41535(24-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 232.   

          Bogotá,   D.C.,  veinticuatro  (24)  de  julio  de  dos  mil  trece  (2013).   

V I S T O S  

Decide la Corte respecto de la inclusión de  prueba  que  pretende  hacer  el  demandante en revisión, una vez inadmitida la  acción  por  no  allegarse  la  constancia  de  ejecutoria  de los fallos   condenatorios  emitidos  contra  JIMMY ARÓN QUIÑONES  ANGULO  y  JAIRO  VELÁSQUEZ  LARA,  quienes  soportan  pena  de  siete meses de  prisión   en   calidad   de   autores   del   delito   de  lesiones  personales  culposas.   

H  E              C              H              O              S   

Lo  ocurrido  fue  narrado  en  el fallo de  primera instancia, así:   

“El  5  de  noviembre  de  2008, mientras  transitaba  el  vehículo de placa KBA 917, conducido por JAIRO VELÁSQUEZ LARA,  con  una carga de madera, por la vía que de la vereda Negrete conduce a Pacho a  esos  de las 12.30 del mediodía, acompañado en la cabina por el señor BENIGNO  MALAGÓN  NIETO,  y  en  la  parte  trasera  por  el señor JYMMI ARON QUIÑONES  ANGULO,  el  menor  CARLSO  ANDRÉS  MONCADA  SIERRA , abordó el automotor para  posteriormente  caer  del mismo, resultando lastimado en su integridad personal,  lesiones  por las que se le determinó incapacidad definitiva 40 de (sic) días,  con  secuelas  consistentes  en  deformidad  física  que  afecta  el  cuerpo de  carácter   permanente,  y  perturbación  funcional  del  órgano  del  sistema  nervioso        central        de        carácter       transitorio.”   

Conforme  lo  descrito, en sentencia dictada  por  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca el 15 de abril de 2013, revocó el  fallo  absolutorio  proferido  el  24  de agosto de 2012, por el Juzgado Segundo  Promiscuo  Municipal de Pacho y en su lugar condenó a los acusados a la pena de  7 meses de prisión.   

Ante  la  Corte  acudió  en  acción  de  revisión   el  apoderado  especial  de  los condenados, postulando la existencia  de  prueba  nueva  no conocida al momento del debate probatorio, por virtud  de  la  cual  se demuestra la supuesta inocencia de los condenados, corroborando  lo    decidido    por   el   fallador   de   primer  grado.   

La  Sala,  en  auto del 3 de julio de 2013,  inadmitió  la  acción  propuesta  dado  que  carecía  ella  de  un  requisito  fundamental,  a saber, la constancia de ejecutoria de la sentencia condenatoria,  documento   necesario,   pues,   la   naturaleza  del  mecanismo  utilizado reclama de la materialización de  cosa juzgada.   

Dentro  del término de notificación de la  decisión,  el  profesional  del  derecho  allegó certificación firmada por el  escribiente  del  Centro  de  Servicios Judiciales de Pacho, Cundinamarca, en la  cual  constata  que  efectivamente  la  sentencia  en  cuestión   se halla  ejecutoriada  desde  el  30  de  abril  de 2013, toda vez que se dejó vencer el  plazo legal para interponer el recurso extraordinario de casación.   

Dice el accionante  que  presenta  el  documento  en  cuestión  porque se encuentra “dentro   del   término   para   subsanar   la  demanda”,  y con ello cumple estrictamente lo consagrado en el artículo  194 de la Ley 906 de 2004.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

La  Sala  debe precisar que el accionante no  está  acudiendo  al recurso de reposición para cuestionar la inadmisión de su  libelo,  en  tanto,  de  manera  clara y expresa advierte que se trata apenas de  allegar  el  documento  echado  de  menos  por la Corte, en cuanto estima que se  halla    en    término    para    “subsanar   la  demanda”.   

