AP4345-2014(44241)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP4345-2014  

Radicado N° 44241.  

Aprobado acta No. 246.  

Bogotá, D.C., treinta y uno (31) de julio de  dos mil catorce (2014).   

V I S T O S  

Se  pronuncia  la Corte sobre la declaratoria  de  incompetencia  que  realizó la Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  mediante auto del 16 de julio de  2014,   para  conocer  en  segunda  instancia  de  la  sentencia    proferida    en   contra   de  HENRY  ALONSO  ZULETA  ALZATE y JHON  JAIME  VARGAS VERA por el delito de Hurto calificado y  agravado.   

  A  N  T  E C E D E N T E  S   

A  eso  de la 1:30 de la madrugada del 24 de  febrero  de  2013,  en  la  carretera  que  une  al  municipio  de Santo Domingo  (Antioquia),  con  la  ciudad  de  Medellín,  a  la  altura  del  corregimiento  “Porcesito”,  dos  sujetos  intimidaron  al  conductor  de un vehículo tipo  camión  adscrito  a la empresa de envíos y encomiendas Coordinadora Mercantil,  hasta  hacerlo  descender  del  automotor y obligarlo a entregar dinero y bienes  personales    avaluados    en    la    suma    de    cuatrocientos   mil   pesos  ($400.000).   

Como  el afectado diera inmediata noticia de  lo   ocurrido   a   las   autoridades  de  policía,  momentos  después  fueron  aprehendidos  JHON  JAIME  VARGAS  SIERRA  y HENRY ALONSO ZULETA ALZATE, quienes  tenían consigo parte de lo hurtado.   

Conforme lo anotado, el 15 de abril de 2013,  en  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal de San Roque, Antioquia, se desarrolló la  audiencia  de  formulación  de  imputación,  en  la  que se atribuyó a VARGAS  SIERRA  y ZULETA ALZATE, el delito de hurto calificado y agravado, al cual no se  allanaron  ellos.  Allí  mismo  solicitó  la  Fiscalía,  y  se aceptó por el  Juzgado,   imponer  a  los  imputados  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva en establecimiento carcelario.   

El  12  de  junio  de  2013, ante el Juzgado  Promiscuo  Municipal de Santo Domingo, Antioquia, presentó la Fiscalía escrito  de acusación.   

Consecuentemente con ello, el 12 de julio de  2013,  tuvo  lugar  la  audiencia  de formulación de acusación, en curso de la  cual  los  acusados  HENRY  ALONSO  ZULETA  ALZATE  y JHON JAIME VARGAS VERA, se  allanaron   al   cargo   de   hurto   calificado   agravado  presentado  por  la  Fiscalía.   

El  5  de noviembre de 2013, fue expedida la  sentencia  de  primera instancia, en la cual fue impuesta a los acusados pena de  63  meses  de  prisión, junto con sanción accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso.  A  los  procesados  se  les  negaron  los subrogados de la suspensión condicional de la  ejecución de la pena y prisión domiciliaria.   

Oportunamente  el  defensor  de los acusados  interpuso  y  sustentó  el  recurso de apelación, razón por la cual el asunto  fue    enviado,    para    su    resolución,    al    Tribunal    Superior   de  Antioquia.   

Empero,  esa  dependencia  judicial  en auto  proferido  el  28  de mayo de 2004, ordenó enviar el asunto a la Sala Penal del  Tribunal  de  Medellín,  pues,  así  lo  dispuso  el  Consejo  Superior  de la  Judicatura  en el Acuerdo PSAA14-10145, del 28 de abril de este año, en labores  de descongestión.   

Repartido el asunto a la Sala del Tribunal de  Medellín  presidida  por  la Doctora Maritza del Socorro Ortiz Castro, la misma  se  declaró  “incompetente  territorialmente  para  conocer  de  este proceso”, disponiendo el envío del  trámite  a la Corte, de conformidad con lo establecido en el artículo 54 de la  Ley 906 de 2004.   

En  sustento  de  su postura, el Tribunal de  Medellín  acude  a  lo  contemplado  en  el artículo 63 de la Ley 270 de 1996,  Estatutaria  de  la  Administración  de  Justicia,  conforme  la  modificación  introducida  por el artículo 15 de la Ley 1285 de 2009, para advertir cómo esa  labor  de  descongestión  adelantada  por el Consejo Superior de la Judicatura,  necesariamente  debe  respetar los factores funcional y territorial en el envío  de  expedientes a despachos judiciales diferentes de aquel en el cual radicó la  competencia.    

