42172(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO     N°  42172   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Aprobado Acta Nº 336  

Bogotá  D.  C., nueve (9) de octubre de dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

Sería  el  caso  que la Sala se pronunciara  acerca  del cumplimiento de los requisitos de lógica y  adecuada  fundamentación  del  recurso  de     casación     interpuesto  por  el defensor de MARÍA     FERNEY    LOZANO    OVIEDO,  de   no   ser   porque  se  observa  que,  luego  del  fallo  de  segundo  grado,  se  configuró el fenómeno  de  la  prescripción  de  la acción penal adelantada  por     la   conducta  punible  de  falso testimonio.   

ANTECEDENTES  

1.  En     Ibagué    (Tolima),  el 4 de agosto de 2006, ante el Juzgado Trece Civil Municipal de  esa   ciudad,   compareció   MARÍA  FERNEY  LOZANO  OVIEDO    a  absolver  un  interrogatorio  de parte solicitado por Nelson Lugo  con    el    fin    de    que   ella   reconociera  el  préstamo por un millón de  pesos   concedido   por  él  desde hacía algo más  de      un      año,     el     cual,   según  éste,    se   encontraba   insoluto,   actuación  judicial    en   la   que   la   citada,  tras  aceptar  como    verdadero    el    mutuo    entre   ellos,   afirmó   no   ser cierto que  aún  adeudara la aludida suma y sus intereses, por cuanto tal obligación ya la  había  pagado, diligencia con base en cuyo resultado  el  segundo  formuló el 11 de agosto siguiente denuncia penal contra la primera  por            falso            testimonio1.   

2.  Abierta  la  investigación    según  el procedimiento reglado en  la   Ley   600   de   2000,   MARÍA  FERNEY  LOZANO  OVIEDO   fue   vinculada  mediante     indagatoria     y     su    situación  jurídica  resuelta  en el  sentido  de  abstenerse  el  instructor  de imponerle  cautela  alguna  por el delito invocado por el quejoso, previsto en el artículo  442   de   la   Ley   599   de   2000.  Sin        embargo,        una       vez       clausurada    la  investigación,  el 16 de abril de 2008 la Fiscalía  General     de     la     Nación     profirió     contra    la    citada  resolución  de  acusación en  calidad  de  autora  de  la señalada conducta punible, pliego de cargos que con  ocasión  de  la  apelación  interpuesta por la defensa fue confirmado el 21 de  agosto  del  mismo  año,  oportunidad en la que el funcionario de segundo grado  avaló  la  norma en la que se subsumió la conducta  reprochada,  advirtiendo  que  en  el  presente  asunto  no  era  aplicable para  ese delito el aumento de  pena  dispuesto  en  la  Ley 890 de 2004, ya que esos incrementos sólo operaban  frente   a   hechos  tramitados  bajo  el  sistema  de  enjuiciamiento  de  la  Ley  906 de 2004, el cual  entró  en  vigor  en el departamento de Tolima a partir del 1 de enero de 2007,  esto   es,   después   de   ocurrir   los   sucesos  debatidos2.   

3.  Con  sujeción  al  marco  personal,  factico  y  jurídico  determinado  en  la  acusación se tramitó la fase de la  causa  ante  el  Juzgado  Cuarto  Penal del Circuito de Ibagué, cuyo titular el  12   de  diciembre  de  2011  profirió  contra  la  enjuiciada  sentencia  condenatoria  por  el  delito  endilgado  en el pliego de  cargos,  y  conforme a los extremos mínimo y máximo de la sanción prevista en  el  artículo  442  de  la  Ley 599 de 2000, le impuso pena principal de sesenta  (60)  meses de prisión,  así  como la accesoria de inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el mismo lapso; la conminó a pagar en favor del denunciante los  perjuicios   materiales   y  morales  irrogados,  y  le  concedió  la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  intramural3.   

4.  Del  anterior pronunciamiento apeló  la  asistencia  técnica  de  la  encausada,  y  el Tribunal Superior de Ibagué  (Tolima),   en   sala  mayoritaria,     el     18     de     abril    de    2013    confirmó   integralmente   la   providencia  confutada,  fallo  de  segundo  grado  contra  el  cual el mismo sujeto procesal  interpuso   y   sustentó  de  manera  oportuna  el  recurso  extraordinario  de  casación,  para  cuyo  trámite arribaron las diligencias a la Corte Suprema de  Justicia  el  pasado 2 de  septiembre4.   

CONSIDERACIONES  

5.  Acerca del fenómeno jurídico de la prescripción de la acción  penal, tiene precisado la jurisprudencia de la Corte que:   

“La  prescripción  desde  la perspectiva de la casación, puede producirse: a) antes  de  la  sentencia de segunda instancia; b) como consecuencia de alguna decisión  adoptada  en  ella con repercusión en la punibilidad; o, c) con posterioridad a  la   misma,  vale  decir,  entre  el  día  de  su  proferimiento  y  el  de  su  ejecutoria.   

“Si en las dos  primeras  hipótesis  se  dicta  el fallo, su ilegalidad es demandable a través  del  recurso de casación, porque el mismo no se podía dictar en consideración  a  la pérdida de la potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del  tiempo.   

“Frente a la  tercera  hipótesis  la  solución  es diferente. En tal evento la acción penal  estaba  vigente  al  momento de producirse el fallo y su legalidad en esa medida  resulta  indiscutible  a  través  de la casación, porque la misma se encuentra  instituida  para  juzgar  la  corrección  de  la  sentencia  y  eso  no incluye  eventualidades  posteriores,  como  la  prescripción de la acción penal dentro  del término de ejecutoria.   

“Cuando así  sucede,  es deber del funcionario judicial de segunda instancia o de la Corte si  el  fenómeno  se  produce  en  el  trámite  del recurso de casación, declarar  extinguida  la  acción  en  el  momento  en  el  cual  se  cumpla  el  término  prescriptivo,  de  oficio  o  a  petición  de  parte. Pero si no se advierte la  circunstancia  y  la  sentencia alcanza la categoría de cosa juzgada, la única  forma  de  remover  sus  efectos  e invalidarla es acudiendo a la segunda de las  causales    que   hacen   procedente   la   acción   de   revisión”5.   

6.  Igualmente  tiene         dicho         esta        Sala6         que  la  calificación  jurídica  del  delito  definida  en  la  sentencia  irradia efectos sustanciales para todos los  efectos  legales,  no  sólo  para  la  pena,  sino  inclusive  respecto  de los  cómputos  de la prescripción de la acción penal en referencia a cualquiera de  las  fases del proceso, como de vieja data lo tiene definido de manera pacífica  y reiterada la jurisprudencia de esta Corporación.   

En efecto, en fallo de revisión acerca de  esa temática hizo las siguientes precisiones:   

“Conforme a lo  anterior,  la  Corte  encuentra  fundada y probada la causal de revisión que se  invoca,   pues   ciertamente  con  la  sentencia  de  casación  atacada  debió  proferirse  simultáneamente la cesación de procedimiento por improseguibilidad  de  la  acción con base en el fenómeno prescriptivo y como consecuencia de los  efectos  que  sobre  la  calificación  jurídica  del hecho y su punibilidad se  derivaban  del  contenido  material  del  fallo  de  casación.  Al omitirse tal  resolución,  alcanzó  ejecutoria  una  decisión que así no podía producirla  con  todos sus efectos de cosa juzgada pues, se repite, la acción penal se hizo  improseguible  por  prescripción.  Por  tal  razón  se declarará sin valor la  ejecutoria   del   fallo,   al   tiempo   que  se  dispondrá  la  cesación  de  procedimiento,  por  prescripción  de la acción, en cumplimiento de lo normado  en los artículos 36 y 240 del Código de Procedimiento Penal.   

[…]  

”La ley penal  colombiana  vincula,  inexorablemente,  casi  todas  sus instituciones al cuadro  normativo  previsto  para  los  hechos que se regulan en ella. Sin embargo dicho  cuadro  normativo  va  adquiriendo  su perfil definitivo a través del juicio de  valor  que  sobre  los  hechos  y  sobre el derecho se lleva a cabo progresiva y  provisionalmente a través del trámite y las etapas procesales.   

”De allí se  deriva,  entonces,  como  lo  ha  sostenido  la  Corte, que las variaciones a la  calificación  jurídica  de  la  conducta  imputada, introducidas a través del  proceso,    deben    considerarse    para    los   cómputos   propios   de   la  prescripción,  produciendo   efectos   que  se  han  asimilado  a  los  de  la  retroactividad.  (Confrontar  sentencias  de  marzo 24/81 y noviembre 16/93 por ejemplo). Esto no  puede  ser  sino  así, si se repara en que la acción penal que prescribe es la  generada  por  el  delito  respectivo  y  que  éste  por  su parte, adquiere su  identificación plena y definitiva en el acto de sentencia.   

”De este modo,  mientras   el   sistema   prescriptivo  esté  diseñado  con  referencia  a  la  identificación  jurídica  del  hecho  punible,  pues  que allí se constata la  duración  de  su  pena  y  por  ende el término de prescripción, tendrán que  admitirse  las  repercusiones  que  sobre  el  fenómeno extintivo de la acción  tenga  la  calificación definitiva, sea que se afecten con ello fases superadas  del  proceso  o  que,  como  acá,  se  influya la sentencia misma impidiendo su  ejecutoria.   

”No se trata  de  plantear  acá  la  conveniencia  o inconveniencia de que un sistema como el  indicado  produzca  en  las calificaciones jurídicas que se formulan durante el  trámite,  actos  jurídicos  inestables  o  inseguros,  sino de que mientras el  sistema  de  prescripción  se sostenga sobre éste modelo y éstas regulaciones  de  derecho  positivo,  es inevitable que el fenómeno prescriptivo esté sujeto  al  vaivén  de  la  calificación  definitiva  hecha en la sentencia y que ella  produzca  efectos  sustanciales  y  procesales  sobre  todas  las  consecuencias  jurídicas derivables de la misma.   

”Si no fuese  así  el  asunto,  prevalecería  en  el  proceso lo formal sobre lo sustancial,  sobre  la  justicia material, e incluso podrían llegarse a patrocinar formas de  deslealtad  procesal.  Piénsese  si no, en que por otra vía hermenéutica como  la  sostenida  por  la  Corte  hasta  abril  de  1977,  el sujeto de la función  acusadora  podría  impedir  la prescripción de un delito deduciendo agravantes  inexistentes  en  la  resolución  de  acusación  en  desmedro  del derecho del  imputado  a  su  declaratoria,  puesto que se daría carácter de inmutable a lo  que  no lo tiene por naturaleza, es decir al acto calificatorio, cuya misión al  interior  del proceso es netamente funcional pues no tiene por objeto decidir la  litis  sino  el  ámbito  dentro  del  cual se desenvolverán la acusación y la  defensa”7.   

Con  posterioridad,  en  una  situación  fáctica  de contornos semejantes a la aquí dilucidada, reiteró la Colegiatura  las  consideraciones  anteriores, y trajo a colación otras que robustecían tal  posición:   

“…‘La  calificación  sumarial impartida en la resolución de acusación no obstante su  carácter  provisorio  se  convierte  en  ley  del  proceso,  pues  es  el  hito  fundamental  a  partir  del  cual  el  Estado garantiza al acusado el derecho de  defensa  y  se  desarrolla  la actividad defensiva durante el debate del juicio,  pero  a  la  vez  está  sujeta  a  las  resultas de éste, materializadas en la  sentencia de las instancias.   

’Esta, cuando  es  condenatoria  y  se  pronuncia  bajo  los  parámetros  del debido proceso y  concordantes  con  la  resolución  acusatoria,  es  el  único  pronunciamiento  judicial   dentro   de   la   fase  ordinaria  del  proceso  con  categoría  de  definitividad  [sic]  en la imputación penal, sea que la mantenga en los mismos  términos  de  la  acusación  fiscal  o  que le introduzca variaciones de menor  compromiso  penal,  de  donde  se  colige que es el tipo penal contemplado en el  fallo  de  las instancias con las circunstancias específicas declaradas, el que  establece  el  término  de  la  prescripción  de  la acción penal’…”8.   

7.  En el presente asunto a la procesada  MARÍA            FERNEY  LOZANO     OVIEDO,  en   la   resolución   de   acusación,  tanto  en  primera  como  en segunda instancia, se le    atribuyó   la   conducta  punible  de  falso testimonio  prevista  en  el artículo 442 de la Ley 599 de 2000, excluyéndose expresamente  en  ambas sedes el incremento punitivo previsto para ese delito en la Ley 890 de  2004,  de  suerte  que  el  marco  de  la pena para el respectivo comportamiento  quedó  circunscrito  a  un  mínimo  de  cuatro (4)  maños  y  a  un  máximo  de  ocho (8), precisión   normativa   también   acogida   en   las   sentencia  de  primero  y  segundo  grado      al      dosificar      el     correspondiente     castigo.   

De  acuerdo  con  la anterior síntesis  procesal,  sin dificultad se  advierte  que  la  prescripción de la acción penal  respecto   del   delito   objeto   de   acusación,  juzgamiento     y  condena,      se     configuró     luego   de   proferida   la   sentencia   de   segunda  instancia,  días  antes  de  llegar  las  diligencias  a  esta  corporación   para   el   trámite  del  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto      por      la      defensa      de     la     acusada.   

En  efecto,  de conformidad con el artículo 83 del Código Penal  vigente  para  el  momento  de los hechos (Ley 599 de  2000),   la   acción   penal  prescribe  en un tiempo igual al máximo de la  pena  fijada en la ley, si es privativa de la libertad, pero en ningún caso ese  lapso  puede  ser  inferior  a cinco (5) años, ni exceder de veinte (20), salvo  que  se  trate  de  las  conductas  punibles de desaparición forzada, tortura y  desplazamiento     forzado,     caso     en     el    cual    el    plazo  máximo  es  de  treinta  (30)  años.   

Según la misma legislación (artículos   84  y  86),  el  término de prescripción empieza a  contarse,   para   los  delitos      instantáneos,      desde      el      día     de     su   consumación,   y   en        los       tentados       o       permanentes,  desde la  perpetración    del    último   acto;        éste       cómputo    de    tiempo   se   interrumpe   por   la  resolución  de  acusación,  o  su  equivalente9,  debidamente  ejecutoriada,  y comienza a correr de nuevo por un  período  igual a la mitad del señalado en la norma inicialmente invocada, pero  en  ningún  caso  puede  ser  inferior  a  cinco  (5) años, ni superior a diez  (10)10.   

A partir de la  ejecutoria   de   la   resolución   de  acusación,  en  este  caso  configurada el 21 de agosto de 2008,  deben    computarse    los   cinco   años   atrás  señalados, en atención a que al reducir a la mitad  el  máximo  de  la  pena  del  delito  por  el  que  fue  condena  la  procesada  esa operación arroja un resultado de apenas cuatro  años.   

Lo  anterior  significa  que  el  tiempo  señalado por la ley para que operara la prescripción  de  la  acción  penal  en el juicio por la conducta punible de la que se ocupó  este   proceso,   se   cumplió   el  21         de        agosto  de  2013.   

9.   En   conclusión,  las  anteriores  consideraciones         constituyen  razón  suficiente para que la Sala  proceda  a declarar la prescripción de la acción penal derivada de la conducta  punible  por  la que fue  acusada      y  condenada  la   procesada,   y   a   ordenar,  en  consecuencia,   la  cesación  del  procedimiento  seguido  contra  MARÍA            FERNEY            LOZANO            OVIEDO.   

Además, impera aclarar que de acuerdo con lo  dispuesto  en  el  artículo  98  de  la  Ley  599 de 2000, y de conformidad con  reiterado  criterio  jurisprudencial  de  esta Sala11,     la     acción   civil  ejercida  dentro  de  la  presente  actuación  se  declarará  igualmente  prescrita, en relación con el  penalmente responsable.   

Puesto  que  la  citada   ciudadana   se   encuentra   en   libertad  y  en  el  fallo  de  primera  instancia, confirmado  en      el     de  segunda,   se  dispuso  que  una vez ejecutoriada  la    sentencia,   se  libraría   orden   de  captura, para ejecutar la  condena  impuesta  bajo  el  subrogado  la  prisión  domiciliaria,    el  juzgador      de  primer  grado  realizará  las  anotaciones  y  cancelaciones  que  se  deriven  de  lo  decidido  en  esta  providencia, contra la cual procede el recurso de reposición.   

En  mérito  de  lo expuesto, LA   SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE:  

1. DECLARAR  prescrita las       acciones      penal     y    civil    derivadas  de  la  conducta punible  de   falso      testimonio     (Ley    599    de   2000,   artículo  442),   atribuida      a      MARÍA  FERNEY  LOZANO  OVIEDO.   

2. ORDENAR, en  consecuencia,  la  cesación  del  procedimiento  adelantado contra la        mencionada procesada.   

3. DISPONER  que  por  el juzgado de primera instancia se realicen  las     anotaciones  y cancelaciones pertinentes.   

Contra esta providencia procede el recurso  de reposición.   

Notifíquese,  cúmplase  y     devuélvase     al     Despacho     de    origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                        FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO   

EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER                                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

GUSTAVO  E.  MALO  FERNÁNDEZ                              LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cuaderno original # 1, folios 1-7.   

2  Ídem, folios 9, 35-39, 57-66, 73, 90-99 y 130-139.   

3  Ídem, folios 145, 156-160, 234-239, 245, 246, 249-255 y 258-314.   

4  Cuaderno  del  Tribunal,  folios  5-31,  41,  52-59. Cuaderno de la Corte, folio  3.   

5  Sentencia  de  30  de  junio y auto de 8 de septiembre de 2004, Rad. Nº 18368 y  22588 respectivamente.   

6  Sentencia de 23 de mayo de 2012, Rad. Nº 35256.   

7 Cfr.  Fallo  de  revisión  del  5  de  marzo  de 1996, radicación Nº 8336. Criterio  reiterado  en autos de cesación de procedimiento del 15 de septiembre de 2010 y  el    9    de    agosto    de    2011,   radicaciones   Nº   34524   y   37082,  respectivamente.   

8 Cfr.  Auto  de septiembre 24 de 2002, radicación Nº 12951, en el que se hace la cita  transcrita  y  que  corresponde  al auto del 9 de abril de 1999, radicación Nº  13165.  Y  en sentido semejante es también pertinente consultar autos del 25 de  febrero  de  2004, 27 de julio de 2007 y 20 de febrero de 2008, radicaciones Nº  18641, 27156 y 28925, respectivamente.   

9  En  los  delitos enjuiciados por el trámite de la Ley 906 de 2004, la prescripción  se  interrumpe  con la formulación de la imputación (artículo 6 de la Ley 890  de 2004).   

10 De  acuerdo  con  el artículo 292 de la Ley 906 de 2004, en los asuntos sometidos a  ese  régimen,  interrumpido el término de prescripción por la formulación de  la  imputación,  corre nuevamente por la mitad del señalado en el artículo 83  de  la  Ley  599  de  2000,  pero  en  todo  caso  no  puede ser inferior a tres  años.   

11  Cfr.  Sentencia  de  23  de  agosto  de  2005,  y  autos de 29 de agosto y 10 de  diciembre  de  2008,  radicaciones  Nº  23718,  29906 y 30108, respectivamente,  entre otras decisiones.     

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