41329(13-06-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 181.  

          Bogotá   D.C.,   trece   (13)   de   junio   de   dos   mil   trece  (2013).   

  VISTOS  

Se pronuncia la Sala en torno a la demanda de  revisión  presentada  a  través  de  apoderada  por  la  señora  CIELO  ARIAS  ALZATE, contra la sentencia  de  segundo  grado proferida el 16 de agosto de 2011 por el Tribunal Superior de  Bogotá,  confirmatoria del fallo emitido el 16 de junio anterior por el Juzgado  Trece  Penal  del  Circuito  Especializado  de  la  misma  sede, que declaró la  extinción  del  derecho de dominio sobre el vehículo tipo camión, marca Ford,  de  placas  SBF-302  e  inscrito  ante  la  autoridad  de  tránsito a nombre de  Marco Arturo Puyo Rivera.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

La  citada profesional del derecho allegó a  esta  Corporación  la  demanda  en mención, en la cual dice acudir a la causal  tercera  de  revisión  prevista  en  el  artículo  192  de la Ley 906 de 2004,  aduciendo  así  la  existencia  de pruebas nuevas no conocidas al momento de la  actuación  procesal.  Con  ellas,  según  expresa,  se acredita que la señora  CIELO  ARIAS  ALZATE  es la  propietaria  real  y  material  del  vehículo,  el  que  nunca  prestó para la  comisión de delito alguno.   

Junto  con  el  libelo  aportó, entre otros  documentos,  copia  de  las  sentencias de primera y segunda instancia, por cuyo  medio  se  declaró  la extinción del derecho de dominio del referido automotor   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Como  lo  ha  expuesto  la  Corte  de manera  reiterada,  la  acción  de  revisión  constituye  un  mecanismo  encaminado  a  conseguir  la invalidación de una providencia judicial que ha hecho tránsito a  cosa  juzgada, conforme ocurre con las sentencias condenatorias o absolutorias o  las  decisiones  a través de las cuales se ordena la cesación de procedimiento  o  se  precluye la investigación, en cuanto comporte un contenido de injusticia  material,  dado  que  la  verdad  procesal  declarada  resulta  ser abiertamente  diferente   de   la   verdad  histórica,  esto  es,  del  acontecer  objeto  de  juzgamiento,  motivo  por  el  cual  se  impone  para  su  enmienda acudir a las  causales  de  revisión  establecidas  en el respectivo Código de Procedimiento  Penal, siempre que cumplan sus específicos requisitos.   

          No   obstante,  también  lo  tiene  dicho  en  forma  pacífica  la  Sala1,  las  decisiones  pasibles  de  la  acción de revisión son sólo  aquellas  que  se  emiten  en el marco de actuaciones procesales adelantadas por  conductas  punibles.  Tanto  es  así  que,  de  acuerdo  con el numeral 2º del  artículo  194  de  la  Ley  906  de  2004,  el libelo debe contener el delito o  delitos que motivaron la actuación procesal y la decisión.   

Por  tanto,  dicho medio de defensa judicial  resulta   improcedente   para   desvirtuar   la   res  iudicata  de  sentencias en las que se ha declarado la  extinción  del  dominio  sobre  bienes, acorde con la normativa contenida en la  Ley  793  de 2002, modificada por la Ley 1453 de 2011 y que contempla las normas  reguladoras del instrumento legal de extinción de dominio.   

Lo anterior porque el trámite que conduce a  la   extinción   de   dominio  se  caracteriza  por  tratarse  de  una  acción  jurisdiccional  autónoma,  real, objetiva y de contenido patrimonial, siendo en  dicha  medida  independiente  y  distinta  de  la  acción  penal  tanto  por su  finalidad como por su objeto.   

En relación con la autonomía predicable de  la   acción   de  extinción  de  dominio,  la   Corte  Constitucional  se  pronunció    en    la    Sentencia   C-740   de   2003,   en   los   siguientes  términos:   

“Es una acción autónoma e independiente  tanto  del  ius  puniendi  del  Estado como del derecho civil.  Lo primero,  porque  no  es  una  pena que se impone por la comisión de una conducta punible  sino  que  procede  independientemente  del  juicio  de  culpabilidad de que sea  susceptible  el afectado.  Y lo segundo, porque es una acción que no está  motivada   por   intereses  patrimoniales  sino  por  intereses  superiores  del  Estado.   Es decir, la extinción del dominio ilícitamente adquirido no es  un  instituto  que  se  circunscribe  a  la  órbita  patrimonial del particular  afectado  con  su  ejercicio,  pues, lejos de ello, se trata de una institución  asistida por un legítimo interés público”.   

…  

“El tema de la autonomía de la acción de  extinción  de  dominio  toca  directamente  con la naturaleza jurídica de esta  institución  y  a  partir  de  tal  índole se resuelve.  No obstante, sin  atenerse  a  esa  naturaleza constitucional y a su efecto vinculante, se plantea  la  controversia de si se trata de una pena que se ha de imponer con ocasión de  la  comisión de un delito o si se trata de una institución independiente de la  comisión de delito alguno y desprovista de carácter punitivo”.   

…  

“En tal debate, si se afirma que se trata  de  una  pena,  las consecuencias son claras: Su ejercicio queda supeditado a la  demostración  de  la  responsabilidad  penal  de  una persona y sin esta previa  declaración  de  responsabilidad,  no  puede  haber  lugar a su ejercicio en el  proceso  penal  promovido,  ni  por fuera de él.  Además, la institución  queda  supeditada  al  reconocimiento  de  las  garantías penales.  Por el  contrario,  si  se  afirma que la acción de extinción de dominio no constituye  una  pena,  su  ejercicio  no  está  condicionado  a  la  demostración  de  la  responsabilidad  penal, puede ejercerse independientemente de él y no hay lugar  al reconocimiento de esas garantías”.   

…  

“De  acuerdo  con  esto,  la  acción  de  extinción  de  dominio  no  fue asumida por el constituyente como una pena sino  como  una  acción constitucional pública, jurisdiccional, autónoma, directa y  expresamente  regulada  por  el constituyente y su ubicación en el artículo 34  superior  se  explica  en razón de la estrecha relación existente entre ella y  el  derecho  de propiedad.  En tal virtud, la naturaleza y el alcance de la  acción  de  extinción de dominio no debe determinarse en el contexto del poder  punitivo del Estado”.   

Refuerza el criterio expuesto por la Sala el  hecho  de  que, de acuerdo con el artículo 13 de la Ley 793 de 2002, modificado  por  el  82  de  la  Ley  1453  de 2001, contra la sentencia mediante la cual el  respectivo  juez  competente  decide  sobre la extinción del derecho de dominio  sólo  procede  el  recurso de apelación, el cual puede ser interpuesto por las  partes  o  por el Ministerio Público; claro que si el fallo niega la extinción  de  dominio  y  el  mismo  no es apelado, se ha de someter en todo caso al grado  jurisdiccional de consulta.   

Y  si bien el estatuto que regula la acción  en  comento  remite  expresamente a los Códigos de Procedimiento Penal y Civil,  en  su  orden,  para llenar eventuales vacíos, ello en manera alguna apareja la  aplicación  analógica  del  instituto  de  la revisión, porque la misma sólo  está  instituida para los trámites judiciales ordinarios y no para ese tipo de  acciones públicas.   

En  tales  condiciones,  se  rechazará, por  improcedente, la acción  de revisión impetrada.   

          Se  dispondrá, en armonía con lo decidido en la providencia del 11  de  febrero  de  2012  dictada  en  la radicación 40589, que contra la presente  determinación procede el recurso de reposición.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA,  SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

RECHAZAR,   por   improcedente,  la demanda de  revisión  presentada  a  través  de  apoderada  por  la  señora  CIELO ARIAS ALZATE.   

Contra  esta  decisión  procede  recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO         FERNANDO         ALBERTO        CASTRO        CABALLERO            

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ           GUSTAVO   ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

                                                                                                                                                           

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                    JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

        Secretaria   

    

1 Cfr.  Autos  del  21 de marzo y 18 de abril de 2007, radicaciones 26683 y 27015, y del  11 de febrero de 2013, radicación 40589.     

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