la  Declaración  Americana  de Derechos y Deberes del Hombre  (artículo  XXV), la Convención Americana de Derechos Humanos (artículo 27-2),  cuyos  instrumentos en virtud del artículo 93 de la Carta Política integran el  bloque de constitucionalidad.   

En  este  sentido,  la  acción pública de  hábeas corpus participa de  una  doble connotación: como derecho fundamental y como acción constitucional,  para  reclamar  la  libertad personal de quien es privado de ella con violación  de  las  garantías  establecidas  en  la Constitución o en la ley, o cuando la  restricción  de  la  libertad  se  prolonga de manera ilegal, más allá de los  términos  otorgados  a  las  autoridades  para  realizar  las  actuaciones  que  correspondan dentro del respectivo proceso judicial.   

Es  claro  que  cuando  existe  un  proceso  judicial  en  trámite,  el hábeas corpus  no puede utilizarse con ninguna de las siguientes finalidades: i)  sustituir  los  procedimientos  judiciales  comunes  dentro  de los cuales deben  formularse  las  peticiones  de libertad; ii) reemplazar los recursos ordinarios  de  reposición  y  apelación  a  través  de  los  cuales deben impugnarse las  decisiones  que interfieren el derecho a la libertad personal; iii) desplazar al  funcionario   judicial   competente;   y   iv)   obtener  una  opinión  diversa  –a  manera  de instancia  adicional-  de  la autoridad llamada a resolver lo atinente a la libertad de las  personas.   

Igualmente, se recuerda que en los casos en  que  la  privación de la libertad está respaldada en providencia judicial, las  solicitudes  de  libertad deben formularse dentro del cauce ordinario respectivo  y  haciendo  uso  de los recursos legales existentes, admitiéndose que sólo en  eventos  extraordinarios  se  justifica  la  procedibilidad  de  la  acción  de  hábeas  corpus, cuando la  actuación  judicial  constituya  una auténtica vía de hecho y contra la misma  no proceda algún recurso.   

Por  tanto,  a partir del momento en que se  impone  medida  de  aseguramiento, todas las peticiones que tengan relación con  la  libertad  del procesado, se deben elevar al interior del proceso penal, no a  través   del  mecanismo  constitucional  de  hábeas  corpus,  a  menos  que,  valga  reiterarlo,  se esté  frente  a  una  vía  de hecho que haga razonable advertir el advenimiento de un  mal  mayor  o de un perjuicio irremediable, en caso de esperar la respuesta a la  solicitud  de  libertad  elevada  ante  el  mismo funcionario judicial, o si tal  menoscabo  puede  sobrevenir  de  supeditarse  la garantía de la libertad a que  antes se resuelvan los recursos ordinarios.   

En  el  presente asunto, de acuerdo con las  precisiones  que anteceden, se observa que la detención que actualmente cumplen  LUZ  HERMINDA  ÁLVAREZ  TRIANA,  JAVIER  ALEXANDER  CASTAÑEDA,  ORLANDO  AYALA  MENDOZA,  ALIRIO  VALBUENA,  ANDRÉS  CABALLERO SÁNCHEZ, MANUEL ENRIQUE CAMACHO  PEDRAZA  y  EDGAR  HERNANDO FUENTES ESLAVA, se produjo en virtud de la medida de  aseguramiento  impuesta  por  un  juez  con función de control de garantías de  esta  ciudad, dentro del marco de los requisitos definidos en el artículo 306 y  ss. de la Ley 906 de 2004.   

Posteriormente,  el  día  11 de febrero de  2015,  con  fundamento en lo previsto en el numeral 5 del artículo 317 ibídem,  la  defensa de los procesados ALIRIO VALBUENA, ANDRÉS CABALLERO, MANUEL ENRIQUE  CAMACHO  PEDRAZA  y EDGAR HERNANDO FUENTES ESLAVA, elevó solicitud de audiencia  preliminar  de  libertad  por  vencimiento  de términos, programándose para el  día  6  de  marzo  de  2015,  por el Juzgado 58 Penal Municipal con función de  control de garantías.   

