42193(04-12-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Aprobado Acta No. 404  

Bogotá, D.C., cuatro (4) de diciembre de dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a emitir concepto  sobre  la  solicitud  del  Gobierno  de  la  República  del Ecuador orientada a  obtener   la   extradición   de   GILBERTO  PIÑEROS  GONZÁLEZ1.   

ANTECEDENTES  

Mediante  Nota Verbal No. 4-2-262/2013 del 7  de  junio  de  la  presente  anualidad, la Embajada de la República del Ecuador  impetró  la  detención  preventiva  con  fines  de  extradición del ciudadano  colombiano  GILBERTO  PIÑEROS  GONZÁLEZ,  requerido  para  cumplir las siguientes sentencias condenatorias,  cuya  ejecución  evadió  el  12  de  febrero  último al fugarse del Centro de  Privación     de     la    Libertad     “La  Roca” de la ciudad de Guayaquil:   

i)  Doce  (12)  años  de  reclusión  mayor  ordinaria  impuesta  el  24  de  septiembre  de  2002  por el Primer Tribunal de  Garantías  Penales  de  Pichincha por el delito de tráfico de estupefacientes,  determinación  confirmada  por  la  Primera  Sala Penal de la Corte Superior de  Justicia  de  Distrito  el  2  de  febrero  de 2006. El recurso de casación fue  inadmitido por la Corte Suprema el 15 de mayo de 2006;   

ii) Dieciséis (16) años de reclusión mayor  ordinaria  por  el  asesinato  de  Carlos Antonio Junco Marrieta, Raúl Fabricio  Gómez  Junco,  Orlando  Murillo  Rodríguez y Richard Rafael Zambrano Zambrano,  pena  establecida  por  el  Primer Tribunal de Garantías Penales de Imbabura en  sentencia del 7 de enero de 2008;   

iii)  Ocho  (8)  años  de  reclusión mayor  ordinaria  por el delito de tráfico de estupefacientes, sanción impuesta el 12  de  marzo  de  2009  por el Segundo Tribunal de Garantías Penales de Pichincha,  confirmada  por  la  Corte  Provincial  de  Justicia  el  28  de agosto de 2012;   

iv) Dieciséis (16) años de reclusión mayor  ordinaria  dispuesta el 18 de enero de 2008 por el Tercer Tribunal de Garantías  Penales  de  Pichincha  por  el  asesinato  de  Blanca Cando Mendieta, proveído  frente  al  cual se interpuso recurso de casación, declarado improcedente el 17  de diciembre de 2009 por la Corte Nacional de Justicia.   

Con  fundamento  en  esa petición, mediante  Resolución  del  11  de  junio  de  2013,  la  Fiscalía  General de la Nación  decretó    la    captura   de   GILBERTO   PIÑEROS  GONZÁLEZ,  la cual le fue notificada el mismo día en  su  sitio  de  reclusión, toda vez que desde el 31 de mayo anterior había sido  aprehendido  por  la  Policía  Nacional  en  virtud  de  la Circular Roja de la  Interpol No. A-1022/2-2013 del 18 de febrero último.   

Posteriormente,   con   Nota   Verbal  No.  4-2-370/2013  del  22  de  agosto de 2013, la representación diplomática de la  República   del   Ecuador  formalizó  el  pedido  de  extradición2.   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con oficio No. DIAJI/GCE No. 1863 del 26 de agosto de 2013 dirigido  a  la  Cartera  de Justicia y del Derecho, conceptuó que la normativa aplicable  es   el   “Acuerdo  sobre  Extradición”,   suscrito   en   Caracas   el   18  de  julio  de  1911  y  la  “Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  Sustancias Sicotrópicas”, adoptada en Viena el 20 de diciembre de 1988.   

Por  su  parte,  la  Jefe  de  la Oficina de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio  de Justicia y del Derecho, con oficio  No.  OFI13-0022447-OAI-1100  del  2  de  septiembre  de  la corriente anualidad,  remitió  a esta Corporación la solicitud de extradición con la documentación  reunida.   

La  Sala,  en  decisión del 5 de septiembre  último,  asumió el conocimiento de la petición y, luego reconocer personería  al   defensor   designado   por   GILBERTO  PIÑEROS  GONZÁLEZ,  resolvió  las  postulaciones  probatorias  mediante  auto de 21 de octubre siguiente y, por último, surtió el traslado de  5 días para alegar de conclusión.   

         Documentos aportados con la solicitud de extradición   

(i)  Copias  apostilladas  de las sentencias  relacionadas en la parte inicial de este proveído.   

(ii)   Solicitud   de   extradición  de   GILBERTO   PIÑEROS   GONZÁLEZ   suscrita  por  el  presidente de la Corte Nacional de Justicia de la  República           del           Ecuador3.   

(iii)   Datos   de   identificación   del  reclamado4.   

(iv)  Transcripción  de  la  normatividad  sustancial    ecuatoriana    aplicable   al   caso5.   

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN  

El    Ministerio    Público,   representado   por  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  realiza  un  recuento  de  la actuación adelantada y precisa  cómo  la  normatividad  aplicable,  según  lo conceptuado por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  es la contenida en el Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición suscrito en Caracas el  18 de julio de 1911.   

A  continuación  aborda  el  estudio  de la  validez  formal de la documentación allegada, señalando que la misma satisface  las   exigencias  de  autenticidad  previstas  en  la  preceptiva  aplicable  al  caso.   

La   información  suministrada  sobre  el  requerido,  afirma, permite establecer su plena identidad, razón por la cual se  cumple  este  presupuesto,  así  como  el  de  equivalencia  de  la providencia  proferida  en  el  extranjero por cuanto el tratado aplicable exige para el caso  de  las  personas  condenadas  el  aporte  del  respectivo  fallo,  el  cual fue  entregado junto con el requerimiento.   

Sobre  el principio de doble incriminación  destaca  cómo  los  hechos atribuidos al requerido en la República del Ecuador  también  son  punibles  en  Colombia  bajo  los  títulos de homicidio  en  circunstancias   de  agravación   y  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.  Igualmente  refiere  el cumplimiento de la exigencia contenida  en  el  artículo  1  del  Convenio Bolivariano sobre  Extradición  porque  las  autoridades  ecuatorianas  examinaron  exhaustivamente  la prueba recaudada al punto que profirieron fallos  de condena.     

A  continuación  señala  que  las  demás  exigencias  del tratado se cumplen porque no se procede por delito político, la  pena  mínima  prevista para la conducta punible base de la solicitud supera los  seis  meses  de  prisión  y la acción no se encuentra prescrita, razón por la  cual  considera  reunidos  los  presupuestos para emitir concepto favorable a la  solicitud  de  extradición.  Con  todo,  solicita  a la Corporación sugerir al  gobierno   nacional   efectuar   los  condicionamientos  sobre  los  derechos  y  garantías que le asisten a la requerida.   

La  defensa pide  emitir  concepto  desfavorable  al requerimiento por cuanto el Estado colombiano  debe   garantizar   a   GILBERTO  PIÑEROS  GONZÁLEZ  sus   garantías   constitucionales,   dado  que  su  extradición  comporta inminente riesgo, pues en la República del Ecuador no le  presta  atención  médica  oportuna  ni  garantiza  su  integridad  física  al  interior  de  los  centros de reclusión donde han sido asesinados varios de sus  compañeros  de  causa.  En  consecuencia, demanda que el reclamado pueda seguir  pagando la pena en cárceles de Colombia.       

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

De  conformidad  con  el  artículo    35    de    la    Constitución  Política,   modificado   por   el   1º  del  Acto  Legislativo No. 01 de 1997, la extradición  se solicitará, concederá  u ofrecerá de acuerdo con los tratados  públicos  y,     en     su     defecto, con la ley.   

En  este  orden,  en  el  caso bajo examen,  el    Ministerio    de    Relaciones    Exteriores  precisó  que,   

“Conforme  con  lo establecido en nuestra  legislación  procesal  penal  interna,  me  permito manifestar que los tratados  aplicables al presente caso son:   

El   “Acuerdo   sobre  Extradición”,  suscrito en Caracas, el 18 de julio de 1911.   

