40443(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aprobado acta N° 060.  

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de febrero  de dos mil trece (2013).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  CLAUDIA  PATRICIA  MUÑOZ  ROMERO contra la  sentencia  del  28  de agosto de 2012, a través de la cual el Tribunal Superior  de  Ibagué  confirmó  el  fallo  proferido  el  8 de septiembre de 2011 por el  Juzgado  Penal  del Circuito de Fresno, que condenó a la antes mencionada, así  como  a  Hugo  Tristán  Giraldo Buitrago a  las  penas  principales  de  13 años y 6 meses de prisión, así  como  a  las  accesorias  de  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  igual  lapso  al  determinado para la privativa de la  libertad,  como  coautores del delito de fabricación, tráfico o porte de armas  de defensa personal, agravado.   

HECHOS  

          Los resumió el Tribunal de la siguiente manera:   

          “Sucedieron  en  horas  de  la  madrugada del 15 de julio de 2011,  cuando  agentes  de  la  Policía,  advertidos  sobre  la  presencia  en actitud  sospechosa  de  varios  individuos  que  se  movilizaban  por  la  vía  que del  municipio  de  Fresno  conduce  a  Mariquita  en un vehículo de placas BBA 043,  localizaron  momentos  después  a  dicho  automotor  cerca  de  la estación de  servicio  de  San  Pablo,  por  lo  que  procedieron  a  realizar  la respectiva  revisión  del rodante, en cuyo interior se encontraba Edwin Andrés Rico Correa  (conductor),  Claudia  Patricia  Muñoz Romero (copiloto), Hugo Tristán Giraldo  Buitrago  y  Andrés  Romero  Cardozo, en el puesto de atrás. Luego de pedirles  que  se  bajaran,  al practicar diligencia de registro hallaron entre el asiento  del  conductor  y  copiloto  un arma tipo revólver; por lo que de inmediato los  condujeron  a  la  Estación  de  Policía,  donde Claudia Patricia antes de ser  registrada  por  una  mujer  policía hizo entrega de 36 cartuchos calibre 38, 3  revólveres  y  una  pistola  de  diferentes  calibres que guardaba en una bolsa  plástica  que  ocultaba dentro de sus prendas, sin que ninguno de los ocupantes  del  automotor  exhibiera el respectivo permiso para portar armas, razón por la  cual fueron capturados”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En  audiencia  preliminar realizada el 16 de  julio  de  2011  ante el Juzgado Promiscuo Municipal con funciones de control de  garantías  de Herveo, la Fiscalía formuló imputación a los capturados por el  delito  de fabricación, tráfico o porte de armas de fuego de defensa personal,  agravado,    cargo    al    cual    se    allanaron   únicamente   CLAUDIA    PATRICIA   MUÑOZ   ROMERO   y  Hugo    Tristán    Giraldo    Buitrago.   

En la misma diligencia el juez de control de  garantías  impuso  a  los antes nombrados medida de aseguramiento de detención  preventiva.   

Como  los  demás imputados no aceptaron los  cargos,   se   produjo   respecto   de   ellos   la   ruptura   de   la   unidad  procesal.   

El 8 de septiembre de 2011 el Juez Penal del  Circuito   de   Fresno   llevó   a  cabo  la  audiencia  de  verificación  del  allanamiento,  misma fecha en que profirió la sentencia condenatoria impetrada,  imponiendo  a  los  procesados las penas principal y accesorias señaladas en el  acápite  inicial de la presente providencia. En el mismo fallo, el a  quo les negó la suspensión condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  así  como la sustitución de la prisión por  prisión domiciliaria.   

En virtud de la apelación interpuesta por la  defensa,  quien  limitó el motivo del disenso a la no concesión de la prisión  domiciliaria,  el Tribunal Superior de Ibagué confirmó la sentencia de primera  instancia,   por   cuya   razón   el  mencionado  letrado  acudió  al  recurso  extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA   

          En  el  único  cargo  formulado,  el  actor  denuncia  al  Tribunal  “de  violar  directamente  la ley por apreciación e  interpretación   errónea   y   falta   de   apreciación   razonable   de  las  pruebas”.   

          Para  sustentar  el  reproche sostiene que los juzgadores apreciaron  erróneamente  las  pruebas, en cuanto no las valoraron en conjunto y de acuerdo  con  la  razonada  crítica.  En  ese  sentido, les censura no considerar que la  procesada  tiene derecho a la prisión domiciliaria, pues carece de antecedentes  de  toda  clase  y es, además, madre cabeza de familia respecto de tres menores  de edad, cuyas edades no superan los 7 años.   

