40807(08-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                    JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

                                     Aprobado Acta # 335   

Bogotá  D.C.,  octubre  ocho (8) de dos mil  trece (2013).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor  de los procesados OCTAVIO ROJAS CRUZ y  TOMÁS ROJAS CRUZ.   

ANTECEDENTES:  

1. El 20 de junio de  2008,  en  la  vereda  El  Tabaco,  finca  La  Tebaida,  municipio de Jerusalén  (Cundinamarca),  miembros  de  la  Policía Nacional descubrieron un laboratorio  con  elementos  e  insumos  destinados  al procesamiento de cocaína, incautaron  algunas  armas  de fuego, 7.900 gramos de base de cocaína y capturaron a varias  personas.   

2.   El  18  de  septiembre   de   2012,   una  vez  surtido  el  trámite  de  rigor1,   en   el  transcurso  del  cual  aceptó  cargos  la  procesada   DIANA YICEL ACEVEDO  OSORIO,   el   Juzgado   2º   Penal   del  Circuito  Especializado  Adjunto  de  Descongestión  de Cundinamarca, tras declarar prescrita la acción penal por la  conducta  punible de porte de armas de fuego o municiones y anunciar en la parte  motiva  la  ausencia de mérito para condenar por el cargo de tráfico de drogas  a  LUIS  ERNESTO MORENO PÁEZ, MARIO MORENO PAÉZ, JORGE ARMANDO MORENO LLANOS e  ISIDRO MONTENEGRO, adoptó las siguientes determinaciones:   

    

* Condenó  a  OCTAVIO ROJAS CRUZ y a TOMÁS ROJAS CRUZ a 283 meses de  prisión,  inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo  término  y multa de 14.499,99 salarios mínimos legales mensuales vigentes, por  la  conducta  punible  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes  agravado.   No   les   concedió   la   condena   condicional   ni  la  prisión  domiciliaria.     

    

* Absolvió  por  el  cargo  de “tráfico,  fabricación  o porte de armas de fuego o municiones”  a  los  acusados  LUIS  ERNESTO  MORENO PÁEZ, MARIO MORENO PAÉZ, JORGE ARMANDO  MORENO LLANOS e ISIDRO MONTENEGRO.     

    

* Ordenó    el   comiso   de   un   vehículo   y   dos   revólveres  incautados.     

3. La Fiscalía y el  defensor  apelaron ese pronunciamiento y el Tribunal Superior de Cundinamarca, a  través  del  fallo recurrido en casación, expedido el 12 de diciembre de 2012,  modificó  el  de  primera  instancia  en  el sentido de absolver a LUIS ERNESTO  MORENO  PÁEZ,  MARIO  MORENO  PAÉZ,  JORGE  ARMANDO  MORENO  LLANOS  e  ISIDRO  MONTENEGRO  por  el  delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes  agravado, y lo confirmó en lo demás.   

LA DEMANDA:  

Cargo único. Violación indirecta de la ley  sustancial originada en error de raciocinio.   

El     ad  quem  incurrió  en  la equivocación en relación con  las  pruebas  indiciarias. Dio por demostrado, sin estarlo, que OCTAVIO y TOMÁS  ROJAS  CRUZ  son coautores de la conducta punible materia de la condena. Y basó  la  sentencia  en  la  comisión  de  un delito respecto del cual se decretó la  prescripción de la acción penal.   

Tres         “racionamientos  indiciarios” apoyaron la  declaración  de  responsabilidad  penal.  La  presencia de los procesados en el  lugar  de  los  hechos, portar armas de fuego y el señalamiento como dueño del  laboratorio  que  una  de las capturadas le hizo a TOMÁS ROJAS CRUZ. De los dos  primeros  dedujo  el juzgador que la labor de ellos era prestar vigilancia y ese  fue  “básicamente”  el  motivo  determinante  de  la segunda instancia para confirmar el fallo de primer  grado.  Respecto  del  último,  se  advierte que el a  quo  decretó  la prescripción por el porte ilegal de  armas  y  ello  significa  que  no  podía  tenerse  en  cuenta  ese hecho en la  construcción de la condena.   

Para    el    censor,    “por  más  que  aparezca  en  el  informe  ejecutivo de la Policía  Judicial  la  manifestación del policial que coordinó el allanamiento, y luego  haber  sido  ratificado  bajo  la  gravedad del juramento, que el señor OCTAVIO  ROJAS  intentó  repeler  el ataque de la Fuerza Pública sacando de su cinto un  arma,   y   el   señor   TOMÁS   (ROJAS)  la arrojó en el momento en que emprendió la huida junto con las  demás  personas  que  se  encontraban  en  el  lugar, esta situación jamás se  probó”,   habiéndose   cesado   a  favor  de  los  sindicados,  además, “la persecución de la acción  penal por ese ilícito”.   

Asignarle  responsabilidad  a los procesados  “bajo  el raciocinio que el porte de armas de fuego  los  hacía  integrantes  de  una  organización  dedicada  al  procesamiento de  narcóticos”,  cuando  se  declaró la prescripción  por  ese  delito,  “contraría  los  principios  de  apreciación   de   la   prueba  judicial  y  viola  gravemente  las  garantías  fundamentales,   sumado   a   que   por  los  mismos  hechos  y  en  las  mismas  circunstancias  se absolvió a 6 personas más que fueron capturadas también en  condición de flagrancia”.   