La  “Convención  de  las Naciones Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas”,  adoptada   en   Viena   el   20   de   diciembre  de  1988  (…)”6.   

Por esta razón, el concepto que corresponde  emitir  a  la  Corte  en  este  asunto  debe  ceñirse  a  las condiciones de la  precitada  normativa  internacional  vigente  entre  Ecuador  y Colombia y   aprobada    en    nuestro    país   mediante   Ley   26   de   1913.   

         El       artículo      I  del Acuerdo  sobre        Extradición,  también      conocido      como     Acuerdo       Bolivariano       sobre       Extradición,  celebrado     entre     Colombia    y    varios  países americanos, entre ellos, la República  del  Ecuador,  prevé   que   cada   uno   de   los   Estados   signatarios   

“…convienen  en  entregarse  mutuamente, de  acuerdo  con lo que se estipula en este Acuerdo, los individuos que procesados o  condenados  por las autoridades judiciales de cada uno cualquiera de los Estados  contratantes,  como autores, cómplices o encubridores  de  alguno o algunos de los crímenes o delitos     especificados     en     el  artículo  2,  dentro  de la jurisdicción  de una de las partes contratantes, busquen asilo o se encuentren  dentro  del  territorio  de  una  de  ellas. Para que la extradición  se efectúe es preciso que las pruebas  de    la    infracción    sean    tales,  que  las  leyes  del  lugar donde se  encuentren     el     prófugo     o    enjuiciado  justificaría su detención  o  sometimiento  a juicio, si la comisión, tentativa  o  frustración  del  crimen  o  delito  se  hubiese  verificado         en         él”.   

        Por    su    parte,    el   artículo  IV    establece     que     “no    se    acordará    la    extradición”  por  delitos  políticos y el canon V  preceptúa  que  tampoco  se  acordará  la  extradición  en  los siguientes  casos:   

“a)  Si  con  arreglo  a  las  leyes  de  uno  u  otro  Estado  no  excede  de  seis  meses de  privación    de   libertad   el   máximum   de  la  pena  aplicable  a  la  participación que se imputa a la persona reclamada,  en   el   hecho   por   el   cual   se   solicita   la   extradición.   

b) Cuando según  las  leyes  del  Estado  al  cual  se  dirige la solicitud, hubiere prescrito la  acción  o  la pena a que estaba sujeto el enjuiciado o condenado.   

c)     Si    el    individuo    cuya  extradición se solicita ha sido ya juzgado y puesto  en  libertad o ha cumplido su pena, o si los hechos imputados han sido objeto de  una amnistía o de un indulto”.   

        A  su  vez,  el  artículo VI    dispone    que    la         solicitud         de  extradición               “deberá  hacerse      precisamente     por     la     vía  diplomática”  y  el  canon  VIII  regula  lo concerniente a los requisitos  de   la   solicitud  de  extradición  y  al  efecto  señala:   

“La solicitud  de  extradición  deberá  estar   acompañada  de  la  sentencia  condenatoria  si  el  prófugo hubiese  sido  juzgado  y  condenado; o del auto de detención  dictado   por   el   Tribunal   competente,   con   la   designación  exacta  del  delito o crimen que lo motivaren, y de la fecha de  su  perpetración,  así  como   de   las  declaraciones  u  otras  pruebas  en  virtud de las cuales se hubiere dictado dicho auto,  en   caso   de   que  el  fugitivo  sólo  estuviere  procesado.   

Estos documentos se presentarán  originales  o  en  copia, debidamente autenticada, y a ellos se  agregará   una   copia   del   texto   de  la  ley  aplicable  al  caso,  y  en  cuanto sea posible, las  señas de la persona reclamada.   

La extradición  de  los prófugos, en virtud de las estipulaciones de  este  Tratado,  se verificará de conformidad con las  leyes  de  extradición del Estado al cual se haga la  demanda.   

En          ningún    caso   tendrá  efecto  la  extradición si el hecho  similar  no  es  punible  por  la  ley  de la Nación  requerida”.   

De  esta manera, los aspectos que la Corte  debe  constatar en punto  de  emitir  concepto sobre  la  solicitud  de  extradición  presentada  por  la  República  del      Ecuador      en    relación   con   GILBERTO  PIÑERSO  GONZÁLEZ son los siguientes:   

i) Que  el  pedido de extradición se haya  formulado     por     vía    diplomática      y      esté   acompañado,   en   el   caso   de  condenada,     de  la  respectiva sentencia,  así   como   de   las  señas     de     la     persona    reclamada   y   de   las   normas   sobre  prescripción;   

ii) Que  el  hecho  por  el que se solicita la extradición  tenga carácter delictivo y una pena  mínima     superior     a    seis    meses    de  privación  de  la  libertad  en el país     requirente     y     en     el     requerido    (principio            de            doble            incriminación);   

iii)  Que no esté prescrita la  acción  o  la pena, conforme a las leyes del Estado  requerido;   

iv) Que  el  individuo  no  haya  cumplido  su  condena  o  haya  sido  amnistiado    o   indultado   en   el   país   del  delito;   

v) Que    no    se    trate    de    un    delito   político   o   conexo   a  él.   

       Conducto  diplomático y documentación       necesaria   

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en el  artículo    V   del   Acuerdo   Bolivariano   sobre  Extradición,  la  solicitud  debe efectuarse por vía  diplomática   aportando   copia   auténtica   del  fallo  condenatorio,  de  las  señas  de la persona reclamada y de las normas  sobre prescripción.   

Siendo     ello    así,   la   Corte   constata  el  cumplimiento  de  tal  exigencia  toda  vez  que  la  solicitud  fue  presentada  por  la  vía               diplomática,   esto  es,  fue  radicada  por  conducto  de  la  Embajada  de  la República  del  Ecuador  en  Colombia ante el Ministerio de Relaciones  Exteriores.   

La  petición  fue  acompañada  de  copia  apostillada de las cuatro  sentencias  proferidas  por  el  país  requirente  en  contra  de  GILBERTO  PIÑEROS  GONZÁLEZ,  para cuyo  cumplimiento   demanda   la   extradición,  determinaciones  que  contienen  la  relación  de  los  hechos  imputados,  del  delito  atribuido  y  su  fecha  de  realización  (todos  posteriores al 17 de diciembre  de  1997),  así  como  los  datos     personales    que    permiten  identificar al reclamado.  De   igual   forma,   se  aportaron  copias  de  las leyes aplicables y de las  relativas     a    la    prescripción    de    la  acción y de la pena, con  lo cual se satisface el presupuesto analizado.   

       Identificación     del requerido en extradición.   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada o condenada)  en  el  país  extranjero,  es  la  misma  sometida al trámite de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera identidad, por lo tanto, el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo  solicitado y aquél cuya entrega se encuentra en curso de resolver.   

Confrontada la información contenida en la  solicitud  de  extradición,  advierte  la  Corte  que  el reclamado responde al  nombre  de  GILBERTO  PIÑEROS  GONZÁLEZ,   identificado   con   cédula   de   ciudadanía  colombiana  No.  79.147.284,  nacido  el  28  de  agosto  de  1959,  datos  que coinciden con los  suministrados  por  el requerido al notificársele la orden de captura con fines  de extradición y los cuales permiten su individualización.   

Además,  las  manifestaciones      defensivas      corroboran  cómo   el   detenido   por  este  trámite  es  el mismo solicitado por las autoridades ecuatorianas, en  tanto    se   reconoce   su   privación    de    la    libertad    en   las  cárceles  de  ese  país  y  su  evasión  de  las  mismas.  Por  tanto,  este  presupuesto también se satisface.   

Principio      de      la     doble  incriminación   

Frente  a  esta  exigencia  la Corporación  examina  si  los  comportamientos  atribuidos  al reclamado como ilícitos en el  país  extranjero  tienen  en  Colombia  la misma connotación, es decir, si son  considerados  delitos  y, de ser así, si conllevan la pena mínima señalada en  el   tratado   o   en   el   Código  de  Procedimiento  Penal,  según  sea  el  caso.   

En    tal    sentido,    el      artículo     I      del      Acuerdo   sobre   Extradición  prevé       la      entrega          en    los    eventos    donde  el  reclamado  es    procesado    o    ha  sido  condenado  por  un  hecho de  connotación  delictual  tanto  en  el  estado  requirente como en el requerido,  sancionado con privación de la libertad superior a seis meses.   

Pues bien, las  sentencias      de      condena     proferidas    por   las   autoridades  judiciales       ecuatorianas      en    contra    de   PIÑEROS        GONZÁLEZ   se   refieren  a  los  delitos  de  tráfico      de  estupefacientes    y  asesinato,    cuyos  supuestos          fácticos    se  actualizan  en  el  artículo  376  del  Código Penal  colombiano,  modificado por el artículo 11 de la Ley 1453 de 2011, que tipifica  el   delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  y lo sanciona con pena de prisión de  ciento  veintiocho  (128)  a  trescientos  sesenta  (360)  meses  y multa de mil  trescientos  treinta y cuatro (1.334) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos  legales   mensuales   vigentes;   así  mismo,  en  el  canon  103  ibídem,   del  homicidio,  cuya  pena  oscila  entre  doscientos ocho  (208) y  cuatrocientos cincuenta (450) meses de prisión.   

Se  colige,  entonces, que las         conductas         delictivas             atribuidas  a    GILBERTO   PIÑEROS   GONZÁLEZ   en    la  República      del     Ecuador     están  tipificadas  en  nuestro  país  y  sancionadas con  pena   privativa   de   la  libertad  que  supera  ampliamente  el  término  de  seis  meses,  razón  por  la  cual  se  colma  este  requisito    contenido    en    el    Acuerdo      Bolivariano      sobre  Extradición.   

Prescripción  de la acción y de la pena   

De   acuerdo  con  el  literal  b)  del  artículo  V  del Acuerdo  Bolivariano     sobre     Extradición,   el  Estado  requerido  no  estará  obligado   a  conceder  la  extradición,   

“b)  Cuando  según  las  leyes del Estado al cual se  dirige  la  solicitud,  hubiere  prescrito la acción   o   la   pena   a   que   estaba   sujeto   el   enjuiciado  o  condenado”.   

       La   anterior   exigencia   impone   a   la   Corte   examinar  la  configuración    de   esa   categoría   jurídica  en  Colombia,  con  la  salvedad   que   sólo   se   revisará     la     prescripción     de     la     pena   por  cuanto  el  requerimiento  tiene  como  propósito   obtener   la   entrega   del  requerido  para  que    continúe    cumpliendo   las  sanciones  impuestas por  las autoridades ecuatorianas.   

       De  acuerdo  al artículo 89       del       Código  Penal  nacional,  la sanción       penal      prescribe     “en       el       término  fijado  para  ella en la sentencia o en el que le falte por  ejecutar,  pero  en  ningún caso podrá      ser     inferior     a     cinco     (5)     años”.   

       Siendo    ello   así,   acorde  con  la  información aportada  por     el    país    requirente,    no  se  ha  prescrito          la          pena    por    cuanto   no    ha   transcurrido   el              término de  la  sanción  fijado  en  las sentencias,           así:    i)  Doce  años impuestos  en  la  sentencia  del 24 de  septiembre    de    2002    dictada   por  el  Primer  Tribunal de Garantías  Penales   de  Pichincha,  confirmada  por  la  Primera  Sala Penal de la Corte  Superior   de   Justicia  de  Distrito  el  2  de  febrero  de  2006;      ii)     Dieciséis             años      establecidos  en  la  condena   proferida   por  el  Primer  Tribunal  de  Garantías Penales de Imbabura en sentencia del 7 de  enero  de  2008; iii) Ocho  años               impuestos             en     sentencia     del   12   de   marzo   de   2009   por   el  Segundo  Tribunal  de  Garantías  Penales  de Pichincha, confirmada por la  Corte  Provincial  de Justicia el 28 de agosto de 2012; iv) Dieciséis       años       desde  la  condena  dispuesta  el 18 de  enero   de   2008   por   el   Tercer   Tribunal  de  Garantías Penales de Pichincha.   