Agrega,  que precisamente ese fue el sentido  de  la  modificación  introducida  por  el artículo 15 de la Ley 1285 de 2009,  pues,   antes  de  su  vigencia  únicamente  se  obligaba  respetar  el  factor  funcional.   

Y,  a  efectos  de  determinar el querer del  legislador  inserto  en la citada reforma, trae a colación, transcribiéndolos,  apartes  de  lo  discutido en el Congreso de la República durante el respectivo  debate del proyecto.   

Entonces, concluye el Tribunal de Medellín,  dado  que  la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura está en  la  obligación  de  acatar la Ley estatutaria de la Administración de Justicia  en  los  casos  de  descongestión, no podía disponer el envío de asuntos para  fallo  de  segundo  grado,  desde el Tribunal Superior de Antioquia, hasta el de  Medellín,  como quiera que ambos poseen distinta competencia territorial.    

A  su  vez,  destaca  la respectiva Sala del  Tribunal  de  Medellín,  que  la  Ley  Estatutaria  de  la  Administración  de  Justicia,  en  algunos  casos,  hace  parte  del  Bloque  de Constitucionalidad,  conforme lo sostiene la jurisprudencia de la Corte Constitucional.   

Para lo debatido, agrega, debe entenderse de  dicho  rango lo referente a la atribución de competencia y el principio de juez  natural, en cuanto, hace parte del debido proceso.   

En  consecuencia, sostiene la Sala Penal del  Tribunal  de  Medellín,  si  el Consejo Superior de la Judicatura no respeta la  limitación  territorial  establecida por el artículo 63 de la Ley 270 de 1996,  afecta  una norma de rango constitucional, lo que obliga acudir al artículo 4°  de  la  Carta  Política, en cuanto, impone respetar esta y no la norma inferior  que   la  contraviene,  dentro  del  instituto  de  la  llamada  “excepción            de           inconstitucionalidad”.   

Estas   las   razones   para  que  la  esa  Corporación  se diga incompetente para asumir el conocimiento del asunto.    

C O N S I D E R A C I O N  E S   

En ejercicio de la atribución consagrada en  los  artículos  32,  numeral  4º, y 54 de la Ley 906 de 2004, la Corte entra a  resolver  lo que corresponda frente a la declaratoria de incompetencia realizada  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín,  para  conocer  en  segunda  instancia  de la sentencia proferida en contra  de  HENRY ALONSO ZULETA ALZATE y JHON JAIME VARGAS VERA por  el  delito  de Hurto calificado y agravado.   

De entrada, la Sala debe aclarar que respecto  del  tema  se  hicieron  llegar  a  la  Corporación un gran número de procesos  signados  por  las  mismas  circunstancias  fácticas  y  jurídicas,  pues,  en  cumplimiento  de  lo  dispuesto  por  el  Consejo  Superior de la Judicatura, el  Tribunal  de Antioquia envió múltiples procesos pendientes de fallo de segundo  grado a su par de Medellín.   

Precisamente,  en estudio detenido de uno de  esos  procesos,  la  Corte  ya resolvió la cuestión central planteada en todos  ellos  (CSJ,  AP, 30 de julio de 2014, radicado 44202), razón por la cual, para  evitar  innecesarias  disquisiciones  y advertido que consulta estrictamente los  temas,  normas  jurídicas  y  hechos  trascendentes  aquí examinados, entiende  suficiente transcribir lo allí definido.   

Esto anotó, entonces, la Sala:  

En  orden  a  adoptar  la  decisión que en  derecho  corresponda,  impera recordar en primer lugar que el concepto de bloque  de   constitucionalidad,  fue  sistematizado  en  la  sentencia  C  –   225   de   1995,  pronunciamiento  reiterado  en  la  jurisprudencia  constitucional posterior sobre la materia, en  los siguientes términos:   

El  bloque  de  constitucionalidad  está  compuesto  por  aquellas normas y principios que, sin aparecer formalmente en el  articulado  del  texto  constitucional,  son  utilizados  como  parámetros  del  control  de  constitucionalidad de las leyes, por cuanto han sido normativamente  integrados  a  la  Constitución,  por diversas vías y por mandato de la propia  Constitución.   Son   pues   verdaderos    principios   y   reglas   de  valor  constitucional,  esto  es,  son  normas  situadas  en el nivel constitucional, a  pesar  de  que  puedan a veces contener mecanismos de reforma diversos al de las  normas del articulado constitucional stricto sensu.   

La  evolución  del  instituto jurídico en  comento   implicó,   entre   otras,   la   distinción   entre   el  bloque  de  constitucionalidad   en   sentido  estricto  y  en  sentido  lato.  El  primero,  «se  encuentra  conformado por aquellos principios y  normas de   valor   constitucional,   los   que  se  reducen  al  texto  de  la  Constitución  propiamente  dicha y a los tratados internacionales que consagren  derechos  humanos cuya limitación se encuentre prohibida durante los estados de  excepción»;  en  tanto  el  segundo  «estaría  conformado no sólo por el articulado de la Constitución  sino,  entre  otros,  por los tratados internacionales de que trata el artículo  93  de  la  Carta,  por  las  leyes  orgánicas  y, en  algunas      ocasiones,     por     las     leyes  estatutarias».    (Sentencia    C    –    191    de    1998.    Énfasis  propio).   

La integración de las leyes estatutarias al  bloque  de  constitucionalidad  no es una regla general sino una excepción, que  opera  exclusivamente cuando  una  disposición  de  rango  superior  así  lo  indica.  El  máximo  Tribunal  Constitucional lo ha precisado de la siguiente manera:   

De   los   criterios   jurisprudenciales  expuestos,  se  destaca  el  hecho  de  que  algunas  leyes  pueden  integrar el  mencionado  bloque de constitucionalidad en sentido lato, siempre que la propia  Carta  lo  haya  ordenado,  en  forma  directa  y específica, de manera que sus  mandatos  sean  respetados  por  las  leyes ordinarias y logren instituirse como  parámetros de un control de constitucionalidad sobre las mismas.   

[…]  

De manera pues que, el apoyo del demandante  en  el  fallo de constitucionalidad C-191 de 1998, para afirmar categóricamente  que   la   Ley   270   de   1996 “Estatutaria   de   la   Administración  de  Justicia” -en  los  artículos que el actor menciona y en forma determinante-  integra  el  bloque  de constitucionalidad, fue equivocado por no haber existido  en  la  misma  referencia  ni  análisis  pertinente que permitiera llegar a esa  conclusión.   

[…]  

Con base en los criterios jurisprudenciales  mencionados  y  el  contenido  normativo  de  esas  preceptivas legales, la Sala  concluye   que  las  mismas  no  pueden  invocarse  como  transgredidas  por  la  disposición sub  examine,  en  cuanto no integran el  bloque  de constitucionalidad lato sensu , pues debe insistirse en que no todo  el  contenido de una ley estatutaria es apto para ostentar esa condición, sólo  es  viable  a través de un mandato expreso del Constituyente de 1991 que apunte  hacia  esa dirección y en la Carta Política no se observa canon alguno que las  reconozca   como   reglas  de  valor  constitucional.  (Sentencia           C          –    708    de    1999.    Subrayas  propias).   

El   mismo  error  detectado  en  aquella  oportunidad  por la Alta Corporación se presenta en la interpretación ofrecida  por  la  Sala  Penal del Tribunal de Medellín, pues su planteamiento se basa en  que  el  Acuerdo  PSAA14-10145 del Consejo Superior de  la  Judicatura es inconstitucional, en tanto desconoce el artículo 63 de la Ley  270  de  1996,  que en virtud de la modificación introducida por el canon 15 de  la  Ley 1285 de 2009, establece: «el Consejo Superior  de     la     Judicatura,    respetando   la   especialidad   funcional   y  la  competencia   territorial  podrá  redistribuir  los  asuntos  que  los  Tribunales  y  Juzgados  tengan  para  fallo  asignándolos a  despachos  de  la misma jerarquía que tengan una carga laboral que, a juicio de  la  misma  Sala, lo permita» (resalto fuera del texto  original).   

La  conclusión  obtenida es errónea, dado  que  parte  de  la equivocada premisa, según la cual la disposición en comento  hace  parte  del  bloque  de  constitucionalidad.  Como  se expuso, aunque esté  contenida  en  la Ley Estatutaria de Administración de Justicia, para que fuera  tomada  como  criterio  de constitucionalidad tendría que existir autorización  expresa  en la Carta Política, pero ésta no fue consagrada en ningún apartado  del texto superior.   

Por  lo  tanto,  cuando  el  Tribunal  de  Medellín  optó  por  inaplicar  el acuerdo mencionado haciendo uso del control  difuso    de    constitucionalidad,    también    denominado    excepción   de  inconstitucionalidad;  en  realidad  no  lo  confrontó  con  una norma de rango  constitucional, sino legal.   

Si  ello  es así, como en efecto lo es, la  consecuencia  lógica  es que no le estaba dado a aquella colegiatura desconocer  el  contenido  del  acto  administrativo  emanado  del  Consejo  Superior  de la  Judicatura,  pues  no  le  correspondía  decidir  si  se  ajustaba  o  no a las  previsiones  de  la  Ley  270 de 1996, ya que la facultad para tal efecto es del  resorte     exclusivo     de     la     jurisdicción    de    lo    contencioso  administrativo.   

En  el  mismo  sentido,  el  incidente  de  definición  de  competencia  no  es  el  escenario  pertinente para efectuar el  juicio  de  legalidad  de  los  acuerdos  emitidos por el Consejo Superior de la  Judicatura,  dado  que  ello desbordaría el ámbito de injerencia de la Sala de  Casación  Penal,  e  invadiría  indebidamente  el  de  la justicia contencioso  administrativa.   

En desarrollo de lo anterior, en pretéritas  oportunidades  se  ha  reconocido  que  «el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  ostenta  la  expresa  facultad  para reasignar los  procesos   cuando   la  congestión  de  determinados  despachos  judiciales  lo  ameritan»,  por lo que los acuerdos a través de los  cuales  se  materializa  dicha función, ostentan el rango de normas atributivas  de competencia (Cfr. CSJ SP, 22 Ene 2014, Rad. 38725).   

En el presente asunto, el artículo 1º del  Acuerdo  PSAA14-10145  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,   ordenó  «trasladar  260  procesos  en  estado  de  fallo  de  Ley  906,  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de  Antioquia,  a excepción del despacho de la Dra. Nancy Ávila, del más reciente  al  menos  reciente,  para ser distribuidos entre 13 despachos de magistrados de  la    Sala    Penal    del    Tribunal    Superior    de   Medellín».   

Dicho  acto  administrativo  se  encuentra  vigente  y  es  de  obligatorio  acatamiento, pues su legalidad se presume hasta  tanto  el  juez  natural  no  resuelva  lo  contrario.  En cumplimiento de dicho  mandato,  es  posible  e  incluso  imperativo,  exceptuar  la  regla  general de  competencia  territorial para la resolución de aquellas 260 actuaciones, una de  las     cuales     es     precisamente     la    que    motiva    el    presente  pronunciamiento.   

En  tales condiciones, resulta claro que no  están  dados  los  presupuestos  para  resolver  el incidente de definición de  competencia  propuesto  por  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Medellín,   a   donde  se  remitirán  de  inmediato,  para  que  dé  estricto  cumplimiento  al  Acuerdo  tantas  veces  mencionado.  Esta determinación será  comunicada   a   su   homóloga   con   jurisdicción   en  el  departamento  de  Antioquia.   

Por  virtud de lo transcrito, se enviará lo  actuado  a  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín y de ello se dará  noticia a su similar del Tribunal Superior de Antioquia.   

En  mérito  a  lo expuesto, la Corte  Suprema  De  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.            ABSTENERSE  de  pronunciarse  sobre  el incidente de definición de competencia propuesto por el  Tribunal Superior de Medellín.   

2.             DEVOLVER  la  actuación  a  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Medellín,  para   que   dé  estricto  cumplimiento  a  lo  ordenado  en  el  Acuerdo     PSAA14-10145     del     Consejo    Superior    de    la  Judicatura.   

3.             COMUNICAR  la  presente  determinación  a  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Antioquia.   

Cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Excusa  Justificada  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

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