          En  su criterio, la pretensión de la defensa es procedente a la luz  de  lo  dispuesto  en  el artículo 44 de la Constitución Política, que ampara  los   derechos   fundamentales  de  los  menores,  quienes  además  tienen  una  protección  especial,  por  cuya  razón  ante  la ausencia de su señora madre  quedarán  en  desamparo  total,  máxime cuando no cuentan con otros familiares  que asuman su cuidado, protección y manutención.   

          Tal  riesgo,  añade,  se  superaría  si se concede a la acusada la  prisión  domiciliaria, pues podrá ella mientras cumple la sanción trabajar en  su  residencia  como  costurera  o  modista, mientras su señora madre, quien no  labora  en  este  momento, lo haría en adelante para ayudar al sostenimiento de  los menores.   

          Según  expresa,  con  las declaraciones extrajuicio y los registros  civiles  de los infantes aportados al expediente se establece que quien estaba a  cargo     de    éstos    era    CLAUDIA    PATRICIA  MUÑOZ,  por cuya razón en este momento se encuentran  en  completo  abandono,  y  si  bien cuentan con la presencia de su abuela, esta  última  no  puede  garantizarles  su subsistencia y alimentación, en tanto por  dedicarse a su cuidado no tiene tiempo para trabajar.   

          Insiste   de   esa   manera   en   que   los  falladores  apreciaron  equivocadamente  la prueba, violando directamente la ley al incurrir en error de  derecho y en error de hecho.   

          Para  el  demandante,  el  argumento del ad  quem  conforme al cual los menores no se encuentran en  estado  de abandono por contar con la abuela materna no es razonable, porque eso  implica  sostener  que  solamente cuando una persona está totalmente sola en la  vida  se  hará  acreedora  a  la  prisión  domiciliaria. Igualmente, considera  irrazonable  que  no  se  dé  por  demostrada  la condición de madre cabeza de  familia  con  las  pruebas  aportadas,  como  así  mismo negar el beneficio con  fundamento  en la conducta realizada por la acusada o con el argumento de que se  pondría  en  peligro  el interés de los menores, cuando el delito realizado no  tiene  relación  con  la  domiciliaria  ni  atentó  contra  los  intereses  de  éstos.   

          Tampoco,  en  su sentir, es racional, legal y jurídico sostener que  con  la  prisión  domiciliaria se evadiría el castigo o se desprotegería a la  sociedad,  pues  –estima-  esa  es  una  forma de cumplir la pena, condición que le impediría salir de su  casa para cometer otros delitos.   

          Con  tales  argumentos  solicitó casar la sentencia impugnada y, en  su reemplazo, conceder a la procesada la prisión domiciliaria.   

             

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

La Sala no cesa en insistir que la demanda de  casación  no  es  un  escrito de libre elaboración sino que, dado el carácter  extraordinario  de  ese  recurso,  debe  cumplir unos presupuestos de adecuada y  lógica   fundamentación,   sin   los   cuales   el   libelo   no   podrá  ser  admitido.           

         

          Esos  presupuestos, en el esquema procesal contemplado en la Ley 906  de  2004, surgen de lo dispuesto en los artículos 183 y 184, inciso segundo. La  primera  de  esas  normas  exige  al  censor  presentar la demanda señalando de  manera  precisa  y concisa las causales invocadas y sus fundamentos. A su turno,  la  segunda  establece  que  no  se  seleccionará el libelo cuando, entre otros  casos,  se  prescinde  de  señalar  la causal o no se desarrollan los cargos de  sustentación.   

          Al  amparo de las mencionadas disposiciones la Sala ha expresado que  en  la  nueva  sistemática procesal penal al demandante le corresponde también  satisfacer,   al   formular   los   respectivos   cargos,   las  pautas  fijadas  tradicionalmente  por  la  jurisprudencia  frente  a cada una de las causales de  casación establecidas por la ley.   

          Revisada  la  demanda  instaurada  por  el  defensor de CLAUDIA  PATRICIA  MUÑOZ ROMERO, necesario  se  hace  concluir  que la misma no cumple las exigencias de adecuada redacción  indispensables  para  su  admisión y, antes bien, presenta ostensibles defectos  que  la  tornan  inepta  para esos propósitos.             

          En  efecto,  en  el  único  cargo  que formula acusa al Tribunal de  incurrir   en   violación  directa  de  la  ley  sustancial.  No  obstante,  la  enunciación  de la censura no se corresponde con su desarrollo, pues a lo largo  de  la  demanda  se  dedica,  en  generar, a referir la existencia de errores de  valoración  probatoria,  desviando  así  el  discurso hacia los terrenos de la  violación  indirecta  de  la ley sustancial, causal de casación contemplada en  el numeral 3º de la precitada disposición procedimental.   

Recuérdese  que  la  violación  directa se  diferencia  de  la  indirecta  en que en la primera al demandante le corresponde  proponer  una  discusión  netamente  jurídica,  para  lo cual está obligado a  aceptar  los  hechos  tal  como los declaró probados el fallador, sin que pueda  controvertir  el  mérito  asignado por éste a los medios de convicción. En la  violación  indirecta,  en  cambio,  el  ataque  sí  comprende  la  valoración  persuasiva de las pruebas realizada por el juzgador.   

          El  libelista,  salvo  la  situación  a la cual se hará referencia  más  adelante,  no postula controversia de naturaleza netamente jurídica, sino  que,  en  general,  se  enfrenta  a las conclusiones fácticas y probatorias del  Tribunal,   luego   –se  insiste-  la  invocación  que  hace  de  la causal primera de casación resulta  desacertada.   

          Es  así  como  mientras  el  sentenciador es del criterio de que en  este  caso  no  aparece  acreditada la condición de madre cabeza de hogar de la  procesada,   pues  no  surge  establecido  que  sus  hijos  estén  en  completo  desamparo,  el  libelista  afirma lo contrario, para cuyo efecto se apoya en las  declaraciones  extrajuicio  y  en  los  registros  civiles   de los menores  aportados a la actuación.   

            Si  bien en la parte final de la censura cuestiona al ad  quem por negar la prisión domiciliaria  con  sustento  en  la  conducta  desplegada  por MUÑOZ  ROMERO,  postulación  compatible  con  la  causal  de  casación  invocada,  en  cuanto  de  esa  forma  esboza  un  tema  de carácter  jurídico,  es lo cierto que el actor no la desarrolla adecuadamente, pues dejó  de  rebatir  la  jurisprudencia vigente de la Corte, citada por el Tribunal como  apoyo  de su decisión, en el sentido de que en el análisis de la concesión de  la  prisión  domiciliaria  se  hace necesario también apreciar las condiciones  particulares  del acusado, es decir, su desempeño personal, laboral, familiar o  social1.   

         

          Ahora  bien,  respecto  de  los cuestionamientos de orden probatorio  formulados  al Tribunal, el impugnante no atinó en estructurar la existencia de  alguno  de  los  yerros denunciables por esa vía en casación, de manera que ni  precisó  si  en  la  sentencia  se  incurrió  en  error de hecho o en error de  derecho2,  ni  ubicó  la censura en alguna de las modalidades en las cuales  se  expresan  esos  yerros,  es decir, en el primer caso (error de hecho), falso  juicio  de  existencia,  falso  juicio  de identidad y falso raciocinio y, en el  segundo  (error  de  derecho),  falso  juicio  de  legalidad  y  falso juicio de  convicción.   

Se  limitó,  contrariamente,  a  plantear  su  particular  criterio acerca del alcance que tienen  las   pruebas   frente   al   tema   de   la  prisión  domiciliaria,  el  cual  opone  a  la  valoración  efectuada  por el juzgador,  olvidando  que  ese  tipo  de discrepancias están vedadas en sede de casación,  dada  la  doble  presunción de acierto y legalidad que acompaña a la sentencia  impugnada.   

          En  consecuencia,  atendida la inadecuada sustentación del reproche  formulado,  cuyas  deficiencias  no  permiten advertir la necesidad del fallo de  casación,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  objeto  de  examen, considerando  además   la   no   concurrencia  de  circunstancia  vulneradora  de  garantías  fundamentales  que  imponga  superar  los  desaciertos técnicos para decidir de  fondo.   

Se precisará que contra esta decisión sólo  cabe  el  mecanismo  de  insistencia, conforme lo tiene establecido el artículo  184  de  la Ley 906 de 2004, cuya interposición procede bajo las reglas fijadas  en    jurisprudencia    reiterada   de   la   Sala3.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   CLAUDIA PATRICIA MUÑOZ ROMERO.   

         De    conformidad    con    lo   dispuesto   en   el   inciso     segundo    del    artículo  184  de  la  Ley  906  de   2004  y,   en   los   términos  referidos  en  la  parte  final  de  esta  determinación,  contra  la  misma    procede    la  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO            

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ               GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO             JULIO        ENRIQUE        SOCHA       SALAMANCA                    

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Sentencia  del  22  de  junio  de  2011, radicación 35943. En el mismo sentido,  autos  del  10  de  octubre de 2012, radicación 39985 y del 12 de diciembre del  mismo año, radicación 39641.   

2  En  forma  genérica e inmotivada habló de error de derecho y error de hecho.    

3  Providencia del 12 de diciembre de 2005, radicación 24322.     

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