         Naturaleza    jurídica    de    los    hechos   fundantes   de   la  solicitud   

       El   artículo  IV  del  Acuerdo          Bolivariano            sobre  Extradición proscribe la  extradición   de   personas  acusadas  de  delitos  políticos      y      conexos,     situación         que   en  este   evento   no   se  configura               porque            los          delitos   objeto   del   requerimiento   no  ostentan     tal  connotación,     por     tratarse     de     una  infracción     penal    ordinaria    o    delito  común.   

Las   restantes   limitantes   de   la  extradición,   relativas  al  cumplimiento  de  la  condena   u   otorgamiento  de  amnistía  o indulto en el país del delito, no  se   configuran,   pues   no   se   deducen   de   la  documentación  aportada  ni han sido reseñadas por  el  país  requirente,  por  la  requerida  o por su  defensa.   

         Respuesta a los alegatos finales   

         La  defensa  solicita emitir concepto desfavorable por cuanto en los  centros   penitenciarios   del   país   requirente   el   señor   PIÑEROS  GONZÁLEZ  corre  el  riesgo de  perder  la  vida  y,  además, allí no se le prestan los servicios médicos que  requiere.    

         Con   todo,                  tales argumentos aluden a hipotéticos riesgos y  no  se  relacionan  con los elementos que, acorde con la normatividad aplicable,  deben examinarse para determinar si procede o no la extradición.   

         Así  mismo,  esa  postura  pretermite considerar que de conformidad  con  lo  dispuesto  en los artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de  Derechos  Humanos y 5, 7 y 8 de la Convención Americana de Derechos Humanos los  países  vinculados  esas  normativas  internacionales  tienen la obligación de  garantizar  que  las  personas  sometidas  al  poder estatal no sean sometidas a  torturas,  tratos  crueles  y  a  que  se  les suministre los servicios médicos  mínimos  y se les garantice la vida, con mayor razón si se encuentran privados  de  la libertad. En tal sentido, corresponde al Gobierno Nacional condicionar la  entrega  al respecto de tales prerrogativas y a realizar el seguimiento sobre el  cumplimiento de las mismas.   

         De  otra  parte, como se comparte la postura del Ministerio Público  es   innecesario   profundizar   en   los  argumentos  suministrados  por  dicho  interviniente.   

         Conclusión   

En  mérito de  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN    PENAL,  CONCEPTÚA FAVORABLEMENTE  a  la  extradición  del  ciudadano  colombiano   GILBERTO  PIÑEROS        GONZÁLEZ,  solicitada  al  Gobierno  de  Colombia  por el de  la   República       del      Ecuador   para  que  cumpla  las  penas  impuestas en las siguientes sentencias:   

i) Del 24 de septiembre de 2002 proferida el  Primer  Tribunal de Garantías Penales de Pichincha por el delito de tráfico de  estupefacientes,  determinación  confirmada  por  la  Primera  Sala Penal de la  Corte  Superior  de  Justicia  de Distrito el 2 de febrero de 2006; ii) Del 7 de  enero  de  2008 dictada por el Primer Tribunal de Garantías Penales de Imbabura  por  el delito de asesinato; iii) Del 12 de marzo de 2009 emitida por el Segundo  Tribunal  de Garantías Penales de Pichincha respecto del punible de tráfico de  estupefacientes,  confirmada por la Corte Provincial de Justicia el 28 de agosto  de  2012;  iv)  Del  18  de  enero  de  2008 proferida por el Tercer Tribunal de  Garantías Penales de Pichincha por asesinato.   

         Además,  es  preciso consignar que corresponde al Gobierno Nacional  condicionar  la  entrega  a  que  el  reclamado  en  extradición  no vaya a ser  condenado  a  pena de muerte, ni juzgado por hechos diversos a los que motivaron  la  solicitud  de  extradición,  ni sometido a desaparición forzada, torturas,  tratos  o  penas crueles, inhumanos o degradantes, como tampoco a la sanción de  destierro,   cadena   perpetua  o  confiscación,  conforme  lo  establecen  los  artículos 11, 12 y 34 de la Carta Política.   

         También  debe  condicionar  la  entrega  del solicitado a que se le  respeten,  como  a  cualquier otro nacional en las mismas condiciones, todas las  garantías  debidas  en  razón  de  su calidad de justiciable, en particular a:  tener  acceso a un proceso público sin dilaciones injustificadas, se presuma su  inocencia,  estar  asistido por un intérprete, contar con un defensor designado  por  él  o  por  el Estado, se le conceda el tiempo y los medios adecuados para  preparar  la defensa, pueda presentar pruebas y controvertir las que se alleguen  en  su  contra,  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en  condiciones  dignas  y  la  pena  privativa  de  la  libertad tenga la finalidad  esencial de reforma y adaptación social.   

         Lo  anterior,  de  conformidad con lo dispuesto en los artículos 9,  10  y  11  de  la  Declaración  Universal  de  Derechos Humanos, 5, 7 y 8 de la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  y  9,  10,  14  y  15  del  Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

         Por  igual,  la Corte estima oportuno señalar al Gobierno Nacional,  en  orden a salvaguardar los derechos fundamentales del reclamado, que proceda a  imponer  al  Estado requirente la obligación de facilitar los medios necesarios  para  garantizar  su  repatriación  en condiciones de dignidad y respeto por la  persona  humana una vez cumpla la pena impuesta en la sentencia condenatoria que  motiva la extradición.   

         De  otra  parte,  al Gobierno Nacional le corresponde condicionar la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo con sus políticas internas sobre  la  materia,  ofrezca  posibilidades  racionales  y reales para que el requerido  pueda  tener contacto regular con sus familiares más cercanos, considerando que  el  artículo  42  de  la  Constitución Política de 1991 reconoce a la familia  como  núcleo  esencial  de  la sociedad, garantiza su protección y reconoce su  honra,  dignidad  e  intimidad, lo cual se refuerza con la protección que a ese  núcleo  también  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos Humanos y el  Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos en sus artículos 17 y 23,  respectivamente.   

         La  Sala  se  permite  indicar  que, en virtud de lo dispuesto en el  numeral  2º  del  artículo  189  de  la Constitución Política, le compete al  Gobierno  en cabeza del señor Presidente de la República como supremo director  de  la  política  exterior  y  de  las  relaciones internacionales, realizar el  respectivo   seguimiento  a  los  condicionamientos  impuestos  al  conceder  la  extradición,  quien  a  su  vez es el encargado de determinar las consecuencias  derivadas de su eventual incumplimiento.   

         Comuníquese  por  Secretaría  de  la  Sala  esta determinación al  requerido,  a  su defensa, a la Procuraduría Tercera Delegada para la Casación  Penal y a la Fiscalía General de la Nación, para lo de su cargo.   

         Remítase  el  expediente  al  Ministerio  de Justicia y del Derecho  para lo de su competencia.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                        FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER                                         MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ  MUÑOZ           

GUSTAVO       ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ                       EYDER  PATIÑO     CABRERA                     

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 En el  presente  caso  se siguen las pautas de la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos  que  sustentan  la  petición  de  extradición  acaecieron  en  vigencia de esa  normatividad.   Así   mismo,  se  consultan  las  exigencias  previstas  en  el  Acuerdo  sobre Extradición  suscrito  en  Caracas  el  18  de julio de 1911, por ser el tratado aplicable al  caso, según lo conceptuó el Ministerio de Relaciones Exteriores.   

2 Cfr.  Folios 45 y 46 de la carpeta anexa.   

3 Cfr.  Folios 3 a 5 del anexo No. 1.   

4 Cfr.  Folios 11 a 16 del anexo No. 1   

5 Cfr.  Folios 6 a 8 del anexo No. 1.   

6  Folio 43 carpeta anexa.     

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