Sin  embargo,  de  manera  injustificada el  funcionario  omitió  la celebración de la audiencia, no obstante haberse hecho  presentes  a  la  misma  los  defensores de los acusados, el agente delegado del  Ministerio  Público  y los mismos procesados privados de su libertad, arguyendo  la  ausencia  del  delegado  de  la Fiscalía, quien fue esperado durante veinte  minutos.   

Tratándose  de  una audiencia en la que se  habría  de  solicitar  el  restablecimiento  del  derecho  a la libertad de los  acusados,  no  resultaba  para  nada  aconsejable supeditar su realización a la  presencia  de  la  Fiscalía  y  del  representante  de  las  víctimas, pues si  existiera  el  interés  de alguno de ellos por oponerse a la pretensión de los  defensores  era  su deber hacerse presente en la fecha y hora señalada para tal  efecto.   

De hecho, bien se sabe que las peticiones de  libertad  que  se  presenten  con anterioridad al anuncio del sentido del fallo,  deben  ser  tramitadas en audiencia preliminar, con la presencia obligada de los  imputados  y  sus  defensores. Obviamente, cuando son éstos quienes demandan el  restablecimiento  del  derecho  fundamental por vencimiento de términos, tienen  la  carga  de  la  argumentación  y del ofrecimiento de los elementos de juicio  ante los jueces con función de control de garantías.   

En este sentido, frente al caso concreto de  la  petición  de  libertad  por  parte  de los defensores de los procesados, la  presencia  en  la  audiencia  de  los  representantes  de  la Fiscalía y de las  víctimas,  no  se  tornaba  obligatoria,  bastando  con  garantizar  a ellos su  posible  intervención en la audiencia a través de la oportuna notificación de  la  fecha  de  su celebración. De allí que sólo en el evento de no haber sido  notificados  o de presentación por parte de ellos de una excusa válida para el  juez,  podía  suspenderse la audiencia en razón de su ausencia, circunstancias  que  no  se  desprenden  de  la  constancia secretarial de no realización de la  audiencia (fls. 125).   

Así  que,  se reitera, el motivo esgrimido  por  el  Juez  58  Penal Municipal con función de control de garantías, no era  valedero,  más  aun  cuando  se  sabe  que  el término para adoptar decisiones  relacionadas  con  la  libertad  de los procesados no puede superar los tres (3)  días,  conforme  al  imperativo  del  artículo  160  de  la  Ley  906 de 2004,  modificado  por  el  artículo 48 de la Ley 1142 de 2007, por lo que se esperaba  de  él  total prontitud en la resolución del asunto puesto en su conocimiento,  no  obstante  lo  cual programó la fallida audiencia para el 6 de marzo de este  año,  cuando  la  misma  había  sido  solicitada  por  el defensor desde 11 de  febrero -23 días antes-.   

En  consecuencia,  si  bien es cierto en el  presente  caso los procesados se encuentran privados de su libertad en virtud de  una   decisión  del  funcionario  competente,  por  lo  que  en  principio  las  solicitudes  de  libertad  tienen  que  ser  presentadas  al  interior del mismo  proceso,  con  la  posibilidad  de  interponer los recursos ordinarios contra la  providencia  que  la decide, el procedimiento ordinario establecido en la ley se  ha  hecho  nugatorio,  habida  cuenta que el funcionario judicial señalado para  definir  la  solicitud  de libertad impetrada por los defensores ha faltado a su  deber,  injustificadamente, de resolver el asunto dentro del perentorio término  establecido por el legislador.   

Es   por   ello   que  se  hace  evidente  el  desacierto  en  el  pronunciamiento  de  primera  instancia,   cuando   pretende   trasladar   a   los   defensores   una   obligación   procesal  que  gravita  exclusivamente  en  los  funcionarios  judiciales,  pues  no  otra  cosa  puede entenderse cuando, de una  parte,  reprocha  de  manera  puntual  el  comportamiento asumido por el juez de  control  de  garantías  asignado para la resolución del asunto, al tiempo que,  de  otra, impone a los representantes de la defensa la carga de insistir ante el  centro  de  servicios  para  que  se  realice  la  audiencia  que ya había sido  decretada.   

Valga  decir  que  los  derechos  de  los  procesados,   entre   los   que   resulta   de  vital  importancia  aquel  referido  a  la  pronta  definición  de  las  peticiones de  libertad,  no  pueden estar suspendidos hasta que los  funcionarios  judiciales se decidan por las obligaciones a las que se encuentran  compelidos por mandato legal y constitucional.   

Así,     entonces,     con     la     pretermisión     de    los    términos,   se  hace  palmario  que  el  Juez  58  Penal   Municipal   con  función  de  control  de  garantías incurrió en una  vía     de     hecho     por    defecto    procedimental,    al    impedir   el   acceso   a  la  justicia  de    los    procesados  ALIRIO  VALBUENA,  ANDRÉS  CABALLERO, MANUEL ENRIQUE  CAMACHO  PEDRAZA  y  EDGAR  HERNANDO  FUENTES  ESLAVA,  lo  cual habilitaba, frente  a  ellos  exclusivamente,  la  intervención del juez  constitucional     mediante     la     acción    pública    de    hábeas corpus.   

Este  es  el mismo razonamiento que la Sala  sostiene   desde  tiempo  atrás,  en  situaciones similares a las que aquí se  presentan,   plasmado  en  las  decisiones  de hábeas  corpus  CSJ  AHP,  10 Ago.  2007,   Rad.   34737   y   CSJ   AHP,   30  Ago.  2012,  Rad.  39804.   

Es   preciso   acotar  que  en  relación  con    los    demás    procesados    LUZ   HERMINDA  ÁLVAREZ  TRIANA,  JAVIER  ALEXANDER  CASTAÑEDA  y  ORLANDO   AYALA   MENDOZA,   no   se  configura  la  mencionada  vía  de  hecho  procedimental,  toda  vez  que en nombre de ellos no se impetró la libertad por  vencimiento  de  términos,  en  el  evento  no resuelto por el Juzgado 58 Penal  Municipal con función de control de garantías.   

Por tal motivo, en lo que a éstos respecta,  es  claro  que la procedencia de la acción de hábeas  corpus  se  encuentra  supeditada a que los afectados  con   la   alegada   privación  ilegal  de  la  libertad,  o  con  su  ilícita  prolongación,  hayan  acudido primero a los medios previstos en el ordenamiento  legal  dentro  del proceso que se les adelanta y que de manera efectiva se hayan  agotado  los  mecanismos judiciales ordinarios, lo que frente a ellos no es este  el    caso,    no   siendo   posible   su   empleo   simultáneo,   alternativo   o   sucedáneo   con   el  excepcional recurso constitucional.   

Se precisa que las solicitudes de libertad y  la  obligación  de  resolución  de las mismas, se cumplen de manera individual  para  cada  uno  de  los procesados. De allí que no resulta válido que bajo el  argumento  de  hacerse  nugatorio  el trámite ordinario de solicitud elevada en  nombre   de   cuatro  de  los  procesados,  al  detectarse  una  vía  de  hecho  procedimental  frente  a  la  irresolución  de  su  pretensión, habilite a los  demás    procesados    para   incoar   el   hábeas  corpus  con  el  equivocado  entendido  de  actuar en  nombre    genérico    de   «la   bancada   de   la  defensa».   

Frente  a  LUZ  HERMINDA  ÁLVAREZ  TRIANA,  JAVIER   ALEXANDER  CASTAÑEDA  y  ORLANDO  AYALA  MENDOZA,  se  confirmará  la  decisión recurrida.    

Procederá    la    Corte,  en  consecuencia,  a establecer, de conformidad con la petición  elevada  por  el defensor de  los   procesados   ALIRIO  VALBUENA,  ANDRÉS  CABALLERO,  MANUEL  ENRIQUE CAMACHO PEDRAZA y EDGAR HERNANDO  FUENTES   ESLAVA,   si  en  efecto  se  cumplen  las  condiciones  prevista  en  el numeral 5 del artículo 317 de la Ley 906 de 2004,  modificado  por  el  artículo  61  de  la  Ley  1453 de 2011, para acceder a su  libertad             personal.   

Conforme a dicha disposición, la    libertad   procede   cuando   transcurridos   ciento   veinte  (120)      días  ininterrumpidos,    contados   a   partir   de   la  fecha de la formulación de la acusación,  no  se  ha  iniciado  la audiencia de  juzgamiento.  Ese  plazo  se  duplicará cuando sean tres o más los imputados o  los   delitos  objeto de investigación, y se trate de  conductas   punibles   de   competencia  de  los  jueces  penales  del  circuito  especializados,    o  por   delitos  contra  la  administración  pública,  o  respecto  del  patrimonio  económico  cuando  la  exacción  recaiga  en  bienes  del  Estado  en  los  que  proceda la detención  preventiva.   

Según   la   citada   norma,              los          términos     allí     señalados         se         restablecerán   cuando   hubiere  improbación  de  la   aceptación   de   cargos,   de  los  preacuerdos   o   aplicación   del   principio   de  oportunidad.   

Adicionalmente,     no  habrá  lugar  a la libertad cuando la audiencia de juicio oral  no   se   haya   podido   iniciar   por   maniobras   dilatorias  de              los         imputados      o      acusados,     o     de     sus         defensores,  ni  cuando  la  audiencia  no  se  hubiere  podido  iniciar  por  causa  razonable  fundada  en  hechos  externos y  objetivos   de   fuerza  mayor,  ajenos  al  juez  o  a  la  administración  de  justicia.   

En  el  presente  evento  es claro que no  se  configura  alguna de las excepciones aludidas en  la  norma, pues aunque son más de tres los acusados,  el delito por el que se procede es de competencia de  los    jueces    penales    municipales,   y   no  se  procede  por  delitos  contra la administración  pública  o  respecto  del  patrimonio económico cuando la exacción recaiga en  bienes     del     Estado.    Tampoco  se  ha  presentado  en  el desarrollo procesal intento alguno de  allanamiento,  preacuerdo o aplicación del principio de oportunidad.   

Se     encuentra     acreditado  que en el asunto penal al que se refiere la acción de  hábeas  corpus,  contra  los   procesados   se  presentó  el  escrito de  acusación      por      la      conducta      punible      de      extorsión,     el     21 de julio  de  2014, celebrándose la  audiencia    de   acusación   correspondiente   el  26 de septiembre de 2014,  sin  que  hasta  la  fecha  de  presentación  de la  acción     constitucional     de    hábeas     corpus     -9  de  marzo  de  2015-  se  haya  convocado  a  la  audiencia de  juzgamiento.   

Lo anterior quiere decir que transcurrieron  ciento  sesenta    y    cuatro   (164) días,  lapso  que supera ampliamente el señalado en la norma invocada (120 días) como  condición   sustancial  para  la  estructuración  de  la  causal  de  libertad  invocada.   

Dentro  de  ese  término  materialmente  transcurrido,     no     se    constata  que  por  parte  del  acusado  o su  defensor   se   hubiese  incurrido  en  maniobras  dilatorias  que  afectaran  o  impidieran  el  oportuno  inicio  de  la  audiencia  de  juzgamiento,  aparte  de  una  oposición por vía de nulidad que se intentó  por  los  defensores  cuando  se  quiso realizar la audiencia preparatoria en el  establecimiento  carcelario  donde  se  encuentran  recluidos  los  acusados, en  virtud  del paro judicial.  Aun  si  se  descontara  ese lapso, entre la fallida audiencia preparatoria y su  instalación  (12 de diciembre a 22 de diciembre de 2014), sólo se verifican 10  días,  que  no  alteran  el  sobrepaso  de  los  120 días previstos en la ley.   

Tampoco se ha acreditado la existencia de  un  hecho  externo  y  objetivo  determinante  de  fuerza  mayor, que justifique  la  mora  en  el  inicio del juzgamiento.   Valga  acotar  que  como  tal  no  puede tenerse el tiempo que ha transcurrido mientras  el  proceso  se  encuentra  en  segunda  instancia en  trance  de  resolver  el recurso de apelación interpuesto por los defensores en  relación  con  la  prueba  no  decretada  por  el  A  quo,   puesto  que  los  recursos  hacen  parte  del  curso  ordinario  del  debido  proceso  y, además,  de  acuerdo  al trámite reglado en el artículo 178  de  la  Ley  906  de  2004,  modificado  por  el  artículo 90 de la Ley 1395 de  2010.   

Como         consecuente        con        lo       anterior,       se revocará la decisión impugnada, y  en  su  lugar  concederá  el amparo demandado, a efecto de lo cual otorgará la  libertad   inmediata   a   ALIRIO  VALBUENA,  ANDRÉS  CABALLERO,   MANUEL   ENRIQUE   CAMACHO   PEDRAZA   y   EDGAR  HERNANDO  FUENTES  ESLAVA  en relación con el proceso que en su contra  se  sigue  ante  el  Juzgado  Tercero  Municipal con  funciones   de  conocimiento  de  Bogotá,  bajo  la  radicación     110016000023201303176,        por        el        delito        de        extorsión.   

Por  la  secretaría  de la Sala Penal de  esta    Corporación    se    librarán    la   correspondientes  boletas de  libertad  ante  el  centro  de  reclusión  en  el  que se encuentran detenidos  los               procesados.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto en el  artículo  9  de la Ley 1095 de 2006, copia integral de la presente actuación y  de   esta   providencia   se   remitirá   a   la   Fiscalía   General   de  la  Nación  y  al  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  de Bogotá,  con  el  fin  de  que  se  provea acerca de las investigaciones  penales  y  disciplinarias  a que haya lugar respecto de los Jueces Tercero  (3º)  Penal  Municipal  con  funciones  de conocimiento,  Noveno  (9º)  Penal  del  Circuito  con  funciones de conocimiento y   Cincuenta   y   Ocho  (58)  Penal  Municipal   con   función  de  control  de  garantías  de  Bogotá.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la suscrita  Magistrada   de   la   Sala   de   Casación   Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

RESUELVE   

PRIMERO:        REVOCAR   parcialmente  la  decisión  impugnada   y,  en  su  lugar,  Declarar  procedente la acción de Hábeas  corpus presentada a nombre de  ALIRIO  VALBUENA,  ANDRÉS CABALLERO SÁNCHEZ, MANUEL  ENRIQUE CAMACHO PEDRAZA y EDGAR HERNANDO FUENTES ESLAVA.   

En  consecuencia,  se  ordena  su libertad  inmediata  en   relación   con   el  proceso  con  radicación               110016000023201303176   que   por  el  delito   de   extorsión  se  sigue  en  su  contra,  previa  verificación  de  que  no  sean         requeridos por otra autoridad.   

Líbrense        las  correspondientes  órdenes      de  libertad  ante  el centro de reclusión en el que se  encuentran  detenidos los procesados, lo cual tendrá efectos si  no son requeridos por otra autoridad.   

SEGUNDO:  CONFIRMAR la declaración  de   improcedencia   de   la   acción   de  hábeas  corpus   en   relación  con  LUZ HERMINDA ÁLVAREZ  TRIANA,    JAVIER    ALEXANDER    CASTAÑEDA    VILLAMIL    y    ORLANDO   AYALA  MENDOZA,  por  las  razones  expuestas  en  la parte  considerativa de esta providencia.   

TERCERO:  COMPULSAR,  por  la  secretaría de la Sala Penal de  esta  Colegiatura,  las  copias  ordenadas  en  la parte considerativa, ante las  autoridades  allí  señaladas,  de acuerdo con lo previsto en el artículo 9 de  la Ley 1095 de 2006.   

Contra esta decisión no procede recurso  alguno.   

       Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal  de  origen  y  cúmplase.   

         

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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