Pues bien, a lo propuesto por el profesional  del  derecho la Sala debe responder negativamente dada su abierta improcedencia,  como  quiera  que  el  procedimiento  penal  diseñado por la Ley 906 de 2004 y,  particularmente,  la  regulación estricta que se hace allí del instituto de la  revisión,  de  ninguna  manera  instituye  esa  forma de complementación de la  acción   cuando   ella   incumple   con   los   mínimos   requisitos  para  su  admisión.   

Al efecto, el artículo 195 de la Ley 906 de  2004,  reseña  que  de  cumplirse los requisitos plasmados en la norma anterior  –art.  194-,  la  acción  debe   admitirse   dentro   de   los   cinco   días   siguientes    a   su  presentación.   

Y,  acerca de la inadmisión apenas consagra  en   su   inciso  tercero:  “Si  la  demanda  fuere  inadmitida,   la   decisión   se   tomará   mediante   auto   motivado  de  la  sala.”   

El  inciso  siguiente  advierte que debe ser  inadmitida  de plano la acción que, conforme las evidencias aportadas, aparezca  “manifiestamente     improcedente”.   

Por  parte  alguna  esa  normatividad citada  consagra  o  permite  que  en caso de inobservancia de requisitos mínimos, ello  pueda  ser  subsanado  después  de la inadmisión con la presentación, para el  caso, de los documentos que los suplen.   

Está  claro,  además,  que  la  acción de  revisión  se  basta  a  sí  misma  dentro  del  procedimiento penal, en tanto,  obedece  a  una  naturaleza  y  exigencias  específicas,  sin  que  sea posible  advertir  de  lagunas  o  falta de definición procedimental que obliguen acudir  por vía de integración a las normas civiles u otras regulaciones.   

Si  el  legislador  no  estableció  algún  mecanismo  para  subsanar  los yerros del escrito accionario, una vez inadmitido  el  mismo,  es porque estimó que en asuntos penales no era posible acudir a ese  remedio.   

En consecuencia, mal puede el profesional del  derecho  que  asiste  a  los  condenados,  advertir  que  la  presentación  del  documento  que  corrobora  la  ejecutoria  del  fallo  opera   “dentro  del  término  para  subsanar  la demanda”,  cuando  es  lo  cierto  que  la ley penal no ha establecido dicho  plazo,  ni  mucho  menos,  consagra  como  posibilidad  esa  de  rehabilitar las  falencias del escrito inadmitido.   

Debe  la Corte advertir que en lo sustancial  la  acción  de  revisión  regulada  por la Ley 906 de 2004, conserva similares  parámetros  sustanciales  y  procedimentales  a  los que estatuye la Ley 600 de  2000  para el mismo mecanismo extraordinario, razón por la cual conservan plena  vigencia  los  pronunciamientos que respecto de la imposibilidad de subsanar los  defectos  del escrito accionario, ha efectuado de forma pacífica y reiterada la  Sala en su jurisprudencia.   

Así,     en     reciente    decisión  señaló1:   

“En   primer  término  se  tiene  que  dentro  de una comprensión  absolutamente  informal,  carente  de  rigor  y  sin  la seriedad propia de esta  acción  de  naturaleza  especial,  el defensor allega documentos que no aportó  junto  con  la  demanda  inicial,  como  si  existiera  dentro  de este trámite  oportunidad  para  subsanar  falencias,  o  como  si  el  recurso de reposición  estuviera instituido para corregir errores.   

La   acción  de  revisión  –lo ha dicho reiteradamente la Corte y  no  sobra  repetirlo– fue  instituida  como un mecanismo extraordinario que procede sólo contra sentencias  ejecutoriadas  y  por  las precisas causales contempladas en el artículo 220 de  la  Ley  600  de  2000,  para  cuya  invocación  es  imprescindible cumplir los  requisitos  previstos  en  el  artículo  222 ibídem, sin los cuales la demanda  está  llamada  a ser inadmitida, dado el carácter rogado que la distingue, que  no permite a la Corte suplir los defectos del libelo.   