El  Tribunal,  de otro lado, “incurrió  en un yerro de selección o comprensión de la ley penal  finalmente  aplicada” al no determinar claramente la  modalidad  de  la  conducta  imputada  a los acusados, es decir, si se trató de  tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes. Se limitó la Corporación  judicial  a señalar que su actuar delictivo consistió en prestar vigilancia al  lugar  de  procesamiento  del alcaloide y, así las cosas, debía atribuirles la  conducta a título de complicidad.   

La  apreciación probatoria, adicionalmente,  fue  “ambigua” porque se  concluyó  con  sustento en el testimonio de referencia del policía Duver Solis  Yañez    en   absolución   para   unos   implicados   y   condena   para   los  demás.   

Le  solicitó  el recurrente a la Corte, por  último,     casar     “parcialmente”  la  sentencia  recurrida  y  decretar  la  absolución  de  sus  defendidos.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

1.  En el capítulo  IX  de  la  Ley  906  de  2004  dedicado  a regular el recurso extraordinario de  casación,  exactamente  en  el  inciso  2º  del artículo 184, se contemplaron  cuatro  posibilidades  para  no  seleccionar o admitir una demanda de casación:  carencia  de  interés,  no  señalamiento  de la causal, falta de sustentación  debida  de los cargos y cuando de su contexto se advierta fundadamente que no se  precisa  del  fallo  de  la  Corte  para  cumplir  alguna de las finalidades del  recurso.   

2.  En el presente  caso,  pese  a  ser  evidente  que  el recurrente, en su condición de defensor,  cuenta  con  interés  para  pretender  ante  la  Sala  la  absolución  de  sus  representados,     no     consiguió     sustentar    debidamente    el    cargo  propuesto.   

No  demostró,  en efecto, el error de hecho  por  falso  raciocinio  invocado,  ni  su  trascendencia. Si ese error de juicio  tiene  lugar  cuando  el  juzgador,  al  contemplar  los  medios de convicción,  desborda  los  límites  que  impone  la sana crítica y dentro de los cuales es  soberano  para fijarle alcances a los mismos, era su deber acreditar cuál regla  de  experiencia,  principio  de lógica o ley científica se desconocieron en el  análisis  probatorio  y  por  qué, si no hubiera sucedido así,  el fallo  habría sido distinto y favorable a los acusados.   

Incumplió   esa   carga,   sin   embargo,  limitándose  a  criticar al juzgador por fundar la condena en el hecho de tener  los  procesados  armas consigo al momento de su captura, cuando en relación con  la  conducta  de  porte  ilegal de armas se declaró prescrita la acción penal.   

Ese  argumento,  en realidad, no acredita el  quebrantamiento  de  la  sana  crítica. El fenómeno prescriptivo, no hay duda,  impedía  el  juzgamiento  del  delito  respecto  del  cual se operó pero no la  posibilidad  de  considerar  probatoriamente ese hecho en el debate vinculado al  delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

No  es cierto, de otra parte, como se deduce  de  la  propia  demanda,  que  la  situación  de los procesados absueltos fuera  exactamente  igual  a  la  de  los  recurrentes en casación. Estos –a  diferencia  de  los  absueltos  en  cumplimiento   del   principio   de   in  dubio  pro  reo—,  portaban armas  de   fuego  en  inmediaciones  del  laboratorio  dedicado  al  procesamiento  de  cocaína,  uno de ellos intentó repeler a los policías con el arma que llevaba  consigo,  el  otro  huyó  e  intentó  deshacerse de su revólver y en el lugar  donde   se   producía   el   alcaloide   se   encontraron   los  documentos  de  identificación pertenecientes a OCTAVIO ROJAS CRUZ.     

          Al  interior del cargo de violación indirecta de la ley sustancial,  el  censor  enunció  uno  de  violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  atribuirse  en  la  sentencia  a sus asistidos el delito de tráfico de drogas a  título  de  autoría  y no de complicidad. Aparte de constituir ese agregado un  atentado   al  principio  de  no  contradicción  que  gobierna  el  recurso  de  casación,  es  manifiesto que quedó sin desarrollo y comprobación la supuesta  irregularidad.   

Tampoco  se descubre en el reproche un yerro  probatorio  o  jurídico  distinto  de  los  denunciados como para proceder a la  selección  de la demanda. No hay lugar a admitirla, por tanto, ni a superar sus  defectos  para  hacer  uso  de la facultad oficiosa contemplada en el inciso 3º  del artículo 184 del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

3.  Cabe advertir,  para  finalizar,  que  contra  la  presente  decisión  procede  el mecanismo de  insistencia  de  conformidad con lo establecido en la norma acabada de mencionar  y  con las reglas que ha definido la Sala de manera pacifica en pronunciamientos  anteriores.   

         

         En  virtud  de  lo  expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de   casación  presentada  por  el  defensor  de  los  procesados            OCTAVIO ROJAS  CRUZ y TOMÁS ROJAS CRUZ.   

          Contra  esta  determinación procede el mecanismo de insistencia, en  los   términos   definidos   pacíficamente   por   la   jurisprudencia  de  la  Sala.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ               

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                               FERNANDO CASTRO  CABALLERO                            

EUGENIO         FERNÁNDEZ  CARLIER                     MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   MUÑOZ         

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ                  LUIS                              GUILLERMO                              SALAZAR  OTERO                                               

JAVIER    ZAPATA    ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 . La  formulación  de  acusación  tuvo  ocurrencia  el  21  de  junio  de  2008 y la  audiencia de formulación de acusación el 20 de mayo de 2010.     

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