41189(24-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Aprobado Acta N° 124.  

Bogotá,  D.C., veinticuatro (24) de abril de  dos mil trece (2013).   

V I S T O S  

La  Corte  decide  de  plano  el impedimento  manifestado  por el doctor JUAN CARLOS DIETTES LUNA, magistrado de la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de Bucaramanga (Santander), quien invoca el numeral 1°  del  artículo 99 de la Ley 600 de 2000, para apartarse del conocimiento de esta  causa,  impulsada  en  contra  de  ÁLVARO  AMÓRTEGUI  SOLER por los delitos de  actos  sexuales  abusivos  con  menor  de  14  años,  agravado,    y   lesiones  personales.   

A N T E C E D E N T E S  

1. Mediante proveído calificatorio del 28 de  septiembre  de  2009,  la Fiscalía Tercera Seccional de Bucaramanga (Santander)  profirió  resolución  de acusación en contra de ÁLVARO AMÓRTEGUI SOLER, por  las  presuntas  conductas  punibles  de  actos sexuales  abusivos   con   menor   de   14  años,  agravado,  y  lesiones personales.   

Dicha  decisión  fue  confirmada  por  la  Fiscalía  Primera  delegada  ante el Tribunal Superior de Bucaramanga, el 13 de  julio de 2010.   

2.  La  fase  del  juicio fue asumida por el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito –adjunto-  de  esa  ciudad,  despacho  que  luego  de  verificar  las  audiencias      preparatoria      –el  19  de  enero  de  2012-  y pública de juzgamiento –en  sesiones  del  11 de abril y 25 de  julio  de  ese año-, dictó sentencia el 12 de octubre siguiente, declarando la  responsabilidad   penal   del   sindicado  AMÓRTEGUI  SOLER  en  los  ilícitos  contenidos en el pliego acusatorio.   

El  fallo  en  comento  fue  apelado  por el  defensor del incriminado.   

3.  Recibida  la actuación en la Sala Penal  del  Tribunal  Superior de Bucaramanga para desatar la apelación, el magistrado  JUAN  CARLOS  DIETTES  LUNA  se  declaró  impedido  para  fungir  como ponente,  invocando   al   efecto   el  numeral  1°  del  artículo  99  del  Código  de  Procedimiento  Penal de 2000, toda vez que su cónyuge, la doctora Gloria María  Villarreal  Ramírez,  como  representante de la Fiscalía General de la Nación  intervino  en la audiencia preparatoria y en la primera sesión de la diligencia  pública   de   juzgamiento,   en  la  que  interrogó  a  varios  testigos  que  posteriormente  fueron  tenidos  en  cuenta  por  su homólogo para solicitar la  condena, que en últimas tuvo eco en el juzgador de primer grado.   

Lo    anterior,   aclara,   “podría  opacar  mi  ecuanimidad y la consecuente objetividad del  fallo”.   

4.  Mediante  proveído  del 10 de abril del  corriente  año, los magistrados de esa Corporación Luis Jaime González Ardila  y  Julián  Rodríguez  Pinzón  no  aceptaron  el  impedimento expresado por el  doctor  DIETTES  LUNA, tras considerar, apoyados en auto de la Sala, que si bien  su  cónyuge  participó  en  dos diligencias durante el proceso, no se dilucida  que  “tenga en realidad alguna expectativa manifiesta  por  la  posible  utilidad  o menoscabo que la solución del asunto acarrearía,  además  que  no  se  encuentra  comprometido  su  criterio  intelectual o moral  comoquiera  que  no fue la encargada de presentar los alegatos conclusivos en la  audiencia  de juzgamiento, aspecto que probablemente haría válido entender que  sí  tendría  interés  en  que  se confirmara su postura jurídica”.   

En  suma,  como descartan que mediase algún  tipo  de  interés,  insistiendo  en  que  la  actuación  de  la  fiscal no fue  relevante,  inadmiten  el  impedimento  planteado  y  ordenan  la  remisión del  expediente a la Corte, para los fines correspondientes.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En  virtud de lo establecido en el artículo  103  de  la  Ley 600 de 2000, a la Corte le asiste atribución para pronunciarse  en  relación  con el impedimento propuesto dentro de una actuación que se rige  por  los  lineamientos  de esa sistemática, en tratándose de la manifestación  que  hace  un  magistrado de la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Bucaramanga  (Santander),  la cual no fue aceptada por los demás integrantes de  la misma.   

Ahora bien, respecto de lo que es materia de  controversia,  la  Sala  en diversas oportunidades ha expresado que el instituto  de  los  impedimentos  y las recusaciones tiene una clara fuente constitucional,  pues,  de  un  lado,  el  artículo  228  de  la  Carta Política dispone que la  administración  de  justicia  es  función  pública  y  que sus decisiones son  independientes  y,  de  otro,  el  artículo  230  de la misma prevé que en sus  providencias   los   jueces   sólo   están   sometidos   al   imperio   de  la  ley.   

En    desarrollo    del    principio   de  imparcialidad  que  debe  presidir  las  actuaciones judiciales, la legislación  procesal   ha   previsto   una   serie   de   causales   de   orden  objetivo  y  subjetivo por virtud de las  cuales  el  juez  debe  declararse  impedido  para  decidir,  garantizando a las  partes,  terceros,  demás  intervinientes  e  incluso a la comunidad en general,  la   transparencia   y   rigor  que  deben  presidir  la  tarea  de  administrar  justicia.   

