AP7606-2014(44839)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

                                                  República de Colombia   

    

Corte Suprema de Justicia  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MAGISTRADO PONENTE  

AP7606-2014  

Radicado 44839  

Aprobado en acta nº 428  

Bogotá. D.C, diez (10) de diciembre de dos  mil catorce (2014).   

         Decide  la  Corte  si  es  admisible  la  demanda presentada por el  defensor  de  Guillermo Martínez Castillo,  contra  la  sentencia  del  11  de  junio  de  2014  proferida  por la Sala de Decisión del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  mediante  la  cual  confirmó  la  del Juzgado  Cincuenta  y  Cinco  Penal del Circuito Adjunto, que condenó al impugnante como  autor  del  delito  de  estafa  y  falsedad en documento privado agravada por el  uso.   

HECHOS  

         Entre  los  meses  de  enero  y febrero de 2004, después de algún  tiempo  de  no verse, Pedro Nelson Pardo Castillo se reencontró en la ciudad de  Bogotá  con  Guillermo Martínez Castillo,  quien  le  solicitó  un  préstamo  de veinticuatro millones de  pesos,  ofreciendo  en  garantía  la hipoteca de un apartamento de su propiedad  ubicado  en  la  ciudad  de  Bogotá  y  una  casa  en  el  municipio  de Puerto  Inírida.     

         Debido  a  la  amistad que los unía, Pedro Nelson Pardo Rodríguez  le  entregó  17  millones que el deudor respaldó con la hipoteca del 50% de un  apartamento  que  se  encontraba  a  nombre  de sus hijas, una de ellas menor de  edad,  y  7  millones de pesos que el obligado garantizó con la hipoteca de una  casa  ubicada  en  Puerto  Inírida,  valor que el acreedor le entregó luego de  que    Guillermo   Martínez   Castillo  le  presentara  el  certificado  de  la  Oficina  de Instrumentos  Públicos  en  el cual constaba el registro de la hipoteca y el levantamiento de  un embargo que pesaba sobre este último predio.   

         Luego  de requerir insistentemente el pago de los siete millones de  pesos  y  sus  intereses  y  ante  las  múltiples  evasivas, Pedro Nelson Pardo  Rodríguez   optó   por   cobrar  judicialmente  la  deuda,  percatándose  que  Guillermo      Martínez     Castillo  no había levantado el embargo que pesaba sobre el inmueble y que  por  consiguiente  la  hipoteca  a favor del acreedor que se suscribió el 13 de  octubre  de  2004  en  la Notaría 65 del círculo de Bogotá, tampoco se había  registrado.   

ACTUACION PROCESAL  

         El   24  de  mayo  de  2007,  la  Fiscalía  141  seccional de  Bogotá,  abrió investigación penal contra Guillermo  Martínez  Castillo y ordenó su vinculación mediante  diligencia  de  indagatoria, contra quien el 13 de junio de 2011 libró orden de  captura.            

         El  4  de  agosto de 2011 lo declaró persona ausente y le designó  defensor  de  oficio,  y el 21 de octubre del mismo año lo acusó como presunto  autor  de los delitos de estafa y falsedad en documento público agravada por el  uso.   

         El  19  de junio de 2012 se realizó la audiencia preparatoria y el  20 de septiembre siguiente la vista pública.   

         El  28  de  septiembre  del  mismo  año,  el  Juzgado 55 Penal del  Circuito  Adjunto,  condenó  a  Guillermo  Martínez  Castillo  como  autor  de  los  delitos  de  estafa y  falsedad  agravada  por  el uso, a la pena principal de 38 meses de prisión y a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas por el mismo lapso.   

         Le   negó  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  pena.   

         El  abogado de confianza del procesado apeló la decisión, la cual  fue  confirmada  parcialmente  por  la  Sala  de  Decisión  Penal  del Tribunal  Superior  de  Bogotá mediante sentencia del 11 de junio de 2014, modificándola  en  el  sentido  de  suspender  condicionalmente la ejecución de la pena por un  periodo de prueba de cuatro años.   

DEMANDA DE CASACION  

         Sin   indicar   los  sujetos  procesales,  los  hechos  materia  de  juzgamiento  y la causal invocada, el demandante se refiere a  aspectos que  en   su   opinión   no   fueron   tratados   en   la   sentencia   de   segunda  instancia.   

         Asevera  que al proceso no se agregó copia auténtica del folio de  matrícula  inmobiliaria  número 500-34887, por lo cual no se puede realizar un  adecuado    juicio    de    tipicidad    en   relación   con   el   delito   de  falsedad.   

         De  otra  parte,  sostiene que el Tribunal no tuvo en cuenta que la  orden  de  desembargo  se  había expedido desde antes de otorgarse la escritura  pública  de  hipoteca,  lo  cual  demuestra  que  no  hubo engaño de parte del  sindicado.                      

         Esta  orfandad probatoria –   dice   –  llevó  a  la Fiscalía a solicitar la absolución del procesado, lo cual denota  que  no existía la prueba requerida para condenar, pese a lo cual, concluye, el  Tribunal   confirmó   la   sentencia   condenatoria   que   pide   a  la  Corte  casar.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         La  casación,  según  lo  ha  expresado  la  Corte, es un recurso  extraordinario  que procede, en los términos del artículo 205 de la Ley 600 de  2000,  contra sentencias proferidas en segunda instancia en procesos adelantados  por  delitos sancionados con pena de prisión cuyo máximo excede de ocho años,  aun  cuando  la  sanción  impuesta haya sido una medida de seguridad, e incluso  por  conductas  punibles  que tienen asignada una pena inferior, a condición de  que  el  recurso  propicie  el  desarrollo  de la jurisprudencia o la defensa de  garantías fundamentales.   

         Por  la  pena  asignada  para  el  delito  de  falsedad material en  documento  público  agravada  por  el uso (artículos  287  y  290  de  la  Ley  600  de 2000), el recurso no  demandaba  requerimientos  adicionales a las que se exigen para la presentación  de  la  demanda  común, pero sí del cumplimiento de las formalidades indicadas  en  el  artículo 212 de la ley citada, y entre ellas, la identificación de los  sujetos  procesales,  una síntesis de los hechos materia de juzgamiento y de la  actuación  procesal,  la  enunciación de la causal invocada y la sustentación  coherente y autosuficiente de los cargos.   

         Lo  anterior,  porque  como lo ha expresado la Corte, el recurso no  es  un  medio  de libre configuración que tenga como finalidad abrir un espacio  procesal  para  prolongar  el  debate respecto de puntos que han sido materia de  controversia  en  las  instancias, pues con su proposición se busca persuadir a  la   Corte  de  la  necesidad de revisar el fallo de segunda instancia para  verificar si fue emitido o no conforme a la Constitución y la ley.   

         En      ese  orden,  la Sala debe rechazar la demanda cuando  no  cumple  con  las  exigencias formales y sustanciales que el recurso impone, bien  sea  porque el actor carece de interés para acceder al recurso, o no selecciona  la  causal ni sustenta  el cargo que formula contra la sentencia de segundo  grado,  temas  que  la  Sala  solamente  puede  pasar por alto cuando observa la  necesidad  de  ocuparse del recurso para restaurar garantías quebrantadas en el  trámite.   

Las aclaraciones anteriores permiten indicar  que  el  escrito  – que no  demanda  – presentado por  el  defensor  del  procesado  no  puede  admitirse  en orden a darle trámite al  recurso  extraordinario. En efecto, la total ausencia de los requisitos formales  señalados  en  el  artículo  212  de  la  Ley  600  de  2000, demuestra que su  contenido  dista  de  ser  una  exposición  acabada  y  coherente en la cual se  argumente,  con  el rigor que el recurso extraordinario exige, cargos que se han  debido  proponer  con  fundamento en una cualquiera de las causales definidas en  el artículo 210 de la ley citada.    

         Además  de  la  falta  de la totalidad de los requisitos formales,  haciendo  un  esfuerzo  para desentrañar su sentido, del escrito del impugnante  se  alcanza  a  percibir  que  lo  que  pretendía  era denunciar la infracción  indirecta  de  la ley sustancial derivado de errores de hecho en la apreciación  de  las  pruebas,  al  haberle  conferido valor probatorio a un documento que no  reunía  los  requisitos  que exige la ley. Si tal era su pretensión, ha debido  sustentar  el  cargo  con apoyo en la causal primera cuerpo segundo (numeral  1º  del artículo 207 de la ley 600 de 2000)  e  indicar la modalidad de error en que incurrió el juzgador: si  fue  de  existencia, identidad o raciocinio, tratándose de un error de hecho, o  de legalidad o de convicción si el yerro fue de derecho.   

         De  otra  parte,  indicar concretamente el medio probatorio, lo que  expresó  el  Tribunal  de  él,  el alcance que le confirió y la incidencia de  dicha  equivocación en la decisión de justicia final, la correcta apreciación  que  ha  debido  hacerse  del  medio  y  un  nuevo análisis de éste en orden a  destacar  la  trascendencia  del  error  denunciado  en  la configuración de la  decisión  impugnada,  supuestos  que  omitió  el  demandante,  por  lo  que en  realidad  no se alcanza a percibir, dada la confusión en que incurre el censor,  cuál  era  su  pretensión y qué clase de error pretendía denunciar, pues las  menciones  a  los hechos son tangenciales y absolutamente descontextualizadas de  la  decisión  de  segunda  instancia,  con  lo  cual  además  incumple  con el  principio    de    crítica    vinculante    que    le   es   inherente   a   la  casación.   

         Por   tales   razones,   la   Corte  tendría  que  especular  para  desentrañar  el  sentido  y  las  pretensiones  del  demandante, examen que por  supuesto  implicaría sustituir al impugnante con el fin de superar los defectos  de  una  demanda  que  inexorablemente  se  debe inadmitir por absoluta falta de  sustentación.   

         Asimismo,   no  observa  la  Sala  que  en  el  trámite  se  hayan  conculcado   garantías  fundamentales  que  esté  en  el  deber  de  preservar  oficiosamente.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir   la   demanda   de  casación  presentada  en representación del procesado Guillermo  Martínez   Castillo  contra  el  fallo  de  segunda  instancia indicado en esta decisión.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Vuélvase  el  expediente  al  Tribunal  de  origen.   

Notifíquese y Cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

EUGENIO         FERNÁNDEZ CARLIER   

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA    SALAZAR    CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia   Yolanda  Nova  García   

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *