40611(20-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 51.   

Bogotá,  D.C.,  veinte de febrero de dos mil  trece.   

V    I   S   T   O  S   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por el procesado GERMÁN ELIÉCER CRISTANCHO  GARAVITO,  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior   del   Distrito  Judicial  de  Bogotá,  el  3  de  octubre  de  2012,  confirmatoria  de  la emitida el 21 de agosto de esa anualidad por el Juzgado 26  Penal  del Circuito de Bogotá, en la cual se le condenó a la pena principal de  240  meses  de  prisión,  como  autor de varios delitos, en concurso homogéneo  sucesivo,  de  acceso  carnal  abusivo  con  menor de 14 años agravado, y otros  tantos  de  actos  sexuales abusivos agravados.  Allí mismo se decretó la  sanción  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos  y  funciones  públicas,  por  un lapso igual al de la privación de la libertad, y  se  negaron  al  procesado  los  subrogados  de la suspensión condicional de la  ejecución de la pena y prisión domiciliaria.   

H    E   C   H   O  S   

En  el fallo atacado, se narró lo ocurrido,  de la siguiente forma:   

“Según  la Fiscalía, VISITACIÓN ROJAS y  sus  hijas  L.L.  y  ANGIE  CATALINA,  vivieron intermitentemente en una casa de  habitación  de  GERMÁN  ELIÉCER  CRISTANCHO  GARAVITO,  primo  hermano de las  últimas.  Ello  ocurrió entre los años 2005 y 2010, en un inmueble localizado  en   el   barrio   Patio   Bonito   de  esta  ciudad  y  de  propiedad  de  este  último.   

Durante ese periodo, la niña L.L. nacida el  14  de  noviembre  de 1996, fue sometida a tocamientos en su cuerpo por parte de  CRISTANCHO   GARAVITO   y   posteriormente  a  penetraciones  vaginales  que  se  mantuvieron  hasta  que  aquella  cumplió 13 años de edad, momento en el cual,  junto con su madre y su hermana, abandonaron el inmueble.   

En el mes de abril de 2010, L.L., temerosa de  quedar   embarazada, acudió a una cita de planificación familiar y al ser  interrogada  por el personal médico, dado que era extraño que una niña de esa  edad  acudiera  a una cita de esa naturaleza, informó lo sucedido. Luego, tanto  L.L.  como  su  hermana,  instauraron la denuncia con base en la cual se inició  esta actuación”.   

DECURSO  PROCESAL   

Conforme lo denunciado por la víctima, el 18  de  agosto  de 2010, ante el Juzgado 52 Penal Municipal de Control de Garantías  de   Bogotá,   se  realizaron  sucesivamente  las  audiencias  preliminares  de  legalización   de   captura;   formulación  de  imputación,  en  la  cual  se  atribuyeron  al  indiciado  los  delitos  de  acceso carnal abusivo, en concurso  homogéneo,  y  actos  sexuales  abusivos,  también  en  concurso homogéneo; e  imposición   de   medida   de   aseguramiento   de   detención  preventiva  en  establecimiento carcelario.   

El escrito de acusación fue presentado el 14  de  septiembre  de  2010,  fecha en la cual se asignó por reparto al Juzgado 26  Penal del Circuito de Bogotá.   

La  audiencia  de formulación de acusación  tuvo lugar el 7 de octubre de 2010.   

Durante  los  días  18  de  noviembre  de  2010,   28  de  septiembre  y  18 de noviembre de 2011, se llevó a cabo la  audiencia preparatoria.   

Lo días 1 de febrero, 24 de mayo, 12 y 13 de  julio  de  2012, se desarrolló la audiencia de juicio oral, al final de la cual  la   funcionaria  judicial  competente  para  el  juzgamiento  anunció  sentido  condenatorio del fallo.   

Acorde  con lo anunciado, el 21 de agosto de  2012  fue  proferida  la  sentencia  de condena de primer grado. En contra de lo  decidido  interpuso  y  sustentó  por escrito recurso de apelación el defensor  del procesado.    

La  sentencia  de  segunda  instancia,  que  confirmó  sin  modificaciones  lo  decidido  por  el A quo, fue emitida el 3 de  octubre  de  2012.   En  contra  de  esa  decisión  interpuso  y sustentó  directamente  el  procesado, el recurso extraordinario de casación, respecto de  cuya admisibilidad ahora decide la Corte.   

C O N S I D E R A C I O N  E S   

Acerca  de  la legitimidad para sustentar el  recurso  extraordinario  de  casación,  el artículo 182 de la Ley 906 de 2004,  especifica:   

“Legitimación.  Están  legitimados  para  recurrir  en  casación los intervinientes que tengan  interés,   quienes   podrán   hacerlo   directamente  si  fueren  abogados  en  ejercicio”.   

Claramente  se  advierte  que  la demanda de  casación  sólo  puede  ser  presentada  por abogado titulado, restringiendo el  legislador,  de  manera  expresa,  la  posibilidad de intervención material del  procesado cuando éste no cuenta con esa calificación profesional.   

En ello, cabe relevar, no se aparta mucho de  similares  limitaciones  instituidas  en la Ley 600 de 2000, cuyo artículo 209,  con  una  redacción  más  amplia, advierte la imposibilidad de que los sujetos  procesales   diferentes  del  Fiscal,  el Ministerio Público y la defensa,  puedan  presentar  la demanda de casación,  si no se trata de “abogados  titulados  y  autorizados  legalmente  para ejercer la  profesión”.   

En   consonancia  con  ello,  reiterada  y  pacíficamente   la  Corte  ha  señalado,  en  ambas  normatividades,  que  esa  limitación   al   derecho   de   defensa   material  estriba  en  el  carácter  extraordinario  y  las  finalidades  insertas en la casación, bajo el entendido  que  no  se  trata,  la  misma,  de  una  nueva oportunidad para que se reiteren  posiciones  típicas  de instancia ya superadas con los fallos proferidos por el  A  quo  y  el Ad quem, haciéndose menester demostrar, dentro de precisas pautas  de  fundamentación  que  se  entienden  apenas al alcance de los versados en el  derecho,  la  existencia  de  un  yerro  ostensible  y  trascendente que obligue  modificar o revocar lo decidido.   

Precisamente,  respecto  de  la  exigencia  planteada   para   el   sistema   acusatorio,  en  decisión  anterior  la  Sala  reseñó1:   

“Efectivamente,  en  relación  con  tal  aspecto  la  Corte  ha enfatizado que: “La casación  no  es instancia adicional del proceso regular, ni su ejercicio constituye medio  de  impugnación  de  plena  justicia. Debido al carácter técnico y rogado que  ostenta,  la  demanda  a través de la cual se ejerce, impone el cumplimiento de  precisos  requisitos  formales,  la invocación de una o varias de las concretas  causales  previstas  en  la  ley  procesal,  el  correcto  señalamiento  de los  fundamentos  fácticos  y jurídicos en que se apoya la solicitud, y un adecuado  desarrollo  y  sustentación del cargo o cargos que se postulan al fallo de  segunda   instancia   en   orden   a   su  desquiciamiento,  todo  lo  cual  es,  evidentemente,  materia  de especiales conocimientos jurídicos que no están al  alcance  ni siquiera de todos los abogados ni, por supuesto, en ningún caso, de  todo             el             mundo.”2   

Así  las cosas, resulta claro que el señor  JEFFERSON  CASTILLO  BUITRAGO carece de legitimidad para presentar la demanda en  su  propio  nombre  pues,  como  lo revelan las anotaciones relacionadas con él  realizadas  por  la  Fiscalía,  se  dedica  a “oficios varios”, además, no  exhibe  su condición letrada en el libelo, situación  que  conlleva su inadmisión y ordenar la devolución del expediente al despacho  de  origen,  conforme  lo  dispone el artículo 184, inciso 2° de la Ley 906 de  2004.”   

En el caso concreto, el fallo de primer grado  informa del procesado, que este     se  halla  “sin  ocupación  u  oficio  determinado”, en consonancia con el documento  referenciado  en la carpeta como “FORMATO DE ARRAIGO  E  INDIVIDUALIZACIÓN”,  que en el acápite de grado  de   instrucción  reseña:  “Bachiller”,      y      en      el      de     ocupación:     “Independiente”          ,  de  lo  cual  se  deduce  su ninguna afinidad  profesional  con  el derecho, razón suficiente para que se inadmita la demanda,  evidente la carencia de legitimidad de quien la incoa.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por el procesado GERMÁN ELIÉCER CRISTANCHO  GARAVITO, por carencia de legitimidad.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Auto  del 25 de julio de 2007, radicado 27791.   

2 Sala  de   Casación   Penal,   auto   del   6   de   diciembre   del  2001,  radicado  18.041.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *