41902(02-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Luís Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 326  

Bogotá,  D.C., dos (2) de octubre de dos mil  trece (2013)   

ASUNTO  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre el impedimento  expresado  por  el  doctor JAIRO JOSÉ AGUDELO PARRA con fundamento en la causal  prevista  en el numeral 6° del artículo 56 de la Ley 906 de 2004, para conocer  en  segunda  instancia  del proceso seguido contra Ricardo José de la Espriella  Pérez por el delito de Estafa.   

HECHOS  

En   el   año  2004   RICARDO  JOSÉ  DE  LA          ESPRIELLA         PÉREZ aprovechó  el  reencuentro  con  la  familia  Viveros Díaz, para  hacerle  saber  a  algunos  de  sus  miembros  que  en  su condición   de   gerente  de  Laboratorios  Pfizer,  manejaba  recursos  en  dólares con la facultad de negociarlos a   buen  precio,  por  lo  cual   les   propuso  invertir  en  esa  actividad.   

La   familia   Viveros   Díaz  decidió  inicialmente  aportar        pequeñas  cantidades y una vez evidenciado el cumplimiento en los pagos y  la  obtención  de  algunas  ganancias,  recolectaron  $120.000.000  que  fueron entregados al acusado, quien  a  partir  de  ese  momento  dejó de cancelarles los  rendimientos  y  les ofrecía todo tipo de excusas por  la   demora   en   la  devolución  de  los  dineros,  que   según  él  tenía  origen     en    auditorías    internas    a    la  empresa.   

Ante      dicho      panorama,   los   aportantes   se   comunicaron    con   Alfredo  José   Spath  Porto,  funcionario  de  Laboratorios  Pfizer,   quien   les   informó  no  conocer  a  DE  LA          ESPRIELLA         PÉREZ   en  cuanto  no  había        trabajado        en        esa       compañía.   

Por  tales  hechos  la  Fiscal  147  Seccional  formuló el  10 de julio de 2008 imputación contra  RICARDO   JOSÉ   DE   LA  ESPRIELLA  PÉREZ  por  el  delito  de  estafa  descrito  en  el artículo 246 del  Código  Penal,  diligencia realizada ante el Juez 40  Penal  Municipal  de  Bogotá con funciones de control  de garantías.   

Posteriormente  formuló  acusación contra  el  imputado,  ante  el Juez 19 Penal del Circuito con funciones de conocimiento  de  Bogotá,  de acuerdo con los cargos endilgados en  la   formulación   de   la   imputación.   

El 29 de octubre de 2009, inició      el      juicio     oral     que     se     desarrolló   en   varias  sesiones  y  a  su  culminación,   la   Juez  anunció    que    el    fallo    sería de carácter absolutorio.   

El  28  de  julio  de  2010,  en  audiencia  denominada         de        “…emisión     de     fallo…”,     la   Juez  declaró  nulo  el  anuncio anterior e  indicó           que           “…   el   mismo   será  de  carácter  CONDENTORIO (sic)…”.   

El  13  de octubre de 2010 dio lectura a la  sentencia   condenatoria  de  primera  instancia,  confirmada  por  el  Tribunal  Superior   de  Bogotá  al  decidir  el  recurso  de  apelación   interpuesto   por   el   defensor  del  acusado.   

Impugnada     en    casación  dicha  determinación,   la   Sala   decidió      Casar      la     sentencia   impugnada   y   en   su   lugar  declararla  nula  por  violación  de  la estructura del debido proceso, al  tiempo  que  dispuso  devolver la actuación para que  se   proceda   a   decidir   de   acuerdo   con  el  sentido  del  fallo  anunciado  a  la culminación del  juicio oral.   

En cumplimiento de lo ordenado por la Corte  Suprema  de  Justicia,  la  Juez Diecinueve Penal del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento de Bogotá  profirió sentencia absolutoria a favor del acusado,  decisión  impugnada por  el   representante   de   la   Fiscalía  General  de  la  Nación,   cuyo  estudio  correspondió  al  doctor  JAIRO  JOSÉ AGUDELO PARRA, Magistrado de la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Bogotá, quien se declaró  impedido  para  conocer  del trámite con fundamento en la causal prevista en el  numeral  6°  del artículo 99 del Código de Procedimiento Penal por haber sido  integrante  de  la  Sala que emitió el fallo de segunda instancia que confirmó  la  condena  inicialmente proferida en contra del acusado, motivo por el cual su  criterio    jurídico    en    relación    con    el   asunto   se   encontraba  comprometido.   

En  su opinión, tal eventualidad implica una  actuación  con  suficiente  trascendencia  para  comprometer la neutralidad que  debe  regir  la función judicial, motivo por el cual se afectaría la garantía  de imparcialidad al conocer nuevamente el mismo caso.   

El Tribunal Superior de Bogotá, en Sala Dual,  no  aceptó  la  manifestación de impedimento del Magistrado AGUDELO PARRA, por  considerar  que  su  criterio  no se halla comprometido a la hora de decidir, ya  que  la  decisión  por  medio de la cual se negó la nulidad de lo actuado y se  confirma  la  condena  de  primera  instancia,  no  tiene  eficacia  material  o  jurídica   en   cuanto   fue   declarada   nula  por  vulneración  del  debido  proceso.   

Agregan  que  la  causal  referente  a  haber  participado   dentro   del   proceso   no   se  refiere  a  cualquier  clase  de  participación,  sino  únicamente  a  aquella  que  cuente  con  idoneidad para  comprometer  la objetividad, la imparcialidad y la transparencia de la decisión  que se debe adoptar.   

Concluyen que no existe motivo que haga dudar  de  la  imparcialidad  del  Magistrado  AGUDELO  PARRA, motivo por el cual   remitieron  el  expediente  a esta Corporación con fundamento en lo preceptuado  en el artículo 58 A de la Ley 906 de 2004.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De  conformidad  con  lo  preceptuado  en  el  artículo  57  de  la  Ley 906 de 2004, modificado por el artículo 82 de la Ley  1395  de  2010,  corresponde  a  la Sala pronunciarse en relación con el asunto  propuesto,  pues  se  trata  de  un  impedimento  que  no  fue  aceptado por los  magistrados de la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá.   

Ciertamente,  el  trámite  que  se  surte al  interior  del  proceso  penal  se  encuentra  revestido de diversos principios y  garantías  procesales  que  buscan  la  materialización  del  derecho  que  se  protege,  y  en  tal  sentido,  la  garantía  al  debido proceso prevista en el  artículo  29  de  la  Constitución  Política,  implica  el respeto y efectivo  cumplimiento  de  todas las prerrogativas judiciales instituidas en beneficio de  las personas.   

En  ese orden de ideas, ninguna incertidumbre  existe  en  torno  a  que,  en  desarrollo  de los principios de imparcialidad y  transparencia,  la  legislación  procesal  penal  ha  establecido  una serie de  eventualidades  que,  en caso de presentarse, dan lugar a que el funcionario que  ha  de  conocer  de determinado asunto se declare impedido para decidir, o en su  defecto  sea  recusado,  pues de esta manera se garantiza la transparencia en el  ejercicio de la función pública.   

En cuanto hace referencia a la causal invocada  por  el  magistrado  para sustentar su declaración, prevista en el artículo 56  del  Código  de  Procedimiento Penal, numeral 6°, consiste específicamente en  que    el    funcionario    haya    “…dictado  la  providencia  cuya  revisión  se  trata  o hubiere  participado dentro del proceso…”.   

Lo  primero  a  tener  en  cuenta  en orden a  decidir  el  asunto,  son los criterios de taxatividad y excepcionalidad por los  cuales  se rige el fenómeno de los impedimentos, en cuanto ésta como cualquier  otra  circunstancia sometida a decisión del Juez, sea individual o corporativo,  ha de estar subordinada en un todo al imperio de la ley.   

De  igual  manera, tiene establecido la Corte  que  las  causales de impedimento previstas por el legislador en el artículo 56  de  la ley 906 de 2004, tienen como finalidad hacer efectivo y real el postulado  de   imparcialidad  en  la  actividad  jurisdiccional,  en  cuanto  permiten  al  funcionario  judicial  separarse del conocimiento de un caso determinado, cuando  lo  considere  necesario  para  garantizar  de  esta  manera  a  las  partes,  terceros y demás   intervinientes,   transparencia   en  la  decisión del asunto.   

De esta manera, la garantía de imparcialidad  se  eleva  a  la  categoría  de  elemento esencial para preservar el derecho al  debido  proceso  y  se  constituye  en  herramienta idónea para salvaguardar la  confianza  en  el  Estado  de  Derecho  a  través  de  decisiones  que gocen de  credibilidad  social  y  legitimidad  democrática1,  garantizando  a las partes y a la comunidad en general, la transparencia y rigor  que     orienta    la    tarea    de    administrar    justicia,    regulación  que trasciende la normatividad interna, en la medida en  que  se  encuentra prevista en el artículo 10º de la Declaración Universal de  Derechos  Humanos,  así  como  en  el  artículo  14,  numeral  1°,  del Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

Pese a lo anterior, es claro que a los jueces  no  les  está  permitido  separarse por su propia voluntad de las funciones que  les  han  sido  asignadas,  ni  a  las  partes les es dado escoger libremente al  juzgador,  y  en  esa  finalidad,  las  causales  que  dan lugar a que un juez o  magistrado  se  separe  del  conocimiento  de  un  caso  determinado,  no pueden  deducirse  por  analogía,  ni  ser  objeto  de  interpretaciones subjetivas, en  cuanto   se  trata  de  reglas  con  carácter  de  orden  público.2   

En  tales  condiciones,  la  búsqueda  de la  imparcialidad   judicial   no   es   un   concepto  que  pueda  confundirse  con  discrecionalidad,  ni mucho menos con arbitrariedad, pues por esa vía normativa  no  se  conceden  al  juez  facultades  abiertas  o  desbordadas  de actuación.   

En   el  presente  caso,  se  advierte  que  efectivamente  el  Magistrado  JAIRO  JOSÉ  AGUDELO PARRA participó dentro del  proceso  que  ahora  se  somete nuevamente a su conocimiento, cuando integró la  Sala  que  conoció  en  segunda  instancia  de  la  apelación  de la sentencia  inicialmente  emitida  contra el acusado, intervención que ciertamente implicó  un  análisis de fondo de los elementos probatorios obrantes en la actuación en  orden   a  emitir  un  juicio  de  valor  sobre  la  adecuación  típica  y  la  responsabilidad  del  procesado,  que  le  llevaron  a confirmar la decisión de  condena  impugnada  en  aquella oportunidad, argumento suficiente para apartarlo  del  conocimiento  del  recurso,  pues  de  lo contrario se echaría de menos el  compromiso  de  imparcialidad,  pues  es  claro  que deberá examinar los mismos  medios  de  convicción  que  ya  valoró,  evaluación  de la cual, por razones  obvias, le será muy difícil separarse.   

La participación del funcionario judicial en  el  asunto claramente fue sustancial, además que lo vincula directamente con la  actuación  puesta a su consideración en esta oportunidad, de manera tal que le  impide  actuar  con  la  ecuanimidad, imparcialidad y ponderación que de él se  espera.   

En consecuencia, resulta incuestionable que se  estructura  la causal de impedimento prevista en el numeral 6° del artículo 56  de  la  Ley  906  de  2004, porque el doctor AGUDELO PARRA participó dentro del  proceso  sometido a su consideración, comprometiendo su criterio no obstante la  nulidad  decretada  pues  aun  así  en  el  ámbito interno del funcionario los  juicios de valor que hizo subsisten.   

Siendo   ello   así,  su  separación  del  conocimiento  de  este  asunto  resulta necesaria, con el fin de salvaguardar el  principio  de  imparcialidad, pues ninguna garantía ofrecería que la decisión  en  sede  de  segunda instancia fuese adoptada con la participación de quien ya  se  había pronunciado en torno al asunto sentando su criterio jurídico, previo  análisis y valoración probatoria.   

Se   procederá   entonces   a  aceptar  el  impedimento  manifestado  por  el  Magistrado JAIRO JOSÉ AGUDELO PARRA, sin que  sea  necesario  reemplazarlo,  en  razón  a  que el quórum se mantiene, en los  términos del artículo 54 de la Ley 270 de 1996.   

* * * * * *  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.            ACEPTAR  el impedimento declarado por el  Magistrado  JAIRO  JOSÉ  AGUDELO  PARRA, de modo que lo separa del conocimiento  del presente caso.   

2.            Remítase el expediente a la Sala Penal  del Tribunal Superior de Bogotá.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS               MARTÍNEZ   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                                          FERNANDO                                A.                                CASTRO  CABALLERO                                

EUGENIO       FERNÁNDEZ  CARLIER                                  MARÍA     DEL     ROSARIO     GONZÁLEZ MUÑOZ                    

GUSTAVO   E.   MALO   FERNÁNDEZ                                          LUIS     GUILLERMO     SALAZAR  OTERO   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia   Yolanda  Nova  García   

Secretaria    

1Corte Constitucional, Sentencia C-095 de 2003   

2  Auto    de   19   de   octubre   de   2006,   Rad.  26.246.     

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