Empero,  como  a  los  jueces  no  les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez  o magistrado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter  de  orden  público,  fundadas en el convencimiento del legislador de  que  son  éstas  y  no  otras  las  circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión compromete la independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por     un    tribunal    imparcial1.   

Precisado   lo   anterior,   tiénese  que  la circunstancia impediente  invocada     por    el  nombrado                 magistrado del  Tribunal    Superior    de   Bucaramanga   para   apartarse   del  conocimiento  de  este  asunto,  aparece  consagrada     en    el    ordinal    1°     de    la    Ley    600  de  2000,  la  cual  establece  como causal de impedimento “Que  el  funcionario  judicial,  cónyuge    o   compañero   permanente,      o      algún     pariente      suyo      dentro   del   cuarto   grado   de   consanguinidad,   segundo   de  afinidad    o    civil,  tenga  interés en la actuación procesal”.   

Frente  a esta causal, la jurisprudencia de  la Corte tiene establecido  que   el   “interés   en   el  proceso”,  debe  entenderse  como  aquella  expectativa  manifiesta  por la  posible  utilidad  o  menoscabo,  no sólo de índole patrimonial, sino también  intelectual  o  moral,  que  la  solución  del  asunto en una forma determinada  acarrearía  al  funcionario  judicial  o  a  sus parientes cercanos, y que, por  aparecer  respaldada en serios elementos de juicio, compromete la ponderación e  imparcialidad  del  juzgador, tornando imperiosa su separación del conocimiento  del   proceso2.   

Por  lo  anterior, el interés que causa el  impedimento  tiene  que  ser  real,  existir  verdaderamente.  No  basta     la     afirmación     que     haga    un    magistrado  a  su  arbitrio,  pues  de  aceptarse  ese  proceder, la  posibilidad  de  apartarse  del  conocimiento  de  un  caso  quedaría  sometida  solamente    a    la    voluntad    del    juez   o  magistrado.   

Por  lo  tanto,  se  trata  de  establecer  “si  la  intervención del juez recusado o impedido  en  el  caso  concreto  implicaría  la  obtención  de  un provecho, utilidad o  ganancia,  para  sí,  para  su  cónyuge  o  compañero  permanente, o para sus  parientes;  o  si  el Juez, su cónyuge o compañero permanente, o alguno de sus  parientes  en  el rango que establece la ley, profesa un sentimiento respecto de  alguno  de  los  sujetos  procesales,  con  suficiente  intensidad  para hacerle  inclinar   su  ánimo;  o  si  existe  un  interés  creado  por  otro  tipo  de  circunstancias  que  permita  vislumbrar  la ausencia de ecuanimidad”3.   

Analizada  desde la anterior perspectiva la  manifestación   de  impedimento  del  magistrado    DIETTES   LUNA,    la   Corte   apoya   lo   decidido  por   la  Sala  Dual  del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga, que lo   declaró   infundado,  puesto  que  de  la  brevísima  intervención  que  realizó  la  cónyuge  de  aquél, como fiscal del caso, no se deriva un interés de su parte  en las resultas del proceso.   

En  efecto, no fue élla quien calificó el  mérito  del sumario dictando acusación, ni tampoco la que analizó la prueba y  solicitó  la  emisión  de  sentencia  condenatoria en la audiencia pública de  juzgamiento.   Sus   actuaciones  se  limitaron  a  comparecer  a  la  audiencia  preparatoria,  previa  a  la  cual  no elevó ninguna petición, como tampoco se  opuso  en  el desarrollo de la misma a la solicitud probatoria de la defensa; de  igual  modo,  acudió  a la primera sesión del acto público de enjuiciamiento,  en  la  que  contrainterrogó a tres de los testimoniantes deprecados por aquél  sujeto procesal.   

En  ningún momento, entonces, comprometió  su  criterio  ni sentó su postura, como para considerar configurado un interés  en  la  suerte  final  del  trámite, ni se señaló por parte del magistrado que  manifiesta  su  impedimento,  la  existencia  de  algún  otro tipo de interés,  diferente  a  la condición de contraparte que ostentaba su cónyuge,  que permita examinar otras   posibilidades   insertas   en   el  contenido  del  numeral  1°  invocado.   

Por    lo   demás,   en   casos        similares  la  Sala  ha  estimado  que  si  lo  previamente  actuado  por el  funcionario   judicial   en   el   mismo   proceso,   apenas   fue  “ocasional,    tangencial,    intrascendente    y    –así-  conceptualmente,  sin  ninguna  incidencia  en  el criterio del juzgador”, no existe  ninguna  razón  para  dar por estructurada causal impeditiva alguna4.   

La  situación  examinada,  entonces,  no  responde  a la causal invocada, razón suficiente para declarar bien denegado el  impedimento que se aduce.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

DECLARAR  INFUNDADO  el  impedimento  que en razón del presente asunto ha manifestado el doctor JUAN  CARLOS  DIETTES  LUNA,  magistrado  de  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de  Bucaramanga,  conforme  con  las  motivaciones  plasmadas  en  el cuerpo de este  proveído.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                        FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                         JAVIER   DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Entre  otros,  autos  de  19  de  octubre de 2006 y 26 de septiembre de 2007, Radicados  Nos. 26.246 y 28.531, respectivamente.   

2 Entre  otros,  autos del 17 de junio de 1998 y 13 de julio de 2005,  Radicado Nos.  14.104 y 23.903, respectivamente.   

3 Auto  del 25 de febrero de 2004, Radicado No. 22.016.   

4 Entre  otros,  autos  del 20 de mayo de 1997 y 24 de septiembre de 2008, Radicados Nos.  13.134 y 30.586, respectivamente.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *