AP7585-2014(43863)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP7585-2014  

Radicación N° 43863  

(Aprobado Acta N° 428)  

Bogotá, D.C., diez (10) de diciembre de dos  mil catorce (2014)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  examina  los  argumentos  de orden  lógico,  jurídico  y  argumentativo  expuestos por el defensor de Leonardo    Clavijo   Osorio,  con el fin de resolver sobre la admisión  de  la  demanda  de  casación  presentada  contra la sentencia proferida por el  Tribunal    Superior   del   Distrito   Judicial   de   Barranquilla,  que confirmó la dictada por el Juzgado  6°  Penal  del  Circuito  de  esa  ciudad  y  declaró  al  último  penalmente  responsable del delito de concusión.   

HECHOS  

El   12   de   julio  de  2006,  cuando  Blanca Isabel García Benavides  se  desplazaba  en  su  camioneta  por  la  carrera  48  con  75 de la ciudad de  Barranquilla,  chocó, en la  esquina, con una motocicleta;  momento  en  el  que  arribaron Arnold de Jesús Quiroz Caballero y Leonardo   Clavijo  Osorio,  oficiales  de  METROTRANSITO  S.A.,  quienes  le  pidieron  y  luego le retuvieron los papeles.   

Una  vez  llegaron a la clínica del Sol, en  donde  se  le  prestaría  el  servicio  de  urgencias  al herido, Blanca Isabel  solicitó  a  los  agentes  de  tránsito la devolución de sus documentos, pero  ellos, a cambio, le exigieron $300.000.   

Frente a tal proceder, Blanca Isabel formuló  de  inmediato denuncia y la Dirección Antisecuestro y Extorsión de la Policía  Nacional  montó  el  operativo  correspondiente, el cual arrojó la captura, al  día siguiente, de Quiroz Caballero, cuando recibía el dinero.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  13 de julio de 2006 la Fiscalía 6ª  Especializada   Delegada   ante   el  Gaula  Atlántico  y  Avanzada  del  Gaula  Barranquilla  ordenó  apertura  de  instrucción  en contra de Arnold de Jesús  Quiroz                   Caballero1,  y  el 24 de agosto siguiente  se  dispuso  escuchar en indagatoria a Leonardo Clavijo  Osorio2,  lo  que  tuvo  lugar  el  13  de septiembre posterior3.   

2.  Como  Quiroz  Caballero  se  acogió  a  sentencia                 anticipada4,  se  presentó  ruptura de la  unidad  procesal  y  se  remitieron  las  respectivas diligencias a los juzgados  Penales            del            Circuito5.   

3.  El  18  de abril de 2007 la Fiscalía 25  Seccional  de  Barranquilla  resolvió  la  situación jurídica de Clavijo  Osorio,  adecuando  su  conducta  a  la  de  coautor del delito de concusión, y le impuso medida de aseguramiento, que  no  hizo  efectiva por no concurrir los requisitos del artículo 355 del Código  de           Procedimiento           Penal6.   

4. El 6 de julio ulterior se cerró el ciclo  instructivo7  y  el 8 de octubre de 2009 se calificó el mérito del sumario con  resolución   de   acusación  en  contra  de  Clavijo  Osorio   por  el  punible  de  concusión8. Esta última  determinación  fue  confirmada  el  25  de  julio  de 2011 por la Fiscalía 2ª  Delegada   ante  el  Tribunal  Superior  de  ese  distrito  judicial9.   

5.  Finalizada  la  audiencia  pública,  el  Juzgado  6°  Penal del Circuito de ese municipio, con fecha 16 de mayo de 2013,  profirió  sentencia  en  la  que  condenó  a  Clavijo  Osorio   como  coautor  del injusto aludido y le impuso 72 meses de prisión, multa  de  50  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  término  igual a la pena  restrictiva de libertad.   

Le  negó  la  suspensión condicional de la  ejecución  de  la  pena  y la prisión domiciliaria10.   

6.  Apelada la decisión por la defensa, fue  confirmada  por  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  en  fallo  del  12 de  diciembre        de        esa       anualidad11.   

LA DEMANDA  

Después   de   identificar   los  sujetos  procesales  y  el fallo impugnado, así como de describir la situación fáctica  y   la   actuación   surtida,  el  abogado  formula  dos  cargos  que  sustenta  así:   

Primero. Violación  indirecta  por error de hecho, en la modalidad de falso juicio de existencia por  omisión.   

Se  infringieron,  por aplicación indebida,  los artículos 29 -inciso 2- y 404 del Código Penal.   

El  Tribunal  no  valoró los testimonios de  Franklyn  Valdelamar  y  Edinson Padilla, quienes respaldan la tesis defensiva y  permiten  concluir que su representado no es coautor, toda vez que para el 13 de  julio   de   2006,   día   de  los  hechos,  narraron  estar  con  Clavijo  Osorio  en  las  dependencias  de  METROTRANSITO, atendiendo un asunto del sindicato.   

La   omisión  descrita  impidió  que  la  posición    de    la    defensa,    frente    a    la    acusación,  fuese estudiada, por lo que se dejó de  aplicar  el artículo 7 del Código de Procedimiento Penal, e igual falla operó  respecto      de      los      preceptos      238     y     237     ibidem.   

El  juez colegiado descartó los testimonios  de  descargo «bajo la excusa de lo manifestado por el  sindicado  en su indagatoria, cuando reconoce haber participado en el operativo,  máxime  cuando  no  confronta  lo  expresado  en  esa  misma  injurada  por  el  sindicado»12.   De   haberlos   examinado, la decisión sería absolutoria, pues no  habría  sobredimensionado  lo  dicho  por la víctima, a pesar de que ella solo  señaló a Quiroz como el autor de la exigencia económica.   

El  yerro  surge  porque  las  pruebas no se  valoraron  en conjunto a la luz de la sana crítica, y los escasos elementos con  que se cuenta no ofrecen la certeza necesaria para condenar.   

Pide  a  la  Corte  casar  la  providencia  impugnada y dictar otra nueva de carácter absolutorio por duda.   

Segundo         (subsidiario).  Violación  indirecta  por falso juicio de existencia  por suposición.   

Los jueces, para declarar la responsabilidad  de  su  prohijado,  inventaron  la prueba de la coautoría y en el expediente no  hay cómo demostrar el acuerdo de voluntades.   

Trae a colación algunos apartes doctrinarios  sobre  la  coautoría  y refiere que mientras el a quo  no    se    ocupó    sobre    el   tema,      el     Tribunal     lo     hizo  tangencialmente.   

Se  vulneraron  los artículos 232 y 238 del  Código  de Procedimiento Penal y se aplicaron indebidamente los cánones 10, 29  y  404  del  Código  Penal,  en  concordancia  con  el  9, 11 y 12 ibidem.   

Pide  a  la  Sala casar el fallo confutado y  proferir, en su lugar, uno absolutorio.   

CONSIDERACIONES  

1. Quien acude al recurso de casación tiene  la  obligación  de  presentar  una  demanda  que  reúna  todos  los requisitos  previstos  en  el  artículo  212 del Código de Procedimiento Penal de 2000. En  ese  orden,  debe contener una identificación de los sujetos procesales y de la  sentencia  cuestionada;  una  síntesis de los hechos objeto de juzgamiento y de  la  actuación  procesal surtida; la enunciación de la causal y la formulación  del  cargo,  indicando  en  forma precisa cuáles   son   sus   fundamentos   y  las  normas  que  se  estiman  infringidas,  y,  si son varias críticas, sustentarlas en capítulos separados.  No  es  admisible  proponer censuras excluyentes entre sí, salvo que se haga de  manera subsidiaria.   

Por  tratarse de un reproche dirigido contra  una  providencia que se encuentra amparada por la doble presunción de acierto y  legalidad,  es  imperioso  que  contenga  argumentos  lógicos  y  coherentes, a  través  de  los  cuales, de  manera  clara  y sistemática, se expongan los errores cometidos por el fallador  y  se demuestre cómo por virtud de ese equívoco la decisión adoptada no puede  sostenerse.   

Un  requisito  de  vital  importancia,  que  permite   a   la  Corte  comprender  el  alcance  de  la  inconformidad  y,  por  consiguiente,  darle  curso  al  libelo,  es  la  trascendencia  del  desacierto  judicial.  El  demandante  no  puede  limitarse tan solo a denunciar los errores  advertidos,  ni  a  manifestar  que  los  considera  relevantes,  sino  que, con  suficiencia,  debe  demostrar  cuál  es  el  efecto  que producen en los demás  medios  de  convicción  y  cómo  inciden  en  las resultas de la sentencia, de  manera  que,  de  no haberse  incurrido   en   ellos,  el  juzgador habría resuelto en forma distinta.   

2. La demanda presentada en esta ocasión no  reúne  los  presupuestos  descritos, por lo que será inadmitida. Estas son las  razones:   

2.1.  El  falso  juicio  de  existencia  por  omisión   tiene  lugar  cuando  el  sentenciador  no  aprecia  una  prueba  que  materialmente  se halla dentro de la actuación, evento en el cual el actor debe  demostrar  plenamente  que  esa  distracción  se  materializó  y  cómo, de no  haberse  incurrido  en  el desacierto, tanto las imputaciones fácticas como las  jurídicas de la decisión habrían sido distintas.   

El    jurista,    en   la   primera  censura,  acusa  al  Tribunal por  recaer    en    un   error   de   esta   naturaleza   en   cuanto   –dice- dejó de valorar los testimonios  de  Franklyn  Valdelamar y Edinson Padilla.   

Un  simple  vistazo  a  los  fallos  permite  evidenciar  que  fracasó  el  letrado en la escogencia del motivo de casación,  pues  los  juzgadores  sí  advirtieron  la presencia de los elementos de juicio  referidos,   solo   que   no   le   dieron  el  valor  suasorio  pretendido  por  aquél.   

En  efecto,  en  ambas  instancias  se  hizo  mención  a  las  declaraciones  de  Valdelamar  y  Padilla,  pero se les restó  credibilidad  ante  la  contundente  fuerza demostrativa de los demás medios de  prueba.   

Así,  en el capítulo titulado «VALORACIÓN     JURÍDICA     DE     LAS    PRUEBAS»13,    el  a   quo   enlistó  tales  testimonios;  y  el ad quem¸  por  su  parte,  se  ocupó  de  ellos  en  el  acápite de las consideraciones,  precisamente  cuando  se  pronunció  en  punto de la tesis defensiva, según la  cual  Clavijo  Osorio  no se  encontraba  en  el  lugar  en  el  momento en que su compañero Quiroz Caballero  recibía     el     dinero     solicitado     a     Blanca    Isabel. Así sostuvo el Tribunal:   

En  lo  respectivo  a que en la indagatoria  rendida  por  el  acusado  hay  contradicciones  en  lo  dicho por éste, ya que  durante  toda  la indagatoria negó estar presente en el lugar que le entregaron  el  dinero  a  su  compañero, pero se evidencia que cuando se le pregunta cerca  (sic)  de  lo  que  le dijo la señora a su compañero al momento de entregar el  sobre  son  el  dinero  este  respondió que él no pudo escuchar nada porque se  encontraba  retirado,  lo  que  hace  evidente  la  presencia en el lugar de los  hechos,  por  lo  que  éste  según  las  reglas de la experiencia tenía pleno  conocimiento  y  control  de  la  situación  de  lo que estaba pasando, y ésta  declaración  rendida  por  él  le resta credibilidad a las declaraciones dadas  por  los  ciudadanos  Franklin Valdemar (sic) y Edison  Padilla, puesto que el procesado se ubica en el lugar  de  la  entrega  del  dinero  con  su  declaración.14         (Subraya la Corte).   

Por  consiguiente,  al  constatarse  que las  pruebas  echadas  de  menos por el jurista sí fueron consideradas, es claro que  equivocó el camino de ataque.   

2.2.      En     el     segundo  cargo  el  demandante denuncia un  falso  juicio  de  existencia  por  suposición,  tipo  de error que se presenta  cuando  el  juez  imagina  o  inventa  una  prueba que materialmente no se halla  dentro  del  expediente,  caso en el cual al impugnante le corresponde demostrar  (i)   que   aquella   fue  inventada   o   imaginada  por  el  fallador  y  (ii)  que,  de  no  haberse  considerado  el  hecho o los hechos supuestamente revelados por  ella,     otra     habría     sido     la     decisión    adoptada.   

El  censor  únicamente  adujo  que el juez  plural  inventó  la  prueba  de la coautoría, como si se estuviera ante una de  naturaleza  directa,  pero no indicó cuál fue ella, por lo que el cargo quedó  huérfano de demostración.   

Pasó  por  alto  que ese acuerdo puede ser  expreso  o tácito y previo o concurrente a la comisión del ilícito (CSJ SP, 2  sep.  2009,  rad.  29221), por lo que, por regla general, no se constata con una  prueba   directa  o  con  un  documento,  sino  por  razonamientos  lógicos  de  naturaleza  inferencial  (CSJ  SP,  3 jul. 2003, rad. 19563). Precisamente, ello  fue  lo  que  acaeció  en  este  caso,  pues  el  ad  quem   afirmó   la   coautoría   de   Clavijo  Osorio  no  sobre  la base de una  prueba  directa  que evidenciara que él y su compañero involucrado sostuvieron  una  reunión  previa  para  acordar  voluntades,  sino  por  la  forma  en  que  ocurrieron  los  hechos, la sucesión de los actos desplegados cuando atendieron  el  accidente de tránsito que suscitó la discusión y su cohesión en torno al  mismo         propósito        –solicitud    y    obtención    indebida   de   dinero-15.   

De manera, pues, que ha debido encaminar su  censura  por  otra  vía, seguramente, por la de un falso raciocinio, caso en el  cual  le  asistía  la  obligación  de  indicar  las  reglas de la lógica, las  máximas  de  la experiencia o los postulados científicos desconocidos. Nada de  ello hizo.   

Las   falencias   advertidas  conducen  a  inadmitir  el  libelo, y la Sala ha revisado íntegramente la actuación y no ha  encontrado   causales   de   nulidad   ni  flagrantes  violaciones  de  derechos  fundamentales,  razón  por  la  cual  no  puede  penetrar  al  fondo del asunto  oficiosamente.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Leonardo Clavijo Osorio.   

En     consecuencia,     DEVOLVER  la  actuación  al  Tribunal  de  origen.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios 9 a 11 del cuaderno original de la Fiscalía.   

2 Folio  73 Id.   

3  Folios 77 a 82 Id.   

4  Folios 100 y 101 Id.   

5 Folio  102 Id.   

6  Folios 107 a 112 Id.   

7 Folio  121 Id.   

8  Folios 131 a 136 Id.   

9  Folios 4 a 14 del cuaderno de la Fiscalía de segunda instancia.   

10  Folios 182 a 193 Id.   

11  Folios 6 a 18 del cuaderno del Tribunal.   

12  Folios 7 del libelo y 34 del cuaderno del Tribunal.   

13  Folio 186 del cuaderno original de la Fiscalía.   

14  Folios 12 del fallo y 17 del cuaderno del Tribunal.   

15  Folios  11  y  12  del  fallo  de  segunda  instancia,  16 y 17 del cuaderno del  Tribunal.     

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