En  su  demanda  el  actor está obligado a  seleccionar  con  sumo  cuidado  el  motivo  que pretende invocar en apoyo de su  pretensión,  al  igual  que  las  pruebas  en  que  se funde y a indicarle a la  Corporación,  en  una  exposición  racional  y  lógica,  de  qué  manera  se  demuestra  la causal escogida y cómo los fundamentos fácticos y jurídicos que  presenta    tienen    la    capacidad    necesaria   para   derruir   el   fallo  atacado.   

Debe  ser  enfática  la  Colegiatura  al  señalar  que  las  normas  procesales  que regulan el trámite de la acción de  revisión  no  prevén  un lapso o un trámite destinado a subsanar los defectos  de  la  demanda,  por  lo  cual,  no  es viable que el recurso de reposición se  utilice  para  intentar  satisfacer los requisitos de procedibilidad del libelo,  no  cumplidos  desde  un  principio  y  tampoco, por supuesto, para corregir los  yerros   en   que   se   hubiera   podido  incurrir  al  presentarlo2.  Resulta,  pues,  claramente inadmisible la corrección del libelo introductorio, así como  la   extemporánea  aportación  de  elementos  de  prueba  no  relacionados  ni  incluidos en el escrito introductorio.”   

Y,  respecto  del  caso  específico  ahora  analizado              -presentación  posterior  del elemento echado de menos en la inadmisión-, hace  poco        especificó        la        Sala3:   

“Al  respecto, resulta pertinente traer a  colación  el  criterio  reiterado  de  la Corte, acorde con el cual la presente  acción  es  un  trámite  que se cumple en forma independiente del proceso cuya  revisión  se  solicita,  regulado expresamente por normas procesales y sujeto a  principios  como  el  debido proceso y preclusión de las etapas procesales, sin  que  en  su  desarrollo esté prevista la oportunidad para corregir los defectos  formales    en    la   postulación   del   libelo4.   

De   tal  manera  que  en  el  evento  de  incumplirse  con  alguna  carga procesal necesaria para habilitar la procedencia  de  la acción, la demanda está llamada a ser irremediablemente inadmitida, sin  que    el   interesado   pueda   dentro   del   mismo   trámite   procurar   su  corrección.   

En  ese  caso, le corresponde presentar una  nueva  demanda,  en  la  cual  deberá satisfacer en su totalidad las exigencias  previstas   en   el   artículo  222  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000.”   

Así  las  cosas, debe quedar claro que, sea  por  la  vía  del recurso de reposición, o directamente dentro del término de  notificación  del  auto,  no  importa si el asunto se tramita por la Ley 600 de  2000  o  por  lo  dispuesto en la Ley 906 de 2004, si el escrito de revisión es  inadmitido  por  no  cumplir  los  requisitos  legales,  ya  después  no existe  posibilidad  legal  para  subsanar  esa  omisión  trascendente  y, entonces, al  interesado  sólo  le queda el camino de instaurar de nuevo la acción, eso sí,  supliendo los yerros que ocasionaron la inadmisión.   

Acorde con lo anotado, la Sala rechazará la  pretensión   del accionante encaminada a subsanar los yerros de la acción  de revisión incoada.   

         En   mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R  E  S  U E L V E   

RECHAZAR,  por  su  absoluta  improcedencia, la pretensión del accionante de subsanar la demanda de  revisión inadmitida por la Sala en auto del 3 de julio de 2013.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Auto  del 17 de octubre de 2012, radicado 39547.   

2  Providencias  del  28  de  enero  de 2010, Rad. 31133 y del 27 de junio de 2012,  Rad. 37372, entre muchas otras.   

3 Auto  del 27 de junio de 2012, radicado 37372.   

4 Cfr.  Providencias  del  16  de noviembre de 2011, radicación 36769, del 4 de mayo de  2011,  radicación  35198, del 29 de septiembre de 2010, radicación 34691 y del  23 de septiembre de 2010, radicación 34238.     

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